Diclaimer: Los personajes y escenarios son propiedad de J.K. Rowling, yo sólo los utilizo para hacerme pasar ratos divertidos.

N.A: Aquí estoy con el primer capítulo, he tardado mucho en subirlo pero estoy de examenes y no he podido escribir que os guste.


Pansy Parkinson nunca se rinde.

Soy una de las chicas más guapas de todo Hogwarts, con una de las familias con la sangre más limpia y una cámara acorazada en Gringotts repleta de galeones y tesoros de valor incalculable. Es una suerte que sea así ya que puedo llegar a estar a la altura de Draco Malfoy. Y no pienso desaprovecharlo.

-¿Te acompaño a clase Pansy?-Me pregunta Blaise Zabini. No para de adularme y tratar de ligar conmigo. No tiene posibilidades. Mi objetivo es y será Draco Malfoy.

-No, gracias, voy con Draco.- Le respondo, dedicándole una sonrisa. Si en algo destacamos los slytherins es en la astucia y tampoco voy a ser tan idiota como para rechazar de lleno a un miembro de una de las familias más influyentes en el mundo mágico no me reportaría precisamente beneficios.

Busqué entre la multitud de estudiantes que se dirigían a clase esa cabellera rubia y me dirigí hacia ella.

Él me dirigió una mirada de arriba abajo, examinando mi camisa escotada y mi falda corta. No dice nada y echa a andar. Está esperando que le siga.

Esta actitud suya tan prepotente de aún-no-puedes-tocarme-nena-pero-me-agrada-tu-vista a veces me pone de los nervios pero en general... me atrae. Sí, Draco Malfoy es el chico inalcanzable, todo lo que una Slytherin podría desear y, por Merlín es tan condenadamente guapo...

Por eso le sigo, a pesar de que no dirige la vista atrás para ver donde estoy, a pesar de que tiene a cien chicas detrás de ese hermoso trasero suyo, a pesar de que hay veces que parece que solo sea una más de su séquito. Porque hay veces, veces que de momento puedo contar con los dedos de una mano, que para él soy yo, Pansy Parkinson, la chica a la que dedica una sonrisa seductora, un guiño de ojos y deja que le acaricie el cabello.

Porque en esos momentos somos Pansy y Draco, la pareja perfecta.

Y vivo deseando otra más de esas oportunidades.

Creo que hoy es una de ellas.

La clase de Historia de la Magia nunca ha sido precisamente el colmo de la diversión pero hoy está siendo mi favorita y agradezco empezar el viernes con ella.

Estoy sentada junto a Draco y él ha recostado la cabeza en la mesa mirando en mi dirección, hacia la ventana.

-Draco- Probé-, ¿hacemos algo esta tarde?

-Bueno...-Aceptó-No tengo nada importante que hacer.

Oh... Merlín, la tarde entera con Draco... Esta es mi oportunidad, hoy voy a declararme.

Siempre he soñado que lo hiciera él pero sé que nunca lo haría, él es más de...

Sí, él es más de primero mojar y luego hablar.

-Oh, genial, podemos escaparnos a Hogsmeade y tomas algo en el salón de té de Madame Pudipié y luego dar una vuelta.... Te esperaré después de comer junto al lago, ¿vale?

Mientras hablaba comencé a acariciarle el pelo, haciendo que encogiera la cabeza y luego se relajara.

-Ese sitio es muy cursi. Cada vez te pareces más a esas niñas romanticonas Pansy. Prefiero dar un paseo por los terrenos.

-Como quieras Draco. De todas maneras mejor, así no tenemos que escaparnos- Respondí, tratando de no acusar el golpe de sus palabras y dedicándole una de mis mejor fingidas sonrisas.

-Me gusta cuando sonríes- Dijo de improviso. Mi corazón comenzó a latir acalorado y sentí el calor en mis mejillas.

-Gracias Draco.

-Deberías sonreír más a menudo.

