XXIII

Una cerca de hombres armados estaba en la entrada del pueblo bloqueando a los caballeros que intentaban salir; sir Blase, Perks y Bones, habían sacado sus armas preparándose para luchar y darle oportunidad a Lupin y Ginny para que escaparan. Lupin también había sacado su espada preparado para defender a la princesa y sacar del pueblo a la objetivo del ataque, el corazón de la pelirroja golpeaba fuertemente en su pecho, temía por la vida de los caballeros que habían accedido a llevar a cabo su idea. Pero necesitaban alejar a los hombres del castillo y dar tiempo a que los refuerzos llegaran. Llevaban ya más de quince horas resistiendo el ataque de Riddle.

Los tres caballeros que iban al frente embistieron con los caballos y sus armas a los hombres que les bloqueaban el paso, pero fue imposible que Lupin y Silver trataran de salir, ya que más hombres salieron al paso. El caballero de armadura oscura también saco su espada, no podían pasar sin dar pelea antes; tendría dificultad para cuidar a la que cargaba entre sus brazos. Comenzaron a pelear, ella con una sola mano intentaba mantenerse en equilibrio en su caballo, Lupin luchaba con dos hombres al mismo tiempo al igual que los demás que trataban de acercarse a la princesa, pero les superaban en numero, sería un milagro sino morían, Riddle atacó a Silver por un costado mientras ella peleaba con otro hombre; el golpe la tomó desprevenida y la hizo caer del caballo.

-¡LILY!- el grito del rey de Gryffindor la tomó por sorpresa y alivio, los refuerzos habían llegado, Riddle ni siquiera giró a ver quien era el que había gritado el nombre de la reina, Silver había caído sobre el objetivo, se giró rápidamente con su espada en la mano hiriendo al hombre con quien peleaba primero y dejando al descubierto el muñeco de trapo que habían hecho pasar por la reina. El rey James sonrió al ver el muñeco, pero no tubo mucho tiempo para felicitar a su nuera, ya que los hombres de Riddle le atacaron.

-¡TU!- dijo Riddle señalando al caballero de armadura oscura que se ponía de pie sin quitarle la mirada, él le miró con una ira que jamás había visto en ninguno de los hombres con los que había peleado antes -¡PAGARÁS CON TU SANGRE!- y le embistió; Silver estaba preparada para recibir el golpe, pero el impacto fue demoledor, la hizo tambalear pero se mantuvo y se defendió; los golpes de él eran fieros, deseaba matarla por haber frustrado sus planes, ella se defendía con fuerza ante él, pero en una de las embestidas, ella descuido un poco el frente cosa que Riddle aprovechó para clavarle una daga en el brazo izquierdo que ella levantó para protegerse, el grito de la pelirroja se escucho entre los hombres que luchaban a su alrededor.

Blase salió en su auxilio y embistió a Riddle, Ginny cayó de rodillas y soltó su espada para poder arrancarse la daga del brazo. -¡IDIOTA ENTROMETIDO!- gritó Riddle al caballero que había salido en auxilio de la princesa y lo golpeo con fuerza, el se defendió, pero ya estaba muy herido, cosa que aprovechó su oponente para derribarlo y clavarle la espada en su estomago y un corte profundo en el cuello, el caballero calló frente Ginny.

-¡BLASE!- su grito fue desgarrador y escuchado por todos, su furia y adrenalina fue inmediata, se puso en pie con rapidez y arrancando la daga de su brazo contraatacó rápidamente, él había bajado la guardia triunfante. A ella no le importó el dolor de su brazo, ni le preocupó la herida que sangraba demasiado, ni el cansancio que tenía. Ella devolvió la daga a su dueño clavándola en un lado de su cuello y su delgada espada entró sin ningún problema en el costado del hombre enterrándola hasta el fondo. Los ojos de Riddle se abrieron con sorpresa y se derrumbo a los pies de la mujer.

Sacó su espada y la enfundó, se acercó a su maestro, las lágrimas surcaban su rostro, tomó su cuerpo aun tibio entre sus brazos. Él ya no podía sentirla, ni escucharla llorar. A su alrededor podía ver como los hombres del ejercito de Hogwarts junto con los hombres que habían traído los reyes desde las tierras de Hufflepuff tenían controlada la batalla, ahora los hombres de la alianza eran más, sus ojos se encontraron con los grises de Draco que con sorpresa observaba a su amigo, ahora muerto, entre sus brazos, ella bajó su rostro para abandonarse en la debilidad de la tristeza y las lagrimas.

-¡Ginny!- la voz de Harry llegó a sus oídos, le vio, él junto a Draco se acercaban a ella a toda prisa y con terror en los ojos, no fue consiente de nada y no entendía el por que de su expresión hasta que un brazo la sujetó fuertemente por la cintura levantándola del suelo y la hoja de una espada estaba en su cuello.

