Buenas a tod s! Aquí estoy con el capitulo 9 ! Seguramente mañana publique el capitulo 10 pues va estrechamente enlazado con este así que ya aviso de que lo subo mañana para que nadie me mate por no dar más información, es que me gusta contar la historia lenta pero segura xDD Seré buena.
Guest (1) : Muchas gracias por dejar Review :) se siente bien ver que lo que escribes guste a la gente ^^
Guest (2) : Me odias :c... No dejaré este fic ni ninguno a medias, no SOPORTO la gente que deja fics a medias. NO PUEDO. Nunca me verás hacer algo así, como mucho puedo retrasarme un par de días por culpa de exámenes... Pero abandonar un fic nunca. Me alegra saber que acerté con Gin... Me parece un personaje complejo. No te preocupes, yo también he estado liada y he tardado un poco mas en subir los capítulos!, En cuanto a tus preguntas: Si, es un efecto secundario del veneno pues no se tomó exactamente el mismo que Conan y Ai jajaja. Y... Por supuesto que la encontrará! Shinichi es capaz de remover cielo y tierra ^^, ves como si respondo? jjajajaja, además que si te lo negase después si que me matarías xD cuando es evidente que Shinichi hasta que la encuentra no para Jajajajaja. Muchas gracias por tu review :)
MouriKudo No, no le daré más disgustos a la pobre Ran, con casi matarla en el capitulo 1 ya me pasé creo jajajaja, Gracias por tu review :) espero que disfrutes de este capitulo!
Recuerdos y Planes
Habían pasado exactamente nueve días, si la memoria no le fallaba, desde que había empezado a vivir con los Aizawa en el barrio de Minato, el cual quedaba algo lejos de Beika para su tranquilidad. No estaba del todo mal esa vida, la cuidaban como si fuese su propia hija y la cubrían de amor y bondad.
Hoy había sido su primer día de colegio, el primero de tantos otros que iba a pasar en aquel lugar. Tenía que admitir que le gustaba empezar de nuevo la primaria, a pesar de que podía resultar muy aburrido, había hecho grandes amigos.
—¿Qué tal te ha ido tu primer día, Mei? —Le preguntó Hana al verla entrar en la cocina.
—¡Muy bien!, Tengo ya muchos amigos —Le contó dejando la mochila en el suelo y dando saltos de alegría.
—¡Sabía que no tendrías problema en eso! —Le dijo con con cariño —¿Después me acompañas al bar?
—¡Claro! —Ran había descubierto que le encantaba ayudar en el bar de Hana, se sentía muy cómoda anudándole con la clientela.
—Hoy Ryu no podrá venir a comer así que podemos empezar ya —Le contó sirviéndole Kamameshi.
—¡Que bien huele!
Ambas comieron felices, charlando animadamente sobre el primer día de colegio de la pequeña.
—Vaya te lo has comido todo.
Hana recogió los platos para lavarlos mientras Ran le ayudaba con los vasos.
—¡Es que estaba muy rico!
—¡Anda, corre a cambiarte, o llegaremos tarde!
Asintió enérgicamente mientras lo dejaba todo en el lavavajillas y corrió escaleras arriba para cambiarse rápidamente.
—"Donde lo habré puesto..." —Se peguntaba desordenando sus cajones.
La noche anterior, mientras los Aizawa dormían, había bajado cuidadosamente y había encendido el ordenador de Hana para leer las noticias. Necesitaba saber como estaban todos y si habían avanzado algo en las investigaciones.
—Todo sigue igual... —Se dijo. —No se si alegrarme o entristecerme.
Antes de irse, por inercia, había tecleado el nombre de Shinichi en el buscador, haciendo que su cara apareciese en primer plano. Descargó su foto y la imprimió rápidamente para luego guardarla en el fondo de uno de los cajones de su habitación.
—"No se si hice bien..." —Pensó sonrojándose. —"Pero quiero tenerlo cerca"
Al fin, en el fondo del último cajón, encontró la tan deseada foto.
—¿Mei, te falta mucho? —Preguntó Hana desde abajo.
—¡No, ya voy! —Le dijo guardando la foto rápidamente en el bolsillo.
Bajó las escaleras y le dio la mano a Hana para irse juntas hasta el bar. Irían caminando pues estaba relativamente cerca de su casa.
—¿Está Yume-Chan atendiendo verdad? —Preguntó Ran refiriéndose a la camarera que tenían contratada.
—Sí, me dijo que estaba deseando verte.
Sonrió complacida y se soltó de la mano de Hana para ir corriendo hasta el bar al fondo de la calle.
—¡Buenas tardes, Yume-Chan! —Dijo la pequeña entrando en el bar.
La camarera corrió hacia la pequeña y la abrazó contenta.
—¡Mei, has venido! —Le dijo achuchándola.
