Hola chicos aquí un nuevo capítulo, dicho sea de paso será un poco aburrido pero es necesario para entender la trama ojala les guste y aunque sea un pequeño e inocente emoticón de revew es bienvenido
Avecilla azabache
Pocas horas más tarde, los tres primos ya se habían dispersado dispuestos a obtener cualquier pista sobre el paradero de los polémicos y peligrosos hermanos Shichinintai, claro sin que los otros dos se fueran a enterar. Inuyasha por ejemplo andaba merodeando los alrededores.
-¿A dónde vas Myoga?- pregunto al divisar a su fiel criado.
-a la cañada patrón- respondió el anciano sujetando las riendas de du burro.
-si por ahí vez a los Shichinintai avísame- ordeno.
-¿Shichinintai? ¿Qué ya andan sueltos?- pregunto preocupado, a lo que Inuyasha suspiro.
-ya Myoga- entonces unas bocinas llamaron la atención de ambos hombres.
-¡hey boy! Venga por acá- llamo un señor de mediana edad con cabello rubio oro con reflejos blancos, claramente canas.
-¿yo?- pregunto Inuyasha molesto por la interrupción de aquel hombre.
-si usted, venga por favor- pidió la joven al lado del señor, el Taisho bajo de su caballo para acercase atraído por las cantarina voz de la pelinegra.
-¿en qué le puedo servir?- pregunto con galantería.
-¿podría usted acompañarnos?- solicito el hombre dentro del coche.
-¿Qué?- pregunto Inuyasha arqueando una ceja.
-que si es tan amable de venir con nosotros para indicarnos donde queda el pueblo de san Luis de la paz-explico la joven.
El ambarino sonrió con su mejor gesto de galán, esa mujer era preciosa, y por sus ojitos se atrevería a decir que no tenía mucha experiencia en la vida, eso le gustaba, aquellas muchachas inocentes legaban a ser las más fieles e incluso mucho más interesantes que las otras.
-no hay necesidad, sigan el camino y ya lo encuentran- indico con una sonrisa galante, sintiendo que no podía negarle nada a esos ojos chocolate.
-tome por favor- sonrió el señor extendiéndole un billete de 5 dólares, después de que su hija le explico la instrucción.
-¿Qué, qué?- pregunto el peli plateado con el ceño fruncido.
-es paras usted, muchas gracias- sonrió la muchacha.
-¿Qué tengo cara de muerto de hambre?- gruño ofendido.
-pero señor…- intento excusarse el hombre mayor.
-¿usted cree que como tiene dinero va a humillarme?- lo interrumpió gruñendo.
-mire güerito, aquí está su dinero, y ¡diez pesos más para que se los trague de alfalfa!- rugió tirándole el dinero de manera muy grosera antes de retirarse.
-caramba- suspiro la chica negando levemente con la cabeza.
-ese hombre tiene carácter de la patada- sonrió el hombre mayor arrancando el coche.
Media hora más tarde…
-…y cuando los veas me avisas- ordenaba Sesshomaru a Jaken desde el portón de su rancho.
-¡ay patrón! Tenga mucho cuidado con esos bandidos porque se lo echan- intento advertirle, pues bien sabia la mala fama de esos hermanos Shichinintai.
-tu cállate, son cosas de hombres- estepa Sesshomaru, hasta que el mismo coche se detuvo frente a él.
-perdone la molestia- llamo la muchacha de ojos chocolate, sacándole una sonrisa sensual al ojidorado.
-todo lo contrario, sería un placer atenderla.- sonrió el acercándose al automóvil.
-gracias, ¿sería tan amable de indicarnos la calle de las angustias?- solicito con cierta pena. Si tan solo s padre le hubiera hecho caso y hubieran traído el mapa…
-sin problema, sigue aquí recto y… pero permítame- sonrió deteniendo su instrucción.
-¡Jaken!- llamo a su sirviente.
-diga usted amo-
-serán mejor que él los guie- sonrió mirando a su criado, que prácticamente se puso a temblar, jamás había visto sonreír a su amo, no sin alguna consecuencia grave que le siguiera.
-lleva a la señorita, y a… su padre supongo, a la calle de las angustias- indico, Jaken lo vio con una ceja alzada, ¿desde cuándo su señor era tan amable?
-toma- le pasó Sesshomaru un billete de 20 pesos.
-¡gracias patrón!- sonrió el sirviente de ojos saltones.
-pero señor no se moleste, nosotros…- intento excusar el hombre de mayor edad
-por favor insisto, anda Jaken- animo a su sirviente con un gesto.
-no más meto el caballo-asintió Jaken entrando corriendo para completar el menester.
Sesshomaru aprovecho la ausencia del criado para aproximarse aún más al coche, claro que también estar cerca de una hermosa chica como lo era aquella azabache, era una oportunidad que no pensaba desaprovechar. Y con sus propios dotes de galantería podría incluso conseguir el visto bueno del padre tanto mejor, siempre era más fácil conquistar a una dama sin los padres de por medio.
