La madre que me... TENÍA UN MENSAJE ENORME ESCRITO Y SE ME BORRÓ! VOY FATAL DE TIEMPO Y TENGO QUE VOLVER A ESCRIBIRLO DDJFHIJSHFIUGHDFIUGDH

1) Estoy resfriada y llena de exámenes finales, supongo que muchos estáis igual que yo y espero que me comprendais (?)

2) No me mateis, pero en este capitulo no salen ni Ran ni Shinichi (Ni conan ni Mei) y encima que tardo ni salen xDDD pero necesitaba un capitulo como este para avanzar en la trama y dar paso a la trama de los de Osaka al fin xD

en resumen eso era lo que tenía escrito, ahora, en cuanto a los reviews ( Que eran super extensos y ahora tengo que abreviar DHUDFHDIUFHDIUH):

MouriKudo: Me alegra muchisimo que te haya gustado! yo estoy igual que tú :C examenes todo el tiempo que no me dejan publicar mis capitulos :C, menos mal que los tengo escritos, si no, no se que haría xD

Guest anonima de las preguntas guays: EL TUYO ERA EL MAS EXTENSO XD a ver como resumo todo lo que te había escrito... Gracias por tener paciencia, y eso que todavía falta un poquito para un beso xD al menos espero que el capitulo 15 te ayude a no querer matarme por no escribir el beso (?) jajaja, realmente ya tengo escrito algo asi ^^ pero aun queda un poquito! respondere a algunas de tus preguntas como siempre : Si, Shinichi se encogerá, no eran Gin ni Vodka y... Hasta ahí puedo responder!

Amada Alice! Sabía que te gustaría este capitulo! lalalal... CoRan! bueno, no puedo responderte a eso lamentablemente, seria desvelar bastante del cap 15 ! pero si puedo decirte que son DOS las razones por las que se desmaya Ran!

Pokefan loli-chan !una nueva lectora! Aw ! Muchas gracias por dejar un review! Me hacen feliz *O*, si te gustan los dos de niños... AH NO PUEDO DECIR NADA XD, pero tendrán buenos momentos^^.

Muchisimas gracias a tod s por dejar review! De verdad os lo agradezco ^^


Bañado En Negro

Había llegado a aquel hotel con el mismo desconcierto e indeterminación que lo embargaba desde hacia mucho tiempo. Iba pensando en que ya no le quedaban muchas más escusas para mantener a raya a su esposa, pero ahora, tenía asuntos más importantes que atender. Le habían ordenado tajantemente ir a ese hotel y recoger una mercancía importante, sin preguntas, sin peros, para hacerlo no necesitaba entenderlo, le decían siempre.

Poco a poco se iba acostumbrando a hacer su trabajo sin replicas, ¿Qué remedio le quedaba?, No quería morir tan joven, y lo más importante, debía proteger a la mujer que amaba.

Caminaba despacio por los pasillos acompañado de dos agentes de rango inferior al suyo y no podía evitar recordar de nuevo aquel fatídico día donde todo aquello había empezado.

Él, Ryu Aizawa, era el dueño de una importante agencia de viajes muy conocida. Le había costado mucho llegar a donde estaba pues su padre se había muerto dejándole una empresa en quiebra, ¿Qué otra opción tenía?, ellos le habían ofrecido la mejor oferta posible y por desgracia no tuvo más remedio que aceptar.

Recordaba como aquel hombre de larga melena rubia rozando el gris había entrado en su oficina, jamás podría olvidar esa cara llena de frialdad... Gin era la maldad personificada. Había ido directo al grano, dejándole un maletín como él que llevaba ahora mismo el propio Ryu en las manos sobre la mesa. Le dio dos días para pensárselo, y una vez aceptó, le advirtió de que una vez que entrase... No podría salir.

¡Y cuan ciertas eran sus palabras!... Esa organización era como una droga mortal que lo había perforado transformándolo tanto física como mentalmente, su alma se había bañado en negro, al igual que sus ropas.

La gran cantidad de encargos y trabajos que había realizado para esa gente desde aquel día eran innumerables, gracias a dios, había logrado olvidar la gran mayoría, pero había uno entre todos ellos, que le pesaría el resto de su vida. Al menos vivía con la esperanza de haberlo enmendado.

—"Ella era demasiado joven para morir" —Pensaba mientras agarraba con más fuerza el maletín.

Se refería, por supuesto, a aquella joven castaña que jamás olvidaría, aquella a la que le habían obligado a apuntar con una pistola, y también aquella que había encontrado tiempo más tarde en medio de la carretera semi-inconsciente.

¿Cómo había regresado a la edad de siete años?, eso era algo que él desconocía completamente, otra de tantas otras cosas de esa organización que no tenía derecho a saber.

Y es por eso que sin pensárselo dos veces, la acogió en su casa bajo el atento cuidado de su esposa Hana pues estaba seguro de que la vida le estaba dando una oportunidad de redimirse.

Además, ahora contaba con algo que ellos ignoraban: Shinichi Kudo, el detective adolescente que creían haber matado, estaba vivo. Estaba tan vivo que había resuelto un caso en su bar aquella misma tarde. Por supuesto, lo mantendría en secreto como Hana le había pedido. Habría hecho muchas cosas mal de las que se arrepentía... Pero si de algo estaba seguro, era de que él jamás sería un asesino.


Hacía un calor tan increíblemente abrasador, que agradeció de buen gran grado el momento en el que se bajó del tren en Tokio. El moreno se colocó bien la gorra mientras comenzaba su caminata hasta la casa del profesor Agasa, donde se hospedarían él y Kazuha mientras las cosas no volviesen a la normalidad.