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No podía creerlo, el gran ejercito que habían entrenado y preparado por tanto tiempo estaba acabado, se sentía furioso y en especial por la absurda necedad de su amo al intentar acabar con la reina de Gryffindor, eso los había llevado a atacar el castillo. Habían caído en su propia trampa.

Pero algo tenía que reconocer: la adivina tenía razón, su amo moriría a manos de la reina. Observó como la heredera de Hogwarts disfrazada de Silver acababa con la vida de Riddle… parecía que no tenia que subestimar tanto a esa mujer, la vio pelear con él y sus técnicas de pelea habían mejorado, pero aun así, ella había sucumbido al dolor de ver a su amigo muerto…

El era un sobreviviente, no se dejaría morir tan fácilmente y al ver a la mujer llorando sobre el caballero de piel oscura, su mente le dio la respuesta para salvarse y cobrar su venganza, se acercó a la mujer con un sigilo solo propio de él, hasta situarse tras ella –¡Ginny!- el gritó del prometido hizo reaccionar a la pelirroja, pero ya era demasiado tarde, el ya había levantado a la mujer del suelo y su espada bajo el blanco cuello real.

-¡NI UN PASO MÁS O LA MATO!- Harry y Draco se detuvieron al instante, los hombres de la alianza estaban entretenidos defendiéndose o tomando como prisioneros a sus hombres, no eran consientes de la escena que se estaba dando entre ellos. Los ojos de los jóvenes monarcas se abrieron de sorpresa, el sonrió de manera cínica al verlos -¡¿Creían que no sabía que era la princesa?!- los hombres se pusieron nerviosos, el secreto de Ginny había sido descubierto, ella ya sabía quien era su carcelero, el mismo que hace un año atrás hirió a Ron. -¡quítate el casco!- le ordenó a la pelirroja, ella lentamente elevó sus brazos para quitarse los seguros y se sacó el yelmo de la cabeza, su rostro mostraba tristeza y dolor ante el esfuerzo de su brazo herido, Harry se sorprendió al ver su cabello ahora corto hasta la altura de su cuello. Juris rió a carcajadas -¡así fue como engañaste a mi amo!- observando el muñeco con el cabello rojo de la princesa -¡Que lista!- y se echó a reír, Harry y Draco intentaron acercarse aprovechando el instante de locura de Juris -¡Alto! ¿No fui claro?- y la espada rozó el cuello de la princesa soltándole un hilo de sangre, ella mostró en su rostro que le había dolido pero no hizo ningún ruido, no quería darle gusto a su captor para que se regodeara con su dolor. -¡Bien!- dijo a los hombres –es hora de que la princesa y yo partamos-

-¡No!- dijo Harry al instante –dime lo que quieres, cualquier cosa y te la daré- Juris sonrió –no quiero nada de ti…- silbó y gritó el nombre de su caballo. El equino se acercó trotando -… ella y yo tenemos algunas cuentas pendientes que arreglar- Harry intentó acercarse, pero Draco lo sostuvo de un brazo.

-¡Basta Juris!- dijo Draco dirigiéndose al hombre –suéltala y te juró que nadie te perseguirá, te dejaremos huir- Juris se echó a reír, acercó su rostro colocándolo en el hueco del cuello y hombro de la princesa hablándole al oído pero dejando que ellos oyeran lo que decía.

-¡dile a tu querido novio y rey que estarás bien y que nos dejen partir sin perseguirnos!- ella lo miró con el reojo de sus ojos azules, lo reconoció y al oír el nombre de él supo a quien le recordaba… dejó de mirarlo y dirigió su mirada a Harry y Draco.

-por favor…- dijo en tono de suplica, sus ojos aun llorosos miraron con tristeza a Harry -…estaré bien- Harry apretaba con fuerza su arma –se que me encontraras… pero por ahora, no nos persigas- Juris la subió a su caballo, Ginny y Harry se dieron una ultima mirada, ella le susurró un te amo y el caballo salió a toda prisa de Gryffindor.

Llevaban mucho tiempo cabalgando, la noche no iba a tardar en caer nuevamente, se habían internado en el bosque para evitar ser encontrados con mayor rapidez, ella estaba esperando que el hablara, pero no lo hacía. Tenía que liberarse de él, pero antes necesitaba salir de la duda…

-¿Por qué haces esto Juris?- el hombre solo gruño. –Nana no estaría feliz al ver en que te has convertido- el rió, parecía que ella por fin le había reconocido.

-Nunca lo sabremos gracias a ti- ella elevó su rostro para verlo. El caballo se detuvo y bajaron de el. Ella lo enfrentó sacando su espada, ni siquiera el se defendió.

-¿Por qué dices eso?-

-no puedo creer que desperdiciaras su tiempo - miró furioso a la pelirroja -¡tu fuiste la causante de su muerte!- la espada de la pelirroja tembló entre sus manos.

