Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, sólo la trama es mía.


-Epílogo-

1 año después

Ya tenía mis maletas preparadas, sólo me faltaba despedirme de mi compañera de cuarto y de su novio. Me esperaban en la puerta, y cuando se dieron cuenta de que estaba allí, sonrieron. Bella, la chica que se había convertido en mi mejor amiga en el último año se acercó a mí con una sonrisa triste en el rostro.

-Te voy a echar mucho de menos. –me dijo cuando me abrazó.

-Y yo a ti. –le contesté apretándola contra mí.

Edward, su pareja desde hacía seis meses también se acercó y me abrazó cuando me separé de Bella. Ellos dos habían hecho que mi estancia allí dentro fuese más llevadera, y me alegré cuando me di cuenta de que eran buenas personas. Bella había entrado en el reformatorio dos semanas después que yo porque la acusaron de un crimen que no había cometido. Pero en vez de hacer justicia con ella, decidieron que lo mejor sería enviarla a un correccional sin importarles las pruebas. Edward, en cambio, ya estaba allí dentro cuando entré yo. Por lo que me había contado, lo habían pillado varias veces comprando y vendiendo droga, y al final sus padres –unos empresarios con mucho dinero que estaban casi todo el año lejos de casa –, decidieron que lo mejor para él sería estar encerrado allí dentro, por lo que no hicieron nada cuando lo condenaron a estar en el reformatorio durante dos años.

De alguna forma u otra yo fui su celestina. Como me aburría, un día hice que empezaran a hablar, hasta que se dieron cuenta de que estaban enamorados y decidieron empezar a "salir juntos", dentro de lo que cabía, porque claro, allí dentro no se podía salir a ningún lugar. Había ratos en los que se acaramelaban demasiado, y era en esos momentos cuando a mí me entraba la tristeza, e incluso llegaba a pensar que si las cosas hubiesen ido de otro modo, tal vez yo estaría igual que ellos pero con Jasper.

-Espero que nos escribas de vez en cuando, y eso significa que no puedes olvidarte de nosotros. –me pidió Edward después de abrazarme.

-No podría olvidaros. Si no hubiera sido por vosotros, creo que a estas alturas estaría loca.

-¿Más de lo que ya estás? Eso no puede ser. –me pinchó Edward despeinándome.

Le di un empujón que ni siquiera lo movió del sitio y le saqué la lengua.

-¿Qué vas a hacer ahora? –me preguntó Bella en un intento de que dejásemos de molestarnos.

-No tengo ni idea. Supongo que tendré que buscar un trabajo e intentar empezar de cero. No sé. –contesté fingiendo que aquello no me dolía demasiado.

El centro no se ocupaba del futuro de las personas que había allí dentro. Una vez salías, eras tú el que debías buscarte la vida. Ni siquiera ayudaban a buscar trabajo ni un piso en el que vivir. Así que ya me había hecho a la idea de que tendría que dormir en la calle durante un tiempo. Lo que jamás volvería a hacer sería robar. Aquella palabra estaba prohibida para mí, y ya no quería volver a pronunciarla ni escucharla.

-Bueno, si alguna vez crees que no vas a poder seguir adelante, puedes volver a aquella casa en la que pasaste dos semanas. ¿No? –me preguntó Edward.

-No. Ni en broma. –negué rotundamente.

-¿Por qué? Nos dijiste que te trataron muy bien.

-Y así fue, pero yo no los traté bien a ellos. Por si no lo recordáis, estuvieron a punto de matar a uno de ellos por mi culpa.

-Al chico que te gusta. –aseveró Bella. Ellos estaban al tanto de toda mi historia, ya que no omití ningún detalle y se la expliqué con pelos y señales. Me sirvió para que mi mente estuviera más tranquila, e incluso llegué a estar un poco más en paz conmigo misma después de haberles contado como me sentí yo durante aquel tiempo.

Entrecerré los ojos.

-¿Tenemos que hablar de este tema ahora que estoy a punto de irme para siempre? –pregunté intentando escaparme.

