Para comenzar, debo una enorme disculpa a todos y todas las que esperaron con ansias este capitulo, en especial a ginalore28 quien fue la persona que nunca perdió las esperanzas en este epilogo. Debo reconocer que fue muy difícil para mí terminarlo no solo por falta de inspiración, sino de tiempo y no saber si quedaba bien el final.
Sin hacerlos esperar más, los dejo y nos vemos abajo.
Había pasado tras su abuela todo el día, quería que ella terminara la historia que le habían contado toda la noche del día anterior. Le parecía injusto que después de tenerlo hipnotizado rompiera el encanto con un "felices para siempre fin…" Por eso la había seguido en silencio a cada paso que daba: en la cocina, en el cuarto de lavado, mientras tejía un suéter para su hermana, cuando preparaba la cena, etc. en donde la anciana se moviera, el adolescente iba tras ella con el seño encogido.
La anciana se divertía ignorando olímpicamente a su nieto y cuando se había sentado cómodamente en un sillón para leer un libro, James se sentó en el suelo frente a ella con la misma actitud.
-Bien James ¿que es lo que quieres?- el adolescente se irguió emocionado ya que por primera vez su estrategia había dado resultado, sonreía internamente, pero la expresión de su rostro aun no la cambiaba ya que su abuela podía negarse.
-quiero que termines la historia de ayer- dijo cruzándose de brazos. Su abuela comenzó a reírse, por la persistencia de él. Pero ese era su plan. Dejó a un lado el libro que leía y se acomodó.
-¿y que te hace pensar que hay más?- preguntó la anciana sonriente al joven de ojos marrones.
-si queda incierta la secuencia de la historia ¿crees que haya terminado?- la anciana rió a carcajadas de la respuesta del joven y mientras se secaba una lagrima de su ojo a causa de la risa inició.
-Como hacer justicia a este relato...- dijo pensativa con sus ojos cerrados, abrió lentamente un ojo para ver a su nieto pendiente de ella, sonrió e inicio...
El castillo estaba en silencio, cosa que la reina extrañaba tanto en el lugar, solo veía algunas personas encargadas del servicio y algunos soldados ubicados en sus puestos de trabajo, vio entre uno de los pasillos pasar a su dama de compañía.
-¡Lavander!- la mujer giró su rostro, al verla se acercó a ella sonriente le hizo una inclinación al saludarla.
-¡Alteza!-
-¿no estaba contigo Ariadna?- la mujer se sorprendió
-El rey me solicitó que la dejara con él, hace horas y no les he visto- la angustia en el rostro de la reina fue claro y bajó las escaleras para encontrarse con sir Collin.
-¿Mando usted a llamar alteza?- dijo el caballero al pie de las escaleras inclinándose frente a la reina, cuando ella bajaba.
-Si, busca en los alrededores del castillo al rey- dijo la reina -llevo mucho tiempo buscándoles y...- el eco de una risa se escuchó, ella reconocería en cualquier parte la risa de él, dejó a sir Collin de pie y siguió el eco que provenía de los pasillo que se encontraban en las habitaciones de abajo del castillo, el caballero le seguía mientras ella avanzaba con cautela, hasta que llegó a una de las habitaciones que se encontraba vacía, excepto por el rey tirado en el suelo boca abajo y una pequeña de un año sentada a su lado sobre una sabana "blanca" que ahora era de una cantidad de colores indefinidos mientras los dos llenos de pinturas ocupaban sus dedos y sus manos para continuar pintando, la pequeña se cubría las manos de pintura amarilla y llenaba al rey en su rostro mientras reía a carcajadas y él con ella
-Ariadna...- dijo el rey quitándose la pintura de la boca -es sobre la manta hija, no sobre papá- se sentó y tomó a su niña entre sus brazos, la sentó sobre sus piernas, mientras con otra manta limpiaba sus manitos blancas -será mejor que nos cambiemos o mamá nos matará si nos ve en...- Harry desvió su rostro hacia la puerta donde la pelirroja con sus brazos cruzados a la altura de su pecho, mostraba una falsa molestia, mientras sir Collin tras ella cubría con una de sus manos su boca amortiguando la risa por la escena.
-¿que crees que haré Harry?- dijo elevando una de sus cejas, lo cual significaba peligro para el rey...
-pues...- comenzó a ponerse en pie con la pequeña en sus brazos que reía y extendía los brazos hacia su madre -¿... nos darás un beso a cada uno?- dijo acercándose despacio a su esposa con la pequeña que extendía sus manitas mas cerca de su madre.
