Disclaimer: Grojband no es de mi propiedad, solo la historia. Grojband y su personajes son creaciones de sus respectivos dueños.
¡Hola! ¡Bienvenidos! -3-
Castigo.-
Corey llevaba 1 hora y treinta minutos en el castigo, durante todo este se la había pasado viendo por la ventana esperando ver algo inexplicable o que explotara la calle para poder salir, pero, solo faltaban 30 minutos para salir del infierno. El maestro no había dejado de mirarlo al punto donde se sentía incómodo, no era como los maestros típicos que al estar en castigo veían el celular mientras usaban las redes sociales y se maldecían a sí mismos por castigar al alumno y perderse su tarde, no, lo más cercano a esa situación era que el profesor se había puesto a leer el periódico. Corey durante esa hora había estado imaginándose como el maestro explotaba sin razón aparente o como se vería con bigote mexicano algo que lo ponía en una situación incómoda porque si sonriera lo mataría. Sin embargo, en ese momento ponía atención al periódico del maestro, otra persona desaparecida en el pueblo, era raro, era la segunda en el año y aunque pareciera que fuera poco el pueblo era muy tranquilo y era raro, por otro lado, en todo el mundo volvían a aparecer gente que llevaban años desaparecidos. Tocaron la puerta del aula.
Era la maestra Méndez, era una maestra muy guapa y joven, su estado de ánimo era todo lo contrario a ese maestro, te tranquilizaba cuando lo necesitabas y te ayudaba con la materia. Además de todo eso, era una maestra muy lista, tanto que creían que había saltado años antes de convertirse en maestra y su juventud reforzaba esas sospechas. Por todo eso a varios chicos hacía suspirar o por lo menos decirle un cumplido o una obscenidad, dependiendo de con quien estuvieran y por desgracia, Corey seguía siendo un chico por lo que al verla él no pudo evitar verla embobado, la maestra lo vio, sonrió y él desvió la mirada a la ventana.
Maestro Vázquez, ¿Puedo hablar con usted?- su voz era tan melosa y tierna que le sorprendía como el maestro hacía una cara rara y se levantaba para ir hacia afuera con la maestra.
No te muevas.- Advirtió el maestro antes de salir por lo que él afirmo lentamente. Después de cerrar la puerta Corey pudo ver como hablaban de algo por la pequeña ventana, por la curiosidad, empezó a inclinar su cuerpo hacia adelante pero era inútil y por su cabeza paso levantarse, era arriesgado pero quería saber que estaba pasando. Se levantó poco a poco haciendo su silla para atrás lentamente con la esperanza que no hiciera ruido pero mientras lo hacía su pantalón empezó a vibrar lo que lo hizo asustarse y caer, para su suerte movió el escritorio. Miro la pantalla y vio que era Kin, lo maldijo en silencio y contesto pero no alcanzo a decir nada ya que el maestro abrió la puerta.
¡Señor Riffin! ¿¡Qué diablos está haciendo en el suelo!?-
Esto... Me caí al ver una araña y...-
Cállese. Vuelva a su asiento ya.- Él afirmó asustado y el profesor volvió a salir, Corey se sentó para luego bajar la mirada y ponerse el celular en su oído. Para su sorpresa no escuchó risas por lo que lo recorrió un mal presentimiento.
¿Kin? ¿Qué pasa?-
Hermano, hay unas patrullas y unas camionetas negras muy raras frente a tu casa.-
¿¡Qué!?- Medio gritó para que el maestro no volteara, miro hacia la puerta y para su fortuna no se había dado cuenta.- ¿Qué diablos esta pasando?-
No lo sé.-
¿Ves a alguien de mi familia?- Él pudo escuchar como su amigo movía el celular, como si se estuviera acomodando en algún lugar.- ¿Dónde estás?-
Hey, Corey, soy Kon.-
¿Dónde están, hermano?-
Detrás de los arbustos de los Johnson.-
¿Los vecinos de enfrente?-
Sí.-
¿Por?- Kon no alcanzó a contestar ya que su hermano le quito el teléfono.
Esta tu madre y tu padre.- Contestó Kin
¿Y Trina?-
No la vi.-
Pásame con mi mamá, por favor.-
Emm... No creo poder...-
¿Qué? ¿Por...?-
Están los hombres esos raros, no dejan pasar a nadie.-
¡Son los hombres de negro!- Gritó Kon quitándole el celular a su hermano.- Sabía que tu hermana era un alíen.-
Decías que era una bruja.- Se "Quejo" Corey
Era mi segunda opción- "Dámelo, Kon" se escuchó antes de que el celular volviera a hacer unos ruidos de acomodo.