-yo no la maté…- dijo en un susurro –…ella nos salvó la vida- sus ojos volvían a empañarse.

-¡si no hubiera sido por ti, ella no habría muerto!- gritó con enojo –¡ese día ella pudo salvarse, pero enfrentó a esos maleantes por ti!-

-¡fue por los dos Juris!- el se acercó con enojo hacia ella, que bajó su espada quedando a unos centímetros de ella

-"¡Sálvala Juris!"- el repetía la frases que su abuela había dicho esa tarde -¡ella dio su vida por ti y me arrastro a cumplir una promesa que no quería, por que siempre todo debe girar en torno a ustedes-

-¿Por qué crees que me convertí en esto?- dijo ella con furia alejándose unos pasos de él y abriendo sus brazos para que la mirara –me prometí que nunca más nadie daría su vida por mi, ella fue la que habló con mis hermanos para que me entrenaran, ella sabía de todo esto desde el principio- sus lágrimas rodaban por su rostro –ella me habló de la maldición que había en mi familia, odiaba pensar que toda mi familia muriera por mi y no estaba dispuesta a que eso pasara-

-¡no me importa el por que!- dijo con furia mirándola –me juré a mi mismo que acabaría con la familia que acabó con la mía…- y sacó su espada –después del viejo, tu eras la siguiente, después iré por tus hermanos ¡los mataré a todos!- y embistió a la joven. Ella se defendió a penas, estaba cansada, herida y la tristeza de recordar la muerte de su nana no había ayudado a sentirse bien, el le acusaba de su muerte ¿sería posible que el tuviera razón? El atacaba con fuerza y venganza, ella se defendía, pero no como había peleado antes, el le hizo un corte en uno de sus costados y calló hincada sosteniéndose el corte para evitar que saliera la sangre. El se acercó a ella –veo que te has dado por vencida, haces esto más fácil para mi, después de ti, seguiré con tus hermanos y de cualquiera que intente interponerse en mi camino- la pelirroja en ese instante levantó su rostro, observó en los ojos de Juris la determinación y recordó a su Harry… el hombre levantó su espada para acabar con la vida de la pelirroja, pero ella en un nuevo arranque de furia se levantó y le atacó.

-¡tú no tocaras a ninguno de mi familia!- ella le atacó con fuerza renovada, solo pensar que Harry o algunos de sus hermanos muriera a manos de él… no podía permitirlo, por eso se había entrenado, esa era la razón por la cual ella portaba una espada, nadie más moriría por ella, no permitiría que nadie diera su vida para salvarla a ella. La venganza de Juris llegaría hasta ahí y se encargaría que así fuera.

Ella seguía bien el ritmo de ataque de el, la noche cayó en medio de golpes con las espadas y la visión era poca por lo frondoso de los árboles y los tenues rayos de la luna que se colaban en ellos, pero siguió peleando, logro herirlo en la cara y le devolvió el golpe en uno de los costados, el hirió una de sus piernas pero eso no la detuvo, tenia que matarlo y le pedía mentalmente a nana perdón por lo que haría… el cansancio había llegado a los dos -… esto debe acabarse- dijo la pelirroja y embistió por ultima vez a Juris, quien le contraatacó, ella detuvo el golpe directo que le daba y se inclinó clavándole la espada desde el estomago y la punta salio en su pecho, el apenas clavó la punta de su espada a un lado de la espalda de ella, pero eso no evitó el grito de dolor de ambos, sacó la espada del cuerpo de Juris que se derrumbó a su lado muerto y ella cayó después de el…

Aun tenia conciencia… sus sentidos le avisaban que alguien estaba cerca, su oído pegado al frío suelo retumbaba al sonido de golpes de los cascos de los caballos, podía sentirlos… luego la luz que llegaba a través de sus parpados…

-Lo siento, llegamos tarde- la voz de dolor de un hombre que apenas escuchaba…

-¡Ella está viva!- se escuchó el grito quebrado de una voz que ella conocía.

-Harry no…- la voz de su hermano también estaba quebrada

-está viva Ron, aun respira ¡Mírala!- sintió cuando unos brazos la elevaban del suelo y la mantenían con fuerza.

-tenemos que levarla pronto a que alguien la vea… Hogwarts nos queda más cerca-

-Señor, ¿que hacemos con el otro cuerpo?- habló uno de los soldados que acompañaba al equipo de búsqueda.

-¡Quémalo, deja que se pudra, no me importa lo que hagan con el!- la pelirroja reaccionó en ese momento, el cuerpo le dolía, todo su cuerpo dolía, pero tenia que detenerlos.

-No- alcanzó a articular en apenas un susurro.

-¡Ginny, amor… aquí estamos!- Harry la colocó nuevamente en el suelo, mientras acariciaba su rostro y le daba pequeños besos, sus ojos apenas pudieron abrirse y se toparon con los verde esmeralda de él.

