Las crónicas perdidas de Konoha: Shippuden
Capítulo 88
Ultimo adiós
Caminar junto a Kakashi usualmente mantenía a la pelirroja contenta. Pero con todo lo que había ocurrido horas antes, en especial el haber tenido un ataque dentro de la villa, no podía estar tranquila. Siempre consideró a Konoha un lugar bastante seguro, claro que podía haber algún ataque, no hay tal cosa como un lugar impenetrable, pero la facilidad con que murió tanta gente la llenaba de una sensación de inseguridad, era una como no estar a salvo ni en tu propia casa. Las calles estaban más tranquilas de lo usual, pese a que cuando recién entraba la noche era una hora activa en la villa. Los comercios se mantenían cerrados y los pobladores en general estaban dentro de sus casas para no entorpecer las labores que los shinobi estaban realizando.
De Guy y Neji no había rastro, ellos salieron momentos antes de la morgue, pero ya no estaban en el rango de visión de la pareja. Casi por reflejo ambos comenzaron a encaminarse hacia su hogar, quedarse cerca del hospital no era algo recomendable, el usualmente pacífico lugar estaba aún con mucho movimiento.
A unos minutos de llegar a la casa, Katt se detuvo. Todo el camino no pudo evitar pensar en Hiashi y el estado en el que se encontraba. Según lo poco que pudo escuchar que explicó Hinata, únicamente logró ver a un atacante y en ese momento todo el clan, exceptuando a su padre, ya estaban en el suelo. Para la pelirroja el hombre que realizó tal hazaña debía de ser Madara, pero aún así deseaba confirmarlo de ser posible, el Uchiha no podía ser el único ninja de nivel suficiente como para encargarse de casi todo el clan Hyuuga, quizás lo que Hinata y Hanabi vieron fue a uno de los atacantes que se quedó para rematar a Hiashi.
—Quiero ir a preguntarle algo a Hinata —expresó ella, dirigiendo la mirada en dirección a la casa de los Hyuuga—. Sé que no es el mejor momento, pero no tuve la oportunidad de hablar bien con ella cuando llegó al refugio junto con Hanabi.
—Neji recién debe de estar llegando, si vas a preguntarle algo mejor vamos de una vez —respondió sin tratar de convencerla para que no interviniera, probablemente también estaba curioso con lo ocurrido con el clan.
El hogar de los Hyuuga se encontraba tranquilo, sin rastro de que hubiera ocurrido un combate dentro. Podían verse luces encendidas en la casa, aunque mucho menos de lo que usualmente había para esas horas, posiblemente los empleados de la casa no se encontraban presentes en ese momento.
—Vamos, no creo que valga la pena tocar —dijo Kakashi, ingresando atento, posando la mirada en donde se supone ocurrieron los hechos.
Unos cuantos sellos colocados sobre unos papeles blancos rodeaban el perímetro del patio. Pero fuera de las marcas puestas en donde posiblemente estuvieron los cadáveres no había rastro de casi nada, lo único que delataba que ocurrió algo eran unas manchas de sangre derramadas sobre el suelo como si a alguien hubiera dejado caer el líquido directamente. Pese a eso lo que parecía había sido el centro de la atención de los que dejaron el lugar cercado, eran unas manchas mucho más pequeñas esparcidas cerca de cada una de las manchas más grandes de sangre, esas al menos aparentaban que quien fue su dueño se había estado moviendo.
—¡Kakashi! —llamó Kurenai, al notarlo. La mujer estaba acercándose desde dentro de la casa, siendo la maestra de Hinata no era de extrañar que se encontrara ahí—¿Ocurrió algo? —preguntó preocupada al notar al jonin ahí.
—No, Katt quería hablar con Hinata… —respondió tranquilamente antes de volver la mirada al patio— ¿Los ANBU?
—Se fueron con unas muestras de sangre, parece que al menos el atacante fue herido y priorizaron el tratar de identificarlo. La Hokage ordenó que no estuvieran dentro a menos que realmente estuvieran trabajando, consideró que podían vigilar que nadie ingrese al patio desde afuera —explicó la mujer, haciendo una seña para que ambos pasaran a la construcción principal junto con ella—. Hinata está junto con Hanabi hablando con Neji, no sé cuanto se demoren.
—No importa, es temprano aún —contestó Kakashi.
—¿Cómo están Hinata y Hanabi? —preguntó Katt antes de que llegaran a la sala principal de la casa, provocando que la jonin se detuviera.
—Mal, aunque no parezca —respondió preocupada—. A Hanabi no la conozco mucho, pero sé que no era tan callada o ausente y Hinata… pareciera estar bien, pero… —añadió en voz más baja cerrando los ojos—. Es mi alumna, sé que esto debe de haberla golpeado mucho más de lo que está aparentando, Hinata es una muchacha emocionalmente delicada y esto… ahora que la relación con su familia había dejado de ser tan tensa… —continuó hasta quedarse en silencio.
—¿Está Hana aquí? —preguntó la pelirroja al notar a los tres canes de la muchacha durmiendo al final del corredor.
—Hinata insistió en que viniera, la casa de los Inuzuka si sufrió daños y Hana está sola cuidando a Tegakari, además… es hermana de Kiba —contestó , dibujando una sonrisa triste—. Eso es por lo que estoy más preocupada por Hinata, no fue sólo su familia, sino también Shino y Kiba. Usualmente ella no es de tomar decisiones y fue quien le ofreció a Hana que se quedara aquí.
El sonido de un pequeño llorando hizo que los tres shinobi dejaran de conversar e ingresaran a la sala. Ahí estaba Hana tratando de hacer que Tegakari se volviera a dormir. Al ver a Katt la muchacha sonrió un poco, con toda la confusión y movimiento que hubo dentro del refugio no se volvieron a ver luego de escuchar un poco que había ocurrido.
Un problema que no había considerado al ir a buscar a Hinata era que debía de entablar una conversación con alguien que acaba de perder a casi toda su familia, eso no era sencillo, no había una guía de cómo hacerlo, que cosas decir o no decir y lo peor de todo es que Hana también se encontraba ahí. Ella también estaba pasando por un momento difícil. Pero algo que notó y alivió un poco, fue que tanto Hana como Kurenai, que acababa de perder a dos de sus alumnos, si bien estaban decaídas y podía verse la tristeza en sus rostros, no estaban dejando fluir tanto sus emociones. Si eso estaba bien o no, la pelirroja no lo sabía, pero al menos no tenía en frente a ninguna persona llorando desesperada.
Desde la cocina apareció Shikamaru, con Tsubaki dormida en sus brazos, avisándole a Kurenai algo sobre el agua que puso a hervir. Al no haber sirvientes en la casa y ser la primera noche después del ataque, Kurenai decidió que se quedaría con Hinata, Hanabi y Hana para ayudarlas un poco. Ya que Kakashi y Katt aparecieron les ofreció quedarse a cenar, en cierto aspecto parecía un tanto más relajada de tener a otro par de adultos en la casa que no hubieran sido afectados directamente por el ataque.
Por lo que el joven Nara explicó, luego de quedarse en la sala, Neji llegó junto con Guy y fue a hablar con sus primas mientras el segundo simplemente se retiró con un semblante serio y notoriamente con algo en la cabeza. Katt presumió que o iba a patear en persona a Danzou y todos sus ANBU o iba a hablar a solas con Tsunade.
Casi a la par que Kurenai sirve la cena, los tres Hyuuga aparecen. Neji se ve serio como siempre aunque también su mirada emite algo de cansancio, al notar a Katt ahí parece un tanto curioso, pero no dice nada. Hanabi simplemente se sienta sin decir una palabra y Hinata se acerca a Katt a agradecerle por ayudarlas.
Cuando Kurenai sirve la cena Neji deja escapar un poco de aire por su boca y observó a los no-Hyuuga que se encontraban presentes.
—Agradezco mucho que nos estén apoyando, pero no es necesario, ya veremos como solucionamos los problemas que pudiéramos tener —expresó el muchacho, tratando de no sonar tan serio y rígido como usualmente lo hacía.
—Eso lo sabemos —intervino Kurenai—. Pero no ha pasado ni un día y deben de estar cansados.
Neji no respondió, simplemente dirigió la mirada a sus dos primas por unos instantes. Él había logrado crear una buena relación con Hiashi y en sí con el clan, pero no acababa de perder a su padre, quizás ellas si necesitaban un hombro donde recostarse, a diferencia de él, que su mente estaba aún con la imagen de Hiashi y las acusaciones de Danzou.
Cuando la cena acabó Hanabi se retiró. Kurenai pareció dudar si era buena idea dejarla sola, pero tampoco conocía tan bien a la niña como para reconocer cuando estaba presionando demasiado. Por su parte Katt aguantó el ir a hablar con la menor de los Hyuuga, le agradaba bastante pese a que no habían cruzado muchas palabras, pero en ese momento quería centrarse en lo que fue a hacer.
—Hinata —llamó Katt cuando vio como Hana se alejó junto con Tegakari para que jugara un poco con los tres canes que reposaban fuera—. Quería preguntarte algo sobre lo que viste —añadió, ocasionando que la muchacha la mirara más atenta y que tanto su primo como Shikamaru posaran las miradas sobre las kunoichis.
—No vi mucho —informó la muchacha.
—Eso lo sé, pero viste por unos instantes al hombre que estuvo aquí, ¿cómo era? —preguntó Katt.
