N.A: Por fin consigo actualizar. He remodelado de cabo a rabo la historia y me ha llevado bastante tiempo, pido perdón si había alguien que la seguía y le he dejado colgado. Para el próximo prometo no tardar tanto, es más, ya está escrito, en cuanto escriba el cuarto capítulo le subo.


Está nevando, copiosamente.

La nieve me cubre ya una parte de los pies y está empezando a descongelarse en mis calcetines. Un rato más, está a punto de llegar.

Hace alrededor de hora y media que espero a Draco, lega un poco tarde. Mientras espero me distraigo mirando cómo caen los copos, suave pelusilla del blanco más puro que deja imágenes preciosas en los terrenos del castillo: El algo está helado y algunos niños de primero y segundo patinan en él, otros hacen batallas de bolas de nieve, unos ravenclaws están creando la figura de un hipogrifo con la nieve. No creo que a Draco le traiga muy buenos recuerdos.

La nieve saca la parte menos slytherin de mí, sólo me falta dibujar corazoncitos con los pies.

Aunque creo que estos sentimientos entrañables tiene algo que ver con que Draco vaya a pasar lo que queda de tarde conmigo. Podríamos patinar nosotros también en el lago, o hacer un muñeco de nieve, o tirarnos en ella y dejar la forma de ángeles. No, no creo que a Draco le apetezca ensuciarse la túnica, y tiene razón, las telas de calidad ni son para estar tirados en el duelo, ni nosotros deberíamos rebajarnos a ello.

Lo único que lamento es no haberme traído la bufanda, estoy empezando a tener un poco de frío. ¿Me dará tiempo a ir por ella antes de que llegue Draco? Como venga y no esté va a pensar que le he dado plantón. Mejor me quedo, no creo que tarde mucho en llegar. Igual si le digo que tengo frío me presta su abrigo, o me abraza mientras caminamos...

Estoy helada de frío, tengo las manos rojas y estoy empezando a tiritar. El calor de mis pies ya inexistente ha derretido la nieve de los zapatos y tengo los pies inundados de agua, los tacones me están matando y las medias no me tapan la suficiente porción de piel que no cubre la falda del uniforme. ¿Conclusión? Estoy helada. La nieve ya no me parece tan bonita.

Igual Draco ha tenido un problema y no puede venir. ¿Y si le ha pasado algo? Se puede haber caído por las escaleras mientras acudía a nuestra cita. Tengo que ir a verle, si le ha pasado algo no me lo perdonaría.

Corrí todo lo que pude hacia el castillo, el tomo de nieve del suelo me lo ponía difícil. Cuando pude ver la puerta del castillo paré en seco.

Draco estaba allí.

Apoyado en la barandilla de las escaleras, acariciándole el pelo a una chica que no logré reconocer. Esta se puso de puntillas y le susurró algo al oído. Draco sonrió y se despidió de alguien antes de desaparecer con ella escaleras abajo, en dirección a las mazmorras.

Las dos horas bajo la nieve me pasaron factura en ese momento. Me temblaron las piernas y caí de rodillas en la nieve, tiritando de frío.

Me castañetearon los dientes y me costó unos segundos darme cuenta de que era yo quien hacía esos ruidos estrangulados.. Me toqué las mejillas y sentí las lágrimas echar una carrera por mi rostro hasta desaparecer en el empapado cuello de mi abrigo. Entendí que estaba sollozando y llorando al mismo tiempo que la primer causa vino a mi mente.

Draco se había olvidado de nuestra cita.

No importa, un descuido lo tiene cualquiera... pero no puedo evitar sentirme decepcionada, tenía muchas esperanzas puestas en esta tarde. He sido una ingenua, si hubiera ido a recordarle la cita a Draco no se habría hecho tan tarde y no habría quedado con esa chica. No voy a ir a interrumpirle ahora claro, pobrecillo...

Enterré la cara entre las manos y no puede contener un sonoro sollozo.

No, esta vez ni siquiera a mí me convencían mis excusas. No puedo fingir que no me duele, que no me molesta. Me ha hecho daño que no se haya acordado de nuestra cita... que se haya olvidado de mí.

No soy lo suficiente importante para él y me duele, me molesta y me hiere en mi orgullo encontrar la evidencia. No soporto más ser la chica enamorada del chico inalcanzable, ese que sólo se acuerda de ti cuando le hablas. Ese por el que daría la vida y él ni tan siquiera te dirige una mirada de más.

No puedo más. No lo soporto. No voy a dejar que juegue más conmigo. No seré su puta chacha, su lío de las noches que no quiere salir a ligarse a una nueva modelo de la revista "Corazón de bruja". Me niego.

Ya he soportado lo suficiente. Le quiero, llevo tantos años obsesionada con él que ya no distingo cuándo me sentí atraída por su amistad y cuando por sus increíbles labios; pero eso ya no es suficiente. Ya no.

Voy a sacar de mi vida a Draco Malfoy. Por mucho que me duela, que llore mil noches y susurre su nombre a las estrellas, por mucho que desee matarle de rabia cada vez que le vea. Sé que puede que haya veces que crea que no merezca la pena seguir viviendo, como ahora. Pero mi orgullo será mi mayor aliado en ese sentido, no me rebajaré por él.

Voy a olvidar a Draco Malfoy.

Sentí un peso sobre mis hombros y unos brazos alrededor de mi cuerpo. Alcé la cabeza y vi a Blaise, me había puesto su abrigo y me abrazaba, me secaba las lágrimas con cuidado.

-¿Draco?- Preguntó simplemente.

Yo asentí y una nueva ola de dolor me llegó de pronto, haciéndome sollozar y abrazar a Blaise cual madero flotante en medio del mar. Pero me contuve, no podía perder los papeles de esa manera delante de nadie. Restregué mis helados dedos contra los ojos e intenté esbozar una sonrisa de disculpa.

-Perdona... estoy bien, tranquilo.

Blaise me ayudó a levantarme y tuvo el tacto de no recordarme que estaba mintiendo, aunque escuché un suspiro a mis espaldas.

-Estás helada, vamos al castillo anda o vas a pillar un gripazo que ni el Señor Oscuro se va a quedar tan pálido.

No puede evitar soltar una risilla. Por eso él era mi mejor amigo, era capaz de hacerme sonreír incluso en el peor momento.

-¿Qué tal llevas el trabajo de Defensa?- Le pregunté intentando alejar mi mente de aquellos derroteros en los que sólo existía Draco Malfoy.

-¡Qué trabajo?-Preguntó desconcertado.

-Tan en tu mundo como siempre, tenemos que hacer una redacción de medio metro para el lunes. No te habías enterado,¿verdad?- Pregunté sonriendo.

-Bueno... lo tendré apuntado... por algún lado. Pero me acordaba.

-Ya claro.

Me miró alzando una ceja, riéndose de mi ironía. Negué con la cabeza y continuamos andando hacia el castillo, calados de nieve, ya derretida en nuestros zapatos.


¿Es decente? ¿Para tirar a la basura? Decírmelo en un review.