Aunque me cuesta creerlo, el 21 de Abril fue el tercer aniversario del fic. Realmente me hubiese gustado poder acabarlo para esa fecha o al menos haber publicado este ese día. Pero, de cualquier manera, espero que sigan disfrutando el fic pese a las demoras.
Las crónicas perdidas de Konoha: Shippuden
Capítulo 99
El final de la cuarta guerra ninja
Pein observó, quieto, a las tres personas que tenía delante de él. Muchos años atrás había estado en frente de ellos, pero en ese momento tenía a Konan y Yahiko a su lado, además era sólo un niño. Con cada uno había tenido algún encuentro luego de volverse Pein y contra dos de ellos había peleado directamente. Observó de forma cautelosa; con shinobis de la altura de los sannin un segundo enfrentamiento luego de haber demostrado buena parte de su arsenal podía significar una derrota casi segura, incluso para él.
El primero en abrir los ojos y tomar conciencia fue Jiraiya. Al ver a Pein su cerebro casi automáticamente le hizo creer que la pelea que acabó con su vida aún continuaba de alguna manera, pero al notar el bosque y la extraña sensación de su cuerpo recordó bien sus últimos momentos. Giró ligeramente la cabeza y notó al causante de su regreso.
—Orochimaru —murmuró seriamente. No tenía idea clara de qué estaba ocurriendo, pero era bastante obvio que su antiguo compañero había usado el 'Edo Tensei' y al parecer planeaba tener un enfrentamiento contra Pein.
—Jiraiya… —llamó ligeramente la otra persona que había sido traída a la vida. Lo primero que Tsunade vio y reconoció fue al gran hombre de cabello blanco, pero aunque quiso centrarse sólo en él, su instinto automáticamente le hizo presente la presencia de Pein y de su otro compañero—. ¡Orochimaru! —gritó de forma agresiva. No era idiota y sabía perfectamente qué había hecho el invocador de serpientes con ella y Jiraiya. Se suponía que Orochimaru estaba muerto, pero con él ese tipo de noticias nunca debían de tomarse como una verdad absoluta.
La presencia de la rubia hizo que Jiraiya gruñera ligeramente al notarla. Ella también había muerto en algún momento, pese a que trató de conseguir y enviar la mayor cantidad de información que pudo sobre Pein para apoyar contra Akatsuki. Sabía que Tsunade ya se encontraba débil, pero realmente deseó que ella pudiera terminar retirándose al final de todo el conflicto.
—No creo que sea adecuado que los controle, cuando lo hice con el primer y segundo Hokage sus habilidades se redujeron mucho —explicó Orochimaru tranquilamente sin darles oportunidad de hablar—. Necesito que puedan pelear a su máximo.
—Vaya, debes de haberte vuelto aún más demente de lo que eras si crees que vamos a ayudarte —comentó Jiraiya desviando la mirada hacía su invocador.
—Pueden ponerse en mi contra si lo desean, pero quizás sería bueno que supieran que lo único que se interpone entre Pein y Konoha somos nosotros —respondió Orochimaru esbozando una sonrisa de confianza—. Los que podrían tratar de detenerlo están atacando Ame en estos momentos —añadió satisfecho al ver las expresiones de los otros dos sannin.
—¡Konoha puede defenderse! No todo se trata de que tan fuerte es uno individualmente —interrumpió la rubia.
—Tal vez, pero si me apoyan pueden evitar la inminente masacre y posible destrucción de Konoha.
—¿Nos tomas por unos idiotas? —replicó Tsunade molesta al escucharlo.
—Luego de encargarte de Pein irás contra la villa —acusó Jiraiya tratando de evitar pensar cómo era que la kunoichi del grupo también había muerto.
Pein se mantuvo quieto, analizando a sus adversarios. No poseía mucho conocimiento de la técnica que había utilizado Orochimaru, pero al parecer tanto Jiraiya como Tsunade conservaban sus capacidades mentales y eso significaba que probablemente recordaban sus enfrentamientos en contra de él. Físicamente tenían una apariencia algo golpeada y la suciedad por haber emergido de la tierra, pero en general aparentaban estar igual que antes de morir y en el caso de Jiraiya podría decirse que mantenía su estado previo a la pelea en la que perdió uno de sus brazos.
—Una batalla contra Pein, incluso con la ayuda de ustedes me debilitaría mucho, no podría ir enseguida por Konoha —contestó el sannin calmadamente—. No tengo intensión de atacar la villa en este momento, pero pensé que ustedes desearían defenderla… o quizás prefieran seguir descansando.
Jiraiya y Tsunade cruzaron miradas, no podían permitir que Pein llegara a Konoha y reconocían el bosque en el que se encontraban, Orochimaru no estaba mintiendo al decir que se encontraban cerca. Pero por otro lado el apoyar al tercer sannin no les agradaba.
—¿Qué ganas con esto? —exigió saber la kunoichi.
—Lo que Akatsuki y Madara han estado juntando todo este tiempo…
—¿¡Estás loco!? —gritó Tsunade al escucharlo—. Pelearíamos para mantener el mismo problema sólo que tú serías quien tuviera a los bijuu.
—Al menos ganan tiempo y decrece la cantidad de enemigos… —contestó el invocador hasta que posó la mirada en Pein—. Creo que no planea esperar más.
Tanto la quinta Hokage como el ermitaño dirigieron su atención a Pein que se encontraba listo para comenzar a atacar. Ambos asintieron luego de volver a cruzar miradas, se conocían de mucho tiempo y sabían que estaban pensando igual. Ayudarían a Orochimaru contra Pein y luego se encargarían de él antes de que el jutsu terminara.
x x
El grupo de Konoha que se encontraba combatiendo contra los shinobi de Ame, dirigidos por Konan, se percató al instante del combate que se estaba iniciando en la cima del edificio más alto de la villa. En un principio fue una ligera explosión, pero casi inmediatamente después la estructura colapsó ante el peso de un gigantesco dragón rojo. La criatura extendió sus alas y luego agitó con fuerza su cola terminando la labor que su cuerpo había iniciado segundos antes.
Tanto la aparición del dragón como la desaparición del edificio tomaron por sorpresa a ambos grupos que se encontraban enfrentándose. Los ninjas de Ame no parecían estar seguros si la inmensa invocación era parte de sus aliados o enemigos.
Katt se demoró unos momentos en reaccionar, recordaba bien a ese dragón, el problema era que en esos instantes se le veía incluso más grande que lo que ella recordaba. Al haber estado rodeada de otras gigantescas invocaciones la vez que logró verlo, no distinguió tan efectivamente lo colosal que era el tamaño del compañero de Madara.
Negó ligeramente con la cabeza tratando de concentrarse y esquivó un shuriken que fue lanzado hacía ella, la sorpresa no logró detener la batalla por más de unos pocos segundos. Genma se adelantó indicándole que se alejara y ella aprovechó para avanzar con dirección a la inmensa invocación, no muy segura de si realmente quería seguir el plan que la incluía peleando en su contra.
Vio como, a lo lejos, el polvo que se elevó por la caída del edificio se disipó ante una ola negra de energía que derrumbó otra construcción cercana. No pudo distinguir a ninguna persona siendo golpeada a causa de la distancia y escombros, pero estaba segura de que ese ataque había sido de Madara.
—Kakashi… —susurró indecisa, no estaba segura si debía de seguir con el plan o simplemente ir a donde estaba el Uchiha y posiblemente Kakashi junto con Naruto. Lo ideal era que se apegara a lo que le había indicado y confiara en que todos podrían realizar su parte como era debido, pero la idea de tener a su esposo y hermano contra un enemigo tan poderoso la mantenía intranquila. Aún así, antes de lograr tomar una decisión, sintió como alguien se acercaba a ella avanzando en su misma dirección.
—Hay que apurarnos —indicó Sakura seriamente al alcanzarla, al igual que la pelirroja se movilizó casi al instante en que el dragón apareció—. No parece que vaya a quedarse peleando donde fue invocado, no podemos dejar que se acerque al resto —añadió, tratando de que su mirada no se desviara en la misma dirección a la que Katt parecía querer dirigirse.
Katt asintió sin mucho entusiasmo, con Sakura a su costado no podía simplemente tomar el otro camino y obviar al dragón, pese a que estaba segura de que la otra kunoichi también tenía deseos de ir a donde se encontraba el rubio. Aunque no le gustara, iba a tener que confiar en que tanto Kakashi como Naruto se mantendrían a salvo y que el plan de Konoha para enfrentarse a Akatsuki funcionaría.
—¿Has visto a Pein? —preguntó la pelirroja luego de pensar en Akatsuki. Del líder de la organización no parecía haber rastros—. ¿Crees que esté con Madara?
—Es posible… —contestó un tanto pensativa, ella tampoco había logrado ver al miembro faltante de Akatsuki. Tomó una gran bocanada de aire mientras continuaba avanzando para tratar de relajarse. Su labor era centrarse en dirigir a los médicos y atender heridos o enfrentarse contra la invocación de Madara, en ese momento no podía permitir que su mente tratara de pensar en otras cosas.
—Kankurou y un grupo de Suna fueron con ellos —habló Katt recordando quienes se alejaron con Kakashi—. Espero que puedan contra él si realmente está ahí.
—Todo sigue yendo conforme a lo planificado —contestó Sakura dirigiendo la mirada hacía el dragón que se encontraba volando a varios metros en frente de ellas y acercándose—. Se revisaron muchas posibilidades y todos saben que deben de hacer.
Katt la escuchó y asintió, pero nada de lo que dijo le daba seguridad. Confiaba en que no habrían problemas mayores contra los shinobi de Ame pese a estar Konan con ellos, pero los que se encontraban enfrentándose a Madara podían terminar cayendo ante alguna habilidad que el Uchiha no hubiese dado pistas de tener hasta el momento.
—Hay que ir por un costado —sugirió la pelirroja al ver como el dragón comenzaba a descender. Por nada del mundo pensaba ponerse directamente en frente de algo tan gigantesco, con suerte si se daba la situación en que los ataques no eran efectivos los ignoraría al verlos como insectos rondando cerca.
—Es inmenso… —susurró Sakura apretando fuertemente sus puños. Kakashi le había indicado que con su fuerza podría ser capaz de dañarlo, pero en ese momento tenía dudas acerca de la afirmación. Aunque algo al menos la tranquilizaba, hasta ese momento no había utilizado casi nada de su chakra y podía concentrarlo todo en hacerlo caer.
La inmensa criatura se posó sobre un grupo de casas que se volvieron escombros en cuanto apoyó su peso. Estaba observando el panorama y no necesitaba estar en un lugar alto para hacerlo, su tamaño le permitía casi una total visibilidad de lo que estaba ocurriendo y lo poco que le era tapado por alguna construcción parecía no interesarle en absoluto.
Antes de que pudiera siquiera decidir si haría algo, el dragón sintió como los restos de las construcciones bajo sus patas se elevaron en un remolino de viento que lo envolvió. Los golpes de los pequeños escombros no le incomodaban, apenas los podía sentir, pero entre la baja visibilidad notó, ya casi sobre él, a un hombre vestido de verde que atinó a darle un golpe en la cabeza. Al tomarlo por sorpresa, y de alguna manera relajado, el impacto del golpe de Guy provocó que la cabeza del dragón llegara a golpear fuertemente el suelo.
La bestia verde de Konoha dio un salto y retrocedió. Pese a que a primera vista parecía haber logrado algo positivo el shinobi estaba preocupado. El resultado del impacto no era tan fuerte como él imaginó y pudo comprobar con sus propias manos la dureza de las escamas del dragón.
Guy no se quedó a pelear en el área de Madara, en cuanto el edificio se desplomó comenzó a evitar los restos de este y a tratar de seguir a la invocación. Cuando sintió que el Uchiha lanzó su primer ataque, luego del derrumbe, apresuró el paso aún más, quería terminar con lo que le había sido encargado para poder regresar a ayudar a Kakashi y ese grupo contra Madara.
El dragón se volvió a erguir y miró con curiosidad al hombre que lo atacó. Recordó que estaba sobre el edificio cuando comenzó a derruirse y era algo llamativo verlo en frente de él. El lugar en que fue invocado no se encontraba tan cerca y eso implicaba que ese shinobi era capaz de moverse a grandes velocidades, más de los límites normales que un cuerpo humano, incluso entrenado, debería ser capaz de alcanzar.
—¡Sigan atacándolo! —gritó una voz masculina dirigiéndose a las dos kunoichis de Konoha.
Katt reconoció al hombre, era el shinobi de Taki, Akio, que se acercaba velozmente y un poco más atrás de él estaba la kunoichi de la arena preparándose para tomar una mejor posición luego de haber lanzado el torbellino que ocultó por instantes la presencia de Guy. La pelirroja comenzó a moverse y se separó de Sakura, quien junto con Guy debía de mantenerse atacando de cerca. La presencia de Akio era algo nuevo, no esperaba que alguien más estuviera con ellos apoyando contra la invocación, pero desconocía las habilidades del hombre, pese a que cuando tuvo una misión en Taki a causa de Sasuke él estuvo presente.
—¿Van a pelear en mi contra? —preguntó el dragón con un aire de superioridad antes de agitar fuertemente una vez sus alas y generar una corriente de viento que elevó y arrastró varios bloques de cemento.
Al estar aún cerca, Guy salió despedido por los aires mientras trataba de evitar ser golpeado por los escombros. Temari por su lado logró reaccionar a tiempo y generó una corriente de viento con su abanico para chocar contra la del dragón y evitar que alguien más fuera lanzado por los aires.
Katt se posicionó en la cima de un edificio medio destruido cercano y desde ahí lanzó un ataque. Las llamas generadas por la pelirroja avanzaron velozmente y chocaron contra el cuello del dragón. Sin inmutarse la criatura dirigió su mirada hacía el origen del fuego que lo golpeó y dibujó una expresión similar a una sonrisa que dejó ver sus grandes colmillos.
La kunoichi chasqueó ligeramente la lengua y se preparó para salir del rango de visión de su enemigo, no le gustaba en absoluto estar bajo la mirada de algo tan grande. No había lanzado su mejor ataque, pero al menos esperaba haberle causado algo, lamentablemente las llamas simplemente ardieron unos instantes sobre las escamas escarlata del dragón sin dejar ningún daño.
Una pequeña luz se formó dentro de la boca del dragón y luego, violentamente, emitió una gran llamarada de fuego con dirección a la pelirroja. Katt concentró su chakra instintivamente y lanzó un ataque que se entremezcló con el del dragón. Casi de inmediato trató de tomar control sobre la gran masa incandescente, pero notó que era demasiado como para poder controlarlo de la forma que deseaba. Luego de desviarlo un poco, se vio obligada a retroceder, aprovechando la explosión provocada por el ataque al chocar en las cercanías, y comenzó a reposicionarse lejos de la mirada del dragón.
—Genial… —murmuró preocupada. Pese a haber logrado desviar la llamarada había un problema; la potencia y cantidad de fuego emanados por el dragón hacían casi imposible que pudiera tomar control sobre la masa de fuego. Podía desviar y alentar el ataque, pero no lo suficiente como para asegurar la total seguridad de a quien le fuera a caer.
—¡Akio-sama! —llamó Guy al acercarse nuevamente a la zona del combate y colocarse cerca del mayor de los ninjas presentes.
—Mi equipo está tratando de encargarse de la mujer de Akatsuki aún, no sirve de mucho que me mantenga ahí si no puedo llegar a ella, soy más útil aquí según lo que me explicó el Hokage —explicó el hombre sin quitarle la mirada al dragón. El fuego que fue lanzado por la kunoichi de Konoha no le hizo ningún efecto pese a que el ataque fue notoriamente fuerte.
—Es resistente —aseguró el shinobi de Konoha agradecido con la presencia del ninja de la cascada.
—Eso estaba previsto —contestó Akio mientras observaba con atención el cuerpo del dragón—. Va a costarnos mucho atravesar la coraza de sus escamas —agregó bajo la mirada atenta de la bestia verde de Konoha.
x x
Kankurou observó la energía oscura golpear a Naruto cuando estaba terminado de caer, era difícil no distinguir quien fue la víctima a causa de la llamativa ropa anaranjada del rubio. Había conseguido llegar hasta el suelo casi sin ningún daño gracias a sus títeres que se encargaron de ser quienes recibían los golpes en la caída y también los que le sirvieron de apoyo para impulsarse y lograr un buen aterrizaje. No podía decir lo mismo de los shinobi de su villa que lo habían acompañado. Eran siete y sólo conseguía ver a cinco de ellos y dos de estos no estaban en estado de continuar peleando, aunque eso era predecible considerando que ellos fueron los que estuvieron más cerca del embate de la cola del dragón.