—No pude verlo mucho, tenía los ojos oscuros y el cabello negro bastante largo, pero mi padre nos ordenó que no utilizáramos el Byakugan y que huyéramos… realmente solo lo vi por unos instantes —explicó Hinata, captando aún más la atención de Neji y Shikamaru e incluso consiguiendo que Kakashi pareciera interesado.
La leve descripción del atacante no alegró mucho a Katt. Personas de cabello y ojos oscuros hay muchas, pero lamentablemente encajaba bien en el perfil físico del Uchiha.
—Disculpen, es mejor que me retire a descansar —intervino Neji con la mirada pensativa antes de abandonar la habitación. Katt ya había hablado con él sobre Madara, muchas interrogantes y posibles respuestas debían estar formulándose en su cabeza, en especial en torno a qué fue lo que ocurrió con Hiashi.
No trascurrió demasiado tiempo antes de que Kakashi le sugiriera a Katt de que debían irse. Hinata aún se encontraba ahí y siendo que había demasiada gente que podría considerarse como invitados no iba a retirarse.
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Luego de la visita a la casa de los Hyuuga la noche anterior, el problema con como encarar a Neji regresó. Había estado en su casa y obviamente el muchacho no había expresado nada en contra de ella, pero él estaba consiente de las cosas que le había contado y probablemente si hubiera estado en su situación habría memorizado o indagado más que fue lo que ocurrió en Konoha y no simplemente quedarse con pedazos de información suelta.
Kakashi fue llamado para una misión de vigilancia de la zona externa de la villa, por lo que estaría fuera todo el día, dejando a la pelirroja sola con sus pensamientos de culpabilidad, ya que el zorro simplemente desapareció del mapa desde el día anterior. Orion probablemente estaba aprovechando el pánico para tratar de averiguar las cosas que le interesaban, sean las que sean.
Para la tarde la kunoichi ya estaba al borde de lo que aguantaba. Necesitaba hablar con Neji simplemente para ver como estaba y en especial cómo repercutiría la masacre del clan en su no muy amistosa relación.
Al llegar a donde los Hyuuga la palabra 'Deja vu' vino a la mente de Katt. Shikamaru se encontraba con Tsubaki, Kurenai arreglando un poco la casa, Hana con Tegakari jugando con los perros y Hinata acompañando a su sensei. Lo único diferente era que Tenten se encontraba en la casa junto con Neji, al parecer el muchacho había salido muy temprano en la mañana y ella lo había estado acompañando desde ese momento.
Ambos integrantes del equipo de Guy estaban en la habitación de Neji, cosa que no le agradó mucho a Katt. Pese a que el Hyuuga usualmente la atacaría con un Kaiten para mantenerla alejada de su espacio personal y que Tenten no le desagradaba, no le gustaba la idea de esos dos juntos. El que estuviera con alguien más de por sí ya limitaba lo que podía conversar con el joven, por lo que desistió de hablar con él en esa ocasión. A pesar de eso se acercó a la habitación y al menos pudo ver que la puerta estaba abierta, a fin de cuentas Neji ya tenía suficiente con Danzou acusándolo de asesino como para que estén armando historias sobre lo que hace con una chica en su habitación.
—¿Qué haces? —cuestionó Hanabi, apareciendo detrás de la pelirroja—. Neji no anda de muy buen humor como para que lo molestes.
—No, quería hablar con él, pero a solas y no planeo botar a Tenten. No es algo urgente.
—Oh —articuló mientras acomodaba un par de libros que llevaba en los brazos.
—¿Y eso? —preguntó Katt, ligeramente contenta de ver que Hanabi había perdido el mutismo del día anterior.
—Para el examen de la academia. Lo han adelantado y voy a darlo —explicó ligeramente orgullosa—. En menos de un mes debo de estar siendo genin… espero que no me toque un mal equipo.
—Bueno, si aprueban quiere decir que no son tan malos.
—Sí, eso es cierto, pero como es una graduación antes de tiempo quizás acepten cualquier cosa —expresó la Hyuuga—. ¿Y tu zorro?
—¿Orion? Pues no tengo idea, a veces simplemente se va y solo regresa por comida.
—Lo vi con Neji en la mañana —informó antes de despedirse y regresar a su habitación.
—¿Con Neji…? —repitió Katt cuando se quedó sola, sin comprender que podía estar haciendo Orion con el Hyuuga.
De regreso en su casa, el sonido de algo masticando comida delató la presencia de la invocación. Como no le había dejado su carne servida simplemente abrió el refrigerador y se comió lo que encontró.
—¡Orion! ¡Estás llenando de pelos el refrigerador! —se quejó al verlo con la mitad del cuerpo dentro del electrodoméstico y tratando de sacarlo sin mayor éxito.
—No me dejaste servida mi comida —explicó saliendo por su propia cuenta y cerrando la puerta con una de sus colas.
—No estabas… por cierto, ¿qué hacías hablando con Neji?
—Al Hyuuga lo siguen los ANBU de Danzou así que solo tengo que seguirlo para poder comerme uno —respondió sonriente antes de darse la vuelta y dar por terminada la conversación.
—Debí firmar contrato con cualquier otro animal… este no me hace caso y jamás va a hacerme caso… —murmuró desanimada, no tenía ánimos como para insistirle. Quería hablar con Neji para quitarse de la mente el problema o para confirmar que tenía un problema con él "Debería de hablar con él a primera hora, no creo que tenga compañía a esas horas"
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Tal y como pensó el día anterior, Katt se dirigió muy temprano en la mañana a buscar a Neji. Por la hora no quería molestar, así que ingresó a la casa y saltó a la ventana de la habitación del muchacho, rogando que no le cayeran un par de ANBUs encima. Estando ahí se sentó en el marco de la ventana y bajó un poco la mirada, para ella era bastante sencillo poder moverse sin que la sintieran y sus habilidades con kunoichi no eran exactamente destacables fuera del área ofensiva, un ninja como Madara obviamente sabía explotar mucho mejor esa ventaja.
A las siete, Neji se despertó y dirigió automáticamente sus ojos hacía la ventana en donde estaba la pelirroja esperando. En un primer momento pareció que pensaba decirle algo como que se largara, pero luego suavizó un poco su mirada a la vez que se acomodó la ropa con la que durmió.
—¿Qué haces aquí? —preguntó poniéndose de pie—. ¿Y qué haces en la ventana?
—Estabas dormido, no quería despertarte, aunque pensé que te levantabas más temprano.
—Estaba cansado —contestó extrañado por no tenerla ya invadiendo su espacio— ¿Ocurrió algo? Usualmente vienes por algún motivo aunque no sea siempre importante.
—No, no ocurrió nada es… Es que con lo que le pasó a tu familia. Yo sabía que no habían Hyuugas aparte de Hanabi, pero nunca traté de averiguar más… —dijo sin encontrar una forma adecuada de expresarse.
—Eres extraña… —comentó el muchacho al verla aún cerca de la ventana.
En ese momento la voz de Kurenai llamó a Neji diciéndole que el desayuno estaba servido. El muchacho dijo que iría en unos momentos y los pasos de la mujer se alejaron.
—¿Sabías que algo así ocurriría? —cuestionó retomando su conversación con Katt.
—No…
—Entonces deja de darle vueltas. Lo que tú sabes no tiene porque ocurrir igual ni tiene porque terminar igual.
—Pero… Madara es quien debe de haberlos atacado y el byakugan debe de ser su objetivo. Tú y Hinata —agregó, acercándose un poco más al muchacho.
—No te preocupes por mí, preocúpate por entrenar… si es que puedes. Yo me ocupare de mis primas y de mí seguridad.
—¡Oye Neji! —interrumpió Hanabi abriendo la puerta de la habitación de golpe—. El desayuno… —añadió antes de quedarse en silencio observando a los dos ninjas—. Supongo que estás ocupado —agregó antes de sonreír ligeramente y cerrar la puerta.
—Parece que ya está normal —comentó Katt ligeramente alegre, pero pudo sentir un ligero gruñido viniendo del muchacho.
—Sí, eso parece lamentablemente —completó Neji antes de tomar algo de aire—. No sirve de nada que te preocupes y en todo caso si deseas hacer algo entrena —finalizó el muchacho abandonando la habitación antes de que la menor de sus primas comenzara a comentar que vio a Katt en su habitación.
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Tres días luego de que el aviso del ataque llegara a oídos de Suna, los ninjas de la arena arribaron a Konoha. La mayoría de los shinobi extranjeros se sumaron a las labores de vigilancia y de reconstrucción de la muralla de inmediato, aliviando el peso sobre los aún golpeados ninjas locales que no habían tenido mucho tiempo para descansar luego del combate que tuvieron.
Kakashi fue quien se percató de la presencia de los aliados de la villa. Ya llevaba dos días dirigiendo un grupo de shinobis para mantener vigilada la zona alrededor de Konoha y esa mañana acababan de anular su trabajo. Al enterarse, Katt se alegró un poco, con algo de suerte Kankurou estaba en el grupo, no tenía noticias de él desde la boda y el muchacho tendía a contagiar buen ánimo.
Sin siquiera pedirle que la acompañara Kakashi salió de la casa con ella. El jonin quería ver a la Hokage, pero no para preguntar por alguno de los ninjas de la arena como su esposa, sino para averiguar si debía de realizar alguna otra labor o cuanto tiempo calculaba los ninjas de Suna estarían apoyando en la villa.
Junto a Tsunade se encontraba un hombre de contextura pequeña, grandes lentes y sobre su frente llevaba el símbolo de Suna. El shinobi le recordó por unos instantes a Shizune, ya que estaba tratando de informar lo referente a los equipos de ninjas que habían venido junto con él.
