Aquí traigo el siguiente capitulo :), Muchísimas gracias por lo 4 reviews me hacen muy feliz, no me esperaba tantos xD :D

Kuro_Rabbit *o* no esperaba tu review (al menos no aquí, weee soy feliz) *inserto corazón*, siento decir que en este cap no hay drama, pues se trata del inicio de la historia... hay que servirlo en pequeñas cantidades :P para que no canse.

Se trata pues del capitulo que denomino : Capitulo de transición, o de rutina como su titulo, es de mis favoritos pues es como... la calma antes de la tormenta ;D.

Rutina

Hace exactamente medio año, un niño de ojos curiosos y enormes gafas observaba la lluvia caer desde la ventana de un edificio. Un edificio muy conocido, ni más ni menos que la agencia de detectives Mouri.

Había vuelto de clases y acto seguido había hecho los mismos aburridos deberes de siempre. Cuando los acabó, se dirigió a la ventana más próxima para observar aquella lluvia que le producía tantas sensaciones distintas: Soledad, tristeza, alegría, esperanza...

La esperanza era tal vez la más inverosímil de todas, pues año y medio había pasado ya desde aquello... y aun así, la lluvia le hacía sentir un atisbo de esperanza cada vez que la veía caer desde la silenciosa agencia de detectives.

Ran estaba en clases de Karate, Kogoro en el bar y él allí... Solo. Quizás eran los momentos que él más agradecía tener, pues le ofrecían la posibilidad de mostrarse como es, de no fingir, de quitarse las gafas y dejarse llevar.

—A veces pienso que todo sería más fácil si me fuese... si despareciese —Le dijo entonces a la lluvia, su pequeña confesora.

Se quitó por fin las gafas, llevaba minutos pensando en ello y aun así no lograba hacerlo, no se convencía del todo.

—Puede que algún día me acabe olvidando de quien soy en realidad... puede que mi recuerdo algún día... desaparezca del todo.

Esa idea le agradaba casi tanto como le aterraba, ¿Acaso no era su vida más fácil siendo Conan?, pero tenía siempre una respuesta para todas esas veces que la pregunta cruzaba su mente.

—Ran —Dijo entonces.

Su nombre retumbó por la solitaria agencia y un escalofrío recorrió su pequeño cuerpo, no podía engañarse, quería pasar el resto de su vida siendo Shinichi Kudo al lado de Ran.

—Le prometí volver... pero no sé cuando ni como.

La lluvia seguía cayendo, escuchando las miserias de aquel niño que deseaba poder llorar al igual que lo hacía el cielo. El frío le impedía pensar, pero no quería moverse de allí, estaba tan hipnotizado que casi no escuchó su teléfono sonar.

—¿Sí? —Respondió molesto.

—¿Porque siempre tienes que responder tan frío? —Contestó una enfadada voz femenina.

—No soy frío Haibara... Solo estaba ocupado, ¿Me vas a decir que pasa o no?

—Sí, he comprado veinte catálogos de plantas medicinales y las he pagado con tu tarjeta —Dijo sin más.

—¿Perdón...? —Conan estaba seguro de que se había equivocado.

—Lo que oyes, ya que tienes tanto dinero y no lo usas, lo usaré yo para mi investigación.

—¿Se puede saber para que quieres 20 catálogos de plantas medicinales?

—Haré un antídoto con cada una de las plantas de esos catálogos junto con los otros componentes que ya he logrado descifrar, están absolutamente todas las que existen y estoy segura de que alguna es el último que falta.

En ese momento debía luchar internamente por no alegrarse, por no emocionarse tanto... pero lo hizo, era imposible no hacerlo.

—¿Estás segura, Haibara? —Dijo unos minutos después con fingida indiferencia, intentando mantener la compostura.

—Estoy casi segura —Contestó.

—Casi segura no me vale...

—Oye no empieces a quejarte y alégrate al menos de que tenga algo que puede salvarnos.

—Intentaré pasarme mañana para que me des más detalles, ¿De acuerdo?

—Hecho —Respondió para después colgar.

Guardó el móvil en el bolsillo del pantalón gris que llevaba ese día por inercia y volvió a asomarse rápidamente a la ventana, ese atisbo de esperanza brillaba más que nunca en el interior de sus ojos azules, podía sentirlo, y la lluvia, la cual caía ahora con mas fuerza, estaba seguro de que podía sentirla también.

