¡Hola, hola!, me alegra muchísimo estar de vuelta con un nuevo capitulo!, pensé que tendría que esperar más tiempo pues todavía me quedan 2 exámenes más la semana que viene, pero ya casi acabo, después de ello tendréis capítulos como siempre :) !
Aw, muchísimas gracias por tantas reviews, que feliz me hizo al entrar .
Myrale: JAJAJAJA, idola y genia, muchas gracias jajajaja, me haces sonrojar, realmente no me gusta mucho como escribo (?) pero me alegra que te guste mi fic :)!
Guest: Sí, eran unas escaleras sin barandillas, bastante peligrosas debo decir! No pasaron las 20h porque 1) era aproximadamente, 2) a Shinichi cada vez le hace menos tiempo efecto el antídoto ! Espero haber aclarado tus dudas :) Espero que te guste el nuevo cap y muchas gracias por tu review!
Guest de las preguntas guays: Dos confesiones ya era demasiado! jajajaja, aun que no descarto una segunda declaración (?) lalalalala (soymala), es mejor que ella lo recuerde, crea mas tensión!. Sí, siempre acostumbra haber una razón para todo lo que escribo xD pocas casualidades escribo... Bueno alguna vez (?) pero en el caso de Ryu estaba planeado desde el principio, en cuanto a las preguntas: Hm hm hm hm... 1) Solo puedo decir que el hecho de que no sea la misma tendrá sus consecuencias, 2) Totalmente relacionado con lo de Ran/Shinichi/Ai/Akai/Jodie... etc! 3) Hm, a esta no pensaba responder, pero eso que has dicho al final sobre si poseía algo que los demás no, has estado lista, sin duda lo tiene :)! He sido buena hoy ! xD Mil gracias por tu review :)
Pokefan Loli-chan : Normalmente si actualizo pronto, esta vez no ha podido ser, pero ya se sabe... Examenes ¬¬, me encanta que te guste . ! Espero que sigas disfrutando con mi fic :).
Pasemos sin mas dilación al capitulo ! voy avanzando poco a poco con el tema de la orgui, y también con la vuelta de los pequeños a Beika :)!
A Medias
Había logrado escaparse por fin de la oficina para disgusto de Jodie, la cual, últimamente, actuaba más como una niñera que como su propia compañera. Comprendía, en parte, sus preocupación por él pues era una de las grandes cualidades que la caracterizaban... Pero empezaba a ser una carga.
Sobraba decir que era lo suficientemente mayorcito para que no necesitase que lo vigilasen. Si le hubieran dicho que él, Shuichi Akai, acabaría trabajando en una aburrida oficina para no ser descubierto, sin duda no se lo creería. Todo había sido culpa de aquella promesa que se precipitó a aceptar movido por su amor hacia Akemi, y él era un hombre de palabra.
Su teléfono no tardó en sonar como estaba esperando, así que se limitó a contestar.
—Kir —Respondió.
—No dispongo de mucho tiempo, así que escúchame atentamente... —Se sentían unos golpes lejanos de fondo.
—¿Qué es ese ruido?, ¿Dónde estás? —Preguntó confuso.
—Ahora no tengo tiempo para eso... —Pero el ruido de fondo se hacía cada vez más y más intenso, impidiéndole ser escuchada.
—Kir... —Akai estaba empezando a ponerse nervioso, esa llamada era sumamente importante y si la perdía, lo perdían prácticamente todo.
Permaneció unos segundos esperando impaciente mientras aquel ruido se hacía del todo presente y unas voces de fondo le hablaban a Kir. En un primer impulso, quiso preguntarle que pasaba, pero seguramente la delataría.
—Minato... —Susurró finalmente tras un par de minutos para luego colgar.
¿Minato?, ¿Qué quería decir con eso?, su cabeza empezó a funcionar a mil por hora, tenía que informar a Jodie sobre aquello inmediatamente.
Salió corriendo de aquel callejón oscuro para dirigirse a la comisaría, tirando al suelo la colilla de aquel último cigarrillo que se estaba fumando.
Habían disfrutado de una magnifica siesta de camino a Tokio ignorando el traqueteo del tren, era por eso que no podían estar más contentos cuando bajaron en la estación y vislumbraron la hermosa tarde de Beika. Shinichi la tomó de la mano en cuanto pisaron suelo firme, y Ran, de nuevo, se sintió confundida.