—Tienes el día libre, ¿no deberían de estar arreglando la casa para el bebé o algo así ahora que tienen tiempo? —cuestionó la mujer al ver a la pareja, en especial a Kakashi.
Katt pensaba preguntar de prisa por el paradero de Kankurou, pero las palabras de Tsunade le hicieron notar que aún no había preparado nada para el bebé y aunque faltaban siete meses, considerando lo empeñoso que era Kakashi, quizás sería sabio comenzar.
Al notar a su esposa distraída el jonin habló con la quinta sobre el tiempo de estadía de la arena. Según el shinobi que los estaba acompañando, y que parecía el encargado de hacer de puente de información entre ambas naciones, ellos se quedarían aproximadamente una semana, dependiendo de cómo se desenvolviera la situación.
—¿Kankurou vino? —preguntó la pelirroja, observando al shinobi de Suna que posó su vista en la Hokage que asintió ligeramente.
—Sí.
—¿Sabes dónde está?
—Kankurou-sama… él no deja dicho a dónde va, pero creo que pensaba acompañar a su hermana. Temari-sama deseaba hablar con Nara Shikamaru, probablemente se encuentre junto al joven —explicó el hombre no muy contento al tener que decir el poco control que tenía sobre el titiritero.
—Shikamaru… —susurró, pensando que probablemente se encontraba acompañando a Kurenai y ella debía seguir con Hinata.
La casa Hyuuga parecía haberse vuelto el lugar de reuniones de muchas personas ahora que el patriarca ya no la habitaba. Ir a molestar a Hinata simplemente para ver a Kankurou no le parecía bien, pero pese a eso lo hizo, de por si, esa casa era una especie de imán para la pelirroja.
Como indicó el shinobi de Suna, Temari estaba acompañando a Shikamaru, observando cómo él jugaba con la pequeña Tsubaki que para esos momentos estaba despierta, dejando ver sus intensos ojos carmesí. Al escuchar por su hermano, la kunoichi de Suna le dijo a Katt que él había salido junto con Hana y su bebé.
—Hay mucha más gente de lo usual —comentó sonriente Tenten, ingresando a la sala que era donde estaban reunidos. Al parecer continuaba acompañando a Neji.
—En unos días, cuando regresen los empleados ya todo volverá a la normalidad —aseguró Kurenai cargando a su pequeña hija—. Ya deben de estar terminando de analizar si tienen alguna pista.
—Espero que regresen… —añadió Tenten, acercándose a ver a Tsubaki mientras Shikamaru se ponía de pie para acercar algunos juguetes de la pequeña.
Transcurrieron tres días de forma casi clónica. Katt trataba de encontrar a Kankurou sin mayor suerte, el muchacho estaba con Hana fuera de la casa Hyuuga o simplemente no se sabía su paradero, Kakashi no estaba siendo requerido para misiones, pero aún así era llamado por Tsunade en algún momento junto con otros jonins para centrarse en analizar lo ocurrido en el ataque, por lo que no acompañaba a la pelirroja en varias de sus salidas. En la casa de Hinata el ambiente seguía casi igual, Hanabi preparándose para su examen, Kurenai junto con Hinata, Tenten acompañando a Neji ya sea en la casa o cuando salía y Shikamaru cuidando a Tsubaki en compañía de Temari. Pero esta última no parecía tan complacida estando junto a él. Mucho de su tiempo lo estaba utilizando en asuntos de la villa y lo poco que podía estar con él, Shikamaru siempre permanecía al lado de Tsubaki y por ende de Kurenai.
Pero esa noche las cosas variaron ligeramente. Cuando fue a tratar de encontrar a Kankurou nuevamente, Kakashi la acompañó y se dieron con la sorpresa que la casa Hyuuga estaba bastante vacía. Kurenai era la única que se encontraba ahí, junto con Tsubaki, y les explicó que la Inuzuka acababa de mudarse ese día, tomando por sorpresa a todos los que la escucharon. Hinata y Hanabi estaban aún con ella en su nuevo departamento, junto con Kankurou que parecía ser el que había articulado la mudanza de la muchacha.
Katt fue, junto con Kakashi, a la dirección que le entregó Kurenai, aunque esperaba encontrarse ahí con Kankurou, tenía mucha curiosidad de ver a donde se había mudado la muchacha y con algo de suerte entender la causa de una decisión como esa. Ella lo veía como algo bueno, pero le parecía extraño.
—¡Katt! ¡Kakashi-san! —saludó Hana, que se veía mucho más animada de lo que había estado en días pasados—. Parece que se expandió rápido que decidí mudarme.
—Un poco —respondió Katt sonriéndole—. No tenías que venir conmigo, sé que no te gusta estar rodeado de gente y por estar juntos te he estado arrastrando —murmuró cuando Hana se distrajo un momento con el sonido de Tegakari jugando.
—Está bien, no me molesta mucho.
Katt planeó decir algo más, pero la silueta de un títere similar a un barril llamó su atención. El bebé de Hana estaba dentro de él mientras su madre se quejaba con Kankurou por ponerlo ahí.
—Quien sabe que cosa haya muerto ahí dentro…
—Los limpio cada vez que vuelvo de misión —tranquilizó el muchacho, hasta que su mirada se poso en los recién llegados—. Katt, no te veía hace mucho y eso que he estado en Konoha —saludó, con una sonrisa, pero sin moverse de su lugar o hacer algún movimiento.
—Kankurou, había estado tratando de verte, pero no nos cruzábamos.
—He estado un poco ocupado —contestó moviendo sus dedos, provocando que el títere comenzara a mover los brazos ligeramente mientras el pequeño que llevaba en su interior observaba—. ¿Cómo sabías que estaba por aquí? ¿Te lo contó Temari?
—No, a ella no la vi hoy. Kurenai fue quien me avisó.
—¿En serio? Pensé que mi hermana se había quedado con Shikamaru en la casa de los Hyuuga.
—No la vi, pero estaba con Tsubaki.
—Mejor voy a ver… no estaban exactamente amistosos —dijo Kankurou—. Te dejo a Kuroari —agregó sonriente.
—¿Ocurrió algo? —preguntó Katt luego de que Kankurou se marchó.
—No lo sé, pero Temari-san no estaba muy contenta, sé quedó con Shikamaru y Kurenai —explicó Hana, sacando a Tegakari del títere—. ¿No te molesta cuidarlo un rato mientras termino de acomodar unas cosas? Hinata y Hanabi justo salieron momentos antes de que llegaran.
Katt asintió con una sonrisa, pero no estaba exactamente complacida. No quería que Kankurou se lanzara encima de ella, pero estaba acostumbrada a saludos más amistosos que el que le dio.
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Lejos de los oídos curiosos Temari se detuvo en una calle cercana a la casa Hyuuga. Le pidió a Shikamaru que la acompañara y pese a que no le dijo para qué, el muchacho aceptó luego de unos momentos, entregándole a Kurenai a la pequeña bebé que disfrutaba descansar en sus brazos.
—¿Qué se supone que estás haciendo? —interrogó ella cruzándose de brazos y con un semblante serio.
—¿A qué te refieres?
—Parece que tu genialidad solo sirve para planear estrategias y analizar combates —agregó con un tono poco amistoso ante la respuesta de él—. Sabes que no eres el padre de esa niña ¿no?
—Le prometí a Asuma que cuidaría de Kurenai y el bebé que ella tuviera, pensé que ya había hablado de esto contigo —explicó el muchacho sin mayores expectativas de librarse de la discusión de forma rápida.
—Eso lo entiendo perfectamente e incluso lo tomé como una muestra de madurez de tu parte —replicó Temari aún con la mirada severa—. Pero estás pegado a ellas como si fueras tu sensei, incluso peor, encajarías más como un marido sobre protector sin vida y asuntos propios que atender.
—Eres muy problemática, acaba de haber un ataque y…
—¿Y qué? —interrumpió sin dejarlo acabar lo que tenía en mente—. Vives entre shinobis, en la mitad de un periodo donde la guerra está a las puertas de tu villa.
—Estás exagerando demasiado.
—¿Tú crees? —inquirió acercándose un poco más hacía él—. ¿Estás planeando tomar el papel de tu sensei permanentemente? Porque honestamente vas a terminar volviéndote parte indispensable de la vida de ellas mas que una persona aparte que las apoye, como debería de ser.
—¿Por qué te molesta tanto? —cuestionó, pero luego negó ligeramente con la cabeza—. No era eso lo que quería decir, sé por qué te está fastidiando, pero me diste la impresión de que habías comprendido como sería mi vida.
—No me molesta que las apoyes, lo que me molesta es que en estos pocos días has estado siguiéndolas a todos lados. Ella ha estado haciendo sus propias cosas y tú simplemente te has dedicado a seguirla —contestó la kunoichi de la arena—. Eso no es apoyar realmente, simplemente estás sumandote a la cola de los que no hacen nada.
Oculto en las cercanías estaba Kankurou, observando a su hermana discutir con el muchacho. Ella se veía visiblemente fastidiada y cerca del límite donde comenzaba a ponerse agresiva, cosa que suponía era a causa de la actitud casi relajada del muchacho que solo la molestaba más.
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Decidida a hablar con Kankurou como se debía, Katt se dirigió a primera hora donde Tsunade. Sabía que el muchacho no dejaba dicho a donde iba a diferencia de su hermana, pero lo más probable es que Temari si estuviera enterada de las acciones de su hermano menor, así que simplemente debía de averiguar donde estaba la hermana del Kazekage.
