¡Hola a todos de nuevo!, traigo el 4º capitulo :), empieza la acción poco a poco, espero que nadie me mate por este capitulo... y si no me matáis en este me matáis en el siguiente xDDD JO-JO.
Muchísimas gracias por tu review Guest anónimo 3, ya pensé que a nadie le había gustado ;w; de verdad que me alegraste el día :), como has sido el único y tengo tiempo voy a responder a una de tus preguntas jajaja (La menos comprometedora xD) No le quitará el antídoto a Haibara, aunque ganas no le falten jajaja, pero si llegará a tomárselo en algún momento de la historia, eso si... no por elección de el :) !
PD: ¿Tardo en actualizar?, si publico un cap día sí/ día no D:
Winter Land
Conan se despertó al día siguiente a las siete de la mañana sin intención alguna de dormir más. El insomnio se había apoderado de él, y no tenía intención de dejarlo, pues sabía perfectamente que las causantes de este pequeño tormento particular habían sido aquellas palabras de la karateka.
—''Conan-kun... Sí era Shinichi'' —Recordó mientras un leve rubor aparecía en sus mejillas.
Se giró hacia el otro lado y se tapó bien con las mantas, cubriéndose hasta la nariz, mientras observaba a Kogoro dormido.
—"Si pudiese leerme la mente me mataría" —Pensó mientras se reía por lo bajo.
Una parte de su mente intentaba con todas sus fuerzas no pensar en el antídoto temporal de Haibara guardado en aquella caja roja, ya se le habían ocurrido múltiples maneras de obtenerla, pero sabía que eso no estaba bien.
—"No puedo abusar así de su confianza, tiene que haber otra manera"
Pero esa otra manera, por más que se estrujaba el cerebro buscándola, no aparecía por ninguna parte, y la poca esperanza que tenía de hacerse con la pequeña píldora, estaba desapareciendo.
Se revolvió el pelo intentando pensar en otra cosa que lo mantuviese ocupado, y entonces, recordó lo que guardaba celosamente en su armario. Haciendo el menor ruido posible para no despertar a Kogoro, se levantó y lo abrió con sumo cuidado extrayendo una bolsa azul semi-transparente.
—"Tengo que comprobar que todo sigue en orden" —Pensó mientras lo abría y revelaba el contenido.
Un pequeño estuche rectangular, y otro más pequeño, salieron al exterior. Conan abrió el primero, el cual contenía un bonito collar de pedrería rosa brillante con un corazón de plata en el centro. Lo examinó cuidadosamente buscando desperfectos y cuando se aseguró de que estaba todo en orden, lo volvió a guardar cuidadosamente. El segundo estuche contenía dos pequeños llaveros metalizados que simbolizaban a un niño y a un adulto vestidos de detective. Tras ver que todo estaba en orden, guardó la bolsa y volvió a su futon.
Aquellos detectives esculpidos perfectamente en metal, eran su regalo más especial, simbolizaban sus dos partes: Conan y Shinichi, y era la única forma que se le había ocurrido para contarle a Ran la verdad. Recordó aquel dos de Enero donde descubrió aquella práctica tienda, nada más verla... el plan salió por sí solo. Pensaba regalarle primero el adulto detective por su dieciocho cumpleaños junto a aquel hermoso collar. El joven detective metálico tendría que esperar a que las cosas cambiasen... a que volviese a ser él mismo, tenía preparado todo lo que iba a decirle palabra por palabra, habían sido muchas las noches que había pasado despierto meditando sobre aquello, y tras mucho esfuerzo, creía que al fin sabía como hacerlo para conseguir su perdón.
A él se le daba especialmente bien hablar, tenía el don de poder convencer con palabras a los asesinos de que su identidad había sido revelada, pero con Ran... le costaba hilar bien dos palabras, se ponía nervioso y la lengua a veces no le respondía como debía, a pesar de que sabía disimularlo muy bien soltado estupideces sin sentido.
—"Si es que soy idiota de remate" —Se recriminó.
Miró el reloj y se sorprendió de la hora, eran casi las nueve y Ran debía estar a punto de levantarse. Se levantó rápidamente y se vistió con lo primero que pilló, una camisa azul cielo y unos pantalones vaqueros sencillos junto a sus zapatillas de siempre.
