¡Hola a todos :)! Aquí estoy con el nuevo capitulo! (Aun que llego algo tarde xD, estuve editando un viejo one-shot y se me fue el santo al cielo D: xDDDDDD) Sorry.
.22, me sonrojas xD yo no soy buena escribiendo ni mucho menos, solo una simple aficionada con ideas locas :D, pero me alegra mucho que te guste mi pequeña creación ^^. Espero que disfrutes de este capitulo :).
Aww Querida Guest te echaba de menos ;w; a ti y a tus preguntas jajaja , esta vez soy buena y creo que te respondo a casi todo en el capitulo :D. Espero que esta vez no me quieras asesinar... aun que seguramente sí xDDDD porqué siempre acabo poniendo algo triste xDDD
MouriKudo Siento que haya sido tan corto D:, es que el capítul antes eran uno solo y al final decidi dividirlos incluyendo alguna cosa y me quedaron algo cortitos xDDD. POR SUPUESTO QUE NO ERES PESADA, me encantan tus comentarios, ojalá sigas mi historia hasta el final :) gracias por estar ahí siempre ^^.
Cada 24 Horas
Había estado diez horas en observación y otras tantas dormida cuando por fin abrió los ojos y vio de nuevo el mundo. La habitación, enteramente blanca y limpia, le hacía daño en los ojos mientras parpadeaba para poder adaptarlos.
—¿Estas bien... pequeña? —Dijo la señora que tenía Ran al lado.
Ran se asustó casi saltando de la cama. Por un momento creía que los hombres de negro la habían vuelto a pillar... pero aquella pareja ni siquiera iba vestida de negro.
—No tengas miedo... no te vamos a hacer nada, te hemos encontrado y te trajimos al hospital —Le contó su esposo.
Ran los miró sorprendida, la mujer parecía mas joven que el hombre, lucía un bonito vestido de fiesta azul y una larga melena pelirroja que le llegaba por los codos. La miraba con unos preciosos ojos verdes sumidos en la preocupación.
—Y-Yo... —Se sorprendió al oír su nueva voz de niña.
—No te preocupes, no tienes porque hablar ahora si estás cansada —Le dijo aquel hombre.
Él era más alto, iba vestido también de gala y tenía el pelo negro engominado, la miraba con unos ojos almendra que desbordaban bondad. Parecían buenas personas, seguramente fuesen un matrimonio recién casado.
—Yo soy Ryu Aizawa, y ella es mi esposa Hana Aizawa —Aclaró respondiendo a los pensamientos de Ran. — ¿Cómo te llamas tú?
Sabía que estaban intentando ser amables, que querían ayudarla... pero no podía decirle su verdadero nombre... tenía que calmarse y pensar fríamente.
—Y-Yo... —Volvió a intentarlo.
—Vamos pequeña... no te haremos nada —La animó Hana tomándola de la mano.
Ran miró aquellos ojos verdes que le infundaban confianza y... como tiempo atrás otra persona que ella conocía mejor que a nadie hizo... se inventó el primer nombre que le vino a la cabeza.
—Me llamo... ¡Mei Kaoshi! —Dijo poco convencida.
—Estamos encantados de conocerte, Mei —Le sonrió Hana. —Tienes que decirnos donde está tu familia para buscarla.
—No tengo familia... —Dijo al instante, no podía permitir que buscasen a alguien que no existía.
Ellos la miraron extrañados.
—¿No tienes a nadie? —Volvió a preguntar.
Pero la puerta de la habitación se abrió y el doctor entró disolviendo la conversación para alivio de Ran.
—Señores Aizawa, ¿Pueden venir un momento?
—¡Claro!, espéranos aquí Mei —Le dijeron a la niña mientras salían por la puerta.
Ran esperó unos minutos antes de cerciorarse de que estaba completamente sola y se levantó al instante de la cama. Enseguida notó que se mareaba pero no le dio importancia y se subió a una de las sillas para mirar por la ventana.
—Me lo imaginaba... —Susurró observando la calle del hospital donde se encontraban los policías.
No había sido producto de su imaginación, le había parecido oír al inspector Megure mientras deliraba.
—No debo dejar que me encuentren... —Dijo. —Podría poner en peligro a Shinichi...
¿Shinichi o Conan?, ya no lo tenía muy claro, o tal vez simplemente se negaba a ver la realidad...
—Si tan solo... Si tan solo pudiese saber que estas bien... —Imploró sollozando.
Pero no tuvo que pedirlo dos veces, al instante, una pequeña imagen borrosa inundó su mente.
"—No creo que vaya a esperar mucho más tiempo, Haibara —Decía aquel niño con gafas.
La castaña, sentada frente a él, lo miraba como hipnotizada por sus palabras.
—Supongo que no podré frenarte si así lo decides... Pero sabes tan bien como yo que es una locura, Kudo.
—Me importa bien poco que sea o no una locura, la vida de Ran está en peligro y creo que bastante me he aguantado ya.
Conan se bajó del sofá y se dirigió a la entrada de la casa bajo la atenta mirada de la joven.
—¿No cambiarás de idea, cierto?
