¡Hola a todos!, aquí traigo el 3º capitulo, primeramente gracias a todos por los reviews aw me encanta ver que os gusta, me hace feliz ! :D.

a ''Guest'' o usuario anónimo me gustaría responder a tu pregunta, Ai todavía va a tardar en conseguir ese antídoto ^^. Gracias por tu comentario en verdad se agradecen mucho estas cosas ^^.

MouriKudo , también deseo darte a ti las gracias por tu review ^^, yo diría que para el ''Reencuentro'' (lo pongo entre comillas por algo jojo) no queda mucho que se diga :D... Bueno en realidad para el bueno bueno si XD.

y por último ( y no menos importante claro) ¡Gracias a ti también conejito malvado de los fics ! jajajaja, YO ADORO PLASMAR LOS SENTIMIENTOS DE SHINICHI Y TAMBIÉN LEERLOS, porqué es adorablemente adorable *inserto corazón*, es cierto que no se ve mucho pero por mi parte los voy a estar mostrando siempre pues tiene mucho dentro reprimido y hay que sacarlo a flote(y sus celos son lo mejor que hay), admito que escribí ese capitulo un día de lluvia porqué me inspira :). Por otra parte, elegí el EisuRan porque necesitaba alguien con la personalidad de Eisuke (torpe y despistado) para lo que tengo planeado, que ahora que lo pienso en el próximo cap demuestro porque jajajaja, en mis fics siempre tiene todo un porque pues no soporto los cabos sueltos.

Este capitulo me ha quedado bastante más largo y he tenido que leer la wikipedia para informarme en una de las partes xDDD, sin más me despido, espero que os guste :) :

Belladona

A la mañana siguiente, Ran se levantó a las 8 de la mañana y se dedicó a eligir las prendas para ese día. Finalmente, se vistió con un conjunto de color azul, de camisa y pantalón corto, y unas botas negras hasta la rodilla pues Sonoko le había dicho que también se vestiría de azul.

—"¡Tenemos que ir iguales Ran!" —Recordó.

Las primeras luces del día entraban por la ventana de su dormitorio y un fugaz recuerdo vino a su mente tan rápido como se fue. No quería pensar ahora en aquel maniático de los misterios que no paraba de darle dolores de cabeza.

Cuando tenían 15 años, Shinichi iba todos los sábados en los que lucía el sol a su ventana y le tiraba piedras para llamar su atención, sin que Kogoro se enterase, bajaba por una cuerda que tenía guardada bajo su cama y se iban a tomar un helado.

—"Un día como hoy estaría aquí mismo, esperándote"—Pensó mientras apoyaba sendos brazos en el alféizar de la ventana.

Realmente las cosas no habían cambiado tanto, pues a pesar de todo... Ella seguía esperándole.

—''Pero esta vez no vas a aparecer por aquí" —Pensó mientras una lágrima intentaba escapársele.

¿Ni siquiera en un día como hoy podía olvidarse un poco de él?, Sonoko y Eisuke solo querían ayudarla a estar feliz, no se merecían verla triste.

Se agachó bajo su cama y cogió aquel trozo de cuerda que le traía tantos recuerdos y se dedicó a mirarlo un buen rato. Lo apretó contra su pecho y se permitió soltar un par de lágrimas furtivas.

—Esto se queda contigo —Le susurró a la inerte cuerda a la cual se las había entregado.

Se levantó y ordenó su habitación para después dirigirse al baño y lavarse los dientes, hoy desayunaba fuera.

—¿Ran-neechan, estás en el baño? —Dijo una voz de niño desde la puerta.

Ran miró la puerta confundida, no se esperaba a Conan despierto tan pronto.

—Sí estoy aquí, vuelve a la cama si quieres, todavía es muy pronto.

—¡No tengo sueño!, ¿te ayudo con el desayuno?

—Pero si hoy desayunamos fuera, ¿Recuerdas?

Conan iba a responderle pero no tuvo tiempo, pues por la puerta acababa de aparecer otro detective.

—¿Y yo que Ran?, ¿No piensas en tu pobre padre?

Kogoro Mouri lucía cansado y ojeroso, llevaba la chaqueta atada a la cintura y la camisa medio desabrochada.

—¿Pero a quién tenemos aquí?, el señor borracho ha hecho acto de presencia —Dijo Ran saliendo del baño.

—No me hables así y preparame algo para desayunar que estoy cansado —Le dijo mientras se tiraba en el sofá.