Los shinobi de Konoha parecían haber estado un poco más preparados mentalmente para reaccionar a un ataque de gran tamaño, al parecer había tenido más tiempo para hacerse a la idea de que algo tan grande podía arremeter en su contra. El Hokage y el ANBU estaban ya avanzando contra Madara mientras que el vago novio de su hermana se encontraba junto a Tenten y Hinata, al parecer la maestra de armas consiguió mantenerlos casi ilesos. Del jonin de verde no había rastros, pero dudaba mucho que hubiera quedado aplastado debajo de algún escombro, era más probable que hubiese saltado a la cola del dragón para pelear contra él.
—Bueno —murmuró el hermano del Kazekage. Si los shinobi de Konoha ya estaban moviéndose, él no se quedaría como espectador. Guardó a sus tres títeres, pese a tenerles cariño y estar acostumbrado a dar el máximo con ellos, necesitaba algo un poco más poderoso y la colección de Chiyo, aunque aún no estaba completa, daría sin duda un buen espectáculo—. Apóyenme a distancia, no quiero tener que esquivar más aliados —indicó Kankurou al ver a los tres shinobi de su villa acercarse a él listos para retomar el combate.
Quieto, aunque atento ante el movimiento de ninjas a su alrededor, Madara se quedó satisfecho observando el lugar donde acababa de lanzar al jinchuriki del Kyuubi. Sin el muchacho rondando sería más sencillo encargarse del resto, el rubio a diferencia de muchos otros enemigos con los que había peleado, tenía mucha energía y aunque se dedicara a evitarlo dudaba que lo pudiera agotar de esa forma.
Una leve brisa movió su oscuro y largo cabello provocando que su atención se desviara a su espalda. Ahí cuando giró el rostro vio que estaba Naruto a unos pocos centímetros de golpearlo con un rasengan. Sus ojos rojos se dilataron ante la sorpresa e inmediatamente reaccionó a tele-transportarse lejos del impacto de la técnica.
Apareció a una distancia prudencial y vio como en el lugar donde debería de estar el cuerpo inerte, o cerca de estarlo, del rubio no había nada. Sonrió divertido, no esperaba que el muchacho fuera capaz de engañarlo con un kagebunshin.
—Pero eso no funcionará nuevamente —comentó en voz alta viendo con atención como el Hokage y el ANBU de la máscara de halcón no habían dejado tratar de acercársele pese al cambio de localización que hizo.
Naruto observó al Uchiha seriamente cuando la nube de polvo que provocó se asentó ligeramente dejando ver un cráter, tratando de pensar cómo lo atacaría, pero luego su vista se desvió a una gran llamarada de fuego que emanó de la boca de la colosal invocación de Madara que al parecer estaba peleando a lo lejos. El rubio no lo pensó dos veces y trató de invocar a Gamabunta para que se encargara del dragón, pero antes de terminar los sellos escuchó a Shikamaru gritarle que no gastara su chakra en otra cosa que no fuera Madara.
—¡Deja que ellos se encarguen del dragón! —añadió el joven mientras veía con atención la desagradable capacidad de movilidad que Madara tenía para escapar de los ataques de Kakashi y Kumori que ya lo habían alcanzado e incluso segundos antes del rasengan de Naruto.
El rubio obedeció, sabía que tenía que centrarse en Madara, pero también era consiente de que sólo un grupo pequeño había sido asignado a encargarse de la invocación si aparecía. El pensar en que en cuestión de minutos podía perder a su hermana y amiga volvió a generar que perdiera la tranquilidad que había ganado durante la caída y nuevamente comenzó a sentir como el chakra del Kyuubi trataba de controlarlo.
Kakashi notó a Naruto mientras trataba de intercambiar ataques con Madara. Había visto el fuego cerca del dragón y no tuvo dudas de lo que estaba recorriendo la cabeza de su alumno. Al muchacho le costaba mucho mantener en raya sus emociones, fueran del tipo que fueran, en especial las que eran provocadas por preocupación por las personas que quería.
—¿Preocupado? —se burló el Uchiha apareciendo justo en frente del Hokage—. Espero no te olvides —añadió, esquivando un golpe proveniente de Kumori—, que Pein está por darle una visita a Konoha —terminó antes de saltar hacía atrás y esquivar un títere de cabello rojo que trató de atacarlo con un par de espadas.
El Hokage no respondió, no pensaba darle el gusto al Uchiha, al final parecía que más que ganar los combates lo que disfrutaba era torturar la mente de la gente. Claro que estaba preocupado, pero no pensaba que alguien fuera capaz de leerlo, quizás al final la diferencia entre él y Naruto era sencillamente que el rubio no se preocupaba en ocultarlo.
—Parece que alguien tiene problemas con un zorro —comentó de forma burlona el Uchiha refiriéndose a Naruto, viendo como un títere de gran tamaño se acercaba a él seguido por varios shurikens y kunais con notas explosivas provenientes de los ninjas de Suna.
Desapareció y reapareció junto a Naruto, dejando a sus adversarios más problemáticos a una distancia prudencial. Fuera del Hokage y el ANBU que acababa de 'conocer', que resultó ser bastante hábil, no sentía que debía de prestar mayor atención al resto.
—¿Problemas? Yo puedo ayudarte —habló el Uchiha activando su mangekyou y ocasionando que Naruto volviera a estar completamente vulnerable a causa del Kyuubi que luchaba por salir.
Kankurou movió de regreso a sus títeres mientras mandaba a atacar a otros dos. A la vez Shikamaru se adelantó a tratar de capturar al Uchiha con sus sombras.
Hábilmente Madara esquivó a uno de los títeres y con una bola de fuego alejó al otro. Las miradas de asombro de los jóvenes parecían deleitarlo, al parecer era la primera vez que se enfrentaban a alguien del grupo en que él consideraba estar, un grupo en donde sólo unos cuantos prodigios estaban y que sus nombres eran leyendas.
Shikamaru consiguió apresarlo con sus sombras y de inmediato vio como Tenten abrió uno de sus pergaminos, lanzando una ola de armas contra el Uchiha.
—Algo no está bien… —murmuró el joven Nara al instante en que las armas debían de caer sobre el cuerpo del enemigo. No sintió la más mínima intención de moverse o forcejear por parte del cuerpo que tenía capturado, simplemente no le importaba.
—Lo atravesaron —advirtió Hinata un tanto incrédula, no pensaba que estando capturado sería capaz de seguir actuando.
—No tiene caso —habló Shikamaru soltando al Uchiha—. No necesita moverse físicamente para activar su técnica, sólo usa su chakra.
—Chico listo —confirmó Madara—. No es falta de visión o sellos rápidos, aunque me retengas puedo seguir manipulando mi chakra.
El sonido característico de las técnicas de rayo captó la atención del Uchiha que sonrió a punto de explicar lo inútil del intento a Kakashi, realmente no estaban pensando en darle un segundo de tregua. Pero al girar el rostro notó que el cuerpo del Hokage no estaba en el mismo lugar que de donde calculó que provenía el sonido del jutsu, sino mucho más cerca, reduciendo notablemente su tiempo de reacción contra el ataque.
Una acumulación de chakra se había extendido desde la mano izquierda de Kakashi y se mantuvo cargada a distancia mientras él siguió avanzando hasta quedar cerca de Madara. Pero fue lo que tenía en su mano derecha lo que ocasionó preocupación en el Uchiha. Un pequeño tanto emanando una luz blanca estaba a punto de golpearlo a la vez que la energía del ataque que lo distrajo se diseminaba.
Al momento del impacto, Kakashi sintió como la hoja del tanto atravesaba el cuerpo de Madara, pero el chakra blanco parecía poder afectar el cuerpo pese a que era obvio que el Uchiha estaba en pleno uso de su técnica. El Hokage giró velozmente su arma y trató de lanzar otra estocada antes de que Madara lo contraatacara, pero el Uchiha simplemente desapareció en frente de sus ojos.
Kakashi observó atento los alrededores, dudaba mucho de que luego de haberlo herido, Madara decidiera escapar. El Uchiha era un shinobi orgulloso y el tanto de Hatake Sakumo acababa de herirlo.
—¡Está al oeste! —gritó Hinata al darse cuenta de que no había forma que visualmente localizaran a su enemigo.
El primero en acercarse a la nueva localización fue Kumori, a diferenta del resto él si sabía donde se encontraba Madara, pero no había querido acercarse y revelar que podía seguirlo con tal facilidad. Kakashi le indicó a Kankurou y al escuadrón de Suna que se mantuvieran en sus posiciones, no quería dejar al resto del grupo de Konoha con sólo Tenten como shinobi de combate.
Viendo una oportunidad Shikamaru utilizó sus sombras para arrastrar a Naruto hasta donde se encontraba él junto con Hinata y Tenten. Mientras la maestra de armas vigilaba atenta, Hinata utilizaba su byakugan para tratar de buscar una manera de ayudar a Naruto con su inusual flujo de chakra, pero le era imposible tratar de encontrar algún tenketsu que ayudara a apaciguar la pelea de chakras dentro del rubio.
Madara maldijo al escuchar a la Hyuuga dirigir a Kakashi a su nueva posición, si algo detestaba sobre cualquier otra cosa era ver como un grupo de enemigos sumando destrezas individuales trataban de llegar a su altura.
—Supongo que ya no seguiré jugando —murmuró dibujando un semblante serio en su rostro. Tenía dos problemas urgentes de los cuales encargarse, el primero era la Hyuuga y el segundo el chakra blanco de Hatake, había una razón por la que detestaba el chakra de luz y era que podía ignorar por completo su habilidad para dejar que los ataques lo atravesaran. El jinchuriki del Kyuubi estaba inhabilitado gracias a sus problemas de control, eso era un problema menos con el que lidiar en ese momento.
Kumori se detuvo de golpe y giró en dirección a donde se encontraba su prima, el chakra de Madara había incrementado su tamaño y desaparecido de improvisto cuando ya se encontraban a unos metros de alcanzarlo. Kakashi lo imitó, sabía lo que significaba que Neji se detuviera de forma tan abrupta.
—¡Cuidado! —gritó Tenten al ver como en frente de ella acababa de aparecer el Uchiha.
La kunoichi trató de atacar a Madara, pero al tenerlo tan cerca no era capaz de lanzar una ola de armas o en su defecto utilizar alguna nota explosiva sin dañar a sus compañeros. Trató de pelear con una espada, había estado entrenando desde que fue derrotada por ese shinobi y no deseaba que volviera a ocurrir.
Los ojos del Uchiha se desviaron a un costado de Tenten al ver como la otra kunoichi había reaccionado y estaba dispuesta a enfrentársele. Esquivó uno de los ataques cargados de chakra de las palmas de Hinata y luego lo volvió a hacer. No necesitaba usar sus técnicas para evitarla; el nivel que tenía ella, incluso acompañada por la otra kunoichi, no le representaba un problema.
—¿Realmente eres una Hyuuga? —se rió recuperando algo de su humor confiado—. Creo que tomé una buena decisión al no gastarme en buscarte luego de matar a tu padre y al resto de tu clan.
—¡Cállate! —intervino Tenten, molesta al recordar como Madara se encargó de Neji.
—¿Para qué te trajeron? —preguntó a Hinata deteniendo el brazo de Tenten y el golpe de espada que estaba tratando de acertarle—. ¿Bloquearme los tenketsus? Kakashi está más desesperado de lo que pensé para confiarle eso a una kunoichi de tu nivel.
Las palabras de Madara resonaban en la cabeza de Hinata y aunque ella misma deseaba ignorarlas no podía. Pese a ser una Hyuuga jamás sintió la confianza casi intrínseca a su clan, desde que el Hokage le encomendó su labor no había hecho otra cosa que entrenar, pero siempre con el temor de qué ocurriría si fallaba. Nunca se consideró una kunoichi fuerte, si había logrado llegar a ser chunin era porque naturalmente sus habilidades lograban hacer flotar un poco su carencia continua de carácter.
El Uchiha sonrió ampliamente, no estaba molestando a la muchacha con intención directa de hacer que flaqueara, pero podía ver como los ojos y movimientos de ella se hacían menos efectivos de lo que ya eran cada vez que no lograba golpearlo. Como si la muchacha a cada fallo se diera cuenta de que lo que él decía era verdad.
Hinata dio un pequeño salto de improvisto mientras que Tenten dirigió su espada a un costado a manera de escudo. La mente del shinobi reaccionó rápido, si sus oponentes estaban tomando posiciones defensivas era porque un ataque mayor venía. Sus ojos capturaron, casi de inmediato, la imagen de cinco títeres acercándose a él junto con varios shurikens envolviéndolos y aunque no pudo ver las sombras estaba seguro que el muchacho Nara se encontraba actuando también por la posición de sus manos.
El Uchiha esquivó algunos ataques, gracias a sus ojos que definieron la trayectoria de todo lo que venía en contra de él, y lo que no era capaz de desviar o impedir que lo golpeara simplemente dejó que lo atravesara. Un pequeño destello lo obligó a moverse violentamente hacia un costado mientras esquivaba los últimos kunais, el reflejo de una larga hoja de metal empuñada por Tenten pasó muy cerca de sus ojos.
—Vamos Hyuuga —llamó, no deseaba retirarse hasta hacer que Hinata cayera, pero al verla flaquear tanto no pudo evitar querer ver el proceso lentamente y no provocado por un ataque fuerte e inmediato—. Pensé que estabas aquí para pelear contra mí, no para escudarte con tu amiga.
Pudo distinguir una pequeña expresión de sorpresa formarse en los ojos de la Hyuuga y casi de inmediato se dispuso a esquivar lo que fuera que estuviera a punto de golpearlo.
—¡Deja de molestarla! —gritó Naruto apareciendo con un pequeño grupo de clones de sombras que se abalanzaron sobre él. Segundos atrás había logrado retomar el control sobre su cuerpo gracias a haber estado siendo ignorado por Madara, aunque aún podía sentir al zorro retorcerse dentro de él—. ¡Cuando Hinata te golpee te va a borrar la sonrisa del rostro!
—¡Oh! —articuló fingiendo sorpresa luego de esquivar al grupo de shinobis vestidos de naranja—. ¿No te gusta que la moleste? Pensé que estabas en la mitad de una discusión con el Kyuubi.
—¿Quieres al Kyuubi no? —cuestionó el muchacho—. Entonces deberías de estar peleando conmigo.
—¿Me estás retando? —preguntó divertido.
—Sí —afirmó rotundamente ganándose un desagradable dolor en el cuerpo a causa del Kyuubi—. Yo no te tengo miedo —agregó mirando a los ojos al Uchiha hasta que desapareció.
—Deberías —susurró Madara dándole un golpe en el rostro luego de colocarse a su costado sin que Naruto pudiera evitarlo—. Voy a enseñarte a tenerme miedo —prosiguió volviendo a golpearlo y deteniendo un golpe que venía por parte de Naruto—. ¡Vamos! Sé que puedes hacerlo mejor, le estabas dando problemas a Pein —continuó mientras seguía golpeándolo hasta que notó el regreso de Kakashi y Kumori.
Madara esquivó las sombras de Shikamaru que arremetieron contra él antes de volver a golpear a Naruto, sujetarlo fuertemente y llevárselo para no tener interrupciones. Ante los ojos de los presentes ambos shinobi habían desaparecido. Hasta ese momento no tenían conocimiento de que Madara fuera capaz de arrastrar a otra persona con él.
—¿Dónde están? ¡Hinata! —llamó el Hokage preocupado.
La muchacha no se demoró demasiado en localizarlos, no estaban lejos, pero Madara estaba golpeando a Naruto sin problemas. Los movimientos que hacía el Uchiha eran naturales, el tiempo que había vivido peleando era tan largo que no importaba lo que el rubio tratar de hacer, podía predecirlo y contrarrestarlo para atacar.
Naruto por su parte estaba peleando contra dos adversarios a la vez y sólo era capaz de contener a uno mientras el otro se dedicaba a golpearlo sin restricciones. Si el Kyuubi no estuviera interfiriendo podría concentrarse y activar el modo ermitaño para poder pelear de forma más pareja con Madara, pero el zorro simplemente deseaba salir y matar al Uchiha antes de que ocurriera lo contrario.
—¡Maldito zorro deja de hacer esto! —gritó interiormente ante la presencia del Kyuubi. El chakra había inundado todo el inmenso lugar en el que reposaba la jaula que contenía al zorro y este seguía luchando por envolverlo.
—Déjate controlar mocoso —exigió la criatura—. No eres nadie, no podrás pelear contra él y vas a conseguir que nos mate a ambos.
—¡No! —insistió el jinchuriki tratando de no ser invadido por el chakra rojizo—. Tú tampoco puedes contra él.
