Las crónicas perdidas de Konoha: Shippuden
Capítulo 96
Comenzando a unir los cabos sueltos
Las palabras de Naruto mencionando a Itachi dejaron confundidos a Sakura y Kakashi. El Hokage no tenía la más mínima idea de que su alumno hubiera tenido contacto con el hermano mayor de Sasuke.
—¿De qué estás hablando? —cuestionó Sakura notablemente confundida. Muchas cosas pasaron por su mente, Itachi era quien volvió un infierno la vida de Sasuke, quizás era él quien ocasionó que atacara la villa. Negó fuertemente con la cabeza casi de inmediato tratando de despejarse, su antiguo compañero no era un idiota, al contrario, el pensar que alguien lo manipulara a ese grado le era sencillamente imposible.
—¿Cuándo tuviste un contacto con Itachi? —interrumpió Kakashi.
—Poco antes de que muriera —respondió Naruto, aún manteniendo la mirada sobre su sensei esperando una respuesta a su pregunta.
—¿Por qué Itachi te diría algo así? —prosiguió el Hokage, con la esperanza de que el rubio le contara lo que había ocurrido.
—No lo sé —respondió Naruto tratando en vano de mantenerse centrado. Su cabeza no podía dejar de lanzarle imágenes de Sasuke vistiendo la túnica de Akatsuki atacando Konoha, posiblemente con el objetivo de capturarlo—. Sólo me preguntó qué haría si Sasuke atacaba la aldea —añadió, recordando el fugaz encuentro con el hermano mayor de su amigo—. Le dije que encontraría la forma de salvar a Konoha y a Sasuke y luego de eso desapareció… —continuó, no muy seguro de cómo interpretar la actitud de Itachi. Cuando le dijo que consideraba a Sasuke como su hermano pareció satisfecho.
—¿Sólo desapareció? —cuestionó Kakashi seriamente. Las apariciones de Itachi usualmente llevaban algún propósito y no eran simples coincidencias.
—No… hizo algo extraño… no lo recuerdo bien —contestó el muchacho tratando de hacer memoria, pero con resultados poco positivos ya que su mente casi lo llevaba de inmediato a pensar en Sasuke nuevamente—. Estaba dentro de un genjutsu, no estoy seguro que hizo, luego de que le respondí solo sonrió y… un cuervo se metió por mi boca —explicó recordando el momento—. Dijo que era algo de su poder y que esperaba que nunca tuviera que usarlo.
—¿¡Por qué haría algo así!? —exclamó Sakura, quien hasta el momento había permanecido en silencio desde que el rubio mencionó a Itachi—. No tiene sentido, ¿por qué trataría de ayudar luego de todo lo que le hizo sufrir a Sasuke? —agregó visiblemente alterada. Cada vez que algo relacionado a los Uchiha emergía lo único que hacía era confundir sus sentimientos más de lo que ya estaban.
Kakashi suspiró ligeramente y posó la mirada sobre ambos jóvenes. Los dos había sido elevados al rango de jonin por la quinta Hokage, eso ya les daba el beneficio de no ser mantenidos completamente al margen de las cosas que ocurrían dentro de la villa. Era cierto que aún carecían de algunas capacidades para que fueran totalmente merecedores de sus rangos, pero aún así lo relacionado a Sasuke era un tema que los involucraba directamente a ellos al haber sido compañeros del Uchiha.
—Es posible que haya información sobre Itachi que se haya mantenido en secreto —interrumpió Kakashi antes de que la kunoichi siguiera hablando y captando de inmediato la atención de ambos—. Aún no se ha podido investigar, pero es uno de los temas en los que se está trabajando en estos momentos.
—¿Sobre Itachi? —repitió Sakura sin comprender.
Tanto Sakura como Naruto trataron de hacer que su sensei hablara más, pero el hombre simplemente no se permitió hablar más hasta que tuviera la información adecuada. El rubio insistió con mucho más empeño que la kunoichi, quería saber qué podía haberse pasado por alto sobre Itachi como para que Kakashi lo considerara importante considerando que el Uchiha era un criminal a todas luces.
—Déjalo Naruto —pidió Sakura mientras terminaban de salir de la torre del Hokage y escuchaba las quejas de su amigo—. Kakashi-sensei no creo que nos haya dicho esto y lo deje así… simplemente no quiere informarnos a medias.
—¡Entonces para qué habló ahora! —se quejó él—. Mejor hubiera esperado.
Sakura bajó ligeramente la mirada. La cabeza le dolía, estaba consiente de que en ese momento simplemente no tenía idea de cómo mantener cualquier cosa relacionada a los Uchiha fuera de su mente, ni mucho menos como manejarlo para no perder el control y olvidarse de todo lo demás.
—Sai fue reasignado —comentó la muchacha ligeramente triste, tratando de hacer que sus pensamientos se alejaran un poco de Sasuke—, con Kakashi sensei como Hokage y Yamato taicho…
—Nosotros aún somos un equipo —habló Naruto al ver a lo que estaba llegando.
—Aún no puedo creer que Yamato taicho muriera… —comentó mirando el cielo. No era sólo el perder alguien con quien había estado trabajando un tiempo y con quien tenía una buena relación. Como shinobi el pensar que una persona del calibre de él falleciera a manos de otro ninja provocaba un escalofrío en su cuerpo.
—Fue Madara… —murmuró Naruto visualizando en su mente al hombre maltrecho que apareció frente a él provocando que el Kyuubi se liberara y además que se llevó varias vidas cercanas a él con sus propias manos.
—Pronto Kakashi sensei tendrá que decidir como actuaremos contra Madara y Akatsuki…
—Sakura-chan —llamó Naruto deteniéndose antes de salir por completo de la zona de edificios de gobierno—. ¿Sasuke realmente te atacó? —preguntó. La había escuchado decirlo, pero por algún motivo tenía la esperanza de que quizás en ese momento le diría que no.
—Sí.
Naruto apretó fuertemente los puños y tensó cada músculo de su cuerpo. Antes la joven había estado explicando lo ocurrido a Kakashi, pero era diferente que le respondiera directamente a él.
—Está en Akatsuki —añadió ella cerrando los ojos y dejando escapar un intento de sonrisa—. ¿Qué más iba a hacer al estar frente a alguien de Konoha?
—Voy a ir por Sasuke —gruñó ligeramente el muchacho, al cabo de unos segundos, girándose sobre sus talones.
—¡No! —intervino ella sujetándolo de la muñeca antes de que volviera donde Kakashi—. Tenemos que quedarnos aquí —añadió sin dejar que se moviera—. Konoha nos necesita.
—Sasuke también —soltó Naruto en medio de una serie de emociones encontradas contra su amigo. No era sólo el haberse unido a Akatsuki, sino el hecho de haber atacado a Sakura que estaban chocando contra todos sus deseos de volverlo tener cerca.
—¡Atacó la villa! —exclamó frustrada al escuchar como Naruto aún seguía con la idea de salvar a Sasuke, una idea que aunque no quisiera admitir no había terminado de morir dentro de ella—. Él decidió lo que está haciendo, ¡igual como decidió irse con Orochimaru! —prosiguió elevando más la voz.
—¿¡Realmente quieres abandonar a Sasuke!?
—¡Él nos abandonó a nosotros! —respondió cerrando los ojos—. ¿Acaso no lo vez? Lo único que ha hecho es avanzar por donde no podemos seguirlo.
—Eso lo sé, pero yo no lo pienso abandonar.
Sakura lo soltó al sentir que la presión cedió. En cierto modo no le sorprendió que Naruto siguiera tan terco con traer de regreso a Sasuke, pero para él ya no había lugar a donde regresar. Alguien que se levantó contra Konoha no podía simplemente pedir disculpas y hacer como si nada hubiera ocurrido.
