Disclaimer: Bleach y todos sus personajes provienen de la mente loquisha del cuadradito, es decir de Kubo Tite.

Hago esto por puro y sano amor al IchiRuki y porque no tengo otras cosas que hacer y debo entretenerme con algo XD

~oOo~

Capítulo 2: Alianzas

Me quedé boquiabierto en cuanto los vi, vestidos con el uniforme de mi escuela y presentándose como los dos nuevos alumnos de intercambio. ¡Qué demonios! ¿Por qué justo en mi clase? Ahora no solo invadían mi área de trabajo, también la de estudio.

—Mi nombre es Abarai Renji. Espero llevarme bien con todos. —Expresó el de tatuajes.

¿En serio permitirían a alguien así en la escuela? No soy racista, ni me gusta discriminar, ni nada. Cada quien su vida ¿de acuerdo? Pero ¡Tiene tatuajes! ¿No se quejan a cada rato de mí por el color de mi cabello? Eso no es nada comparado con las cejas de ese hombre.

—Yo soy Abarai Rukia, encantada. —Comentó la chica.

La miré fijamente. Ahora que no usaba el antifaz podía apreciar más claramente su rostro.

Su piel era blanca y lucía tan suave que daban ganas de tocarla —no es que quisiera hacerlo, CLARO QUE NO—. Sus ojos tenían el color de las flores de azafrán, un violeta tan intenso que hacía palidecer hasta el mismísimo arcoíris —¡Al diablo! No me importa lo que digan, escribo lo que se me da la gana; además, así son sus ojos, ¿acaso es mi culpa? —. Y su sonrisa era tan… falsa —¿Qué? No todo es felicidad—. Su tono de voz también lo era. Definitivamente estaba fingiendo esa dulzura para ganarse a la clase.

—Así que los dos son Abarai, ¿son hermanos? —preguntó Kojima.

—Sí, lo somos —Respondió la mujer.

—No se parecen —Comentó Tatsuki.

—No estamos aquí para investigar la vida de nadie. —Los reprendió la maestra—. Abarai y… Abarai. Vayan a sus asientos.

Se sentaron en sus respectivos lugares. Él: En el último asiento de la segunda fila. Ella: a mi lado.

La primera clase era de matemáticas. Rukia escribía muchas notas en su libreta, era una chica muy aplicada. Y no es que la estuviera observando, pero si estaba a mi lado era imposible no darse cuenta.

Mientras la maestra explicaba cómo resolver una ecuación cuadrática yo me quedé pensando en lo que habían dicho sobre ser hermanos. Aunque físicamente fueran tan opuestos eso no era una señal de que estuvieran mintiendo. Obviamente por eso vivían juntos y por eso mismo ella había hecho la comida para ambos. Ahora todo tenía sentido.

El resto del día fue bastante tranquilo, hasta que salimos de clases. Una cuadra antes de llegar a mi casa me topé con mis nuevos compañeros.

—Kurosaki, ¿cierto? —me dijo ella.

—Abarai, ¿no? —le respondí con el mismo tono.

—No realmente —contestó—, pero dejémoslo así. Sabemos quién eres, Black Mask.

No me sorprendió que descubrieran mi identidad, desde que los vi entrar a mi clase supuse que algo así pasaría.

—Yo en cambio no sé nada de ustedes, salvo que estudian conmigo.

—El Gotei 13 lo decidió así. ¿Qué podíamos hacer? Tomar clases no es algo que me guste mucho pero no podía negarme —expuso el muchacho.

—¿Gotei 13? ¿De qué hablas?

—Hay mucho que no sabes Ichigo —Hablo de nuevo Rukia—, pero te lo diremos con calma. Por el momento queremos hacer un trato contigo. El planeta corre ciertos peligros que quizás no podamos controlar sin tu ayuda. Por eso nos mandaron aquí, para que te unas a nosotros.

—¿El planeta? ¡Qué demonios! No puedes venir y decirme las cosas a medias. Explícame todo ahora mismo.