Salió de la habitación cerrando la puerta con cuidado y disfrutó unos escasos segundos de la calma y el silencio que reinaba en la casa de los Mouri, pues la puerta de la habitación de Ran se abrió casi a la par que la suya.
—¡Buenos días Conan-Kun!
Lucía un vestido blanco de mangas cortas y ajustadas a sus brazos, en su cintura, el vestido se complementaba con un cinturón negro que marcaba su figura.
—¡Vaya Ran-neechan, pero que guapa vas! —Dijo mirándola embelesado. —"Espero que no sea por ese tipo"
—Gracias Conan, es que hoy hace calor también y me apetecía mucho ponerme un vestido —Dijo sonriendo abiertamente.
—¿Te ayudo con el desayuno? —Dijo intentando cambiar de tema.
—¡Claro!
Se dirigieron a la cocina y prepararon unas deliciosas tortitas para los dos, le dejaron algunas a Kogoro con una nota en la mesa una vez acabaron, y Ran le dejó un café caliente al lado.
—Pero Ran-neechan, sabes que tardará horas en despertar —Comentó mirando el café recién hecho.
—Lo sé, por eso mismo que se fastidie, a ver cuando aprende a levantarse a horas normales como todo el mundo.
Conan sonrió y le tendió la mano para poder bajar juntos, ella cerró la puerta con llave, no se fiaba de Kogoro ni un pelo, y siguieron su camino hacia la calle.
Tuvieron que esperar quince minutos hasta que el coche de Eisuke apareció doblando la esquina de su calle.
—"Vaya chulito, ¿Quién se cree que es viniendo en coche como si tal cosa?" —Pensaba el pequeño detective.
Montaron en la parte de atrás una vez hubo estacionado, pues Sonoko iba de copiloto.
—¡Poneos los cinturones! —Advirtió Eisuke nervioso.
—"¿Cómo pueden darle el carnet a alguien tan torpe?" —Pensaba Conan mientras se ajustaba bien el cinturón.
El viaje transcurrió sin un mayor percance que un par de stops saltados y alguna que otra dirección errónea.
—¿Eisuke te has vuelto a perder? —Preguntaba la karateka.
—¡Claro que no!, es un atajo —Contestó Eisuke colorado.
—"¡Sí, Sí!, Un atajo..." —Conan aprovechaba el mínimo despiste para cargar contra él.
Bajó la vista al libro que estaba leyendo, cualquier cosa era mejor que ver el escaso dominio al volante de aquel chico. Sonoko por su parte, dormía profundamente en el asiento del copiloto haciendo caso omiso del nerviosismo de su acompañante.
—Tal vez deberíamos preguntar... —Continuó Ran.
—P-Puede que sea una buena idea... —Se rindió al fin resoplando.
Pararon al lado de un restaurante y Ran preguntó a unas amables señoras el camino más rápido a Winter Land.
—¿Ves como no era tan difícil? —Le dijo una vez entraron en el parking del parque de atracciones invernal.
—S-Sí... —Decía avergonzado. —Deberíamos despertar a Sonoko...
Ran la zarandeó levemente.
—¡¿QUÉ PASA?!, ¡¿DÓNDE HAY FUEGO?! —Gritó la castaña alarmada.
—Sonoko ya hemos llegado... —Dijo Ran avergonzada, todos los transeúntes los estaban mirando.
Caminaron hacia la entrada mientras discutían por el espectáculo de Sonoko, Compraron las entradas tras esperar media hora de cola y fueron a buscar los mapas del recinto.
—Bien, yo ya he pensado como repartir el día —Dijo Sonoko adelantándose —Cada uno de nosotros elegirá una, primero yo, después Ran, Eisuke y finalmente el mocoso, y lo repetiremos cuando acabemos.
Todos aceptaron la idea de Sonoko pues parecía la más justa, y caminaron hacia la primera atracción elegida por la castaña.
—¡La montaña rusa invernal! —Dijo Sonoko emocionada.
—Y-Yo... ¿Esto no es peligroso? —Comentó Eisuke apartándose poco a poco de la montaña rusa.
Sonoko lo empujó sin más preámbulos al interior y no le quedó más remedio que montarse.
