Buenas a todos! Aquí estoy con el capitulo 11! Es la primera vez que escribo un caso en un fic, así que espero haberlo hecho al más puro estilo Aoyama xD Se que es muy cutre pero... Me esforzaré más la próxima vez!
MouriKudo: Muchas gracias por comentar *inserto corazón*, E aquí un capitulo ShinMei ! Jajajaja, hmm si sé bastante pero realmente es porqué me gusta mucho informarme bien para cada capitulo y que quede lo más real posible! Espero que disfrutes de este capitulo :) !
Y Vio La Luz
El bar Aizawa estaba sumido en un profundo silencio producido por aquellos dos jóvenes misteriosos que habían cancelado las salidas y entradas. Se observaban unos a otros con sendas miradas de incomprensión, menos la niña pequeña situada en medio, pues ella se encontraba conmocionada y paralizada, ni siquiera había necesitado mirar aquellos hermosos ojos azules para saber que era él... El chico que amaba, la persona que reconocería en cualquier parte del mundo.
—"Shinichi..." —Pensó sosteniéndole aquella profunda mirada.
Hana, como dueña del bar, fue la primera en romper aquel silencio misterioso dando un paso al frente.
—¿Quienes sois? —Preguntó insegura.
Ambos apartaron un poco más la gorra para poder contestar.
—Kudo Shinichi —Dijo el moreno de ojos azulados sonriendo a Ran.
—Hattori Heiji —Respondió el de Osaka imitando a su amigo.
—¡Detective! —Acabaron al mismo tiempo.
Se miraron entonces molestos por aquella pequeña coincidencia.
—¿Me tienes que copiar hasta la frase? —Preguntaba Shinichi molesto.
—¡¿Yo?!, si me la has escuchado decir a mi antes —Protestaba el otro.
Iban a enzarzarse de nuevo en una de sus típicas discusiones, cuando se dieron cuenta de que no era ni el momento ni el lugar.
—¡Pero si son los detectives adolescentes! —Gritó Yume, la camarera, pues era fan y conocía la mayoría de sus casos resueltos.
—Sí... Ahora que lo dices me suenan sus nombres —Respondió Hana respirando aliviada.
Pero ninguno de los dos les prestaba ya atención, estaban agachados junto a la victima examinándola y tomando notas de todo lo que encontraban.
—Tanto la comida como los platos, vasos y bebidas correspondientes deberán ser analizados —Decía Heiji.
El detective del este asentía mientras examinaba el cuello de la víctima.
—¿Has visto esto, Hattori? —Le preguntaba.
En el cuello de la victima se podían observar dos pequeños agujeros casi invisibles.
—Parece una mordedura de serpiente —Aventuró.
La policía no tardó en llegar al bar. Al no estar en Beika, Shinichi no contaba con que iría otro inspector diferente a Megure, pero como gozaban de gran reconocimiento, les permitieron ayudar en la investigación.
—Deberíamos empezar con la interrogación —Declaró el Inspector.
Ordenaron a los seis principales sospechosos ponerse en fila y decir su nombre y apellido.
—Meiko Takanama, Akuro Teita, Renya Matsumoto, Hiroshi Adachi, Shinji Usui y Momoka Nanami —Recitó el policía que tomaba declaración.
Todos asintieron entre nerviosos y asustados mientras mostraban su DNI.
—Y la victima es Emi Tanami —Añadió aquella joven llamada Momoka.
Tenía una sorprendente melena rubia y unos ojos marrones chocolates que destacaban a primera vista, parecía la más atrevida de los seis.
—Ninguno es familiar de la víctima, ¿Son todos amigos? —Preguntó Heiji.
—Sí, pertenecíamos al mismo club en la universidad —Respondió Hiroshi, un joven increíblemente alto y medianamente apuesto.
—Era un club de lectura —Aclaró la rubia.
Shinichi tomaba notas de todo lo que decían los sospechosos sin apartar la vista de la pequeña, pues no se había movido del sitio en todo ese tiempo y empezaba a asustarse.
—Nos reunimos aquí después de cuatro largos años sin vernos —Shinji continuaba la historia.
—¿Quién sirvió la mesa? —Preguntó Shinichi a la camarera.
—Yo serví la comida y ella las bebidas —Inquirió señalando a Ran.
Al fin, aquel caso le ofrecía la oportunidad de hablarle a su chica, no cabía en si de felicidad mientras caminaba hacia ella y se agachaba para estar a su altura.
—Bueno, Dime pequeña... ¿Como te llamas? —Tomando su minúscula mano con la máxima dulzura posible, su corazón se aceleró rápidamente como si reconociese a la dueña.
Ella tembló nada más sentir el contacto de su propia piel con la suya, era el efecto que Shinichi siempre causaba en ella, y sinceramente, lo había olvidado casi por completo después de tanto tiempo.