-no lo quemes…- dijo aun con vos suave -… por favor-

-¡eso es lo que se merece!- dijo Draco con furia acercándose junto a sus amigos que habían rodeado a la pelirroja, ella vio la silueta de su hermano y del rubio, mientras su Harry la tenia apoyada en su pecho desde el suelo. Ella dirigió su rostro hacia su hermano, él tenía que entender…

-es el nieto de nana- pensaba que sus ojos se habían quedado secos después de todo lo que había llorado ya, pero aun unas cuantas lágrimas lograron salir, Ronald se sobresaltó al escuchar lo que su hermana le decía. A Ginny su cuerpo le dolía tanto, el dolor era casi insoportable, comenzó a estremecerse, tenia frío y mucho sueño.

-¡Ginny!- gritó Harry y la levantó rápidamente del suelo –¡alguien debe verla rápido!-

-en Hogwarts está Albus, el logrará atenderla mientras vamos por Hermione- dijo el pelirrojo.

-déjalo descansar con nana…- susurro nuevamente y se dejó llevar por la inconsciencia.

-¡Ginny!- le sacudió un poco el pelinegro

-¡Vete Harry!- le gritó Ron –Llévala al castillo ¡rápido!-

-yo iré por Hermione- dijo el rubio y se subió rápidamente a su caballo y trotó de regreso a Gryffindor.

Ronald observó como sus dos amigos iban por caminos separados y a toda prisa; observó el cuerpo de Juris, se acercó y le dio la vuelta para ver su rostro… Ginny tenía razón, era el nieto de nana –como tu amigo pudo hacerte esto Ginny…- dijo apenas el pelirrojo, se quitó la capa de viaje que traía encima y lo envolvió, haría lo que su hermana le había pedido, dejar que lo enterraran al lado de su abuela. El no se lo merecía… –recojan el cuerpo y amárrenlo a mi caballo- Lo colocaron donde el pelirrojo había ordenado y partieron hacia Hogwarts.

En el castillo todo era un alboroto, primero la muerte de su rey, luego el príncipe Harry había llegado con la princesa Ginevra en brazos moribunda, Albus hizo salir a Harry de la habitación mientras comenzaba a atender a la joven, frustrado caminaba de un lugar a otro, Ron llegó unas horas después a hacerle compañía, su impaciencia era grande al igual que su angustia, todo el tiempo que el anciano estuvo con la princesa múltiples ropas y lienzos con sangre salían de la habitación, cosa que lo ponía más nervioso. Por la mañana llegó Hermione acompañada por Draco y Lupin, que a pesar de traer un brazo en cabestrillo y algunos morados, decía que necesitaba ir para ayudar en lo que pudiera junto a la castaña. Pasadas unas horas Hermione salió en compañía de Albus y Lupin para hablar con los inquietos hombres: Harry, Cedric, Ron y Draco que se encontraban esperando.

-hemos hecho todo lo que esta en nuestras manos alteza- dijo Albus con mirada cansada a Harry.

-Lo siento Harry…- dijo la castaña con los ojos anegados en lágrimas y su voz cortada -… su estado es muy delicado… ha perdido mucha sangre y eso complicó su embarazo… y… no pudimos salvar al bebe- la castaña no pudo más y lloró con más fuerza, Draco se acercó a ella para reconfortarla, mientras Ron y Cedric pusieron cada uno su mano en cada hombro de Harry. El se había quedado de piedra, una corriente helada bajó por su columna, sus ojos ardían… había perdido su primer bebe… su esposa se debatía entre la vida y la muerte…

-Tenemos que esperar Harry, ella es fuerte- dijo Remus al ojiverde, que se quedó mudo ante lo dicho por ellos. El solo pudo asentir y sin decir más se separó de todos y entró a la habitación.

La habitación olía a ella, su fragancia era inconfundible a pesar de los otros aromas de infusiones y cremas para curar sus heridas, se acercó lentamente a la cama donde descansaba, estaba pálida, pero aun había color en sus labios, su rostro ahora limpio mostraba algunos morados en uno de sus pómulos. Sus brazos vendados y uno de ellos inmovilizado. Se acercó a ella colocándose a su lado, acarició su cabello que dejó caer entre sus dedos y descubrió lo corto que había quedado. Observo como a través de las vendas se escapaban algunos puntos de sangre, producto de las heridas.

El había sido atendido por Severus al igual que a los demás caballeros que llegaron heridos después de la batalla de Gryffindor, aun no había recibido noticias de sus padres o talvez si, pero no recordaba nada, colocó su rostro a la altura de la de ella apoyándose en el colchón y lloró. Se había contenido por horas, ya no podía soportarlo más, sus ojos derramaron el dolor que su corazón sentía por la perdida de su hijo, la culpa de no haber llegado a tiempo para ayudarla y evitar que peleara con Juris. Lloraba por el miedo a perderla, el dolor era intenso en él.

