Laura

Su mirada asustada me recordó al principio, cuando yo también me sentía perdida y sola en un mundo tan extraño.

-Buenaaaas… -dijo uno de los gemelos que la acompañaban.

El hecho de encontrarse a otros dos gemelos confundía a Houjun y a Nunjou, pero aquel comentario crispó los nervios del mayor, que soltó un "¿Queréis algo o es sólo por molestar?" con muy mala intención.

-En un principio era sólo por molestar, pero después de esta agradable bienvenida, creo que nos inventaremos alguna excusa.

Desesperada, agarré la mano a medio vendar de Houjun, que detuvo a su hermano antes de que se abalanzase sobre el muchacho.

-¿Es por mí? –pregunté a la muchacha.

-En parte sí. Por las dos.

Enseguida averigüé qué era lo que quería de mí. Desde que la había visto entrar lo había sospechado por sus ojos temblorosos, su andar encogido, su ropa, sus gestos… Pero aquello me lo aclaró del todo.

Le hice una seña para que se sentase en el sofá gris de en frente, bajo la estricta vigilancia de los ojos violáceos de Nunjou, e intenté empezar de nuevo toda la conversación.

-¿Qué tal? –le dije, sonriéndole cálidamente e intentando olvidar el pequeño roce entre Nunjou y aquel muchacho.

Ella, que trataba de aparentar calma cuando yo podía ver a las claras que estaba nerviosa perdida, abrió la boca, para volver a cerrarla sin decir nada, y se quedó mirándome a los ojos.

-¿Quién eres? –preguntó Houjun en tono afable.

Meru

Escuchaba a la perfección cada uno de los latidos de mi corazón retumbar en mi cabeza mientras me dejaba caer en uno de los sofás.

Intentaba parecer tranquila, pero sabía por la forma en que me miraban que no lo estaba consiguiendo. Nunca se me había dado demasiado bien lo de guardar las apariencias, y nunca me había visto en una situación como aquella. Esto no me ayudaba mucho.

No conocía a la chica, pero sabía que tampoco pertenecía a aquel pueblo… o a aquel mundo. Seguramente llevaba allí bastante tiempo, porque no parecía demasiado fuera de lugar. Aún así, había algo en ella que no terminaba de encajar.

-¿Quién eres? – me preguntó uno de los gemelos.

Sonreía con educación, pero sólo eso.

Me pensé la respuesta más de lo normal, como si de golpe me hubiese olvidado de mi nombre.

-Me llamo Meru – musité, tratado de que no me temblara la voz – Ellos son Fobos y Deimos.

Ninguno hizo ademán de saludar. Fobos tenía el ceño fruncido y su hermano miraba a los chicos con aire aburrido.

Laura sonrió.

-Yo soy Laura, aunque… creo que eso ya lo sabes. Ellos son Nunjou y Houjun – añadió, señalando a "sus" gemelos.

Uno de los dos, aunque no sabría decir cual, esbozó una media sonrisa.

-¿De dónde eres? – continué, después de pensar fríamente qué era lo siguiente que debía preguntarle.

Necesitaba saberlo. Necesitaba saber si estábamos en el mismo lugar o era algo completamente aleatorio. No me hizo falta especificar que me refería a nuestro mundo, porque ella lo entendió a la primera.

-De Francia. Bueno, no exactamente – se corrigió – Estábamos allí de viaje de fin de curso.

-¿Estábamos? – repetí

Su expresión se ensombreció ligeramente.

-Llegué con una amiga, pero… - musitó, desviando la mirada – Es igual. Ella se marchó por su cuenta hace algún tiempo. – sacudió la cabeza, tal vez para librarse de los malos pensamientos –…Oye, sé que esto es raro al principio. Terminarás por hacerte a la idea, ya verás.

Me encogí en el sofá, sintiendo las lágrimas empezando a arremolinarse en mis ojos. No quería hacerme a la idea. Lo único que quería era salir de allí.

Negué con la cabeza, esperando a calmarme para volver a hablar.

-Tengo que volver a casa...

Laura

-Tengo que volver a casa…

Dios…Su mirada me caló hondo. Estaba asustada; comencé a sentirme muy mal. Aquello me recordaba a muchas otras cosas que me hacían sentir así.

"-Pero…¿Es que entonces no habéis encontrado el modo de volver? ¡Laura! ¡No podemos quedarnos aquí! –gritó ella, agarrándome por los hombros- ¡Tenemos que volver! ¡Hay que buscar la salida! ¡LAURA!"

-… ¿Laura? –la mano de Houjun me sacó de mi ensimismamiento y me pilló con la guardia baja.

-Ah… -lentamente, me aparté el flequillo de la cara y levanté de nuevo el rostro hacia los invitados- …

"-¿Entonces necesitas volver a casa? ¿Tanto nos odias? –la voz de Nunjou tenía un leve tono de reproche que me hizo sonreír.

-Mis padres tienen que estar tirándose de los pelos… Me gustaría poder decirles que estoy bien… Y que no se preocupen…

-… Todo saldrá bien –me dijo Houjun, acariciándome la cabeza- Lo arreglaremos. ¿No ves que siempre terminamos haciéndolo?"

-Yo… No lo sé…Bueno, la verdad es que… Hikou es… -solté sin pensar.

-Laura… -me advirtió Nunjou, con voz queda.

-… -me encogí de hombros, al escucharme a mi misma pronunciar su nombre.

-¿Qué pasa? –preguntó Meru.

Sentía la mirada del todo el mundo clavada en mí. Estaba haciendo el ridículo, pero me sentía muy confusa al recordarle. Sentí como Houjun me sujetaba para no desplomarme.

-¡No es nada! Es que es un tema un poco delicado… -dijo Houjun, aliviando la tensión.

-… -le miré, confusa, ¿por qué ya nadie se atrevía a mencionarle?

"Hikou…"

"-¡Eh! ¡Oye! ¿A que viene esa cara tan larga? –la sonrisa blanca destacaba en su cara morena- Déjamelo a mí. Te prometo que encontraré esa salida. ¡Con la condición de que vuelvas, claro!

Fui incapaz de decir nada, mientras le veía colgarse la bolsa a la espalda. Sabía que estaba usando su poder sobre mí para impedirme hablar o intentar detenerle. Idiota…

-Te prometo que volveré, ¿vale? Cuida de mis gemelos mientras tanto…"

Suspiré, e intenté tranquilizarme.

Aquello formaba parte del pasado y no llevaba a ninguna parte.

-Todavía no sabemos como volver, pero… -dije con determinación- lo averiguaremos.