—¿Nos sentamos juntos, Ran? —Le preguntó Eisuke cediéndole un sitio.
—Ran-neechan se sienta conmigo —Le interrumpió Conan sentado en uno de los asientos delanteros.
Ran los miró a los dos riendo.
—Disculpa Eisuke... —Sentándose finalmente con Conan.
—"¿Lo ves?, me prefiere a mí hasta de niño" —Pensó mirándolo con expresión chulesca.
Aquella montaña rusa, al igual que todo el parque, era una réplica exacta de Tropical Land, cosa que no le pasó inadvertida a Ran pues miraba una y otra vez aquel paisaje con expresión triste y decaída.
La última vez que pasó un día con Shinichi y también el día en el que desapareció había sido en un sitio como ese. Sabía perfectamente que las lágrimas amenazaban con salir en cualquier momento, pero no lo permitiría, hoy no, tenía que reunir fuerzas de donde ya no le quedaban.
—¿Ran-neechan, estás bien? —Preguntaba el pequeño detective mirándola fijamente.
Él sabía perfectamente porque el rostro de Ran se había teñido de tristeza, pues él también se sentía como si estuviese repitiendo aquel fatídico día, y entonces, una sensación de peligro desconocida se instaló permanentemente en él.
—Sí claro, preparémonos que ya empieza —Dijo justo antes de que empezasen a subir poco a poco.
Eisuke emitía pequeños grititos detrás de ellos y Sonoko le insistía en que era un miedica.
—¡Chicos parad de discutir! —Gritó Ran sin poder girarse y mirarlos.
Conforme iban ganando altura, las vistas de todo el parque iban haciendo acto de presencia y los chicos no podían evitar mirarlas asombrados. Era un lugar precioso, la clase de vista que cualquiera compartiría con esa persona especial.
Cuando llegaron a la cima de la montaña rusa, solo pudieron disfrutar de unos pequeños segundos en los que Conan cogió por inercia la mano de Ran. Fue una bajada brusca, y las curvas se sucedían una y otra vez, pero él seguía sosteniendo su mano firmemente, transmitiéndole todas sus fuerzas.
Fueron cinco largos minutos de diversión que afectó de forma diferente a cada uno. Ran bajó desconcertada, Conan sonrojado, Sonoko emocionada y Eisuke mareado.
—E-Esperad... —Dijo Eisuke tambaleándose a la salida de la atracción.
Ran corrió a sujetarlo para disgusto de Conan y le ayudó a sentarse en un banco.
—G-Gracias —Logró decir.
—¿Necesitas algo? —Le preguntó mientras lo apoyaba en su hombro.
Eisuke se asustó tanto del solo roce del hombro de Ran que se golpeó contra la farola que tenía al otro lado.
—¡AY! Eso duele... —Dijo con los ojos lagrimosos.
Conan y Sonoko miraban la escena conteniendo la risa.
—Ran, ¿Que te parece si te quedas aquí con Eisuke y yo y el mocoso vamos a otra atracción? —Dijo atrapando a Conan con la mano impidiéndole escapar.
—Me parece una buena idea —Le dijo ella.
—P-Pero quiero quedarme con ellos... —Suplicó
—De eso nada —Dijo mientras se alejaba de allí con él a rastro.
Una vez se perdieron entre la multitud, Ran fue a buscar una botella de agua fría para mojar su pañuelo y ponérselo en la cabeza a Eisuke.
—¿Te sientes mejor así? —Le preguntó sentándose a su lado.
—S-Sí... Solo dame un par de minutos.
Ella asintió, no le importaba esperar, así podía relajarse un poco observando el despejado cielo azul. Se sentía desconcertada por lo sucedido en la montaña rusa, Conan la había cogido de la mano... al igual que ella cogió la de Shinichi.
—"Solo estaba asustado"—Pensó.
Tenía la vista perdida entre la multitud y tardó en reconocer a dos de los hombres que caminaban por allí intentando pasar inadvertidos.
—"Esos hombres..." —Pensó estrujándose el cerebro.
Vestidos con sendos trajes negros, como tiempo atrás, se perdieron en un callejón.
—"Son los hombres que siguió Shinichi aquel día..."