-Ven amor...- y le quitó la bebe a Harry de sus manos y le besó sus mejillas -mamá estaba preocupada- dijo agarrando las manitas de la niña -¿me puedes explicar esto?- dijo la joven a su esposo mientras le enseñaba las manitos manchadas de la niña, eso sin contar las manchas que estaban en las ropas de ambos y la pintura en el rostro de su esposo.
-Arte cariño…- sonrió, ella no pudo evitar hacerlo con él.
-será mejor que vayas a arreglarte, tus padres no tardaran en llegar y tenemos poco tiempo- se acercó a su esposo y beso su nariz que era la única sin pintura –yo arreglo a la niña- los tres salieron de la habitación seguidos por sir Collin.
Subieron a las habitaciones mientras Ariadna iba con su madre y Lavander para bañarla y arreglarla, el día lucía hermoso a través de las ventanas, la niña gozaba jugando con el agua y mojando a quienes estaban con ella, por lo que la reina tuvo que volver a arreglarse para esperar a sus suegros.
Aun no estaba lista cuando las trompetas anunciaban la llegada de los monarcas de Gryffindor. Harry ya tenía a Ariadna en sus brazos mientras esperaba impaciente a su esposa.
-¡Ya están aquí ¿Estas lista?- entró de golpe a la habitación mientras ella se terminaba de colocar una túnica azul que combinaba con el color de sus ojos igual a los de su hija, su esposó la contemplo con admiración, a pesar de los tres años de casados, aun la miraba como la primera vez. Se acercó a ella para besarla. –Estas hermosa- le susurro sobre sus labios, ella sonrió, mientras le tomaba su mano libre.
-vamos, tus padres esperan- juntos bajaron al vestíbulo y encontraron a los monarcas de Gryffindor vestidos con ropa de viaje, la reina tenia a un pequeño de tres años y medio de la mano, era un clon de Harry, la única diferencia que poseían era el color de sus ojos cafés como los de su padre. El pequeño al ver a su hermano se soltó del agarre de su madre y corrió para abrazarlo, Harry le dio la niña a Ginny para abrazar al niño que corría hacía él, mientras los monarcas se acercaban a las mujeres.
-¿Dónde está la niña más hermosa de la alianza?- dijo el rey James que estaba encantado con su nieta. Él, la tomó de los brazos de su madre y la lanzo hacia arriba atrapándola cuando estaba a la altura de sus brazos. Los ojos azules de Ariadna brillaban de alegría al juguetear con su abuelo, mientras que los azules de su madre expresaban terror al ver volar a su hija y caer de esa manera.
-¡JAMES!- le retó su esposa -¿quieres dejar de hacer eso?- tomó la bebe de sus brazos, mientras la princesa aun reía –estás preciosa pequeña- dijo la orgullosa abuela y se la pasó nuevamente a Ginny. –Disculpa a este neardental- le dijo en un susurro en el oído a su nuera.
-bueno… se que les alegra vernos pero debemos partir si queremos llegar al anochecer a Slythering- dijo Harry con su hermano en los brazos. Todos asintieron e iniciaron a subir sus equipajes a los carruajes para partir.
El camino hacia el reino de Slythering fue tranquilo, dentro del carruaje la familia se ponía al día de los acontecimientos en ambos reinos, Ginny participaba a medias en la conversación ya que a veces se perdía viendo el paisaje, Harry la observaba con atención, sabía que estaba feliz de ver nuevamente a su amiga, la llegada de la invitación había causado muchas expectativas en ella. Cuando el sol había descendido los carruajes entraban a las tierras de Slythering, llegando al castillo horas más tarde.
Draco se encontraban en la entrada para recibirlos -Pensé que vendrían más temprano- dijo mientras saluda a sus dos colegas.
-Los niños no habían dormido, por lo que decidimos detenernos un momento- dijo la reina Lily.
-¿Dónde está Hermione?- preguntó Harry a su amigo.
-arriba, está tratando de dormir a Baltasar, disculpen que no haya podido estar aquí-
-no te preocupes, todavía tenemos hasta mañana para conocer al príncipe- dijo James sonriendo, Draco observó un poco serio a la reina de Hogwarts que al igual que Harry la veían distraída.
-Slythering no ha cambiado nada- dijo en un susurro Ginny, mientras miraba el salón del castillo y mecía a su hija dormida en sus brazos.