La quita Hokage estaba trabajando cuando la pelirroja ingresó a su oficina. Tsunade se veía atareada, pero al menos la expresión de su rostro ya no transmitía tanto cansancio y cólera como cuando la vio en la morgue. El asistente que estaba apoyándola con las coordinaciones de los ninjas de la arena le explicó a Katt que Temari debía de encontrarse reunida con Morino Ibiki, el Kazekage probablemente desearía un informe sobre como estaban desarrollándose las interrogaciones y la Hokage decidió que la muchacha podía recibir los informes de primera mano.
Ver a Ibiki no era del agrado de Katt. Por increíble que fuera y pese a ser vecinos, el ANBU se las ingeniaba para casi no cruzarse con ella o que su esposa lo hiciera, posiblemente luego de haber vivido en el departamento debajo del de la pelirroja ya tenía un buen conocimiento de sus los horarios y como vivir con Kakashi podía haberlos alterado.
Al llegar al edificio donde este trabajaba, y al parecer pasaba casi todo el día ahora que tenía muchos shinobis para interrogar, le indicaron la ubicación del líder del escuadrón de interrogación y de Temari, que lamentablemente estaban juntos. No era un lugar con más seguridad que el resto del edificio por lo que dedujo que ahí no estaba interrogando a nadie. Tocó ligeramente la puerta y esperó.
Un ANBU abrió y por la inclinación de su cabeza se notaba algo curioso de encontrarla ahí. Un leve gruñido salió desde el fondo de la habitación, captando la atención de Katt. Ibiki se encontraba sentado frente a un escritorio junto con Temari, un par de ANBUs más, una buena cantidad de papeles, pergaminos y mapas. Sin duda el hombre que emitió el ruido era Ibiki que no podía ocultar su mal humor, que a cada segundo se acentuaba más, al parecer había averiguado cosas que no lo hacían feliz y darse con la mancha de cabello rojo seguido de eso no ayudaba. Sin pensarlo mucho la pelirroja dirigió la mirada hacía la rubia, lo mejor era preguntar rápido y alejarse de ahí.
—Disculpen —dijo velozmente, pero no pudo seguir ya que Ibiki la interrumpió.
—No. No te disculpo —murmuró de forma cortante, provocando que todos los presentes desviaran su atención hacia él—. Ni por esto, ni por mudarte enfrente de mi casa, ni por todo lo que has hecho.
Katt sonrió nerviosamente y decidió que debía de escapar rápido de ahí —Temari, ¿sabes dónde está tu hermano? —preguntó ignorando a Ibiki y lista para salir huyendo en caso fuera necesario.
—Kankurou está en la muralla —contestó la rubia, extrañada por el ambiente hostil que acababa de llenar la habitación.
—Gracias —añadió Katt casi sin verla y alejándose a toda velocidad, con algo de suerte como era temprano Ibiki podía olvidar que la vio si tenía un día pesado.
Cuando estuvo segura de que no estaba siendo seguida por un escuadrón de ANBUs enviados por Ibiki para matarla, Katt se encaminó a la muralla. Kankurou se había comportado diferente con ella y eso estaba molestándola. En la boda no había ocurrido así, actuó como usualmente lo hacía y pese a que la situación de su visita a Konoha era muy diferente, no le gustaba que el muchacho estuviera alejado. Era cierto que ahora estaba casada, pero le costaba creer que Kankurou se dejara influenciar por eso.
La voz del muchacho llamó su atención. Estaba en la parte alta de la muralla, reunido con un grupo de ninjas de Konoha y un par de Suna, hablando animadamente de alguna misión.
—¡Señora Hatake! —llamó un genin de unos doce años, con una sonrisa en el rostro. El saludo del pequeño se le clavó a Katt como un cuchillo en la espalda, no es que el 'Hatake' le doliera, pero el 'señora' no la hacía muy feliz, pese a que ahora lo era—. ¿Necesita algo?
—No… solo, quería hablar con Kankurou.
Con el pequeño llamando la atención, más el cabello rojo, no pasaron muchos segundos antes de que el ninja de Suna notara la presencia de Katt.
—Ya, no más descanso, terminen de reparar esta zona —indicó, quedando solo—. Hola, ¿qué te trae por la muralla? No creo que la Hokage quiera que cargues piedras —comentó sonriente.
—No, vine para verte.
—¿Ocurre algo?
—Estás extraño —se quejó Katt.
—¿Extraño? —repitió el muchacho.
—Sí, antes eras más… no sé como explicarlo
—Bueno, esta vez no he venido de visita lamentablemente, así que quizás si estoy un poco extraño.
—Antes eras más atento.
—Bueno —intervino sonriendo un poco—. Antes no estabas casada y la otra vez que te vi estaba Kakashi a tu costado, además he estado un poco ocupado.
—Temari es la que está encargada —dijo, ignorando a propósito la primera parte. Claro que estaba consiente del cambio de estado civil que había tenido, pero en muchos aspectos no consideró que Kankurou estuviera realmente tratando algo en serio con ella, sino simplemente que le agradaba.
—Eso es cierto, pero yo estuve arreglando un problema que creo que no es tan sencillo de reparar como la muralla y que podría haber acabado siendo grave —aclaró sonriendo ampliamente—. Konoha está demasiado ocupada en el aspecto bélico y de reconstrucción.
—¿Hana? —cuestionó, sabía que había estado con ella esos días y que la ayudó a mudarse.
—Exacto. Sabes que tuve el placer de conocer un poco a su hermano, al menos más de lo que conozco a muchos ninjas de Konoha, y quise saber como estaba ella —explicó Kankurou tranquilamente—. Me enteré que estaba donde los Hyuuga… esa casa tiene un serio problema. Perder familiares y amigos es algo difícil, pero no por eso uno debe de ponerse a llenar espacios.
—¿A qué te refieres?
—Hana estaba por entrar al camino de la hermana mayor adoptiva. No está mal que busque compañía o que desee apoyar a otros, pero cada uno debe de estar en su propio espacio. Ella tiene un hijo y tenía un esposo, no puede simplemente acoplarse a otra familia —opinó honestamente a la vez que observaba a los ninjas como reconstruían la muralla—. Lo mejor era que hiciera su propia vida, eso no impide que sea cercana a la compañera de equipo de su hermano, pero mejor que viva por su cuenta, como la mayoría no shinobis de su edad cuando se quedan solos.
—¿Tú la convenciste?
—Le expliqué mi punto, ella decidió sola, no tuve que convencerla —aseguró el muchacho—. Aunque claro, todavía podía haber sido un poco más insistente, pero no fue necesario.
—Tengo la impresión que te gusta hacer eso —comentó Katt sonriéndole.
—¿Convencer gente? —cuestionó sonriente—. Temari dice que es una mala manía de los titiriteros. Aunque claro, con ella no funciona bien.
—Hablando de ella, ¿sabes que ocurrió con Shikamaru?
—Algo similar, el Nara tiene complejo de padre adoptivo sobre-protector y lamentablemente no soy tan efectivo hablando con hombres como para intentarlo y mi hermana… ya te dije, no funciono muy bien con ella para estas cosas. Ya se las arreglarán o Nara desaparecerá en un huracán o algo similar —respondió encogiéndose de hombros—. Las relaciones a distancia son difíciles.
—¿Y no has dejado ninguna chica por Suna? —preguntó curiosa. Kankurou quizás no sería una persona llamativa a primera vista, pero con entablar una conversación con él uno podía encontrarlo muy interesante.
—¡Muchas! —exclamó alegremente.
—No me refiero a eso.
—Pues aún no considero cerrar mis oportunidades —aclaró luego de reír un momento—. Prefiero ver que posibilidades hay en lugar de quedarme con la primera que parece adecuada —prosiguió, posando la mirada en la pelirroja.
—¿Estás insinuando algo?
—No, ¿debería? —cuestionó esbozando una sonrisa—. En fin, y ¿cómo te va con Kakashi? pensé que estarías junto a él.
—Se quedó en casa, tampoco es que no pueda despegarme —contestó con una mueca de fastidio.
—No es por eso, sino que luego de un ataque como este, imaginé que estarías a su lado. Por lo que la Hokage nos contó estuvo peleando junto a ella contra el líder de Akatsuki.
—Eso no lo sabía… en realidad, no le he preguntado exactamente que estuvo haciendo durante el combate.
—No hay necesidad de que lo sepas, regresó y entero, eso debería bastar —añadió sin darle mayor importancia—. Aunque por lo que veo te va bien con él, antes lo maldecías por poco comunicativo.
—Ya entendí que no es hablador. Además, ha estado más atento estos últimos meses.
—¿Y eso? —preguntó con curiosidad. No conocía mucho a Kakashi, pero sabía un poco como era.
—¿No adivinas? —cuestionó la pelirroja, provocando que el muchacho la observara por unos momentos para luego ponerse pensativo y finalizar con una ligera negación—. Estoy embarazada —anunció alegremente.
—¿En serio? Creo que estoy demasiado distraído, no lo noté.
—Dos meses, no creo que deba de notarse —aclaró, aún sonriente, usualmente dar esa noticia la ponía de muy buen humor.
—Felicidades —agregó el muchacho antes de desviar la mirada por unos segundos un tanto pensativo—. ¿Noviembre?
—Sí, por mediados debería de nacer.
—Veré si puedo venir.
Katt iba a responder algo, pero la voz del pequeño genin que le dijo señora la interrumpió. El niño estaba hablando con Danzou y unos cinco ANBUs, vistiendo sus túnicas de color negro, que lo acompañaban.