—Al menos espera a que Kakashi sensei nos expliqué lo de Itachi —pidió. Sabía que simplemente decirle que no estaba de acuerdo no iba a servir. Además, pese a todo era incapaz de sonar completamente segura en cualquier cosa que dijera sobre Sasuke y eso Naruto si lo podía sentir.
Ambos muchachos se quedaron quietos por unos instantes y luego comenzaron a avanzar juntos adentrándose por las calles más pequeñas de la villa. Cerca de ahí Hinata los había estado observando casi desde que abandonaron el edificio. Ella había salido temprano del hospital y le habían encargado dejar unos registros en el edificio principal de la villa.
Hinata se encontraba cerca cuando notó a Naruto junto con la kunoichi de cabellos rosa. Había pensando en acercarse, pero casi de inmediato notó que se encontraban hablando y por la forma en la que se movían debía de tratarse de Sasuke. Ese era el tema que provocaba más reacciones en ellos.
Algo de tristeza la invadió al verlos juntos. La naturalidad con que ambos expresaban o que sentían y no parecían tener el mayor temor a hacerlo era algo que merecía envidia para una persona que le costaba tanto expresarse abiertamente.
x x
Hinata ingresó a su casa lentamente un tanto cabizbaja. Naruto había estado más cerca de ella desde que regresó que en todo el resto de años que lo conocía, pero eso al final no tenía que significar algo. El rubio era una persona amistosa, que siempre se preocupaba por los demás; el que se acercara a ella no debía de haberle sorprendido mucho considerando la situación en la que se encontraba.
Por un momento algo de esperanzas de que Naruto notara sus sentimientos habían aflorado mientras estuvo con él. Sabía que era despistado y poco observador en muchas situaciones, pero aún así, jamás habían tenido conversaciones largas como en el hospital.
Sakura por otro lado era una muchacha con la que Naruto había compartido muchas cosas. Envidiaba un poco a la alumna de la quinta, no sólo por ser cercana a Naruto, sino por su forma expresiva y por la forma agigantada en la que mejoró como kunoichi. De algún modo la otra muchacha tenía todo lo que ella hubiera querido y no le gustaba que ese pensamiento invadiera su cabeza. Le había costado bastante salir del hoyo en el que estuvo casi toda su vida, pero luego de los acontecimientos con su clan la confianza que había estado armando en los últimos años se había desmoronado casi por completo.
Siguió caminando por la gran mansión Hyuuga. Cuando casi todo su clan fue asesinado habían decidido entre su primo, hermana y ella que se quedarían ahí; tratando de alguna manera mantener algo del glorioso clan.
Vio a su hermana entrenando en medio del patio principal, casi de la misma manera en que su primo lo hacía rutinariamente cuando Hiashi aceptó entrenarlo. La genin desvió ligeramente la mirada hacia donde se encontraba Hinata y la observó en silencio por unos segundos casi como si la estuviera analizando.
—¿No tienes algo mejor que hacer que quedarte ahí mirándome? —cuestionó Hanabi secamente, viendo como su hermana simplemente aceptaba el trato sin quejarse—. Quizás deberías de regresar al hospital y encerrarte ahí, mínimo le serías útil a la villa, ya que es obvio que no planeas serlo con el clan —soltó con cierto resentimiento. Pese a que sólo quedaban dos Hyuuga no pensaba dejar que su apellido perdiera todo lo que significaba. Incluso con Neji las cosas iban a ser complicadas, pero sin él y con el desgano de su hermana, ella era la única que podía sacar la cara.
—Hanabi… —murmuró Hinata. Las órdenes que la quinta dio de mantenerlas a ambas lo más lejos del peligro disgustaron mucho a su hermana. La genin estaba completamente en contra de quedarse al margen de lo que ocurriera y había hecho sentir su voz en ese tema luego de que Neji falleciera. Pero Hinata no la apoyó enérgicamente como ella hubiera deseado y eso provocó una ruptura entre los lazos que habían comenzado a agrandase entre ellas.
—Tengo que entrenar —interrumpió al ver que Hinata parecía querer decirle algo.
x x
En las afueras del edificio principal de la villa, Yugao esperaba apoyada contra una pared en compañía de un shinobi de gran tamaño de cabello castaño claro y otro de cabello corto y alborotado. Los tres se encontraban en silencio, simplemente esperando. Era bastante temprano y la villa aún estaba sumamente tranquila.
Luego del ataque uno de los miembros del escuadrón de Yugao había fallecido y el otro, aunque ya se encontraba fuera de peligro, no parecía tener un pronóstico favorable para mantenerse como un ANBU activo. Su equipo tendía a llevar a cabo misiones que podían durar varias semanas, por lo que usualmente tenía asignados a cuatro shinobis bajo su mando y no los dos o tres que usualmente se veían en los grupos. Por esto, dos miembros serían asignados como nuevos integrantes permanentes bajo sus órdenes.
La kunoichi de cabello morado alzó la mirada al instante en que sintió unos pasos acercándose de diferentes direcciones. Por un lado venía Ino, pero esta se detuvo luego de que su mirada pasó de Yugao y su grupo hasta la otra persona que se acercaba.
—¿Sai? —preguntó en voz baja, ligeramente extrañada al ver al muchacho acercándose hacia la misma persona que ella.
Yugao observó seria a ambos, esperando unos instantes antes de comenzar a hablar y explicarles las órdenes que había recibido. El muchacho, Sai, había sido un ANBU en las filas de Danzou, pero al parecer el nuevo Hokage confiaba en poder mantenerlo activo. No pensaba iniciar mal la relación con él o prejuzgarlo si tenía la confianza de su senpai, pero aún así mantenía ciertas dudas en si podría acoplarse bien; a fin de cuentas las enseñanzas en la raíz diferían mucho de cómo se instruía al resto de shinobis de la hoja.
Por otro lado estaba Ino. Nunca tuvo un equipo de genins bajo su tutela, mantener un grupo de aprendices hubiera significado tener que retirarse de su puesto entre los enmascarados, pero la muchacha había sido algo bastante cercano. Pese a que Ibiki se la encargó ya con el rango de chunin, el entrenamiento de Ino en cierto aspecto podría haberse comparado al que muchos jonin daban a sus genin. Si bien era una kunoichi con habilidades, tenía muchas carencias en lo que podría considerarse mínimos vitales para ser un ANBU. Al rubia había trabajado bastante, esforzándose día a día y no sólo cuando se encontraban entrenando, pero aún bajo las mejoras que era consiente la muchacha había logrado, no podía considerar que con ella su equipo estuviera balanceado.
Yugao cerró los ojos por un instante. Si el sexto consideraba que podían estar en su escuadrón, pues ella se encargaría de que se acoplaran y alcanzaran el nivel requerido.
—Ambos recibieron la orden de acercarse aquí para que fueran reasignados a nuevos equipos —habló la kunoichi, dirigiendo la mirada a los dos shinobi más jóvenes del grupo—. Como saben, luego del ataque algunos de nuestros compañeros cayeron en batalla y otros permanecen en el hospital—prosiguió. Sabía que las bienvenidas no eran realmente necesarias, pero como líder de ese grupo era su responsabilidad—. Por esto, el sexto ha decidido que ustedes comenzarán a trabajar bajo mis órdenes —explicó, notando la nula reacción en Sai y la sorpresa en los ojos de Ino—. Como ustedes dos ya son consientes nuestras misiones pueden llevarnos a ausentarnos varias semanas o meses de la villa. Pero dada la situación en el futuro próximo es probable que nos mantengamos cerca de Konoha —Yugao desvió la mirada hacia los otros dos shinobi que también estaban ahí.
Era difícil tener que reemplazar a sus compañeros de forma tan rápida, pero era necesario hacerlo para poder continuar actuando en defensa de Konoha. Los otros dos asintieron ligeramente; pese a que estuvieron esperando juntos no habían expresado su aceptación o rechazo a la nueva organización, pero al igual que ella sabían que debían de seguir siendo cinco.
