HOLA AMIGOS Y AMIGAS, FELIZ AÑO NUEVO, PROMETI EL NUEVO CAPITULO, AUNQUE NO TERMINE LA HISTORIA, SEGUI LA SUGERENCIA DE UNO DE LOS QUE SIGUEN MI FIC Y ME DIO UNA IDEA QUE ME PARECIO UNA BUENA SUGERENCIA Y QUE HE DECIDIDO RETOMAR. BUENO LES DEJO CON EL NUEVO CAP Y NOS VEMOS PROXIMAMENTE.

XXI

El tiempo era muy agradable en la primavera; en la noche, las estrellas podían visualizarse como un manto de azúcar en todo el oscuro cielo; en el día, un sol esplendido reflejaba la belleza de las tierras de Gryffindor. La princesa Ginevra disfrutaba su estadía en esas tierras, le tranquilizaba mucho la compañía de la reina Lilian y compartía con ella muchas de sus actividades, una de ellas era acompañarla a su caminata matutina, a pesar de lo avanzado de su embarazo, la reina disfrutaba mantenerse activa y una manera era no abandonar sus actividades.

Los gitanos, se habían instalado en un espacio de las afueras del pueblo, las dos realizaban su caminata y mientras la reina hablaba con el panadero del pueblo, Ginny observó a un grupo de gitanos quienes la miraban desde dentro de la carreta y otros que recorrían los diferentes caminos trayendo agua o recolectando leña y la apilaban cerca de las carretas, entre ellos vio al hombre llamado Emilio hablando con el herrero, mientras el otro hombre que le acompañó esa noche en el castillo, estaba dando ordenes a otros de piel más oscura, parecía que se hallaba en una discusión, se le veía irritado, luego como si supiera que le veían, desvió su vista hacia la princesa, los dos se evaluaron mutuamente, Ginny tenia la idea de haberlo visto antes, pero nunca había conocido a ningún gitano, entonces ¿de dónde podría conocerle? El hombre le saludó con un movimiento de su cabeza y continuó la discusión con los de su raza.

-¿Volvemos al castillo Ginny?- ella se sobresaltó y le devolvió la mirada a la reina.

-si majestad- las dos retornaron hacia el castillo, Ginny aun iba con la inquietud tratando de recordar el rostro de ese gitano.

Esa tarde decidió irse temprano a sus aposentos, quería estar un momento a solas, estar entre los muros que habían conocido a su Harry, le hacía bien y pasaba horas imaginando cada una de las travesuras que había hecho de pequeño y aun ya grande. Remus era excelente relatándole a ella y a la reina todos los incidentes en el que se había visto envuelto el príncipe, inconscientemente paso su mano derecha hacia su pequeño vientre. Su embarazo aun no era notorio, cosa que le alegro mucho, eso les daría un poco más de tiempo antes que descubrieran que ella ya estaba casada con Harry, suspiró fuertemente, a veces se arrepentía de no haberle dicho sobre su embarazo, pero… temía… no era un buen momento para haber quedado embarazada, no lo reprochaba, amaba a la criatura que crecía en su vientre y más al padre, pero estar en medio de una guerra no era el mejor momento.

Mientras pasaba sus manos blancas sobre su pequeño estomaguito, sonreía al recordar el día en que tomaron la decisión de su matrimonio. Fue después de su primer beso, Harry la había tomado por la cintura y giraba con ella feliz, mientras ella, reía ante la locura del príncipe.

-¡quiero casarme contigo pronto!- ella dejó de sonreír y él se detuvo dejándola nuevamente en el suelo -¿pasa algo?-

-necesito hablar contigo con respecto a eso- soltó a la pelirroja y se detuvo a escucharla.

-creo que es un poco complicado nuestro matrimonio en las condiciones en que nos encontramos-

-¿a que te refieres?- Harry se había apoyado a la raíz más gruesa del arco con el seño encogido y sus brazos cruzados.

-Harry, nuestro matrimonio ahora tendrá mayor atención…- Harry la miraba con el seño encogido, aun no entendía lo que quería decirle -…ya no somos los futuros reyes de Gryffindor…- entonces entendió la preocupación de su prometida.

