Yehe! Aquí estoy :) -ELCAPITULOESPERADO- CHAN CHAN! lo he traído pronto! no os quiero hacer esperar más xD Espero que disfrutéis con él!

MouriKudo: Jajajaja lo he tenido planeado desde siempre jajaja, por eso cuando aparecieron discutía con su mujer, era una de sus tantas escusas xD lalalala, Muchísimas gracias por los ánimos ! Tenia pensado colgarlo ayer pero llevaba 24h sin dormir por culpa de esos malditos...¬¬ Espero que disfrutes de el :)! y muchas gracias por estar ahí siempre ^^ se agradece!

Pok fan loli-chan: Acostumbro actualizar día si/día no cuando no tengo exámenes jajaja, porque voy por el capitulo 20 escribiendo y así ni os hago esperar a vosotros ni me estreso yo escribiendo :) ¿A que es un plan genial? jajajaja Muchas gracias por tus review :)

Guest Anónima de las preguntas guays: Jajajaja me refería a que mi respuesta a ti era muy larga jajajaja, no es por gusto, no le quedó más remedio. La organización se ha aprovechado de su mala situación porque necesitaban a alguien como Ryu, el motivo de porque a él, de momento no lo aclaro ( al contrario en este aun le doy mas suspense xD). Me alegra no saber que no soy la única que piensa eso sobre Heiji, siempre he creido que por eso se ha dado cuenta de lo que siente xD. Bien bien... A ver que puedo responder... a la primera tengo respuesta, y una muuuuuy grande que es este capitulo xD, a la segunda hmmm Hakuba solo era un enlace para empezar la trama, eso lo aclararán pero... si yo digo que Hakuba no es un peligro, es porque habrá otro peor jajajaja, y hasta ahí puedo contar.

Espero que disfrutéis del capitulo :)!


Traduciendo Sentimientos

Estaba muy calentita, algo la envolvía cubriéndola casi completamente, produciéndole una sensación de estar a salvo que cada centímetro de su cuerpo agradecía. Sentía un traqueteo muy al fondo mientras la sensación de movimiento iba adentrándose poco a poco en su consciencia, indicándole el lugar en el que se encontraba.

No quería abrir los ojos por nada del mundo, aquello que la cubría le otorgaba una aura de protección de la que no se quería despegar, sabía lo que la esperaba al otro lado, un mundo lleno de incertidumbre, de confusión...

Pensándolo bien, tan solo tenía un motivo para abrirlos y romper esa ilusión. Se trataba del chico que amaba, él que la protegería hasta el fin de los días. Sabía a ciencia cierta que él estaba su lado, notaba su calor, ese tan especial que solo él desprendía.

Aguzó el oído para captar la agradable sensación que le producía su voz. Le hablaba a ella, se preocupaba... ¿Debía responderle?

—Ran... —Susurraba aquel chico preocupado, zarandeándola levemente.

Le costó darse cuenta de que no era la voz de Shinichi la que le hablaba, sonaba distinta, más joven... Sonaba a Conan.

—¡No puede ser! —Exclamó al instante, al entender lo que le había pasado a su amigo.

Pero no fue esa la mayor sorpresa de la karateka, pues su propia voz, no sonaba muy distinta a la del pequeño detective. Se miró el cuerpo al instante, sin llegar a comprender lo sucedido.

—¿Porqué...? —No le salían las palabras, algo tenía que haber salido mal.

Conan se limitó a volver a taparla con la manta con la que la había cubierto horas atrás, poco después de que Ran empezara a encogerse al mismo tiempo que él. Nadie podría comprender nunca los grandes esfuerzos que tuvo que hacer para poder llegar al tren con ella sin levantar sospechas.

—Yo también me lo he estado preguntando todo este tiempo, créeme —Le respondió con un hilo de voz.

—¿Porqué hablas tan bajito? —Mei se acercó a él y lo cubrió también con la manta, parecía estar resfriado.

—N-No... P-Puedo... hablar mucho... —Le intentó explicar medio sonrojado por la cercanía.

No podía explicarle a su chica la razón de su incipiente resfriado. Si se llegase a enterar del tiempo que pasó desnudo hasta poder conseguir ropa de la habitación, junto con sus maletas, se lo reprocharía.

—¡Ah!, ¡No puede ser! —Los gritos de la castaña interrumpieron el hilo de sus pensamientos.

La miró a modo de pregunta, pues no podía hacerlo con palabras.

—Tú... —No sabía como empezar, se ponía más roja por momentos. —¡Tú me has vestido!

