Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.


-12-

El lunes siguiente mi madre nos exigió limpiar nuestras habitaciones de arriba abajo porque decía que no hacíamos nada en todo el día, y algo de razón tenía. Tardé casi tres cuartos de hora en limpiar el polvo, ordenar el armario, barrer y fregar toda la habitación, así que cuando terminé, bajé al salón y me derrumbé en el sofá. Alice se encontraba en uno de los sillones leyendo una revista.

-¿Me lo parece a mí o has tardado mucho?

-No me lo recuerdes.

-Vete a saber lo que tienes escondido en tu habitación para que hayas estado tanto rato limpiándola y recogiéndola. –comentó con una risita sin dejar de leer su revista.

La miré con la ceja levantada.

-¿Y tú por qué has tardado tan poco?

-Fácil. Allí no hay nada mío. Sólo he tenido que barrer y fregar.

Resoplé y cerré los ojos.

-¿Jazz?

Abrí de nuevo los ojos para mirarla.

-¿Qué?

-¿Podemos hablar?

-Claro.

-Aquí no. ¿Salimos fuera? –me preguntó, y yo asentí levantándome.

Al parecer, lo que tenía que decirme era importante porque por lo visto, no quería que nadie nos molestase. Una vez en el exterior de la casa, Alice se sentó en uno de los bancos que adornaban nuestro jardín y entrelazó sus manos en un gesto nervioso.

-¿Sobre qué quieres que hablemos? –empecé a hablar en vista de que no iba a hacerlo ella.

-Sobre nosotros.

Me puse nervioso.

-¿Qué pasa con nosotros?

-Mira…–empezó. –tú sabes que me gustas, y todo lo que ha pasado en esta última semana ha sido genial, pero creo que ya es hora de que continuemos tratándonos como antes.

La observé con el ceño fruncido. Me estaba perdiendo en alguna parte.

-Me refiero a que ante todo somos amigos, y quiero que sigamos siéndolo. –prosiguió.

-Creo que no te estoy siguiendo. ¿Qué tiene que ver lo que ha pasado en esta semana con que seamos amigos?

Suspiró. Al parecer no había previsto que no la entendiera a la primera.

-Me parece que…si continuamos haciendo lo que hemos estado haciendo esta última semana, dejaremos de ser amigos. Y yo no quiero que eso pase.

-¿Estás diciendo que…debemos continuar tratándonos como lo hacíamos antes de la fiesta?

Asintió lentamente.

-¿Por qué?

-Ya te lo he dicho. No quiero que dejemos de ser amigos, porque tú me importas de verdad y no quiero estropearlo.

Medité sus palabras y al final me di cuenta de que no tenían sentido. Pero tampoco podía obligarla a que hiciera algo que no quisiera, así que asentí.

-Jazz, –murmuró tomándome de las manos. –escucha. Mi vida ha cambiado un montón y muy rápido desde el día que nos conocimos. Así que necesito algo de tiempo para situarme. ¿Me entiendes?

Volví a asentir sin mirarla y me sentí como un imbécil.

-No quiero que te sientas mal. –añadió al ver mi cara de amargura.

-No pasa nada, te entiendo. –murmuré.

-Entonces, ¿me prometes que no te vas a enfadar?

-¿Por qué tendría que hacerlo? Tú has tomado una decisión, la que has creído mejor. Así que yo tengo que respetarla. –me sorprendió mi tranquilidad cuando dije aquellas palabras.

-Gracias. –me abrazó y besó mi mejilla. –Eres el mejor.

Se levantó del banco y comenzó a caminar hasta la casa, dejándome solo con mis pensamientos. Empecé a sentirme mal y no quise que eso pasara. Éramos amigos, nunca habíamos acordado otra cosa. Entonces, ¿por qué me molestaba tanto aquella decisión que había tomado?

Varios minutos después entré en la casa y me fui derecho a mi habitación. Me tumbé en la cama como un niño enfadado y ahí me quedé. Escuché la puerta abrirse, y me enfadé aún más cuando vi a Rosalie en el marco.

-¿Tú no sabes llamar o qué? –gruñí sin motivo.

-Tenemos que hablar.

-Ahora no es el mejor momento.

-Yo creo que sí, y quieras o no, tarde o temprano lo vamos a hacer, así que mejor lo hacemos ahora. –entró cerrando la puerta y se sentó en la cama. – ¿Qué ha pasado?

-¿Ahora eres mi psicóloga?

