XIX
Llevaba todo el día cabalgando junto a los hombres, pero no sentía el cansancio, deseaba tanto ver a su padre, hacía mucho tiempo que no le veía; no podían escribirse tan seguido como hubiera deseado, estar en guerra los estaba poniendo paranoicos haciendo difícil la comunicación, había tanto que contar y decir… todo lo que había ocurrido desde que llegó a Hogwarts, sonrió al recordar los rostros alegres de sus padres el día que se encontraron en Ravenclaw, se sintió contento al verles; debía disculparse con ellos por su manera de comportarse después de la muerte de Sirius; era como un extraño a su lado, molesto por todo y con todos… debía agradecer a su padre por la decisión de mandarle a conocer a la princesa de Hogwarts… casi podía describir que fue amor a primera vista, le hechizaron sus hermosos ojos azules, su hermoso cabello rojo fuego… pero lo que más le atraía de la joven era su libertad; una mujer tan independiente que le hizo tambalear constantemente entre lo que pensaba y actuaba, a veces se comportaba con tal fortaleza y autoridad que hacia temblar a quien se le oponía… pero otras veces tan cálida y frágil, poseía ese equilibrio que amaba de ella. Quería ver a su padre, contar lo feliz que era…
En su tercer día de viaje, miró a lo lejos el estandarte de la alianza, había llegado al punto de encuentro, imaginó que el sería el ultimo en llegar, ya que era el reino más alejado, anochecía, el sonido de las trompetas anunciaba su llegada, su padre salió a su encuentro y le vio con una radiante sonrisa en su rostro que le contagió. Su padre le vio orgulloso, su hijo había cambiado, su actitud al montar, su rostro radiante, vestía con honor el emblema de Hogwarts. Sabía que Arthur era muy anciano para ir a una batalla, por lo que imaginó que tomaría el lugar del rey como futuro monarca de Hogwarts, toda una sorpresa y honor cuando el último heredero renunció y tomó el reino de Ravenclaw al casarse con la princesa Luna.
-¡Padre!- Harry bajó de su caballo y se encontró con el rey que le abrazó dándole varias palmadas en su espalda y con la sonrisa grabada en su rostro.
-te sienta bien el emblema de Hogwarts- Harry rió, y caminaron hacia el campamento.
-Seamus y Peter pueden regresar a tus ordenes padre…-
-Eso dependerá de ellos Harry, te han acompañado todos estos meses y fue su decisión acompañarte- el joven sonrió.
-han sido una gran ayuda y unos buenos amigos…-
-bien, entonces creo que esa será su decisión- padre e hijo entraron a la tienda del rey de Gryffindor.
-tengo tanto que contarte-
-y estoy ansioso de oírte…- por la puerta de la tienda entró Ron seguido por Draco para saludar a su amigo.
-¡Hola ¿no pensabas ir a saludarnos?!- el pelirrojo le dio un fuerte abrazo a su amigo
-apenas acabo de entrar Ronald- dijo sonriente el ojiverde
-no le hagas caso, es un sentimental- dijo el rubio saludando a Harry, Ron encogió el seño arrancando las risas de los otros tres hombres.
-¿Cómo está mi padre? Y ¿Ginny? ¿Qué tal estos meses?- Harry rió, Draco miró molesto al pelirrojo y Harry le vio.
-¿no me preguntaras por cierta castaña?- el rostro de Draco se pinto un poco, pero negó con su rostro serió; ahora a ellos fue a quien les toco reír del rubio.
-será mejor que descanses Harry- continuó el pelirrojo, mañana partimos antes del amanecer.
-si Harry- continuó su padre –tenemos tiempo…- se despidió de el y salió acompañado de sus amigos hacia su tienda. Su hijo había cambiado, se miraba más maduro, había crecido tanto lejos de él. Su rostro seguro, se veía radiante, la sonrisa que antes había perdido la había recuperado, sus ojos verdes brillaban como los de su esposa, conocía ese brillo; era ese destello que su reina tenía cada vez que estaba con ella. Si, muchas cosas habían cambiado…
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Su rostro era triste desde su partida, casi no hablaba con nadie; salía con su padre a los jardines para distraerla, sabia que su hija sufría más de lo que mostraba, cuando estaba con el reía y hablaba mucho mostrando una falsa alegría delatada por su mirada.
