Listo chicos/as el último capítulo, y la verdad me dio mucha tristeza que nadie comento el anterior, pues bueno, esta es su última oportunidad de votar, el 5 de diciembre se cierra la votación los resultados son los de la vez anterior, ojala les guste y por favor aunque sea un emoticón enojado de review ¿plis?
Esto tiene que acabar…
Kagome y su padre ya se encontraban en la carretera rumbo al norte, el señor Tsudara bostezaba sonoramente mientras que Kagome no dejaba de dolorosa para luego sacar su décimo quinto pañuelo de papel.
-oh, pero no llores my Darling- intento consolarla pero ella solo lloro más fuerte.
-piensa que ser gran aventura lo que pasado- intento de nuevo.
-no lloro por la aventura, sino por la pena que le cause a la abuela- hipo Kagome secándose con el décimo sexto pañuelo.
-¿aún más que tres Taisho a abuela?- pregunto sonriendo burlonamente.
-¡Papá!- lo empujo enojada. Tsudara iba a decir algo más pero entonces un par de figuras sobre el camino lo distrajeron, toco con fuerza el claxon del auto y finalmente tuvo que frenar.
-¡SEÑOR! ¡SEÑOR!- llamaron los dos hombres acercándose a la ventanilla.
-¿Qué pasar?- pregunto Tsudara preocupado el verlos tana agitados.
-¡AY UN INCENDIO EN EL RANCHO DE LUIS KOGA TAISHO!- gritaron jadeando por la preocupación y la carrera.
-¡¿Koga Taisho?!- repitió preocupado Tsudara.
-sí señor, los Shichinintai le quemaron el rancho, ¡ahí mire!- señalo uno de los trabajadores la enorme pila de humo gris que se alzaba sobre el manto nocturno.
-my god- suspiro el hombre ccasi palido.
-¡papá hay que avisarles pronto!- lo ínsito Kagome también espantada por el fuego.
-¡subirse!- ordeno Tsudara a los dos criados
Mientras tanto en el rancho…
Los tres:
Ese lunar que tienes
Cielito lindo
Junto a la boca
Dámelo si lo quieres
Cielito lindo
Yo te lo quito
Doña Kaede se reía de lo lindo sentada en la mesita de café del cuarto de Kagome, no podía esperar a ver las caras de ese trio de burros que dios le dio por nietos cuando les descubriera el pastel. Con gusto se acomodó más y fumo uno de sus mejores puros mientras seguía disfrutando la musiquita.
Al volver la esperanza
Mantente firme
Que no lloren tus ojos
Cielito lindo
Al despedirse
¡AY! ¡AY! ¡AY! ¡AY!
¡AYAYAYAYYY!
Canta y no llores
Junto a los tortolitos
Cielito lindo y dios por testigo
¡AY! ¡AY! ¡AY! ¡AY!
¡AYAYAYAYYY!
Canta y no llores
Junto a los tortolitos
Cielito lindo
¡Y DIOS POR TESTIGO!
Los tres se aproximaron aún más al balcón, pero casi se cayeron cuando quien salió a darles los aplausos no fue Kagome si no la abuela.
-¡caramba muchachos! Gracias por la música, que bonito cantan- sonrio Kaede pestañando atraves de sus gruesos anteojos.
-perdone abuela, pero esta vez no era para usted- se expuso Sesshomaru ya que Inuyasha y Koga aún no reaccionaban.
-¿No? – pregunto "sorprendida" alzando sus blancas cejas.
-ah… como soy la única mujer que hay en la casa- sonrió encogiéndose de hombros, y mucho tuvo que luchar para no estallar en carcajadas al ver las caras de sus nietos.
-¡¿Cómo?!- pregunto escandalizado Koga, a ninguno de los tres les gustaba como sonaba eso.
-si niños, espantaron a la paloma- sonrió doña Kaede.
-y bien merecido se lo tienen, aborazados- los regaño acomodándose su bata.