-los ojos de Riddle siempre han estado sobre tu reino…- la joven asintió, mientras el se separaba del arco y caminaba lentamente de un lado a otro con una de sus manos en el mentón -… Hogwarts parece mucho más vulnerable ahora…- Harry separaba de vez en cuando la mano de su mentón para hablarle a la pelirroja –no entiendo cual es el problema…-

-temo que Riddle se precipite a hacer algo en este momento, se que el invierno se acerca y no son los mejores momentos para una batalla…-

-¿Qué es específicamente lo que quieres decirme?-

-que nuestro matrimonio debe ser el más discreto de todos-

-¿por qué?-

-por que nos da mayor ventaja ante una posible amenaza de Riddle, ¿no lo ves?- dijo la joven, mientras Harry negaba –si mi padre o yo morimos, mi reino no quedará a la deriva sin rey- el príncipe abrió sus ojos con horror al escuchar los razonamientos de la joven. Se acercó a ella para tomarla por los hombros.

-¡nadie y escúchame bien! ¡Nadie te hará daño mientras yo este a tu lado!- ella le sonrió y se soltó de el.

-no puedes asegurar eso Harry…- el negaba molesto –¡entiende! En algún momento la guerra se desatará y no puedo obligarte a que te quedes a mi lado, irás a luchar, mi padre es muy anciano y hemos visto lo astuto que ha demostrado ser Riddle para estar tan cerca de todos. Somos vulnerables Harry-

-los ojos de Riddle estarán sobre tu padre y sobre ti…- ella asintió

-si nosotros estamos casados en secreto puedes ser el rey…- el negó angustiado

-¡es absurdo…!-

-Harry, entiende…- la pelirroja se estaba desesperando –nuestro reino no puede quedar sin guía, yo no podría ser coronada sin estar casada, al ser esposos, tu si puedes ser coronado sin reina… por favor… si el reino más grande cae, los demás pronto lo harán…- Harry se desordeno frustrado su cabello con una de sus manos por las palabras de la joven, ¡como podía pensar en los demás y no en ella…! Solo imaginarse o pensar que alguien le hiciera daño le volvía loco…pero se detuvo entre sus pensamientos, ella estaba siendo estratégica, pensaba a largo plazo y pensaba como toda una monarca… pensaba en su pueblo… pensaba en los demás reinos… no pensaba en ella, como toda una monarca pensaba en todo y en todos… ¿pensaba ella acaso en como se sentía el al escuchar esto? derrotado suspiró profundamente.

-entiendo ¿Qué hacemos primero?- ella le sonrió y lo tomó de la mano para dirigirse dentro del castillo.

-primero iremos por Neville y Hermione…- el le sonrió –necesitamos un sacerdote…- ella le guiñó un ojo.

-… y una testigo- termino él.

-también le diremos a mi padre y Albus- el asintió, se cruzaron con una de las sirvientas…

-Lavender, ¿has visto a Hermione o al fraile Longbottom?-

-si alteza, están en la biblioteca- ella hizo una leve reverencia y se fue mientras los jóvenes corrían en busca de los otros…

Sonrió más al recordar los rostros de Hermione y Neville cuando les comentaron del plan. Su padre se puso muy contento con la noticia del matrimonio entre los príncipes, pero no mucho cuando le dijeron que sería un secreto, pero accedió, ella se había cerrado en que era su boda y ellos decidían como querían celebrarla, Albus aceptó estar presente y realizar el documento legal del matrimonio, en el que el tiene una copia al igual que el fraile y ella.

Para ella fue el mejor momento de su vida, lamentó no tener a sus hermanos a su lado, pero sabía que para Harry también era difícil no tener a sus padres a su lado, se sintió tan egoísta, ella estaba al lado de personas que les querían a ambos pero no era lo mismo, Harry no tenía a las personas más importantes para él, en el día más importante de sus vidas… esperaba que tanto los reyes de Gryffindor como sus hermanos le perdonaran por lo que habían decidido y hecho…

-… pronto le veremos- le susurraba a su bebe –el regresará pronto y le daremos la sorpresa- sonreía imaginándose la reacción de Harry cuando se enterara que sería padre, aun ella se sorprendía… nunca pensó que estuviera embarazada… sus cambios en gustos alimenticios, algunos cambios de humor, hasta que un día discutiendo con Hermione tubo un mareo en el que la castaña logró agarrarla a tiempo antes de caer por las escaleras y en el que la obligo para examinarla…

-¡No puedo creerlo!- decía una molesta Hermione –por que no me habías dicho de tus mareos antes-

-por que no quiero preocupar a nadie y menos a Harry. Bastante tiene con tratar de preparar al ejército-

-¡por que no me habías dicho de tu retraso!- dijo entre alegre y exaltada la castaña.

