¡Buenas a todos! He vuelto, no estoy muerta jajaja ( Solo enferma, por eso no he podido subir capitulo, perdonadme todos ! ) Intentaré subir mañana el 13 para compensar, depende de como me encuentre, pero espero poder!
MouriKudo: Tengo escrito hasta el capitulo 18 de momento! Me alegra muchísimo que te haya gustado, era la primera vez que innovaba con un caso a lo Gosho jajajaja, espero que este te guste ya que ahora tenemos a los dos juntos de nuevo! Muchas gracias por tu review :)
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En la comisaría de policía de Tokio se esforzaban todos y cada uno de los días por encontrar una pista que los llevase a esos hombres que habían secuestrado a Ran. Akai y Jodie habían conseguido dar con dos sospechosos pertenecientes a la organización, pero ambos, como de costumbre, habían optado por llevarse lo sus secretos a la tumba.
Hoy era uno de esos arduos días de trabajo que tanto detestaban, tenían tanto papeleo pendiente que parecían enterrados entre dos montañas de archivos, aun así, el teléfono no tardó en sonar para darle las buenas noticias que tanto esperaban.
—¿Lo dices en serio? —Dijo Jodie al recibir la noticia.
La voz al otro lado del teléfono le respondió que sí y le colgó enseguida, pues tenían mucha prisa.
—¡No puede ser! —Gritó de alegría.
Akai, el cual se encontraba en la mesa de al lado, se molestó con con todo ese ruido y le pidió que no armase tanto jaleo pues necesitaba concentrarse.
—Era Kudo, la han encontrado —Le respondió esta, callando sus protestas.
—¿En serio? —Preguntó sin dar crédito. —¿Como ha encontrado la base de la organización?
—No la ha encontrado, Ran se escapó de allí, pero es lo único que sé de momento —Le contó la rubia, incapaz de contener su alegría.
—Deben venir de inmediato, necesitamos su declaración, es crucial para encontrar a esos malnacidos.
Jodie le miró enfadada, ¿Es que este hombre no comprendía porque Kudo tenía tanta prisa?
—¡Quiere tiempo a solas con ella! —Le explicó.
—Tiene mucho tiempo para eso después de declarar —Inquirió manteniéndose firme.
Akai no tenía remedio, estaba entregado en cuerpo y alma a encontrar a esa organización.
—¿Hay novedades de Hidemi? —Preguntó cambiando de tema. —¿Sabe ya eso tan importante?
La noche anterior habían recibido un rápido correo de Hidemi Hondou, la mujer infiltrada en la organización bajo el nombre de Kir.
—No, dijo que era peligroso... De momento debemos esperar —Respondió resignado.
Habían estado toda la mañana dándole vueltas a esa nueva y valiosa información, tenían ya muchas teorías al respecto, pero hasta que Hidemi no se lo aclarase no podrían hacer mucho.
—Odio estar sin hacer nada —Dijo Akai estirándose en su mesa. —A mi me va mucho más la acción.
—Eso lo sabemos todos, pero dado que para ellos estás muerto debes permanecer aquí —Le respondió Jodie entregádole mas papeleo.
—Solo me esconderé de momento y lo sabes... Cuando llegue mi oportunidad... Las pagarán todas.
Jodie no pudo evitar mirarlo con ternura y tristeza... Ella haría lo que fuese por protegerle, pero sabía que eso era imposible, Akai llevaba esa marca escrita con fuego en el corazón... Estaba destinado a ello.
Aquel joven de grandes ojos azules colgaba el teléfono al mismo tiempo que la pequeña soltaba su mano.
—¿Y bien?, Ya has conseguido lo que querías —Le dijo deteniendo su caminata.
—Te ruego que esperes a estar en Tokio, Mei —El muchacho era consciente de que no debía pronunciar su verdadero nombre bajo ningún concepto. —Este no es un buen lugar.
—Pues yo creo que si lo es —Insinuó Heiji interrumpiéndolos.
Ambos lo miraron sin comprender, mientras se sacaba del bolsillo derecho un billete de tren y se lo mostraba.
—Este es el mio, el cual sale en media hora —Les explicó sacando del bolsillo izquierdo otros dos billetes. —Y estos son los vuestros... Y salen mañana.
No tardaron en protestar en cuanto entendieron lo que su amigo pretendía, pero los hizo callar con un gesto rápido.
—Kudo, no puedes volver en tren siendo tu mismo, no te queda más remedio que quedarte aquí hasta mañana.
Shinichi se dio cuenta de que su amigo tenía la excusa perfecta y no podía rebatirsela.