—Los cinco —recalcó luego de su pausa—, somos ahora un equipo y por esto debemos de comenzar a trabajar como tal de inmediato. Nuestras misiones no dejan espacio para fallas o descoordinaciones —especificó seriamente, notando luego de unos momentos que al menos Sai no parecía tan vacío como muchos otros miembros de la raíz, parecía un tanto curioso al escucharla—. Pese a que trabajaremos como ANBUs no implica que actuaremos como entidades independientes o que siempre estemos juntos; en algún momento tendremos que ser divididos para asignaciones especiales.
—Senpai —intervino Ino al notar que Yugao parecía haber finalizado por el momento—. ¿Y mi antiguo equipo? —preguntó. Ya no llevaba acabo tantas misiones con Shikamaru y Chouji, pero aún así hasta ese momento ese era su equipo.
—Si es necesario seguirás actuando con ellos, pero en general la mayoría de tus misiones las realizarás con nosotros —contestó la mujer, retomando la palabra—. Esto nos lleva a un asunto importante. En dos semanas quiero poder pedir que se nos vuelvan a asignar las misiones usuales, espero que eso sea suficiente tiempo para que podamos adaptarnos unos a otros.
Los cuatro asintieron ligeramente. Pese a que Yugao y los otros dos miembros antiguos ya sabían actuar juntos, todos necesitaban rearmar su forma de actuar y amoldarse a Sai e Ino.
La rubia se sintió nerviosa de improvisto. Cuando Asuma falleció, ella comenzó a buscar una manera de mejorar y hacerse más útil; ahí fue que llegó a manos de Yugao. La mujer la entrenó y sin dudas logró que mejorara bastante, pero el estar en el mismo grupo que la persona que conocía sus carencias le preocupaba, aún había detalles que faltaban por pulir y no deseaba que nadie terminara en problemas a causa de estos.
Sai por su lado se sintió extraño. Dentro de la raíz las relaciones entre los ANBU eran distintas, más lejanas e incluso competitivas. Si bien aún no había recibido nada más que unas cuantas palabras por parte de Yugao, podía sentir que pese a que era la líder buscó a los otros antes de tratarlos como un grupo, eso era algo nuevo y por suerte agradable. No estaría con Naruto o Sakura, pero tampoco regresaría a la vida que tuvo en la raíz.
x x
Katt acababa de regresar de una misión, junto con Kami, Panza y Sachi. A pesar de que anteriormente había logrado ganar algo más que simple trato diplomático con la otra kunoichi, el que a ella no la ascendieran a jonin parecía haberla incomodado y no le molestaba expresarlo abiertamente, cosa que alejaba al grupo de estar en armonía.
Reportarse con Kakashi le generaba cierta incomodidad a la pelirroja. Era cierto que su esposo antes había estado haciendo de líder de equipo para ella, pero eso ocurrió cuando recién había llegado a la villa, unos cinco años atrás. Ahora que estaban casados el 'trabajar' para él era simplemente extraño.
—¿Entonces no ocurrió nada? —preguntó el Hokage cuando terminó de escucharlos.
—No, todo estaba tranquilo —afirmó la pelirroja. A ellos se les había asignado vigilar una zona cercana a Konoha hasta que fueron reemplazados por otro equipo. Para Katt el estar fuera de su casa por unos días, dejando a su hija sola con su recientemente ocupado padre no la había hecho muy feliz.
—Vayan a descansar —indicó el Hokage—. Excepto tú —agregó mirando a Katt.
Cuando los tres menores abandonaron la oficina la kunoichi miró con curiosidad a su esposo. Había tenido la impresión de que Kakashi haría una separación bastante clara entre trabajo y hogar; a fin de cuentas él nunca fue muy emotivo públicamente como para que eso fuera un problema.
—Sabes —habló Katt luego de ver como él solo estaba sonriendo—. Van a pensar que tienes algún tipo de favoritismo conmigo —comentó acercándose a él.
—¿Por qué? —cuestionó interesado al verla a su costado.
—No deberías de pedirme que me quedara —respondió mirándolo de forma traviesa. No había estado mucho con él desde que aceptó el cargo unos días antes, a causa de la misión que tuvo, pero se veía que el trabajo como líder de una villa en mitad de una guerra era bastante agotador y consumidor de tiempo. Quizás a esa hora no estaba tan cansado como en las noches.
—Es que quería que te quedaras, así no tenía que esperar hasta la noche a que nos viéramos —explicó poniéndose de pie y colocando sus manos sobre los hombros de ella.
—¿Y qué querías? —preguntó suavemente tratando de bajarle la máscara, pero deteniéndose al sentir que la puerta se abrió de golpe.
—Hasta que llegó —habló Ibiki ingresando a la oficina, avanzando a grandes pasos hasta quedar cerca de la pareja y clavar la mirada en los ojos ámbar de Katt—. Tú y yo tenemos una conversación pendiente —indicó, señalando el cuarto de interrogación que estaba en desuso al lado de la oficina—. Espero que colabores, porque créeme que tengo menos ganas de hacer esto de las que tú puedas tener.
—¡Kakashi! —se quejó al recordar que mucho tiempo atrás Ibiki había estado interrogándola, pero por algún motivo desconocido del cual ni se preocupó en averiguar, el ANBU nunca pasó de una sesión.
Luego de sentirse traicionada por su esposo, que simplemente sonrió y la arrastró hasta el cuarto antes de cerrar la puerta con ella e Ibiki adentro, observó preocupada al ANBU. Recordaba que su vecino y ella habían estado teniendo una charla sobre Itachi y los acontecimientos extraños que tendían a rondarla que fue descontinuada. Quizás, viendo todo lo que estaba ocurriendo, lo mejor era sencillamente hablar, a fin de cuentas el que se estaría enterando de las cosas era Ibiki, no andaría gritándolo a los cuatro vientos.
—¿Por qué no empezamos desde el inicio? —comenzó a hablar Ibiki—. No quiero pedirte cosas específicas porque sé que vas a obviar algo importante.
—¿Quieres que te cuente cinco años de mi vida? —replicó en tono de queja—. Sé que quieres escuchar, no hay necesidad de que te cuente todo.
—Discrepo —interrumpió el ANBU—. Sabes que quiero a rasgos generales, pero para que lo que puedas decir sea útil, requiero detalles precisos y esos sé que los vas a pasar por alto.
—¿Asumes que recuerdo detalles precisos luego de cinco años?
—Algo debes de recordar —contestó, dejando escapar un pequeño gruñido, a fin de cuentas ella tenía un punto con eso, pero quizás él sería capaz de armar cabos aunque ella no los mencionara—. Además tu esposo no demorará demasiado en hacer su aparición. Estoy más que seguro de que él debe de saber algo y probablemente con más detalles de lo que tú recuerdas ahora, me cuesta creer que no hayas hablado con nadie.
—Igual —replicó incómoda, era cierto que había hablado con Kakashi unos dos años antes, pero había otra persona que sabía un poco, Neji, lamentablemente ya no se le podía consultar nada—. Son cinco años.
—De acuerdo, hagamos esto de forma sencilla para empezar —asintió el hombre, notando la incomodidad con algo de curiosidad—. Cuéntame en resumen lo que crees es importante.
El pequeño cuarto estaba bien alumbrado en esa ocasión, al parecer Ibiki no pensaba gastarse en artilugios para sacar información con alguien que tendía a soltarla con relativa facilidad. En el centro de la habitación había una mesa con varios papeles en blanco y un grupo de documentos entre los que se podía distinguir el gordo expediente de Katt. Cada uno tomó asiento en las dos sillas que estaban junto a la mesa y luego de un silencio incómodo la kunoichi comenzó a hablar.
