Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.
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Me pasé todo el día deambulando por la casa como un muerto viviente. Agradecí que mis padres se hubieran marchado, porque si no los tendría encima preguntándome qué me pasaba, aunque lo sabrían en cuanto les dijera que Alice se había largado. Después de leer la nota que me había dejado y de haberla buscado como un desesperado por toda la casa, me senté en el sofá y ya está. No hice nada más hasta que mi hermana se levantó. Al verme en un estado tan catatónico estuvo a punto de avisar a una ambulancia. Me preguntó qué me ocurría y por qué estaba tan pálido, así que simplemente le dije: "se ha ido". Cuando consiguió que volviera a mi estado normal amenazándome con llamar a nuestros padres, le expliqué que me había dejado una nota y que no sabía nada más. Después me preparó el desayuno que no me comí, y al final se dio por vencida. Me insultó hasta que se aburrió, y me golpeó el brazo hasta que se cansó.
Me pasé todo el santo día sentado en el sofá, sin mover ni un solo músculo y pensando que mi vida era un asco. Rosalie se montó una especie de mesa para comer enfrente del sofá en el que me encontraba porque no quería dejarme solo, así que empezó a explicarme los planes que había hecho con Emmett para el verano. El teléfono sonó interrumpiéndola, y se levantó tranquilamente para cogerlo.
-¿Diga? ¡Ah, hola mamá! Sí, estamos bien, ¿y vosotros? Me alegro. ¿Jasper? Ahora te lo paso. –fui capaz de escuchar antes de que mi hermana me colocara el teléfono en la oreja.
-¿Cielo?
-Hola. –murmuré.
-¿Qué tal?
-Bien.
-¿Y Alice?
-No tengo ni idea.
-¿Cómo que no tienes ni idea? –preguntó riéndose, pensando que le estaba gastando una broma.
-Se ha ido.
Mi madre se quedó en silencio durante unos segundos.
-¿Qué se ha ido? ¿A dónde?
-No lo sé. Sólo me ha dejado una maldita nota. –le expliqué apretando mis puños con fuerza.
-Jasper…
-Lo siento, ahora no puedo hablar. –musité antes de levantarme de golpe, sobresaltando a mi hermana. Sin pensármelo dos veces, subí corriendo las escaleras dirigiéndome a la habitación que había ocupado Alice las últimas dos semanas.
-Mamá, luego te llamo, creo que tu hijo se ha vuelto loco. –escuché decir a Rosalie antes de colgar. Sentí sus pasos detrás de mí, pero no me inmuté en absoluto. – ¿Qué vas a hacer? –me preguntó algo alarmada.
-Espera y verás. –entré decidido en la habitación y abrí el armario en el que aún habían varias prendas de ropa. Las cogí todas y empecé a rasgarlas. Mi hermana me observó con la boca abierta de par en par pero no me dijo nada, supuse que estaba sorprendida ante mi ataque de rabia. Encontré el vestido que Alice se había puesto para la fiesta de María, y estuve varios minutos peleándome con el, tirándolo al suelo y pisándolo hasta que acabé jadeando por el cansancio. Cuando estuve seguro de haberlo maltratado lo suficiente, lo destrocé por completo. Tanto, que cuando acabé, aquel vestido dejó de parecerlo, y empezó a asemejarse a las tiras decorativas que se ponen en los árboles de navidad. Después, bajé las escaleras como un rayo, fui a la cocina y cogí una bolsa de basura. Volví a la habitación e introduje toda la ropa dentro de la bolsa. A continuación salí fuera de la casa y finalmente la metí dentro del primer contenedor que encontré. Entré de nuevo en casa y me senté en el sofá como si no acabara de volverme loco. Mi hermana bajó las escaleras con lentitud y se sentó a mi lado.
-¿Estás bien? –preguntó con algo de miedo por mi reacción.
-Claro, ¿es que no me ves? Estoy mejor que nunca. –le contesté con una sonrisa de oreja a oreja.
-Escucha…si te apetece hablar sobre lo que ha pasado con Alice…
-Sólo se ha ido. No ha pasado nada más.
Me observó detenidamente.
-Sabes que no hace falta que finjas conmigo. Te conozco, y sé que no lo estás pasando nada bien. –me dijo acariciando mi mano.
-Pues que quieres que te diga, no estoy como para tirar cohetes. –admití enfadado, desviando la vista hacia otro lado.
-No ha sido culpa tuya.
-Sí, en parte sí.
-¡Alice se ha ido porque ha querido! –empezó a enfadarse.
-¡Alice se ha ido porque le dije que estaba enamorado de ella! –exploté.
-¿Le dijiste que…?
-Sí, ya lo has oído. Y se ha ido para no tener que darme ninguna respuesta. Aunque es obvio que ella no está enamorada de mí. Por eso se ha ido. –le expliqué pasándome una mano por el pelo, alterado.
-Escucha, ella se lo pierde, ¿de acuerdo? Tú no tienes por qué preocuparte. –intentó animarme Rosalie.
-Mira, agradezco que te esfuerces en consolarme, pero no va a servir de nada. Mi hermana me observó con enfado y empezó a golpearme el hombro de nuevo.
-¡Deja de torturarte! Te odio cuando haces eso, ¿lo sabes? ¡No entiendo como puedes estar enamorado de esa, con todo el daño que te ha hecho!
La cogí del brazo para que dejara de pegarme, y la observé con tranquilidad.
-Rosalie, tranquilízate.
-¡No quiero tranquilizarme! –gruñó moviéndose violentamente para que la soltara. – ¡Estoy cansada de que te comportes así! ¡Ojala ella no hubiera aparecido nunca! ¡La odio! ¡Odio que te haya hecho daño! ¡Y te odio a ti por quererla! –continuó gritando.
-Y yo odio que estés celosa de Alice, es una estupidez.
Mi hermana chilló con fuerza, se levantó hecha una furia del sofá y se fue a su habitación, cerrando la puerta de un portazo. Resoplé molesto pero no me moví del sofá. Sabía que debía hablar con Rosalie para disculparme, sabía que debía llamar a mis padres para explicarles lo sucedido y para tranquilizarlos, y sabía que debía hacer algo con Alice, pero no sabía el qué. De todos modos ella me había pedido que no la buscara, pero de alguna u otra forma, yo necesitaba una explicación. Era capaz de recordar que en la nota hablaba de una verdad que yo no conocía y que en aquel momento, quería conocer. Gruñí desesperado dándome tirones en el pelo. Mi vida había cambiado totalmente en menos de un día, y yo me quedaba sentado sin arreglar los problemas pendientes que tenía. Empecé a odiarme en aquel mismo instante.
Hacía semanas había deseado que en mi vida ocurriera algo distinto, algo que me divirtiera o que me hiciera la vida más interesante. Dos semanas después me arrepentí de haber deseado aquello. Tal vez todo hubiera sido más fácil si no hubiese conocido a Alice jamás.
U_U Soy mala por hacerles sufrir pero me encanta xD
Se que en este capitulo no pasan cosas "importantes", pero os aseguro que el de mañana lo compensara. El siguiente capitulo es potente, asi que preparaos *muahahahaha...*
Espero que os haya gustado el de hoy y que me dejeis muchos reviews de esos que tanto me gustan ;P
¡Hasta mañana!
XOXO
PD: Me encanta el ataque de locura de Jasper xD