Ran se había ganado el afecto de la camarera nada más conocerla, pues la pequeña estaba siempre dispuesta a ayudar y resultaba muy madura para su edad. A los clientes habituales también les encantaba verla correteando por el bar.
—Hoy tenemos mucho trabajo, ¿Me ayudas?
Asintió feliz y la acompañó a la cocina donde estaba preparando shushi para los clientes. Yume ya se había acostumbrado a las grandes dotes culinarias de la pequeña, así que no se sorprendió al verla continuar con su trabajo.
—Iré a servir bebidas mientras Hana atiende la terraza , ¿Te las arreglas sin mí?
—Si no te preocupes.
Ran continuó con su labor contenta mientras escuchaba la música que tenían puesta, cuando unos gritos provenientes del bar la dejaron petrificada.
—¡Serás idiota, nos hemos perdido por tu culpa! —Gritaba una joven voz de mujer cabreada.
—¡La idiota eres tú por querer ir a ver ese sitio en ver de ir directamente a Beika!
—¡Pues perdona por tener iniciativa, señor que solo vive para resolver misterios!
Ran salió justo a tiempo de la cocina para ver a aquel joven moreno y a la muchacha de la coleta que tan bien conocía.
—¡Eres un soso! —Le recriminaba Kazuha.
—¡¿Soso yo?!
La camarera se acercó a la pareja para intentar calmarlos.
—¿Q-Qué... desean tomar? —Preguntó nerviosa.
Los dos jóvenes cuando vieron a la camarera, se dieron cuenta del espectáculo que estaban montando.
—D-Dos refrescos de Cola por favor... —Pidió Heji sentándose avergonzado.
Kazuha se sentó en frente de él molesta, ella y Heiji siempre estaban igual, siempre discutiendo, ¿Cuándo se daría cuenta de que ella solo quería pasar tiempo junto a él?
—Oye Mei...¿Puedes llevarles tú estos refrescos? —Le pidió Yume a la niña.
—Y-Yo... —Ran se había quedado estática entre la puerta y la cocina.
Yume le entregó la bandeja con las bebidas y le insistió en ir, así que no le quedó más remedio. Ocultando como pudo su cara, se dirigió hacia su mesa.
—A-Aquí tienen... —Dijo en un susurro.
—¡Vaya que niña más mona! —Gritó Kazuha.
—Deja de gritar, asustarás a la niña.
—¡Cállate Heiji! —Le dijo molesta.
Los de Osaka se miraron con odio fingido una fracción de segundo, momento que Ran aprovechó para irse.
—¡Espera pequeña! —Le pidió Kazuha.
—¿S-Sí?
Ran se temió lo peor, pensó que la joven de ojos verdes la había reconocido.
—¿Como te llamas?, Me resultas familiar.
—Soy Mei —Le contestó con fingida voz infantil, mientras corría en círculos para intentar despistarla.
Yume la llamó para atender otra mesa y Ran se fue corriendo de allí dejándolos desconcertados.
—¿Que niña más rara verdad? —Le preguntó Heiji.
—Solo es una niña, no digas eso.
Pero una extraña sensación familiar había recorrido al joven de Osaka y no sabía exactamente el porqué.
Continuaron su conversación siendo vigilados por Ran a lo lejos. Tenía que ejercer un gran esfuerzo sobre si misma para no ir y contárselo todo, su interior se lo pedía a gritos... Pero tenía que ser fuerte, con un poco de suerte se irían pronto de allí.
—"Pero... Ellos tal vez sean mi última oportunidad de volver" —Pensó limpiando una de las mesas.
La ultima oportunidad para volver a verlo... Tenía que reprimir sus sentimientos y ser fuerte. Ahora que al fin empezaba a asumir todo aquello, aparecían ellos en forma de recuerdo de todo su pasado.
—"Ya queda poco Ran" —Se decía a si misma para darse fuerzas.
Con un último vistazo a los que fueron amigos, entró en la cocina del bar.
Conan había perdido la cuenta de las veces que había llamado al supuesto número de los Aizawa, pero si habían sido las suficientes veces para darse cuenta de que era una falsa pista.
—Ni se te ocurra ir a su casa sin un buen plan —Le había dicho Ai.
Él tenía un plan perfecto, pero no funcionaría si no conseguía llamarlos antes, y Ai no lograba encontrar el número real.
—Lo siento pero no aparece, solo el del bar para hacer pedidos.
—Podría pedir algo... Y que viniesen aquí —Le respondía.
—Si claro, ¿Y que descubriesen donde vivimos yo y el profesor?, de ninguna manera.
—¡Tú has dicho que son de fiar! —Conan empezaba a cabrearse de nuevo.
No estaba acostumbrado a tener que hacerlo todo por y para su protección, si por él fuera ya se habría llevado a Ran de allí hacía días y como siguiese sin dejarle llevar a cabo ningún plan ya podía tener claro que iría allí sin importarle nada más.
—Pero los de la organización pueden secuestrarlos y obligarles a hablar — Respondió la castaña. —Lo dirían todo.