Él se detuvo un instante antes de salir para poder contestarle.
—Sabes que no, además... Ya no tienes porqué seguir investigando... ya no me importa volver a ser yo mismo... No sin Ran —Contestó.
—Descuida... de todas maneras ya probé con todas las plantas y ninguna ha dado positivo... —Confesó.
Sonrió amargamente antes de salir por la puerta, dejando allí las pocas fuerzas que le quedaban y reprimiendo las incipientes lágrimas."
Ran volvió en sí respirando fuertemente de la emoción que le producía esa visión.
—¡Qué ha sido eso?! —Se preguntaba llevándose una mano al pecho.
Lo había visto como si estuviese a su lado... Su voz... Sus expresiones... Conan siempre había sido Shinichi.
Se agachó y liberó sus temores en forma de copiosas lagrimas que resbalaban por sus suaves mejillas rosadas, él la quería proteger... se sentía culpable de lo que le había sucedido...
—No puedo permitirlo...
Al fin lo comprendía todo, debía buscarle, hablar con él... decirle que ella estaba bien, que una joven pareja la protege y que tendrá una buena vida. Había sido castigada al igual que él y probablemente al igual que Haibara o Sherry... y no iba a volver... no iba a causarle más problemas.
—He asumido mi castigo, podré vivir con ello —Se dijo limpiándose las lágrimas —Además... Si de verdad puedo verte en mi mente... No necesito nada más.
Se subió a la cama justo al mismo tiempo que los Aizawa entraban felices en la habitación.
—¡Mei!, el médico a dicho que estás mucho mejor, esta tarde te darán el alta y ... Bueno...Hemos decidido quedarnos contigo de momento —Le contó Hana emocionada a la niña.
—¿En serio?, ¡Muchas gracias Hana! —Dijo fingiendo voz de niña, al fin y al cabo debía acostumbrarse a esto.
—Pero debes prometernos que nos contarás que te ha pasado, ¿De acuerdo? —Le dijo Ryu tapándola bien.
Ran les sonrió a los Aizawa inocentemente y cerró los ojos, intentaría dormir un rato pues necesitaba reponerse y pensar un buen plan para avisar a Shinichi de que ella estaba bien.
El sueño hizo efecto un par de minutos después y no se despertó hasta las cuatro de la tarde, cuando el medico fue a darle el alta.
—¿Que bien verdad, Mei? —Decía Hana emocionada tomando a la niña de la mano.
Había salido a comprarle varios vestidos pues no tenía más ropa que aquel vestido blanco con el que la habían encontrado.
—No hacía falta que me compraseis ropa... —Dijo Ran tímidamente caminando de la mano de Hana.
—¡Pues claro que hacía falta! —Le dijo a la niña. —Por cierto Ryu... ¿Sabes si han encontrado a la muchacha?
Ran aguzó los oídos, sabía que la muchacha de la que hablaban era ella.
—Todavía no saben nada, le pregunté antes a uno de los policías —Dijo Ryu tristemente.
—Espero que la encuentren pronto... —Respondió su mujer.
Ran agachó la cabeza para que no viesen su cara, no quería pensar en como se sentirían sus padres, sus amigos... pero ahora no podía perder la calma. Poco a poco metió la mano en uno de los bolsillos y tocó la carta que había escrito rápidamente mientras los Aizawa iban al baño. Si todo salía bien, Takagi le daría esa carta a Conan.
—Buenas tardes —Saludaban a los policías conforme iban avanzando.
Ran esperaba el momento oportuno y en cuanto vio a Takagi a lo lejos, se lanzó corriendo hacia él.
—¡Un policía!, ¡Nunca había visto uno de verdad! —Lo abrazó fuertemente y le guardó la carta en el bolsillo de la chaqueta.
—¡Mei, quieta! —Hana corrió hacia ella. —¡No molestes a los señores policías!
—¡Lo siento! —Le dijo la pequeña echando a correr.
Takagi les permitió pasar y se dirigieron al coche mientras él miraba a la niña pequeña alejarse extrañado.
—¡Ya verás que bonita es nuestra casa! —Le comentaba Hana mientras caminaban.
Los Aizawa se sonrieron felices y enamorados, caminando de la mano, y por un momento, Ran se imaginó que esos podrían ser ella y Shinichi.
—"No... Eso nunca podrá pasar" —Pensó triste y abatida.
Montó en el coche recordando aquel fatídico día en el que iba en el de Eisuke mientras sacudía enérgicamente la cabeza, había llegado el momento de empezar una nueva vida desde cero... Una nueva vida sin él.
Aquel pequeño de ojos azules se pasaba las veinticuatro horas del día en la comisaría de policía trabajando codo con codo con el FBI. Ya se estaba acostumbrando a no tener noticias, y poco a poco iba teniendo más claro que debía llevar a cabo su particular plan.
—¡Se ha suicidado! —Anunciaba Akai entrando por la puerta.
—Ya... Me lo temía...
La noche anterior habían conseguido capturar a un sospechoso que seguramente pertenecía a algún rango bajo de la organización.