—¡No seas insolente! —gritó el Kyuubi tratando de extender más su chakra y doblegar la voluntad del muchacho.
—Yo puedo hacerlo… —habló el rubio levantando la mirada para fijarla en los ojos rojos que tenía en frente—. Si dejas de invadirme con tu chakra puedo vencerlo.
—No tienes suficiente poder.
—Puedo hacerlo —insistió nuevamente—. El mundo tiene más poder que Madara y puedo usarlo.
—¿Crees que me importa? —gruñó el zorro, sabía bien qué era lo que deseaba hacer Naruto—. No eres capaz de matar a alguien y lo único que lograrás es que pelee a toda su capacidad y nos mate.
—¡Entonces que lo haga! —interrumpió Naruto molesto—. No voy a dejar que salgas y dañes a todos los que estén cerca, ¡prefiero que nos mate a ambos! —agregó, ocasionando un fuerte gruñido—. O me dejas pelear a mí o nos morimos los dos.
Bajo la dirección de Hinata el grupo estaba por llegar a alcanzar a Madara. El Uchiha parecía estar divirtiéndose al tener a su oponente a su completa merced, en ese periodo de tiempo pudo haberlo matado, pero al parecer estaba disfrutando demasiado el momento.
—¡Naruto-kun! —llamó la Hyuuga al ver que el muchacho casi no estaba reaccionando a los ataques que le eran lanzados. El chakra del Kyuubi que podía ver con sus ojos estaba volviéndose más inquieto a cada momento, pero a pesar de todo no estaba logrando entremezclarse con el de Naruto.
—Tenemos que rearmarnos rápido para apoyar al resto —habló Kakashi. Desde su nueva ubicación pudo ver como, a lo lejos, hasta el momento ni el grupo dirigido por Kurenai o el que se estaba encargando del dragón habían conseguido una ventaja sustancial que les diera margen de apoyarlos—. Y debemos de encontrar una forma de obligarlo a gastar chakra, en el estado en que está actualmente nos lleva demasiada ventaja.
—Sólo está jugando con nosotros —intervino Kankurou, si iban a hacer algo nuevo tenía que ser rápido, estaban por llegar a ayudar a Naruto—. Puedo mandar a mi grupo a apoyar contra Ame, y yo quedarme a apoyar un poco, aquí no estamos haciendo mucho y nuestro objetivo original no está.
—Sí —asintió Shikamaru dándole una mirada a los shinobi de Suna que comenzaron a desviarse de inmediato—. Tenten, tú también ve con ellos.
—¡Qué! —exclamó la kunoichi, su lugar era apoyando ahí, defendiendo a Hinata—. No pienso dejar a Hinata sola con ese loco cerca —agregó antes de bajar un poco la mirada—. Neji no está para cuidarla, pero yo si puedo hacerlo —susurró, provocando que Hinata la observara al igual que Kumori.
—No han podido llegar a Konan aún, tú si puedes hacerlo —explicó sin darle vueltas al tema de los Hyuuga, desde el punto en que se encontraban podía verse como la mujer de Akatsuki se mantenía atacando a distancia y resguardada por los shinobi de Ame—. Kankurou y yo nos quedaremos a proteger a Hinata hasta que podamos contraatacar a Madara, pero si no conseguimos la ventaja contra Ame pronto la situación podría empeorar.
—No te preocupes —intervino Hinata tratando de sonreír y sonar confiada—. Ya lo he visto pelear un poco, eso va a ayudarme bastante si se acerca o cuando tenga que atacarlo —aseguró la kunoichi sin conseguir sonar convincente.
Tenten observó por un instante a Hinata, no podía demorarse en decidir. Si se mantenía firme no le reclamarían más, de eso estaba segura, pero una mirada al miembro de Akatsuki que se encontraba a lo lejos, le bastó para captar el punto de Shikamaru. Aún así no deseaba dejar a la prima de Neji sola. Luego del examen chunin en el que el Hyuuga se enfrentó a Naruto, ella vio como el muchacho cambió y uno de los aspectos que más le preocupaban era el de mantener a Hinata a salvo. Ahora Neji no podía hacerlo, pero ella deseaba protegerla, no sólo por ser su amiga, sino por lo importante que eso era para su amigo.
—Cuando termines ahí regresa a apoyarnos —dijo Shikamaru al verla pensativa—. No creo que nosotros podamos terminar esto pronto.
Tenten asintió luego de ver una vez más a Hinata y se alejó del grupo, siguiendo a los shinobi de Suna que segundos antes se había retirado, al final tenía que escoger lo que le daría más opciones de salir victoriosa a Konoha y no dejarse guiar por un deseo de venganza. En cuanto la kunoichi se alejó, Shikamaru observó con curiosidad a Kumori, no tenía idea de quién era, pero al parecer la escena captó su atención, algo extraño considerando que hasta ese momento el ANBU había estado increíblemente centrado en Uchiha Madara.
Los primeros en llegar y lanzarse contra Madara fueron Kakashi y Kumori, nuevamente. El Uchiha los vio llegar y dejó por unos momentos a Naruto mientras se dedicaba a esquivar los golpes de ambos shinobis y en especial trataba de localizar dónde es que Kakashi estaba guardando el tanto heredado de su padre.
Hinata se acercó a Naruto y comenzó a curarlo. Al menos en ese momento podía tratar de ayudarlo de algún modo con las heridas ocasionadas por Madara, pero aún así se sentía imponente frente a la pelea que veía estaba ocurriendo entre el chakra del muchacho y el del Kyuubi.
—Hinata —habló Naruto al recuperar la conciencia, aún estaba tratando de resolver sus conflictos internos, pero cuando la atención del Uchiha no estaba sobre él le era más sencillo tratar de mantener a raya al zorro de nueve colas—. Tienes que bloquearlo, sino puede huir podemos ganarle.
—Es más fácil decirlo que hacerlo —opinó Kankurou al escucharlo. Se había mantenido junto con la muchacha, al igual que Shikamaru, y estaba tratando de ver como acertarle algún golpe con alguno de sus títeres.
El heredero del clan Nara los estaba acompañando, pero su mente y sentidos estaban volcados en el enemigo, el Hokage y el ANBU. Cada movimiento de Madara era preciso y le servía para iniciar un nuevo ataque, cada vez que desaparecía y volvía a aparecer era en un lugar adecuado para seguir atacando.
—Tenemos que acabarlo para poder regresar a Konoha —insistió el rubio, aunque usualmente era distraído, no pasó por alto la ausencia de Pein y palabras de Madara—. Yo sé que puedes hacerlo Hinata.
Hinata observó a Naruto un momento sonrojándose ferozmente. Muchos de los momentos en que estuvo entrenando Naruto se había ofrecido a ayudarla, en ocasiones hasta sentía vergüenza de ver como él tenía más confianza en ella que ella misma. No quería decepcionarlo ni a él, a Konoha o a ella misma.
La kunoichi terminó de curar al muchacho y posó la mirada en el Uchiha, no había ido hasta ahí para que el resto se dedicara a cuidarla, ella misma tendría que encontrar el momento adecuado para bloquear sus tenketsus y no lo conseguiría alejada de su enemigo. Hinata tomó aire y corrió en dirección a los shinobi que estaban peleando.
—¿Estás seguro de esto? —cuestionó Kankurou mientras mantenía a sus títeres atacando al Uchiha.
—Ella puede —aseguró Naruto sonriendo ligeramente, realmente convencido de que Hinata sería capaz de conseguir la ventaja para Konoha—. Ahora sólo tengo que encargarme del zorro —agregó, dispuesto a llegar a acabar su conflicto interno.
Neji vio como su prima se acercaba, sola, a donde ellos estaban peleando con Madara. Maldijo un poco, Hinata no tenía oportunidad contra el Uchiha, menos si este sentía que era una amenaza real y por la expresión de ella parecía estar dispuesta a dar su mejor intento.
Madara esquivó un golpe proveniente de Kakashi y vio enfrente de él las palmas cargadas de chakra de Hinata. Frunció el ceño ligeramente, no esperaba ver a la kunoichi enfrentándosele nuevamente. El golpe pasó a su costado, por suerte para él las manos de la Hyuuga no estaban emanando chakra tan disperso, sino estaba concentrándolo para bloquearlo.
—¿Regresaste? —cuestionó en un tono burlón, pero en ese momento no vio que la muchacha flaqueara como antes. Los golpes de Hinata seguían sin acertarle, pero al estar esquivando los ataques de Kakashi y Kumori, Madara se veía obligado a usar más chakra para poder dejar que los ataques lo atravesaran.
El Uchiha desapareció, no pensaba permitir que una Hyuuga sin mayor talento fuera la que ocasionaría su caída.
—¡A la derecha Hinata! —gritó de improvisto Shikamaru para sorpresa de todos.
La kunoichi giró el rostro y llegó a reaccionar a tiempo para detener un golpe proveniente del Uchiha que acababa de aparecer a su lado derecho. Tanto los aliados del muchacho como su enemigo estaban sorprendidos por la predicción.
El Uchiha siguió peleando y cada ocasión en la que desaparecía Shikamaru era capaz de prever por dónde y a quién atacaría. Luego de haberlo visto pelear casi sin hacer otra cosa, Shikamaru había comenzado a entender cómo era que tomaba las decisiones de cuando bloquear, dejar que los ataques lo atraviesen o desaparecer y a su vez cómo escogía sus blancos y lugares de aparición. Cada una de sus habilidades requería un periodo de tiempo distinto, el permitir que los ataques lo atravesaran era algo que hacía de forma más veloz que desaparecer por completo por ejemplo.
—¿Te crees muy listo? —inquirió el Uchiha posando la mirada en el que se había vuelto el director de los movimientos de sus enemigos. Pero al igual que el joven Nara, él también era excelente estudiando a otros shinobi y estaba seguro de que el muchacho jamás podría aguantar un combate cuerpo a cuerpo con él, quizás sabría que haría, pero su cuerpo no podría evitarlo.
—Diablos… —murmuró Shikamaru al ver como el Uchiha desapareció luego de lanzarle una mirada. Vio los ojos rojos de Madara aparecer frente a él y como un kunai se acercaba peligrosamente a su cuello.
Con algo de dificultad logró esquivarlo, pero sabía que otro ataque estaba viniendo, ya que Madara no había vuelto a desaparecer. Esperó el golpe, pero nunca llegó, en su lugar pudo sentir como su cuerpo era halado fuertemente hacía un costado.
—Deberías de dedicarle un poco más de tiempo a entrenar con mi hermana, así podrías esquivarlo sin problemas —opinó Kankurou dejando ver los hilos azules hechos de chakra con los que sostenía a Shikamaru y se ganaba una mirada de odio por parte de Madara.
—¿Así quieren jugar? —cuestionó colérico el Uchiha, cansado de ver cómo de un momento a otro se le hacía más complicado encargarse de sus oponentes.
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En Konoha el ambiente era tenso. Los shinobi que se había quedado en la villa estaban consientes que en esos momentos sus compañeros debían de estar peleando y que por ende la situación de ellos era delicada. Todos ya se encontraban listos para realizar una evacuación de emergencia en caso algo estuviera dirigiéndose hacía Konoha, estando atentos podrían reaccionar a tiempo. La mayoría de labores habían sido canceladas y sólo lo mínimo necesario estaba en funcionamiento.
—¡Tegakari-kun! ¡Ve acá! —gritó una mujer joven mientras perseguía al pequeño del clan Inuzuka que corría por debajo de una mesa tratando de escapar de ella.
La pequeña guardería de Konoha no se encontraba tan vacía como las encargadas hubieran querido. Tenían muchos menos niños de lo usual, pero aún así en caso de una evacuación requerirían ayuda.
Sayuri se encontraba sentada en el suelo en frente de Dango, tratando de hacer que jugara con ella y unos bloques de juguete que tenían. El hijo de Anko observaba tranquilamente a la niña sin mayores ánimos o ganas de comenzar a acoplar los juguetes.
—Sayuri —llamó una de las encargadas arrodillándose junto a la niña para captar su atención—. ¿Por qué no juegas con Tegakari? —pidió sonriente señalando al pequeño que acababa de ser capturado por la muchacha que lo había estado siguiendo. Dango era un niño tranquilo que podía quedarse solo, pero necesitaban ver como hacían para cansar al hijo de Hana y usualmente lo hacían jugar con otros niños.
La pequeña dirigió la mirada a Tegakari, hizo un puchero a la vez que negó con la cabeza y centró su atención en los bloques con los que estaba jugando, ignorando el pedido de la mujer. La hija del Hokage no le gustaba mucho estar con otros niños, con excepción de Dango.
La muchacha iba a tratar de decir algo más, pero el sonido de una explosión lejana y la aparición bulliciosa de un grupo de genins en la puerta de la guardería, listos para ayudar con la evacuación, no se lo permitieron.
—¡Rápido! —habló fuertemente uno de los genins, ganándose la mirada reprobatoria de las muchachas encargadas cuando provocó que los niños, asustados, empezaran a llorar.
La joven que estaba junto a Sayuri y Dango se preparó para sacarlos, pero al tratar de tomar a la hija del Hokage se encontró con un gran zorro que la estaba elevando con sus colas y colocando sobre su lomo. La pequeña estaba sonriendo y tiró al suelo el bloque con que había estado jugando.
—¡Es mía! —exclamó Orion mirando a la encargada antes de dar un salto por una ventana cercana.
—¡El zorro se llevó a la hija del Hokage! —gritó la muchacha asustada mientras que Dango se ponía de pie y empezaba a caminar hacia la puerta para que se lo llevaran entre gritos de las encargadas y llantos de casi todos los otros niños.
Sayuri se agarró del pelaje de la invocación, pero el zorro la mantenía sujeta también con sus colas. Había mucho movimiento en Konoha, o al menos eso podía ver la pequeña desde un tejado alto.
—Cuando terminen de moverse iremos a buscar carne —explicó Orion animadamente luego de asegurarse de que la explosión que sintió fuera lejana y que el aroma de Madara no estuviera cerca—. Van a dejarla sin vigilancia, tú vas a abrir las puertas porque tienes pulgares —añadió mientras Sayuri sonreía divertida, le gustaba estar con la 'mascota', siempre hacía cosas divertidas.
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El gran panda, invocación protectora de Pein, fue lanzado varios metros por el aire a causa de un potente golpe proveniente de la quinta Hokage. Para el líder de Akatsuki enfrentarse a la vez a los sannin estaba poniéndolo al límite de sus habilidades, tanto Jiraiya como Tsunade trataban de mantenerse sobre él todo el tiempo mientras que Orochimaru los apoyaba a una distancia prudencial.
—¿No acababas de aplastar ese cuerpo? —cuestionó Jiraiya a su compañera, posando la mirada sobre un de los cuerpos de Pein, el de una muchacha joven, que acababa de reaparecer.
—Claro que sí, me estaba cansando de sus invocaciones —contestó fastidiada la Hokage—. ¿Cuál lo está haciendo? —cuestionó la mujer, no era normal que un oponente regresara a los pocos minutos sin ningún rasguño, así que alguno debía de estar utilizando alguna técnica—. ¿Una técnica regenerativa quizás? De cualquier forma ninguno de los cuerpos parece tener mucha voluntad propia, son simples envases que pueden ser reparados.
—Ella obviamente no lo está haciendo —resaltó mirando a la invocadora—. Tampoco el de cabello largo ni el gordo que absorbe chakra… a esos dos y el cuerpo que te envié a Konoha los maté, pero luego regresaron.
—Entonces… vayamos por alguno de los otros tres —indicó Tsunade, decidiendo si se enfrentaría directamente por el que parecía ser el cuerpo principal o probaría suerte con alguno de los otros dos.
—Debe de estar pensando en algo grande —añadió el ermitaño antes de verse obligado a alejarse de Tsunade a causa de un jutsu de agua lanzado por el cuerpo de Yahiko—. Con tres enemigos no puede sacar tanta utilidad a ver a sus oponentes desde cada ángulo…
Pein se detuvo unos momentos a analizar la situación nuevamente. Si seguía peleando contra los tres sannin y no conseguía la victoria pronto terminaría perdiendo. Estaba seguro de que ellos ya estaban pensando como desarticular su capacidad de mantener con vida a sus cuerpos y no demorarían demasiado en dar con el adecuado. Pero en ese momento posó la vista sobre Orochimaru, él era quien había traído a los otros dos shinobi y pese a que estaba atacando su participación no era tan activa y sin dudas con el tercer sannin dando su máximo él no tendría mayores oportunidades.
Alejó a sus oponentes usando una potente fuerza para repelerlos desde el cuerpo de Yahiko. Probaría su suerte contra Orochimaru, él los había traído y con suerte su desaparición significaría una victoria automática. En cierto aspecto estaba luchando contra algo similar a lo que él hacía al revivir sus cuerpos y mantener uno de ellos en una posición más defensiva.