El silencio en el vagón de tren se hizo presente al instante, mientras la cara del ojiazul se tornaba cada vez más roja. ¿Acaso no comprendía que no tenía otra opción?, no solo la había vestido, si no que la había mantenido cubierta con sus propias ropas de adulto todo aquel tiempo, a él le daba igual pasar frío si ella estaba a salvo.

Por su parte, Ran miraba el suelo del vagón intentando no pensar en que él la había visto desnuda otra vez, aunque fuese con su cuerpo de niña, le producía una enorme vergüenza.

Por un segundo, prestó atención a los ropajes que la envolvían debajo de la manta y no tardó en reconocer aquellas prendas.

—Tú...

No le costó entrelazar las piezas de aquel pequeño puzzle, Shinichi la había tapado y protegido, poniéndose de nuevo en riesgo por ella. No pudo evitar sentirse tremendamente egoísta.

—Yo aquí preocupándome por algo tan insignificante, y tú solo me has estado protegiendo... Otra vez —Dijo rompiendo el silencio que los envolvía.

Con un pequeño gesto, el chico intentó restarle importancia mientras le dedicaba una de sus características sonrisas.

—Gracias... —Susurró acercándose a su mejilla, para luego depositar un dulce beso, era la única forma que se le ocurría para agradecerle todo lo que hacía por ella.

Las adiestradas mejillas de Shinichi enrojecieron inmediatamente, ese era el efecto que ella siempre le producía, daba igual que fuese siendo Ran o Mei.

—¿Debo comprender que te ha gustado, cierto? —Preguntó riéndose por la reacción del detective.

Él se giró de inmediato frunciendo el ceño y mirando hacia la ventana.

—¡Oh venga, Shinichi! —No podía aguantarse las carcajadas. —¡Esto es demasiado divertido!

La pérdida de voz del pequeño había hecho que ella se fijase en sus expresiones como nunca lo había hecho hasta entonces.

—Es muy fácil traducir lo que piensas en cada momento, tus expresiones lo dicen todo —Le aclaró para que no se enfadase.

—"Pues mírame a los ojos, Ran, y traduce lo que siento por ti" —Pensó mirándola fijamente.

Se perdió inmediatamente en la mirada de su detective, esa mirada tan azul que el propio mar sentiría envidia, podría quedarse mirándolo hasta el fin del mundo... Y habría seguido haciéndolo si un terrible mareo no la hubiese interrumpido.

Se apoyó contra el asiento como pudo, mientras un montón de imágenes dispares cruzaban su mente a gran velocidad. Aquellas escaleras de emergencia volvían de nuevo a ella, aquel momento...

—N-No... —Deliraba.

Él le decía algo, algo importante, eso que tanto deseaba saber, pero algo estaba mal, por más que se aferraba a ese instante... Se iba disolviendo poco a poco... y la realidad, volvía a hacerse presente.

Se encontró entonces de nuevo en el vagón del tren, camino de Tokio, más perdida que nunca.

—Ran... —Conan hacía esfuerzos por hablar.

Él tan solo pretendía que ella descifrase su expresión, no que se marease.

—Yo... Por un momento he vuelto a aquellas escaleras... —Le explicó. —Tú me decías algo... Quería escucharte, pero no pude.

Abrió los ojos sorprendido... ¿Después de todo ella le había escuchado?

—Shinichi... —La niña lo miraba con ojos suplicantes. —Necesito que me lo repitas.

Sus miradas se cruzaron de nuevo, la de ella anhelante, la de él prudente. Como de costumbre, estaban otra vez en su pequeña burbuja, esa que siempre creaban en cuanto se miraban. Resignado por tener que romperla, reunió toda la fuerza posible para responder a sus suplicas.

—No puedo Ran, si quieres saberlo... Tienes que recordarlo.

A pesar del leve tono de su voz, lo escuchó perfectamente, por una parte se temía esa respuesta, y por otra, guardaba la ilusión de que le respondiese. Asintió a duras penas, comprendiendo la importancia.

—Cuando lo recuerdes... Entonces todo estará claro —Continuó.

—Shhh... —Depositó un dedo en sus labios, callándolo. —No fuerces más la voz.

Se sonrieron el uno al otro. Pasase lo que pasase, nadie podría robarles ese momento de compañía mutua. La mini karateka apoyó la cabeza en su hombro y lo cubrió por completo con la manta. Lo único bueno de aquella situación era que el asiento del vagón era casi como una cama.

—Creo que deberíamos dormir un poco —Le comentó mientras se acostaba haciendo un ovillo.