Estaba completamente seguro de haber actuado correctamente, si su plan funcionaba, mañana llegarían a Tokio un niño y una adolescente de la mano, felizmente reconciliados. También estaba convencido de que Shinichi no le guardaba rencor por ocultárselo, los amigos tenían que ayudarse en esas cosas pues era consciente de que ambos eran igual de negados en el amor.

El amor... No podía pensar en esa palabra sin evitar que cierta chica de ojos verdes cruzase su mente invadiéndola casi al completo. Le había costado muchos años darse cuenta de que estaba muy enamorado de su amiga Kazuha, teniendo en cuenta la poca importancia que le había dado siempre a las relaciones, si no hubiese sido por haber conocido a Shinichi, nunca se habría enterado. Aunque tal vez, muy en el fondo, siempre lo había sabido y no quería admitirlo, fuese como fuese, lo único que tenía claro era que su amigo había sido el detonante.

Había que estar muy ciego para no ver como Kudo la miraba. La primera vez que le pilló mirando a Ran, pudo reconocer perfectamente esa expresión, pues era la misma que él ponía al mirar a Kazuha. Ese simple pero importante hecho desencadenó una gran batalla en el interior del detective, de la cual surgió una única respuesta, una verdad como pocas.

—La amo... —Susurró el moreno, deteniéndose para observar el atardecer de Tokio, casi tan bello como la chica que ocupaba sus pensamientos.

Sin casi darse cuenta, había elegido a su compañera de vida mucho antes de que pudiese siquiera entender lo que eso significaba. Comprender que la quería había supuesto un enorme alivio, pero a la vez, había crecido un mar de dudas.

¿Qué sentía ella por él?, ¿Cuáles eran sus verdaderos sentimientos?, por muy detective que fuese, ante Kazuha estaba totalmente perdido, era pues un detective negado en el amor profundamente enamorado.

De momento, no estaba entre sus planes confesarle esos sentimientos, necesitaba más tiempo para prepararse, sobre todo, necesitaba una señal de ella, algo que le indicase lo que verdaderamente sentía.

Este detective del oeste iba tan perdido en sus propias reflexiones, que no reparó en lo que estaba pasando delante de él, pues había llegado a la casa del profesor. Se escondió tan rápido como pudo, presa del pánico, no quería que aquellos dos jóvenes lo viesen.

—"¿Quién demonios es ese?" —Pensó mientras observaba desde detrás de una farola.

Allí, en la entrada de la casa, se encontraban Kazuha y un apuesto chico de abundante cabello castaño claro el cual parecía conocerla bien, pues se podía notar a lo lejos la confianza que los rodeaba. Ella, por su parte, le sonreía todo el tiempo y le reía las gracias, cosa que molestaba a Heiji profundamente.

—¡Pero de donde ha salido! —Pensaba con furia contenida, le dolía profundamente saber que solo en un día le había dado tiempo a substituirlo.

Salió de su escondite de inmediato, se sentía idiota observando aquello.

—"Como si tuviese que importarme con quien habla" —Su mente iba a mil por hora mientras cruzaba a grandes zancadas el poco trecho que los separaba.

Entró inmediatamente por el portal sin siquiera saludarlos y cerró la puerta principal dando un sonoro portazo. Sin detenerse, subió corriendo a la habitación. No quería pensar, solo quería acostarse en su nueva cama y dejarse llevar por el sueño. Sabía que Kazuha lo había seguido y que seguramente se encontraba en la puerta, decidiendo si llamar o no.

Deseó profundamente que no lo hiciese, que lo dejara solo, y parece ser que la joven de la coleta le obedeció, porqué nadie interrumpió su soledad en toda la noche...


Se había alejado de la puerta dándose por vencida sin haberlo intentado siquiera. Como de costumbre, Heiji no dejaba de sorprenderla, todas esas emociones confusas y ese comportamiento sumamente bipolar que caracterizaba al joven moreno la tenían constantemente confundida.

¿Qué conclusión tenía que sacar esta vez?, ¿Había pasado algo en Minato?, Al menos sabía que no se trataba de eso último, Heiji no habría dejado a su amigo si estaba en problemas, y mucho menos se lo habría callado. Tenía que tratarse pues de otra cosa, algo que se escapaba de sus manos.

Caminó despacio hacia la habitación contigua donde dormiría mientras estuviese en Tokio. La cama era mucho más cómoda de lo que en un principio se esperaba, y lo agradeció.

—"Debería darle las gracias al profesor mañana" —Pensó hundiendo la cara en la mullida almohada.

Había llegado a Tokio con la férrea idea de encontrar a su amiga y no se esperaba para nada que las cosas se torciesen de ese modo. Demasiadas cosas que asimilar en demasiado poco tiempo, Ran se había encogido al igual que su chico, que siempre había sido Conan.

—"Quién lo diría" —Pensó. —"De todas formas, era demasiado listo para ser solo un niño".

Se cubrió con las sábanas al mismo tiempo que cerraba los ojos intentando perderse y desaparecer de aquel mar de pensamientos que la perseguían. Lo que más le disgustaba de todo aquello, era no poder ayudar a pesar de las ganas que tenía, Heiji nunca le dejaba interferir pues siempre se trataba de "cosas de detectives". En resumen, se había tenido que contentar con quedarse y ayudar a Haibara, o mejor dicho, encargarse de ayudar a limpiar el laboratorio.

Si creía que se iba a conformar con eso estaba muy equivocado, había decidido tomar ella misma las riendas de la situación y era por eso que había quedado con un viejo amigo en la entrada de la casa del profesor. Estaba segura de que Hakuba sería de gran ayuda y no se equivocaba, le había resultado muy útil aquella conversación, ahora al fin sabía por donde empezar.


No es tan grande como los de siempre porque al tener tan poco dialogo se puede hacer pesado, pero es solo porque es un capitulo "Aclaratorio" digamos ^^.