—Prefieren morir antes que soltarlo todo —Continuó. — Ya no es el primero que arrestamos y hace lo mismo.
Conan soltó un largo suspiro y se levantó, había quedado en llevarle noticias a Kogoro en cuanto supiese algo.
—Nos vemos después, Akai —Se despidió caminando hacia la salida.
—Sé lo que pretendes hacer, Kudo —Le soltó.
—No puedes saberlo —Le respondió secamente.
Siempre respondía secamente o asentía con la cabeza, era incapaz de mostrar ningún sentimiento pues se sentía tan vacío como un robot o una especie de zombie. Ran se había llevado todo lo que él era con ella.
—Sí lo sé, porque yo habría hecho lo mismo que tú —Akai le sonrió melancólicamente mientras ocupaba su lugar.
Conan no le respondió, se limitó a salir de allí y buscar a Kogoro. Lo encontró cerca de allí hablando con Eri por teléfono.
—Tengo que colgar —Dijo cuando vio al pequeño llegar.
—Se ha suicidado —Le contó al instante.
Kogoro lucía más cansado que nunca, llevaba tantos días sin dormir como Conan e intentaba colaborar en todo lo que buenamente podía.
—Oye Kudo... ¿Tú crees que ella esta bien? —Le preguntó con el corazón en la mano.
Al igual que Akai y Jodie, Kogoro se había enterado de que Conan y Shinichi eran la misma persona porque él así lo quiso, no le parecía justo mentir al padre de la chica a la que quería y que lo había acogido ahora que todo se había vuelto una pesadilla interminable.
—Yo... Yo ya no sé nada —El muchacho miraba al suelo sin saber que responder.
Kogoro esperó un par de minutos más antes de plantear su segunda pregunta.
—¿Tú... la quieres, verdad?, ¿Quieres a mi hija?
Levantó la vista para mirar a Kogoro a los ojos, notó la seriedad en su mirada y una pequeña sonrisa se formó en su cara.
—Pues claro que la quiero... Siempre la he querido —Le respondió a duras penas.
—Pero le has mentido... a ella y a todos.
Kogoro guardaba un poco de rencor por ello a Conan, aunque sabía que no era el mejor momento para sacar eso a flote.
—Y le volvería a mentir una y mil veces si así la protejo de ellos —Respondió automáticamente.
Ocupó un asiento al lado del padre de la Karateka y se quedaron en silencio como todos los días, esperando noticias, pero justo ese día alguien entró por la puerta llamándolo a voz en grito.
—¡Conan! —Gritaba Takagi corriendo por la comisaría.
Derrapó justo a su lado y esperó unos segundos para recuperar el aliento.
—E-Esto... es para ti —Le dijo entregándole aquella hoja doblada.
La cogió tan rápido que Takagi ni se dio cuenta de que ya no la tenía.
—Para Conan Edogawa... —Leyó.
Le temblaban las manos y el cuerpo entero, había reconocido al instante la letra de Ran.
—N-No puede ser... —Desdobló la hoja al instante y leyó aquellas lineas escritas con rapidez.
"Querido Shinichi, te escribo esto para que sepas que estoy bien y que no tienes que preocuparte de nada. He sido, al igual que tú, castigada por meterme donde no me llaman, solo pretendía ayudarte pero me equivoqué. Asumo las consecuencias y viviré conforme con lo que me ha tocado. No me busques, no es necesario, no volveré a ser una carga nunca más."
—"R-Ran..." —Pensó
Miraba aquellas palabras atónito... le pedía que no la buscase... por supuesto que la buscaría.
—¡¿Takagi quién te entregó esto?! —Gritó al policía.
—N-No lo sé... lo encontré de casualidad en mis bolsillos.
No podía ser... no podía aparecer para luego desaparecer de nuevo como el humo. Debía pensar...
—Estabas en el hospital, ¿Cierto?
El detective Takagi asintió y Conan pensó en el peor de los casos.
—¿Estará Herida...?
—¿De quién es esa carta?, ¿Es de Ran? —Le preguntó Kogoro arrebatadosela.
—Me temo que sí... —Le respondió el pequeño.
—¿A qué se refiere con el mismo castigo... acaso ha...? —Kogoro empezó a temblar.
—Sí... la han obligado a tomarse la APTX-4869...
—¿La qué...?
—¡Que se ha encogido! —Incluso en situaciones criticas Kogoro siempre conseguía sacarlo de sus casillas.
Decidieron ir al hospital a buscar pistas cuanto antes, no tenían tiempo que perder. Ran estaba sana y salva... eso lo tranquilizaba... pero algo iba mal... algo que él no comprendía... ¿Porqué no quería que la buscase?, ¿Acaso no estaban en la misma situación?
—"Yo te quiero Ran... ¿Es que no lo entiendes?" —Pensó reprimiendo las lágrimas que pretendían aflorar.
Pues sí... Ran también tiene visiones Jajajaja, esto le será muy útil en un futuro ^^
PD: Mei significa Belleza en Japonés, me pareció un bonito nombre ^^ además es de tres letras como el suyo RAN - MEI (Tonterías mías xDDDD)