Ran le pidió a Conan que le ayudase y juntos entraron en la cocina dispuestos a preparar un buen café cargado y un poco de arroz.

—No tenemos tiempo de hacer más, espero que le sirva —Dijo Ran consultando su reloj.

—No te preocupes Ran-neechan, si el tío se queda insatisfecho irá a comer algo al Poirot.

Ella asintió satisfecha y le acarició el pelo a Conan como agradecimiento por su ayuda mientras él intentaba no sonrojarse.

—¡Aquí tienes! —Dijo sirviéndole el cafe y el pequeño desayuno con mala cara.

—¡Gracias Ran, eres la mejor hija! —Le dijo mientras bebía a sorbos el café —Por cierto, ¿A dónde se supone que vais vosotros dos?

—Yo voy a ir al cine con Eisuke y Sonoko, Conan se va de excursión con el profesor Agasa —Dijo ella.

—¿Al cine a las 9 de la mañana?

—¡No!, saldremos a las 10 y antes del cine desayunaremos e iremos de compras, además... Eisuke nos tiene una sorpresa.

—¡¿Una sorpresa?! —Dijeron ambos detectives con mala cara.

La cabeza de Conan iba a mil por hora, estaba empezando a cansarse demasiado de ese chico.

—¡Sí!, mañana iremos a un sitio espectacular —Dijo emocionada.

—¿Que quiere ese chico contigo Ran?, No me fío —Dijo Kogoro acabándose el café.

—¡Ser mi amigo!, deja ya de pensar mal de todos.

Pero la imagen de Shinichi volvió a cruzar su mente y un leve rubor marcó sus mejillas. A Conan no le pasó desapercibido y se preparó para esperar lo peor.

"Como sientas algo por él Ran... yo no se que haría..."

Esperaron pacientes a que diesen las 10 de la mañana viendo el concierto grabado de Yoko Okino de la noche anterior mientras Kogoro le gritaba y silbaba desesperado.

—¡ERES LA MEJOR YOKO, ERES LA MEJOR! —Decía mientras lloraba de la emoción.

Ran y Conan miraban la escena entre divertidos y aterrados.

—De-Deberíamos irnos ya...

Conan no se lo pensó dos veces y la acompañó a la salida casi corriendo. Una vez en la calle, se cogieron de la mano y Conan preparó la pregunta que tanto le costaba hacer.

—Oye Ran-neechan... ¿Tú sientes algo por ese Eisuke? —Dijo temeroso.

Ella lo miró sin comprender, le había dicho innumerables veces al pequeño que ella estaba enamorada de Shinichi.

—Pues claro, amistad Conan, ya lo sabes.

—Pero antes te sonrojaste cuando el tío te preguntó... —Replicó con cara triste.

—¡¿Qué?!... Bueno... yo... eso no tuvo nada que ver con Eisuke —Volvía a estar como un tomate.

Había recordado la mirada de Shinichi, sus penetrantes ojos sobre ella, pero no era algo que se le pudiese contar a un niño pequeño.

—¿Y con quién?, ¿Con Shinichi? —Comentó ilusionado.

—¡Ya quisiera ese! —Dijo mirando hacia otro lado para ocultar un poco su rubor.

—¡Pero Shinichi-niichan es mejor que ese Eisuke!

Conan se calló al instante, se había dado cuenta tarde de que sus celos habían explotado.

—Eso no son cosas sobre las que un niño como tú deba opinar, además, ya hemos llegado —Dijo señalando la casa del profesor.

Conan miró la casa desanimado, la conversación había terminado y el tenía que dejarla ir sola con ese chico y Sonoko.

"Espero al menos que ella no le deje ligar con Ran" —Pensó esperanzado.

Se despidieron afectuosamente y él entró en la casa mientras ella esperaba la llegada de Eisuke y Sonoko.

—Ya estoy aquí —Dijo entrando por la puerta.

Se dirigió al salón pues siempre se encontraba allí al profesor con sus inventos, pero esta vez, para su sorpresa, se encontró con Haibara. La gran mesa del centro y otras dos más que habían traído estaban llenas de pequeñas cajitas con sus nombres escritos: Cilantro, Menta, Sol de Oro, Valeriana...

Ella estaba sentada en el sofá, al lado de las mesas, leyendo atentamente uno de los veinte catálogos que había comprado.

—Ah Kudo... Bienvenido —Dijo sin apartar la vista del libro.

—Espero que tengas buenas noticias porque he tenido un mal día —Comentó sentándose en el sofá frente al suyo.