-¡por que no me había percatado de eso hasta el momento en que me lo preguntaste!- dijo una exaltada pelirroja. –Por que no dejas de gritarme y me dices que tengo- la castaña comenzó a reírse.

-¿aun no has entendido tu enfermedad?-

-¡no!- dijo molesta la pelirroja y se puso de pie agarrando a la castaña de las manos -¡Calla!- la castaña trato de calmarse lo mejor que pudo ya que su amiga estaba experimentando uno de sus cambios de humor.

-estarás enferma como ocho o nueve meses Ginny- ella abrió los ojos como platos al entender lo que su amiga le estaba diciendo.

-estoy… estoy…- dijo sorprendida tomando con más fuerza las manos de su amiga.

-¡en cinta!- las dos mujeres se pusieron a gritar emocionadas y reían.

-¡no puedo creerlo!- gritó la pelirroja.

-lo que yo no puedo creer, es el escándalo que están haciendo ustedes dos- dijo el monje entrando al laboratorio de la castaña y mirando a las jóvenes que habían dejado de reír -¿Por qué gritan?- dijo viendo a una y a otra –no dejan que "el genio" se concentre- Hermione emocionada agarró a Neville de los hombros.

-Ginny esta embarazada- el fraile abrió la boca y abrazó a la castaña

-¡que alegría!- dijo, Ginny rodo sus ojos

-la embarazada soy yo Neville, a mi es a quien debes felicitar- los dos amigos vieron a la pelirroja haciendo el puchero y los dos abrazaron al mismo tiempo a la pelirroja –por favor, prométanme que no le dirán a nadie hasta que no le haya dicho a Harry- los dos asintieron y lo prometieron.

Esos recuerdos habían sido para Ginny de los mejores de los días y meses anteriores, lamentaba no haberle dicho a Harry, ella había decidido hacerlo después de la fiesta de primavera, pero ese día el mensajero de Hufflepuff había llegado y no tubo fuerza para decirle, el iba a tomar el lugar de su padre al frente del ejercito de Hogwarts y partió el siguiente día, fue difícil verlo irse…

Ahora al atardecer y ver ocultarse el sol tras los arboles del gran bosque que conectaban Hogwarts y Gryffindor, ella había recordado esos momentos felices y tristes, pero como su padre le dijo, el pasar un tiempo con la reina Lilian le había hecho bien, se había divertido mucho y a demás conocer algunos detalles sobre el embarazo, le daban algunas ideas sobre como poder sobrellevar el de ella.

Al llegar la noche, una delegación de Hogwarts entró al reino a toda prisa, los guardias les reconocieron y dejaron entrar, la reina Lilian ya había sido informada de la llegada y los esperaba en el salón principal junto a Remus.

-Majestad- hablo la castaña y le hizo una reverencia junto a sus acompañantes a la reina que se encontraba sentada en uno de los tronos.

-buenas noches Lady Hermione, caballeros ¿a que debo el gusto de su visita?- dijo a la delegación.

-me temo que no son buenas noticias majestad- dijo la castaña.

-¿Alteza?- unos golpes en la puerta la despertaron –princesa Ginevra- se había recostado un momento y se quedó dormida, no se había dado cuenta que ya había oscurecido, no había bajado a cenar, seguramente para eso la buscaban. Un poco adormecida se levantó para poder abrir la puerta de quien le llamaba, era uno de los guardias de la reina Sir Perks.