—Mei Kaoshi —Respondió aguantando la respiración, no quería que notase sus nervios.
—Y dime Mei... ¿Viste o notaste algo raro cuando serviste la mesa? —Le preguntó en un suave y melodioso susurro.
Él podía sentir los latidos del corazón de la pequeña, pues la tenía tomada de la mano, y no podía negar lo mucho que estaba disfrutando de ese pequeño momento intimo que nadie más que ellos percibían.
—Nada en absoluto... Y-Yo... Tenía prisa —No podría aguantar mucho más la cercanía del detective.
Pero él seguía aproximándose a ella, deseaba abrazarla más que a nada en el mundo, confirmar por fin que estaba bien y no dejarla ir de nuevo
—Perdona pero... ¿A mi no me interrogas? —Preguntó entonces la camarera rompiendo aquella pequeña burbuja de anhelo que habían creado entre los dos.
Era evidente que la camarera deseaba tener igual de cerca al detective, pues se pegó a el como una lapa mientras la observaba aturdido.
—Les serví el mismo plato a cada uno, es curioso porque todos pidieron lo mismo —Le contó la camarera enseguida.
—¿Qué comida era?
—Pidieron Sopa Dangojiru —Respondió ella.
Shinichi se apartó de la camarera para disgusto de esta, y se acercó a la mesa para observar un detalle concreto.
—La pedimos porqué siempre tomábamos esa sopa en nuestras reuniones —Aclaró Momoka, la única que se dignaba a hablar.
—Oye, Kudo, ¿No notas algo extraño? —Le preguntó Heiji —Ni siquiera están tristes por la muerte de Emi.
—Eso es porque Emi siempre creaba conflictos —Respondió entonces la chica llamada Meiko, la cual había permanecido callada hasta entonces. —Se creía superior a nosotros.
Un policía entró entonces por la puerta, interrumpiendo el relato de Meiko.
—Inspector, según la autopsia, la muerte de la victima se ha producido por envenenamiento, pero no hay rastro alguno de veneno en la comida y bebida —Explicó.
En ese momento Shinichi señaló la mesa a Heiji, y este entendió enseguida lo que su amigo quería decir.
—Pero no sabemos quien lo ha hecho, puede haber sido cualquiera de los dos que estaban sentados al lado de la victima —Replicó el moreno.
—Cierto, es lo el único detalle que me falta, pero creo que es fácil averiguarlo...¿No crees? —Respondió, con aquella característica sonrisa.
—¿Quienes ocupaban las sillas al lado de la victima? —Preguntó Heiji entendiendo de nuevo a su amigo.
Y como ambos esperaban, fue ella quien respondió inmediatamente.
—Yo e Hiroshi —Dijo sin miramientos Momoka.
La cara del mencionado se volvió blanca como la cera en una fracción de segundo.
—Muchas gracias señorita Nanami, nos ha dado la pista que necesitábamos —Respondió Shinichi mirando a Hiroshi.
—Y-Yo...No...
—El asesino era muy consciente de que hoy todos comeríais sopa Dangojiru —Empezó Shinichi —La cual se come con palillos muy afilados.
Cogió uno de los palillos de la mesa y se lo enseñó a los demás.
—En el cuello de la victima se podían observar dos puntos casi invisibles, producidos por uno de estos palillos, así es como el asesino envenenó a la victima y por eso la comida estaba limpia.
—¿Solo porqué yo también estaba a su lado y Momoko respondió antes soy el culpable? —Dijo el aludido irónico. —No me hagáis reír, creía que erais grandes detectives.
—No ha sido difícil probar su inocencia, pues la señorita Nanami tiene esa particular manía de responder a todo —Dijo el de Osaka divertido.
—Pero si quieres mas pruebas —Continuó el otro —Es muy fácil probar tu culpabilidad...
Shinichi lo observó fríamente, como hacía siempre que revelaba al asesino, y le preguntó en un susurro.
—Digame, señor Adachi... ¿A qué se dedica usted?
Los ojos del asesino se abrieron de par en par, mientras los latidos de su corazón delataban su culpabilidad.
—¿No piensa responder? —Le preguntó Heiji riendo.
—Es doctor —Respondió Mei por él, sorprendiendo a todos los presentes y a Shinichi.
—¿Y tú como lo sabes? —Deseaba volver a acercarse a la pequeña con una escusa, pero la camarera fue más rápida esta vez.
—¡Es verdad, yo también lo escuché! —Exclamó —Estaba diciendo que llegó tarde por culpa de una operación cuando fuiste con las bebidas.
—Inspector, ¿Puede decirnos donde fue filtrado directamente el veneno a la victima? —Continuó Heiji.
—En... La yugular interna... Causando muerte instantánea —Respondió leyendo el informe forense.