-disculpen mi descortesía, Constanza les llevará a sus habitaciones, deben estar cansados y los niños también- dijo Draco acercándose a Ginny mientras quitaba uno de los rizos negros del rostro de la pequeña y sonrió al ver las mejillas rosadas de la bebe. –Es tan parecida a ti- le dijo mirando fijamente a la pelirroja, quien le sonrió.
-gracias, si me disculpan… debo ir a la habitación, permiso- Constanza guió a las dos reinas que llevaban a sus hijos y los sirvientes iban tras ellas con las maletas, mientras los tres reyes miraban alejarse a las mujeres por las escaleras.
-¿está todo bien con ella hijo?- preguntó preocupado James.
-Ha estado así en todo el viaje- contestó Harry.
-Hermione piensa que Ginny la odia- dijo Draco sonriendo, mientras Harry reía también.
-eso no es posible, ¿Cómo puede pensar eso?- dijo Harry sonriente.
-bueno… como no vinieron a la boda, a ella se le metió en la cabeza que la odiaba por abandonarla- dijo Draco mientras le ofrecía bebidas a los reyes.
-El embarazo de Ginny era muy riesgoso, Albus le sugirió reposo los últimos meses- dijo Harry serio.
-Tranquilo Harry, lo se- le dijo sonriente.
-será mejor que vayamos a descansar, talvez con un poco de reposo mañana esté de mejor animo- dijo James, los demás asintieron y se dirigieron a las habitaciones. Cuando Harry llego a la que había sido asignada a ellos, su esposa se encontraba de pie observando desde la ventana del castillo los terrenos, no se giró cuando le sintió llegar, sus largos cabellos rojos estaban sueltos tras su espalda.
Después de la gran batalla en donde casi la perdió, su cabello apenas alcanzaba a cubrir el cuello, ahora llegaba bajo sus hombros, la belleza de la joven aun deslumbraba a Harry. Caminó en silencio hacia ella y la abrazó por su espalda tomándola de la cintura, ella no se sobresaltó.
-¿Estas bien?- preguntó el pelinegro depositando un beso en el cuello de su mujer.
-si- dijo bajando la vista y girándose dentro de los brazos de su esposo para quedar frente a él –hacía mucho tiempo que no venía a Slythering y me trae muchos recuerdos- ellos se besaron de forma suave y dulce. El acarició con sus manos la espalda de su esposa haciéndola suspirar mientras el profundizaba el beso siendo correspondida por ella.
Habían pasado más de tres años desde que la amenaza de Riddle desapareció de sus vidas y nunca, desde que se habían unido en una boda secreta, había dudado ni un minuto sobre el amor que sentía por ella y lo feliz que le había hecho.
Después de un año de la pérdida de su primer hijo, Ginny nuevamente pudo quedar embarazada y la felicidad crecía entre ellos; como todo sobreprotector, cuidó cada día de su embarazo hasta que Ariadna llegó a sus brazos.
Amaba más que nunca a su pelirroja, no podía dejar de ver como sus ojos brillaban cuando estaban juntos, la miraba dormir a su lado, su espalda al desnudo, sus cabellos sueltos sobre la espalda, rostro y almohada.
Movió con sutileza los mechones que adornaban su cara observando las pequeñas pecas en él, se dejó ir por el cansancio abrazando a su mujer. Despertó cuando los primeros rayos del sol intentaban salir en una de las colinas y golpeaban molestas en sus ojos, estiró su brazo para buscar a su pelirroja y saludarla como hacía cada mañana, pero al no sentirla abrió sus ojos de golpe encontrándose solo en la habitación.
Caminaba despacio entre los arboles y el pasto de la zona, Ariadna ya daba pequeños pasos e iba de la mano de su madre, ella la miraba orgullosa, era su niña adorada, después de perder a su primer bebe pensó que no podría tener nuevamente esa bendición.
La pequeña de cabellos negros y ondulados como los de su padre, los ojos azules como los de ella resaltaban hermosamente en su piel blanca, se sentía muy feliz de que ahora su familia estuviera gozando de felicidad y en paz.
Quería ver el lugar donde él estaba, una de las razones por las que no había ido a Slythering antes, era por miedo de enfrentar y convencerse a si misma que él estaba muerto, a pesar que le vio dar su ultimo aliento entre sus brazos, no podía creer que lo había perdido para siempre, sin decirle lo agradecida que estaba.
Pero deambulaba junto a su bebe por el lugar sin encontrar su morada de descanso. Un sonido la puso en alerta, tomó a Ariadna entre sus brazos de forma protectora y se giró para encarar a quien les seguía tomando una postura defensiva, dispuesta a defender a su niña.