—¿Te diste cuenta? —inquirió el sannin al ver como los movimientos de los cuerpos de Pein estaban encaminándose en su dirección—. Pero yo también sé tu secreto —agregó envolviéndose en una espiral de serpientes que emergieron desde su boca.
El cabello de Jiraiya se extendió con velocidad y logró capturar del brazo al cuerpo corpulento de apariencia extraña. Pero al momento de ejercer presión, el brazo se zafó de su lugar y el cuerpo siguió avanzando.
—¿Y este qué tiene? —preguntó fastidiado Jiraiya, antes de que su cabello tomara una contextura espinosa y lanzara una ola de agujas blancas que se clavaron en la espalda del cuerpo que acababa de escapársele.
—Kakashi peleó contra él en Konoha, su cuerpo es casi mecánico —explicó la Hokage tratando de avanzar pese a tener uno de los cuerpos bloqueándole el paso—. Tu no me interesas —dijo fastidiada intercambiando golpes con uno de los que no estaba interesada en aplastar en ese momento.
—¿Dónde estás Nagato? —preguntó fuertemente Orochimaru surgiendo de la tierra a unos metros de donde estaban dispersándose las serpientes que salieron de su cuerpo.
—¿De qué hablas? —cuestionó la quinta.
—Estos son sólo títeres, como ustedes si los hubiera controlado —contestó sonriendo con confianza y bajo una mirada de repudio por parte de los otros dos sannin—.El verdadero poseedor del rinnegan está cerca, nunca he podido verlo, pero sé que no está tan lejos.
—¿Nagato? ¿Quieres decir que hay un séptimo cuerpo? —inquirió Tsunade impaciente, si ese nunca se había mostrado quizás era el que se encargaba de traer a los otros a la vida.
—No es lo que piensas, sólo los controla, pero dudo que se haya acercado a nosotros, hubiera sido muy peligroso —aclaró Orochimaru al ver la mirada de ella.
—Entonces sigamos que lo que estábamos planeando —intervino Jiraiya—. Y obviemos al que se desarme, dudo que Kakashi lo haya dejado entero.
—Tampoco es el cuerpo de Yahiko —añadió la quinta—. Yo me estuve enfrentando a él en los ataques y ahora recuerdo que Shikamaru me habló que uno de los cuerpos se mantuvo al margen, debe de ser el que se encargó de revivirlos luego de la pelea.
—Entonces —añadió Orochimaru, posando la mirada en el cuerpo que restaba. Su rostro estaba adornado con siete receptores de chakra negros—. Probemos con él y veamos si siguen regresando.
Tsunade no perdió el tiempo y usando su chakra para ganar velocidad apareció justo en frente del cuerpo que pensaba aplastar. Pero casi de inmediato se interpuso otro de los cuerpos y detuvo el golpe con sus brazos absorbiendo el chakra con el que estaba cargado.
—¿Crees que eso te servirá de algo? —cuestionó la mujer antes de utilizar su otro puño para golpear una de las articulaciones del cuerpo que planeaba detenerla. Quizás sin chakra sus golpes no era capaces de crear gigantescos cráteres, pero eso no impedía que a fuerza muscular pura pudiera romper los huesos de un idiota que tratara de pararla.
Jiraiya corrió detrás de Tsunade para interceptar al cuerpo que era más mecánico que orgánico y que se estaba abalanzando sobre la mujer. Lo sujetó con su cabello y de inmediato formó en su mano un rasengan que impactó lanzando al cuerpo contra unos árboles cercanos y destruyéndolo en el proceso.
—Deja de jugar Jiraiya —le reclamó Orochimaru—. ¿Así conseguiste vencer tres cuerpos?
—No pienso usar el modo ermitaño —contestó seriamente. El ya estaba muerto y no iba a utilizar la energía que lo rodeaba sólo por un capricho del otro sannin, juntos no había necesidad de llegar a esos extremos.
—Ya cállate Orochimaru —reclamó la kunoichi—. Tú sigues igual que siempre, sólo escupiendo serpientes —añadió, impulsándose un poco para patear al cuerpo que seguía tontamente tratando de detenerla.
Pero antes de que pudieran proseguir, la fuerza que usualmente los alejaba, en esta ocasión los acercó hacía el cuerpo de Pein con los otros siendo arrastrados detrás de ellos y listos para atacarlos impulsados por la fuerza de atracción. Jiraiya y Tsunade vieron como entre los restos del cuerpo mecánico, aún inutilizado, estaba acercándosele el que al parecer los revivía.
—¡Tsunade! —llamó Jiraiya acercándose a ella en el aire, pese a la fuerza que los estaba atrayendo hacia el cuerpo de Yahiko, e impulsándola contra el objetivo. En cuanto vio como la mujer avanzó se giró para encarar el cuerpo de su difunto alumno.
A Tsunade no le costó mucho destruir el cuerpo antes de que llegara a revivir al que Jiraiya había destruido con un rasengan. La quinta no sonrió, por un lado había sido demasiado sencillo, una especie de sacrificio que le daría la ventaja y fue en ese momento que su mente la obligó a ver a Orochimaru.
El sannin al parecer había logrado ganarle a dos de los cuerpos que lo habían interceptado en el aire, el del cabello largo y la invocadora que se encontraban envueltos por unas serpientes negras, pero en ese instante la fuerza del cuerpo de Yahiko se detuvo y dejó que se viera como un tercer cuerpo había ido por Orochimaru, el que momentos antes había detenido los golpes de Tsunade y se encontraba sujetándolo fuertemente mientras absorbía su chakra.
—Perdieron —habló Pein mirando a los ojos a Jiraiya sin intensión de atacarlo—. Sin Orochimaru ustedes no podrán permanecer aquí.
El cuerpo de Orochimaru había sido atravesado por unos objetos negros. Extrañamente el shinobi no había conseguido curarse o incluso alejarse. El brazo útil del único de sus atacantes vivo estaba absorbiendo el chakra que al parecer pretendía usar para regenerarse.
Los ojos de Orochimaru se dilataron, no era la primera vez que resultaba derrotado, pero si la primera en que no podía siquiera sentir el chakra moviéndose dentro de él. El cuerpo que tenía en frente estaba absorbiendo su energía y no le estaba permitiendo hacer nada.
—No —interrumpió Jiraiya posando la mirada sobre Yahiko, en el fondo y pese a sus problemas con Orochimaru el perderlo, nuevamente y a manos de uno de sus alumnos era una sensación que no deseaba tener—. Todavía no, tú no vas a llegar a Konoha —añadió. Sólo quedaban dos cuerpos y sino se habían equivocado Pein no tenía forma de revivir a los otros, pero incluso debilitado Nagato podía tratar de ir contra Konoha.
La quinta Hokage se apresuró a ayudar a Jiraiya, no sabía por cuantos segundos más estarían 'vivos' pero tendría que servir para dejar a Pein sin cuerpos. El cuerpo de Yahiko retrocedió al ver cómo el rostro de Jiraiya estaba mutando ligeramente. Su transformación no era tan grande como la que había visto antes, pero aún así era algo peligroso.
Jiraiya retrocedió y le cedió el espacio a Tsunade mientras que él simplemente se sentó en el suelo con los ojos cerrados. La mujer parecía sorprendida, pero no hizo preguntas, confiaba en lo que su compañero hacía, aunque eso significara una aparente renuncia a la pelea.
Sin ningún cuerpo interrumpiéndolo, ya que uno estaba siendo entretenido por Tsunade y el otro se mantenía apresando a un casi muerto Orochimaru, se concentró en los alrededores, sintiendo las energías que fluían alrededor de él. Eran siete según Orochimaru y confiaba en él en lo que era información. Sentir el flujo era algo complicado que requería de mucha calma, algo que pese a todo era capaz de tener si no tenía algún enemigo sobre él.
Tanto su energía como la de Tsunade eran anormales, eso no lo sorprendió demasiado. Pero al percibir la debilitada esencia de Orochimaru comprendió la razón por la que estaba buscando los bijuu; el cuerpo en el que ahora se encontraba gastaba mucha de su energía en repararse para no rechazarlo y quizás con una fuente de poder como los bijuu conseguiría mantenerse permanentemente sin necesidad de volver a hacer un cambio. Pero un poco más lejos otra esencia lo alertó; era débil y de forma casi imperceptible estaba conectada a los cuerpos contra los que habían estado peleando los sannin.
—Ahí estas —susurró Jiraiya abriendo los ojos y poniéndose de pie, había localizado la fuente que movía a los cuerpos de Pein—. ¡Tsunade! Voy a acabar con esto ahora —anunció el sannin corriendo en dirección a una colina cercana.
La kunoichi vio como el cuerpo de Yahiko trató de seguir a su amigo, pero se lo impidió, Jiraiya se encargaría de acabar con lo que estaba ocurriendo y ella de retener o acabar con el cuerpo del antiguo discípulo.
No era una distancia larga, pero al parecer la forma en la que controlaba los cuerpos le permitía no emanar una cantidad perceptible de chakra que delatara su presencia, eran los cuerpos los que la emitían, no él. Aún así Jiraiya se preocupó un poco, estaba seguro de que Nagato estaba exprimiéndose el chakra para poder mantener la pelea contra ellos.
En medio de unos árboles y sobre una extraña silla de metal negra, estaba el cuerpo de un hombre del cual salían varias varas negras del mismo material que adornaban los rostros de Pein. La figura demacrada del shinobi que estaba ante él golpeó un poco a Jiraiya; se veía realmente anciano y cansado pese a que era más joven que él.
—Llegaste lejos Nagato… sólo lamento que hayas avanzado por el camino incorrecto —dijo Jiraiya al ver el cuerpo demacrado de su alumno, pero podía reconocerlo pese a todo, tenía el cabello rojo y los ojos del rinnengan.
—Jiraiya-sensei… no pensé que me encontraría…
—Esto tiene que parar ahora Nagato —prosiguió el sannin retornando a su forma normal, no había necesidad de mantener el estado sennin que había utilizado para localizarlo.
—Pelear contra los tres —habló en voz baja—, ha sido demasiado.
—Debiste de haberte retirado, pelear en el estado en que estás…
—Este es mi camino, así es como todo quedaría en paz.
—La destrucción no trae paz, pensé que sabrías eso… —replicó el sannin, viendo como las manos de su alumno se juntaban, listas para lanzar alguna técnica—. ¿Esto es lo que quieres Nagato? —preguntó antes de decidirse a terminar con todo de una vez.
Al instante en que un sencillo rasengan tocó el cuerpo de Nagato, y lo separó con violencia de la extraña silla en la que reposaba, todo terminó. El verdadero cuerpo del poseedor del rinnegan se había vuelto increíblemente frágil con el pasar de los años y por todo el esfuerzo que ponía en controlar seis cuerpos a distancia. Jiraiya se quedó unos momentos observando al demacrado hombre en que se había vuelto su alumno, pero luego giró el rostro con dirección a donde debía de estar aún Tsunade, preguntándose si Orochimaru seguía con vida, al final él aún era capaz de moverse.
Jiraiya retornó velozmente, necesitaba confirmar que habían logrado una victoria y que los cuerpos de Pein estaban completamente inanimados. Al llegar pudo ver los seis restos de los seis Pein, incluyendo al de Yahiko, tendidos sobre el suelo, en el instante en que Nagato murió los dos que aún estaban funcionando cayeron.
—Parece que en esta ocasión vendrás con nosotros —habló Tsunade dirigiéndose a Orochimaru mientras Jiraiya se acercaba caminando lentamente—. Dudo que no hayas tratado de regenerarte.
Ambos sannin vieron como el cuerpo de Orochimaru simplemente no parecía reaccionar. Luego de tanto tiempo manteniéndose con vida el desgaste que provocaba siendo un invitado dentro de otra criatura era inmenso y al haber estado tanto tiempo desprovisto de chakra simplemente ya no poseía la capacidad para seguir continuando.
—Supongo que sólo nos queda esperar —comentó el hombre de cabello blanco sonriendo, sentándose al costado de Orochimaru y haciéndole una seña a Tsunade para que lo imitara. Había pasado demasiado tiempo desde que los tres estaban juntos sin pelear—. Espero que con esto sea el final y Konoha pase a una nueva etapa.
x x
Una sensación de nostalgia invadió el cuerpo de Konan. La kunoichi detuvo sus ataques en contra de los shinobis de Konoha y observó como el nublado cielo de Ame comenzaba a dejar pasar la luz de la luna. Era un mal presagio, de eso estaba segura, el cielo de la villa oculta entre la lluvia estaba perdiendo las nubes que lo cubrían y a la vez el distintivo por el que obtuvo su nombre.
—Ya era hora —se quejó Anko dando un salto para reposicionarse junto a Raidou—. Si seguía lloviendo íbamos a tener que preocuparnos por una inundación más que por los enemigos.
—No te alegres mucho —puntualizó el hombre—. El terreno sigue siendo una desventaja para nosotros y aún no hemos logrado debilitarlos lo suficiente.
—Deja de ser negativo —comentó la kunoichi preparando una ronda de kunais para lanzar y señalando a los ninja de Suna que se les estaban uniendo.
—¿Ellos no iban a encargarse de Pein? —cuestionó el shinobi un tanto sorprendido.
—Creo, aunque sólo veo a la mitad —asintió Anko lanzando las armas que había preparado—. Tal vez no estamos con tan mala suerte —agregó sonriendo, ignorante al hecho de que Pein no estaba dentro de Ame.
—¡Dejen de hablar! —indicó Kurenai pasando al lado de Anko y Raidou—. Tenemos que encargarnos de esa mujer pronto —añadió señalando a Konan—. Algo está diferente en ella.
La kunoichi de ojos rojos había conseguido dirigir al gran grupo que estaba bajo sus órdenes para al menos conseguir estar de igual a igual con los shinobi de Ame. Su número era similar, pero habían tenido la desventaja del terreno, pelear largos periodos bajo la lluvia y el viento provocaba un entumecimiento en el cuerpo de quienes no estaban acostumbrados. Pero con el cese de la lluvia debían de aprovechar el momento para atacar con más fuerza.
Tenten avanzó con ligereza impulsándose por los edificios cercanos. Ya se encontraba sumergida en el área de combate de Konoha y Ame, pero no debía de centrarse en nadie más aparte de Konan, ella era su objetivo. Pese a todo no era capaz de simplemente ignorar a sus compañeros de villa que estaban en problemas y eso la estaba retrazando.
—¿Qué haces aquí Tenten? —cuestionó Kotetsu al ver a la alumna de Guy cerca de él.
—Nuevas órdenes —respondió ella, no quería tener que explicar nada ni tenía el tiempo—. Aún están peleando contra Madara, pero quieren que ayude contra Konan.
—Eso te lo agradecería bastante, estos tipos se están inmolando con tal de que no lleguemos a ella y esa mujer es peligrosa, buena parte de nuestras bajas han sido por sus jutsus —explicó el shinobi tomando la oportunidad de respirar tranquilo por unos segundos—. Kurenai-san está tratando de acercarse, ve con ella, es la mejor opción que vas a tener en un buen rato.
Tenten asintió y prosiguió acercándose. Pudo distinguir al equipo de médicos al fondo junto con un grupo que peleaba muy cerca de ellos, al final una de las razones por las que Konoha tenía un gran número de shinobis activos era gracias a sus médicos, las otras naciones tenían más problemas para poder mantener vivos a sus heridos al no tener bajo su mando tantos médicos. Eso era una carta de victoria que debía de agradecerse a la quinta Hokage.
—¡Kurenai-sensei! —llamó Tenten al notar a la kunoichi defenderse entre un grupo de shinobis de Ame. Pese a ser una especialista en genjutsus la maestra de Hinata podía mantener una pelea cuerpo a cuerpo sin mayores problemas.
Los ojos rojos de Kurenai voltearon a ver a Tenten, era extraño tenerla ahí, estaba segura de que la pelea contra Madara sería la que terminaría al final.
—¿Cambio de planes? —asumió la mujer cuando la otra kunoichi se acercó lanzando unos senbon muy delgados, casi imperceptibles, que hirieron a los shinobis contra los que se estaba enfrentando, distrayéndolos lo suficiente para obligarlos a retroceder—. Es bueno no tener un plan rígido, pero Kakashi debería de tratar de no hacer cambios de último minuto.
—Me enviaron por el miembro de Akatsuki —explicó la kunoichi posando la vista en la mujer en el momento en que volvió su cuerpo completamente de papel y lo usó como pequeñas cuchillas contra unos shinobi de Konoha que trataron de acercársele.
—¿Crees poder darle?
—Sí, puedo hacer que mis armas lleguen a ella, pero me preocupa sus habilidades —contestó honestamente.