—Mira Ai, busca hasta debajo de las piedras si hace falta, pero yo mañana con plan o sin él... Iré a por ella.
Haibara lo miró cabreada y tecleó rápidamente en su ordenador.
—Nos vemos después.
Se fue de la casa del profesor, tenía que comprar un billete de tren hacia Minato inmediatamente.
—"Ya queda poco, Ran" —Pensó nervioso.
La idea de volver a tenerla al fin con él lo ponía extremadamente nervioso, pues sabía que había llegado el momento de decírselo todo, de contarle sus sentimientos y declararse.
—"Yo no quería hacerlo siendo Conan..."
Pero ahora ella conocía su secreto, es más, lo compartía, las cosas habían cambiado... Y ya no tenía otra opción.
—"Pero, no sé como comportarme si llego a decírselo... Soy un niño... Ni siquiera puedo besarla" —La sola idea de besar los labios de Ran provocó un intenso sonrojo en sus mejillas.
—Vamos Shinichi... No es momento de esto, concéntrate —Se decía a si mismo.
Buscó entre los cajones de su casa la tarjeta de crédito de su padre y recordó que fue la propia Ai quien se la había cogido.
—Pues no pienso volver allí, no quiero más regañinas.
No le quedaba más remedio que llamarla, cogió su móvil y marcó el numero que ya se sabía de memoria.
—Haibara, necesito que compres un billete de tren a Minato para mañana, tu tienes la tarjeta.
—No sé si debería hacerlo, te repito que es peligroso.
—Iré con o sin él, además es mi dinero.
El silencio se hizo presente al otro lado del teléfono.
—Lo tendrás mañana —Cedió al fin.
—Muy bien, y guardame también una píldora, tal vez la necesite.
—Oh si claro, como Shinichi Kudo si que no correrás riesgo alguno —Respondió irónica.
—Me dejarán llevármela si soy un adulto y no un niño.
—Lo que tú digas —Colgó
Conan guardó su móvil mosqueado, no soportaba tantas pegas, el sabía lo que se hacía, y si no lo supiese lo haría de todas formas.
Necesitaba ropa más grande si pensaba tomarse el antídoto, así que fue a su habitación a preparar la mochila con todo lo que necesitase para el día siguiente. Eligió unos vaqueros y una camisa a cuadros blancos y negros junto a una camiseta blanca.
—"Con esto servirá" —Pensó el chico.
Era la primera vez en su vida que se preocupaba por su aspecto de esa forma. Hacía mucho tiempo que Ran no le veía con su verdadero cuerpo y quería que lo viese lo más guapo posible.
—"Que tonterías se me ocurren..."
Las mejillas se le encendieron al instante mientras empujaba la ropa dentro de la mochila, intentando así librarse de la evidencia.
En aquel mismo momento, dos jóvenes de diecisiete años caminaban por las calles de Beika mientras discutían acaloradamente por enésima vez.
—¿Has visto que hora es?, No vamos a llegar con día.
—¿Y a ti qué más te da la hora? —Le respondía la morena.
—¡Ya sabes que quiero ayudar en la desaparición, tonta!, ahora no podré ir a comisaría hasta mañana —Se lamentaba el moreno.
—Hoy estamos cansados del viaje, debemos descansar, ¿Te crees que yo no quiero recuperar a Ran?
Las lágrimas salieron disparadas de los ojos verdes de Kazuha provocando el nerviosismo de Heiji.
—¡Vale!... N-No te preocupes... —Se apresuró a decir intentando calmarla como podía.
Cuando Kazuha lloraba su corazón le apretaba en el pecho y sus sentimientos más profundos salían a la superficie impidiéndole pensar. Le tendió un pañuelo para que se limpiase las lágrimas, y la joven se calmó poco a poco.
—G-Gracias... —Susurró hipando.
—Además... Ya hemos llegado —Le dijo señalando la casa del profesor Agasa. —Ha llegado el momento de llamar a Kudo.
Luciendo su mejor sonrisa, marcó el número del chico.
—Yo no sé porque le llamas si estamos en frente de su casa —Le dijo Kazuha.
—Shh... Son cosas de detectives, tu no lo entenderías —Respondió molesto esperando ansioso la respuesta de su amigo al otro lado.
—Hattori, este no es el mejor momento para... —Empezó a decir el detective del este.
—¡Claro que lo es!, aquí estoy yo, el mejor detective de japón para ayudarte.
—¡El mejor detective de japón soy yo! —Replicó el pequeño.
Ambos jóvenes empezaron con su típica discusión de siempre, ante la mirada aburrida de Kazuha y la atenta mirada de Haibara, camuflada desde la ventana.
Taráaaan! xD y aquí tenemos la entrada de los de Osaka.
Kamameshi (釜飯, literalmente 'arroz hirviendo') es un plato de arroz tradicional de japón que se cocina en una olla de hierro.