—¿ANBUs? —cuestionó Kankurou—. ¿Qué podrán querer…?
—Danzou… —susurró Katt mientras veía como el hombre subía la muralla—. Ese tipo… ten cuidado con él, es una criatura rastrera, manipuladora, mentirosa y despreciable.
—¿Un político?
—Ah… pues sí, algo similar —contestó Katt, la afirmación la había desubicado un momento, pues el muchacho había adivinado bastante bien a que se dedicaba usualmente ese hombre.
Cuando Danzou se acercó a Kankurou miró a Katt, pero no dijo nada. Sus ANBU se quedaron de pie detrás de él, esperando.
—¿Puedo ayudarlo en algo…? —preguntó, esperando a que el hombre se presentara.
—Danzou, pertenezco al consejo de Konoha.
—Danzou-sama, ¿a qué se debe que alguien de su rango haya tenido que moverse hasta aquí? —preguntó Kankurou amablemente.
—Deseaba ver el estado de la muralla y entregarle un recado para su hermano, el Kazekage —respondió el hombre, ignorando por completo a la kunoichi y extendiendo un pergamino—. Supongo que podrá entregárselo sin mayores inconvenientes.
—Por supuesto. ¿Pero por qué enviarlo así y no con alguno de los halcones?
—Creo que es más adecuado de esta manera, Tsunade-hime ha acaparado las vías de comunicación —explicó el hombre con cierto aire de sorna en la voz.
—Ya veo, entonces no hay problema, en cuanto regrese a Suna se lo entregaré a mí hermano.
—También deseaba saber si ha notado algo peculiar ahora que se está dedicando a apoyarnos con la vigilancia y reconstrucción —continúo Danzou tranquilamente, apoyando su peso sobre su bastón.
—Nada fuera de lo común, aunque claro, yo no pertenezco a esta villa y me he centrado en mantenerme en la muralla.
—Tengo reportes de que visitó la casa de los Hyuuga —insistió Danzou, provocando cierta incomodidad en Katt, probablemente no demoraría en sacar el tema de Neji.
—Inuzuka Hana se estaba quedando ahí y conocí a su hermano, pensé que era adecuado visitarla.
—La casa sufrió un ataque, pero está en un estado casi impecable —trató de proseguir el hombre, pero Kankurou lo interrumpió.
—No creo poder responder nada sobre esa casa. Es cierto que se veía en buen estado, pero nunca había estado ahí antes, no podría decir que tan difícil era ponerla aceptable nuevamente —contestó con una sonrisa en el rostro.
—Sí, eso es comprensible —asintió Danzou no muy satisfecho—. Entonces me retiro, Kankurou-dono.
Katt observó como el hombre se alejaba junto con sus ANBU, pero en un momento uno de sus acompañantes se detuvo y acomodó a unos cuantos metros de donde estaba ella junto con Kankurou. Cuando Danzou se perdió a la distancia Katt retornó la mirada al muchacho de Suna, para darse con la sorpresa de ver como el joven estaba leyendo el pergamino que acaba de recibir.
—Estás…
—Leyendo —completó despreocupadamente, mientras murmuraba algo sobre buenas relaciones entre ambas naciones y deseo de abrir una línea de comunicación entre ambos sin necesidad de tener a la Hokage como intermediaria. Al notar esto el ANBU se acercó.
—Eso es un mensaje privado dirigido para el Kazekage.
—Lo sé, pero verás. Yo soy quien se encarga de revisar los mensajes que llegan a manos de mi hermano, nunca se sabe si son cosas que solo deben de ser informadas o es necesario que las lea personalmente —explicó con una extensa sonrisa—. Pero si realmente te incomoda supongo que puedo entregárselo directamente.
—Sería mejor —afirmó con un tono un tanto amenazante.
—Ya. No tienes porque ponerte así, nuestras naciones no funcionan igual, no te lo tomes a mal —se disculpó mientras Katt observaba en silencio toda la escena—. Y dime, ¿qué sabes sobre Suna?
La pregunta tomó por sorpresa al shinobi que momentos después reaccionó a soltar una lista de características sobre la villa de la arena. Kankurou escuchó atento, con demasiado interés en opinión de Katt.
—Claro, pero ¿sabes cómo es Suna en las noches? —preguntó luego de que el hombre le soltara casi los datos de población y clima de su villa.
—¿En la noche? —repitió extrañado.
—Suna es la flor del desierto, debes de haberlo escuchado o quizás has ido en alguna ocasión. Muchos ninjas de Konoha se toman algunos días para ir de visita —aclaró riendo ligeramente.
—He escuchado algo, pero los ANBU estamos demasiado ocupados como para escaparnos —contestó el shinobi seriamente.
—Es una lástima, aunque eso explica el nivel de algunos ninjas que van para allá —asintió el joven mientras buscaba algo en su bolsillo—. Toma —añadió abriendo una pequeña caja con un par de tarjetas.
—¿Eso es? —cuestionó el hombre sin tomarlas.
—Entradas. No expiran y ya sé que no vas a escaparte, pero si algún día tienes la suerte de ir por Suna y quedarte una noche puedes usarla, te ahorrarías tener que hacer colas —Explicó el muchacho—. Y de paso ayudas a la economía local —agregó riendo un poco.
El ANBU pareció dudar por un momento, pero luego tomó una tarjeta y la guardó. Katt estaba bastante confundida, Kankurou no debía de tener nada contra los hombres de Danzou, pero no esperaba que fuera tan amable con un hombre que trabajaba para alguien que le había dicho en su cara que tenía reportes de movimiento de él.
—Con suerte te veo una noche por Suna —continuó el muchacho guardando la caja y observando con una sonrisa a Katt—. Y dime, ¿para qué te has quedado por aquí? eres el único ANBU de la zona.
—Danzou-sama me ordenó quedarme a vigilarlo a usted o la esposa de Hatake Kakashi —contestó el ANBU captando por completo la atención de la pelirroja.
—¿En serio? Pero que desperdicio de tu tiempo, no somos tan importantes como para que nos cuiden.
—Debo de vigilar si es que alguna persona peligrosa se aproxima a ustedes.
—¿Peligrosa? Entonces quizás deberíamos de alejarnos de la muralla —tanteó Kankurou, aún con la sonrisa jovial en el rostro mientras charlaba con el ANBU bajo la mirada de una confundida kunoichi.
—Si alguno de ustedes dos abandona la muralla debo de informar inmediatamente a Danzou-sama, así como si Tsunade-sama, Shizune, Ibiki o Kakashi se acercan.
—¿Ellos son peligrosos?
—Sí para la visión de Danzou-sama.
—¿Planea hacer algo en especial? —inquirió el shinobi de la arena, pero no consiguió respuesta alguna en esa ocasión, luego de un inusual silencio—. Bueno, mejor no te distraigo más de tu trabajo, ya sabes, cuando vayas a Suna no olvides llevar esa tarjeta.
Cuando el enmascarado se alejó Katt posó la mirada en Kankurou. El ANBU avanzó un poco tambaleante y más lento de lo que un shinobi caminaría normalmente.
—¿Qué se supone que fue eso?
—Esa tarjeta es especial, voy a tener que reponerla, espero que no demore demasiado —murmuró el muchacho no muy contento—. Es un secreto, pero si te diste cuenta puso a nuestro amigo mucho más colaborador. No te preocupes va a eliminarlo de su sistema rápido y la tarjeta cuando es expuesta al aire pierde la sustancia en cuestión de horas aunque vuelva a ser guardada.
—¿Ofreces tarjetas tóxicas?
—Es una buena forma, poca gente se resiste a una de esas entradas si te la ofrecen amistosamente. Pero no puedo obligarlo a hablar demasiado y con la máscara puesta me es difícil saber cuando estoy presionando de más, si llego a hacerlo es probable que su mente recuerde el pequeño interrogatorio —aclaró el muchacho sin perder la sonrisa del rostro—. Es mejor que tú regreses a tu casa y yo vaya a informar sobre esta amistosa visita de Danzou.
Katt asintió, aún sorprendida por la naturalidad con que el muchacho actuaba incluso en un territorio que no era el suyo. Ya unos metros de la muralla un ligero movimiento en el área donde había estado hablando captó la atención de ambos. Otro ANBU apareció, pero este llevaba una vestimenta blanca que cubría ligeramente la máscara de tigre y estaba hablando con el primer enmascarado que aún no parecía haberse recuperado.
—Ese…
—¿Lo conoces? Por la ropa debe de ser un capitán.
—Lo es, también trabaja para Danzou y ese es bastante fuerte.
—Esto puede ser malo, ve regresando a tu casa, no creo que vaya a hacer nada con tantos shinobi mirando y va a querer hablar conmigo.
Katt se separó un poco de Kankurou y avanzó unos pasos en dirección a su casa, no muy segura de si dejarlo solo o no. Usualmente no aceptaría, unos dos meses atrás no le hubiera importado mucho meterse en una pelea, pero la idea de un enfrentamiento contra ese ANBU no le agradaba, ese hombre sin duda podría golpearla.
—Kankurou-dono —llamó el portador de la máscara de tigre apareciendo en frente del aludido y colocándose muy cerca de él, poniendo de forma obvia la diferencia entre estaturas—. Quisiera pedirle que no tratara de distraer a quienes están haciendo su trabajo, podría ocurrir un accidente si se descuidan.