-mil disculpas princesa- dijo el hombre al darse cuenta que la había despertado –pero la reina necesita verla urgentemente en el salón del palacio-

-bajo en un momento- cerro la puerta de su cuarto y se arreglo para presentarse ante la reina, no tenia idea de la hora que era, pero pensó que no podía ser tan tarde si la reina aun estaba despierta. ¿Qué sería tan importante que no pueda esperar hasta mañana? Se preguntó, "seguramente son noticias de Harry" y mucho más alegre, se preparó para llegar junto a la reina rápidamente. Bajó las gradas de dos en dos para poder llegar rápido, al estar frente a la puerta del salón suspiró fuertemente para tomar aire y calmar su acelerado corazón después de bajar corriendo y entró. Encontró a un grupo de personas frente a la reina, Remus a su lado y los guardias. ¿Qué pasaría?

Al escucharse los pasos de la joven dentro del salón, el grupo de personas frente a la reina se giraron para ver quien entraba y al ver que era la princesa todos le hicieron una reverencia, ella les reconoció dos eran soldados de Hogwarts, los otros eran Blase y …

-¡Hermione!- gritó la pelirroja y salió a abrazar a su amiga, ella le correspondió el abrazo fuertemente, la castaña se alegraba de verla bien, el rosado de sus mejías había vuelto, sus ojos azules brillaban -¿Qué haces aquí?- luego viendo a sir Blase, también le abrazó y se separo de el –pero… ¿Qué haces tu aquí?- miró sonriendo a los dos, mientras estos se miraron un momento -¿Qué pasa?- dijo ahora mirando a todos con mayor atención, sus soldados tenían la mirada en el suelo, la reina Lilian sollozaba sosteniendo un pañuelo mientras se secaba las lagrimas que bajaban por sus mejillas mientras Remus la reconfortaba dándole unas palmadas en la espalda -¿le paso algo a Harry o al rey James?- dijo alarmada la joven.

-no Ginny, escucha…- le dijo su amiga tomándola por los hombros mientras buscaba una silla para sentar a la joven, uno de los guardias de la reina llevó una donde las castaña guió a la joven para que tomara asiento.

-¿Por qué has dejado solo a mi padre Hermione?- dijo seria la joven temiéndose por lo que oiría…

-Ginny, tu padre…- la castaña suspiró fuertemente y sus ojos se empañaron de lágrimas –murió…- la pelirroja ya no pudo escuchar más de lo que la castaña le decía, comenzó a llorar, su amiga se acercó a ella para reconfortarla, Ginny se separó un poco de ella para hablarle.

-¿mi padre enfermó?- decía entre llanto -¿Por qué no vinieron por mi antes?-

-no fue eso alteza- dijo Blase interviniendo por primera vez –tu padre fue asesinado- Ginny miró con sus ojos empañados al caballero, él pudo ver en los ojos azules de ella la determinación de la venganza, la pelirroja se puso de pie, se seco las lagrimas de su mejillas y se puso frente al caballero.

-¿Quién fue?- el evaluó la situación, pero sabía que Ginny reconocería si le mentía.

-Riddle infiltro un espía entre nuestros hombres y enveneno al rey- la princesa le miró seriamente evaluando lo que el caballero le decía…

-¿Quién?- volvió a preguntar la joven, sabía que Blase evadía decir el nombre

-Sir Peter- la revelación puso en alerta a los soldados de la reina que se miraron unos a otros, la reina y Remus no podían creer lo que sir Blase estaba diciendo.

-eso es imposible- susurró Remus –el partió junto con el príncipe Harry a Hufflepuff-

-¿lo han atrapado?- preguntó la princesa pelirroja

-escapo antes que nos diéramos cuenta- contestó seriamente el caballero ignorando lo que el concejero había dicho –una de las sirvientas lo vio entrar y salir por la puerta de servicio, esta, estaba siendo vigilada por otro de los mozos de la cocina que estaba aliado a él- la princesa cerró sus puños en signo de impotencia y respiró profundamente para calmarse mientras aun lagrimas silenciosas caían por sus mejillas. La pelirroja recordo lo que habia estado preguntandose todo el día...