Hermione y Neville también lo habían notado, el fraile la hacía reír con cada loco invento que se le ocurría, a veces ella le ayudaba; era muy hábil con las manos para ayudarle a construir algunas de sus creaciones, cuando le veía construir cosas, su mirada se perdía y sabía que viajaba muy lejos del taller. Lo mismo le pasaba cuando estaba con la castaña, se sentaban juntas en la biblioteca a leer y la princesa miraba por la ventana; cuando Hermione llamaba su atención ella decía que estaba aburrida, al principio pasaba horas en el salón de entrenamientos, pero después del pequeño incidente, hace tres días, la castaña se lo había prohibido.
-¿Ginny?- el rey entraba a la biblioteca, las dos mujeres se pusieron de pie y se inclinaron levemente.
-¿Padre?- le miró extrañada
-quiero hablar contigo- Hermione se inclino ante los dos y salió de la biblioteca, el rey indicó a su hija que se sentara y el lo hizo a su lado. La joven pelirroja le vio intrigante, el rey la miró con dulzura –quiero proponerte algo- ella le miró con atención y curiosidad.
-¿Por qué no visitas a la reina de Gryffindor?- ella se sobresaltó –tranquila, he visto que estas muy triste por la partida de Harry, creo que un pequeño viaje no te sentaría mal, a demás, la reina está sola y creo que muy cerca de dar a luz, le sentará bien un poco de compañía ¿Qué dices?- ella pensó un poco la propuesta, sería una buena oportunidad de conocer más sobre la infancia de su Harry y sentirse cerca de el… ella sonrió y asintió. El rey Arthur rió complacido y la joven le ayudó a levantarse acercándole el bastón que el anciano llevaba después del ataque donde había muerto el duque. Parecía que su padre había envejecido más en esos días. Juntos caminaron hacia el pequeño jardín –puede ir Hermione contigo si lo deseas-
-no padre, prefiero que ella se quede aquí ¿Quién te cuidará en mi ausencia?- le dijo sonriente, el rey sonrió con ella.
-me sobreproteges demasiado "princesita"- ella rió.
-hace mucho que no me decías así-
-el tiempo pasa a veces tan rápido que en un abrir y cerrar de ojos pasaste de bebe a toda una mujer-los dos rieron –recuerdo tus peleas con Ronald y a William corriendo para separarlos, a veces siento que no te di todo el tiempo para pasar junto a ti- el anciano bajó su mirada, ella tomó su rostro para que la viera sonriente.
-junto a ti y mis hermanos he sido la mujer más feliz; me has dado todo lo que alguien podría desear- los dos se abrasaron y caminaron hacia el castillo nuevamente para que la princesa pudiera hacer su equipaje para partir hacia Gryffindor.
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Hermione estaba molesta con la pelirroja, terminaban de preparar el equipaje, saldría en unos minutos y ella no quería llevarle.
-¿pero por que Ginny?-
-no Hermione, mi padre necesita quien le cuide, ya es muy anciano- y se quedaron las dos frente a frente –no quiero que se quede solo, volveré en dos semanas, la reina Lilian no tardará mucho en dar a luz, tal vez antes-
-ves, solo será unos días. Déjame ir contigo. Sabes que me necesitas, quiero estar pendiente de ti también…-
-¡no! Estaré bien, mi padre te necesita más- y se acercó más a ella mirándole seria y de manera acusatoria le habló en susurros -¡a nadie Hermione! Promételo, no, mejor ¡júralo!-
-pero…-
-¡a nadie! Ni a mi padre-
-está bien, lo juro- las dos jóvenes se abrazaron –has cuidado de mi amiga, después que nana murió no te separaste de mi ¡Gracias!-
-¿Por qué te despides como si nunca fueras a regresar?- la pelirroja rio de la voz rota de Hermione.
-No llores, fue algo que me salió; de hecho nunca te había agradecido lo que has hecho por mí, así que hoy que te dejo a cargo de mi padre nació agradecértelo-
-cuídate y no hagas ninguna tontería-
-te prometo que no- la abrazó para que no viera su rostro lleno de culpa y rogando que no viera lo que contenía su baúl, donde había puesto su armadura y espada.
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El ejército se movía con prisa hacia Hufflepuff, la nota de urgencia del rey Cedric los había unido para la lucha, se cruzaban de vez en cuando con algunas familias que se alejaban de la zona de la batalla, Harry veía con tristeza como las mujeres y los niños con sus miradas desoladas cargaban con lo poco que podían haberse llevado. Harry se prometió así mismo acabar con el hombre causante de todo el daño que estaba haciendo.
En el camino se encontraron con una caravana de gitanos que también huían del lugar, Harry les miró con curiosidad, nunca los había visto, vio como un joven de tez clara y ojos aceitunados le miró con atención, él le devolvió la mirada estudiándose, el joven gitano le retó con la mirada, el príncipe extrañado encogió el ceño, rompió el contacto cuando uno de sus hombres se acercó a la caravana a hablar con otro que iba a la cabeza, regreso la mirada al frente y continuaron su camino.