—Un movimiento rápido y limpio hacia la yugular interna... Lo siento pero solo un médico podría acertar y conocer lo suficiente sobre anatomía como para provocar la muerte instantánea de la víctima.
Hiroshi cayó de rodillas al suelo, sintiendose vencido.
—¡Ella me engañó con otro! —Se defendió. —Tantos años ocultando lo nuestro para que... Al final se fuese con otro...
Sus amigos lo miraron con una mezcla de sorpresa y lástima, pero Heiji y Shinichi permanecieron impasibles.
—Nada justifica un asesinato —Le respondió Shinichi mientras lo apresaban.
Heiji giró su gorra de nuevo hacia el otro lado, como hace siempre que resuelve un caso, y Shinichi, por su parte, volvió a centrar la vista en lo único que le importaba.
—Mei, supongo que ya sabes porque estoy aquí —Empezó, mientras caminaba hacia ella, tanteando el terreno.
—¿Conoces a Mei? —Preguntó la señora Aizawa mirando a la niña.
—Por supuesto, soy su primo —Respondió mientras sacaba del bolsillo un DNI con una foto de Ran de pequeña, claramente falsificado.
—"¡Pero como han podido!...¡Agasa!" —Pensó la pequeña molesta. —"Ahora no puedo negarme con algo así... Si digo que no le conozco llamarían a la policía..."
Bajo ningún motivo dejaría que descubrieran a Shinichi y él era consciente de ello, la conocía tan bien como ella a él. No sabía como había logrado recuperar su cuerpo, pero lamentaba que de nuevo se pusiese en peligro por ella. Bajó la cabeza y se resignó a aceptarlo.
Por su parte, el detective la miraba con una sonrisa triunfal al ver la expresión de la pequeña.
—¿No te alegras de ver a tu primo, Mei? —Preguntó Hana.
—¡Claro que sí! —Dijo corriendo a los brazos del detective. —¡Shinichi-Niichan!
Lo abrazó fuertemente provocando el sonrojo del detective, había soñado con ese momento tantas veces, que ya no le importaba que ahora fuese ella la niña pequeña. Le devolvió el abrazo con todas las ansias que tenía guardadas.
—Vaya... Como se quieren —Comentó Yume viendo la escena conmovida.
—S-Sí... Siempre juegan juntos... —Comentaba Heiji mirando a su amigo.
—Muchas gracias por cuidar de Mei todo este tiempo, si hay algo que pueda hacer... —Empezó Shinichi.
—Ya habéis hecho suficiente resolviendo el caso, muchas gracias a vosotros —Lo cortó — iré a prepararte la maleta con tus cosas.
Mei asintió y observó a Hana salir del bar mientras ella arrastraba a Shinichi a una esquina.
—¿Se puede saber que haces aquí, Shinichi? —Empezó.
—Venir a por ti, por supuesto.
—Pensé que había sido suficientemente clara...
El moreno le posó un dedo en los labios, cortando así su frase.
—No hay discusión posible sobre esto Ran... Sé que tengo muchas cosas que explicarte, y muchas cosas que contarte también... Pero tú... Te vienes conmigo.
Un escalofrío recorrió su pequeño cuerpo cuando sintió la piel del detective en sus labios, dejándola sin habla. El detective aprovechó ese momento para poner fin a aquella especie de discusión.
—Así que tu ahora también eres una enana —Le dijo Heiji acercándose a la parejita.
—No le digas eso, idiota.
—¿A quién llamas idiota? —Respondió enfurruñándose.
Los detectives se miraron dispuestos a discutir, pero Ran los paró enseguida.
—¡No empecéis! —Ya estaba acostumbrada a sus discusiones.
Hana llegó cinco minutos después, con una maletita amarilla del tamaño perfecto para una niña.
—Es una lástima que Ryu este trabajando... Le encantaría poder despedirse —Le dijo aguantando las lágrimas.
—Muchas gracias por todo, os echaré de menos —Le dijo sinceramente.
Se dieron un fuerte abrazo y Ran le prometió visitarla siempre que pudiese.
—"Me da pena mentirle, pero no podré volver nunca más" —Pensó apenada.
Shinichi la cogió de la mano y cargó la maleta con la otra.
—¡Nos vamos! —Dijo contento. —Por cierto, nos gustaría que no comentasen nada a nadie sobre que yo estuve involucrado en el caso, pues tenía otro antes y no quiero que me despidan.
Ambas asintieron.
—¡No hay problema!
Salieron los tres por la puerta hacia el sol abrasador de Minato. Heiji feliz por sus amigos, Ran con sentimientos contradictorios y Shinichi increíblemente... Feliz.
La Sopa Dangojiru: Sopa hecha con ravioles acompañados de algas, tofu, raíz de loto, o cualquier cantidad de otras verduras y raíces.
¡Un Beso! :)