Unas voces en las escaleras alertaron a Conan de que debía ponerse las gafas rápidamente, se alejó de la ventana y se sentó en el sofá justo a tiempo para recibir a Kogoro el durmiente.

—¡Mocoso me alegro de verte! —Dijo hipando mientras cerraba la puerta de la agencia.

—"Ya está borracho otra vez..." —Pensó Conan.

—¿Donde está Ran?

—Pues en clase de Karate tío —Contestó con su ya usual voz infantil e inocente.

Kogoro se desplomó en el sofá junto a Conan y pudo percibir el fuerte olor a sake que desprendía. Llevaba la corbata atada en la cabeza, la ropa totalmente arrugada y la cara demasiado roja incluso para un borracho.

—Necesito cenar algo rápido y a dormir, que mañana tengo un caso.

—¿Un caso? —Su alarma de detective se activó al instante.

—Sí, me lo propuso un señor muy simpático en el bar —Contestó hipando de nuevo.

Esa respuesta fue suficiente para desactivarla, con lo borracho que iba Kogoro dudaba mucho de que se tratase de un caso real, se sintió bastante desanimado, necesitaba un caso para dejar de pensar en el antídoto de Haibara.

Los fuerte ronquidos de Kogoro rompieron el silencio y despertaron a Conan de sus ensoñaciones.

—¿Ya se ha quedado dormido? Pero como puede ser... —Dijo divertido.

Se levantó para coger la manta marrón de rayas para emergencias que Ran dejaba en la agencia y que siempre se usaba para tapar a un Kogoro borracho y dormido. Lo tapó con cuidado y se dirigió a la casa en el piso de arriba.

Subió las escaleras despacio y entró en la casa sin hacer ruido, Ran estaría a punto de llegar y debía ayudarle un poco. Encendió las luces, la calefacción y la televisión y fue a ordenar su cuarto el cual estaba patas arriba por culpa de Kogoro.

—Esto está hecho un verdadero asco.. —Dijo recogiendo cada prenda tirada en el suelo mientras escuchaba de fondo la lluvia que tanto le gustaba.

Decidió que lo mejor era poner una lavadora y salió del cuarto al mismo tiempo que Ran entraba por la puerta de casa.

—¡Ya he vuelto Conan-Kun! —Dijo con su característica sonrisa.

Conan la miró, llevaba puesto el uniforme del instituto y en su mano colgaba él de Karate. No se había quitado la coleta que solo se hacía para entrenar y su larga melena se balanceaba graciosamente en su espalda.

—¡Hola Ran-neechan!, ¿Ya has visto al tío Kogoro, verdad? —Contestó riéndose.

—Sí... ¡No sé que voy a hacer con ese hombre! —Dijo soltando un suspiro.

—Si no te importa Ran-neechan voy a poner una lavadora mientras te cambias —Le dijo enseñándole la ropa de su padre.

—Vaya, gracias Conan, ahora preparare algo de comer, ¿vale? —Dijo mientras se dirigía a su habitación y le lanzaba un beso de agradecimiento.

Como de costumbre, se sonrojó sin poder evitarlo y se giró para que ella no se lo notase mientras guardaba la ropa dentro de la lavadora. Apretó el botón y se sentó en el sofá dispuesto a esperar a la cena.

5 minutos después apareció Ran por la puerta luciendo una escotada camiseta azul y un pantalón de pijama blanco.

—¿Qué te apetece para cenar, Conan? —Le dijo.

—Cualquier cosa Ran-neechan, ya lo sabes —Siempre respondía eso cuando ella se lo preguntaba.

—¿Es que nunca te apetece nada? —Respondió media molesta.

—No quiero que te tomes molestias innecesarias Ran-neechan.

—¡Sabes que no eres ninguna molestia para mí!

Ran le dirigió una mirada llena de profunda tristeza, después de todo ese tiempo viviendo juntos ,para ella, él era como su propio hermano, no podía permitir que le dijese ese tipo de cosas.

—Ya lo sé hermana pero a mi me gusta cualquier comida —Contestó para suavizar la situación, no soportaba verla triste.

—¡Eres un caso imposible!, igual que mi padre.

Conan la miró cabreado, compararlo con Kogoro... eso sí que no.

—¡Estarás bromeando Ran-neechan! —Dijo con fingida voz infantil.

—¡Nunca lo sabrás! —Dijo sonriéndole mientras se dirigía a la cocina.