—No volverá a ocurrir —aseguró tranquilamente elevando ligeramente la mirada para dar con los agujeros de la máscara—. Pensé que se aburriría estando ahí parado y con tantos compañeros ninja alrededor no consideré que fuera necesario estar parado como una estatua.
El ANBU no dijo nada más y el ninja de la arena simplemente se volteó y comenzó a alejarse sin prisa. Katt lo imitó, pero a diferencia de Kankurou ella si se notaba más nerviosa, los hombres de Danzou tenían ese efecto en ella, en especial cuando rondaban la zona listos para reportar si se movía.
Estando ya alejada retornó la mirada hacía la muralla. La figura blanca aún se encontraba donde había tenido su cruce de palabras con el hermano del Kazekage y no se había movido.
"Por un momento creí que Danzou estaría más centrado en molestar a Neji, pero parece que no se olvida que tiene otras cosas que hacer… y ahora que lo pienso, quizás está así con Neji por la vez que intervino cuando Orion estaba atrapado en la cueva" meditó, ahora que volvió a ver al ANBU de máscara de tigre logró al menos ver una conexión lógica de por qué podría estar detrás del Hyuuga, a fin de cuentas el muchacho inclinó la balanza de la pelea lo suficiente como para que llegara Kakashi al lugar.
Por un instante la pelirroja pensó que era algún tipo de ilusión o clon para distraer la atención, pero de improviso el hombre se movió e invocó un Fuuma Shuriken que lanzó instantáneamente a donde se encontraba el ANBU que recibió la tarjeta de Kankurou. El impacto fue preciso y el shuriken se clavó en la espalda del otro enmascarado, provocando que cayera desde la parte alta de la muralla hacía el exterior de la villa. Los ninjas que vigilaban acudieron inmediatamente a donde había caído el ANBU y otros inútilmente a tratar de encontrar al de la máscara de tigre que se esfumó a la par en que el shuriken se alejó de sus manos.
Sin pensarlo dos veces Katt reprimió cualquier instinto de curiosidad que pudiera tratar de aflorar y se dirigió velozmente a su casa, ver que los hombres de Danzou no tenía mayor problema en matarse entre ellos no la aliviaba en lo más mínimo.
Como era ya algo usual, Kakashi se encontraba leyendo recostado en una de las paredes que daba con el jardín de la casa. Al sentir a su ruidosa esposa llegar haciendo más alboroto de lo usual guardó su libro y esperó a que la mujer se le acercara. Normalmente Orion no se movía de su sillón sino era para pedir alimentos o alguna de sus salidas, pero la excepción eran situaciones en las que su dueña parecía traer información sobre algo.
La pelirroja narró lo que había ocurrido y como el ANBU se había deshecho de su compañero, cosa que provocó que el zorro preguntara la ubicación del lugar dónde cayó el cuerpo del hombre. Kakashi escuchó atentamente y luego rascó ligeramente su cabeza.
—No debería de sorprenderte tanto que desee entablar relaciones directamente con Gaara. Es bastante conocido que él desea ser Hokage desde hace mucho y debe de pensar que ganarse el favor de otros Kages podría serle de utilidad —comentó el jonin ligeramente serio—. Aunque lo de la muralla… no esperaba que se deshicieran de un miembro en un lugar público.
—Danzou no puede ser Hokage —dijo preocupada la pelirroja.
—Lo sé, y no lo será —aseguró Kakashi sonriendo ligeramente.
—¿Cómo sabes eso? a este paso Tsunade va a amanecer muerta.
—Eso no ocurrirá y en todo caso Tsunade-sama ya debe de tener algún candidato.
—Tú… —trató de decir, pero el jonin negó con la cabeza.
—A mí no me interesa el cargo.
—Pero… no es que hayan muchos candidatos.
—Naruto quiere ser Hokage —dijo él con una sonrisa en el rostro.
—No bromees, hay un camino largo entre querer algo y poder tenerlo. No dudo que Naruto podría ser Hokage, pero falta mucho para eso.
—No sabes como va a regresar de su entrenamiento.
—No me refiero a poder —intervino Katt más seria—. Naruto no es emocionalmente adecuado para enviar gente a misiones o tomar decisiones… no es que crea que tú no tendrías problemas, pero…
—Naruto ya madurará, es solo cuestión de tiempo.
—¿Y Sasuke? No puede tener un Hokage que deja correr libre a su amigo pese a ser una amenaza o que deja sus responsabilidades para ir a buscarlo.
—Ese es un asunto complicado. Pero aún así, no planeo aceptar el cargo de Hokage, hay otros shinobi que podrían serlo —continuó Kakashi dirigiendo la mirada hacía el jardín—. El Hokage debe de priorizar la villa por sobre todo, si algo ocurriera, por más grave que fuera no podría estar contigo…
—Eso ya lo sé, pero no es para ponerlo por así. Tú quieres bastante la villa, eres un ninja reconocido y sin duda estás apto para el cargo.
—¿Tú no? —replicó interesado.
—¿Yo qué? ¿Hokage?
—No —negó riendo un poco—. ¿No quieres a Konoha?
—Nunca fui muy apegada a los lugares donde he vivido —contestó, recordando que para esos momentos realmente lo que era ajeno a ese mundo ya casi lo había sacado de su mente—. Me apego a algunas personas únicamente, mi sentido de patriotismo nunca se desarrolló.
—Creo que te falta conocer más Konoha y a sus habitantes —supuso, aún sonriente—. Solo conoces el lado shinobi de la villa.
—Bueno, es un poco complicado obviar ese lado.
—Deberías de salir a ver un poco —aconsejó poniéndose de pie y dirigiéndose a la cocina—. Orion, porque no la acompañas a que vea un poco —agregó sacando un pedazo de carne y entregándoselo al zorro que aún rondaba la zona.
—No quiero salir a pasear —se quejó mientras el jonin la tomaba de los brazos para pararla—. Y si vas a mandarme de paseo obligatorio mínimo deberías de venir conmigo —agregó ya de pie en la puerta de la entrada junto con su zorro.
—Creo que no quiere seguir con la charla del Hokage —comentó el zorro cuando Kakashi cerró la puerta luego de despedirse con la mano.
Katt suspiró pesadamente, probablemente Orion tenía razón y Kakashi simplemente no quería continuar tocando ese tema con ella. Para esos momentos ya no estaba segura si alguna vez le dijo que él sería Hokage, pero si sabía que lo había insinuado lo suficiente como para que lo sospechara.
—Bueno, vamos a dar una vuelta, hace mucho que no caminamos juntos.
—No traes mochila…
—¡Ni se te ocurra! ¡Ya no estás chiquito para poder llevarte encima! —advirtió, alejándose un par de pasos. Antes el zorrito iba sobre su hombro o en la mochila, pero eso era cuando medía veinte centímetros.
Cumpliendo la sugerencia de Kakashi, Katt decidió pasear por los lados de Konoha que usualmente no visitaba. Los edificios de gobierno, la zona comercial o la de residencias shinobi eran lo que debía evitar si quería ver las cosas más ajenas al mundo shinobi que la villa podía ofrecer.
A la mitad de su paseo entre casas sencillas y zonas bastante tranquilas, el llamado de una voz masculina la detuvo en su lugar. A unos cuantos metros un hombre ligeramente familiar se acercaba a ella, con unas bolsas de compras en los brazos.
—Si eras tú —dijo al verla—. Bueno, no es que hayan muchas pelirrojas por Konoha —añadió acomodando sus bolsas mientras Katt trataba de recordar quien era—. Estaba un poco preocupado, Sachi no tiene muchos amigos y no sabía si estabas bien… aunque vas a tener que disculparme, no recuerdo tu nombre.
—Katt —respondió al notar que se trataba del padre de la chunin. Claro que ahora que era de día, y no acababa de ser despertado en la mitad de la noche, se le veía de mejor humor—. ¿Sachi está bien? honestamente no sé que fue de ella o Kami y Panza, yo estuve en el refugio —explicó, tratando de no mostrar la mueca de espanto en su rostro por no haber siquiera averiguado que había ocurrido con ellos.
—Oh, que extraño no te vi… debes de haber estado en la parte exterior —contestó el hombre—. Cuando inició el ataque Sachi salió para la muralla y yo me dirigí al refugio, no es que pueda hacer mucho, no soy shinobi. Kami y Panza también estuvieron ahí, por suerte los tres están bien.
—Me alegro.
—Estuve con los papás de Panza y la abuela de Kami… —continuó el hombre mientras algunas personas se reunían en las cercanías a ver de cerca al gran zorro que disfrutaba de la atención—. ¿Y sabes que tan malo fue el ataque? Escuché que hay ninjas de Suna en la villa.
—Los ninjas de Suna acaban de llegar hoy para apoyar —afirmó la kunoichi, no muy segura de que tanto debía de hablar sobre el ataque, no parecía que mucha gente supiera lo ocurrido, en especial los que no era ninjas—. Murieron algunos ninja, pero considerando la forma en que ocurrió, las cosas pudieron haber sido bastante peor.
Unos minutos después el padre de Sachi se despidió de Katt y la kunoichi retomó su caminata luego de lograr convencer a Orion de que dejara de acoplar gente al culto del zorro, cosa que ella deseaba creer que era una broma. Al cruzarse con el papá de la chunin notó que aunque no tenía lazos muy fuertes con la gente de la villa, su problema real era que simplemente se olvidaba de las personas por momentos y no que realmente estuviera suficientemente aislada como para que nadie le importara.
—Regresaste —saludó Kakashi al verla recostarse a su costado sobre la cama—. ¿Algo interesante?
—No, solamente una villa tranquila.
