Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.


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-¡Rosalie! –la reprendí frunciendo el ceño. Y luego decía que yo era maleducado.

-¿Qué? ¿Puedes decirme por qué narices lleva esa enana mis pantalones?

-Sí que puedo decírtelo, pero primero cálmate y deja de insultarla. –le pedí. Estaba comportándose como una niña pequeña y me estaba avergonzando.

-¡Estoy calmada! ¿Vale? –me gritó.

Iba a comenzar a hablar para explicarle lo sucedido a mi hermana cuando escuché la voz de Alice:

-Creo que…es hora de que me vaya. –me dijo evitando observar a Rosalie por si acaso ésta le mordía.

-No, no te vayas. Mi hermana es inofensiva, no te preocupes por ella.

-¡Jasper! ¡Deja de hablar como si no estuviera presente y explícame lo que tengas que explicarme antes de que empiece a arrancar cabezas! Me parece que no querrás que tu novia se quede sin cabeza. ¿Verdad? –me preguntó "inocentemente".

-A ver, tú te esperas. –le dije a Alice después de haberme hartado de la situación. –Y tú te callas y me escuchas, ¿entendido? –le exigí a Rosalie, y cuando las dos se quedaron en silencio, respiré hondo para comenzar a hablar, pero la puerta de casa volvió a abrirse.

-¡Chicos, ya he llegado! –anunció a mi madre entrando con varias bolsas de la compra. Suspiré resignado, aquel día no podría explicarle nada a nadie, por lo visto.

-¡Mamá! ¡Jasper ha traído a una de sus novias y encima le ha dejado uno de mis pantalones para que se pasee por la casa con ellos! –le explicó Rosalie a trompicones como si fuera una cría de cinco años a la que le habían quitado su muñeca. Y lo peor es que lo estaba desbaratando todo.

-¿Qué? –preguntó mi madre parpadeando seguidamente. Al parecer no se había enterado de nada, y antes de que Rosalie volviera a explicar su versión de la historia, me adelanté:

-Mamá, deja que te lo explique yo. –le pedí con los brazos en alto.

Mi hermana me fulminó con la mirada y yo hice lo propio con ella. Mi madre, que al parecer se había dado cuenta de la presencia de Alice, se acercó a ella.

-¿Quién es? –me preguntó observándola detenidamente.

-Eso es lo que os estoy intentando explicar. –murmuré cansado.

-¿Ves? Es su novia, tal y como te he dicho. –continuó Rosalie metiendo cizaña mientras se cruzaba de brazos.

-¡Que no es mi novia! Mirad, hemos tenido un choque en la calle y se ha hecho daño. Le he ofrecido que viniera a casa para que pudiera curarla y le he tenido que dejar unos pantalones de Rosalie porque los suyos estaban rotos, ¿entendido? –lo solté todo de una vez sin respirar para que nadie volviera a interrumpirme.

Tanto mi madre como mi hermana me miraron con los ojos muy abiertos, y Alice observaba el suelo con cara vergüenza. Supuse que agradecía que hubiera suprimido el trozo del incómodo beso en mi historia.

-Pobrecita. –le dijo mi madre a Alice –¿Ya estás bien? –le preguntó amablemente.

-Sí, gracias. Jasper me ha curado.

-Muy bien. Quédate un rato más hasta que venga mi marido, él te revisará mejor la pierna.

Alice asintió tímidamente y después me miró con una sonrisa. Yo le dediqué a mi hermana una mirada asqueada.

-Me parece que tienes que disculparte con alguien, ¿no?

Rosalie se limitó a echarse el cabello hacia atrás y a subir las escaleras con aires de superioridad. Parpadeé sorprendido ante su arrogante actitud y le dediqué a Alice una mirada de disculpa.

-No te preocupes. Me han tratado peor que ella. –me dijo bajito para que mi madre no la escuchara.

-Por cierto, soy Esme, la madre de Rosalie y de Jasper. –se presentó dándole un abrazo que dejó a Alice sorprendida.