-quédate conmigo- dijo en un susurro pegado a su oído –no me dejes, ¡lucha!- dijo con los dientes apretados y no se movió de ahí toda la noche.

En los siguientes días, llegó el esperado arribo de los hijos del rey Arthur para ser parte de las exequias del monarca, Ronald fue el encargado de dar las explicaciones de lo que había sucedido, Harry no se movía de la habitación esperando el momento en que ella despertara, solo saludó a sus cuñados cuando ellos llegaron a ver a la pelirroja y conoció al otro hermano de ella, William, de un cabello tan rojo como el de su amada, un poco más alto que su amigo Ron y musculoso.

El único momento que el moreno se separó de su esposa fue para el funeral del rey, al cual le realizaron una espléndida ceremonia digna de el. Su padre llegó ese día; se quedó junto a su hijo, el rey James sabía que no existían palabras para consolar a su hijo, le expreso el profundo agradecimiento que le debía a la princesa, le comentó que a su hermano habían decidido llamarlo Sirius, lo que causo un poco de alegría al ojiverde.

Al momento de terminar los actos fúnebres, se retiró rápidamente sin acercarse ni despedirse de nadie al cuarto donde su amada reposaba, al abrir la puerta y entrar por ella, la encontró despierta. Estaba medio sentada en la cama observando el cielo que se visualizaba desde su puerta balcón, ella, al escuchar que la puerta se abría giró su rostro para encontrarse con la mirada de sorpresa y alivio de Harry.

-Ginny- los dos se miraron a la distancia, ella inclinó su rostro y comenzó a llorar, el corrió a su lado para abrazarla y besarla por el alivio de tenerla nuevamente con él.

-perdóname- fueron las palabras que repetía constantemente la joven, Harry separó su rostro de ella para verla directamente.

-no hay nada que perdonar- le dijo juntando su frente con la de ella, quien delicadamente se separó de el, mientras constantes lagrimas salían de sus ojos y su mirada atormentada.

-te mentí…- dijo entre sollozos –nunca te dije que era Silver y…- lloró con más fuerza mientras su mano libre agarraba con fuerza la cobija a la altura de su vientre - …y ¿nuestro bebe?- dijo y elevó su rostro para ver a su esposo, él inclinó su cabeza mientras negaba y lagrimas también corrieron por su rostro. -¡NO!- fue el gritó de la mujer que lloraba con mayor fuerza, Harry la abrazó para tratar de calmarla -¡fue mi culpa, fue mi culpa!- repetía constantemente entre el llanto.

-no, no lo fue- trataba de consolarla Harry; repentinamente por la puerta entraron Hermione y Albus para encontrarse con la escena de los esposos. La castaña intentó acercarse a ellos, pero Albus la detuvo y negó con su rostro, ellos no podían hacer nada para calmar el dolor de la perdida del primer hijo de los herederos. Salieron de la habitación cerrando la puerta, Albus le solicitó a Hermione que les llevara una infusión para inducir el sueño a la princesa, ya que necesitaba descansar, el que despertara era una buena señal, pero necesitaban que ella se calmara para su recuperación.

-necesitan tiempo – había dicho el anciano a los amigos y familiares que se acercaron a verificar el rumor de que la princesa había despertado y que Albus les había detenido en la puerta.

Harry logró calmar a su esposa y con el te que Hermione le llevó la hizo dormir nuevamente, los preparativos de la ceremonia de coronación iniciaron mientras la princesa se recuperaba lentamente de las heridas físicas, sabían que las del corazón necesitarían más tiempo. A pesar que sus hermanos y amigos lograban hacerla reír de vez en cuando, sabía que había perdido una parte de ella en esa guerra y Harry lo sabía, ya que se sentía igual. Ginny poco a poco fue recuperando fuerza y en compañía de Harry bajaba a los jardines, él se había vuelto más sobreprotector con ella y casi nunca la dejaba sola.

Una mañana mientras ella recogía flores y el le acompañaba en su caminata por los jardines, le llamaba la atención la mirada perdida de la joven y a veces hacía varios intentos de iniciar una conversación, pero parecía cambiar al instante y desviaba la mirada nuevamente, él estaba inquieto, sabía que algo rondaba en la cabeza de su esposa, pero no quería presionarla -Harry- inició por fin -¿Dónde está Juris?- el se tensó un momento.

-donde pediste que le enterraran- dijo el de manera seca y desvió la mirada hacia el castillo.