-Tienes razón. –Bella volvió a abrazarme y después me dio un beso en la mejilla. – ¿Nos prometes que te cuidarás?

-Os lo prometo. Estaré bien, os lo aseguro. –en realidad, ni yo misma estaba segura de aquello. –Hasta pronto. –me despedí.

Los dos asintieron, y en cuanto me abrieron la puerta para que pudiera salir, cogí mi maleta en la que había poquísimas pertenencias mías y empecé a caminar hacia el exterior. Antes de que estuviera fuera, me di la vuelta y volví a despedirme de mis dos amigos con la mano y con una sonrisa. Cuando dejé de verlos porque cerraron la puerta, salí totalmente de aquel recinto infernal y me quedé pasmada observando la calle. Había olvidado lo grande y espaciosa que era, sin rejas ni cámaras de vigilancia. Suspiré con algo de tristeza y comencé a caminar con la cabeza gacha. No tenía ningún lugar al que ir, a nadie a quien visitar. Mi vida era un asco. Siempre lo había sido, y estaba segura de que siempre lo sería.

El sonido del claxon de un coche me sacó de mis oscuros pensamientos y giré un poco la cabeza, pareciéndome imposible que el coche me estuviese pitando a mí. Me di la vuelta totalmente cuando me percaté de que yo conocía aquel coche. Cuando la persona que iba al volante se bajó, estuve a punto de desmayarme. Era Jasper. Se acercó a mí lentamente –o tal vez fue que yo lo vi como si fuese a cámara lenta –, y se detuvo a unos pocos pasos de distancia.

-Hola. –me saludó con una sonrisa. Mi boca se entreabrió, y sin ser nada disimulada, lo observé de arriba abajo. Había cambiado bastante en un año. Había crecido varios centímetros, y eso que siempre había sido bastante más alto que yo. Llevaba el cabello algo más corto de lo que lo recordaba, y sus facciones habían madurado. Cuando yo lo conocí, aún le quedaban restos de la adolescencia, pero en aquel momento tenía delante de mí al hombre en el que se había convertido. Me dio vergüenza porque estaba segura de que yo no había cambiado nada, y me sentí como el patito feo delante de un cisne.

-¿Qué estás haciendo aquí? –le solté de repente, sorprendida.

-¿Siempre preguntas lo mismo a modo de saludo? –me preguntó con una sonrisa, y entonces me di cuenta de que estaba recitando las palabras que yo le había dicho aquel día que fui a buscarlo al instituto. En realidad, tenía razón, porque la última vez que lo vi también lo saludé de ese modo.

Sonreí tímidamente y agaché la cabeza.

-Hace un año me prometiste que no volverías. –le recordé mordiéndome el labio.

-Es cierto. Te dije que no volvería, pero ahora no he venido a verte. –me contestó haciendo que me ruborizara de nuevo. ¿Cómo había sido capaz de pensar que había ido para verme si yo no era nada para él?

-Entonces… ¿a qué has venido? –me atreví a preguntar.

-A buscarte.

Mi cabeza se levantó de golpe y lo observé atontada.

-¿Qué?

-Bueno, hace unos días llamé al centro preguntando cuando saldrías y me dijeron que lo harías hoy. Y da la casualidad de que hoy me voy a California, así que he pensado en venir a buscarte.

En algún lugar me había perdido.

-¿Te vas a California?

-Sí, he alquilado un piso allí porque el año que viene empiezo la Universidad, al final iré a Berkeley, a estudiar ingeniería. El problema es que tanto mi hermana como Emmett han alquilado un piso para ellos dos, y yo no tengo compañero. Tal vez te gustaría acompañarme. –me propuso sin perder la sonrisa. Mi boca se abrió casi hasta el suelo. Estaba soñando, no tenía ninguna duda.

-Jasper, ¿te has vuelto loco? –logré preguntar cuando conseguí recuperarme del shock.

-Seguramente, pero ¿qué más da?