—Si la obligas a alejarse, Ame perderá a quien los está dirigiendo y podremos avanzar.
Tenten preparó con cuidado un pergamino de gran tamaño, pero delgado, que llevaba con ella. Hizo una pequeña mueca de fastidio, planeaba usar eso contra Madara y no contra Konan, pero si todo salía bien regresaría a ayudar al grupo que estaba contra el Uchiha y nada impediría que usara su técnica por segunda vez contra la persona que la 'inspiró' a crearla.
—¿Necesitas apoyo? —preguntó Kurenai al ver a la otra kunoichi prepararse.
—Sólo que no se me acerquen por un par de segundos —pidió seriamente.
—Eso no es problema —contestó Kurenai preparando un genjutsu alrededor de ellas.
Tenten se quedó quieta por unos instantes, con la mirada fija sobre Konan y esperando a que los pedazos de papel que al parecer la conformaban se reunieran nuevamente. Usando un poco de su sangre dibujó unos símbolos en el pergamino antes de abrirlo sobre el suelo y quedarse arrodillada observando su blanco.
En el preciso instante en que Konan volvió a tomar su forma real, Tenten realizó una secuencia de sellos rápida y desde el pergamino un grupo de armas salieron envueltas en chakra azulado, volando en dirección a la kunoichi enemiga y esquivando a cualquier obstáculo que estuviera en su camino.
Konan vio el ataque que venía hacia ella y se transformó en miles de pequeños papeles. En un primer momento las armas la atravesaron, sólo consiguiendo que algunas dieran en algún papel, pero unos pocos metros más atrás las armas giraron y arremetieron nuevamente contra los pequeños trozos de origami en esta ocasión acertando en varios de ellos.
—Son muchos… —susurró Tenten cerrando su pergamino y provocando que las armas se des-invocaran.
Pero la alumna de Guy había conseguido generar caos entre las filas de Ame al ver como su ángel había sido dañado. Konoha aprovechó para presionar más y entre la distracción de los shinobi de Ame comenzó a ganar ventaja.
—Se está alejando —señaló Kurenai al ver como los papeles estaban dirigiéndose a un punto más lejano.
—Voy por ella —avisó Tenten antes de comenzar a correr detrás de Konan. Si los papeles transmitían el daño, entonces su enemiga debía de estar bastante lastimada.
x x
Completamente ajenos a lo que estaba ocurriendo a sus alrededores, los shinobi que se enfrentaban al dragón estaban sufriendo con cada ataque que simplemente era repelido o ignorado por la criatura. Katt no estaba teniendo mucha suerte para ocultar su presencia del dragón, pese a que no podía sentirla parecía que la invocación de Madara tenía los sentidos mucho más desarrollados que un ser humano, su olfato y audición le permitían localizar a la pelirroja sin esfuerzos.
—Si seguimos así… —dijo Sakura luego de ver como sus golpes sólo conseguían des-balancear al dragón.
—Lo único en que parece ser malo es en agilidad, pero eso es lo de menos si eres tan resistente —añadió Guy, él estaba en un estado similar al de la kunoichi, sus golpes no tenían el efecto que deseaba—. Si esto sigue así abriré las puertas —agregó ante la mirada preocupada de la joven. Aunque él había activado la primera desde que el dragón colapsó el edificio donde se encontraban, así fue como ganó la velocidad para alcanzarlo tan deprisa.
—¡Sigan atacándolo! —ordenó Akio a las dos kunoichis que tenía cerca.
—Esto no está sirviendo —intervino Temari lanzando una fuerte ráfaga de viento que cortó el cemento de los edificios pero no la coraza del dragón.
—Tenemos que pensar en otra cosa —añadió Katt viendo como su fuego simplemente no hacía efecto—. Quizás podríamos tratar de llevárnoslo más lejos, a alguno de los lagos y tratar de hundirlo ahí, pesa demasiado como para poder estar en un suelo blando.
—No —negó rotundamente el shinobi de Taki antes de volver a rodearse por la sustancia ácida que su cuerpo emanaba y lanzarlo contra el dragón.
—Akio-sama —llamó Temari—. No sea intransigente, no estamos llegando a nada con esto.
—Tal vez —habló el gigantesco dragón posando la mirada en el hombre mayor—, deberías de escucharlas, fuera de un ligero fastidio no consiguen hacerme nada más.
—Y tú tal vez no deberías de escuchar las conversaciones que no son tuyas —apuntó Akio volviendo a concentrar más del líquido negro que usaba como arma.
El dragón rió ligeramente divertido, pero dirigió su atención a Guy que arremetió contra él nuevamente. Como los golpes anteriores este lo hizo retroceder, pero había algo más un sonido como de una cáscara rompiéndose y un ligero dolor sobre su cuerpo.
—¡Guy-sensei! —gritó Sakura al ver como el hombre acaba de fracturar una de las escamas rojas, pero su mano estaba sangrando casi sin detenerse. Acudió a su lado y vio como una sustancia parecida al agua, pero de color negro era la causante de la corrosión—. Eso es…
—Ya me estaba preocupando —murmuró Akio al ver como la base de la escama burbujeaba dentro de su técnica—. Estaba demorándose mucho.
—Es ácido —habló Guy sonriendo un poco mientras Sakura trataba de cerrar las heridas de su mano—. Debí de haberme cuidado más de esto —añadió con cierto aire de confianza renovada.
—¿Qué tanto puedes resistir ataques sin esa coraza dragón? —preguntó el shinobi de Taki bajo la siniestra mirada dorada. Le había tomado tiempo, pero consiguió que su ácido debilitara la base de las escamas lentamente, escurriéndose entre ellas.
—Grafvitnir —pronunció con orgullo el dragón ante la mirada de los otros shinobi—. No aprecio demasiado escuchar que me llamen simplemente dragón.
—¿Nos ganamos saber tu nombre? —interrogó Akio atentamente.
—Eso y un pasaje seguro a sus tumbas, en especial tú —afirmó Grafvitnir tensando sus músculos listo para pelear.
—No se descuiden, ahora está más susceptible a nuestros ataques, pero su tamaño le da una ventaja de cuanto puede resistir —advirtió Akio mirando a Temari y Katt—. Controlen sus ataques y diríjanlos a la base de sus escamas, no importa si son ataques de menor tamaño, terminarán cediendo y abriendo brechas para que Guy y Sakura puedan golpearlo directamente.
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Para Uchiha Madara la situación en la que se encontraba era en si misma una burla en su contra. Tenía cinco oponentes, de los cuales sólo dos parecían realmente merecer su atención, pero gracias a uno de los que no lo estaban atacando directamente, los dos sobrantes estaban consiguiendo volverse de más cuidado. También estaba el jinchuriki del Kyuubi, pero por suerte para él, Naruto aún seguía con discusiones internas.
El titiritero había conseguido mantener a salvo a Shikamaru para que siguiera tratando de predecir a Madara. El joven del clan Nara había perdido ligeramente su efectividad, los movimientos del Uchiha variaban cada vez que parecía alterarse más y lo volvía de alguna manera mucho más complicado de predecir. A pesar de todo eso no era una desventaja completa, tarde o temprano Madara cometería un error cegado por la cólera, sólo había que asegurarse de que nadie acabara siendo el blanco de un ataque sin control.
Los ataques del Uchiha comenzaron a ignorar por completo a Kumori y Kakashi, pese a que el segundo representaba un peligro alto con el tanto que llevaba oculto en algún lugar no visible. Hinata era capaz de bloquear buena parte de los golpes en su contra con la ayuda de Shikamaru, su taijutsu era bueno, y mientras viera venir a Madara era capaz de al menos reaccionar para esquivarlo.
Varios de los títeres usados por Kankurou estaban siendo utilizados mayormente para la defensa de los otros shinobi o para ejercer más presión cuando el Uchiha estaba siendo rodeado.
—No podemos quedarnos así por mucho más tiempo —susurró Kankurou acercándose a Shikamaru, pero sin soltar los hilos de chakra que los unían.
—No es bueno que te acerques, podría tratar de atacarnos —contestó Shikamaru—. Y sí, sé que no podemos mantenernos así, si llegase a cansarse demasiado es posible que trate de escapar y no creo que tengamos refuerzos pronto.
—Hinata no va a poder hacerlo, incluso con nuestra ayuda, necesitamos otro plan —opinó el titiritero seriamente observando como Madara esquivaba los golpes cargados de chakra de Hinata—. Puede esquivarla, cada vez que siente que lo rodean centra su atención en ella principalmente.
—Es la única opción que tenemos, en especial con Naruto en el estado en que se encuentra —explicó Shikamaru dirigiendo la mirada, por unos breves momentos, al cuerpo del rubio que se hallaba a unos cuantos metros—. Aunque al menos parece que ya se ha calmado un poco, cuando no tiene la atención de Madara el Kyuubi parece relajarse.
Kankurou planeaba decir algo más, pero en ese momento vio como el cuerpo de Shikamaru se tensó ligeramente y reaccionó a alejarse con un salto. En el lugar donde había estado segundos antes apareció Madara terminando de lanzar un jutsu de fuego justo en dirección a donde Shikamaru esquivó el ataque.
Con un veloz movimiento de sus manos ordenó a uno de los antiguos títeres de Chiyo que se interpusiera entre el jutsu y el shinobi de Konoha. No era primera vez que Kankurou se veía obligado a cubrir a alguno de sus compañeros haciendo que el cuerpo de sus títeres fuera dañado, pero al menos podía estar contento de que ninguno estaba fuera de poder volver a ser reparado nuevamente.
—Mala jugada, deberías concentrarte más en ti… —dijo Madara fijando la visión sobre el shinobi de Suna.
De forma inmediata una nube oscura se esparció a gran velocidad desde el cuerpo de Madara, impidiendo la visión para casi todos los que fueron rodeados por esta. Hinata, al igual que Neji, pudieron ver como el Uchiha concentró su energía y se abalanzó en contra de Kankurou.
—¡Ten cuidado Kankurou-san! —alertó la kunoichi, consiente de que ninguno de los otros era capaz de ver que estaba ocurriendo. La muchacha iba a decir algo más, pero un poderoso chakra comenzó a latir muy cerca de donde se encontraban ellos, provenía de Naruto, de eso estaba segura, pero no era el del Kyuubi.
Madara dio un saltó por sobre el titiritero girando en el aire para quedar por unos instantes cara a cara con él. Estaba cansado de ver como lo humillaban defendiéndose entre ellos y si era necesario matarlos en orden lo haría.
Lo único que Kankurou atinó a hacer en la inmensa oscuridad fuera traer sus títeres para cubrirlo, pero pese a esto vio los ojos rojos del sharingan resaltar en la nada cambiando su forma. Fue apenas un cruce de miradas, pero en ese momento sintió como unas gotas frías de sudor caían por su frente; acababa de cometer un grave error. Los Uchiha eran reconocidos por sus grandes talentos para los genjutsus y hasta entonces Madara no había utilizado esa carta, pero eso no significaba que no pudiera usarlos y acababa de caer víctima de uno en ese preciso instante.
La sonrisa que se dibujó en el rostro de Madara por su éxito luego de sentir como el cuerpo de Kankurou golpeó el suelo no duró mucho, él también sintió el chakra que emanaba de Naruto, pero al menos uno de sus enemigos estaba fuera del combate permanentemente. La oscuridad que generó momentos antes desapareció, el Uchiha deseaba ver qué estaba ocurriendo.
Al haber estado envuelto en la técnica de Madara el Kyuubi terminó por ceder ante la terquedad de Naruto. El rubio estaba dispuesto a morir con tal de no dejarlo salir y pese a no confiar en el poder de su jinchuriki prefirió arriesgarse a tener una oportunidad que morir sin pelear.
—Vaya —bufó el Uchiha incómodo—. Parece que el invitado especial decidió al fin aparecer como se debe —agregó con fastidio notando los ligeros cambios en el físico del rostro de Naruto—. Ahora te pareces un poco más a tu hermana con esos ojos —comentó viendo el tono dorado que tenían y analizando su situación. Había derrotado a uno de sus oponentes, con eso podría ir por el muchacho del clan Nara, el problema era que con Naruto en el juego sus probabilidades de ganar comenzaban a disminuir.
—Hinata —llamó Naruto luego de notar dónde se encontraban sus aliados y el estado en que cada uno se encontraba—. Ayuda a Kankurou y luego —dijo mirando a Madara—, vamos a acabar con esto de una vez.
—¿Vas a ayudarlo? —preguntó burlonamente el Uchiha—. No queda mucho de él, me subestimó, probablemente se olvidó que los genjutsus existen.
Naruto no respondió con palabras, sino que a una gran velocidad se lanzó contra el Uchiha logrando golpearlo fuertemente. Madara no pudo reaccionar ante el ataque, no estaba preparado para responder a una actitud tan física por parte del muchacho, esperaba que le gritara algo o hiciera alguna técnica y no que se lanzara directamente contra él con un golpe sencillo, pero potente.
En un parpadeo el cuerpo expedido de Madara desapareció y reapareció detrás de Naruto golpeándolo y botándolo al piso por la fuerza de su propio ataque mientras que él se impulsó para caer de pie a una corta distancia. El Uchiha tenía una sonrisa un tanto distorsionada en el rostro, no le gustaba cuando no poseía total control sobre sus oponentes.
—Peleamos en serio entonces —habló Madara dando un salto para llegar junto a Kankurou unos segundos antes de que Hinata lograra alcanzarlo y pateando a la muchacha fuertemente para que no se acercara—, tú lo estás pidiendo, no más consideraciones de mi parte, el que caiga muere —prosiguió hablando en voz alta, concentrando algo de energía en su mano y lanzándola directamente contra el shinobi de Suna.
—¡No! —gritó Shikamaru al ver como el cuerpo inconciente del hermano de Temari comenzó a sangrar a los pies de Madara. No pudo hacer nada para detenerlo, ni siquiera reaccionar a intentarlo, lo que de alguna manera temía acababa de ocurrir, la forma de desenvolverse del Uchiha había cambiado drásticamente, al fin estaba mostrando su verdadero rostro.
—¡Maldito! —gritó Naruto levantándose y corriendo en dirección a Madara formando un gran rasengan de viento en su mano. Era la primera vez en su vida que durante una pelea veía como un compañero caía frente a él sin que hubiera hecho algo al respecto.
El Uchiha no se inmutó ante el avance del joven, simplemente elevó su brazo en dirección al jinchuriki del Kyuubi y esperó hasta tenerlo muy cerca. Kakashi y Kumori, detuvieron su avance contra el Uchiha, estaban más cerca que Naruto para esos momentos, pero se detuvieron y alejaron, temiendo que su presencia provocara que el rubio cancelara su ataque temiendo que ellos quedaran dentro de su poderosa técnica.
—¡Cuidado! —gritó Hinata, reincorporándose, al ver una increíble acumulación de chakra en Madara segundos antes de ser lanzada y caer directamente sobre Naruto.
El rasengan que tenía Naruto en su mano desapareció al momento en que el Uchiha dejó salir el ataque desde su mano. Una nubosidad oscura rodeó por completo el cuerpo del rubio, pero en un solo parpadeo todo el chakra oscuro comenzó a colarse por cada poro de su cuerpo. El muchacho cayó al suelo de rodillas, el ataque no lo había impulsado muy lejos de donde estaba, no lo había dañado exteriormente, pero podía sentir un inmenso dolor dentro de él. Al elevar la mirada pudo ver como Madara lo observaba en silencio, serio y con una mirada de desprecio. Naruto trató de respirar, pero sus pulmones no estaban respondiéndole, podía sentir como si algo lo estuviera quemando desde su interior.
—Ahora si… —habló el Uchiha en voz baja antes de esquivar los golpes de Kakashi y Kumori. Se alejó un poco, notó que el Hokage había invocado en una de sus manos el tanto de su padre segundos antes de tratar de golpearlo y eso era peligroso. Había gastado mucho chakra en hacer esa técnica por segunda vez, pero al menos dio en el blanco de forma directa, el muchacho no viviría por más de unos segundos y se quedaría a verlo.
—¡Naruto-kun! —gritó la kunoichi del grupo acercándose al muchacho que yacía en el suelo tratando inútilmente de tomar aire.
Hinata llegó al costado de Naruto viendo con horror como el chakra intruso estaba atacando cada célula de su cuerpo tratando de corroerla. Trató de utilizar un jutsu curativo en medio de su desesperación, pero en ese instante la respiración forzada de Naruto se detuvo. El rubio abrió los ojos y observó a la kunoichi por un instante, sorprendido por el cese de su dolor.
—¿Hinata? —preguntó con curiosidad, no comprendía bien cómo era que de un momento a otro se sentía bien. La muchacha tenía los ojos increíblemente abiertos y con una expresión que iba más allá de la sorpresa.