Faltaba poco para llegar al campamento del ejército, observó a lo lejos el estandarte de Hufflepuff, habían llegado, las tiendas distribuidas a lo largo del prado, los caballos cerca de cada tienda, los hombres gritaban de alegría dando la bienvenida a los guerreros de la alianza; Harry había escuchado hablar del rey de Hufflepuff como un monarca noble y que en sus años de reinado se había coronado como uno de los más instruidos. Cuando el rey Cedric salió a su encuentro; Harry se tubo que agarrar más a las riendas de sombra el encontrarse con un joven unos años mayor que el, vio de reojo a Draco y Ron que mostraban la misma sorpresa, el único que sonreía al joven fue James, quien ya había asistido a la coronación del joven años atrás.
Parecía que sus amigos al igual que el, se habían imaginado a alguien casi de la edad de su padre, tanto Ron como Draco se habían convertido en monarcas recientes.
-Ron, ¿sabias que el rey Cedric era tan joven?-
-no-
-¿no fuiste tu enviado a negociar con el para que entrara a la alianza?- preguntó Draco.
-no. Ginny vino en compañía de Hermione- los tres jóvenes vieron a Cedric recibir a James con un fuerte apretón de manos y un abrazo, el joven era bastante apuesto. – ellas solo regresaron contando lo "encantador que era el rey Cedric"- dijo Ron con voz fingida –las dos tardaron bastante para regresar a Hogwarts, casi tuve que venir por ellas-
-¡¿QUÉ?!- dijeron los otros dos, Ron les miró a ambos de manera extraña.
-¿Qué les pasa?- con el gritó habían llamado la atención de Cedric y James, quienes se acercaron.
-rey Cedric, ellos son Draco Malfoy rey de Slythering, Ron Weasley ahora rey de Ravenclaw y representando a Hogwarts mi hijo Harry, prometido de la princesa Ginevra- los ojos verdes del rey se abrieron de sorpresa y les dedico una amplia sonrisa a todos.
-bienvenidos y gracias por atender al llamado- saludó a todos y los invitó a pasar a la tienda, en ella había una enorme maqueta en donde estaba ubicado todo el campamento y la zona de guerra, donde en pequeñas figuras representaban el ejercito de la alianza y en otras el ejercitó de Riddle –los hombres de Riddle están acampando del otro lado de la colina, según nuestro espía son casi cinco mil hombres-
-¿cuantos hombres tienes Cedric?- preguntó James evaluando la maqueta para estrategias.
-casi dos mil hombres-
-nosotros venimos con más de tres mil- dijo Ron
-estamos casi en igualdad- mencionó Draco indiferente, Cedric observaba la maqueta con preocupación.
-¿Qué te preocupa Cedric?- preguntó James que observaba al joven.
-no se, siento que hay algo que se nos escapa, Riddle ha demostrado ser bastante astuto; según los rumores el posee un ejercito de casi diez mil hombres-
-¿Dónde están los otros cinco mil?- preguntó Harry atento a lo que se decía.
-la gente le tiene tanto miedo a ese hombre, que posiblemente ha maximizado ese temor en la cantidad de hombres que "supuestamente" tiene- dijo Draco
-no se Draco, pero cuando nos enfrentamos en Slythering su ejercito mostró ser muy fuerte. Y solo nos enfrentamos con tal vez, dos de sus tropas- dijo Ron
-es posible, después de nuestra derrota, volvió con más hombres, la misma cantidad de hombres que la primera vez – dijo el rubio.
-bueno, habrá que estar atentos a cada una de las señales extrañas que se presenten, mañana salimos hacia la colina- dijo James -¿de acuerdo?- los jóvenes asintieron. Todos salieron de la tienda para descansar.
-¡Harry!- Cedric se acercó al príncipe, Ron y Draco se alejaron un poco para darles espacio, pero le esperaron atentos. Harry intrigado espero a que el rey se acercara
-¿Señor?- dijo respetuoso.
-llámame Cedric- dijo sonriente –solo quiero felicitarte, tienes una maravillosa mujer como prometida-
-gracias Cedric-
Se dio la vuelta y se acercó a sus amigos y ahora compañeros de armas a prepararse para la batalla del día siguiente.
