Disclaimer: Los personajes aquí presentados son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

Espero que disfruten.

"Mi querida némesis"

Capitulo dos: Cosas que cambian.

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Una niña de cabello rojo recogido en dos trenzas que caían graciosamente a los lados de su cabeza, miraba con tristeza al niño rubio frente a ella.

– Creo que a ti será a quien extrañe mas Arnold – expresa con lagrimas en los ojos – pero no se lo digas a los demás –, dice bromista, mientras sus otros compañeros los observan mas apartados.

El chico sonríe de lado y la toma de la mano.

– Siempre seremos amigos Lila, se que serás feliz a donde vayan tú y tu padre, y que pronto conocerás nuevos amigos.

– Eso espero, porque los voy a extrañar tanto a todos… a todos… – dice la pelirroja mirando con afecto un poco mas allá hacia una niña rubia que los mira molesta.

– Helga también te quiere Lila… a su modo y se que también te extrañara.

La niña pecosa sonríe asintiendo.

– Cuídala mucho Arnold, ella te adora… y yo no te perdonaría si rompieras su corazón… – le dice con algo de temblor en sus palabras.

– Espero nunca lastimarla Lila, la amo mas de lo que pensé amar a nadie.

– Y no sabes como me alegra eso – dice la niña sinceramente.

– ¿Prometes escribir de vez en cuando?

– Cada vez que pueda Arnold, y si tú quieres platicar sobre algo… o alguien, estaré dispuesta a escucharte.

– Gracias Lila… – dice el muchacho algo sonrojado.

El sonido de la bocina del automóvil de su padre alerta a la niña.

– ¡Debo irme… cuídate mucho Arnold y cuida de Helga! – expresa la pelirroja corriendo hacia el auto que la espera.

Helga se acerca a Arnold y con un gesto extraño le dice adiós con la mano a Lila, quien al verla le brinda una dulce sonrisa y le devuelve el saludo, poco antes de que el auto se ponga en marcha.

– ¡Adios a todos, los voy a extrañar! – grita Lila asomando la cabeza por la ventanilla.

– Podrías haberte despedido de ella cordialmente… – dice Arnold tomando la mano de su novia y diciendo adiós con la otra.

– Ella y yo no nos llevamos tanto Arnold… aunque no me alegro de que se vaya, ha hecho buenos amigos aquí y seguro muchos la van a extrañar – replica volteando hacia el grupo de chicos que gritan y lloran por la partida de Lila.

– ¿Y tú no? – dice Arnold mirándola de lado mientras pone un dedo dentro de su oído para no ensordecer por los gritos de Rhonda y Sheena.

– Para nada Arnold, jamas congeniamos, ella siempre fue… tan Lila y yo soy…

– ¿Tan Helga?

La rubia voltea a verlo con la ceja levantada.

– ¡Gracias Arnoldo! – cruzando los brazos y mirándolo con fastidio.

Arnold comienza a reír de buena gana y la abraza, a lo lejos, Lila aun observa sonriente la escena mientras dice adios con la mano y su auto se aleja de ellos.

– Espero que sean muy felices… – dice suspirando.

– ¿Dijiste algo cariño? – pregunta su padre.

– Nada padre, solo… que voy a extrañar a mis amigos.

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Helga parecía una piedra después de sentir el abrazo de la pelirroja alrededor de ella.

– ¿Lila… en serio eres tú? – pregunta aun incrédula, apartando a la otra chica que la mira sonriente.

– ¡Claro que si! ¡No sabes el gusto que me da verte Helga!

Helga mira detenidamente a su antigua compañera de primaria, ha crecido casi igual que ella, tal vez sea un poquito mas baja, el cabello largo y algo ondulado lo lleva recogido en una coleta alta, sus brillantes ojos verdes la miran con atención, seguramente también esta analizándola a ella.

– Arnold no te ha hecho justicia en sus cartas – dice de forma traviesa–, ademas eres mas linda en persona que en fotos.

Eso desarma a Helga, que no sabe que contestar, incluso se sonroja un poco.

– ¿Arnold te ha enviado fotos mías? – le pregunta a Lila quien se dirige hacia sus maletas para comenzar a desempacar.

– Si algunas de los dos – contesta con una sonrisa esparciendo su vista por sus cosas – debo traerlas en alguna de estas, pero no recuerdo en cual.

Helga camina hacia su cama, mientras escucha a Lila que tararea. Se sienta en el borde pensando en la rareza del acontecimiento.

– ¿Quien diría que íbamos a ser compañeras de habitación, verdad? Cuando decidí estudiar aquí y Arnold me dijo que también tú, pensé que tal vez nos veríamos de vez en cuando, pero que grata sorpresa es que seas mi compañera Helga.

La rubia no le contesta, seria demasiado pedir que se callara, necesitaba pensar.

– Debo estarte molestando, hablando como perico ¿verdad? Lo siento es que estoy emocionada, pero que te parece si salimos un rato de aquí para ver los alrededores y así asimilas esto – le dice ofreciéndole su mano a la rubia.