—Konoha usualmente lo es —asintió sonriendo, antes de dejar a un costado el libro que tenía en las manos—. Mañana se realizará la ceremonia para despedir a los que fallecieron —informó elevando la mirada hacia el techo de la habitación—. Con Hiashi habrá algunos problemas, su muerte es demasiado extraña aún como para poder enterrarlo, pero igual se le rendirá homenaje.
—¿Aun no logran averiguar cómo murió?
—No. Sé que Neji está gastando muchas horas de su tiempo en eso, pero parece que aún no consigue entender.
x x
La neblina cubrió temprano a Konoha, de cierto modo dando un desagradable recordatorio sobre la identidad de quienes provocaron que se encontraran reunidos esa mañana. La mayoría de los puestos de vigilancia y trabajo fueron tomados por Suna, para permitir que los ninjas de Konoha pudieran despedirse de sus compañeros. No asistieron únicamente los shinobi, gran parte de la población se congregó junto al mar de personas vestidas de negro para despedir a quienes se había sacrificado para protegerlos.
Tsunade habló por varios minutos, en ese momento fue cuando casi se hizo evidente que tendría que hacer un anunció oficial sobre la muerte de los clanes. Pero pese a la noticia el orden se mantuvo incluso entre los civiles.
Katt no estaba muy familiarizada con las costumbres de la villa, por lo que se mantuvo junto a Kakashi todo el tiempo. Al pasar por en frente de los recuadros con los rostros de quienes habían muerto, recién se percató de la magnitud real de lo que había ocurrido. Muchos rostros le eran familiares, algunos simplemente los había visto, pero con varios había cruzado palabras e incluso formado cierto vínculo, como era el caso con Kiba. Sintió la mano de Kakashi sobre su hombro y salió de sus pensamientos, se había quedado quieta por unos instantes en frente de la fotografía del menor de los Inuzuka.
Algunos cuando terminaban de ver a quienes habían caído en batalla se alejaban, otros esperaban reunirse con algún amigo, en especial los shinobi. Tsunade se encontraba alejada de la multitud junto con Shizune, los miembros del consejo se retiraron en cuanto la ceremonia oficial terminó y Danzou estaba apartado a un lado junto con su escolta usual; ganándose varias miradas poco amistosas.
Cerca de la salida de donde se llevó a cabo la ceremonia estaban Temari y Kankurou, al igual que el resto de los presentes vistiendo trajes negros. Hana llevaba a Tegakari en los brazos y estaba reunida con unos ninja cercanos a su edad. Guy era el único que parecía estar en el grupo de gente equivocada, estaba reunido con los tres Hyuuga y con casi todos los amigos de Naruto, el único faltante en el grupo era Shikamaru que se encontraba al lado de Kurenai.
Al momento en que parecía todos comenzarían a retirarse, varios hombres con trajes fúnebres mucho más elaborados se acercaron a Hinata para ofrecer sus condolencias directamente a la heredera del clan. Nobles, hombres que conocían y trataban con Hiashi de forma habitual y que al parecer deseaban mantener esos vínculos con lo que quedaba del clan Hyuuga. Su presencia y comentarios parecían incomodar a Hinata, la muchacha no emanaba mucha confianza como para poder mantener los asuntos que su padre haya llevado con ellos.
Pero eso distaba de ser lo peor para la heredera del clan Hyuuga. Cuando los nobles se alejaron, Danzou se acercó hacía ella, ocasionando un ambiente de tensión en una buena parte de los shinobi que ya conocían al hombre.
—La pérdida de Hiashi-sama es uno de los eventos más lamentables que la villa ha tenido que afrontar —inició Danzou mirando a Hinata—. Pero espero que podamos continuar con la relación que su padre y yo manteníamos —agregó, provocando que la atención que tenía sobre él aumentara mucho más—. Y déjeme asegurarle que llegaré al fondo de este asesinato —finalizó Danzou, posando la mirada sobre Neji que se encontraba a unos pasos de distancia de su prima.
Luego de esto comenzó a alejarse junto con sus ANBU hacía la salida mientras dejó a Neji bastante fastidiado siguiéndolo con la mirada. Al ver a los hermanos del Kazekage se dirigió hacía ellos.
—Me enteré que hubo un desafortunado incidente en la muralla.
—Parece que un ANBU asesinó a otro, momentos después de que yo me retiré —intervino Kankurou ligeramente serio.
—Es una verdadera lástima que cosas así ocurran. Pero es inevitable, es una suerte que haya sido un ninja de Konoha y no uno de Suna, sería algo que no desearía tener que explicarle al Kazekage —continuó Danzou—. Quizás lo mejor es que regresen pronto a su villa, antes de que la incompetencia de algún ninja ocasione otro accidente —finalizó, terminando de alejarse y saliendo del rango de visión de los presentes.
—¿Nos estaba amenazando? —cuestionó Temari mirando a su hermano.
—Parece, creo que tiene la mala costumbre —respondió el titiritero.
—¿Qué hiciste esta vez?
—No mucho...
Sin Danzou cerca, Neji dejó a sus primas y salió acompañado de Tenten con dirección al hospital de la villa. Shikamaru se despidió de Kurenai y se acercó hacía Temari, la kunoichi lo observó por unos momentos y luego de que Kankurou se alejara por su cuenta ella se fue en otra dirección acompañada por el Nara.
—Senpai —llamó Yamato acercándose a Kakashi—. Ya revisé lo que me pidió —agregó. Katt observó a jonin que acababa de llegar con curiosidad y al ver la sonrisa en el rostro de Kakashi entendió que era algo relacionado con ella. Kakashi disfrutaba hacer cosas de ese tipo y en ese caso posiblemente aprovechó cuando la mandó a pasear por Konoha para encargarle algo a Yamato.
—Kakashi senpai —intervino Shizune antes de que Katt pudiera tratar de preguntarle a Kakashi a que se estaba refiriendo Yamato—. Tsunade-sama me pidió que le dijera que deseaba reunirse en la noche, en mí casa —aclaró, sin dar mayores explicaciones antes de alejarse, dejando a los dos jonins y a Katt con una expresión de curiosidad.
—Es mejor que nos vayamos yendo —comentó Kakashi colocando una mano en la cintura de Katt y alejándola de Yamato antes de que tratara de interrogarlo.
Kakashi no llevó a Katt a la casa, sino que se desvió hasta llegar al monumento de los ninjas caídos en combate, el hecho llamó un poco la atención de la pelirroja, pero conocía la zona como para alertarse, sin contar que estaba junto a él. Ahí el jonin se quedó de pie por largo rato, observando la piedra negra, mientras la kunoichi notaba que habían aumentado varios nombres a la ya extensa lista.
—¿Planeas hacer algo hoy? —preguntó él luego de casi cumplirse una hora.
—No —contestó extrañada.
—¿Segura? —insistió, sacando de su bolsillo una llave vieja que la kunoichi reconoció de inmediato.
Esa pequeña llave se la entregó varios meses antes y recordaba que en esos días había tratado de sacar ese tema a la luz, pero Kakashi fingía amnesia con todo lo relacionado a eso. El ataque a Konoha despertó su interés por averiguar que había dentro de la pequeña caja en la cabaña donde Jiraiya la llevó para hablar, pero como se la entregó a Kakashi no había podido hacer nada al respecto, al menos no hasta ese momento donde extrañamente le estaba ofreciendo para ir.
—¿Mandaste a Yamato a revisar el lugar? —presumió al verlo dispuesto a salir de la villa. Él simplemente asintió como respuesta.
Que Kakashi fuera el que incitó la salida fue algo inusual y era de esperarse que la situación distara de ideal. Al jonin no pudo ocurrírsele mejor momento para salir que luego de la ceremonia, eso no hubiera sido mayor molestia para Katt de no ser por la ropa que llevaba. Pero si le decía para cambiarse probablemente no colocaría un pie fuera de la villa y él daría por concluido el asunto.
La cabaña estaba en el mismo estado en que ella la dejó, simplemente con un poco más de vegetación rodeando la pequeña construcción. Kakashi observó la zona sin mostrarse demasiado interesado y cuando Katt avanzó al interior de la cabaña simplemente la siguió. Ahí, la kunoichi buscó el lugar donde encajar la llave, recordaba la pared, pero no el sitio exacto.
—¡Aquí! —anunció antes de ingresar la llave a la ranura.
A primera vista la pequeña caja empotrada en la pared estaba vacía, pero en la parte inferior había un papel blanco inscrito con algunos símbolos que la pelirroja desconocía. Kakashi se acercó a observar y no dijo nada por unos instantes.
—Es un sello de sangre —explicó un tanto interesado—. Son extremadamente útiles para mantener a salvo información, aunque también difíciles de hacer… pero este no es exactamente impecable.
—¿Y cómo funciona? ¿Cómo formar un contrato con las invocaciones?
—No, pese a su nombre no requiere sangre, eso solo es necesario para la fabricación, La persona que lo hizo es la única que debería de poder sacar la información que esté oculta —respondió, aún más interesado—. Sé que no sabes hacerlos ahora, pero quizás deberías probar.
Katt colocó su mano sobre el papel y de este los símbolos se elevaron lentamente, saliendo de la caja y comenzando a formar una figura humana en frente de la pelirroja. Tras unos instantes la silueta femenina de la Katt más vieja se hizo visible, haciéndose más nítida a cada instante hasta mostrarla de pie, con los ojos carmesí adornando su rostro.