—¿Volverás a ser Conan? —Ella seguía sin comprender del todo como hacía eso.
—Te lo explicaré luego —Otra vez la misma respuesta.
La pequeña Karateka le miró molesta, ya se empezaba a casar de tanta evasiva.
—Eso me recuerda otra cosa —Prosiguió Heiji esbozando una radiante sonrisa que asustó al otro detective —Como todavía no has podido explicarle nada, he pensado que no sería justo que se lo contases todo siendo una enana...
Volvió a extraer un nuevo objeto del bolsillo izquierdo, pero esta vez no era ningún billete, si no una pequeña píldora blanca y roja.
—¿De dónde la has sacado? —Preguntó Shinichi sorprendido.
Ran, por su parte, examinó aquella píldora imaginándose que esta era la responsable de las transformaciones del detective.
—Se la quité a Ai sin que se enterase, es un secreto.
Sin darle tiempo a replicar, el de Osaka le entregó el antídoto a la niña y le dijo que no la perdiese.
—Me iré ya o perderé el tren —Dijo despidiéndose rápidamente y guiñándole el ojo a su amigo — ¡Buena suerte!
Shinichi se quedó mirando como Heiji se alejaba mientras una inmensa sensación de gratitud inundaba su ser. No solo le estaba dando la oportunidad de explicarse, si no que también le acababa de facilitar las cosas para poder declararse, para al fin poder ser feliz un rato con la chica que tanto amaba.
—Es una lástima que esto no sirva de nada —Le dijo Ran despertándolo de su pequeña ensoñación particular.
No comprendió sus palabras, ¿Acaso no quería volver a tener su cuerpo?
—No es por eso —Todavía mantenía su capacidad para leerle el pensamiento a su amigo. —Es que Hattori-Kun no ha pensado en lo más evidente.
—¿A qué te refieres?
—¡Pues que no tengo ropa! —Respondió agitando los brazos.
—¡Pues te la compro!
—¿Con qué dinero? —Inquirió.
Su mente viajó rápidamente hacia cierta tarjeta de crédito en manos de Haibara y maldijo por lo bajo.
—Me lo temía...
No podía negarse a si misma que en parte estaba encantada con esa noticia, no se sentía preparada para enfrentarse a Shinichi con su verdadero cuerpo pues ya estaba lo suficientemente nerviosa siendo Mei.
—Pues entonces esperaremos a que vuelva a ser Conan —Soltó decidido.
—¿Qué?, de eso nada Shinichi, me debes muchas explicaciones —No estaba dispuesta a ceder en eso. —Ya puedes ir empezando.
Era consciente de que ella no comprendía el por que necesitaba su verdadero cuerpo, pero no tenía una excusa lo suficientemente fuerte.
—Creo que deberías empezar tú —Decidió entonces para ganar tiempo. —No te puedes ni imaginar lo preocupado que estaba.
—Te envié una nota, ¿Recuerdas? —Respondió.
¿Como podía no comprender que una simple carta no calmaba su corazón?
—Sabías que no serviría de nada Ran, quiero la historia entera y con detalles.
Sacó una reserva de hotel de entre los billetes que le había dado Heiji y se lo señaló.
—Iremos al Hotel y allí hablaremos tranquilos.
Ran asintió mientras el la cogía de la mano, provocando que se ruborizase levemente, cosa que no le pasó inadvertida al detective.
—"Al menos parece que todavía siente algo por mí" —Pensó esperanzado.
El moreno estaba seguro de que al enterarse de todo, ella había dejado de quererlo. Había convivido con ese miedo mucho tiempo, y ahora que ella al fin conocía su secreto, su mayor temor acababa de salir a la luz.
Caminaron despacio hasta el hotel, disfrutando en secreto de la compañía del otro aun que no lo mostrasen directamente.
A mitad del camino, una niña pequeña tropezó sin querer con Shinichi, y la cesta de madera que llevaba en las manos volcó todo su contenido en el suelo.
Se disculpó al instante y la ayudó a recoger aquellas plantas y flores aromáticas.
—Pobrecita, tal vez eran para su madre —Se preocupó Ran mientras la observaba alejarse.
Continuaron caminando y llegaron en poco más de quince minutos al hotel. Parecía bastante acogedor y la recepción estaba casi vacía, así que no tardaron en subir a su habitación doble.
—Vaya, ¡Es muy bonita! —Exclamó la castaña al entrar por la puerta.
Las paredes estaban pintadas de un color pastel, y el gran ventanal del fondo les regalaba unas bonitas vistas de Minato. Indudablemente era una habitación soleada y acogedora.