Helga bufa y luego solo se levanta, saliendo por la puerta, seguida por una Lila muy contenta.

Los jardines de la universidad eran enormes, llenos de flores y arboles verdes, la gente que recorría la institución quedaba maravillada por el esplendor arquitectural de los edificios.

– ¿Y que piensas estudiar por cierto? – cuestiona Helga como un suspiro casi inaudible.

– Danza, literatura y teatro, ¿y tú?

– Literatura y redacción – dice con recelo, notando que también compartirán clases.

– Supongo que tendremos clases en común.

– Si eso creo –, dice Helga sentándose pesadamente en una banca.

– ¿Porque decidiste estudiar en esta universidad? Con tus grandes aptitudes, seguro pudiste tener una beca en una de las mejores del país – pregunta la pelirroja sentándose a su lado.

– Pregunto lo mismo… – replica viendola de lado.

Lila baja la vista y sonríe.

– Papá volvió a casarse, y ahora tengo un hermanito, no puedo gastar mas de lo necesario, venir a Hillwood fue mi mejor opción.

Helga la mira con un tanto de admiración, luego se repone, suspira y habla con soltura.

– Lo mío es casi lo mismo, Bob no quiso pagarme viáticos si iba a otra universidad, Olga se ofreció a pagarlo pero con su bebé en camino y el problema que tuvo con Michael, pensé que quedarme en esta universidad era lo mejor, ademas su plan de estudios es muy bueno.

– Y al menos podemos estudiar lo que escogimos ¿cierto? – culmina Lila y Helga asiente.

– Olga me platico lo de tu cuñado en sus cartas… cuando la vi hace rato no quise preguntarle ¿Aun no saben nada sobre él?

– No… esta "perdido en acción" – dice haciendo las muecas que solía hacer el señor Simmons.

– Cuando Olga se caso, estaba muy ilusionada de que su esposo fuera un soldado, supongo que ahora esta muy triste por eso.

– Ella y él hablaron muy claro al respecto, ella seguiría actuando y el seguiría siendo militar, realmente no pensaron que una guerra inútil, los separaría, y ella ni siquiera sabia que estaba embarazada cuando él se marcho.

– Es lamentable oír eso… espero que él regrese y tu hermana vuelva a ser feliz.

– Eso esperamos también, Bob no se siente apto para ser el reemplazo de padre, yo lo creo igual, nunca fue buen padre, no creo que ahora sea muy buen abuelo.

Lila sonríe con afecto, viendo la cara relajada de Helga.

– Parece que nos llevaremos bien… ¿no lo crees Helga?

La rubia voltea y sonríe de lado, tal vez tenerla cerca no sea tan malo después de todo, de cualquier forma ella nunca odio realmente a Lila, y Arnold estaba muy lejos como para ser la manzana de la discordia.

– Creo que podremos convivir Lila, mientras no te metas conmigo.

– Oh, esta bien, tratare de no ser un estorbo en tu vida.

Ambas se sonríen silenciosas.

– ¡Pataki! – escuchan un grito lejano. Helga observa con aburrimiento al chico afroamericano que se acerca despacio.

– ¿Que hay Geraldo? – dice una vez este esta mas cerca.

– Nada, viniendo a reportarme, Phoebe me dijo que me tenia que checar contigo todos los días – responde sarcástico.

Helga alza la ceja molesta.

– Pues aunque te fastidie, así es, mientras ella este lejos, tenemos que estar en contacto y de una vez te aviso que te voy a tener bien vigilado.

Lila suelta una suave risita, que hace que los otros dos volteen a verla.

– Oh, lo siento no pude evitar oír la conversación, disculpen – ella trata de alejarse, pero es detenida por la firme mano de Gerald.

– ¿Lila? – pregunta extrañado.

– Si… hola Gerald – dice amistosa estirando la mano derecha.

– ¿Que haces aquí? – pregunta el muchacho estrechándole la mano.

– Pues vengo a estudiar, y a Helga y a mi nos toco ser compañeras de cuarto.

– Wow, que suerte, pues si que has crecido, Arnold nunca me dijo que eras tan bonita, envidioso.

– Jajaja, gracias por el cumplido Gerald, pero la verdad creo que Arnold no dijo semejante cosa, por que tenia a la chica mas linda para él a su lado – responde mirando a Helga.

Gerald la mira también, ella alza la ceja, él igual y luego le sonríe a Lila.

– Nah, lo hizo por egoísta que es, quería tenerte para él solo.

– ¡Cabeza de espagueti! – reclama Helga toda roja.

– ¿Que? ¡Tú no eres bonita! – replica antes de recibir un zape por parte de Lila –. ¡Hey! – voltea a verla asombrado.

– ¡Nunca digas eso enfrente de mi! – exclama molesta.

– ¿Tú le pegaste? – pregunta Helga incrédula.

– Lila Sawyer no soporta que nadie moleste a alguno de sus amigos – expresa con un extraño dejo de tristeza en su rostro y luego cruzando los brazos frente a su pecho.