-No puedo controlarlo-Suspiré y lancé la indirecta sin pararme a pensarlo. Hoy era mi día.- Sólo lo hago cuando me dan buenos motivos para sonreír, ya lo has comprobado.

-Yo podría darte buenos motivos para sonreír, ya lo has comprobado- Dijo con cierto aire chulesco, presumido.

Definitivamente toda la sangre de mi cuerpo se me agolpó en las mejillas al recordar a qué se refería. Fue hace unos meses, poco antes de volver al colegio.

Flasback

Me desperté desorientada con el sol dándome de lleno en los ojos. Ya estaba muy alto en el cielo, debía ser medio día. Giré la cabeza para mirar el reloj y vi mi brazo desnudo. ¿Y mi pijama?

Me costaba recordar, y el dolor de cabeza no ayudaba en absoluto.

¿Por qué estaba desnuda? ¿Y por qué tenía resaca?

De pronto todos los recuerdos llegaron de golpe.

-Oh, vaya.

Estaba completamente desnuda en mi cama, tras una noche de fiesta y alcohol, pero no había sido la única ocupante de mi cama esa noche.

Suspiré y volví a tirarme en la cama. Justo encima, colgando de la lámpara estaba mi camiseta. Entre extasiada y molesta, aún como en un sueño me pregunté cuándo había Draco abandonado el lecho. Recordaba perfectamente haberme dormido abrazada a su pecho desnudo.

Fin del Flasback

El timbre sonó y todos, incluido Draco, recogieron sus cosas y se fueron. Me apresuré a hacer lo mismo, todavía perdida en los recuerdos.

No bajé de las nubes hasta varias horas después, cuando vi de nuevo al rubio de mis ojos. A la salida de herbología, la última clase del día.

Él iba delante hacia el castillo para dejar la mochila, yo iba detrás, distraída. De pronto se giró y se quedó parado mirándome.

Tus ojos se clavaron en los míos y dejé de pensar en el color gris como un color frío. No podía apartar mis ojos de los tuyos.

Mis labios susurraron tu nombre sin hacer ruido, te besé una y mil veces en esos carnosos labios tuyos, con cariño, acariciando suavemente tu piel.

Todo eso en un segundo. Me dejaste prendada de tus ojos y no pude fijarme en que estaba en medio de un camino repleto de estudiantes, que tú sonreías o que el guardabosques, arrastrando un enorme árbol de Navidad, estaba a punto de arrollarme. Estaba demasiado ocupada para esas cosas.

Estaba ocupada...enamorándome de ti.

-¡PANSY!- Gritó alguien sacándome de mi ensoñamiento. Un segundo después algo enorme impactó contra mí y me lanzó al suelo, donde la nieve saltó por los aires y dejó la marca de mi cuerpo y de la persona que se había lanzado contra mí.

-¿Estás bien? ¿Pansy te has hecho daño?- Preguntó la misma voz preocupada, la voz de quien estaba encima de mí.- ¡Ten cuidado hijo de mala bludger! ¿¡No ves que podías haberla matado!?

Entonces reconocí la voz. Blaise Zabini, ¿pero qué hacía?

¡Pero si ha sido él quien me ha tirado contra el suelo!

-¡Lo siento! Yo, no me di cuenta, iba arrastrando el árbol y no...-Se disculpaba nervioso ese mostrenco de Hagrid.

-¡No la toque! Pansy,¿estás bien?- Se levantó y me ayudó a incorporarme, agarrándome de la cintura.

-Sí...¿qué ha pasado?

-El descerebrado ese... Casi te lleva por delante y te golpea con el árbol de Navidad.. ¿Seguro que te encuentras bien? ¿Te llevo a la enfermería?

-No, estoy bien... Me voy corriendo- Balbuceé. Respiré hondo y por fin pude acertar con las palabras-, he quedado con Draco, no quiero que me estés esperando. ¡Nos vemos luego Blaise!

Me despedí y salí corriendo hacia el lago, sin comer ni dejar los libros, llego con diez minutos de adelanto, pero no quiero hacerle esperar.


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