—Lo haremos pero no aquí. Toma —dijo extendiéndome la mano, en ésta se encontraba una tarjeta con mi nombre—. Ve a la dirección que está marcada en tu cédula, ahí te daremos toda la información que quieras.

—No lo creo, mejor explícame aquí.

—¿De verdad? ¿Quieres que todos se enteren de tu identidad secreta? Porque nosotros no tenemos ningún problema en decir que somos superhéroes. Si así lo deseas entonces te diré…

—¡Entiendo! —Le grité— Iré después de la cena.

—Perfecto, nos vemos después… Kurosaki-kun.

Ese tonito fingido de niña buena no me gustaba.

Acudí al lugar que marcaba la credencial. En la entrada estaba un hombre alto, moreno, de complexión robusta y con cara de pocos amigos.

—Pasa —dijo haciéndose a un lado—. Tu código viene en la tarjeta que te dieron y tus huellas dactilares ya están integradas, no deberías tener inconvenientes para acceder al edificio.

Escaneé la tarjeta y coloqué mi mano en donde se indicaba, al hacerlo la puerta se abrió. Fui recibido por una chica de lentes que no soltaba un pequeño libro, era muy callada, apenas y me saludó. Después me condujo por una enorme habitación llena de gente. Estaban tan ocupados que no se dieron cuenta de la presencia de un intruso o quizás prefirieron ignorarme.

—Abarai y Kuchiki vendrán a verte enseguida, ellos te explicarán todo. — Mencionó mientras me invitaba a entrar a un cuarto más pequeño—. Siéntete como en casa.

Se retiró de prisa sin siquiera voltear a verme. Mis dos compañeros de clase llegaron unos minutos después.

—Llegas tarde —comentó el pelirrojo. —La cena en tu casa terminó hace una hora.

—¿Ahora me espías? Que maleducado.

—No es necesario, conocemos tu rutina.

—Toma —Dijo Rukia entregándome una carpeta—. Son los expedientes de los villanos que enfrentamos. Sus poderes, debilidades y posibles guaridas. Cualquier detalle que necesites saber con gusto te lo detallaremos.

—¿Eso es todo, qué hay de ustedes? ¿No hay expedientes de sus poderes? ¿Qué demonios es este lugar?

—Tienes demasiadas preguntas; ve con calma. Lee lo que te di y después hablamos.

—Kuchiki-sama —la interrumpió una joven de cabello corto—, su hermano la busca.

—Voy enseguida —respondió Rukia.

—¿Kuchiki? —pregunté confundido.

—Es mi verdadero nombre: Kuchiki Rukia. —Dijo al salir.

—¿Tú también eres Kuchiki? —Le pregunté al pelirrojo.

—No, yo sí soy Abarai.

—O sea que ustedes no son hermanos.

—Por supuesto que no —contestó Renji— somos compañeros… tú entiendes. Pero como vivimos juntos la organización decidió hacernos pasar por hermanos para no tener problemas.

—Ya veo. —Respondí con desgano.

—¿Ocurre algo? ¿Te molesta que viva con Rukia?

—No sé de qué hablas. —Contesté. Abarai sonrió.

Leí los expedientes con cuidado. Me llamó la atención que en estos también apareciera Grimmjow, sobretodo porque siempre creí que él trabajaba solo y no que formaba parte de una legión de súper villanos como la que describían.

—¿Tienes alguna duda? —Preguntó la de ojos violáceos cuando regresó.

—Sí, muchas. Para empezar, ¿qué demonios tengo que ver yo con todo esto?

—Ya te lo dije, el Gotei 13 cree necesaria tu ayuda. Eres el único súper héroe en el mundo que no ha sido afectado por los poderes de Aizen Sōsuke, ¿leíste el informe que te di, verdad?

—Sí, sí, ese tal Aizen los traicionó y formó un grupo de villanos que quieren controlar el mundo. Son muy poderosos y en pocas palabras estamos fritos.

—Haré de cuenta que no escuché lo último. ¿Y bien, estás dispuesto a ayudarnos?