El rostro de Ibiki permaneció lo más inexpresivo posible mientras escuchaba y muy de vez en cuando tomaba nota de ciertos detalles. Al menos al comienzo. Mientras la pelirroja proseguía con su historia, no muy bien narrada, pequeños parpadeos involuntarios relucían en el rostro del ANBU cada vez que salía a luz algún detalle llamativo, como la presencia de tres pelirrojas a falta de una.
Las pequeñas risas nerviosas y quejas de la kunoichi se intensificaron mientras el tiempo pasaba. Por esto Kakashi decidió que quizás ya era buena hora de intervenir en caso Ibiki tratara de matar a su esposa.
Cuando Kakashi ingresó notó que Katt estaba sentada en su silla, pero esta se encontraba colocada contra una de las paredes del cuarto mientras el interrogador estaba tratando de controlar una serie de movimientos musculares en su rostro.
—¿Un dragón? —cuestionó Ibiki al momento en que Kakashi cerró la puerta. Luego de escucharla por un par de horas ya no estaba seguro si la mujer era idiota o estaba loca. Poseía demasiada información desordenada y lamentablemente no eran datos que uno simplemente pudiera ignorar—. Dice que tu puedes confirmarlo —dijo posando la mirada en Kakashi.
—No recuerdo al dragón, pero si el contrato y el portal que apareció —contesto el nuevo Hokage—. Katt dio una buena descripción, así que si creo que sucedió.
—Pero no lo ha usado —intervino Katt ya más tranquila al no estar sola con Ibiki—. Posiblemente no lo tenga…
—Eso no quiere decir nada —bufó el hombre—. Dijiste que Kakashi sospechaba que lo tenía ¿no? así que movámonos con la premisa de que lo tiene —resaltó, refiriéndose al sexto Hokage del cual le había hablado momentos antes.
Katt prosiguió contando las cosas que habían ocurrido. Pese a que Kakashi se encontraba presente no estaba interviniendo directamente, al parecer si lo pensaba hacer sería en lo que Ibiki le explicó iban a ser las siguientes sesiones donde tocarían a fondo cada tema que ella mencionara.
Ambos hombres guardaron silencio, cruzando miradas en el momento en que la kunoichi tocó el tema de Itachi y la influencia que podía ejercer el sharingan. Esa era información que el mismo Kakashi desconocía y que en cierto modo ayudaba a armar bastante el rompecabezas que se generó en torno a los Uchiha.
—¿Estás segura? —cuestionó Ibiki cuando terminó de escucharla.
—No —respondió un tanto fastidiada—. Es la palabra de Itachi nada más, no sé si eso tenga mucho valor para probar algo… aunque también está la actitud de la segunda y quizás del mismo Madara…
El ANBU decidió que ya luego verían eso a fondo y simplemente pidió que siguiera hablando. Cuando terminara él mismo decidiría en que orden haría que le volviera a contarle las cosas y en que puntos se centraría más.
x x
El sonido del choque de metales retumbó por última vez en un bosque cercano a la frontera norte del país del fuego. En ese lugar se llevó acabo una batalla segundos antes y los cuerpos de los perdedores se encontraban tendidos por el suelo. Cuatro shinobis de Kumo habían caído a manos de quien debía de haber sido su presa.
Sasuke observó los cuerpos y con un hábil movimiento guardó su espada, quedándose quieto sobre su lugar antes de comenzar a encaminarse a una cabaña abandonada a menos de cien metros. Se detuvo en la entrada. La puerta se encontraba abierta y mostraba un interior bastante precario.
En el instante en que le ordenó a su cuerpo avanzar un ligero sonido llegó a sus oídos y de inmediato giró desenvainando su espada nuevamente. Sintió un intruso más, pero a diferencia de los anteriores este no lo atacó.
—Kisame… —murmuró el Uchiha al ver al antiguo compañero de su hermano.
—Parece que no eres capaz de mantenerte alejado de los problemas —soltó el miembro de Akatsuki con algo de sorna viendo los alrededores—. Ya tienes suficientes problemas con el Raikage que piensa que fuiste tú quien mató a su hermano, no deberías estar matando más shinobi de su villa.
—¿Qué quieres? —cuestionó Sasuke sin quitarle la mirada de encima—. Ya acabé lo que quería, no tengo motivos para regresar con ustedes.
—No vine para eso —respondió Kisame acercándose un poco, sin mayor cuidado de no pisar los cuerpos de Kumo—. Yo también terminé mi periodo con Akatsuki —explicó, notando cierto interés proveniente del muchacho—. Aunque me da curiosidad que los abandones de forma tan abrupta luego de tu primera misión grande bien hecha —comentó, haciendo referencia a su fracaso en la captura del ocho colas.
—Ya llevé a cabo mi venganza —contestó el muchacho con la mirada un tanto perdida.
—Pensé que también querías a Konoha —tanteó el shinobi con curiosidad.
—No me interesa más esa villa —respondió de golpe endureciendo la mirada—. No quiero saber nada más de Konoha, de Madara ni de nadie más.
—¿Planeas quedarte aquí? ¿Solo en la mitad de la nada? —cuestionó observando desinteresadamente los alrededores.
—Lo que planee o no, no es de tu incumbencia
—Supongo que no —asintió Kisame observando un poco la cabaña—. Pero tenía curiosidad de ver si realmente Itachi había conseguido lo que quería —comentó, viendo como el muchacho activó el sharigan a la mención de su hermano—. Tuve mis dudas sobre si realmente lograría mantenerte al margen de la influencia de los ojos de tu familia.
—¿Lo sabías? —cuestionó seriamente. Él no tenía idea de la influencia de sus ojos hasta el fútil intento de Danzou por ponerlo en contra de Madara—. ¿Por qué Itachi te hubiera confiado algo así?
—Entre criminales nos entendemos —respondió con una sonrisa un tanto burlona.
—Si sabías sobre Itachi y sobre el clan, ¿porqué nunca me dijiste nada mientras estuve en Akatsuki?
—Es sencillo —habló con superioridad—. Tu hermano hizo todo lo posible para que tu no te enteraras de lo ocurrido con el clan, yo no tenía razón para arruinarle su trabajo, pero eso ya no tiene importancia, tú ya lo sabes. —explicó con naturalidad—. Supongo que me retiraré, Madara debe de pensar que estoy muerto y te agradecería que quedara así si es que tienes la mala suerte de volver a verlo.
—Konoha no merecía que Itachi la protegiera… —murmuró el muchacho desactivando la habilidad de sus ojos.
—No tengo idea de eso, pero creo que tu hermano difería en ese punto, sino no se hubiera tomado tantas molestias en hacer todo lo que hizo —contestó el ninja de Kiri—. Si quieres hacer algo por Itachi te recomendaría que te mantuvieras lejos del alcance de Madara —añadió antes de simplemente comenzar a alejarse notando como Sasuke se quedaba pensativo sin moverse. Kisame nunca entendió bien a Itachi, pero este se empeñó en proteger a su hermano menor y a su villa pese a que los despreciaban y al menos antes de simplemente desaparecer de escena quería ver si todo el trabajo de Itachi había servido de algo—. Supongo que tendré que esperar para ver si realmente Sasuke no caminará por la ruta que Itachi trató de bloquear con tanto esmero —comentó para sí mismo cuando ya se había alejado.
x x
Yugao comenzó a adentrarse, junto con su equipo, en uno de los bosques del país del fuego. Había recibido el consentimiento del Hokage para retomar sus misiones y se encontraban patrullando la zona norte en busca de posibles intrusos o rastros de estos. Siendo el área más cercana al Kumo y con los rumores de un segundo ataque a Konoha, era posible que hubiera shinobis del rayo movilizándose cerca de la frontera.