Pero antes de que pudiera indagar en el asunto sintió como algo comenzaba a subir por su garganta. Hinata miraba sin saber que decir o hacer, el chakra que había invadido el cuerpo de Naruto se había reunido en el estómago del muchacho, sin afectarlo más, y estaba comenzando a subir en dirección a su boca, envuelto en un chakra que le era desconocido. Un pequeño cuerpo negro emergió, forcejeando un poco, por la boca de Naruto. Todos los presentes observaron sorprendidos la escena, nadie, ni el mismo Madara parecían ser capaces de explicar qué estaba ocurriendo. Una pequeña figura negra emplumada, un cuervo, alzó vuelo desde la boca del rubio.
El ave aleteó frente a Madara y ahí es donde el Uchiha pudo ver los ojos rojos del cuervo y la forma del mangekyou sharingan de Itachi en ellos. Las plumas del animal comenzaron a consumirse en una energía negra, como si la hubiese absorbido todo el ataque del Uchiha, luego simplemente no quedó nada de él.
—Itachi… —murmuró Madara dejando ver como el chakra que aún le quedaba comenzaba a hacerse visible y tomaba una coloración oscura, rodeándolo completamente. Pese a que el hermano de Sasuke llevaba mucho tiempo sin vida, se las había arreglado para seguir presente y apoyar de alguna manera, pero Madara estaba seguro de que esa sería la última vez que Itachi sería una piedra en su camino.
Naruto se mantuvo observando, en silencio, al ave hasta que desapareció. Ese era el cuervo que un par de años atrás había ingresado a su cuerpo cuando vio por última vez a Itachi, cuando le preguntó qué haría si Sasuke atacaba Konoha y respondió con seguridad que encontraría la forma de mantenerlos a ambos a salvo. Sonrió tristemente, en el último encuentro que tuvo con Itachi aún lo consideraba un enemigo, ignorante a los verdaderos impulsos que lo movían. Fijó la mirada en Madara, había muchas personas que sufrieron bajo los planes del Uchiha que ya no podían tratar de detenerlo, pero él aún estaba ahí con la intensión de hacerlo.
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Las armas rodeadas de chakra azul nuevamente comenzaron a seguir a Konan. Luego de haberse separado de los ninjas de Ame tras el ataque que llegó a alcanzarla, la kunoichi de Konoha que la estaba atacando se concentró en alejarla aún más de sus aliados, tratando de conseguir un combate exclusivo entre ellas.
Sin la lluvia cayendo sobre su rostro y con una extraña sensación de preocupación dentro de su cuerpo que no dejaba de incomodarla, estaba teniendo muchos problemas para conseguir desenvolverse adecuadamente. Cada segundo que pasaba la kunoichi de Konoha era la que se iba posicionando mejor, no importaba la cantidad o velocidad de papeles que lanzara, todos eran interceptados de inmediato y cada vez que eso ocurría se iba debilitando enormemente mientras que su adversaria comprendía como enfrentarla mejor.
Consiente de que escapar o reposicionarse no era una opción, Konan se detuvo decidida a enfrentarse debidamente a Tenten. Sin decir una palabra y sólo observarse por unos breves instantes, ambas mujeres lanzaron sus respectivos ataques.
La gran masa de armas dirigidas por Tenten avanzó velozmente contra los papeles que conformaban el cuerpo de Konan y que venían en dirección contraria. Pero en esa ocasión algo era diferente, los delicados trozos blancos de bordes filosos se enroscaron de golpe generando gruesas agujas de papel. Con un área de extensión menor, las armas de Tenten, pese a estar dirigidas, no pudieron contener toda la magnitud del ataque contrario. La kunoichi de Konoha recibió el embate de las agujas que lograron proseguir su camino hasta ella, obligándola, por primera vez, a ser ella quien debía de retroceder.
Con rapidez Tenten retiró los trozos blancos que se habían insertado en su cuerpo y notó como estaban empapados en sangre. No era usual que un objeto tan pequeño que estuvo por un corto periodo dentro de su cuerpo llegara a dejar caer las gotas de líquido rojo al suelo. No se demoró demasiado en comprender que debía de formar parte del jutsu que recibió, aunque no tenía heridas graves o profundas sentía una pesadez en el cuerpo e incluso mareos, posiblemente a causa de la sangre que ya no se encontraba dentro suyo.
Dejando toda la sangre en el suelo, los trozos de papel se extendieron volviendo a tomar la forma plana y filosa anterior, arremetiendo nuevamente contra Tenten. Pero la muchacha, pese a estar cansada consiguió esquivarlos y alejarse a una distancia más prudencial que le concediera más tiempo para reaccionar ante un ataque.
Konan comenzó a reunirse nuevamente, al menos había conseguido debilitar bastante a su adversaria, lo suficiente para conseguir la victoria si la mantenía peleando por un par de minutos más. Conocía bien como funcionaban los cuerpos, los había estudiado inspirada en su juventud por lo que se hablaba sobre la princesa Tsunade y aunque no era reconocida como una médico ninja de la talla de esta, había tenido mucho tiempo para poner sus conocimientos en práctica e incluso como apoyo para combates.
La alumna de Guy centró la mirada en el punto en donde los papeles comenzaban a volver a juntarse comenzando a dibujar la silueta de su enemigo. Extendió un segundo pergamino a la vez del que ya estaba usando para atacar. El contenido de ambos rollos salió velozmente y atravesó a Konan casi sin dañarla, para sorpresa de la Kunoichi de la lluvia, hasta ese momento su adversaria no había fallado en sus ataques y el simplemente esquivarlos no había probado ser útil.
Desde los cuatro costados que rodeaban a Konan, casi al borde de la zona que ocuparon las armas de Tenten al salir segundos antes, surgieron varias cadenas con inscripciones talladas que formaron un cuadrado alrededor de la mujer. La kunoichi de la lluvia observó con atención, el punto desde donde salían los objetos eran unos papeles con unos sellos escritos, al parecer habían sido instalados a su alrededor usando la ola de armas para ocultarlos. Velozmente decidió alejarse de las cadenas y para eso se deshizo en miles de pequeñas garzas de origami.
Tenten realizó unos sellos con sus manos y de inmediato las inscripciones sobre las cadenas brillaron, dejando salir extensiones más pequeñas con puntas que comenzaron a llenar el espacio cercano, casi como si se tratara de un gran bloque de metal. La técnica logró capturar casi todos los papeles que flotaban tratando de escapar. Ante otra formación de sellos, por parte de la kunoichi de Konoha, las cadenas comenzaron a retraerse velozmente llevando consigo los trozos de papel y al volver a chocarse contra sus respectivas fuentes de origen se produjeron cuatro fuertes explosiones.
Con algo de precaución Tenten se acercó al lugar de las explosiones, estaba segura de que Konan no había sobrevivido, pero necesitaba asegurarse. Los pedazos destrozados y casi imperceptibles de papel se arremolinaron en un solo lugar, causando que la muchacha volviera a estar lista para lanzar otro ataque, pero no hubo más movimientos luego. El cuerpo de Konan había vuelto a tomar forma, pero se encontraba sin vida.
Al asegurarse de que su batalla había terminado Tenten dirigió su mirada a la zona en la que había dejado a Hinata. Cerró por unos instantes los ojos y sintió una gran pesadez en su cuerpo, las heridas que tenía distaban de representar el daño que realmente había recibido en un único ataque. Deseaba regresar a apoyar al equipo que estaba enfrentándose a Madara, pero para llegar ahí tendría que atravesar a sus compañeros que aún estaban peleando contra Ame y en su estado iba a costarle avanzar directamente por entre tantos enemigos, su mejor opción era tomar una ruta más larga. Pero en ese momento recordó las palabras de Kotetsu, los shinobi de Ame parecían altamente devotos a la mujer que yacía muerta a unos metros de ella, quizás el notar su derrota los traería abajo. Comenzó a avanzar con dirección a donde se separó de Kurenai, pese a lo difícil que le era pensarlo, Madara tendría que esperar.
x x
Al sentir como el piso bajo sus patas era resquebrajado, la inmensa invocación de Madara trató de elevar vuelo, pero un fuerte golpe proveniente de Guy lo retuvo contra su voluntad. La kunoichi de cabellos rosa estaba haciéndole difícil mantenerse sobre el suelo y el shinobi de Konoha, luego de tomar un color rojizo en su piel, había ganado bastante más fuerza de la que ya tenía.
A lo lejos sus otros tres enemigos lo atacaban a distancia, siempre procurando estar alejados de él. El fuego y viento llegaba por parte de las dos kunoichis y el shinobi de Taki continuaba haciendo que el ácido se colara por entre las uniones de sus escamas.
Pese a todo el avance que habían tenido, e incluso ver como algo de sangre escurría por algunas zonas del cuerpo del dragón, la pelea distaba de haberse vuelto más sencilla o a favor de los ninja, sino todo lo contrario. Desde que se sintió vulnerable la invocación había comenzado a atacar seriamente y su enorme cuerpo hacía que un simple paso le permitiera alcanzar a su victima.
La agilidad de los shinobi estaba siendo la habilidad más valiosa para mantenerlos vivos. Cuando alguna de las extremidades del dragón los tocaba el embate era demasiado potente, ninguno de los que estaban presentes peleando aguantarían muchos de esos golpes y la mayoría estaban destinados a Guy y Sakura, ya que el resto se mantenía a una distancia más segura.
Sakura no estaba utilizando su chakra para curarse, pese a el dolor que estaba sintiendo en su cuerpo, quería destinarlo completamente en el ataque, Grafvitnir estaba lejos de caer y aún debían de seguir atacándolo. Vio como la poderosa pata del dragón se abalanzó nuevamente sobre ella, pero en esa ocasión no trató de esquivarla. Se encontraba cansada de no ver que la situación mejorara, por lo que cargando su puño con chakra decidió intentar algo diferente; chocó su ataque contra el que venía hacía ella con la esperanza de dañar un área que era de por si menos musculosa que el resto del gigantesco cuerpo.
El choque provocó que la kunoichi saliera despedida, pero pudo girar para caer correctamente y evitar algún daño severo. La invocación simplemente sintió un aturdimiento en su pata.
—¿Piensan seguir? Apestan a cansancio —habló entre gruñidos el dragón, estaba acostumbrado a no ser dañado en las batallas que participaba y el oler su propia sangre estaba incomodándolo notoriamente.
Un tornado de fuego rodeó al dragón Katt y Temari había juntado sus jutsus bajo instrucción de Akio generando un jutsu bastante grande y poderoso, bastante diferente a los ataque más pequeños y precisos que habían estado utilizando desde que el ácido había logrado corroer la base de algunas escamas. El shinobi de Taki acumuló la sustancia negra que su cuerpo emanaba y la lanzó directamente contra el tornado provocando una gigantesca explosión que incluso hizo caer a Grafvitnir a varios metros desde donde había estado parado.
—¿Guy y Sakura? —preguntó preocupada la pelirroja, ellos tres estaban lejos, pero la alumna de Kakashi y su amigo debían de haber quedado atrapados en la onda de la explosión.
—Pueden cuidarse, deben de haber recibido peores golpes de las patas de esa cosa —aseguró Akio respirando pesadamente, ya no era joven y eso le estaba costándole luego de tanto tiempo de batalla.
Violentamente las alas del dragón se abrieron y elevaron su cuerpo. Pero de inmediato reapareció Guy volviendo a retenerlo contra la tierra y obligándolo a desistir de su intento de elevarse a las alturas. Cuando trató de utilizar su cola, Sakura la retuvo con algo de dificultad, podía manejar la fuerza, pero si era elevada del suelo tendría problemas.
Girando el cuello y posando la mirada sobre la kunoichi de cabello rosa, el dragón abrió la boca y lanzó una llamarada contra su propio cuerpo para quitársela de encima. Sakura reaccionó a tiempo y pudo escapar de la ola de fuego oliendo como la carne del dragón parecía haber recibido un gran daño.
—¿¡Por qué hizo eso!? —preguntó la muchacha mirando a Guy que se encontraba cerca, también se había visto obligado a retroceder por el calor generado.
—¡Tengan cuidado! —grito el jonin, ninguna criatura inteligente se lastimaría a sí misma sin una razón de fuerza y al ver que el dragón no trató de ir inmediatamente contra ellos dos, comprendió que era lo que deseaba hacer.
Las dos kunoichis vieron a Grafvitnir acercarse velozmente, con parte de su cuerpo aún envuelto en llamas terminando de extinguirse, logrando alejarse a tiempo de su camino, pero Akio, pese a haber reaccionado, quedó aprisionado debajo de una de las gigantescas patas del dragón. Los ojos dorados de Grafvitnir observaron al hombre bajo su extremidad, era obvio que lo había dañado inmensamente pese a que no estaba apoyando su peso real. Elevó la mirada ligeramente, a lo lejos pudo distinguir a Madara en lo que parecía un momento de locura, el hombre acababa de perder el control sobre sí mismo.
—Humano estúpido —murmuró fastidiado regresando a prestar su atención al shinobi que había capturado—. ¿Sabes que estás muerto no?
Akio sonrió ligeramente. Al final su cuerpo le falló, ya estaba demasiado cansado como para poder haberlo esquivado, pero al menos le dejaría un recuerdo. Cada poro de su piel comenzó a dejar fluir la sustancia oscura por la que su clan era conocido y la base de la pata que lo aplastaba comenzó a ceder.
Grafvitnir afinó la mirada, pudo sentir como el ácido lo dañaba. Naturalmente retiró algo de la presión que estaba ejerciendo, pero luego sintiendo al resto de shinobis acercarse, decidió terminar de una vez con el problema apoyando el resto de su peso sobre la extremidad, causando un cráter bajo su pata.
—¡Akio-sama! —gritó Sakura, había sido la primera en reaccionar a acercarse pese a la estela de calor que quedó detrás del dragón.
—Pueden considerarse vencedores en esta ocasión —habló por última vez el gigantesco dragón antes de lanzarle una mirada reprobatoria a la zona en la que se encontraba Madara y des-invocarse, no pensaba quedarse a pelear aunque tuviera un contrato con el Uchiha.
La kunoichi de Konoha se apresuró a saltar dentro del cráter, casi ignorando el hecho de que su pelea había terminado. No pudo ver de inmediato el cuerpo del shinobi de Taki, pero usando su fuerza removió los restos del suelo destruido liberando el cuerpo del hombre. Instintivamente se colocó a su lado y lo analizó.
Había demasiada sangre y pese a no poder verlo directamente estaba segura de que casi todo el cuerpo del hombre estaba destrozado, lo único que el dragón no aplastó fue su cuello y rostro. Velozmente comenzó a tratar de detener la hemorragia, no quería dejar que alguien muriera de esa manera, pero no había forma de que pudiera hacer mucho por él.
–Deja… —pidió Akio tosiendo un poco de sangre—. Regresen con el resto, aún no han acabado.
—No puedo hacer eso —contestó Sakura, sintiendo la llegada de los otros shinobi que habían estado presentes.
Ninguno de los tres se acercó, el estado de Akio hablaba por si mismo y era sorprendente que el hombre siguiera aún con vida y conciente. Katt desvió la mirada ligeramente, ver un muerto y ver a alguien morir en esa situación eran dos cosas muy distintas, incluso aunque no conociera a la persona realmente.
—Voy a estabilizarlo —aseguró la médico de Konoha emitiendo más chakra verdoso—. Si logro llevarlo con el resto del equipo médico podemos tratar de estabilizarlo…
—¿Y luego qué? —susurró lentamente y provocando algo de sorpresa en el rostro de Sakura—. Ya hice todo lo que tenía que hacer.
—Aún puede seguir viviendo, si consigo detener las hemorragias…
—No le tengo miedo a la muerte… pero sí a vivir luego de esto —contestó cerrando los ojos, estaba seguro de que moriría, pero siempre podían ocurrir milagros y él en esos momentos ya no sentía ni dolor en su cuerpo—. No gastes tu chakra en un viejo que ya está muerto.
—Akio-sama —Se adelantó Guy, comprendía lo que el hombre deseaba, pocos shinobi preferirían vivir en el estado en el que quedaría a morir a causa de una batalla, pero dejarlo solo en medio de tanta devastación era algo que no planeaba dejar que ocurriera—. Sakura quédate aquí y luego danos el alcance —indicó seriamente antes de regresar a mirar al shinobi de Taki, era conciente de que ellos podían seguir peleando y tenían que apresurarse.
