Hola mis hermosos chicos y chicas lectores/as, bienvenidos a un nuevo capítulo, en actualización de la votación de pretendientes tenemos a Inuyasha en primer lugar con 3 votos, mientras que Sesshomaru y Koga comparten el segundo lugar con 1 voto cada uno. Espero que disfruten este capítulo y de paso aviso que solo quedan dos o tres como mucho así que mejor voten ahora que hay tiempo. Y por favor, si les gusta dejen un review, si no les gusta también, y si tienen alguna sugerencia o petición también pueden escribirla en un review. Disfruten el capítulo y con algo de suerte nos veremos para fin de mes. ¡BYE! ¡BYE!
¿Cómo querer a los tres?
¡OLE!
Gritaba la gente de la plaza causando estruendo entre las paredes de madera que formaban la arena y las gradas.
¡OLE!
Volvía a vitorear el pueblo mientras los valientes charros se lucían lazando reces, haciendo trucos increíbles y peligrosos con la riata, montando toros broncos y un sinfín de proezas dignas de la fiesta brava. La gente estallaba en gritos y aplausos eufóricos que se multiplicaron por mil ante la aparición de los Taisho, que si bien su bravura era temida en las calles dentro de la plaza era la más ansiada e incluso exigida por muchos de los fanáticos.
Paseándose como sementales de exhibición los próximos pavonearon sus mejores trucos de riata ante su prima, compitieron en las carreras, lazaron cada uno un potrillo salvaje en tiempo récor siempre asegurando el lazo en un lugar inusual para después gracias a su peso tumbar la carrera del animal: Sesshomaru ocupo el primer turno y ato el laso a su nuca, y lazando una de las patas delanteras del potrillo se tumbó en el suelo para hacer el palanqueo necesario, el siguiente fue Koga, que jugando a los seguro ato el extremo del lazo a sus cintura y sobre su caballo favorito efectuó la hazaña, finalmente fue el turno de Inuyasha, este aseguró el lazo a sus tobillos y con una pose digna de playa boy tumbo al potrillo salvaje mientras estaba tumbado en medio de la arena.
Todo esto con el único fin de encantar a su nueva enamorada, quien acompañada de su abuela en uno de los reservados principales reía y aplaudía encantada por los trucos y juegos de sus primos. La corneta sonó anunciando el siguiente segmento y mientras los participantes se preparaban el anunciador subió al estrado.
-¡nunca se había visto entre charros cosa igual! ¡Ahora va el salto mortal TRIPLEMENTE EJECUTADO por los tres Taishos sin par! ¡Y el mejor será premiado! ¡Por el valor de su suerte! ¡CON UN TROFEO MUY PRECIADO PARA EL PASO DE LA MUERTE!-grito a todo pulmón, la gente estallo en fuertes vítores.
-oye vieja ¿Por qué ser peligroso paso de muerte?- pregunto Tsudara secándose el sudor de la frente.
-¿Qué porque? No más imaginate pasar de un salto, de un caballo al otro ¡en plena carrera!- explico doña Kaede exhalando una bocanada de humo.
-que absurdo jugarse la vida por esto- gruño reprobatoriamente Kagome viendo la medalla de oro con el lazo de seda color verde.
-¿te gusta?- pregunto Inuyasha desde la arena viendo como su prima observaba la medalla.
-es hermosa, como una joya, pero…- asintió Kagome pero Inuyasha no la dejo terminar.
-no se diga más, ¡es tuya!- sentencio acomodándose su sombrero para postergarse del quemante sol.
-si tuya, ¡porque vendré yo para colgártela!- asintió Sesshomaru e Inuyasha gruño molesto.
-¡GINTA!- rugió Koga que estaba en medio de los dos.
-diga patrón- corrió a su lado el sirviente.
-trae con que vendarme los ojos, ejecutare el salto a ciegas- asintió con arrogancia mientras Ginta se ponía pálido por la petición.
-como ordene patrón, va a hacer el paso con… ¡¿CON LOS OJOS VENDADOS?!- sonrió como idiota antes de preguntar temblando, pensando que quizá había escuchado mal la orden del joven amo.
-¡¿Qué estas tu loco?! ¡¿TE QUIERES SUICIDAR?!- lo regaño la abuela sin creer semejante petición.
-a mí siempre me ha gustado… dar ventaja al pazguato- sonrió el pelinegro mirando despectivamente a sus primos.
-¡¿Qué?!- gruñeron al unísono Sesshomaru e Inuyasha.
