Este fic participa en el "Christmas Tree" del foro Cazadores de Sombras.
Disclaimer: Cazadores de Sombras es propiedad de Cassandra Clare.
Aviso: Esto sigue siendo un regalo para HardLohve, espero que te guste.
De nuevo, agradezco a oOItaOo que me betee esto.
DE PRIMERAS VECES
II. La primera vez que Will y Jem entraron a escondidas
—Vale, creo que si entramos por el Santuario, podemos llegar a nuestras habitaciones sin cruzarnos con Thomas, Agatha, o peor, Charlotte —susurró Will con tono conspiratorio.
Estaban apoyados en uno de los muros que había detrás del Instituto. No se habían arriesgado a entrar por la puerta principal cubiertos como estaban de polvo de hada en descomposición y algo de icor de demonio. Preferían someterse a un interrogatorio estando un poco más... decentes.
—Yo creo que si entramos por la puerta principal a lo mejor no nos ven. Es tarde —comentó Jem, no muy convencido.
—Sabes tan bien como yo que nos van a ver sí o sí.
—Pero entrando por aquí da la sensación de que somos ladrones o de que estamos haciendo algo malo —Jem hizo una mueca.
—Tonterías. Yo hago esto muy a menudo.
—Y tú eres un gran ejemplo, claramente.
—Claramente —asintió Will.
Se pusieron en pie, mirando a ambos lados mientras se sacudían un poco la chaqueta para quitar los restos que se habían adherido a su ropa, y caminaron, con cuidado, hasta la entrada del Santuario.
Will abrió la puerta y ambos se deslizaron dentro, en silencio, cerrando la puerta a sus espaldas. Caminaron un trecho, únicamente iluminados por la luz mágica que desprendía la piedra que Jem llevaba, cuando oyeron un ruido. Era la puerta del Santuario siendo abierta desde dentro.
Se detuvieron y se escondieron detrás de una columna, tapando la luz con la mano. Respiraban superficialmente y volvían a notar la adrenalina corriendo por sus venas.
—Aquí no están, señora Charlotte —dijo una voz que reconocieron como Thomas.
La puerta volvió a cerrarse, pero Will y Jem se quedaron en silencio y sin moverse unos instantes más antes de volver a ponerse en marcha.
—Deprisa —susurró Will.
Llegaron a la entrada interior del Santuario y abrieron la puerta. Milagrosamente, no había nadie al otro lado y salieron en silencio, para dirigirse, a la máxima velocidad que podían sin hacer ruido, hacia sus respectivas habitaciones.
Llegaron al pasillo de sus cuartos y respiraron aliviados. No se habían encontrado a nadie. Al menos, de momento.
—¿Ves? —dijo Will—, no pasa nada. Hago esto muy a menudo.
—Pues yo espero no tener que volver a hacerlo —masculló Jem—. Me siento mal. Charlotte estará preocupada.
Siguieron avanzando cuando de pronto se encendió una luz.
—Ah, allí están. La señora Charlotte estaba muy preocupada y ha puesto a todo el mundo a buscarlos. —Agatha tenía las manos en las caderas e iba ataviada con una bata, zapatillas y una redecilla en el pelo—. Vamos, vayan ahora mismo a decirle que están bien.
—Pero Agatha, queríamos lavarnos un poco primero. —Will hizo un gesto hacia sus ropas, sucias y desgarradas.
Agatha frunció el ceño. No quería preocupar más a la señora Charlotte, pero desde luego los pobres chicos merecían una oportunidad de lavarse antes.
—Nos lavamos y vamos enseguida, solo queremos quitarnos esto de encima —añadió Will con cara de ángel mientras Jem lo miraba de reojo, un poco sonrojado por haber sido pillado.
—Está bien. Vayan a lavarse, que yo voy a avisar a la señora. —Agatha suspiró, y al ver la sonrisa victoriosa de Will, añadió—. Ahora bien, en cuanto se hayan cambiado, van ustedes directos a verla, porque si no vendré aquí y los arrastraré de las orejas.
—Claro, Agatha. Lo prometemos —intervino Jem antes de que Will pudiera protestar —. Vamos, Will.
Ambos siguieron andando en dirección a sus habitaciones mientras Agatha iba en dirección contraria, en búsqueda de Charlotte.
Cuando la hubieron perdido de vista y Jem estaba ya con la mano en el pomo de la puerta de su habitación, Will se giró y le sonrió a Jem.
—¿Has visto cómo no ha pasado nada?
—Repíteme eso después de que Charlotte nos prohíba salir a la ciudad en un mes —contestó Jem.
Will hizo una mueca.
—Vale, puede que eso no me atraiga especialmente —concedió—. Pero esto ha sido divertido.
—Un poco. —Jem sonrió y aumentó la sonrisa cuando vio a Will mirarlo con el ceño fruncido—. Vale, ha sido bastante divertido. Pero ahora cámbiate deprisa, que Charlotte nos espera.
Y cerró la puerta de su habitación, dejando a Will con la protesta en la boca.
Y ya está. ¿Alguna opinión?
¡Nos vemos en la siguiente viñeta!
LadyChocolateLover