-El está bajo el roble de la colina- su postura se relajó al ver al monarca de Slythering sonriendo y acercándose a ella.
-¿Qué haces aquí?- dijo relajando su postura.
-creo que yo debería de preguntar eso- llegó a su lado y acaricio el cabello de Ariadna quien le sonrió y ofreció sus brazos para que la cargara, él, gustoso la tomó entre sus brazos. –Es muy parecida a ti, aunque el cabello definitivamente es el de Harry- la pelirroja rio –que por cierto… tiene de cabeza mi castillo buscándote- miró ceñudo a la joven. -¡Goyle!- gritó el rey y un caballero con el doble de complexión que Draco se acercó. –Dile a el rey de Hogwarts que su esposa está en la colina- el hombre miró interrogante a su rey. -¿Qué pasa?-
-ella no está en la colina, estamos en el cementerio mi señor- Draco se golpeo con una de sus manos la frente y rodo los ojos. Mientras Ginny cubría con su mano la sonrisa que se dibujo en sus labios.
-¡Ya lo se! En este momento ella y yo vamos hacia allá, quiero que él nos encuentre ahí ¡ENTENDIDO!- el asintió y salió a cumplir la orden.
–Jamás pensé que Goyle llegara a ser de tu guardia personal- dijo la sonriente pelirroja mientras Draco y ella se dirigían hacia la colina.
-¡Y no lo es!- dijo ofendido –mi guardia está junto a tu paranoico esposo- ella rio mientras ascendían hacia la colina desde donde era posible ver todo el castillo de su amigo.
-lo siento, no pensé que armaría tanto alboroto-
-no te preocupes, espera a que esta preciosura comience a tener pretendientes y conocerás hasta donde llegará la paranoia de tu esposo- los dos comenzaron a reír con fuerza, mientras la bebe jugaba con una cadena del monarca.
-veré que puedo hacer cuando llegue el momento- dijo mientras observaba una hermosa estructura de mármol a la cual se acercó, era como una enorme roca rectangular blanca, Draco se acercó a ella con la niña en sus brazos, Ginny con sus dedos temblorosos acaricio las letras que adornaban la morada de su amigo y maestro: Sir Blase Zabini "para el hermano y amigo de Slythering" decía el epitafio. –jamás pude agradecerle todo lo que hizo por mi- dijo en un susurro.
-él lo sabía, no era necesario. Su rostro se mostraba orgulloso cuando te veía pelear, eras su mejor aprendiz-
-Gracias amigo- dijo la pelirroja haciendo una reverencia en la tumba de su maestro.
-¡Ginny!- se giró y encontró el rostro de su esposo acalorado. Ella se acercó abrazándolo y le beso. –no me hagas esto otra vez ¿si?-
-¿no quieres que te bese?- preguntó sensualmente entre los brazos de su esposo.
-¡no me refiero a eso!- dijo con las mejillas coloradas, que provocó las risas del rubio –no vuelvas a desaparecer así otra vez-
-lo siento amor- dijo con ternura –es que Ariadna se despertó temprano y no quería que te despertara-
-no quisiera romper con su romanticismo, pero la ceremonia iniciara en unas horas, Ron con Luna no tardaran en llegar y todo debe estar listo… al igual que los padrinos –
-lo siento, en este momento vamos a arreglarnos- dijo la pelirroja tomando nuevamente a su bebe en brazos y descendiendo de la colina junto a sus amigos.
El castillo de Slythering estaba hermoso para la gran ceremonia de bautizo y presentación del nuevo príncipe a la corte y a su pueblo. Ginny, que no había tenido la oportunidad de ver a Hermione no pudo evitar correr hacia la castaña cuando se encontraron, ella pedía disculpas por haberla dejado y que entendía si ella le negara su amistad…
-¡Basta Hermione! Que tonterías dices- dijo la pelirroja sonriendo, ella entendía que al ser la castaña su dama de compañía por años, aun no quitaba de su cabeza la lealtad que le debía a la joven –no estoy molesta contigo, entiende… mi embarazo fue demasiado riesgoso y no podía estar en tu boda, Harry no quiso dejarme sola, sabes como es de sobreprotector-
-¿no me mientes?- dijo con el rostro atormentado la castaña, la pelirroja le sonrió.