-Ginta, más te vale traeme otra a mí también- ordeno o mejor dicho amenazo Sesshomaru al pobre muchacho.
-¡¿y yo que?! ¡Me traes una a mí también!- gruño Inuyasha, que ni creyeran que él se quedaría detrás de esos dos.
-ay patroncitos… ojala se hayan confesado hoy…- suspiro Ginta, para después ser despedido con una patada de tres pies en sus posaderas.
-¿pero qué necesidad hay de eso? ¡No sean barbaros!- los reprendió doña Kaede.
-oiga, ¿pero si caerse tres quien ganar?- pregunto Tsudara.
-no se preocupe tío, que sol dos se van a caer- sonrió confiado Koga.
-ya quisieras- fue las respuesta de los peli plateados.
-¡bueno pero ya cállense los tres! Que si esto es por la mugre de medalla esa ¡yo les doy una a cada uno!- les ofreció pero los tres negaron con la cabeza.
-no solo es por la medalla abuelita- murmuro Inuyasha, los tres se dieron la vuelta para ir a sus lugares asignados mientras la abuela gruñía por semejante osadía de sus nietos.
-¡Azaña sensacional señores! ¡La emoción será más fuerte! ¡Pues con los ojos vendados! ¡Los tres Taisho van volados! ¡A DESAFIAR A LA MUERTE!- ANUNCIO el presentador.
Ya sobre sus caballos los tres primos saludaron al público y se lanzaron una última mirada de odio entre ellos antes de ponerse las vendas. Sonó la pistola del juez del jaripeo como señal, cuando emergió el primer potrillo Sesshomaru y Jaken, quien le hacía de ayudante, pegaron la carrera, unos tres segundos después salió Inuyasha con Myoga como auxiliar y finalmente Koga y Hakaku. Desde las gradas Kagome, su padre y la abuela observaban con el Jesús en la boca a esos tres locos cometer esa proeza idiota. Mientras tanto fuera de la plaza de toros los Shichinintai bajaban de sus caballos, de hoy no pasaba que fuera el final de aquellos Taisho.
-a ver Renkotsu tú te vas a la puerta izquierda, tu Jakotsu te quedas a que y yo voy por la puerta de atrás- indico Bankotsu a sus hermanos.
-¡hey! ¡Miren!- llamo Jakotsu señalando un montón de hombres armados rodeando la plaza.
-me dan muy mala espina esos rurales- gruño Renkotsu.
-dejen eso chicos, nosotros podemos entrar donde se nos antoje- gruño Bankotsu haciéndoles señas para que se separaran e intentaran encontrar una entrada.
-señor cura ¿Qué paso con esa revolución? ¿No que habría balazos, muertos y sangre?- pregunto el líder de los hombres a Hojo.
-pues no me lo explico, pero seguro que no han de tardar, conociendo a esos tres…- explico murmurando la última parte.
-cierto que son unos bestia esos Taisho- asintió el jefe, ganándose un suspiro de cansancio del cura.
-para mí que el mejor fue Sesshomaru- delibero Totosai
-de eso nada don Totosai, el mejor fue Koga- sentencio el segundo jurado.
-pero por supuesto que no, Inuyasha es el campeón- dijo firmemente el tercer jurado.
Llevaban cerca de media hora con la misma discusión, los tres jurados estaban divididos entre los tres primos, y ninguno estaba dispuesto a ceder, finalmente los tres ancianos se rindieron y terminaron por acordar que sería alguien más quien decidiera.
-patrón- llamo Ginta a los primos que ahora se encontraban descansando.
-ya sé porque no se apersonaron los Shichinintai, hay muchos hombres armados defendiendo las entradas- les comunico.
-además tienen unas carabinas más grandes que uno mismo, y quien sabe lo que le estará diciendo el señor cura a l señor oficial.- termino su explicación.
-¿conque el señor cura no?- gruño Inuyasha fastidiado.
-Ahora verán aremos lo que Pilatos- sentencio Totosai para bajar corriendo las gradas hasta el palco de doña Kaede.
-doña Kaede…- comenzó a llamarla pero una bocanada de humo gris le pego en las barbas.
-a mí no me metan en sus cochinos líos, doña Kaede ya se fue- gruño la anciana volviendo a tomar una bocanada de su puro cubano.
-no sea así doña Kaede, ayúdenos a resolver- suplico Totosai, pues ya eras tarde y quería ir a comer carnitas con los compadres.
-yo no sé nada- volvió a negar doña Kaede.
-¿es sobre el premio del salto?- pregunto Kagome curiosa.
