Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.
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Subimos al coche una hora después de la prevista porque mi madre y Rosalie habían estado discutiendo. Al parecer a la histérica de mi hermana no le daba la gana de venir y mi madre había intentado obligarla, pero se hartó de los gritos y de las rabietas de Rosalie, y nos exigió a mí y a Alice subir al coche. Me pareció extremadamente extraño que mi hermana no quisiera ir de compras, con lo pesada que se ponía cuando se acercaban las rebajas.
Al parecer Alice le había caído como una patada en el estómago, y a mí me encantaría que me explicara el por qué. Ya se lo preguntaría.
Nos encontrábamos los dos en los asientos traseros del coche en silencio. Por lo visto ninguno se atrevía a abrir la boca por si acaso mi madre se enfadaba más de lo que ya estaba, pero me estaba comenzando a aburrir, por lo que recordé que tenía que decirle algo. Me acerqué un poco al asiento del conductor.
-Al final no he llamado a María porque voy a ir al cine con Alice. –le expliqué para que después no me sermoneara si acababa enterándose de que no había telefoneado a María.
-Muy bien, cielo. –me contestó con una sonrisa. La observé con una ceja levantada. Lo bueno de mi madre era que el enfado no le duraba mucho más de cinco minutos.
-Puedes decirle a tu hermana que se venga si quiere. –me dijo Alice, a lo que la observé ceñudo.
-¿Estás segura de lo que acabas de decir?
Se encogió de hombros.
-Me parece que es mejor que se quede en casita o que se vaya por ahí con Emmett. –le contesté acomodándome en el asiento. –No tengo ganas de estar discutiendo con ella durante toda la tarde.
-¿Quién es Emmett?
-Su novio y uno de mis mejores amigos.
-Entonces, si es uno de tus mejores amigos, puede venirse al cine acompañando a Rosalie.
-Oye, ¿y a ti qué te ha picado ahora con querer ir con mi hermana al cine? –le pregunté, y mi voz sonó más irritada de lo que había pretendido.
-Pues… no quiero llevarme mal con ella. –me contestó Alice.
-Escucha, no quiero desanimarte, pero una vez que a mi hermana le empieza a caer mal alguien es muy difícil que cambie de opinión sobre esa persona.
-Jasper, tampoco seas así. Tu hermana no es un ogro. –me regañó mi madre observándome por el retrovisor.
-Ya, pero no me dirás que a veces es insoportable. –me quejé.
-Es difícil. –la defendió mi madre.
-Ahora a las personas insoportables se les llama difíciles. –murmuré.
Mi madre aparcó en el aparcamiento del centro comercial.
-Santo Dios, vaya día tenéis tú y tu hermana hoy. –musitó mi madre bajando del coche. –Venga, vamos. –nos alentó una vez estuvimos todos en tierra firme.
No es que me hiciera mucha ilusión ir de compras con mi madre, pero ahí estábamos Alice y yo, siguiendo a una mujer que cuando empezaba a comprar no paraba. Me preparé para largas horas de compras desenfrenadas. Entremos en docenas de tiendas de ropa, y mi madre le compró a Alice varias blusas, algunos pantalones largos y otros cortos, un par de camisetas, algún vestido fresquito para el verano, dos pijamas, zapatos, sandalias, zapatillas de estar por casa e incluso un albornoz para después de la ducha (cosa que me pareció ridícula). Cuando entraron en la tienda de lencería y ropa interior me obligaron a quedarme fuera esperando con todas las bolsas. Agradecí al cielo que pudiera sentarme aunque sólo fueran cinco minutos. Tardaron demasiado poco en salir, y en aquel momento recordé que aún teníamos que comprar ropa para mí. Cuando lleguemos a la tienda donde vendían ropa para chico joven, mi madre me mandó entrar en el probador con siete camisas de vestir y con cinco camisetas de manga corta. Me las probé todas a regañadientes, y al final sólo me quedé con dos camisas y con tres camisetas. Yo ya no quería más ropa, pero según mi madre, ya que estábamos, miraríamos también algún pantalón para mi padre y para mí, y algunos zapatos. Tuve que tragarme dos horas más de compras, y cuando finalmente subimos al coche, respiré tranquilo.
-No ha sido tan malo. –intentó animarme Alice con una risita.
-Nunca más voy a ir de compras con nadie. Nunca más. –le dije cerrando los ojos.