Habían transcurrido tres semanas desde que se hizo oficial la integración de Ino y Sai, por suerte, para alegría de la ANBU, ambos muchachos pudieron adaptarse bastante bien considerando sus equipos y misiones precedentes. El problema con Sai no fue realmente el que se integrara a moverse con un grupo y pelear junto con ellos como Yugao esperó; al parecer el corto tiempo con el equipo de su senpai lo preparó bastante para eso. La dificultad del muchacho provino cuando ejercitaron situaciones ficticias sobre toma de decisiones que involucraran poner en riesgo la vida de otras personas, al parecer el haber estado tanto tiempo alejado de sus emociones y por ende de su intuición le provocaban cierto retraso, aunque por suerte al final había respondido de forma opuesta a como posiblemente Danzou lo entrenó.
Con Ino la situación fue distinta. Ella no la sorprendió en cuanto a los problemas que podría tener. Sabía trabajar en equipo, sabía comunicarse y entender con bastante facilidad a los demás, incluso cuando los menajes no eran tan claros, pero debía de seguir entrenando para poder ser un miembro que pudiera estar en el mismo tipo de actividad que el resto y no necesariamente siempre en el fondo. Claro que, al ser médico podía ejercer un papel importante sin estar en la batalla, el problema era que no siempre usarían la atención médica aunque la necesitaran.
Una pequeña señal por parte de Sai detuvo al grupo completo, en frente de ellos se encontraban un grupo de cadáveres descompuestos y los rastros de lo que obviamente fue una batalla. Los cuerpos llevaban los chalecos blancos de Kumo.
Yugao hizo una pequeña señal y su grupo se dividió en tres. Ella avanzó sola hacía la pequeña construcción rústica que estaba en las inmediaciones, mientras cada uno de sus compañeros más antiguos se unieron a los más nuevos.
Cuando Sai y el otro ANBU se detuvieron, el muchacho extendió uno de sus pergaminos y trazó rápidamente un grupo de pequeños ratones que avanzaron en dirección a la cabaña. Por otro lado Ino se mantuvo esperando en compañía del otro shinobi, deseaba usar alguna de sus técnicas para investigar, pero eso dejaría su cuerpo abandonado.
La capitana del equipo fue quien más se acercó. No se escuchaba nada viniendo desde el interior de la cabaña, pero necesitaban asegurarse de que estuviera vacía antes de comenzar a investigar los cadáveres de Kumo. Vio como los ratones de Sai ingresaban a la precaria vivienda y luego de unos instantes salían dividiéndose en tres grupos, uno de los cuales llegó hasta su posición, listos para entregar el mensaje.
Ino observó como la tinta con que fueron creados los ratones tomaba la forma de palabras y simplemente escribió un nombre.
—Sasuke… —murmuró casi de forma inaudible incluso para el shinobi que se encontraba a su lado.
Casi de inmediato una mano se colocó sobre el hombro de ella y su compañero le indicó que retrocederían. La kunoichi asintió, pero se encontraba bastante tensa al saber la cercanía del Uchiha. Ella no lo había visto en cinco años.
—¿Cómo procederemos? —cuestionó uno de los ANBU cuando ya se habían alejado y reagrupado—. Uchiha Sasuke es un criminal peligroso.
Tanto Ino como Sai observaron al shinobi que había hablado. Para ella Sasuke era aún un compañero, no solamente un traidor o criminal. Para Sai Sasuke era una persona importante por la cercanía que Naruto decía tener con él.
—Avisaremos a Konoha —respondió Yugao—. Es demasiado peligroso que tratemos de actuar por nuestra cuenta —explicó, sin necesidad de mencionar los shinobi muertos de Kumo—. No sabemos si Akatsuki está rondando el área además.
—¿Si comienza a movilizarse? —preguntó el mismo shinobi.
—Lo seguiremos, pero no entraremos en combate a menos que sea necesario —contestó y luego dirigió la vista a Sai para que se encargara de enviar el mensaje.
x x
El arduo proceso de tener que estar casi a diario en compañía de Katt por tres semanas, y peor aún tratando de articular lo que ella decía en algo que tuviera lógica le había costado varias jaquecas a Ibiki. Pese a todo no fue tanto el tener que aguantar a la pelirroja, sino los mismos hechos los que lo mantuvieron despierto por varias noches.
La kunoichi tenía información, pero mucha se encontraba aislada o inconclusa. Estaba seguro que dentro de un evento tan complejo como el que había estado manipulando Madara, y al parecer una versión más madura de Katt, no había piezas lanzadas al azar. Eso incluía su supuesto rescate que tomó en su momento como un hecho inexplicable que simplemente le arruinó una misión importante. Al parecer la pelirroja más vieja lo quería vivo y dudaba que fuera solo por fastidiarlo.
Pero otro personaje importante de la historia había aparecido: Itachi. El muchacho pese a no haber estado incluido en los problemas temporales se las arregló para tratar de arruinarle el camino a Madara, lamentablemente su hermano menor se encargó de él y no había manera alguna de preguntarle nada.
Gruñó ligeramente al pensar en Itachi. También estuvo investigando el asesinato del clan, usando lo que Katt le informó y pese a que lo revisó muchas veces la versión que ella dio encajaba demasiado bien con algunos cabos sueltos que él encontró la primera vez que trató de interrogarla. Al parecer Itachi si asesinó a su clan, pero fue una orden de la villa y viendo las víctimas del menor de los Uchiha estaba seguro de que Sasuke estaba completamente consiente de eso. La pelirroja le comentó que Itachi no deseaba que su hermano menor se enterase, eso quería decir que el otro Uchiha debió haber sido quien se lo reveló.
Guardó la ruma de papeles que tenía sobre su escritorio y tomó unos cuantos para llevarlos con él. No podían seguir perdiendo tiempo y ya era hora de hablar con el Hokage, estaba seguro de que Kakashi ya había acabado de leer la información que le envió y debía de ir a esclarecer cualquier duda que pudiera surgirle al Kage.
Era bastante temprano cuando llegó a la oficina de Kakashi. Pero no se preocupó demasiado, si bien los dos últimos Hokages pecaban de irresponsables sabían en que momento serlos y en cuales no.
Como esperaba, Kakashi se encontraba ya en su oficina.
—Hokage-sama —saludó por simple protocolo.
—Supongo que Katt ya puede dormir tranquila —comentó Kakashi al verlo.
—Por ahora no tengo más que preguntarle —respondió mirándolo seriamente—. A ella al menos —agregó provocando algo de curiosidad en Kakashi—. Lo que tenemos que ver ahora es informar al resto del concejo y ver que haremos.
—¿Respecto a los Uchiha?
—Madara es un shinobi que si bien es poderoso parece tener una inclinación a provocar caos sin necesidad de una pelea.
—El que Konoha haya ordenado la eliminación de un clan por completo por la posibilidad de un conflicto interno podría ser una carta peligrosa si Madara provee la información en un momento tenso —habló Kakashi notando a que iba a llegar Ibiki—. Pero revelar esto a la villa de cualquier forma tendrá un impacto.
—Es mejor eso a que se sepa en un mal momento —acotó Ibiki tranquilamente—. Además acabas de ser nombrado Hokage, la gente puede tomarlo de forma más positiva si se dice ahora de boca de los nuevos dirigentes a enterarse quien sabe en cuanto tiempo de boca del enemigo.
—¿Y Sasuke? No creo que sirva de algo con él —comentó Kakashi, pensando en su antiguo alumno y todo el odio que debía de llevar dentro.
—Con motivos o sin motivos atentó contra Konoha. No fue por los ancianos un día cualquiera, se unió a Akatsuki y los apoyó durante el ataque.
—Eso lo sé —puntualizó el Hokage—. Pero no es eso a lo que me refiero.
—¿Su sharingan?
—Sí. Si realmente es capaz de corromperlo podemos estar viendo el nacimiento de un nuevo Madara.