-para que aprendan a no ser como los ratones viejos, misteriosos y… tarugos- dijo para volver a ingresar a la casa con ayuda de su bastón.
-eso le pasa a uno por hacer caso a… ratones carteros- gruño Koga mirando inquisitivamente a Sesshomaru.
-ratona tu estampa- estepo el agredido.
-basta ya de payasadas, esto tiene que acabar- sentencio Inuyasha rojo del coraje.
-es mucho odio para tenerlo en el pecho- coincidió Sesshomaru.
-y solo se decide de una manera, que tres Taisho somos muchos- tercio Koga.
-Demasiados- susurro Inuyasha llevándose su mano al cinto.
-un momento- interrumpió Sesshomaru señalando a los músicos con un gesto facial.
-¡a volar!- ordeno Inuyasha, los músicos contentos se marcharon ya que a como estaba pintando la situación no valía la pena quedarse a 20 km de los primos Taisho.
-listos-
-pues ya vas-
-anda empieza tú-
-pues desenfunda tú ahora- se decían entre ellos pero ninguno sacaba sus pistolas.
-¡MATENASE YA!- ordeno la voz de su abuela desde el balcón.
-¡vamos! ¡Acaben de una vez! No soporto mas esto ¡saquen las pistolas!- les ordeno ya harta de esa constante situación.
-¡COBARDES! ¡ASECINOS!- les grito furiosa cuando los tres desenfundaron.
-¡AHORA YO QUIERO PELEN DE UNA VEZ! ¡SOY YO LA QUE LO ORDENO! ¡Descansare para siempre! ¡ACABEN CON LA ULTIMA GOTA DE SANGRE DE LOS TAISHO!- los tres primos se miraron indecisos entre ellos, sus manos temblorosas, mientras que la abuela los observaba atentamente, esperando con el corazón en una mano la decisión de sus nietos. Finalmente la presión los quebró.
-no… disparen ustedes si quieren- se rindió Inuyasha tirando su pistola lejos.
-cobarde- gruño Koga también tirando su pistola y derribándolo de un golpe. Sesshomaru también se deshizo de su arma, le dio de lleno en la cara a Koga con su puño y tendió una mano a Inuyasha para levantarse.
-gracias mi cuate- agradeció el peli plateado sobándose la quijada.
-de nada- sonrió Sesshomaru tirándolo de otro golpe, Koga salto como pescado y se le echó encima a ambos.
-gracias a Dios- suspiro doña Kaede sintiendo como sus viejos músculos se relajaban debido al temor.
-ya sabía yo que no podrían hacerlo- suspiro secándose el sudor de la frente.
Inuyasha cayó de espaldas catapultado por un golpe, Koga y Sesshomaru se tenían agarrados del traje e intercambiaban puñetazos, Inuyasha intento unirse a la pelea pero ambos lo empujaron de nuevo al piso donde se levantó de una marometa. Koga esquivo un golpe y de otro tiro a Sesshomaru, provocando una sonrisa de la abuela, y cuando Inuyasha trato de agarrarlo le hizo una llave de lucha que lo mando de cabeza a la tierra.
Viendo a Inuyasha momentáneamente derribado, el pelinegro fue a por Sesshomaru quien lo empujó hacia atrás con sus pies e Inuyasha aprovecho para hacele banquillo y que quedara tumbado en el piso. El peli plateado aprovecho para agarrar a su primo del traje y levantarlo para poder pegarle a gusto, Koga pesco a Inuyasha del hombro y lo jalo para hacerlo a un lado pero un puñetazo de Sesshomaru lo devolvió a tierra. Y aprovechando que Inuyasha estaba desprevenido lo cargo sobre sus hombros y lo aventó como si fuese un costal contra el pelinegro.