—Sin despedidas —insistió el hombre. Aún quedaban demasiados enemigos como para perder el tiempo en ese tipo de cosas.
x x
Madara esquivó un golpe proveniente de Naruto, de un momento a otro ese muchacho se había vuelto más peligroso que incluso el tanto de Kakashi. Los golpes del muchacho eran capaces de reventar cualquier cosa que chocara contra ellos y en esos momentos el Uchiha ya no se encontraba en condiciones de poder dedicarse a gastar su chakra sin meditar profundamente cómo y cuándo usarlo.
Los ánimos del pequeño grupo de Konoha eran encontrados, hasta el momento no habían conseguido generarle daño saltante a Madara y habían perdido a Kankurou sin poder hacer nada al respecto. Pero a su vez fueron testigos de cómo la poderosa invocación desaparecía de escena y la ausencia de quien dirigía a los shinobi de Ame.
Al sentirse completamente rodeado, tanto Naruto como Kakashi, Kumori y Hinata se encontraban sobre él, Madara emitió una gran ola de energía negra que los golpeó a todos, lanzándolos varios metros lejos de él y golpeándolos fuertemente. Posó la mirada en la Hyuuga, la muchacha era la más débil del grupo, pero pese a todo tenía que estar pendiente de ella y eso tendría que cambiar si deseaba ganar.
Se acercó velozmente a la kunoichi esquivando la pequeña estela de luz blanca que dejó el tanto de Kakashi a un costado de él. Pero nuevamente maldijo a sus oponentes, una ola de sombras se había interpuesto entre él y su objetivo, por un momento había olvidado por completo al muchacho del clan Nara. Negó fuertemente con la cabeza, estaba perdiendo el control sobre la situación y con lo poco de chakra que tenía su cuerpo no podía darse esos lujos.
Las sombras de Shikamaru trataron de envolver al hombre, pero este consiguió reaccionar a tiempo. Si lo capturaba tendría que gastar inútilmente su chakra para poder escapar.
Sin previo aviso vio como nuevamente los cuatro shinobis se lanzaron sobre él, pero en esa ocasión ocurrió algo que no había previsto, eran cinco. Shikamaru también se había sumado al ataque y eso desestabilizó al Uchiha.
Kumori afinó la mirada si iba a haber una oportunidad de bloquear sus tenketsus sería ahí. No le gustaba la posición en la que se encontraba, no iba a ser capaz de golpearlo directamente, pero ya había perfeccionado el emanar su chakra a distancia y en esa ocasión Madara no se recuperaría tan de prisa.
El Uchiha golpeó fuertemente a Shikamaru lanzándolo contra el concreto sobre el que estaban peleando y dejando claro que no había llegado a ser tan poderoso simplemente evitando ataques. La luz blanca del tanto de Kakashi cortó su cuerpo por la espalda, el chakra blanco era un invasor en su casi total oscuridad, giró su atención a Naruto, Kakashi estaba ocupado con el objeto que acababa de insertarle, y consiguió acertarle un golpe al muchacho, débil, pero suficiente para obligarlo a dar unos pasos hacía atrás para no caer.
Estaba listo para continuar con la Hyuuga, pero en ese momento una ola de pequeños golpes se clavó en su cuerpo como alfileres. Giró el rostro completamente enfurecido y ahí, a su lado estaba la hija de Hiashi observándolo ligeramente sorprendida y con los ojos un tanto desviados hacia un costado. La muchacha más débil de todo el grupo acababa de acertarle un golpe que podía significar su derrota y ni siquiera lo estaba mirando a los ojos.
Con rabia se abalanzó sobre Hinata recibiendo un segundo corte por parte del tanto de luz. Pero no le importó, en los pocos segundos en que los cinco shinobis se lanzaron sobre él e intercambiaron golpes justo el eslabón más débil tenía que haberlo casi condenado a la derrota.
Kumori maldijo al ver como el cuerpo de Madara estaba casi sobre Hinata. La muchacha había quedado completamente inmóvil a causa de la sorpresa, con su byakugan activo fue capaz de ver como el chakra fluyó de las manos de Kumori y realizó la tarea para la que ella había estado entrenando: bloquear los tenketsus del Uchiha. En la mente de Hinata algo estaba claro, debajo de la máscara de halcón estaba el rostro de otro poseedor del byakugan y eso, luego de lo ocurrido con su clan, le impidió reaccionar a tiempo ante los ataques del Uchiha que giró violentamente en su dirección culpándola por la hazaña.
Hinata trató de cubrirse, pero era tarde, Madara había conseguido una apertura en su defensa y sin ningún tipo de miramiento la golpeó un par de veces hasta dejarla inconciente sobre el suelo. En el proceso recibió un par de shurikens sobre su cuerpo, pero no le importó, iba a matarla aunque eso significara que él también caería.
Un potente golpe lo separó de finalizar a su víctima. Naruto había retornado a la pelea y se lanzó directamente a alejarlo de Hinata. Se sorprendió al ver como el hombre tenía armas clavas y sangre corriendo por su cuerpo, se le veía cansado, pero por sobre todo cegado por la cólera, una cólera que estaba centrada en la muchacha que estaba sumamente golpeada a sus pies.
—¡Hinata! —llamó Naruto agachándose, con miedo a que entre tanta sangre y golpes Madara hubiera conseguido arrebatarle la vida. Creyó que la kunoichi al fin había logrado bloquear a Madara, pero sintió como el pecho se le comprimía, Hinata siempre tuvo sus dudas sobre si sería capaz y él trató de animarla, pero al final tal vez la había encaminado a su propia muerte. Observó los alrededores y notó que Shikamaru también estaba en el suelo inconciente, su amigo arriesgó mucho al lanzarse a pelear cuerpo a cuerpo contra alguien como Madara y aunque fue quien les dio el pase para aventajarlo también fue el primero que cayó al suelo.
Kumori pasó velozmente junto a Naruto y comenzó a intercambiar golpes contra Madara. Podía verlo, el chakra del hombre era increíblemente pequeño, ya no le quedaba casi energía y la que tenía no era capaz de utilizarla. La maldita máscara que ocultaba su identidad había sido la causante de que Hinata estuviera inconciente y sumamente maltratada, Madara la culpó a ella por simple descarte.
El Uchiha esquivó con dificultad los embates de Kumori y luego los del Hokage que se había sumado. Ahora eran sólo los tres, pero claramente Madara tenía las de perder. En un último intento por mantenerse con vida el Uchiha dejó que Kakashi lo volviera a atacar con el tanto de su padre y aprovechó para sujetarlo y lanzarlo contra Kumori.
Su instinto de supervivencia despertó, no moriría ahí, no después de haberse mantenido tanto tiempo con vida. En sólo segundos su cuerpo se llenó de adrenalina y se lanzó lo más rápido que pudo por las calles cercanas, huyendo como no lo había tenido que hacer desde que era un niño.
—¡Naruto! —gritó Kakashi al reincorporarse y ver como el rubio se mantuvo sosteniendo a Hinata con una expresión de culpa en el rostro. Miró a Kumori en busca de una respuesta, pero el ANBU negó.
—Tiene tan poco chakra que con lo poco que se ha alejado no puedo detectarlo… —maldijo en voz baja. Los tres ninjas que quedaban de pie estaban cansados, pero aún tenían que encargarse de Madara.
—Naruto, vamos por Madara, no puede ir muy lejos —indicó el Hokage casi dejando atrás al muchacho, de los tres era quien aún estaba en mejores condiciones de pelear, la estamina siempre había sido el punto fuerte de su alumno—. Kumori quédate a cuidarlos, quien sabe si regrese aquí, si está cerca confío en que podrás verlo.
Kakashi avanzó sin esperar a Naruto y mientras corría invocó a sus perros. Los canes se vieron obligados a comenzar a correr detrás de su amo y no a esperar una indicación tranquila como era lo usual. La orden que se les dio era sencilla, localizar a Uchiha Madara sin importar dónde se hubiera metido.
Naruto dejó a Hinata con Kumori y comenzó a avanzar. Pudo ver a Kakashi un poco más adelante y como este, al sentirlo, le hizo una seña para que se separaran. Madara estaba huyendo por métodos convencionales, pero al final era un shinobi y capturarlo o incluso localizarlo no iba a ser una tarea sencilla.
La desesperación comenzó a apoderarse de Naruto, había pasado casi veinte minutos desde que comenzó a buscar a Madara e incluso recurrió a tratar de localizarlo sintiendo las energías que recorrían el lugar gracias al modo ermitaño, pero no había tenido suerte y era conciente de que Kakashi tampoco. No podía creer que luego de tanto esfuerzo y sacrificio Madara hubiera conseguido escapárseles de las manos estando tan cerca de haber podido acabar con él para siempre.
Pero fue en ese momento en que logró ver a uno de los canes de Kakashi correr velozmente luego de lanzar un potente aullido. Lo siguió, listo para atacar sin siquiera pensar en cuanto viera a Madara. Kakashi saltó a su lado, con la misma mirada y posiblemente pensamiento que su alumno.
Unos pasos en frente de ellos respirando pesadamente y tratando de contener la sangre que brotaba de su cuerpo, lograron ver a Madara. Este levanto la mirada hacia ellos, sus ojos estaban negros, no tenía el sharingan activo y apretó su cuerpo contra la pared que lo estaba sosteniendo.
El Uchiha les dio una media sonrisa que se transformó en una mueca de resentimiento y trató de erguirse ligeramente. Naruto ignoró todo lo que ocurría a su alrededor y formó un rasengan con su afinidad elemental de viento que lanzó como un shuriken a la posición en donde se encontraba Madara. Kakashi se detuvo junto a su alumno y sintió como un escalofrió recorrió su cuerpo al ver la sonrisa burlona en el rostro del Uchiha antes de desaparecer casi a la vez del impacto.
Ni Naruto o Kakashi quisieron creer lo que veían. Se tomaron tanto tiempo en encontrarlo que el Uchiha había recuperado la capacidad para escaparse, no podía haber ido muy lejos con el poco chakra que le quedaba, pero si lo suficiente como para no dejar un rastro para que los canes lo siguieran.
Naruto estaba a punto de dejar salir toda la frustración e impotencia de su interior, pero Kakashi colocó una mano sobre su hombre negando ligeramente con la cabeza.
—Aún no hemos terminado —se apresuró a decir—. Madara no está en condiciones de seguir peleando aunque haya logrado escapar, pero aún debemos de regresar a Konoha y ver qué ocurrió con Pein —explicó tratando de sonar lo más serio posible e impedir que el tono de preocupación se colara en su voz.
Naruto abrió la boca para replicar algo. No quería escuchar que nadie le dijera que debía de abandonar la búsqueda de Madara, pero la imagen de Pein en Konoha lo detuvo, había mucha gente ahí que podía haber muerto y que quizás con algo de suerte si el Akatsuki no había apresurado su marcha podrían llegar a interceptarlo. El muchacho comenzó a avanzar detrás de Kakashi, pero en ese momento notó algo inusual, ya no sentía al Kyuubi quejarse o intentar insistir en que lo dejara salir, la criatura seguía dentro de él, pero se encontraba en silencio y completamente calmada.
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Atravesando la densa vegetación de las copas de los árboles, un grupo de ANBUS de Konoha avanzó velozmente, forzando sus cuerpos lo máximo que les era posible. Formaban parte de los grupos que habían sido asignados a vigilar la frontera de Ame durante el ataque a esa villa y en cuanto se percataron que uno de los escuadrones había caído se apresuraron de regreso con dirección a Konoha, consientes de que algo debía de haber atravesado la frontera. Estaban seguros de no ser el primer grupo que estaba regresando ya con conocimiento de que algún enemigo estaba dentro del territorio del país del fuego.
La presencia de un grupo de personas unos metros más adelante los alertaron y se prepararon para un posible enfrentamiento, pero de alguna manera quitándoles el nudo que apretaba sus estómagos al ver que estaban deteniéndose antes de llegar a Konoha y no en su propia villa siendo atacada.
El líder del escuadrón que recién llegó notó con alivio que había otro grupo presente en el lugar. La zona parecía haber sido la sede de un combate grande, cráteres y restos de árboles decoraban todo el lugar.
—¿Qué sucedió aquí? —preguntó el ANBU a uno de los presentes.
—Llegamos hace una media hora y encontramos todo así —explicó otro enmascarado, señalando lo que parecían ser cadáveres vistiendo la túnica de Akatsuki—. Seis cuerpos de Akatsuki, dos cadáveres desconocidos envueltos en una especie de arcilla y… —el hombre se detuvo por un instante—. Junto a esos dos estaba un cuerpo que parece ser de Orochimaru.
—¿Qué?
—Aún estamos investigando, no deseamos mover nada de lugar —intervino una voz femenina enmascarada de cabello morado—. El miembro de rastreo con el que vinimos está siguiendo una pista que se alejaba de aquí, quizás consigamos algunas respuestas con eso.
—¿Y Konoha?
—Un equipo que llegó antes que ustedes está avanzando, al parecer lo que sea que ocurrió no pasó de este punto —explicó la mujer seriamente, realmente impaciente por conseguir respuestas.
—Este lugar… —murmuró uno de los recién llegados posando la mirada sobre los cráteres y acercándose hasta quedar en frente de un árbol lleno de pequeñas espinas blancas clavadas sobre su tronco.
—Sé que es lo que parece, pero no saltemos en conclusiones antes de tiempo.
—También están los cuerpos, es similar a lo que ocurrió en el ataque de Orochimaru hace unos años… —recalcó el líder del escuadrón que recién comenzaba a dibujar una imagen mental de qué había podido ocurrir. Los dos cuerpos desconocidos junto a lo que parecía ser el de Orochimaru sumado a las marcas de combate le estaban formando la imagen de los sannin en su mente.
En ese momento un pequeño grupo apareció junto a los ANBU. Al frente de ellos se encontraba Hana, quien buscó con la mirada a la kunoichi de cabello morado y se le acercó seriamente.
—Tenemos otro cuerpo de Akatsuki, no lo hemos reconocido —informó un tanto perturbada—. Su estado… parece peor que el de estos y no creo que haya sido algo que le ocurrió durante su último combate.
—¿Otro más? —susurró Yugao pensativa. Sabía que Pein era conformado, por decirlo de alguna manera, por seis cuerpos, pero un séptimo desconocido desencajaba por completo del ya complejo rompecabezas que debía de armar.
—Ustedes sigan avanzando hasta Konoha e infórmenles lo que ocurrió aquí, espero que sea posible que Shizune-san venga en persona, no tenemos ningún otro médico de buen nivel en Konoha en estos momentos —indicó Yugao posando la mirada al grupo que había llegado minutos atrás—. Por el momento la zona está asegurada, queda esperar a que recibamos noticias desde Ame.
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En Konoha un pequeño grupo de shinobis liderado por Shizune se preparó para salir de la villa, había llegado el informe de lo ocurrido en el exterior y la inusual pelea que parecía haberse llevado acabo. Los otros dos miembros del concejo, Shikaku e Ibiki, se mantendrían dentro de Konoha dirigiendo, como hasta el momento, las decisiones concernientes a la villa y cómo afrontar los momentos tensos en los que se encontraban.
En el momento en que ambos hombres tomaban decisiones respecto a los habitantes que estaban ocultos en los refugios y qué tantos shinobi debían de permanecer resguardándolos, un muchacho portando la bandana de la Konoha apareció en frente de ellos.
—Terminamos de inspeccionar la villa —informó inmediatamente cuando tuvo la atención de los otros shinobi.
—Bien —contestó Ibiki. Shikaku había dado la orden de revisar la villa y elevar la seguridad dentro de esta en cuanto la evacuación había terminado—. Sigan vigilando, cualquier hecho inusual repórtenlo de inmediato.
—Hay algo —alcanzó a decir el ninja antes de perder la atención de Ibiki—. Pero no completamente anormal —agregó, notando como una de las cejas del ANBU se elevó ligeramente—. Es el zorro, está dando vueltas por la villa con la hija del Hokage sobre su lomo…
—¿No se acercaron para evacuarla? —reclamó Shikaku ligeramente incómodo ante la situación de tener a la hija de Kakashi abandonada en la ciudad.
—El zorro no va a dejar que nadie se le acerque ahora que tiene la villa a su disposición —interrumpió Ibiki, dejando ver su fastidio.
Dentro de una tienda cercana a la zona comercial de Konoha, se encontraba Orion indicándole a Sayuri que trozos de carne debía de alcanzarle. La pequeña niña iba sonriente, abriendo los pequeños seguros de los vidrios del mostrador, entregándole al zorro lo que pedía.
—Creo que ya no hay más —opinó alegremente la invocación volviendo a colocar a la niña sobre su lomo. Luego de sentir que la pelea que se estaba llevando a cabo a lo lejos parecía haber acabado y que el grupo de ninjas de Konoha terminó de revisar la villa había decidido que era seguro salir a buscar alimento—. Como estás bien educada voy a dejarte escoger a donde vamos a ir ahora, ¿Qué quieres?