Ran se acostó en una de las dos camas con sendas sábanas azul cielo y sintió el suave tacto que estas le ofrecían.
—Ha tenido que salirle caro —Le comentó a Shinichi.
—Si, le ha salido caro a mi padre —Le respondió mientras se acomodaba en la suya.
Por primera vez desde que se habían reencontrado, ambos rieron a carcajadas olvidando por un momento la realidad. Permanecieron acostados en silencio, hasta que Ran supo que había llegado el momento de empezar a relatar su historia.
Decidió empezar por aquel fatídico momento en el que eligió seguir a aquellos hombres de negro, pues creía que así podría ayudarlo en su investigación, pero sucedió todo lo contrario, acabó siendo secuestrada como el bien sabía. Dado que perdió la consciencia, solo pudo continuar desde el momento en el que despertó en el laboratorio abandonado donde, tras oír aquella conversación entre dos agentes de esa organización, decidió quitarse la vida.
—¡¿Pero qué estupidez es esa?! —Shinichi, que había estado escuchando atentamente cada detalle, no pudo evitar interrumpirla.
—No pensaba darles el gusto de matarme, tú habrías hecho lo mismo —Respondió. —Además, si no me hubiese tomado ese veneno ahora no estaría aquí contándote todo esto.
Apretó los dientes y decidió no contestar, a veces que ella lo conociese tanto no era una virtud...
Prosiguió su relato saltándose los momentos de terrible dolor, y le contó su plan para despistarlos.
—Tengo que reconocer que has tenido una buena idea —Confirmó asombrado.
—Tenía que hacer algo si o si... No solo me ponía en peligro a mi misma... Si no también vuestra seguridad.
—¿Nuestra seguridad?
—Sherry... Eliminada —Citó aquellas palabras que recordaría toda su vida.
—Es verdad, se me había olvidado contarte lo de Ai... —Se disculpó.
Mei cambió de posición, para poder verle mejor.
—Una de tantas otras cosas que todavía no me has contado, detective —Le recordó lanzándole una mirada asesina.
—Serás tonta... ¡Te lo contaré todo a su debido tiempo! —Le respondió para picarla. —Además... ¡Mientras seas una cría poco te puedo contar!
—¿A quién llamas cría, Conan? —La muchacha se puso en pie en la cama, haciendo que se arrepintiese al instante de sus palabras.
—"Al menos no puede usar el karate en todo su esplendor" —Pensó cubriéndose con las sábanas.
—Todavía no he descartado tomarme la píldora —Respondió adivinando una vez más sus pensamientos.
Por la mente del detective pasaron al instante ciertas imágenes de como sería Ran convertida con la ropa rasgada...
—"Se le verían sus..." —Sus mejillas se tornaron rojas al instante.
—¿Y ahora se puede saber que te pasa? —Se había acercado a su cama y lo miraba con cara de pocos amigos.
—N-Nada... ¡Continua! —Contestó cubriéndose un poco más.
Siguió su historia desde el punto en el que lo había dejado, explicándole como los Aizawa la rescataron y lo sucedido en el hospital.
—Y si... Fui yo quien cambió el numero de teléfono —Reconoció la pequeña, mientras miraba el techo de la habitación.
—Eso explica muchas cosas... —Reconoció el joven, pues se había preguntado muchas veces el porqué. —Me quito el sombrero ante ti.
Le sonrió sin mirarle, continuaba observando el techo, preguntándose si debería contarle que tenía visiones. Si se lo contaba tenía que explicarle que sabía que él se sentía culpable... Y no se sentía con derecho a haber violado así su intimidad. Decidió entonces no decirle nada.
—"Supongo que yo también tengo derecho a guardar mis propios secretos" —Pensó mirándolo fugazmente y cerrando los ojos.
Antes de irme, me gustaría aclarar ciertos puntos, pues he abierto muchas tramas a lo largo de los 12 capitulos y me gustaría hacer un repasito.
- Por una parte tenemos las visiones de Ran, algo de lo que Haibara y Conan carecen, lo he hecho por algo por supuesto! y tendrá alguna que otra más las cuales le serán muy... útiles.
- ''Eso que ya sabes'', lo que esta tramando la organización, otro punto a tener en cuenta que he desarrollado un poco más en este capitulo.
- La desaparición de Ran del laboratorio todavía no esta resuelta, recordemos que Gin sigue sospechando.
- El antídoto, ninguna de las plantas le ha funcionado a Ai... ¡Pero aun queda la belladona! puede que no este todo perdido.
y con estos cuatro puntos a tener en cuenta, me despido... ¡Un besito! :)