—No le des tanto crédito al muchacho —soltó Ibiki bufando ligeramente para sorpresa de Kakashi—. Es un niño confundido, no un loco como Madara… claro que eso no lo hace menos peligroso.
—El comportamiento que Sakura informó cuando se retiró Sasuke puede darnos cierta ventaja con él.
—Su inestabilidad es una ventaja… aún así me cuesta creer la influencia que podría tener el sharingan, aunque la mayoría de Uchihas siempre fueron shinobis de mucho poder y al final el poder corrompe. Al parecer a ellos de forma literal.
—Hay algo más, aunque esto ya es en relación a Katt —comentó con cierta preocupación.
—No hay rastros de qué ocurrió con la segunda y al parecer no planea volver a aparecer.
—Y esa es la que aparentemente sucumbió al sharingan.
—Tuviste suerte de que sólo te transplantaran un sharingan —habló Ibiki con cierta precaución—. Tú no has sido influenciado.
—Quizás el número no tenga nada que ver sino lo que impulsa a la persona a moverse.
—Lo dudo —interrumpió Ibiki arqueando ligeramente una ceja—. Se supone que Sasuke es impulsado por la venganza, no por el simple hecho de tener poder.
—Entonces quizás no ha sido corrompido y simplemente es reacción a no saber por donde avanzar.
—Quizás, pero eso no cambia los hechos. Uchiha Sasuke es un traidor y altamente peligroso —expresó el ANBU de forma seria—. Aunque hay algo que me ha molestado un poco y no creo tener forma de obtener la información.
—¿Qué es?
—La persona que realizó el transplante de los ojos de Itachi.
Kakashi observó atentamente a Ibiki. No era algo usual o con muchos precedentes una operación de ese tipo. Él tuvo suerte de haber estado en el mismo equipo de Rin, su compañera era una médico increíblemente talentosa y fue capaz de realizar la operación exitosamente. Pero eso en parte se dio gracias a que tenía cierto conocimiento del sharingan por haber tenido a un Uchiha hablador a su lado. ¿Cuántas otras personas eran capaces de hacerlo era desconocido? ¿Quizás Orochimaru? Pero era poco probable que él hubiera cedido precisamente ese par de ojos.
x x
Un mensaje enviado por el grupo de Yugao obligó a Kakashi a tomar una decisión difícil. Tenían la localización exacta de Sasuke y al parecer se encontraba solo, si en algún momento pensaba acercarse a él y capturarlo ese era el mejor momento. Pero pese a todo aún seguía considerándolo como su alumno y eso complicaba la decisión, sobretodo porque la probabilidad de que se entregara sin una lucha era imposible. También estaban Naruto y Sakura, no se sentía en derecho de simplemente actuar a sus espaldas.
Primero reunió un par de escuadrones ANBU para que se juntaran junto con el que se encontraba en la ubicación del Uchiha. Tenía que decidir cuál sería la orden que les daría y la forma de proceder con Sasuke, claro que cualquiera fuera la decisión necesitaría un contingente amplio de efectivos para tratar de disuadirlo o enfrentarlo. Pero antes de terminar de redactar la misión decidió llamar a Naruto y Sakura para ver cuál era la decisión que ellos pensaban tomar con respecto a su compañero.
Ninguno de los dos demoró demasiado en llegar. Luego de haberles mencionado a Itachi probablemente estaban esperando que les explicara el panorama real de la situación de Sasuke y su hermano. Decirles que fue Konoha quien realmente terminó generando las desdichas del menor de los hermanos e incluso del mayor no iba a ser fácil de aceptar para ninguno de los dos.
—Recién con el fallecimiento de Danzou y el concejo es que hemos podido recuperar y armar esta información —finalizó Kakashi luego de haber hablado bajo la mirada de sus dos alumnos que fueron incapaces de generar palabra alguna.
—¡No puede ser! —reaccionó a gritar Naruto. Le costaba demasiado creer que el tercer Hokage hubiera permitido algo así, más si no estaba completamente de acuerdo.
—Hay información que fue recuperada de las ruinas de la base de Danzou que pueden comprobarlo, sin contar algunas irregularidades en el expediente de Itachi y la presión por parte de los consejeros a dejar de lado lo referente al asesinato Uchiha cuando se trataba de analizar —explicó el Hokage, tratando de mantener la seriedad que debía.
Sakura se mantuvo silenciosa. Recordando a Sasuke desde que era pequeño y todos los cambios que tuvo mientras fue creciendo.
—Sasuke lo sabe ¿no? —se atrevió a preguntar la kunoichi—. Por eso atacó al concejo y a Danzou…
—Uchiha Madara debe de haberlo revelado para poder contar con su apoyo durante el ataque —asintió Kakashi.
—¿E itachi? —preguntó Naruto intranquilo—. ¿Cómo lo sabía? Cómo sabía que atacaría Konoha? Sasuke no lo hubiera matado si en ese momento hubiera sabido la verdad.
—No lo sé. Posiblemente Itachi simplemente quiso asegurarse de que su hermano no quedara completamente solo cuando él muriera.
Sakura bajó la mirada al pensar en Itachi. No podía siquiera imaginar como debía de estar sintiéndose Sasuke luego de enterarse de que todo lo que lo movió por tantos años era una mentira que acabó provocando que se embarrara las manos con la sangre de la persona que más lo quería. Pero en ese mismo momento su cuerpo la obligó a recordar el dolor del combate que tuvo contra ella.
—Pero no sólo atacó a Danzou y el concejo… —murmuró tratando de no soltar lágrimas—. ¡Pudo haberme matado sino fuera porque deseaba encontrar a Danzou! —soltó con frustración al sentir que a Sasuke realmente no le interesaba en absoluto lo que le ocurriera a ella.
—Sakura-chan… —susurró Naruto al ver su reacción.
—¡Sasuke no le interesa lo que nos ocurra! Lo único que hizo fue anteponer su venganza sobre todo y lo está volviendo a hacer —continuó dejando escapar algunas lágrimas—. Nosotros también nos preocupamos por él y lo único que hace es darnos la espalda.
—Hemos localizado a Sasuke —informó Kakashi sin dar tiempo a que se calmaran—. Está sólo cerca a la frontera norte; un equipo ANBU lo ubicó en un reconocimiento de la zona.
Ambos muchachos se sorprendieron al escuchar a su sensei. La noticia de la verdad sobre la masacre Uchiha y el sharingan ya eran bastante, pero enterarse de la ubicación de Sasuke era demasiado.
—Voy a enviar varios escuadrones a encargarse.
—¿¡Planean matar a Sasuke!? —gritó Naruto visiblemente alterado, acercándose hasta quedar junto al escritorio de Kakashi mientras Sakura se quedó completamente inmóvil al escuchar la noticia—. ¡No pueden hacer eso!
—Cálmate Naruto —pidió el Hokage, consiente de lo que sus palabras iban a provocar—. Por eso los llamé —habló velozmente al tener la atención de su alumno por un instante—. Las acciones de Sasuke me obligan a tener que actuar en contra de él. Si bien es cierto directamente solo afectó a un grupo pequeño, el momento en que lo hizo dejó a Konoha en una situación política precaria.
—Los ancianos fueron los que atentaron contra él —continuó Naruto sin calmarse demasiado.
—Como Hokage debo de asegurarme que la villa se mantenga a salvo y Sasuke es un peligro, más aún si es parte de Akatsuki y con la influencia que el sharingan pueda causar sobre él —habló Kakashi seriamente manteniendo la mirada sobre Naruto—. Viendo el estado de su historia y la forma en que se retiró del ataque estoy dispuesto a ofrecerle una oportunidad de que abandone Akatsuki y se mantenga al margen de toda esta guerra.
—Pero… —dejó escapar Naruto.