-y dígame mi bella dama ¿ustedes son turistas?- pregunto Sesshomaru con voz galante, haciendo sonrojar a Kagome.
-pues… prácticamente si- sonrió ella.
"Que mujer más guapa" pensó Sesshomaru dejando ver una sonrisa dulce y conmovedora que lo hizo ver mucho más inofensivo de lo que usualmente era. Sonrisa que también encanto a la chica.
-¿usted también no ser de aquí?- pregunto el padre, quien, como no, era testigo de las miradas doradas que se cernían sobre su hija.
-¿yo? No, yo nací aquí- respondió Sesshomaru, ligeramente molesto por la interrupción del hombre mayor.
-¿de aquí?- pregunto incrédula la joven, arqueando sus preciosas y delineadas cejas en un gesto juguetón que casi dejo a Sesshomaru derretido en el suelo.
-¿no lo parezco?- pregunto el cruzándose de brazos en su mejor pose galante.
-francamente no- volvió a sonreír la chica; el padre por su parte solo se dedicó a mirar entretenido el duelo de coquetería que se habían impuesto esos dos. Hasta que finalmente Sesshomaru cedió.
-es que ustedes los extranjeros esperan a vernos a todos los mexicanos vestidos de charros con el sombrero grande y demás- gruño fingiéndose indignado.
-a mí me gustan mucho los churros- asintió el padre, mientras tanto la azabache rodo los ojos.
-charros papá- le corrigió.
-esos yo dije, chorros- intento de nuevo el hombre sin entender el porqué del enojo de su hija.
-papá- gruño la chica haciendo un mohín con los labios que pareció encantador al ambarino.
-es un traje tan hermoso, fascinador, romántico- suspiro ella con una mirada soñadora.
-¿usted cree?- pregunto Sesshomaru ampliando su sonrisa, lo mejor para vencer al oponente era conocerlo, y que mejor que interrogar a esa linda chiquilla.
-así es, y se ven tan guapos, tan hombres, tan…- comenzó a enumerar con voz soñadora. Desde que era pequeña su madre le había hablado de los mexicanos y lo bien que se veían en los coloridos trajes de charros, siempre había soñado con ver uno.
-¿tan machos?- pregunto Sesshomaru con una sonrisa. Ella asintió con fuerza pero de inmediato se sonrojo apenada.
-no se apene y, si no es indiscreción ¿planean quedarse mucho tiempo por aquí? Pues de ser así estoy incondicionalmente a sus órdenes.- pregunto, más días significaban más oportunidades, y con un poco de suerte ese par de bueyes que tenía la desgracia y mala suerte de llamar primos no se darían ni por enterados de la belleza que había descubierto.
-listo patrón- interrumpió Jaken medio corriendo, medio cayéndose por llegar al automóvil.
-súbase- ordeno el padre riendo por ver al hombrecito andar como sapo dando tumbos, el cual se trepo con agilidad al capo trasero del coche.
-me siento horado de poder tener una conversación con tan bella dama- sonrió Sesshomaru algo molesto por la inoportuna interrupción.
-muchas gracias- le devolvió la sonrisa la azabache.
-Te fijas bien en la dirección- susurro el peli plateado a su lacayo y aprovecho para quitarle la propina del bolcillo, "un justo castigo por tu interrupción" pensó con malicia.
-¡patrón!- lloro Jaken mientras el vehículo se alejaba, Sesshomaru le hizo una seña burlesco de despedida.
Una hora más tarde…
-se lo suplico… por favor… por favor don Koga váyase…- rogaba casi de rodillas el dueño del bar que tan solo horas antes los hombres Taisho habían dejado en un estado que daban ganas de llorar.
- no sea que lleguen sus primos y…- volvió a suplicar viendo la mirada de indiferencia de Koga.
-¿y con eso que?- pregunto mal humorado hasta que paso por ahí lo que el denominaría un buen par de piernas.
-válgame dios- sonrió tomándola de la muñeca.
-¿no me regala un aretito guapa?- la joven frunció el ceño y se deshizo del agarre.
-no me esté toreando- lo amenazo con la sartén que acababa de comprar.
-ándele ya váyase don Koga…- suplico el dueño poniendo pucheritos.
-ya no tengas miedo, solo vine para decirte que como sepas algo de los Shichinintai me avises- le ordeno en voz baja.
-le avisare per por favor váyase ya por favor…- asintió el dueño, haría lo que fuera por que el su problemática familia no volvieran a entrar en su establecimiento, que ya demasiado le costaba llegar a fin de mes y ahora con las reparaciones causadas por esos tres… pero entonces comprendió las palabras del ambarino.