—¿Ni siquiera ha empezado el día y ya te ha ido mal?

—Muy graciosa... ¿Qué es todo esto?

Ai apartó al fin la vista del catalogo y le miró distraída.

—Son todas las plantas medicinales que necesito —Explicó señalando las múltiples cajitas que cubrían la mesa mientras volvía la vista a su libro.

—Pagadas con mi dinero claro —Respondió irónico.

—Por supuesto.

Cerró el catálogo y lo dejo cuidadosamente encima de los otros mientras se levantaba del sofá.

—¿Cómo has comprado todo esto tan rápido?

—Bueno... Es que en realidad hace ya unas semanas que los he comprado.

—Oh vaya, me alegro de que me hayas avisado con antelación —Comentó.

—Espérame aquí, voy a por una cosa al laboratorio.

Tardó aproximadamente 5 minutos en volver con una cajita rojo pasión la cual depositó encima de las demás cajas pequeñas.

—Como no, otra caja...

—Calla y escúchame, aquí dentro tengo los primeros 25 antídotos que he hecho a partir de estas plantas —Dijo mostrándole el interior de la caja roja, donde reposaban las pequeñas pastillas.

—¿Y...? —Aguantó la respiración ansioso.

—No ha dado resultado ninguna, las analicé una a una y nada.

Ai pudo ver como la decepción aparecía en su rostro y lo interrumpió antes de que le replicase.

—Pero una de ellas, la pastilla que contiene cilantro, es el mejor antídoto temporal que he creado.

La decepción de Conan pasó en cuestión de segundos a una sonrisa pícara, pero Ai cerró al instante la caja roja y la apartó de sus manos.

—¡No me la cierres! —Dijo cabreado.

—No te la pienso dar, sabes perfectamente que como sigas así te volverás inmune Kudo.

—¿Cuánto dura? —Preguntó ignorándola.

—D días.

—¡Genial! —Exclamó eufórico —Es lo suficiente para dejarle las cosas claritas a ese Eisuke.

—¿Ya estás otra vez con tus problemas amorosos con la chica de la agencia de detectives?

Él la miró ceñudo, a veces Ai le resultaba de lo más molesta aunque lo hiciese por su bien.

—¿Me la vas a dar o no?

—No, a no ser que sea estrictamente necesario —Contestó poniendo punto y final a aquella discusión —Sé que la tentación es grande, pero si al final te haces inmune y te quedas así de enano para siempre será tu culpa.

Asintió a regañadientes y se acostó en el sofá, estaba cansado, tenía que ordenar de nuevo ese torbellino de sensaciones. Se preguntaba que estaría haciendo Ran en ese instante y millones de imágenes de ella feliz con Eisuke invadían su mente.

—Aún me quedan 62 plantas más por probar —Comentó Ai traiéndolo de nuevo al mundo real.

—Supongo que las tienes todas —Dijo observando todas aquellas minúsculas cajitas.

—En realidad no, me falta una.

Se incorporó para mirarla mejor.

—¿Cuál? —No sabía nada de plantas, pero aun así tenía curiosidad.

—Belladona —Aclaró mostrándole una imagen de uno de sus catálogos.

—¿Belladona?, ¿Eso no es de brujas?

—Al igual que la mandrágora, la belladona es considerada una "Hierba de brujas" —Afirmó. —Para muchas tradiciones europeas, la belladona ha sido y sigue siendo objeto de creencias, leyendas y fábulas diversas. Fue utilizada en el antiguo Egipto como narcótico, en las orgías dionisíacas griegas como afrodisíaco y en las ofrendas romanas a Atenea, diosa de la guerra, para provocar el fulgor en la mirada de los soldados, en Siria para "alejar los pensamientos tristes", y en tierras celtas y centro-europeas para honrar a Bellona, diosa de la guerra —Recitó de memoria.

—Sí Sí, todo muy épico, pero lo importante es que funcione.

Haibara lo miró levantando una ceja.

—Dado que no la tengo no sé como esperas que funcione, es muy complicado conseguir la verdadera, de todas formas todavía me quedan muchas más para probar.

Pero Conan tenía el mal presentimiento de que esa era la que necesitaban... justo de la que no podían disponer.

Su teléfono empezó a sonar distrayendolo de nuevo, era Mitsuhiko.

—¡Hola Conan-kun! —Dijo el niño nada más responder —Ayumi, genta y yo nos vamos al cine, ¿Queréis venir?

—No gracias, estamos o... —Pero se interrumpió al instante —¿Has dicho al cine?