-¿me acompañas?- ella se puso frente a el y con una mano tomó su rostro para que la observara –necesito decirte algo- le tomó de la mano y lo guió en el camino hacia el cementerio, en una de las lapidas que se encontraban más alejadas, ella se detuvo, una cruz muy gastada por el tiempo y al lado se miraba la tierra recién removida, no poseía ninguna cruz, ni placa que identificara quien era su ocupante. Ella se inclinó y separó en dos el ramo de flores que había recogido en los jardines y se quedó así un momento.

- mi madre murió… cuando yo nací - suspiró y se quedó inclinada apoyando una rodilla en el suelo –desde que recuerdo, Isabella Salazar… fue la figura materna que estuvo a mi lado- mientras decía estas palabras, iba retirando el polvo y tierra que poseía la cruz, dejando ver el nombre, y las palabras de Isabella Salazar estaban puestos en ella. – mi padre la eligió como mi nana, después de que ella cuidara por años de mi madre y para que se encargara de mi cuidado…- Harry veía con atención la concentración de la pelirroja en la cruz. – ¿Recuerdas nuestro primer paseo a caballo?- el asintió

–me dijiste que tus hermanos te enseñaron a montar-

-Nana notó que me encantaba estar en las sesiones de entrenamiento de Ronald y cuando nadie me veía yo jugaba a realizar los mismos movimientos… Juris era mi compañero de juego, el era la única familia que ella tenía- sonrió con melancolía y miró a Harry poniendo se de pie ayudada por el. –Cuando cumplí ocho, ella me dijo que William había aceptado entrenarme- sonrió -¿puedes creer mi felicidad? Por fin podía compartir algo más que solo las comidas con mis hermanos, pero me intrigaba saber ¿Qué le había dicho ella a William para que aceptara? Yo lo había intentado y siempre me dijo que no era necesario, ya que para protegerme estaban ellos. Después de insistirle tanto a nana, me dijo que me lo explicaría en mi próximo cumpleaños- ella se quedó en silencio, agarró nuevamente la mano de Harry y comenzaron a salir del cementerio.

-¿Qué sucedió entonces?-

-Nana me confesó la maldición que le habían hecho a mi familia "ninguno de los herederos llegaría al trono" y como mi nacimiento marcaba la diferencia, mi mamá pensaba que ya no podría tener más hijos y nací yo. Ella me dijo que le había dicho a mi hermano que era importante que aprendiera a defenderme, si la profecía era cierta, no sabíamos que le pasaría a tres hermanos y que ellos no podían asegurar que estarían siempre ahí- se quedó nuevamente en silencio, mientras entraban nuevamente al castillo y ella lo guió hasta la sala de entrenamiento.

-Ginny…-

-tuve miedo Harry… mucho miedo, pero no por mi- el la miró con atención, mientras ella lo guiaba hacia una banca en el salón –temía mucho que mis hermanos o padre murieran por tratar de defenderme, por eso me esforcé en aprender a protegerme- ella oprimió con más fuerza su mano –aun estaba en entrenamiento cuando Nana murió – unas cuantas lagrimas se deslizaron por sus mejillas, el se acercó más a ella para abrazarla y reconfortarla.

-Una mañana William nos dio libre para no entrenar, nana, Juris y yo salimos por el bosque para pasarla juntos. Unos cuatreros nos encontraron e intentaron atraparme, nana y Juris me defendieron y huimos, pero ella era muy lenta, era muy anciana, por lo que le hizo jurar a Juris que me protegería y ella se quedó a enfrentarlos; Juris me llevó por el bosque cerca del arrollo donde al cruzarlo encontramos un hueco y viejo árbol nos escondimos ahí por horas, cuando la noche llego, oíamos voces que gritaban nuestros nombres, Juris salió de nuestro escondite y les llamó; William y Albus nos encontraron…

-¿están bien?- dijo William observando a Juris y a la niña, ella temblaba un poco.

-si- dijo serio el moreno –ella tiene un poco de fiebre- dijo señalándola con la cabeza. William se acercó a ella y le puso su capa para reconfortarla. -¿encontraron a nana? ¿Ella les avisó?- preguntó inquieto. Los dos hombres se miraron por un instante.

-Lo siento tanto Juris…- dijo William poniendo sus manos en los hombros del joven, la niña comenzó a llorar con fuerza –no estarás solo, nosotros cuidaremos de ti- en ese momento, él de manera agresiva se quitó las manos del príncipe de sus hombros y corrió hacia donde varias antorchas se acercaban, el pelirrojo se acercó a su hermana para cargarla y se acercó al anciano –ve con él Albus y delegó en ti su preparación y educación- el hombre asintió y salió tras los pasos del joven…

-después de eso me juré a mi misma que jamás nadie moriría por mí culpa- miró a Harry quien encogió el seño serio –me convertí en Silver, Blase terminó mi entrenamiento…- suspiró con fuerza – ya sabes el resto de la historia, lo que ocurrió en Slythering y todo lo que ha pasado desde que llegaste aquí- se levantó y caminó alejándose de él donde las armaduras de sus hermanos se erguían como estatuas y sonrió al ver que su armadura estaba ahí –por lo que he escuchado Trelawney hizo otra profecía que se cumplió…- tomó su espada que descansaba sobre una urna transparente a los pies de su armadura -… y yo ya cumplí mi misión…- ella miró a Harry quien se acercó a ella -…Hogwarts nos coronará mañana y la maldición de mi familia acabo conmigo… esta espada descansará aquí para siempre- el ojiverde la abrazó con fuerza.