Gerald Y Helga la miran anonadados, esa no es la chica que conocieron en la primaria.

– Disculpen… tengo que desempacar, nos vemos en el cuarto Helga, adiós Gerald espero que no me guardes rencor – dice con una suave sonrisa sincera.

– No… no te preocupes – responde estático el moreno.

Helga la mira alejarse, aún sorprendida.

– Vaya tiene la mano tan pesada como tú… – dice Gerald frotándose la cabeza.

– Parece que ya no es tan inocente como antes… ¿me pregunto que le habrá pasado?

Gerald pasa el brazo detrás de los hombros de la rubia.

– Ya lo averiguaras, eres experta en eso… por cierto sabes que estaba bromeando respecto a lo de que no eres bonita ¿verdad?

Ella sonríe de lado y lo golpea con el codo suavemente en las costillas.

– Lo sé moreno, bueno y por cierto… ¿que vas a estudiar por fin?

Ambos deshacen el abrazo y toman asiento en la banca.

– Me decidí por administración… aunque me metí a literatura como optativa.

– Oye esa es mi carrera.

– Lo sé… pero es que voy a extrañar no tener a nadie cerca, y se me ocurrió que quería estar, aunque fuera contigo – explica estirando los brazos a lo largo del respaldo.

– ¿Phoebe no te ha llamado?

– No… debe estar muy ocupada… no importa, sé que ella estará bien, ya era hora de que fuera independiente.

– A veces me siento culpable, si yo no la hubiera convencido…

– Se habría tenido que ir igual… yo la hubiera obligado, era una gran oportunidad para ella Helga, no te culpes… te juro que yo no lo hago.

– ¿En serio? Por que creí que me odiabas por eso.

– No Pataki, en serio… – dice tomándola de la cabeza –. ¿Hace cuanto que somos amigos?

– ¿Amigos? ¿Amigos de verdad? No lo recuerdo…

– Yo si, te empece a apreciar cuando nos ayudaste a salvar el barrio, y luego cuando ayudaste a Arnold a encontrar a sus padres, y después fuiste su novia, luego él tonto se fue, y creo que ahí fue donde te conocí a fondo… gracias a Phoebe, ahora sé que nunca haces nada por herir a los demás, mas bien, siempre te preocupas por tus amigos, a mi me has apoyado varias veces, por eso te considero mi amiga, y ya son varios años de eso.

– Wow… pues gracias por eso Gerald, yo también te aprecio mucho, me dolía pensar que me odiaras cabezón.

Gerald niega con la cabeza y jala hacia él a la rubia.

– Eres mi amiga… y ademas solo convenciste a Phebs por que sabias que era importante para ella, ademas Arnold me pidió que te cuidara, como podría haber aceptado si no me importaras.

– Tal vez te dio dinero – dice bromista.

– ¿Eh? Ah, bueno esa seria otra buena razón.

Ambos estallan en risas, mientras son observados de lejos por una sonriente pelirroja, quien al ver que las cosas se relajaban emprende el camino hacia su habitación.

– Bueno Arnold ya esta instalado y mañana comienza su vida académica – exhala la rubia mirando al cielo en forma soñadora.

– Si lo sé… ese muchacho es tan paciente que se tomo el tiempo necesario para llamar a sus amigos, bueno y sobre todo a ti.

– Este va a ser un tiempo muy interesante – dice Helga suspirando.

– Si… sobre todo con tu nueva compañera de cuarto.

– ¿Lila?… me pregunto ¿como es ella ahora?

– Pues tienes toda la carrera para conocerla Hel, así que vete acostumbrando a la idea de verla siempre.

– Hum, algo me dice que tal vez no sea tan malo – dice con una sonrisa malvada, recordando lo que paso hacia un rato.

– Pues tal vez ya no es tan perfecta como la recordamos.

– Arnold me dijo que ella ya no era la misma de antes, que había cambiado con los años, y yo no le creía… pero viendo su reacción a tu ofensa, como que me recordo algo… a mi.

– Bueno alguna vez tendría que mostrar sentimientos ¿no crees?

– Hun, sera interesante, definitivamente interesante.

Continuara…

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Agradezco que sigan leyendo mis pequeñas historias, saludos para todos y espero que les guste este capitulo, prometo solemnemente seguir actualizando.

Dudas sobre este capitulo déjenlas en sus comentarios y yo les respondo en la siguiente entrega, sigo escribiendo incansablemente, lo malo es que tengo como seis o siete historias en la cabeza y todas las estoy tratando de ordenar, así que mientras escribo un capitulo de una se me ocurre algo de otra y me paso a ella, por eso pido una disculpa por la tardanza en actualizar, pues ademas de eso sigo con mis dibujos y lógico mi vida personal, aparte de que recientemente estuve algo enferma y estresada, pero sigo viva y mientras eso sea, seguiré terminando estas historias, solo por ustedes queridos fans de Hey Arnold. ^^

Sayonara.

LoveLove ArnoldxHelga.

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(¸.•´ (¸.•`Rei Hikaru Chiba`•.¸) `•.¸)