-eso es bonita, tu resolverás- asintió Totosai feliz de librarse de esa carga.
-muy bien yo resuelvo- sonrió Kagome, contenta de poder ayudar.
-mira hija, mejor no te estés metiendo en camisa de once varas, pues bien sabes lo bestias que son tus primos- la regaño la matriarca Taisho, por estarse metiendo en ese tipo de situaciones.
-pues a mí el que más me gusto fue…- empezó a decir con los ojos brillantes.
-los tres- la interrumpió doña Kaede.
-pero yo creo que debería darle la medalla a…- intento otra vez Kagome.
-a los tres- volvió a interrumpirla mostrando toda la inflexibilidad que había usado en sus 50 años como madre y abuela.
-¡va a entregar el galardón la más linda señorita! ¡Y ni el sabio Salomón sabe lo que viene ahorita!- grito el anunciador después de la señal de la corneta.
-Salomón no, pero yo si- suspiro la abuela exhalando otra bocanada de humo.
-ay abuelita ¿Qué hago ahora? Pregunto Kagome nerviosa.
-ahí sí que no se, tú lo resolverás- se lavó las manos doña Kaede.
-ay caray, bueno… con permiso papá- susurro nerviosa.
Kagome se aproximó a todo lo que daban sus temblorosas piernas hasta sus primos, quienes no tardaron en quitarse los sombreros y lanzarle miradas expectantes. La azabache los miro indecisa, y luego miro a su abuela suplicándole concejo. La mujer mayo alzo tres dedos con disimulo, finalmente Kagome se encogió de hombros, paso un extremo del lazo por el cuello de Sesshomaru, después del de Inuyasha y finalmente en el de Koga dejándolos a los tres con la medalla puesta.
-empatados primos- explicó ella al ver las caras de consternación de los Taisho. La abuela asintió con aprobación y los espectadores vitorearon la de acción de la muchacha, pero los tres primos se arrancaron el lazo indignados.
-¡un momento! ¡Con migo no empata nadie!- gruño Sesshomaru marchando a pisoteadas al ruedo.
-¡señor juez voy a torear!- exclamó tomando rumbo hasta las gradas.
-¿Qué piensas hacer condenado?- gruño Kaede al ver bajar a su nieta.
-voy a demostrar como torea un charro abuela- replico Sesshomaru.
-que le suelten la vaquilla pinta- ordeno el juez a los encargados.
-no seas payaso mocoso, si el concurso ya acabo- lo volvió a regañar la abuela.
-calma abuelita, que torear es como hacer poesía- sonrió Sesshomaru sin darle importancia a las palabras de su abuela.
-pues yo jamás he visto a un poeta Conrado- gruño doña Kaede aferrando su fiel y temible bastón.
-hey, Ginta - llamo Koga con una sonría maliciosa.
-diga usted patrón- se acercó el muchacho para que Koga le susurrara su maquiavélico plan, el cual Inuyasha también espió con cuidado.
-no, no ¡eso no patrón, eso no!- sollozo el criado al no poder creer la orden de su amo.
-tu callate y has lo que te ordeno, o te va mal- lo callo el pelinegro.
-ya voy, ¡pero que la sangre de su primo caiga sobre su cabeza!- se expió Ginta tembloroso, mientras Inuyasha brincaba gradas a arriba para poner su propio plan en marcha.
-¡ATENCIÓN!Todo el mundo a sus asientos! ¡Nuestro poeta Luis Sesshomaru Taisho por los cuatro vientos! ¡No quiere a nadie con el! ¡Y para probar que es mejor y nadie la va a ganar! ¡Una vaquilla señores, A LA RANCHO VA A TOREAR!- grito el anunciador.
-¿a la rancho? Será a la ranchera- suspiro uno de los espectadores.
-pero así no rima mano-se excusó el señor anunciador.
Pero en vez de vaquita un enorme toro de lidia salió disparado desde los corrales, negro y salvaje y con unos movimientos tan bruscos que doña Kaede y Kagome gritaron del susto, mientras que Sesshomaru tuvo que brincar tras una de las barreras para evitar que lo cornada. El toro freno de golpe y empezó a dar vueltas furiosas por la arena, mientras tanto Koga estallaba de risas.
-¡eso no es una vaquilla! ¡ES UNA VACOLLA!- grito doña Kaede espantada.
-¡EL CINCO MUERTES!- grito uno de los espectadores.
-¡LO VA A MATAR!- chillo una de las mujeres.
-¡ya mato a cinco!- grito otra.
-¡al último lo despedazo todito!- exclamo uno de los ancianos.