-Hermione, ya no eres más mi dama de compañía. Eres la reina de Slythering y la mejor de mis amigas- ella la abrazó con fuerza –no te preocupes por mi, se feliz amiga, disfruta al máximo a tu esposo y ahora a tu hijo-
-¿Y no hay para mi un abrazo?- Ron llegó junto a su embarazada esposa a la entrada del castillo donde se celebraría la ceremonia, Ginny al verlo se giró y se acercó a su hermano para saludarlo.
-Ron, Luna te ves preciosa- la rubio sonrió.
-¡no… estoy gordísima!- dijo la rubia tomando de las manos a la pelirroja –en los terrenos de nuestro reino encontré un Crup que se ha hecho mi amigo y me tare demasiadas golosinas- Ginny y Hermione miraron de reojo a Ron que reía de la cara de sus amigas.
-Por que no entramos y me enseñan al agasajado principito- dijo el rey pelirrojo llevando de la mano a su esposa y entrando junto a las otras dos mujeres. –¿Ya llegó Cedric?- le preguntó a la castaña.
-no- respondió triste.
-¡oye! ¿Por qué esa tristeza?- preguntó Ginny mientras se acercaban donde su hermano Charles se preparaba para la ceremonia –¿no me dirás que ahora piensas en el?- dijo preocupada.
-¡No!- dijo la castaña mirando a todos lados –su esposa está a punto de dar a luz- sonrió –me alegro que haya encontrado a su alma gemela, así como lo hice yo ¿Qué me dices de ti?-
-jamás terminaré de agradecerle a la vida haber puesto en mi camino a Harry-
-¿escuché mi nombre por aquí?- dijo el moreno acercándose a su esposa y tomándole de su mano –estamos esperando por ustedes para iniciar-
-¡¿Y Baltasar?- dijo la castaña casi corriendo.
-con Draco- los tres llegaron juntos al improvisado altar. Charles ya estaba listo para iniciar el bautizo del primerizo y heredero del trono de Slythering. Harry junto a Ginny miraron como Draco y Hermione tomaron en sus brazos a Baltasar. El bebe era blanco, con el cabello rubio como el de su padre y crespo como el de la castaña; era difícil decir el color de sus ojos ya que el pequeño parecía dormitar.
El obispo de Godric iniciaba el rito encendiendo una vela que entregaba a los nuevos padrinos, Harry la agarró entre sus manos mientras Ginny tomaba a Baltasar, Charles ungía con oleo la frente del pequeño y después vaciaba agua en la cabecita, que al sentir el frío liquido comenzó a llorar.
Ginny observó la ternura y amor que destilaban sus amigos los reyes de Slythering y el fruto de él, de reojo vio como su bebe en brazos de la reina Lily reía a su esposo el rey James mientras se tomaban de las manos. Luna acariciaba su abultado vientre y Ron depositó su mano suavemente sobre él también sonriendo y perdiendo su mirada en los ojos de la rubia.
Definitivamente ahora la vida les sonreía a todos, llevaban tres años de hermosa paz, todos y cada uno había encontrado un hogar, no solo paredes, sino amor y calidez en cada uno de los brazos de las personas que estaban a su lado.
Después de la ceremonia todos se encontraban en la recepción, mientras los niños estaban al cuidado de las damas en el patio. Harry y su esposa se pusieron de pie con una copa en la mano. El ojiverde miró a la gente de la corte y del pueblo que estaban en la recepción y se dirigió a ellos.
-Amigos y amigas, este día, frente a todos ustedes como mis testigos, quiero prometerles a los reyes de estas hermosas tierras de Slythering que velaremos siempre por nuestro ahijado y será como un hijo para nosotros siempre. Bendiciones a todos y que la paz se mantenga siempre entre las tierras de la alianza ¡Salud!- todos elevaron sus copas compartiendo junto a ellos el sentimiento de vivir nuevamente en paz.
Mientras los adultos brindaban y afirmaban ahora más que nunca su amistad, Ariadna junto a Sirius jugaban en un pequeño espacio en el patio, donde las niñeras hablaban divertidas entre ellas dejando a los dos pequeños distrayéndose, Baltasar descansaba en una pequeña cuna. La pequeña princesa quería alcanzar un juguete de la cuna de Baltasar.
James junto a ella se sentaron en medio del patio, la pequeña hizo un gesto de frustración por no tener el juguete. Ariadna elevó sus manos en dirección al juguete que repentinamente se elevó y voló hacia los brazos de la pequeña que lo tomó con gesto de triunfo.
-¡otra vez!- gritó emocionado Sirius, las mujeres giraron el rostro hacia los pequeños extrañadas de los gritos del pequeño.