—Sasuke es muy peligroso para la villa y sus acciones me impiden aceptarlo de regreso aunque decidiera unirse a nosotros —explicó Kakashi—. Armó su propio camino y este lo ha alejado demasiado de nosotros.
—¿Qué es lo que tenemos que hacer nosotros? —preguntó Sakura elevando la mirada, dispuesta a saber que era lo que debía de hacer para poder poner fin a toda la angustia que Sasuke le provocaba a ella a Naruto y aunque no se notase a su sensei.
—Hablar con él y ver qué es lo que planea hacer ahora —respondió cerrando su ojo visible—. Si decide hacerse a un lado Konoha no lo seguirá, pero por sus mismas acciones tampoco podemos otorgarle apoyo contra Kumo. Atacar a Sasuke ocasionaría grandes pérdidas para la villa, su nivel es muy alto y no deseo un enfrentamiento en su contra si puede evitarse.
—¿Y si no desea hacerse a un lado? —volvió a preguntar la kunoichi de forma seria provocando que Naruto la mirara confundido.
—Entonces los escuadrones que he enviado a la zona se encargarán de él a cualquier precio…
x x
Kakashi observaba desde su ventana como el sol comenzaba a ocultarse. Naruto y Sakura habían aceptado ir en compañía de los ANBU a tratar de hablar por última vez con Sasuke unas horas antes. Dudaba que el rubio realmente permitiera que esa fuese la última vez aunque el Uchiha se negara a mantenerse al margen.
No estaba seguro si fue correcto otorgarle esa opción de escapatoria a Sasuke. Si bien tenía una excusa para que sonara lógico, mayormente había sido por un deseo emocional de no ser él quien diera la orden de terminar de romper la amistad de sus alumnos. Quizás Sasuke tenía una esperanza, Naruto seguía pensándolo ciegamente, pero Sakura no y eso le preocupaba.
Con la noche ya cubriendo Konoha comenzó a dirigirse a su casa. No tenía sentido que continuara en la oficina, no tendría noticias de lo ocurrido al menos hasta dentro de dos días. Y sabía que lo estaban esperando a que regresara a su casa.
Katt por su lado había estado mayormente en la villa gracias a los interrogatorios de Ibiki. Eso aparte de darle un buen par de horas de malos ratos, le permitía mantenerse más con su hija.
Aunque las charlas con Ibiki habían tenido otro factor interesante: Pese a que lo sabía, nunca había estado tan consiente del tiempo que llevaba en Konoha. Cinco años era un periodo largo de tiempo, casi un quinto de su vida lo había pasado en el país del fuego. Y a pesar de todos los problemas que surgían, la calma de su mundo no la llamaba demasiado. Había formado una familia en Konoha, disfrutaba su vida ahí por más caótica que pudiera parecer y eso provocaba que de cierta manera se olvidara de todo lo anterior.
—¡Listo! —exclamó al terminar de vestir a su hija con una sonrisa dibujada en el rostro y feliz de no haberse abstraído demasiado pensando como para olvidarse de que estaba atendiendo a la bebé. La pequeña Sayuri se encontraba limpia y casi lista para irse a dormir—. Ahora solo tengo que arreglarte el cabello —comentó viendo lo desordenado que estaba—. No tengo idea como te despeinaste —agregó colocándola sobre su cuna sentadita para poder peinarla.
Pero luego de varios minutos de cepillar y cepillar el cabello plateado de Sayuri seguía levantándose y Katt comenzaba a amargarse provocando que su bebé comenzara a sonreír un poco.
—¡Esto es el colmo! —soltó tomando a Sayuri y bajando las escaleras de la casa para ir a la sala donde estaba su esposo leyendo tranquilamente al parecer—. ¡Kakashi! —exclamó para llamar su atención antes de colocarse frente a él y extender a la bebé—. ¡Mira! Tiene tu mismo cabello —explicó molesta al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo.
La pequeña Sayuri comenzó a tratar de extender los brazos para alcanzar a su papá que se encontraba a unos pocos centímetro en frente de ella. Kakashi sonrió ligeramente y extendió un dedo para que la bebé se sujetara.
—Pensé que ya te habías dado cuenta —comentó sin ver a Katt—. Me lo dijiste cuando nació.
—No el color —se quejó—. No hay forma de que deje de pararse —explicó. Recién se había percatado que Sayuri no había heredado sólo el color de cabello de su padre sino también la costumbre de no caer hacía donde la gravedad mandaba.
—Cuando le crezca probablemente deje de hacer eso —asumió tomando a la bebé que balbuceaba activamente tratando de que él la cargara.
—Pero es una niña… después va a terminar pasando horas metida en el baño tratando de controlar su cabello —murmuró al ver como Kakashi simplemente se puso a jugar con Sayuri—. Olvídalo…
El cuerpo rojizo de su invocación captó su atención. Usualmente evitaba preguntarle que estaba haciendo a menos que fuera algo muy llamativo, era mejor para su salud mental, pero Orion ya llevaba varios días relamiéndose en las ventanas y puertas de la casa, siempre yendo de un lugar a otro y al parecer divirtiéndose.
—¿Qué se supone que estas planeando? —preguntó acercándose a su zorro y tratando de ver que era lo interesante que podía estar en ese momento ocurriendo por la puerta que daba al jardín.
—Nada, solo olfateo mi comida —contestó moviendo ambas colas y de vez en cuando rozando la cabeza de la pelirroja.
—¿Tu comida? —preguntó tratando de sujetar las extremidades que no cesaban de moverse.
—Sí. Desde hace unos días hay un ANBU rondando la casa permanentemente, pero no se atreve a acercarse más.
—¿Y qué hace un ANBU ahí?
—No sé, creo que Hatake lo asignó a que vigile —explicó el zorro tranquilamente—. Hay otro que a veces lo siento cuando dejas a Sayuri en la guardería.
Katt escuchó la respuesta y giró ligeramente para ver a Kakashi jugando alegremente con su hija. Pensó por unos momentos si era verdad, aunque viendo que casi todo el día se encontraba ausente no debía de sorprenderle demasiado que hubiese puesto algo de seguridad.
A la mañana siguiente Kakashi se alistó para volver a su rutinario trabajo, pero en esa ocasión prefirió no llegar antes de tiempo, ya no tenía nada tan urgente y quería estar un poco más de tiempo con su familia.
Katt tomó el gesto con alegría, no le gustaba mucho tener que pasar tan poco tiempo con él, aunque al menos se había estado 'entreteniendo' con Ibiki los días anteriores y el estar ocupaba le servía bastante. El desayuno se desarrolló como muchas otras cosas en esa casa; caóticamente. Orion trataba de aprovecharse de alguna distracción para asaltar alguna olla o el refrigerador, Sayuri a su vez comenzaba a llorar cuando su madre no le prestaba atención por estar tratando de contener al zorro y al ver como la manada de perros de Kakashi comían cerca de ella centrándose solo en eso hasta que los llantos los obligaban a ver que ocurría.
Kakashi sonrió. Extrañamente tanto alboroto no le incomodaba.
—¡Maldito zorro! —gritó la pelirroja al recibir una cola gigante y peluda contra el rostro y ver como el zorro se escabullía por una ventana cercana—. Estoy llena de pelos —se quejó tratando de limpiarse un poco.
—Tu hija quiere atención —comentó Pakkun que se encontraba parado sobre la mesa en frente de la pequeña que peleaba contra la silla de bebé para poder atraparlo.
—¡Sayuri! —llamó Katt acercándose y luego volteando hacia Kakashi—. Deberías de haberla atendido.
—Te estaba llamando a ti, yo voy cuando me busca a mí —contestó sonriéndole.
—Bueno, no importa —suspiró, retomando su labor de alimentar a la bebé—. Por cierto, ¿Has visto a Naruto? No ha regresado por aquí y no quiero que Sayuri termine viéndolo como un casi extraño.