-Jasper, que te conozco. Por si no lo recuerdas, somos mellizos y te conozco como la palma de mi mano. ¿Has discutido con ella?

-No.

Me observó con una ceja levantada al ver que no añadía nada más.

-No me voy a ir hasta que me lo cuentes, y créeme, tengo todo el tiempo del mundo.

Resoplé fastidiado y me incorporé, quedando sentado como ella.

-Quiere que continuemos siendo amigos.

-¿Erais algo más? –preguntó Rosalie con los ojos fuera de sus órbitas.

-No. Pero…no sé. Había algo entre nosotros.

-¿Un lío?

-Supongo que sí. Pero…me ha dicho que necesita tiempo.

-Pues vaya con la niñita. –murmuró Rosalie formando una mueca de fastidio en su rostro.

-Creo que en el fondo es culpa mía. Se supone que esto no debe afectarme tanto porque sólo somos amigos. ¿No?

Rosalie me observó con una sonrisa triste y me acarició la mano.

-Me parece que en tu caso ya es tarde para que digas eso. Ella no es sólo una amiga para ti.

Me tapé la cara con las manos, exasperado.

-¿Y qué tengo que hacer?

-Pues…olvidarla. Sabes que odio decir esto, pero es obvio que ahora es necesario que lo diga: te lo dije.

-No me ayudas mucho. –murmuré enfadado.

-Jazz, no me culpes a mí. Yo intenté avisarte, algo me decía que te iba a hacer daño.

-Ella no lo ha hecho con esa intención, ¿vale? Ella sólo quiere pensar, y por el momento no querrá que nada ni nadie la moleste.

Rosalie empezó a reír.

-Por Dios, ¿tú te estás escuchando? Estás más colado por ella de lo que me pensaba. Ahora resulta que la estás defendiendo.

Me sonrojé de pies a cabeza.

-Pensaba que lo que querías era ayudarme, pero si vas a reírte de mí durante mucho más tiempo ya puedes largarte.

-No te mosquees. No sé si voy a poder ayudarte, pero supongo que sí podré darte algunos consejos.

-Ya me has dado uno. Me has dicho que la olvide, y desde ahora te diré que no puedo.

-¿Ya lo has intentado?

-Es que no quiero olvidarla.

-¿Eso significa que te gusta torturarte?

-No. Eso significa que si ella quiere que seamos amigos, lo seremos. Y se acabó.

Rosalie suspiró y se levantó lentamente de la cama.

-Mira, dentro de un tiempo, cuando acabe de romperte el corazón, no me digas que no intenté ayudarte. –abrió la puerta y salió de la habitación cerrándola.

Maldije con ganas durante un rato hasta que me cansé y me tumbé de nuevo con la almohada en la cara. No tenía ni ganas de pensar.

A la hora de la cena, ni Alice, ni Rosalie, ni yo hablemos, por lo que dejemos que mis padres charlaran.

-Chicos, hay algo que tenemos que deciros. –anunció mi madre haciendo que los tres levantásemos la cabeza para observarla. –Éste viernes se celebra en Nueva York una convención de médicos, y vuestro padre ha decidido ir, así que os quedaréis solos durante unos días.

-¿Vas a acompañarlo? –preguntó Rosalie.

-Sí. Ahora me diréis que no os alegra tener la casa para vosotros solos. –dijo mi madre con una risita.

Pensé que antes sí que me hubiera alegrado porque aquello significaría que Rosalie estaría cada día con Emmett, y Alice y yo podríamos estar juntos y solos durante varios días, pero en aquel momento, me daba igual.

-¿Cuánto dura esa convención? –volvió a preguntar mi hermana.

-Empieza el viernes y acaba el lunes. Aunque nosotros nos iremos de aquí el jueves.

Asentimos y después cada uno volvió a concentrarse en su plato. Aquella semana iba a ser movidita, ya lo estaba viendo.


Ni siquiera se imagina lo movidita que va a ser esa semana u_u Pobrecito mio ='(

En los proximos capitulos ya empieza la accion *se frota las manos con ganas* muahahahahaha... xD

Espero que os haya gustado el capitulo de hoy y que me dejeis muchos reviews.

Por cierto, algunas de vosotras me habeis preguntado cuantos capitulos tiene el fic. Pues tiene 18 capitulos y el epilogo, asi que aun queda un poquito (mas que nada porque ahora viene lo bueno ;P)

¡Nos leemos en el siguiente!

XOXO