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-¡ven aquí!- la reina Lili estaba encantada con la visita de Ginny, desde que había llegado no se había detenido en contarle cosas de Harry, contándole las múltiples travesuras del joven. –este fue el escondite principal de el- la reina le llevó tras los tronos donde un estandarte gigante de color rojo con el escudo de Gryffindor adornaba la pared, movió la tela y el muro de piedra se extendió solida frente a ellas, la reina movió una de las piedras y se deslizó –aquí se escondía cuando sabía que había cometido una travesura, nunca lográbamos encontrarle, hasta que un día Sirius le siguió- la reina se entristeció un poco, Ginny tomó la mano de la reina dándole apoyo, como una vez lo había hecho con Harry –gracias, Sirius fue el mejor amigo de James y el tutor de Harry; su perdida fue muy dura para nuestra familia- la pelirroja se sintió como intrusa en una pena ajena –Gracias Ginny- la joven pelirroja levantó la mirada hacia la reina que le sonreía.
-yo…-
-mi hijo ha vuelto a ser el mismo antes de la muerte de Sirius y es gracias a ti- entró en la pequeña habitación escondida tras el trono –se escondió aquí por un buen tiempo, no hablaba con nadie y después rehuía los lugares que le recordaban a él- la habitación era pequeña, con sillas y libros en una pequeña repisa y una pequeña litera para descansar. –cuando les vimos en Ravenclaw, me sentí feliz que el estuviera a tu lado, le haces bien a mi hijo y se que es feliz a tu lado-
-gracias, yo también soy muy feliz con el- sonrieron mientras salían de la pequeña habitación y se dirigían al salón del palacio, un sirviente salió a su encuentro a la entrada del salón.
-¡majestad!- las dos mujeres miraron al hombre que se inclinaba frente a la reina –una caravana de gitanos ha venido y su jefe quiere hablar con usted- las dos mujeres se miraron extrañadas
-¿conmigo?-
-si alteza-
-hágalo pasar- Ginny ayudó a la reina a acomodarse en una de las sillas reales que se encontraban en el salón del palacio, dos gitanos entraban junto a dos guardias del castillo; los dos hombres tenían vestimentas de colores, pañoletas en su cabeza, pero su piel no era tan oscura como según decían que era, uno de ellos poseía unos ojos grises claros y el otro de ojos color negro que veían a Ginny profundamente, ella no desvió la mirada del hombre hasta que el de ojos grises habló.
-mi nombre es Emilio majestad, todo mi clan y yo venimos huyendo desde las tierras de Hufflepuff donde se desata una terrible batalla, solo queremos un poco de paz en sus tierras para poder descansar antes de continuar nuestro recorrido- la reina asintió dando su aprobación.
-claro buen hombre, todos merecen un poco de paz- el hombre se inclinó con una reverencia y clavó su mirada en las mujeres.
-gracias majestad- dirigió una mirada gélida a la princesa y salió. Las mujeres y guardias no pudieron observar las dos sonrisas y los ojos altivos de los hombres al salir del salón.
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Era tarde, pero desde que sus hijos habían partido le costaba más conciliar el sueño, estaba en la biblioteca leyendo uno de los libros favoritos de su hija, las páginas estaban gastadas por el uso, pero leerlo le hacia sentirse más cerca de ella. El ruido de la puerta al abrirse le sobresaltó, pero en el vio entrar a un caballero con la armadura de Gryffindor.
-Sir Peter, me ha dado un buen susto- el caballero se inclinó.
-lamento haberle asustado su alteza-
-¿sucedió algo? ¿Mis hijos están bien?- el anciano se levantó asustado de su silla, sir Peter se acercó a el para ayudarle y sentarlo nuevamente en ella-
- si alteza, ellos están bien. Solo traje una carta para lady Ginny y una botella de un buen vino para usted- el anciano sonrió e invitó a sentarse al caballero -acabo de llegar y pensé que la biblioteca estaba vacía, quería leer algo antes de ir a descansar-
-no se preocupe, es bueno tener compañía- el caballero puso la botella en medio de la mesa entre los dos y una copa. -¿no quiere acompañarme con una?- dijo el rey señalando la botella y la abrió vaciando un poco del vino en ella. Levantó su copa para oler el vino y la acercó a su boca dando un trago a ella. El anciano tosió, sus manos comenzaron a temblar un poco y no podía respirar bien, el caballero se puso de pie sacando una carta y rompiéndola, mientras el anciano caía al suelo observándolo.
-traía esta carta, pero creo que ya no será necesario- dijo el caballero dándole una sonrisa de lado, arrugando los trozos y guardándolos –mi trabajo está hecho, dulces sueños majestad- y sir Peter salió de la biblioteca cerrando la puerta silenciosamente y escurriéndose por uno de los pasillos del castillo.