—Está en misión —contestó Kakashi tranquilamente, tratando de no dejar ver la preocupación que tenía en esos momentos a causa de sus tres alumnos y en parte agradecido de que Orion no estuviera presente, el zorro tenía una desagradable habilidad de ser bastante atento—. Cuando regrese le aviso de que debería venir a visitar a Sayuri-chan.
Katt tomó el tema con naturalidad y continuó hablándole. Él por su parte prosiguió con su costumbre de mantener sus emociones bien ocultas al fondo, no servía de nada que preocupara a su esposa.
Cuando la mañana avanzó un poco Kakashi se puso de pie luego de haber estado jugando un rato con su hija en el suelo mientras esta trataba de mantener a Pakkun cerca de ella. Cuando Sayuri lo notó se quedó quieta en su sitio mirándolo para que se quedara.
—En la noche seguimos jugando —dijo dándole un beso en la frente al ver que Katt ya estaba cerca para recogerla—. Ibiki ya no va a seguir interrogándote así que por estos días tienes algo de tiempo libre —comentó acercándose a la pelirroja para despedirse.
Los balbuceos constantes provenientes desde el piso se intensificaron. A Sayuri no le gustaba que su papá se fuera y siempre lo hacía notar, aunque sin mayor éxito para retenerlo. Pero en esa ocasión fue distinto, apoyándose torpemente contra una pared logró ponerse de pie; no era primera vez que se erguía, pero si era primera vez que lograba avanzar.
Dio un par de pasos torpes con dirección a su papá mientras la pareja se demoró unos instantes en darse cuenta de que Sayuri se encontraba en movimiento. Katt se sorprendió bastante hasta que vio como la atención que había ganado la bebé la desconcentró por completo y terminó yéndose hasta el suelo; hecho que fue seguido por un llanto bastante fuerte.
—No, Sayuri-chan no llores —pidió Katt levantando a su hija luego de ver que por suerte la corta caída no causó nada fuera de un susto.
Kakashi se quedó unos momentos más hasta que la pequeña se calmó. No estaba seguro a qué edad caminaban los bebés, pero le alegró mucho haber podido verla levantarse aunque acabó en el piso. Cuando se retiró escuchó como Sayuri retomaba su llanto, aunque al menos eso no era por haberse golpeado. Sonrió un poco mientras se alejaba, aunque fuera de forma ruidosa le gustaba sentirse reclamado.
Al llegar a su oficina se sentó y suspiró ligeramente. Nuevamente tenía que enfocarse sólo en los acontecimientos de la villa y eso incluía el destino de la misión que les encargó a Naruto y Sakura. Sus alumnos ya debían de estar cerca de encontrarse con Sasuke para esos momentos.
x x
Al momento en que el enmascarado que los estaba guiando se detuvo el corazón de Naruto comenzó a latir de forma acelerada. Frente a sus ojos pudo notar una pequeña cabaña descuidada, bastante bien camuflada entre la densa vegetación, y los escuadrones ANBU rodeando el perímetro con cautela. Esa debía ser la zona en donde estaba Sasuke.
—Uzumaki Naruto, Haruno Sakura —llamó una voz femenina portadora de una máscara y un largo cabello morado—. Tienen permiso para ingresar, pero ante cualquier muestra de hostilidad iniciaremos el ataque —explicó seriamente. Esas eran las órdenes que acababa de recibir directamente desde el Hokage.
Naruto asintió lentamente. Había un gran contingente de shinobis, pero no era el número o el ver como se desplegaban lo que lo mantuvo casi inmóvil. La situación en la que se encontraba nadie desearía tenerla, todo ese movimiento se estaba dando a causa de Sasuke y si hacían algo mal con él, cualquier cosa que provocara un enfrentamiento un combate contra el Uchiha iniciaría. Desvió la mirada a su compañera; ella estaba quieta como él, pero en sus ojos se reflejaba mucha confusión, no era sólo preocupación por lo que ocurría con Sasuke.
Cuando comenzaron a avanzar, Sakura notó a una de las pocas kunoichis que estaba en el lugar portando una máscara. Pese a tener el rostro cubierto era reconocible, habían sido amigas desde pequeñas y pocas mujeres llevaban el cabello tan largo en Konoha. Formó el nombre de su amiga inconcientemente con los labios, pero sin permitir que el sonido saliera. No tenía idea de que se hubiera unido a los ANBU, estaba consiente de que llevaba otro tipo de misiones separada de Shikamaru y Chouji, pero jamás pasó por su cabeza lo que estaba viendo.
—¿Sakura-chan? —llamó Naruto, preocupado, al ver como esta se detuvo sin aviso.
—Sigamos —contestó luego de percibir como Ino le devolvía la mirada a través de su máscara.
—¿Estás bien? Puedo ir solo…
—No, no me pasa nada —respondió al escucharlo, notando como él parecía estar demasiado centrado en Sasuke como para notar a la rubia, o quizás simplemente el darse cuenta de ciertos detalles no era una de las habilidades más desarrolladas de su amigo—. Vamos a ir los dos juntos —recalcó sonriéndole un poco. No iba a permitir que fuera solo, ni mucho menos iba a dejar que el ver a Sasuke o la posibilidad de volverlo a enfrentar la ahuyentara de ese lugar.
Atrasada… ya realmente no tengo excusas o perdón. Bueno excusas sí, pero perdón no xD. Ando en clases de ingles de 11am a 1pm mal horario, hubiera preferido algo a las 9am, así no me cortaba el día a la mitad. Pero bueno es necesario, sino no me dejan acabar la carrera.
Sobre el manga no hay mucho que decir. "Nació bien, vivió mal, pero murió tratando de recuperar su honor", eso es a lo que puede apuntar el manga actualmente en mi opinión. No hay forma de que regrese a lo que fue, pero sería bueno que al menos Kishimoto tratara de arreglarlo. Lamentablemente tengo mis dudas, en lugar de trabajar lo que tiene anda soltando cosa rara tras cosa rara.
Ya en esta última etapa, como deben de haberse dado cuenta, no estoy tan focalizada en Katt, sencillamente porque ya jugó casi todo lo que tenía que jugar. Mi linda pelirroja fue la forma de narrar los cambios que había hecho sin alterar demasiado lo que le ocurría al resto (Y de paso daba más libertad al escribir) pero ahora hay demasiados detalles y cosas que ella simplemente no puede participar y que tampoco puedo dejarlos como cosas que se rumoreen en Konoha y que ella escuchó. Falta poco, aunque temporalmente dentro de la historia no tanto, yo soy de la opinión de que uno no se lanza al ataque con información recién recibida mientras la va leyendo y examinando en el camino (Eso suena a universitario una hora antes de dar un examen xD)
Sobre Sayuri. El otro día fui a ver a las sobrinas de mi enamorado, la menor anda de unos 9 meses así que me sirvió bastante. El único detalle es que anda un poco desfasada con mis guías de qué hace el bebé en cada mes xD yo por ejemplo a los 10 meses corría locamente por mí casa, pero me demore una eternidad en hablar y ni que decir hasta hablar correctamente, pero el hijo de una amiga de mí madre decía "Ferrocarril" bien pronunciado como al año y medio… pufff yo eso lo debo de haber dicho a los 5 xD (de paso actualmente creo que anda con intensiones de lanzarse a la presidencia cuando tenga la edad mínima necesaria xD) lo único que puedo sacar de esto es que si un bebé hace rápido algo es probable que se quede medio lento en otra área a menos que ande con alguien encima todo el día que trate de que eso no ocurra xD
Opiniones, quejas, sugerencias y cualquier cosa que deseen déjenlas en un review. Por cierto 90 por ciento seguro de que acabe este fic en 100 capítulos xD (así que 4 más y es todo)