-no tienes por que dejarlo si no quieres- ella se separó despacio de él con una sonrisa dibujada en su rostro.

-de hecho… si quiero- miró a su esposo a los ojos –estoy tan cansada…- el le besó la frente. –me siento tan ligera ahora que ya sabes todo-

-te amo- le susurro –iniciamos un nueva era, una en donde la armonía y paz entre los reinos es real-

-lo se-

-a menos que tus hermanos me declaren la guerra…- ella le miró muy molesta

-Ron nunca lo haría- Harry comenzó a reír…

-no me refiero a eso…- y la abrazó con fuerza –tus hermanos no me perdonan que me haya casado contigo a escondidas-

-¡AH!- dijo sonriendo también –pero era nuestra boda, no la de ellos-

-lo se, pero…- el miró hacia una de las ventanas del salón –yo quería que tuvieras una hermosa boda en compañía de nuestras familias y amigos para disfrutarla con ellos-

-Harry… pero nuestra boda fue hermosa- dijo comprensiva

-lo se…- dijo el moreno mirándola con la alegría en los ojos –Ginevra Weasley de Hogwarts, te amo… - ella sonrió

-y yo a ti- el la abrazó con fuerza haciéndola girar como la primera vez que ella aceptó que lo amaba.

-¡Tengo una idea!-

-¿Qué?- dijo curiosa la pelirroja

-Mañana lo sabrás- y la beso, ella le correspondió el beso… como amaba sus labios, extrañaba mordisquear su labio inferior y el gemido que salía de él cada vez que lo hacía. –¿Sabes una cosa?- dijo pegada a sus labios

-¿Qué?- dijo en un susurro

-me he vuelto adicto a ti- ella sonrió -¡Vamos! Mañana será un gran día-

Ese día había llegado, en el castillo todo estaba hermoso y la gente corría de un lado a otro para tener todo listo después de la coronación, Harry se retiró temprano de la habitación con un tierno beso, ya que las damas llegarían a arreglarla. Hermione llego unos minutos después para verla, ella sonrió al ver a su amiga lista, un hermoso traje blanco ajustado a su busto, de cuello redondo y de mangas largas ajustado a sus brazos y una capa de color rosa claro que cubría sus hombros y espalda.

-te ves hermosa- dijo acercándose a ella mientras hacía salir a las mujeres y cepillaba el cabello de la pelirroja.

-gracias- dijo la pelirroja, mientras Hermione colocaba un hermoso collar de plata en su cuello y colocaba una tiara sobre su cabello. –pensé que iría de verde igual que él- la castaña sonrió.

-¿lista?- ella asintió. –el carruaje esta abajo, William te espera- ella miró interrogante a la castaña.

-¿y Harry?-

-tenía que resolver unos pendientes, pero dijo que llegaría puntual-

-bien- dijo no muy convencida, pero decidió bajar.

El carruaje estaba hermosamente adornado, su hermano la esperaba en la puerta, le dio un beso en su mejilla, después de decirle lo hermosa que se veía y la ayudó para subir a la carroza y se fue con ella. Al llegar al templo de Hogwarts, donde su hermano Charles realizaría la celebración, se llevó una sorpresa al verlo adornado con flores de múltiples colores, mientras que el camino hacia el altar era adornada por rosas blancas y rosadas como su atuendo.

Cuando llegó a la puerta del templo, observó a Harry que se encontraba en el altar hablando con Charles, Ronald y James, su padre. Sonrió al verlos juntos y decidió acercarse, su hermano la tomó del brazo antes de que avanzara.

-¿Qué haces?- dijo el pelirrojo mientras ella confundida le miró.

-voy al lado de Harry para que inicie la ceremonia-

-¿no sabes que el protocolo ha cambiado?- le dijo con una sonrisa traviesa en el rostro, ella se sorprendió.

-¡No!- dijo más alto de lo normal, los que estaba ya adentro y en el altar miraron curiosos hacia atrás, Harry sonrió y asintió a algo que Charles le dijo, cada uno tomó un lugar: Charles frente al altar, Harry con su padre al lado derecho junto a Ronald, miró nerviosa a William -¿y ahora que voy a hacer?- dijo temerosa a equivocarse ante el protocolo de la ceremonia de coronación, solo había estado en la de Ronald.

