Esta es una historia narrada por diferentes personajes dependiendo del punto de vista que queramos dar a entender. El nombre del personaje que va a contar la historia aparece en negrita antes de comenzar la narración.

Todos los personajes son originales. Con algún préstamo de personajes de alguna serie en nombre y/o parecido físico, pero caracterizados de tal manera que resulten ser personas diferentes. Esperamos que esto no moleste a nadie ^^u

Esperamos que os guste la historia ^-^


Meru

Se escuchaba el tenue susurro del viento entre las hojas de los árboles. Sentía el aire en la cara, despeinándome, consiguiendo que abriera los ojos con cansancio.

Sobre mi cabeza, las ramas de unos árboles que no identifiqué se mecían suavemente, bloqueando los rayos de sol que calentaban la tierra bajo mi espalda.

Aquello no era la habitación del hotel, ni siquiera se parecía al paisaje de sus alrededores.

Todavía medio dormida, intenté encontrar a alguna respuesta lógica. No era sonámbula, así que eso quedaba descartado. No era posible que me hubieran secuestrado y luego abandonado en medio de un bosque, o al menos me negaba a creerlo. Tampoco que hubiera llegado allí por mi propio pie y lo hubiera olvidado… ¿verdad?

Me incorporé trabajosamente, la cabeza me daba vueltas como si la acabara de sacar de una lavadora. Perfecto.

Me sentía fatal y ni siquiera sabía donde estaba.

Miré a mi alrededor, intentando encontrar algo que me resultara familiar, pero lo único que había junto a mí era mi mochila, tal cual la había dejado, y un par de mantas gruesas tiradas al pie de un árbol.

-Igual me he muerto – musité, dejándome caer de nuevo hacia atrás.

Escuché el sonido de pasos entre la maleza y aguanté la respiración. Esos pasos se acercaban. Me puse en pie de un salto, pero sentí un dolor punzante en la pierna izquierda que hizo que volviera a caerme. Tenía rota la pernera del pantalón a la altura de la rodilla, y entre la tela desgarrada se podía ver una herida profunda que continuaba sangrando. Me obligué a mí misma a apartar la mirada antes de que empezara a marearme.

Los pasos continuaron aproximándose por lo que, aún tirada en el suelo, intenté mantenerme lo más digna posible. Si esa persona o lo que fuera intentaba hacerme daño iba a encontrar toda la resistencia que pudiera ofrecer. Respiré hondo.

Los pasos no provenían de una sola persona, si no de dos.

Ya empezaba a imaginarme lo peor cuando escuché una de las voces de los dueños de esos pasos.

-¡Vaya! ¡Si se ha despertado!

Por encima de uno de los arbustos aparecieron dos caras que me observaban expectantes, o tal vez solo era una persona y era yo la que veía doble.

No debían ser mucho mayores que yo, aunque de altura me sacaban casi una cabeza. Ambas caras eran totalmente idénticas, desde los rasgos finos hasta el color verde profundo de sus ojos. Pero a pesar de esto, no debía de ser muy difícil distinguirlos: uno de ellos tenía el pelo negro, como la noche, mientras que el del otro era rubio. Este último llevaba, además, un pañuelo de color oscuro cubriéndole la cabeza, como para protegerse del sol. Me pregunté si alguno de los dos sería teñido, porque se suponía que los gemelos eran idénticos hasta el más mínimo detalle.

Mientras yo me entretenía pensando en todo esto, ellos se habían acercado a mí y esperaban agachados a que me dignara a decirles algo. No parecían peligrosos, además, tenían un aspecto tan frágil que hasta yo podría con los dos.

Él rubio sonrió.

-¿Entiendes nuestro idioma? – me preguntó.

Hablaba con voz pausada, con un deje musical que no se parecía a ningún acento que consiguiera recordar. Pasé por alto su pregunta.

-¿Quiénes sois? – dije, bruscamente.

-Supongo que eso es un sí – comentó el moreno, rebuscando entre las mantas – Yo que tú intentaría ser un poco más educada con las personas que te han salvado la vida. El bosque no es lugar seguro para señoritas y menos por la noche.

-Me valgo sola – bufé.

-Sí, seguro – replicó él, señalando mi rodilla.

-Tiene mal aspecto – añadió su hermano – Será mejor vendárselo de una vez…

El moreno asintió, sacando de entre las mantas un pequeño frasco de cristal relleno de un líquido espeso de color azulado y un rollo de vendas.

Abrió el frasco.

-Mira para otro lado y, por lo que más quieras, no grites. Cómo nos oiga alguien va a ser peor…

Aguanté la respiración y clavé las uñas en la tierra.

En cuanto el líquido entró en contacto con mi piel, el dolor del corte fue sustituido por una sensación de quemadura, algo que me imaginaba igual a que te echaran ácido en la pierna. El grito se me quedó atascado en la garganta, me mordía el labio con tanta fuerza que sentí el sabor de la sangre en la boca.

-Esto… ¿No eres de por aquí, verdad? – preguntó el rubio, intentando que pensara en otra cosa.

Carraspeé

-¿Qué es exactamente "por aquí"?

Intercambiaron una mirada extrañada.

-Kiri no higurashi no mochi – respondió el rubio – O Kigurashi. El pueblo de las cigarras de la niebla.

Muy poético, pero no me sonaba. Y dudaba que se encontrara en las proximidades del hotel de Berlín en el que estaba antes de dormirme…

-Bueno… pues se podría decir que no… - musité.

El tacto del líquido azulado fue sustituido por el de las vendas.

-Bueno. Esto ya está – corearon los dos al mismo tiempo.

Intenté ponerme de pie. La rodilla me seguía doliendo, pero por lo menos podía caminar.

-Gracias, pero aún no habéis respondido a mi pregunta… - les dije.

-Cierto. – confirmó el moreno – Mi nombre es Fobos, y mi hermano se llama Deimos.

Sonreí.

-Yo soy Meru.


Esperamos que os haya gustado este primer capítulo. Es muy breve, pero continuará pronto.

No os olvidéis de dejar reviews ^^