Disclaimer: Bueno, he de admitir que cuando escribí este capitulo tan solo me había visto el avance del capitulo 135, y no el episodio en si, así que el final, como comprenderán, es completamente distinto al que aconteció de verdad en el mismo. Aun así, esta es la manera en la que me gustaría que hubiera terminado el episodio; lo cierto es que el personaje de Jaki me produce bastante pena, quizás porque me recuerda mucho a varios elementos negativos de mi personalidad. Bueno, espero que les guste. Se agradecen los "reviews" y críticas.
Pareja(s): "Jano" (Jaki/Nano), one-sided, muy ligerito.
"Esta todo en tu cabeza"
Jaki sonríe mientras acaricia el frio tacto del arma que guarda en su bolsillo. Hoy seria el día. El definitivo. Lo había soñado muchas veces, durante todas las noches, en las ultimas semanas...
Su madre seria la primera. Mientras ella estuviera en la cocina ocupada, el se aproximaría, silenciosamente, por el pasillo, con el arma preparada, bien limpia y cargada al máximo. Seguramente ella estaría de espaldas, atenta a la comida que tenia que preparar para el mediodía... seguramente estaría cocinando unos spaghetti con mantequilla, de esos que a ella le salían tan bien. Eso era la única pega que encontraba Jaki al plan, que los spaghetti se arruinaran. Pero tenia que hacerlo. Le pegaría un tiro en la nunca, y otro mas abajo inmediatamente después, en la espalda, y después la vería caer como un saco de patatas sobre la encimera de la cocina, mientras el agua que hervía para después acoger los spaghetti se manchaba de sangre maternal...
Después, saldría de casa, y se dirigiría, poco a poco, sin prisa pero sin pausa, al Unamuno. Tenia cosas que hacer allí, antes de que se dieran cuenta de lo que había pasado en su casa... el juego acababa de comenzar, y el iba ganando la partida.
Pep seria el siguiente. Entrara en su consulta, en aquella sucia sala de mentiras y falsedad, y le apuntara con el arma a la cabeza. No puede imaginarse la cara de sorpresa del psicólogo de pacotilla, porque antes de que le de tiempo a los músculos de su cara a reaccionar, esta ha estallado convertida en una masa sanguinolenta de huesos y sesos.
Era un juego, era como un juego. Solo eso, un maldito juego de ordenador. Cada uno de ellos no era mas real que alguno de los malditos "marcianitos", como Pep los llamaba. Pero no habían marcianitos en los juegos de Jacobo Suárez. Solo demonios que le perseguían.
Después, iría a por Barbara. La cogería en clase, seguramente pegaría un tiro al aire y apuntaría con el arma a los demás, instándoles a que salieran. Excepto a ella. Uno a uno, todos ellos irían saliendo en fila india, abandonándola a su suerte, alguno de ellos volviéndose hacia ella con la mirada preocupada, antes de que el repentino secuestrador volviese a amenazarles con el cañón de la pistola.
Esperaría a que todos saliesen del aula, y después, cuando el y ella estuvieran a solas, se tomaría un poco de tiempo. Para decirle todo lo que pensaba de ella, todo lo que le había dicho a Pep. Que era una estúpida, que era una imbécil, que era una niña pija que se creía que lo sabia todo. Que no se merecía a alguien como el, que debía de estar muerta, que el se encargaría de eso. El lo iba a arreglar todo. Y después iba a reiniciar el juego...
Apunto con su arma a la cabeza de la chica que sollozaba, implorando clemencia...
"Jaki...Jaki,tio...¡que te has quedado parado!", la voz de Nano lo devolvió al llamado "mundo real", un mundo del que no quería ni saber nada. Jaki miro a su alrededor. Estaban en el descampado que había cerca del Unamuno, donde el y Nano se habían reunido para tomar unas litronas. Nano tenia al perro que se acababa de encontrar en los brazos, que jadeaba y dividía su vista en sus dos improvisados cuidadores.
"Ah...perdona tio, es que me he quedado en blanco" replico Jaki automáticamente, dejando que una sonrisa, un tanto forzada, asomase a sus labios "No pasa nada..."
Nano lo miro con cierta desconfianza "¿Seguro que estas bien? Tienes mal aspecto. Esto va a ser por Barbara,tio. Esa tía ya te dije yo que no te iba a hacer bien"
"No,no,si estoy bien. De verdad" , aseguro Jaki. Pero por su mente empezaban a discurrir otra vez las imágenes del sueño Los rostros póstumos de su madre, de Pep y de Barbara lo visitaban silenciosamente, mientras el observaba impávido, con el arma criminal en las manos, el escenario de la matanza. Pero, entre toda la angustia que le estaba llenando, alcanzo a mirar a Nano. Y se dio cuenta de una cosa...
"Nano...", empezó Jaki, con voz queda y algo ronca, por la emoción que estaba luchando por salir
Nano se dio cuenta del tono de voz de su amigo, y la preocupación volvió a asomar a sus rasgos. No obstante, permaneció callado.
"Te quería decir...que eres mi mejor amigo", dijo Jaki, volviéndose hacia el . La preocupación de Nano se transformo en asombro al ver que tenia los ojos llenos de lagrimas. "Y que te quiero mucho,tio, de verdad..."
Nano se quedo ahí parado...sin saber que hacer, ni como reaccionar. Todos sus instintos le dictaban que se acercase a Jaki para abrazarle, besarle, hacerle que se sintiera mejor...lo que quería hacer de verdad. Pero su mente le imponía cautela...y al final fue la razón quien se impuso a su corazón. Con una sonrisa en la cara de oreja a oreja, palmeo la espalda a su colega, diciendo de manera jocosa.
"Anda,tio,no me vengas con mariconadas...", dijo "Tu sabes que yo también te quiero ,hombre"
Jaki le miro durante un momento, inseguro de como debía reaccionar. Finalmente, una sonrisa (real, no simulada, como la anterior) asomo a sus labios, y se rió mientras las lagrimas caían por sus mejillas.
"Joder, cualquiera que nos vea piensa que somos novios. Ójala nadie del insti se pase por aquí ¿te imaginas? Las risas en clase el Lunes serian demasiado..."
"Bah, que digan lo que les salga de los huevos,tio. A mi me da igual, mientras tenga a mi colega a mi lado", Nano le guiño un ojo cómplice, y la sonrisa de Jaki aumento considerablemente.
Jaki se levanto, restregándose los ojos con la manga de su camisa. Se giro hacia Nano
"Bueno ¿entonces que... en tu casa o en la mía?", pregunto indiferente.
Nano le miro, pestañeando, "¿Eh...como es eso tio?"
Jaki carraspeo , "Digo que donde duerme el perro hoy, si en tu casa o en la mía. No le pensaras dejar aquí solo, ¿verdad?"
"Ah,no,claro que no...", dijo Nano, notando como el color asomaba a sus mejillas, intentando que no se le notara mucho. Se puso en pie el también, y, con el perro en brazos, empezó a andar junto con Jaki hacia casa de este.
Aunque para Jaki muchas veces ganar en los juegos era fácil, Nano empezaba a notar que en la vida real su amigo nunca conseguiría un maldito punto a favor.