—¡Dulces! —exclamó Sayuri sonriente. No sabía pronunciar bien muchas palabras, pero conocía unas cuantas.
Orion salió caminando tranquilamente y comenzó a avanzar en dirección a una tienda de dulces cercana. A un par de casas se detuvo y observó con detenimiento los alrededores. Con cuidado se acercó a una pared y elevó a la pequeña, enroscándola con una de sus colas, hasta una saliente sobre una casa.
—¿Vez un papel? —preguntó, colocándola en una buena posición para que sus ojos no tuvieran muchas otras cosas con que distraerse. Cuando la niña asintió comenzó a dibujar, con su otra cola, un símbolo sencillo sobre la calle, una de las tantas que no estaban asfaltadas en la villa—. ¿Vez este dibujo? —prosiguió, ganando como respuesta un pequeño y alegre 'sí'—. Arráncalo.
Sayuri sonriente obedeció y tomó el pequeño trozo de papel con el símbolo. Orion satisfecho prosiguió caminando hasta llegar a la puerta de la tienda, en donde volvió a sujetar a la pequeña, esta vez hacia el frente, para que abriera la puerta con sus manos. Pero antes de que la niña pudiera alcanzar la manija un shinobi vestido con una oscura gabardina tomó a Sayuri viendo como aún llevaba el pequeño papel en las manos y posó la mirada en el zorro.
—Te atraparon —dijo Orion mirando a Sayuri, provocando que la hija del Hokage hiciera un puchero y tratara de liberarse del agarre de Ibiki.
—¿Estabas quitando las notas de seguridad? —inquirió el ANBU seriamente pese a que estaba siendo completamente ignorado por el zorro. A pesar de eso, Ibiki estaba extrañamente aliviado, si la invocación se encontraba caminando alegremente por Konoha significaba de que lo más probable era que realmente estuvieran a salvo.
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Kakashi tomó algo de aire y giró ligeramente para poder ver el atardecer tiñendo de rojo las casas de Konoha a través de la ventana de su oficina. Acababa de retomar su cargo como dirigente de la villa luego de haber quedado casi en estado inconciente por el cansancio, tras el tiempo record con el que regresó a Konoha desde Ame junto con un pequeño grupo. Habían temido encontrar señas de que Pein logró penetrar las defensas, pero por suerte no fue así, cuando llegó Konoha estaba en perfecto estado y fue recibido por su concejo.
—Hokage-sama —escuchó la voz de Shizune llamándolo.
Lentamente y con una expresión algo somnolienta, el Hokage retornó la mirada a las tres personas que lo acompañaban en su oficina. Habían transcurrido dos días desde el ataque a Ame, uno desde que habían regresado, y muchas cosas que debían de decidirse con prontitud aún estaban pendientes.
—Dejemos para después el papeleo —habló Ibiki seriamente antes de que Shizune pudiera tratar de acercarle más papeles al Hokage, si seguían aumentando la ruma de documentos terminarían dejando de ver a Kakashi—. El informe que Shizune emitió confirma la muerte de Pein.
—Por lo que pude analizar, los objetos negros del séptimo cuerpo eran distintos a los anteriores —explicó la kunoichi seriamente luego de quedarse en silencio, pensativa, por unos instantes—, eran emisores de chakra y no receptores como en el resto, además la descripción de su cuerpo encaja con la que Tsunade-sama en algún momento me comentó tenía uno de los que había sido el alumno de Jiraiya-sama.
—Los seis cuerpos estaban siendo controlados gracias al rinnegan, pero el verdadero portador de la técnica ocular era el séptimo cuerpo, su nombre era Nagato al parecer —volvió a intervenir Ibiki.
—El lugar en que los encontramos… —prosiguió Shizune cerrando los ojos por un momento—. Los cuerpos desconocidos sin duda fueron utilizados para la técnica del 'Edo tensei' y hasta el momento todos los análisis confirman que el cuerpo que tenemos realmente es el de Orochimaru.
—Lo que no comprendo es por qué Orochimaru los invocó justo a ellos dos —comentó Ibiki bajo la mirada del resto de shinobis.
—El abandonó Akatsuki años atrás, es probable que consideró que su mejor oportunidad contra Pein era utilizar a Jiraiya y Tsunade-sama. Viendo el estado del lugar donde pelearon parece que lo estuvieron apoyando —opinó el líder del clan Nara ante el silencio del resto detectando la incomodidad en el tema. Al parecer ninguno de los que estaban presentes deseaban seguir discutiendo sobre el momentáneo regreso de los sannin—Tenten se encargó de Konan en Ame —agregó Shikaku tranquilamente, no había necesidad de que se ahondara más en ese momento algo que obviamente no era sencillo de hablar—. Eso nos deja únicamente con un miembro faltante: Hoshigaki Kisame —mencionó, ya luego el Hokage podría leer más a fondo lo que se había descubierto sobre Pein y la pelea con la que fue derrotado—. Aunque por lo que nos dijiste parece ser que abandonó a Madara —añadió pensativo.
—Al menos eso pude interpretar por lo poco que habló antes de que iniciáramos el combate, se veía bastante sorprendido por la presencia de Guy —afirmó el Hokage, satisfecho de que Ibiki no tratara de indagar más en el asunto, al final ya había tenido una larga sección de interrogatorio con Katt y ella había hablado sobre Kisame.
—Si es así, Akatsuki finalmente ha dejado de existir —remarcó la kunoichi.
—Excepto por Madara —recalcó Ibiki seriamente negándose por completo a ver lo que estaba ocurriendo desde una luz positiva.
—Tengo a varios escuadrones desplegados buscándolo, pero dudo que vuelva a presentarse hasta encontrarse completamente recuperado y en una buena situación para atacarnos —explicó el Hokage ligeramente incómodo. Todo hubiera terminado si hubieran logrado ubicar a Madara unos segundos antes—. Nos mantendremos alerta, pero hay muchas otras cosas en las que debemos centrarnos ahora —añadió, recordando una corta conversación que tuvo con Orion cuando regresó a descansar por unas horas a su hogar para ver cómo se encontraba Sayuri. El zorro le aseguró que lo más probable era que no volverían a ver a Madara por un tiempo largo, suficiente como para que su presencia se hiciera borrosa en la memoria de la gente y bajaran la guardia. Pero en esa ocasión algo era distinto a cuando desapareció luego de enfrentarse al primer Hokage, ahora nadie lo daba por muerto y eso siempre los mantendría vigilantes.
—Entonces vayamos al asunto por el que estamos reunidos aquí —intervino Shikaku, Había un tema específico por el que era necesario tenerlos reunidos en ese momento—. ¿Extenderemos la noticia a las otras naciones? O simplemente podemos dejar que se enteren por su cuenta, me llegaron rumores de que habían shinobis de Iwa rondando Ame durante el ataque.
—Lo mejor sería anunciarlo —opinó Shizune de inmediato—. Luego de todos los conflictos que hemos tenido con las otras naciones a causa de Madara es importante que tratemos de recobrar el trato amistoso.
—Nunca hemos tenido un trato amistoso con Kumo, Iwa o Kiri —recalcó Ibiki secamente.
—Tal vez, pero al menos podíamos mantener negociaciones—replicó la kunoichi.
—Con Kumo el problema fue a causa de la muerte del hermano del raikage, esperemos que realmente confíe en que fue Kisame y no Sasuke quien asesinó a su hermano —habló Shikaku con cierta pesadez—. Kumo es la nación más poderosa en estos momentos y aunque ha sido poco tiempo en comparación a las guerras anteriores, este periodo le ha costado bastante a la nación del fuego, en cambio Kumo… el país del rayo es económicamente mucho más sólido, pueden sin problemas decidir extender este conflicto.
—De cualquier modo —intervino Ibiki—, nosotros no seríamos el blanco de Kumo, sino Sasuke —añadió observando al Hokage—, y espero que se mantenga la posición que tenemos con él de forma permanente.
—Sasuke no regresará a Konoha si eso te preocupa —contestó Kakashi tratando de sonar relajado. No pensaba ir a convencer a su antiguo alumno si eso era lo que el otro shinobi pensaba.
—Bien, entonces eso nos deja a Kiri e Iwa —continuó el ANBU.
—Kiri ya ha comunicado cómo serán sus relaciones con las otras naciones desde que subió al poder la quinta Mizukage —aclaró Shikaku—. Permanecerán neutrales, dudo mucho que cambien su proceder con los problemas internos que aún siguen reparando.
—¿E Iwa? —cuestionó Shizune preocupada—. El Tsuchikage no se ha pronunciado desde que cesó su ataque contra Suna y dudo que lo haga ahora.
—Tenía espías en la zona, eso quiere decir que estaba interesado en saber que ocurría en realidad —dijo Ibiki pensativo—. Pese a que alguien como él no rechazaría la participación en una guerra no creo que vaya a arrastrar a su villa por un camino labrado por Madara.
—Entonces, prepararé un comunicado para los kages y señores feudales —interrumpió Kakashi al ver que los tres asentían, lo mejor era que la noticia se expandiera lo más pronto posible—. Queda ver cómo actuaremos con Ame. Por el momento tenemos el control sobre la villa, pero en unos días ordenaré que se abandone el país de la lluvia.
—Pein se encargó de todos sus líderes, no hay ningún sucesor de Hanzou, incluso la familia entera del señor feudal fue asesinada —explicó Shikaku extendiendo unos papeles con algunas cifras sobre la villa—. Estarán solos y sin guía.
—No podemos imponernos a ellos —opinó Kakashi al ver a los tres shinobis pensativos—. Podemos ofrecerles ayuda, igual que nosotros fueron parte del plan de Madara.
—La villa estará en caos hasta que surja un líder —acotó Shizune un poco indecisa sobre qué opinar respecto a la retirada de los shinobi de Konoha de las tierras de Ame.
—Nosotros tenemos nuestros problemas que resolver igual que ellos —contestó Ibiki cerrando los ojos—. Ya debemos de haber sembrado bastante resentimiento contra nosotros, si nos quedamos solo haremos que sea peor.
Luego de revisar más temas concernientes a los rezagos de la guerra, los tres miembros del concejo dejaron al Hokage solo en su oficina. Kakashi dejó escapar un pequeño suspiro, no le gustaba tener un cargo administrativo, pero por otro lado el candidato que él había propuesto probablemente estaría en esos momentos gritando frustrado que no entendía la mitad de las cosas que le decían.
—¿Sucede algo Kumori? —preguntó Kakashi sonriente, la imagen de Naruto en medio de un mar de papeles le era sin duda divertida.
El ANBU apareció junto al Hokage, no era inusual que el líder de una villa Ninja tuviera uno o varios shinobis ocultos alrededor de él para cuidarlo. No era el caso exacto de Kumori, pero al menos podía llevar la fachada sin problemas.
—Hinata-sama aún no despierta —informó Neji seriamente—. Pero los médicos creen que hoy lo hará.
—¿Eso te preocupa? —interrogó Kakashi interesado—. Naruto no se ha despegado del hospital desde que la internaron.
—Sabe a qué me refiero —aclaró Neji.
—Hinata no hablará, aunque es cierto que debemos de ir a buscarla en cuanto recobre la conciencia para explicarle —asintió el Hokage, Kumori ya le había informado sobre como su prima había visto el momento en que le bloqueó los tenketsus a Madara.
—Hokage-sama —llamó seriamente Kumori cuando al fin pudo tener un momento a solas con Kakashi. Pese a que nada había ocurrido en Konoha la situación no dejaba de ser caótica a causa de la gran cantidad de heridos que regresaban desde Ame a llenar los cuartos del hospital.
—¿Sucede algo? —preguntó Kakashi con cierto tono de cansancio, acababan de regresar y no había podido tomarse un descanso.
—Hinata vio como ataqué a Madara antes de que él la dejara inconciente…
—No me sorprende —contestó dejando escapar una sonrisa—. Vamos a tener que hablar con ella cuando despierte.
—¿Esto aún no acaba no? —preguntó seriamente Neji—. Aún debo de seguir oculto ¿no es así?
—Por el momento sí, luego tendremos que pensar en si mantendremos esto —asintió el Hokage observando al muchacho con algo de tristeza, pese a que no lo demostrara, estaba seguro de que a Neji le estaba afectando la situación en la que se encontraba—. Con Madara vivo aún necesitamos que crea que tú estás muerto.
—¿Y Naruto? No podemos hablar con él ahí —cuestionó Neji, volviendo a captar la atención del Hokage
—Se siente culpable por haber empujado a Hinata a enfrentarse a Madara, pero eso fue una decisión de ella. Cuando despierte y hablen Naruto se sentirá mejor.
—Entiendo —contestó Neji quedando en silencio. Había demasiadas cosas que tenía que pensar. Con Madara aún vivo él debía de seguir oculto y eso estaba cayendo fuertemente sobre sus hombros, si el Uchiha regresaba iría por Hinata pensando que había sido ella quien logró bloquear su chakra.
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Los ojos rojos de la pequeña hija de Kurenai se enfocaron en la primera discusión que veía en su vida. Su madre parecía sumamente molesta con su tío Shikamaru que desde que había regresado, luego de unos días de ausencia, se le veía notoriamente triste.
—No puedes hacerle esto —le reprochó Kurenai, la mujer no tenía idea cuantas veces había repetido esa frase desde que comenzó a hablar con Shikamaru.
—Ella tenía que regresar a Suna y yo tengo que quedarme en Konoha —contestó pasivamente, pese a que se lo repetía así mismo algo hacía que no se sintiera cómodo con su decisión. Temari abandonó su cargo como enlace entre ambas villas y regresó a Suna directamente desde Ame llevando consigo el cuerpo de su hermano. Sin Kankurou presente ella sería quien apoyaría a Gaara, no sólo como Kazekage, sino también a afrontar la pérdida de la persona que se había vuelto más cercana a él.
—Temari decidió quedarse aquí porque quería estar contigo y comprendió que tú no dejarías Konoha —habló Kurenai visiblemente molesta—. Pero ahora, cuando ella te necesita eres incapaz de apoyarla.
—Tengo que quedarme en Konoha —insistió notando los pequeños ojos rojos enmarcados por una cabellera oscura que lo observaban desde el marco de la puerta de la habitación en la que se encontraba—. Se lo prometí a Asuma.
—¡Suficiente! —exclamó la kunoichi mirando fijamente a Shikamaru y consiguiendo incomodarlo por lo penetrante de su mirada—. Asuma jamás hubiera querido que hicieras esto —agregó, recuperando el tono tranquilo que la caracterizaba—. ¿Piensas simplemente dejarla ir? Ahora es ella la que tiene que quedarse en su villa, pero tú puedes ir con ella—continuó Kurenai sin recibir respuesta—. Ya hiciste más de lo que Asuma hubiera querido, me ayudaste incluso en más de lo que debiste con Tsubaki, pero ahora tienes que seguir con tu vida.
Shikamaru se mantuvo observando a la kunoichi, la realidad era que no sabía qué decir. No deseaba abandonar Konoha, su familia, amigos y a Tsubaki, él deseaba ser su maestro cuando creciera, estar ahí para poder relatarle cómo era su padre, pero pese a todo le costaba hacerse a la idea de que Temari simplemente se había marchado de Konoha y muy probablemente no regresaría. La kunoichi de la arena llevaba un buen tiempo en el país del fuego y su relación, aunque aún no oficial, se había hecho fuerte.
—Problemático… —murmuró observando las nubes rojizas del atardecer por la ventana, bajo la mirada del mismo color de Kurenai.
Y luego de mucho (Realmente mucho) estoy publicando este capítulo. Me ha costado bastante, al ya no tener tiempo para poder publicar uno por semana he perdido un poco la capacidad narrativa xD aunque también puede ser que sienta esto porque no soy muy buena con el drama o emociones y me hubiera gustado que se sintieran más algunas de las muertes, pero realmente no me sale. Con esto queda un solo capítulo, el epílogo.
Este ha sido oficialmente el capítulo más extenso del fic (45 hojas). Sé que algunas peleas no las coloqué con tantos detalles, dudo que hubieran querido que extendiera aún más el capítulo, sin contar que tres capítulos largos para un solo ataque creo que ya sería algo pesado de leer. En especial considerando lo mucho que me he demorado para publicarlos y que algunos detalles ya deben de haberlos olvidado xD
La parte final, desde que acaba el ataque se me quedó en la PC vieja que se malogró, así que lo tuve que volver a escribir :S no fue tanto, pero quizás no haya quedado tan bien, se bajan los ánimos cuando esas cosas ocurren.
Comentarios, quejas o algún detalle que jamás mencioné y que ustedes creen que me faltó (Luego de 99 capítulos podría ocurrir) así que dejen review ^^