Él la miró alejarse con cara divertida y volvió la vista a la tele, estaban dando un concierto de Yoko Okino.

—"Lástima que el tío esté durmiendo" —Pensó.

—¡Ah! Conan, por cierto, mañana Sonoko y yo nos vamos al cine con Eisuke —Dijo desde la cocina.

Conan se giró a regañadientes, hacía varios meses que ese tal Eisuke rondaba a Ran y la idea de otro hombre tan cerca de ella le ponía de los nervios.

—Pero tío kogoro dijo que mañana tenía un caso —Dijo intentando convencerla de quedarse.

—Pero si está muy borracho, seguro que fueron imaginaciones suyas —Dijo mientras cortaba un poco de zanahoria.

Maldita sea, se ha dado cuenta... —Pensó haciendo pucheros.

—Supongo que tal vez quieres venir...

Se levantó corriendo y entró en la cocina.

—¡Claro que quiero Ran-neechan!, gracias por haber pensado en mí —Dijo feliz.

Conan había estado pegado a ella y a Eisuke todo lo posible para no dejarle ninguna oportunidad de ligársela, pero aun así ella le tenía mucho cariño a ese chico.

—"Ese idiota..." —Pensó.

—Lo que pasa es que el profesor Agasa me llamó mientras volvía a casa y me dijo que mañana os ibais de excursión.

No... ¡No puede ser! —Pensó molesto.

Conan supuso que Ai le había intentado ayudar a buscar una excusa para poder hablar tranquilamente del antídoto, pero no quería dejar sola a Ran con ese tipo bajo ningún motivo.

—Bueno... puedo ausentarme... por un día no pasa nada.

—No digas tonterías, te llevaré a las 10 de la mañana y luego me pasarán a buscar a casa del profesor, le enviaré un mensaje a Eisuke —Dijo mientras servía la mesa.

Conan se sentó en la mesa refunfuñando, no podía permitir que ese se quedase a solas con Ran sin su expresa supervisión. Esperó a que Ran se sentase y empezaron a comer al mismo tiempo.

Se escuchaba de fondo el concierto de Yoko mientras conversaban de temas triviales y Conan se olvidaba un rato de sus preocupaciones.

—¿A donde vais de excursión? —Preguntó ella entonces.

—Eh... Ah... mmm, a la playa claro —Inventó como pudo.

—¿A la playa con este tiempo? —Dijo extrañada.

—S-Sí...porque... no vamos a bañarnos.

—Que cosa más extraña.

Conan intentó no ponerse como un tomate, necesitaba salir del paso como fuese.

—Es para un experimento de clase —Respondió riendo inocentemente.

—Pero con toda esta lluvia... ¿Ve muy abrigado, de acuerdo?

La mirada preocupada de Ran enterneció al pequeño detective.

—S-Sí... Por supuesto.

Cuando acabaron de cenar, Conan insistió en recoger y limpiar y casi obligó a Ran a irse a dormir, siempre intentaba hacer lo posible para ayudarla por muy pequeño que fuese el detalle, se sentía demasiado culpable por todo el sufrimiento que le causaba.

No tardó en acabar, pues tenía demasiadas ganas de irse a dormir y dejar de pensar en todas esas cosas que lo atormentaban. Se desvistió rápidamente y se tumbó en su futon, contempló el techo oscuro y escuchó el profundo silencio ahogado por las gotas de lluvia hasta que se cansó. Por la noche siempre venían a su mente experiencias de cuando todavía era Shinichi Kudo, de cuando todavía era feliz junto a Ran y su mayor preocupación era si ella lo amaba.

—Era tonto —Se dijo.

Extremadamente tonto por no haber visto durante tantos años lo que tenía en frente, todo el tiempo que había desaprovechado por su orgullo y banalidad. Si se hubiese declarado habrían sido los mas felices del mundo, tal vez ni siquiera habría huido para perseguir a aquellos hombres de negro.

Se giró indignado y cerró los ojos bloqueando todos sus pensamientos, mañana sería otro día y todavía debía pensar como entrometerse entre esos dos. Con una última imagen de Ran sonriendole, el pequeño detective se quedó dormido.

Hasta aquí el cap ! me gustaría decir una última cosa antes de despedirme, que nadie espere que encuentre el antídoto a la de ya aunque pueda parecerlo! Como me gusta hacer sufrir a los personajes jajaja.

Bye! y gracias por dedicarle unos minutos a mi pequeña historia :).