-¡Obliviate!- se oyó la voz de un hombre a un lado y las dos mujeres giraron sus ojos confusas, un anciano apareció junto a ellas. Cuando su vista se recuperó miraron al hombre.
-Lord Albus- se inclinó una de ellas para saludarlo.
-señoras- dijo saludando a cada una el consejero de Hogwarts –su majestad, el rey Draco quiere que le lleven al príncipe Baltasar, tranquilas, yo me quedo con los pequeños- las dos mujeres asintieron y salieron con el príncipe hacia los jardines donde se realizaba la recepción.
El anciano se acercó a los pequeños que jugaban con el premio que había conseguido la pequeña, se inclinó a la altura de los pequeños mirando con atención a la niña.
-Hola princesa ¿Cómo obtuviste esto?- dijo interrogante, Sirius se puso de pie y comenzó a saltar.
-¡Voló!- dijo emocionado -¡el juguete vuela!- y saltó alrededor. Ariadna se reía al ver saltar y jugar a su tío lo que provocó que más cosas alrededor también comenzaran a volar mientras el emocionado Sirius corría entre los objetos. El anciano en vez de asustarse pareció emocionarse, sacó una varita de la manga de su túnica.
-¡Finite incantatem!- todos los objetos cayeron nuevamente al suelo, se acercó a Sirius, pasó una mano por la cara del pequeño y se quedó dormido instantáneamente en sus brazos, lo colocó en el suelo y se acercó a la pequeña que aun jugaba –pequeña princesa, esto es una sorpresa- dijo mirando con intensidad los ojos azules de la niña –será mejor que cuidemos este secreto hasta que tus padres estén preparados para escuchar y entender- Albus tomó las manos de la pequeña entre las suyas, cerró los ojos y las manos brillaron intensamente.
La pequeña continuó jugando mientras el anciano se acercó al niño, susurro nuevamente otro ¡obliviate! Y con un ¡Enervate! El se puso en pie y se acercó a la niña para jugar con ella. El anciano también se puso de pie mirando a los niños jugar, giró su rostro hacia la colina que se encontraba frente al castillo intentando descubrir ese sentimiento que lo tenía inquieto.
Mientras en las alturas donde un enorme roble daba una sombra acogedora un perro terrier Jack Russell, pero que poseía una cola bífida, se acercaba a un hombre que se encontraba sentado sobre la tumba del fiel amigo de Slythering comiéndose una manzana. El perro llevaba entre su hocico un pequeño cubo de madera que dejó en las manos de su amo.
-¡buen chico!- dijo acariciando la cabeza de su Crup, al girar el cubo lo hizo flotar y algunas chispas salieron de el –así que por fin nuestra búsqueda da resultados- el animal ladró –paciencia Krox, paciencia. Ya hemos avanzado mucho para ser imprudentes ahora, esperaremos sin perderles la pista y luego…- movió su mano y el cubo flotador se prendió en llamas.
-¡¿QUÉ? ¿OTRA VEZ?- dijo el molesto adolescente a su abuela que en se ponía de pie y daba un largo bostezo.
-¿Qué, no te gustó?- dijo la anciana recogiendo sus cosas del sillón y caminando hacia las escaleras.
-no abuela, no me hagas esto…- dijo de manera lastimera James siguiendo a la anciana mientras subía las escaleras –mañana debo regresar a casa… ¿no puedes dejarme así otra vez?-
-tranquilo… vendrás el próximo mes ¿verdad?- el dio un pequeño respingo recordando que solo llegaba una vez al mes donde su abuela. El asintió haciendo un puchero –bueno entonces podremos terminar ¿de acuerdo?-
-no, pero no me queda de otra- dijo subiendo junto a ella las escaleras –buenas noches abuela- se acercó a ella dándole un beso en la mejilla.
-buenas noches mi niño- vio como el adolescente se dirigió a su habitación y cerro la puerta, mientras ella continuó por el pasillo hasta llegar a la suya, se giró en el umbral de la puerta hizo una floritura con su varita y las luces de la casa se apagaron.
-¡Nox!-
Bueno, espero que les haya gustado, pues si… gracias a una fiel seguidora de este fic decidí hacer una segunda parte, pero tendrán que tenerme paciencia para iniciarlo, quiero enfocarme en el Titiritero y su continuación que ya la tengo bien avanzada, después iniciaremos con la segunda parte de la Alianza del fenix. Hasta entonces, disfruten de las demás. Los quiere
Celtapotter