-Yo soy Alice. –se limitó a decirle ella con una sonrisa.

-¿Queréis comer algo? –nos preguntó mi madre empezando a caminar hasta la cocina.

-Pues yo tengo hambre. –dijo Alice mientras se sonrojaba.

-Yo también. –le contesté. Ambos comencemos a caminar siguiendo a mi madre, y nos sentemos en la mesa que había en el centro de la cocina. Mi madre nos sirvió un poco de zumo y unas galletas.

-A ver, explicadme de nuevo qué es lo que ha pasado porque me parece que no lo he entendido del todo. –nos pidió ella comenzando a guardar las cosas que había comprado en sus respectivos lugares de la cocina.

Le expliqué detenidamente lo que había ocurrido hacía un rato en la calle y después asintió. Iba a decirnos algo pero en aquel momento mi padre llegó y mi madre salió de la cocina para recibirlo.

-Aún tienes que contarme por qué corrías tanto. –le dije a Alice mordisqueando una galleta.

-Sí… pues es que…estaba…huyendo.

-¿Huyendo? –le pregunté sobresaltado.

Asintió.

-¿De qué?

-Es que es una historia muy larga, ya te la contaré… -intentó escabullirse, pero no la dejé.

-Tenemos tiempo.

Suspiró resignada, y justo cuando iba a comenzar a explicarme de qué estaba huyendo, mis padres entraron en la cocina.

-Cielo, ella es Alice, la chica de la que te he hablado. Alice, él es Carlisle, mi marido. –los presentó mi madre.

-Hola. –lo saludó Alice nerviosa.

-Me han dicho que te has lesionado. –le dijo mi padre acercándose a nosotros, palmeándome el brazo a modo de saludo cuando pasó por mi lado.

-Sí. Su hijo y yo hemos chocado en la calle y me he raspado la rodilla. –le explicó ella.

-Entonces le echaré un vistazo para asegurarnos de que es un simple golpe.

Alice asintió y se levantó dispuesta a seguir a mi padre cuando éste le pidió que lo acompañara. Mi madre continuó guardando la comida en la nevera, y yo me quedé pensativo.

-¿Por qué Rosalie se comporta de ese modo? –le pregunté.

-Ya sabes como es, cielo, no es nada personal. Tu hermana desconfía de las personas que no conoce, y cuando ha visto que Alice llevaba uno de sus pantalones favoritos…estoy segura de que casi le da un ataque. –me dijo mi madre con una risita.

-Pues sí. Pero ha sido muy maleducada con Alice, parecía una niña malcriada. –me quejé cruzándome de brazos.

-Hablaré con ella. –me aseguró mi madre. –Bueno, ¿y qué sabes de Alice?

-Pues… -lo medité durante unos segundos. –No mucho, la verdad. Por no decir nada. No me ha contado nada sobre ella.

-Vaya, entonces tendremos que preguntarle dónde vive o quiénes son sus padres. Tal vez debamos llamarles para avisarles de que su hija está con nosotros.

Asentí lentamente y continué comiéndome las galletas. Al cabo de un rato Alice volvió a entrar en la cocina, seguida de mi padre.

-No es nada, sólo el golpe que se ha dado y el arañazo que se ha hecho. Le he recetado un antiinflamatorio y le he dicho que se limpie la herida dos veces al día.

Mi madre asintió.

-Cielo, tal vez deberías llamar a tus padres para que no se preocupen por ti. Si quieres puedes decirles que te acompañaremos a tu casa. –se ofreció mi madre amablemente.

-Bueno, es que… -comenzó a hablar Alice nerviosa –yo no tengo padres. Soy huérfana.


¿De que creeis que estaba huyendo Alice? ¡Se aceptan propuestas!

Como os dije ayer, mañana no creo que pueda subir capitulo, asi que os lo dejo hoy. Espero que os haya gustado y que me dejeis vuestros reviews con vuestras opiniones :D

Nos leemos pronto^^

XOXO