-tu tranquila, yo te guiaré ¿de acuerdo?- le dijo sonriente y ella le correspondió con una igual.

-si, gracias- William ofreció su brazo y ella lo tomó, todos los que estaban en el templo se pusieron de pie y hacían una inclinación cuando ella pasaba a su lado, su hermano se quedó a su lado, Harry se quedó a su lado. Era raro, más bien esta parecía…

-Hermanos y hermanas, estamos reunidos para unir en santo matrimonio…- la pelirroja abrió los ojos como platos mirando a sus hermanos, Harry y el rey James sonrientes ante la cara de sorpresa de la pelirroja -… por segunda vez… -dijo Charles levantando una ceja a la pelirroja -…y a la coronación de los príncipes Harry Potter de Gryffindor y Ginevra Weasley de Hogwarts…- Ginny pensaba que como no se había dado cuenta de todas las señales ¡ahora tenia sentido la sorpresa de Harry! Charles hizo una pausa y ella miró interrogante a su hermano, mientras él con los ojos le hacia señas para que mirara a Harry. Él le tomó de la mano y se arrodillo frente a ella.

-Ginevra Weasley de Hogwarts…- ella le miró sonriente y sus ojos comenzaron a lagrimear -… ¿quieres ser mi esposa por segunda vez?- ella asintió, no podía hablar de la emoción. Se puso en pié y Charles continuo.

-¿Quién entrega a la novia?- William tomó la mano de su hermana y la besó.

-yo la entrego-

-¿y al novio?-

-Yo- dijo orgulloso el rey James a su hijo. William llevó la mano que tenía de Ginevra hacia las manos de Harry, los miró lleno de felicidad.

-Cuídala y amala como nosotros a ella- Harry asintió. La boda continuó, los esposos se miraban con ternura, ella derramaba lágrimas silenciosas de felicidad, todos sus amigos y familia estaban a su lado en este mágico momento. Harry tenía razón, no podían evitar esa felicidad junto a sus amigos y familia de compartir este momento. Antes que Charles les declarara marido y mujer, hizo señas a alguien para que se acercara, Albus apareció con dos coronas sobre un cojín de color dorado, las coronas que habían pertenecido a sus padres.

-con la autoridad que se me concede como obispo de Godric y Vicario de la Alianza, yo los nombro: Ginevra y Harry reyes de Hogwarts, pidiendo al Dios celestial que les conceda sabiduría, amor y prudencia para llevar a este pueblo…- y colocó las coronas sobre la cabeza de ellos –a demás marido y mujer ¡Dios bendiga a los reyes de Hogwarts!-

Todos los que formaron parte de la hermosa ceremonia aplaudieron con fuerza, ella pudo ver a Hermione al lado de Draco que sonreían, al igual que Luna al lado de Ron y el rey Cedric junto a Severus, Remus, Tonks y Neville. Harry tenia razón, era inmensa la felicidad que tenían y mejor poderla compartir con aquellos a quienes querían. Harry la tomó de su cintura y la besó.

Serían tiempos felices, tiempos de paz y momento de reconstrucción. Momento de sanar heridas, de guiar a todo un pueblo por los caminos de armonía y sabiduría. Al pasar los años y siglos siempre recordarían a los reyes de Hogwarts con la admiración de un tiempo, en que solo el amor y la determinación logró terminar con una guerra…

-¿ya terminó?- dijo el joven a su abuelo

-¿no te gusto?-

-no, no es eso- dijo alisándose la rebelde cabellera negra -¿solo eso? ¿Tuvieron hijos? ¿Qué paso con lady Hermione y el rey Draco? ¿Luna y Ron tuvieron hijos? Y ¿Cedric?-

-vamos, ¿Qué no se te hace tarde?- dijo mirando su reloj

-hace horas que mande un mensaje a su cel avisando que no llegaría- dijo rodando sus ojos.

-Ah- dijo asintiendo como entendida en la materia, cuando realmente nunca había entendido como trabajaban esos objetos muggles –aun así, es muy tarde-

-pero…- dijo con un reproche.

-mi querido James… esa es otra historia- dijo sonriendo la anciana y acariciando la cabeza de su nieto, se levantó de su sillón y decidió que era momento también de descansar. Dejando a un mal humorado adolescente, que se quejaba de que su abuela le hiciera siempre lo mismo.

-FIN-

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS… POR ACOMPAÑARME EN LA TRAVESÍA DE LEER ESTA HISTORIA, POR ACOMPAÑARME Y DISFRUTAR Y LLORAR CON NUESTROS PERSONAJES, GRACIAS A TODOS Y TODAS LAS PERSONAS QUE ME DEJARON SABER SUS OPINIONES, CONSEJOS Y PORRAS PARA SEGUIR ESCRIBIENDO, ESPERO PUDAN LEER MI NUEVO FIC "EL TITIRITERO" ESPERO LES GUSTE.