-¿los Shichinintai?- pregunto pálido, si los Taisho eran infames los hermanos Shichinintai lo eras tres veces más.
Pero antes de que Koga pudiera contestarle unos bocinazos llamaron la atención de ambos hombres. En la calle justo en frente del bar había ido a tomar su siesta un burrito, bloqueando por completo, en el automóvil los dos hombres gritaban improperios por la absurda interrupción de tránsito, uno en español y otro en inglés. Mientras ambos se bajaban Koga puso sus orbes doradas sobre la muchacha de cabellos negros y ojos chocolate que iba en el asiento del copiloto.
-ah válgame dios, mira lo que está aquí- codeo al cantinero y sin perder un segundo se aproximó.
-¡levante ese burro del camino! ¡¿Qué no oye?!- gritaba Jaken jalándole la cola al animal mientras el padre y el arriero peleaban por ponerlo de pie.
-si quiere un burrito yo te lo compro linda- le coqueteo Koga, pero ella pareció no oírlo.
-que vivan las hembras chulas, despachadas con ganancia.- intento otra vez, pero volvió a resultar ignorado.
-pero contrastame guapa- pidió tomando uno de sus sedosos risos para llevarlo a sus labios, la joven lo vio furica y lo espanto de un manotazo como si fuera un insecto.
-pero no te me enojes pajarillo, porque está usted como rifle, como caños, como…- sonrió mientras la muchacha se cruzaba de brazos ignorándolo.
-como me gustas guapa- le susurro dándole un piquito a su oreja. A lo que la joven salto indignado.
-¡burro! ¡Arriba burro!- seguían gritando los varones al frente del auto hasta que finalmente el animal se levantó.
-¿ya término de saludar a la familia oiga?- pregunto en tono burlesco al padre, el cual frunció el ceño y gruño en su lengua los inconvenientes que tenía que pasar por esos animales.
-eh tu sapo ¿Qué estos no hablan español?- llamo a Jaken extrañado por el lenguaje extranjero.
-creo que son turistas patrón- contesto el susodicho con molestia por el apodo de mal gusto.
-que lastima que no me entiendas morenita pelos de noche- le sonrió, la chica oculto una media sonrisa.
-porque te diría que estas súper buena para mamá de mis hijitos- le sonrió coquetamente.
-y usted también esta guapo, cara de buey purgado- saludo al hombre mayor. El padre de la muchacha encendió con molestia el coche y lo arranco mientras Jaken aguantaba la rosa por el mote que le había puesto Koga al extranjero, finalmente el coche se alejó.
-¡que viva el panamericanismo! ¡Y el acercamiento de las americanas!- grito Koga sonriente antes de que el automóvil se perdiera de su vista.
En la hacienda Taisho…
-¿pero porque no te quedas ya a vivir Hakaku?- preguntaba Ginta abrazando a su hermano desde la puerta.
-no Ginta, aquí doña Kaede me trae al trote, y la verdad estoy muy a gusto ahí con el amo Koga, que es el más generoso de los tres primos- sonrió Hakaku a su hermano cuando las ya conocidas bocinas sonaron dando a conocer la presencia de los visitantes.
-el deber llama- suspiro Ginta sabiendo que ahora le tocaba más trabajo.
-¿pero nos vemos la próxima semana?- pregunto a su hermano dándole la mano.
-faltaría menos, adiós hermanito-asintió el otro compartiendo un abrazo fraternal antes de tomar su camino de regreso al rancho donde trabajaba.
-estar aquí doña Kaede Luisa García- pregunto el hombre mayor abanicándose las gotas de sudor que perlaban su frente con el sombrero.
-no estar irse a misa- contesto Ginta provocando un suspiro del señor.
-bueno, ayude a joven a poner fuera las petacas*- ordeno señalando a Jaken que batallaba intentando cargar 3 maletas en cada brazo.
-¡óigame no sea borde!- gruño molesto el criado, la joven volvió a rodar los ojos.
-que si puede ayudarnos llevando las maletas adentro, pues vamos a alojarnos aquí unos días- explico.
-diciéndolo usted la cosa cambia- sonrió Ginta ligeramente sonrojado.
-bueno, vamos a la inglesa hija- recomendó el hombre tomando el brazo de la azabache.
-a la iglesia papá- lo regaño otra vez, ni se quería imaginar lo que sería de su padre si ella no fuera con él.
-ahora tu sapo apurate y con cuidado, no le estropees las petacas al Mr.- orde3no Ginta a Jaken, sin siquiera ofrecerle una mano para cargar el pesado equipaje.
Lo que ninguno de ellos imaginaba es que esos extranjeros en especial la joven de negros cabellos llegarían a darle un completo giro a los primos más famosos de San Luis de la Paz.
Continuara…
*Petacas es otra forma de decir maletas pero también puede referirse a las pompas o posaderas.