—No tengo alternativa ¿o sí?

—Claro que la tienes, puedes quedarte en casa a ver como los verdaderos superhéroes hacen su trabajo.

—¿Hablas de los verdaderos superhéroes que están pidiendo mi ayuda?

—No seas pretencioso —Respondió un hombre a mis espaldas—. Deberías estar agradecido porque una organización como la nuestra te consideró como aliado. Que te quede claro, si aceptas o no, no cambia los planes de derrotar a Aizen.

—Nii-sama, ¿qué haces aquí? No es necesario que te tomes la molestia de venir a tratar con este chico. Renji y yo nos haremos cargo de él.

El hombre se acercó a mí y me miró de pies a cabeza, yo me puse de pie y me coloqué en guardia.

—Eres apenas un novato, ¿qué te hace pensar que puedes enfrentarte a mí?

—¿Novato? ¿Quieres ver lo que este "novato" puede hacer? —Le dije sonriendo. Sí, a veces me pasaba de boca floja.

¿Y por qué lo digo? Simple. Me dio una paliza. Una rápida y merecedora paliza que me dejó tirado en el suelo. ¿Y qué es lo que el novato pudo hacer? Ver como la chica de hielo le imploraba a su hermanito que no siguiera lastimándome. Patético.

El tipo salió del cuarto con ese aire de grandeza que comenzaba a molestarme. Rukia me acomodó en uno de los sillones y me curó rápidamente.

—Eres un imprudente. Ni siquiera yo soy capaz de derrotar al capitán Kuchiki. —Dijo el de tatuajes.

—Suena a que quieres hacerlo. —Le respondí. Él no lo negó.

—¿Por qué necesitan de mí? No creo ser más fuerte que ustedes, en ese caso, ¿para qué hablarme? ¿Por qué quieren mi ayuda?

—Justo como lo supuse, es un idiota incompetente. —Dijo alguien más a mis espaldas —¿De verdad pondremos nuestro futuro en sus manos?

Miré al hombre que habló. Era un tipo raro, con la cara pintada y un sombrero blanco en su cabeza; traía entre sus manos algo parecido a un bisturí. Venía acompañado de otras personas: A su derecha una mujer delgada, de cabello negro. A la izquierda se encontraba otro hombre, con un kimono rosado de flores y al lado de éste, otro tipo de cabellera larga completamente blanca.

—Kurotsuchi, no seas así con el chico, lo incomodarás más de lo que ya está. —Habló el hombre del kimono— Lamento lo sucedido Kurosaki-kun. Kuchiki-sama solo quería cerciorarse de tu eficacia. Ni él ni muchas personas más —explicó dirigiéndose al que había nombrado como Kurotsuchi— han comprendido la gravedad del asunto.

Por la forma en que hablaba supuse que era su líder. En ese caso, él me tendría que explicar de qué se trataba todo ese numerito que habían montado.

—Yo tampoco entiendo cuál es mi problema con ustedes. ¿Para qué me quieren tener en su equipo?

—¿Problema contigo? No, no, nada más alejado de la realidad. La verdad es que necesitamos tu ayuda; eres una pieza fundamental en este conflicto. Rukia-sama ya te debió explicar un poco la situación ¿no es así?

—Ajá.

—Tienes razón, no eres tan fuerte como nosotros, no en este momento. Pero con el entrenamiento adecuado puedes serlo. Puedes inclusive ser mucho más poderoso, si entrenas…

—Yo paso —respondí poniéndome de pie.

—Entiendo. Aunque valoramos tu ayuda en esta guerra no te suplicaremos para que colabores con nosotros, si no quieres hacerlo no te podemos obligar. Solo te pido que lo pienses detenidamente. ¿Has enfrentado a Grimmjow alguna vez?

—Sí, un par de ocasiones.