El pequeño Kudo se tumbó hacia atrás, quedando a su lado. Se taparon hasta la nariz y él la abrazó de tal forma que pudiese apoyar la cabeza en su pecho. En cuando se acomodaron del todo, hundió la cara en la frondosa cabellera castaña de su amiga y cerró los ojos, aspirando su característico olor.

La muchacha no daba crédito ante aquel gesto. En otras circunstancias, se habría devanado los sesos pensando en el porqué... Pero ahora, sabía que cada instante a su lado era único, y no debía malgastarlo, solo disfrutarlo y dejarse llevar.

Escuchaban la respiración del otro y el latir de sus corazones al unísono. Nunca admitirían que se imaginaban a si mismos con sus verdaderos cuerpos, abrazados realmente como lo que eran: Ran y Shinichi, Shinichi y Ran.

Era un momento tan perfecto, que nada podía estropearlo, ni siquiera las dos dudas que crecían poco a poco en el pecho de Mei.

Ella, a diferencia de Conan, se hacía una ligera idea de por que el antídoto le había causado un efecto diferente al suyo. Había intentado alejar esa idea lo máximo posible... Pero después de esto último... No podía negar la única explicación: Se había tomado un veneno distinto al suyo.

Por eso tenía esas visiones, el único rasgo que la diferenciaba de Conan y Ai. No creía que los venenos fuesen muy diferentes el uno del otro, recordaba que todos los botes tenían un nombre parecido.

Pero esa pequeña e insignificante diferencia... Podía convertirse en un abismo.


No tardó en entrar en el restaurante citado. Buscó con la mirada a la persona acordada y lo encontró en una de las mesas del fondo, como siempre, debían ser lo más discretos posibles.

Avanzó disimulando, como si pasease sin rumbo fijo, y cuando vio que nadie le prestaba atención, se sentó en la silla contigua.

—¿Lo tienes? —Susurró aquella voz deforme, siempre usaban algo para distorsionarla.

Se limitó a mostrarle el maletín y lo depositó en la mesa donde voló hacia los brazos del contrario.

—Adiós.

Se levantó mecánicamente y salió con paso seguro y dispuesto, tapándose más aun con la gorra que le cubría la vista.

Ryu suspiró aliviado, no le gustaba nada tratar con esos seres impersonales con los que hacían negocios aunque no durase el encuentro ni dos minutos. Esperó los cinco minutos de rigor y se dirigió a la salida donde lo esperaban los agentes.

—Todo en orden —Les explicó.

Uno de ellos le pasó el móvil que le tenían asignado solo para comunicarse con Gin y este lo cogió a regañadientes, odiaba tener que comunicarse con ese hombre.

—Ron —Pronunció aquella fría voz.

—Si, Jefe —Respondió cogiendo a vuelo el móvil, pues a Gin nunca se le podía hacer esperar.

—Tenemos una nueva misión para ti —Empezó. —Todo va según lo establecido, al fin... Después de tanto tiempo, todo nuestro esfuerzo empieza a dar frutos, así que ha llegado la hora de activarte.

—Esta bien.

—Nos vemos en el laboratorio el sábado a las cuatro —Dijo colgando y terminando así aquella conversación.

No sabía mucho acerca de la activación, tan solo que la mayoría de los agentes permanecían desde su inicio desactivados, encargándose de misiones secundarias hasta el día en el que el jefe decidía activarlos y así llevar a cabo su misión principal para con la organización.

Se podía decir que era como un ascenso en un trabajo normal. Sus acompañantes lo miraban con sendos gestos de envidia mal disimulada, que más quisiera él que cederles su puesto.

Se despidió de ellos con un gesto de la cabeza y salió de aquel hotel en cuanto tuvo oportunidad. Tenía tantas ganas de llegar a casa y ver a su mujer, que arrancó el coche con suma rapidez y se incorporó a la carretera.

Sabía muy bien por que tenía que reunirse con Gin, pues recordaba perfectamente cual era su principal misión para la organización. El propio Gin se la había encomendado el día que aceptó. No lo habían elegido por por ser una presa facil ni mucho menos... El era una pieza clave desde el principio.


Por cierto, que el nombre en clave sea Ron no significa que se trate del Rum propio de DC, como no se sabe quien es todavía he decidido no incluirlo en mi historia y uso a Ryu en su defecto xD Ryu-Ron se parecen xDDDD ahora ya sabéis porque le llamé Ryu Jajajajaja, todo lo que hago tiene siempre un porque xD