Inuyasha tumbo a Koga de un puñetazo y comenzó a pegarse con Sesshomaru, pero Koga rápidamente se repuso y lo empujo para tomar su lugar, Inuyasha gruño molesto e intento meterse nuevamente pero Sesshomaru lo corrió de una patada, lo intento otra vez y lo recibieron dos puñetazos simultáneos que lo volvieron a la tierra. Finalmente molesto tomo una de las macetas de la fuente y la apunto sobre las cabezas de sus primos.
-¡ay no!- chillo doña Kaede al ver sus intenciones, y cumpliendo su temor Inuyasha estrello el barro contra Sesshomaru y Koga.
-¡mis macetitas no! ¡Pelen enserio! ¡Cobardes! ¡Asesinos! ¡ ATIENDANME !- los tres Taisho se congelaron un segundo para verla, Sesshomaru y Koga listos para darse un puñetazo en la cara e Inuyasha con los brazos levantados para tirar otra maseta.
-con un demonio ¡SUELTA ESO!- ordeno furiosa la abuela, Inuyasha se encogió de hombros y les soltó la maceta en la cabeza.
-¡Sin vergüenza! ¡PERO AHORA ME LAS VAS A PAGAR!- gruño furiosa dirigiéndose a las escaleras.
Los tres comenzaron a bombardearse con las muchas macetas de rosas de su abuela, sin importarles ya nada. Doña Kaede mientras tanto, bajaba enfurruñada por la escalera del jardín, ¡ya verían esos tres por desobedecerla! Las macetas volaban por doquier e incluso ella misma tuvo que agacharse un par de veces para evitar un golpe de las mismas.
-¡ME LLEVA EL DIABLO! ¡¿CUÁNDO VAN A APRENDER A PELEARSE COMO DIOS MANDA?!- grito doña Kaede pegándole un bastonazo a Koga en la cabeza.
-¡perros bravos! ¡Salvajes! ¡BUITRES!- otro bastonazo le cayó a Sesshomaru en la espalda y a Inuyasha uno en las posaderas.
-¡mis macetitas! ¡¿QUÉ SE CREEN QUE SON?! ¡¿BOMBAS DE DINAMITA?!- continuo bastoneándolos con toda su fuerza.
-¡DENSE CON LAS NARICES CARAMBA!- finalmente los tres volvieron a agarrarse a golpes.
-¡ASÍ! ¡Así me gusta! ¡Pélense como la gente decente!- gruño ella dándoles unos últimos empujones.
-estoy más harta de estos Taisho…- murmuro entre dientes la anciana tomando una de las sillas del borde del jardín.
-bien, mejor ver los toros desde la barrera-gruño tomando asiento y prendiendo su puro.
Sesshomaru le dio un brusco empujo a Koga, mandándolo a él y a Inuyasha, que se encontraba de tras, directo a la fuente. La abuela brinco sorprendida por el salpicón, pero rápidamente se relajó al ver como continuaban pegándose en el agua. Sesshomaru se puso a reír a carcajadas disfrutando de como aquellos dos idiotas se golpeaban mientras él estaba ileso. Inuyasha y Koga se giraron enojados, intercambiaron una mirada y con acuerdo tácito salieron de la fuente, y entre los dos noquearon al mayor de los Taisho.
-¿mucha risa no?- le escupió Inuyasha tomando sus manos.
-que delicado- se burló Koga tomándolo de los pies.
Ambos lo levantaron y lo arrojaron a la fuente mientras su abuela se llevaba un puñado de frutos secos y nueces a la boca. Inuyasha le tendió la mano a Koga en señal de felicitación, pero nada más sus pieles se rosaron intentaron tirarse mutuamente y con éxito de vuelta al agua. Sesshomaru, que había despertado por el movimiento del agua trepo como araña a la estatua de la fuente y se lanzó como un luchador desde la tercera cuerda contra los otros dos. Doña Kaede soplo impresionada pero en ningún momento aparto la mirada de la pelea.