—Te pudiste dar cuenta de lo fuerte que es. Pues bien, él es apenas el sexto lugar en el grupo de villanos que comanda Aizen, y eso solo tomando en cuenta a sus aliados. ¿Lo entiendes ahora? Si no fuera tan grave no pediría tu apoyo, lo hago porque sé que aunque todos nosotros nos enfrentáramos a ellos no podríamos derrotarlos.

—No creo que la situación cambie mucho si me uno a ustedes o no.

—En eso te equivocas, necesitamos unir esfuerzos.

—Prefiero trabajar solo.

Me retiré del lugar después de eso. No tenía muchas ganas de unirme al dichoso Gotei 13, mucho menos después de mi desafortunado encuentro con el hermano de Rukia. Aun así decidí buscar más información sobre ellos, no estaba de más conocer algo, aunque fuese mínimo. Para mi sorpresa no había nada, ni siquiera de Renji. Supuse que ellos se habían encargado de borrar todo para no llamar la atención.

Los siguientes días fueron tranquilos, no solo en la escuela, también en la ciudad. Ni un solo enemigo había aparecido y eso que a últimas fechas salían hasta por las alcantarillas. Imaginé que esto se debía a la intervención de aquellos que me habían querido reclutar.

—Imagino que no te unirás al Gotei 13 —me interceptó Rukia, antes de llegar a nuestro salón.

—No —respondí sin mirarla.

—¿Siempre eres así de terco?

—No.

—Entiendo, ven conmigo. —Dijo para después tomarme de la mano y llevarme hacia la salida.

—¿Qué haces? —Le reprendí. Ella no contestó.

Pude soltarme, claro que pude hacerlo. Pero, siendo honesto —y que quedé entre nosotros—, ser conducido por ella me provocaba una agradable sensación. No sabía a dónde íbamos pero lo que tenía muy en claro es que Rukia intentaría persuadirme de unirme a ellos en su lucha por salvar el planeta. Quien sabe, quizás si ella lo pedía de buena forma, finalmente accedería.

Me llevó hasta una bodega abandonada a las afueras de la ciudad. Recordaba ese lugar por las noticias; en ésta había ocurrido un incendio devastador que terminó con la vida de todos los trabajadores del local.

—¿Lo reconoces? —Me preguntó.

—No exactamente. ¿Qué hacemos aquí?

—Entra —me dijo. Abrió la puerta y me invitó a pasar con la mano.

Cuando estuve adentro me quedé anonadado. No solo por las condiciones del lugar: los escombros de la segunda planta esparcidos por todas partes, en su mayoría calcinados; los muebles de igual manera, consumidos por el fuego; el piso lleno de ceniza y carbón. Pero por sobre todo eso, y aún más terrorífico, una chica en medio de todo el desastre.

—¿Quién es? ¿Por qué está aquí?

Rukia cerró los ojos y tomó aire. Por un momento quise pedirle que no me dijera, que no me hablara de lo que estaba frente a los dos; entendía que era difícil asimilarlo, que de alguna manera esa historia cambiaría mi manera de percibir la realidad. Aunque por mi mente pasaba esa idea, mi boca no habló y mi cuerpo permaneció frente a ella, esperando que me contara todo.

..::BM::..

¿Qué aventuras le esperan a Black Mask? ¿Quién será esa mujer en medio de las ruinas de la bodega? ¿Por qué de pronto me siento tan serio? Todo eso y mucho más en el siguiente capítulo.

~oOo~

¡Ujuy! Por fin terminé el segundo capítulo. A continuación los saludos :3

Gene15: XDDD ¡Trío por faviurs! XD La verdad no sé, yo soy Ichirukirenrista peeeero no me animo —todavía— a escribir algo así. No vi Kick ass :/ pero suena interesante XD

nessie black 10 Frany H.Q: ¡Qué cosas! Empecé con humor y ahora siento que me puse seria DDD: pero ya luego regresaré al estilo "Parker" XD

Kyoko: *-* Muchas gracias nena, DDDD: me pones mucha presión DDD: y más DDDD:

Saludos, mentadas y lo que ustedes quieran en un review ;) Nos leemos despuesito.