—Sí, claro.

—!Vamos ahora mismo! —Y colgó de inmediato sin dejarle responder.

—¿A dónde se supone que vamos Edogawa?

Ella no pensaba moverse de allí, tenía que seguir con sus planes cuanto antes.

—Es que... van al cine.

—¿Y te parece más importante el cine que recuperar tu cuerpo? —Ai no entendía el arrebato del chico.

—Tienes razón, mejor voy yo solo —Dijo mientras abandonaba corriendo la casa.

No podía contarle los motivos de sus repentinas ganas de ir al cine pues volvería a meterse con él y no tenía tiempo, estaba ansioso por estar entre Ran y Eisuke y alejarlos lo más posible.

"Ese va a ver quien manda" —Pensaba eufórico.

Se imaginó a sí mismo tomando ese antídoto temporal y esperando a Ran en la entrada del cine, echaría de allí a Eisuke y se la llevaría a pasear y a perderse por las calles de Tokio donde por fin la besaría.

Con todos esos pensamientos saturándole la cabeza no se había dado cuenta de que ya había dejado atrás la entrada del cine.

—¡Conan-Kun, estamos aquí! —Le gritó Ayumi a lo lejos.

Se giró al instante avergonzado, deseando que nadie más se hubiese dado cuenta.

—¡Mocoso esto no es un maratón de carreras! —La voz de Sonoko le confirmó sus sospechas.

En efecto y para su desgracia, Sonoko, Eisuke y Ran estaban en la entrada del cine junto a los niños.

—¿A dónde ibas tan de prisa? —Le preguntó Eisuke cuando Conan se acercó a ellos.

"A ti que te importa..." —Pensó molesto. —¡Solo me he despistado!

Fue directamente hacia Ran y la cogió de la mano.

—¿Nos sentamos juntos Ran-neechan? —Dijo mirándola como un corderito.

—Tu y yo tenemos que hablar... ¿Con que una excursión eh? —Dijo mirándolo enfadada.

Había estado tan atento a Eisuke que él mismo había cavado su propia tumba, y los chillidos de los otros niños no le dejaban pensar una buena escusa.

—¡Has ido de excursión sin nosotros! —Protestaban enfurecidos.

—¡Claro que no!, es solo que Ai está enferma y bueno... ya sabéis como es ella... no quería preocupar a nadie y como Agasa no podía cuidarla hoy me llamó a mí.

—¡Pobre Ai-chan! —Dijeron los tres preocupados.

"Creo que tendré que llamarla antes de que estos se presenten en casa del profesor" —Pensó.

Entraron los siete en el cine dispuestos a ver una película de yaiba a petición de los pequeños, pues justo se estrenaba una nueva, y Conan corrió a sentarse con Ran.

—¡Coge palomitas Conan-Kun!

El asintió mientras las cogía feliz. Estaban sentados ocupando una fila entera de butacas y los niños no paraban de armar jaleo.

—¡Calmaos mocosos! —Dijo Sonoko la cual estaba sentada al lado de Genta y Eisuke.

Justo en ese momento la película empezó, divirtiéndolos durante dos horas a unos más que a otros. Sonoko fue la única en quedarse dormida.

—Menos mal que mañana vamos a Winter Land —Contestó bostezando.

Ran por su parte, le pasó a Conan los folletos antes de que él pudiese decir nada.

—Ten, ya se qué quieres saber que es.

A veces le asustaba que ella lo conociese tan bien, pues podía llegar a sospechar de él y era consciente de que ciertas cosas por mucho que fingiese eran imposibles de controlar.

—Esto... ¿Es como Tropical Land, cierto? —Dijo al fin mirando todas aquellas atracciones teñidas de azul y blanco.

—En efecto, es Tropical Land ambientado en invierno —Contestó Eisuke —Hay una atracción que te va a encantar Ran, es por eso que vamos ahí, deseo mostrártela.

Ella le sonrió afectuosamente y él se sonrojó cohibido mirando hacia otro lado.

—"¿Pero este de que va?" —Pensó Conan echando humo por la cabeza.

—¿Yo también puedo ir verdad?

Ella asintió con la cabeza divertida y se fueron de la mano a casa tras despedirse de Sonoko, Eisuke y los niños.

—Conan-kun... sí era Shinichi —Le confesó.

El pequeño no necesitó nada más para entender que estaba respondiendo a su pregunta de esa mañana. La miró entre enternecido y sonrojado, y por primera vez en mucho tiempo... Se sintió plenamente feliz.