Finalmente Inuyasha y Koga se cansaron de que Sesshomaru los dominara en los golpes y volvieron a noquearlo esta vez empujándolo fuera de la fuente. Sesshomaru cayó en la tierra esta vez sin moverse. Al segundo Koga e Inuyasha se sujetaron y comenzaron a dar vueltas intentando ahogarse mutuamente, mientras que doña Kaede se levantó de su silla y fue a donde yacía su nieto inconsciente.
-despierta ¡DESPIERTA!- le ordeno gruñendo con su puro en la boca, ignorando los chapoteos furiosos de sus otros dos nietos.
-¡ah no! ¡TÚ NO TE ME DESMAYAS!- comenzó a darle palmadas en las mejillas intentando despertarlo.
-¡Que te peguen fuerte! ¡PARA QUE SE TE QUITE LO POETA!- Sesshomaru abrió los ojos aturdido pero pronto se puso en guardia junto con su abuela, que también levanto ambos puños.
-tu ponte ¡y veras como te va!- lo amenazo, Sesshomaru parpadeo un par de veces y palideció al ver la figura de su abuela.
-perdón linda- se disculpó incorporándose listo para otra ronda de puñetazos.
Sin cuidado tomo a Inuyasha del cuello de la camisa, lo tiro fuera de la fuente de un jalón con su otro puño listo para pegarle pero Inuyasha se volteo justo a tiempo para esquivarlo y le tiro su propio puño a la cara, entre él y Sesshomaru com3enzaaron a darse de golpes, Koga algo más descansado aprovecho que ellos dos estaba ocupados para derribarlos de un salto.
-¡así! ¡Así! ¡Desahóguense!- gritaba la abuela entre gemidos de pena mientras los miraba golpearse unos a otros.
-¡saquen ese veneno que no los deja vivir!- ordenaba poco a poco los golpes comenzaban a volverse más lentos y torpes.
-pegale soquete, ¡No te dejes poeta del demonio! ¡Dense fuerte así!- las lágrimas comenzaron a perlar su vista.
-así… como cuando eran niños…- sollozo sacando su pañuelo.
-sin pistola… ¡con los puños!- se secó las lágrimas mientras que los primos comenzaban a detenerse presas del cansancio.
-y ojala que… este pleito se el ultimo- los tres primos se detuvieron finalmente, apoyándose los unos en los otros buscando fuerza, y jadeando del agotamiento, tanto físico como espiritual.
-¡doña Kaede! ¡Doña Kaede le habla míster John!- gritaron unos trabajadores, aquello les sacudió el cansancio de inmediato.
-¿Qué paso?- pregunto Koga a su peón mientras la abuela iba en dirección a la puerta.
-¡ay patrón! ¡Los Shichinintai mataron a Hakaku! ¡Quemaron su casa de usted! ¡Y huyeron al monte!- sollozo el criado llendo a buscar al señor alcalde para darle parte de lo ocurrido.
Los primos intercambiaron una sola mirada, solo una y se echaron a correr en dirección a donde estaban sus caballos, ya iba siendo tiempo de cerrar otro capítulo de su historia familiar, y este de manera definitiva.
En el monte a altas horas de la madrugada…
Un hombre envuelto por las sombras de la noche andaba a paso sigiloso con su caballo al costado, frente a él y ante una fogata casi extinta los tres bandidos reposaban soñando bajo un árbol. Sin hacer el menor ruido el hombre de pie apunta su arma bien cargada los hermanos, dispara primero al de la derecha pero sabiendo que el estruendo ha despertado a los otros dos rápidamente mueve su mano y encañona al segundo que entrega su vida al instante al igual que el primer hermano, el tercero apenas y tiene tiempo de apretar el gatillo cuando la tercera bala se estrella en su estómago cobrando igualmente su vida. Los caballos de los Shichinintai sales disparados al monte asustados por las balas, finalmente el hombre también se marcha en el abrigo de la noche dejando satisfecha su venganza.
Continuara…