Reaccionó rápidamente poco consciente de sus actos, miró fugazmente a Eisuke, él cual se había quedado momentáneamente dormido, y salió corriendo detrás de ellos.
Se adentró en el callejón oscuro lentamente, con el corazón latiéndole a mil por hora hasta que los encontró en el fondo, hablando con otro señor vestido con ropa de calle.
—¿Tienes el dinero? —Le dijo uno de ellos.
—Aquí lo tienes —Respondió secamente.
Intercambiaron dos maletines grandes y metálicos rápidamente para poder marcharse cuando uno de los hombres de negro, él del pelo rubio y largo, los detuvo.
—Quietos... ¿No lo oléis? —Les dijo.
—Gin, déjate de tonterías, ¿tenemos prisa recuerdas? —Le dijo su compañero de negro, más bajito y ancho.
Les impidió continuar igualmente y cogió su móvil para enviar un mensaje.
En el fondo, Ran sabía que la habían pillado y tenía que huir de allí lo más rápido posible... Pero quería ayudar a Shinichi, debía ser valiente y aguantar.
Como todo en la vida, cuando tomas una decisión, tiendes a arrepentirte de ello más tarde, pero Ran Mouri asumió las consecuencias de sus actos cuando supo que la estaban apuntando con una pistola por detrás.
—Es inútil huir —Le dijo una fría voz masculina a sus espaldas.
Se quedó inmóvil, el corazón parecía que iba a salirsele del pecho y empezaba a marearse seriamente. En ese momento solo podía pensar en su detective mientras las primeras lagrimas empezaban a brotar de sus ojos violetas, sabía que había llegado su final... sabía que iba a morir.
—"Shinichi... necesito tu ayuda" —Fue lo último que pudo pensar, pues una mano sigilosa se acercó por detrás y la durmió con cloroformo.
—La tengo —Dijo riéndose secamente mientras se la entregaba a Gin.
En ese mismo momento, Conan y Sonoko salían del túnel del terror.
—"Vaya tontería..."—Iba pensando cuando esa extraña sensación que había tenido anteriormente reaparecía.
Habían sido pocas las veces que se había sentido así, y las tenía gravadas a fuego en su mente. No esperó un segundo más.
—¡Sonoko Ran está en peligro, llama a la policía, corre! —Le dijo mientras se iba corriendo a buscarla.
—P-Pero...
—¡HAZ LO QUE TE DIGO!
No tardó ni medio minuto en llegar al banco donde debía estar con Eisuke para confirmar su corazonada.
—¡DESPIERTA IDIOTA, RAN ESTÁ EN PELIGRO! —Le gritó.
Eisuke se cayó del banco del susto, estaba desconcertado y nervioso, pero Conan no tenía tiempo para explicárselo, no le quedaba apenas tiempo si quería encontrarla.
Corrió siguiendo el camino que le indicaban los latidos de su corazón y llegó sin darse cuenta a la entrada del parque de atracciones, salió al exterior decidido incluso sabiendo que no podía volver a entrar.
Pero no necesitó mucho tiempo para reconocer aquel coche negro, aquel Porsche 356A que tantas veces había aparecido en sus peores pesadillas.
—¡RAN!, ¡NOOOOOOOOOO! —Gritó con todas sus fuerzas maldiciendo no tener ahí su skate.
Salió corriendo detrás del coche, pero las piernas de un niño de siete años no podían alcanzarlo ni en sueños y poco a poco fue deteniendo sus pies al igual que se detenía su pobre corazón.
—Ran...
A lo lejos podía escuchar las sirenas de los coches de policía, ya no los necesitaba, ya era demasiado tarde...
Se sentó de rodillas en el suelo y dejó que las lagrimas brotasen sin control, había perdido al amor de su vida...y no sabía como recuperarlo.
Bueeno, hasta aquí el capitulo de hoy :), me gustaría aclarar que el disparo de Ran no es por este secuestro, aunque pueda parecerlo :D, eso pasó aproximadamente medio año después y apenas estamos comenzando :). Ahora... tocan otras cosas ^^.
PD: Le he regalado el carnet de conducir a Eisuke para este cap en honor a una cosa divertida que me pasó una vez cuando yo iba a la autoescuela, un chico muy parecido a Eisuke al volante xDDDD.