Hermano...- Dijo Kin pero Corey no lo dejo terminar ya que vio como el profesor se estaba despidiendo de la maestra Méndez.
¡Kin! Trata de ir a hablar con mis padres, tengo que colgar ¡Por favor!-
Sí, no te preocupes... Kon, ¿Ese es Lenny?-
¿Qué...?- Para desgracia o fortuna de Corey, Kin colgó justo cuando entró el profesor pero también cuando había mencionado a Lenny. El maestro suspiró con pesadez. Corey quería pedirle salir, estaba preocupado pero ¿Qué le diría? "Mis mejores amigos me llamaron hace un minuto y hay policías en mi casa ¿Puedo irme?" No lo dejaría, lo mataría.
Esto maestro...- El profesor no lo dejo terminar ya que levanto su brazo, vio su muñeca y empezó a tocar su reloj dándole pequeños golpecitos.
Señor Riffin, faltan exactamente 15 minutos y 32 segundos para que termine su castigo, pero, por cuestiones personales mías las cuales no le incumben, puede retirarse ya.- Vaya suerte. Pensó el peli azul.
¿Enserio, maestro?-
Sí. Rápido, recoja sus cosas antes de que me arrepienta.- Corey afirmó nervioso al pensar en la posibilidad de quedarse más tiempo castigado y pensar en lo que pasaba en su casa solo lo hacía ponerse más nervioso al punto de que su estómago se revolvía al pensar en las peores posibilidades. Recogió su mochila y notó como sus manos temblaban... Esos malditos pensamientos pesimistas lo mataban. Se despidió cortésmente de su maestro y salió casi corriendo a su casa, pensar que tendría tomar un autobús durante 15 minutos hacía que sus nervios estallaran. Tan solo salir del edificio saco su teléfono y empezó a llamar a Trina, la odiaba pero tan solo pensar que le había pasado algo o que estaba pasando algo con su familia lo preocupaba a matarlo. Sin respuesta. Llegó a la parada del autobús y para su fortuna el camión estaba recogiendo gente, no era el que siempre usaba pero era el que lo dejaba más cercano a su casa además del que usaba siempre. Entro al autobús lo más rápido que pudo y se sentó en la parte de atrás, para su fortuna algo vacía.
¿Kin?- Llamó a su amigo ya nervioso con la voz entre cortada.
¡Corey! ¿¡Estas bien!?-
No... ¿Sabes algo?-
Sí hermano, pero tranquilízate todo está bien.- Él suspiro aliviado pero aún no estaba completamente aliviado.
Ok... ¿Qué paso?-
No lo sé, tu mamá no nos explicó. Pero dijo que no estaba pasando nada.-
¿Se veía alterada o algo?-
No, se veía tranquila, pero algo triste... Con un poco de alivio- "¿Qué?" Se escuchó a Kon
¿Qué?- Ahora que lo escuchaba bien notó lo raro que había quedado esa frase, como si conociera a su madre al 100%
Olvídalo.- "Hey, devuélvemelo" Se volvió a escuchar a Kin pero más lejano.
Se escuchó súper raro ¿Verdad?- se escuchó esta vez a Kon con su típico estado de ánimo, el de felicidad. Eso hizo que Corey se sintiera ya completamente aliviado pero aún con incógnita. Si alguna vez escuchaba a Kon serio o triste, sabría que paso algo malo.
¡Sí!- río Corey, después Kon y al final se escuchó a Kin hacer lo mismo.
Bueno hermano, ya tenemos que colgar ¿Te esperamos?- El chico iba a contestar pero se escuchó a Kin "No, Kon. Recuerda cómo se puso su padre cuando le dijimos que no estaba en casa porque estaba en castigo... Un momento, no haz colgado ¿Cierto?"
¿¡Qué hicieron qué!?- gritó pero colgaron al instante asustados. "Silencio atrás..." Se escuchó del conductor dejando a Corey rojo de la vergüenza. Guardo el celular y se sentó en silencio esperando a que se detuviera y pensando en cómo lo iban a matar.
He aquí el episodio, espero les guste. Algo cortito pero bueno. ¡Gracias por todo:)!
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