-¿De verdad me estás preguntando si quiero irme a vivir contigo a California?

-Sí, eso es exactamente lo que te estoy preguntando.

-¿Por qué?

Se encogió de hombros y se metió las manos en los bolsillos. Reconocía aquella postura, se estaba poniendo nervioso.

-Pues…no sabía si ya tenías algo planeado para cuando salieras, y pensé…que tal vez… no sé…que si no tuvieras planes, podrías venir conmigo. –dijo la última frase sin respirar.

Sacudí la cabeza varias veces.

-Es que no te entiendo. Hace un año que no nos vemos, y de repente apareces como si nada, pidiéndome que me vaya a vivir contigo. Esto es irreal.

-Lo sé, y también es muy repentino, pero he de confesarte que no he podido dejar de pensar en ti en todo este tiempo.

Mi corazón dio un vuelco gigante cuando escuché sus palabras.

-¿Cómo puedes confiar en mí después de todo lo que te he hecho? –le pregunté a punto de echarme a llorar.

-Todo el mundo merece una segunda oportunidad. Y ya es hora de que las cosas te empiecen a ir bien, ¿no te parece?

-Yo no estoy tan segura de eso…

Jasper sonrió, y sin que me diera cuenta se acercó a mí y me abrazó con fuerza.

-Acepta el pasado y vive el presente sin perder de vista el futuro… y pase lo que pase, sigue siempre adelante.* –me susurró al oído. –Quiero vivir mi presente y mi futuro contigo, Alice.

No pude contener por más tiempo las lágrimas que habían amenazado antes con aparecer, y no pude hacer otra cosa que rodearle con mis brazos. Por una parte estaba triste porque estaba convencida de que no merecía aquella oportunidad que me estaba brindando, y porque sabía que no lo merecía a él, pero por otra parte, no podía dejar de sentirme feliz sabiendo que no se había olvidado de mí.

-¿Me vas a acompañar? –me preguntó sin separarse de mí y yo asentí sin dudarlo. Encontraría la manera de recompensarle, y estaba dispuesta a ser feliz con él. Mientras él estudiaba, yo podría trabajar y ganar algo de dinero para mantenernos a los dos. Sería una aventura, pero en aquel momento estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por él.

-Te quiero. –me atreví a decirle mientras lo abrazaba con más fuerza. Supe que estaba sonriendo sin verlo, y en menos de un segundo me encontré con sus labios pegados a los míos. Él también me quería.

-¿Me prometes que jamás volverás a irte de mi lado? –me preguntó en una de las veces que se separó de mí.

-No me iré nunca. Me quedaré contigo para siempre. –le contesté reanudando el beso.

Al final perdimos el vuelo hacia California, pero decidimos irnos en coche y estar unos cuantos días de vacaciones por la costa.

No sabíamos lo que nos deparaba el futuro, pero estábamos seguros de que seríamos capaces de superarlo todo mientras estuviésemos juntos. Ya no importaba el pasado, nos dedicaríamos plenamente a vivir el presente y a imaginar el futuro.

Fin


*Esa frase dicha por Jasper pertenece a mi querido señor Jon Bon Jovi, no la he inventado yo.

¡Bueno! Ya hemos llegado al final de esta historia, y os tengo que decir que he disfrutado muchisimo escribiendola y compartiendola con vosotros =D

Espero haber conseguido que os hayais distraido aunque fuese solo por un ratito de la realidad tan aburrida que vivimos (algunos, no todos xD) y que os haya gustado la historia. Tal y como os dije anteriormente, ya tengo varios capitulos de la secuela, pero aun no empezare a subirla porque llevo 2 dias de clases y ya me esta entrando la ansiedad xD Asi que me tomare una semanita de vacaciones =)

Muchisimas gracias a todas las personas que se han pasado por aqui, ya sea dejando reviews o añadiendo la historia a sus aletras, sois los mejores y me habeis hecho muy feliz :D

¡Nos vemos pronto!

XOXO