Era la primera vez que Kakashi pudo observarla. Katt había hablado con él sobre ella, pero ver a esa mujer mucho más seria y mayor no era algo usual o sencillo de ocultar la sorpresa.
—Por más cliché que pueda sonar esto, supongo que debo decirlo. Si estás viendo esto quiere decir que estoy muerta —inició a hablar la mujer llevando la mirada hacía arriba sin mayores ánimos y dejando ver que no era mas que una imagen ya gravada—. Eso no necesariamente es malo, depende de que haya ocurrido —especificó, provocando cierta incomodidad en sus dos oyentes—. Es una lástima que no pudiera hablar más contigo, pero creo que es la mejor decisión, las cosas en mi época no han tomado el mejor camino y lo ideal es que tú tomes otro… claro que hay cosas que no deben de variar —continuó tornando su expresión a una más seria—. La guerra ocurrirá, de las tormentas uno solo puede guarecerse, no detenerlas y esta se viene formando oculta desde mucho tiempo atrás.
Katt observó su imagen con atención. Era extraño verse a sí misma de pie en frente de ella, no era la real, esa estaba muerta, pero aún así la sensación era inusual. Trató de ver si había alguna reacción en Kakashi, pero fuera de parecer atento, el ver a esa mujer no lo llevó a nada más que una cierta sorpresa inicial.
—Madara ha puesto su firma en todo este conflicto, lamentablemente no es tarea sencilla ver dónde. Pero eso es lo de menos, las cosas estallarán y en todo caso mientras antes mejor, porque, aunque alguien lo detuviera ahora, los roces ya existen y mientras más se acumulen será peor —añadió cerrando ligeramente los ojos—. Tú no debes de preocuparte mucho por Madara, al menos no de forma directa. Él no va a atentar contra tu persona a menos que sienta que tiene garantizado el futuro. El Uchiha fue quien inició todo este problema cuando fue casi derrotado por Itachi, en ese momento utilizó la técnica que le permitió de cierta manera partirse en tres y poder reparar sus errores.
—¿Itachi…? —susurró Katt al escuchar el nombre del muchacho.
—El primer Madara estuvo jugando solo y no tengo idea si llegó a morir o no a manos de Itachi. Pero lo que estoy segura es de que le informó bien de la situación al de mí época, por eso Itachi no tuvo mayores oportunidades —continuó desviando ligeramente la mirada hacia un lado al mencionar al hermano de Sasuke—. Algo de su jutsu fue lo que provocó mí llegada, tú llegada. El artefacto Inca que te llegó fue un regalo del primer Hokage a Amapola para que pudiera llegar a Konoha eso debe de haberse activado con tu chakra trayéndote de regreso aquí… Aunque creo que esto no importa mucho en realidad.
Kakashi fue quien estaba más interesado en la explicación, probablemente nunca pudo sacar la duda de cómo fue que Katt había llegado a Konoha. Para la pelirroja no era una noticia tan nueva, ya alguna vez Tsunade había sugerido algo relacionado al pendiente que llevó puesto cuando apareció en la villa.
—A lo que voy es que mí Madara era el segundo, eso te deja a ti sin un Madara —añadió sonriendo ligeramente—. No es que te hayas librado por completo, pero el que existe contigo va a hacer lo mismo que el tercero, pero al estar tú tiene de alguna manera una cuarta oportunidad, simplemente debe de asegurarse de que tú actúes de alguna manera favorable para él. Madara es un hombre paciente y precavido, rara vez hace algo sin pensar todas las alternativas, así que no temas pensando que puede ir por ti, ten más cuidado de no caer en su juego —prosiguió, bajo la mirada atenta de la pareja de ninjas—. Un evento muy importante es el nombramiento del sexto Hokage… tú sabes quien será, él debe de serlo no importa como, si es necesario abandona Konoha —dijo en voz más baja y sin tanta seguridad en su voz, ocasionando que Katt dirigiera la mirada a Kakashi, que justo en ese momento había inclinado ligeramente la cabeza en dirección a ella—. Sé que es difícil, pero es lo mejor. Solo espero que tú no me odies tanto como la segunda —comentó sonriendo tristemente—. Aunque en su caso, supongo que me lo merezco… yo le quité algo que siempre me estuvo reteniendo y creo que no salió del modo más adecuado.
Katt observó la imagen con curiosidad. No tenía idea de que estaba hablando con lo de 'quitar', pero era obvio que la segunda no tenía el mejor carácter de las tres, mas sospechaba que era a causa del sharingan y no de una acción de alguien más.
—No sé que más podría servirte, sé que no debes de tener el sharingan, eso es una desventaja bastante grande, pero luego de ver como se descontroló la segunda… digamos que mejor tener menos poder a que esos ojos hagan estragos en tu cerebro. Espero que hayas hablado al menos un poco con Itachi y te haya explicado los inconvenientes de ser parte del clan Uchiha… Madara es una buena muestra de cómo el poder corrompe y en el caso de ellos lo hace literalmente —explicó llevando una de sus manos hacia sus ojos—. A Itachi le costó mucho no salirse de control, supongo que el que yo no lo haya hecho y no se haya cumplido por segunda vez tiene que ver con los cambios que realicé en la vida de la segunda.
La mención de Itachi provocó un cierto movimiento en el ojo visible de Kakashi, pero fue sólo por unos instantes.
—Un detalle que quizás debería de advertirte en caso te encuentres en la situación. No trates de dialogar con Kisame —expresó con una sonrisa amplia en el rostro—. Es un buen amigo, pero dista de ser una buena persona, a menos que desarrolles un vínculo con él no te recomendaría que insistieras mucho por ese lado. No va a sacarte la cabeza solo gracias a Itachi.
Katt sonrió nerviosamente. Ya tenía bastante claro que Kisame no era una persona muy amistosa, no había necesidad de que se lo dijera. Claro que su mención provocó que el destino del miembro de Akatsuki, ahora que estaba solo, la preocupara. Lamentablemente no había forma de ponerse a meditar mucho de lo que escuchaba ya que la kunoichi que estaba hablando no se detenía.
—No creo que haya otra cosa más que deba de decirte, pero lo principal de esto es que el sexto Hokage debe de seguir siendo el mismo. Otra opción únicamente debilitará a Konoha más —sentenció colocando su mano izquierda sobre el mango de las espadas que llevaba sujetas a su cintura y desapareciendo de la vista de los dos shinobi de Konoha.
Katt se quedó de pie sin moverse. No pensaba hacerle caso a su versión más vieja, había decidido quedarse en Konoha y afrontar lo que sea produjera eso. Aunque lo más importante era que Kakashi fuera Hokage, lamentablemente el shinobi ya había expresado que no deseaba serlo.
Me he demorado en subir este capítulo más de lo que tenía planeado… detesto cuando ocurre eso. Tengo exámenes los primeros días de Julio, pero creo que si podré subir otro capítulo antes de eso, de paso que quiero tener a Katt movible para cuando esté de vacaciones xD Tengo una idea de qué voy a hacer con el embarazo de Katt, pero me gustaría saber que tanto desean saber o si simplemente saco a Sayuri-chan de dentro de su madre y pase a ser de entidad parasitaria a pequeña bebé xD (No es que sea votación, es mera curiosidad para ver que tanto expando o resumo lo que tengo en mente sobre este punto)
Por si queda alguna duda. Katt es un tanto posesiva con algunas personas, tiene a ratos el complejo del perro del hortelano "No come ni deja comer", en su momento lo fue con Genma cuando Shizune lo rondaba, con Neji lo es aunque por la edad y estilo de relación es de otra manera y con Kankurou es algo similar. En sí, a Katt no le gusta perder la atención de ciertas personas. Al menos lo considero algo que muchos demuestran en algunos momentos, no necesariamente debe de haber interés romántico, pero cuando uno pierde atención o ratos con un amigo a causa de otro es posible que una cosa similar ocurra xD (En su momento, aunque no planeaba quedarse con Genma no le gustaba la idea de que él estuviera con alguien más. Con él si hubo interés romántico, por eso es un poco más sencillo de apreciar)
Sigo diciendo que no soy exactamente la mejor escritora en lo que es asuntos emocionales. Probablemente se deba a que si bien soy una persona usualmente feliz, no soy muy expresiva o en todo caso sacarme de mi usual estado de ánimo es complicado, sea para algo muy alegre o muy triste (Y en este caso en especial con lo que son las reacciones a la muerte hay un problema, porque aunque perder a alguien es triste lamentablemente es parte de la realidad y como lo único seguro que tienen los seres vivos es que van a morirse temo que ya interioricé demasiado eso como para poder dar una paleta de reacciones que me satisfaga a la hora de escribir)
Comentarios, opiniones, sugerencias, todo es siempre bienvenido y recuerden digan que quieren con el embarazo de Katt (Versión con algunos detalles de partes del embarazo un tanto expandidas o una versión más resumida que pase directamente a Sayuri-chan naciendo) y… entren a mí profile, vayan al final y vean los dibujos que han dibujado inspirados en crónicas Hikari Hye (o HikariNinjaX en DA) ha subido dos que sacaron a mi fangirl interna de la jaula donde usualmente la guardo xD
PD: Pensaba poner una escena Madara/Tobi reunido con Danzou como buenos amigos que son que usualmente intercambian pergaminos, pero no, la inspiración no fluye, la de mi beta tampoco así que para la próxima o quizás nunca, depende de qué sea adecuado xD
PD2: Estoy con gripe… por suerte la común, pero si hay algún error o alguna parte un tanto suelta es culpa del virus, no es el mejor momento para andar puliendo detalles.