-debemos regresar a Hogwarts inmediatamente…- dijo la castaña –Neville ha ido por el príncipe Harry y por tu hermano- Ginny comenzó a caminar lentamente hacia una de las ventanas del castillo en el que se veía el pueblo…

-no podremos salir…- dijo en un susurro, todos miraron hacia la princesa, ella cerró sus puños y golpeo con ellos el marco de la ventana -… es una trampa…- y señaló hacia afuera en el pueblo, en el área donde estaban los gitanos se miraba mucho revuelo y varios hombres se estaban introduciendo al pueblo, sir Blase corrió junto a ella y observó la situación que se estaba dando afuera.

-¡nos atacan!- gritó el moreno, la reina se puso de pie ayudada por Remus para ver la situación fuera de su castillo.

-¡Busquen a sir Bones!- dijo la reina –¡que prepara al ejercito para el contraataque, lleven a la gente del pueblo a los refugios!- los guardias de la reina que estaban con ella se prepararon y salieron a cumplir sus ordenes.

-Majestad, debemos llevarla a uno de los refugios- dijo Remus preocupado por la reina.

-me quedaré en el castillo- dijo la mujer y se agarro su enorme vientre abultado y dio un fuerte suspiro –no puedo moverme con la suficiente rapidez que se necesita y no pondré a nadie en peligro solo por cubrirme hasta llegar al refugio, necesitamos la mayor cantidad de soldados ahora-

-Terry, Morag- los dos soldados de Hogwarts miraron hacia la princesa –pónganse a la orden de sir Bones- los dos caballeros salieron junto con dos de los guardias de la reina quedándose en el salón con sir Perks, Remus, Hermione, Blase y Ginny. –Debemos prepararnos- ella miró a los presentes –regreso en un minuto- la joven salió del salón mientras sir Perks daba algunas ordenes a los guardias que estaban dentro del castillo para que aseguraran las puertas. Pasados unos minutos entró al salón un caballero con armadura oscura y con un águila en su brazo, Hermione, Remus y Blase le reconocieron de inmediato.

-Silver- la reina miró intrigada al caballero, Blase se acercó a la reina para tranquilizarla.

-es mi segundo al mando majestad- ella miró a sir Blase y luego a Remus quien asintió de acuerdo, mientras Hermione corrió hacia el.

-¡pero en que estas pensando!- le gritó la castaña –no puedes, recuerda tu condición…- le susurro la castaña. Silver se levantó la visera y quitando el seguro de su cara para revelar su rostro completamente. La reina, Remus y sir Perks miraron sorprendidos a la princesa.

-pero… ¿Cómo…?- dijo Remus hacia la joven -¡alteza!-

-no hay suficientes hombres Hermione- dijo la princesa hablándole a su amiga –debemos proteger a la reina- y se dirigió hacia la ventana donde dejó ir al ave a quien no le quito la vista hasta que la perdió de vista alejándose de la batalla.

-pero… ¿Quién te cuidara a ti?- dijo la castaña angustiada

-sabes que puedo cuidarme perfectamente yo sola…- respondió fríamente a la castaña.

-lady Hermione, si le hace sentir mejor…- comenzó el moreno –yo estaré con ella en todo momento- Ginny asintió agradecida a sir Blase.

-nosotros resguardaremos el castillo- dijo Ginny –he enviado por ayuda, Argos encontrara a Harry y a Ron. Aseguren puertas y ventanas, no abran la puerta de este salón a menos que seamos nosotros dos- ella le hizo una señal a sir Blase y los dos salieron del salón para ayudar a los hombres que se estaban armando y resguardando al castillo.

-lady Hermione…- hablo la reina, mientras la castaña le regresaba una mirada angustiada -¿ella… Harry sabe de esto?- la castaña negó lentamente con su rostro. La reina se preocupo por la pelirroja.

-no se preocupe alteza- comenzó Remus –he visto pelear a la princesa, aunque en ese momento no sabía que era ella- la mujer le regreso la vista a su concejero –¿recuerda el incidente cuando lleve a presentar al príncipe a Hogwarts?- ella asintió.

-¿era ella?- el castaño le sonrió y asintió, la reina se sentó y suspiró nuevamente tomando su abultado estomago entre sus manos.

-¿se encuentra bien alteza?- se acercó la castaña mirándola con detenimiento. Ella le sonrió

-si, no te preocupes- Remus se acercó a las ventanas asegurándolas para evitar cualquier accidente y preocupado esperando que James también llegara pronto.