-¡ay pobre muchacho!- sollozo una de las amigas de doña Kaede.
Koga continuo carcajeándose a todo lo que sus pulmones daban "uno menos" coreaba en su mente, si el toro no lo mataba, quedaría como el cobarde que era frente a la bella Kagome. Desde la barrera Sesshomaru escucho las carcajadas de Koga "con que esas tenemos ¿no?" pensó, la paliza que le iba a dar a ese borracho enamoron.
-¡mi muchacho! ¡Sesshomaru! ¡Ven para acá hijo! ¡No molestes a ese animal!- le rogo la abuela llorosa al peli plateado pero este la desplanto.
-¡POR FAVOR TOTOSAI HAZ ALGO!- gruño la matriarca Taisho agitando al alcalde del cuello de tal manera que su cabeza parecía una maraca.
-como no sea rezar…- se escaso el anciano con sus ojos desorbitados por las sacudidas. Los 4 voltearon al volver a sonar la corneta del anunciador.
-¡ESTE PUEBLO ES DE VAIELTGES!- grito orgulloso el anunciador.
-¡nos acaban de pedir! ¡Decir a todos los presentes! ¡Que ese toro cinco muertes que acaba de salir! ¡Será lidiado también por Luis Koga Taisho! ¡Para quien pido den aplauso a su valentía!- Koga ahogo en seco sus carcajadas y un escalofrió le recorrió la espina entera.
Gruñendo entre dientes mientras fingía una sonrisa para la audiencia miro hacia arriba, como lo suponía Inuyasha estaba al lado del presentador y el señor juez sonriendo con tanta altanería que quiso quebrarle los dientes, "sonríe mientras puedas primo, pues ya verás cuando me la cobrare".
-¡¿PERO QUE ESTÁN LOCOS?! ¡¿ME QUIEREN MATAR?!- chillo doña Kaede totalmente enfadada.
-¡COBARDES! ¡ASECINOS! ¡MATRICIDAS!- les grito cuando su segundo nieto brinco a la arena.
-¡oh Inuyasha, por favor has algo!- rogo Kagome a su primo.
-¡feh! Tu dejalos, si quieren torear, pues que toreen-sonrió el despectivamente, le daba totalmente igual que se mataran esos dos, mejor para él.
-si claro, como tú no estás abajo, ¡te quisiera ver en el lugar de ellos!- gruño molesta Kagome. Inuyasha la vio con una ceja alzada.
-¿de verdad me quieres ver?- pregunto el tirando su cigarro al piso.
-¡ay no Inuyasha no!- chillo Kagome aterrada por su error.
-¡pues me vas a ver!- gruño el sin escucharla y brinco a la arena.
-¡no Inuyasha!- grito Kagome, pero era inútil ahora estaban los tres famosos Taisho frente al cinco muertes.
-¡oh mis niños! ¡Me los va a matar el toro! ¡ESTO VA HA SER EL DESTRIPADERO PADRE!- sollozo doña Kaede sobre el hombro de Kagome.
El toro seguía dando vueltas furiosas por el ruedo, mientras las tres primas se amontonaban tras una de las barreras, finalmente Sesshomaru decidió dejar esa vil cobardía y amor propio de lado y salió de la barrera.
-¡vas por ti!- le grito a Kagome lanzándole un beso.
El toro lo envistió de inmediato, con cuidado se hizo a un lado, logro darle el pase de derecha. "¡OLE!" grito la tribuna, otro pase ahora por la izquierda, "¡OLE!" gritaron ahora Kagome y doña Kaede. Sesshomaru sonrió satisfecho y después de otro pase cruzado hizo un saludo al público. Inuyasha frunció el ceño celoso de la atención de su primo y salió también. El logro hacer dos pases cruzados y un par más de espalda antes de poder guiñarle un ojo a Kagome. Koga salió de último y hasta consiguió marear al toro cinco muertes con un par de vueltas.
Fuera del ruedo…
-pues no encontré el modo- gruño un muy frustrado Renkotsu al reunirse con sus hermanos.
-¡y el otro lado está peor!- se quejó Jakotsu dando una patada al polvo.
-¡cobardes!- gruño también Bankotsu.
-solo trajeron tropa para que los protejan- escupió Jakotsu.
-eso nos sacamos por querer jugar limpio-
-tenemos que pensar en algo para que ellos sean los que nos busquen- suspiro Bankotsu.
-yo tengo una idea hermanos, ya verán que no pasan de esta noche- sonrió Renkotsu apenándose a su caballo.
Continuara…