-Que exagerado. –murmuró mi madre arrancando el coche. Buscó una emisora de música y dejemos que las canciones sustituyeran a las palabras durante un rato. – ¿Iréis a cenar también o sólo al cine? –preguntó bajando el volumen de la radio.
-No sé, como ella quiera. –dije dejando que Alice escogiera.
-Pues depende de lo que dure la película. Si acaba tarde podemos cenar por el centro, y sino, pues en tu casa.
Asentí y recargué mi cabeza contra el asiento. Cuando lleguemos a casa, encontremos a mi padre leyendo el periódico en su sillón predilecto. Dejemos que mi madre le enseñara lo que le había comprado y le explicara que su hijo cada vez aborrecía más las compras, y Alice y yo subimos a la habitación.
-¿Vas a preguntarle a tu hermana si quiere venirse? –me preguntó Alice.
-¿En serio quieres que venga? –le pregunté sentándome en la cama.
-Ya te he dicho que quiero arreglar lo que sea que tenga que arreglar con ella.
-No tiene ningún problema contigo, es sólo que cuando algo se le mete en la cabeza no le sale. Así que, si yo fuera tú, no gastaría saliva intentando hablar con ella.
-Como quieras. –murmuró saliendo de mi habitación.
Resoplé y me levanté dispuesto a cambiarme de ropa. Cuando estuve listo, bajé a comer. Estaban todos sentados en la mesa menos mi hermana.
-¿Dónde está Rosalie? –pregunté cuando empecé a comer.
-Ha salido con Emmett. –me informó mi padre. –Supongo que no volverá hasta la noche.
-Y mira que le he ordenado que no se fuera a ningún lugar. –se quejó mi madre. –Le he dicho que cuando volviese de las compras hablaríamos muy seriamente.
-Pues ya sabes por qué se ha ido. –le dije con una risita.
-Tarde o temprano se las verá conmigo. –la amenazó mi madre.
Observé a Alice que estaba muy callada. A lo mejor se había enfadado por cómo la había tratado antes, así que cuando estuviésemos los dos solos se lo preguntaría e intentaría arreglarlo en el caso de que estuviera enfadada. A las seis y media salimos de casa y le cogí prestado el coche a mi padre porque el mío estaba en el mecánico. Echaba de menos mi adorada máquina, pero en menos de una semana me la habrían arreglado. Los dos subimos al coche y no quise esperar más para hablar con Alice:
-¿Qué te ocurre? –le pregunté después de arrancar.
-Nada.
-¿Por qué estás tan callada? ¿Estás enfadada por lo que te he dicho antes?
-No, no es eso.
-¿Entonces qué es?
Pareció meditar su respuesta.
-Es que…tengo la sensación de que por mi culpa hay mal ambiente en tu casa. Quiero decir, tu hermana me aborrece y no sé por qué, eso significa que pagará sus enfados contigo y con tus padres. Y ya has visto cómo ha discutido hoy con tu madre. Yo no quiero que nadie se enfade con nadie por mi culpa, así que tal vez deba irme antes de que las cosas se pongan peor.
-¡Claro que no! –alcé la voz. –No es tu culpa. Mi hermana no tiene ningún motivo por el que aborrecerte, y si lo hace es porque es tonta y se aburre. Pero no es culpa tuya si discute con mis padres o conmigo. Tú no tienes la culpa de nada, Alice.
Frunció el ceño y me observó.
-¿Por qué eres tan bueno conmigo? –me preguntó.
-Pues…porque de momento no me has dado ningún motivo para que sea malo contigo. –bromeé.
Sonrió y volvió la vista al frente.
-Y porque supongo que ya es hora de que alguien te trate bien, ¿no te parece? –continué. Su rostro se ensombreció por un instante, pero fue algo tan momentáneo que creí que había sido mi imaginación.
-No me lo merezco.
-Claro que sí. Por lo que me contaste ayer, tu vida no ha sido fácil, así que me gustaría mucho ayudarte.
Se quedó callada y giró su cabeza para mirar por la ventanilla. No habló en todo el trayecto, por lo que comencé a parlotear sobre cosas sin sentido hasta que lleguemos al cine. Nada más pisar el suelo, escuché la voz de la última persona a la que tenía ganas de ver:
-¡Jazz! –gritó con su voz melosa.
Maldita sea…
Ayer me equivoque, el capitulo que me gusta tanto no era este, es el siguiente ¡I'm sorry! Pero tranquilos, mañana podreis leerlo ;P
Espero que este os haya gustado y que me dejeis muchos reviews.
¡Nos leemos mañana!
XOXO