—No quiero que te pierdas —Le aclaró el pequeño, mirándola con verdadera preocupación.
Ella se limitó a asentir inevitablemente sonrojada, tenía muchas cosas en las que pensar, demasiado que aclarar con él pues al fin y al cabo todavía tenía ciertas cosas que contarle.
—Cuando lleguemos a casa del profesor yo y Haibara te lo explicaremos todo —Le contó mientras caminaban en esa dirección, al parecer su voz se había recuperado.
La idea de que no fuera a estar a solas con él la entristecía un poco, deseaba que fuese él y solo él quien se lo explicase, pero no se lo reveló pues era demasiada la gente que los observaba caminando de la mano y eso la cortaba, seguramente les parecía un gesto muy bonito entre dos niños de esa edad.
—Debo preguntarle porqué el antídoto no te funcionó... —El detective seguía con sus pensamientos en alto sin enterarse de nada.
Esa era una de las características de su amigo que menos le gustaban a la castaña, para ser un detective de su calibre, a veces no se enteraba de lo más evidente, como sus deseos y sentimientos.
No tardaron mucho en alcanzar su destino y entraron lo mas rápido posible para no ser pillados por ningún conocido que pudiese reconocer a Ran, pero sus esfuerzos no sirvieron de mucho, pues en cuanto entraron en el salón del profesor, se encontraron a los chicos de la liga juvenil.
—¡Conan! —Los tres niños profirieron un grito de alegría y corrieron a su lado.
Lo abrazaron entre los tres, aplastándolo.
—¡Chicos no puedo respirar! —Intentaba liberarse del fuerte abrazo de sus compañeros de clase.
Ran observaba la escena sonriendo, le parecía muy bonito el cariño que le habían cogido a Conan pero una parte de ella temía que pudiesen descubrirlos.
—¿Quién es esta niña, Conan? —Ayumi fue la primera en darse cuenta de la presencia de Mei, la miraba con un ojo crítico evidente.
—B-Bueno... —Como de costumbre tenía que inventar una escusa lo más rápido posible, pero esta vez, fue Ran quien lo ayudó.
—Yo era vecina de Conan —Aclaró con voz infantil y sonriendo. —He venido a pasar una temporada con él.
Los tres integrantes de la liga juvenil de detectives observaron a la niña de arriba a bajo pensativos. A Genta le parecía muy delgada, así que decidió invitarla a anguilas con arroz. Mitsuhiko por su parte, admiró la belleza de Ran. Y Ayumi, finalmente, sintió unos celos terribles al ver como Conan sujetaba su mano.
—¿Cómo te llamas? —Preguntó Genta, aceptándola como una más.
—¡Mei, encantada! —La pequeña le tendió la mano y este la aceptó de buen grado.
—¿Vendrás a nuestro colegio? —Preguntó Mitsuhiko emocionado con la idea de un nuevo miembro en su liga.
Mei dudó unos instantes, se suponía que tendría que ir con ellos al mismo colegio, pero no estaba inscrita.
—Si irá, mañana es su primer día —Contestó el profesor Agasa haciendo acto de presencia.
La pequeña miró a Conan, pero este la observaba con la misma expresión de desconocimiento mientras que los niños empezaban a dar saltos de alegría por la noticia, incluso Ayumi, pues al fin y al cabo nunca rechazaría una amiga nueva.
—Vuestros padres han llamado, deberíais volver a casa —Les recordó el anciano profesor.
Los niños asintieron alicaídos, ahora que por fin se empezaban a divertir se tenían que ir. Se despidieron afectuosamente de Conan y Mei y se fueron a sus casas felices.
Esperaron un rato mientras el silencio se hacía presente hasta que se aseguraron de que nadie los interrumpiría.
—¡Profesor Agasa! —Ran corrió a abrazar al profesor, el cual le correspondió el abrazo con mucho cariño.
—¡Ran-Kun!, ¡Nos tenías a todos preocupados! —Le dijo. —Sobretodo a Shinichi.
—"Ya estás hablando de más, Agasa" —Pensó el susodicho sonrojado y molesto.
—¿Cómo es que Ran irá al colegio? —Preguntó mientras se sentaba en el sofá e ignoraba su acertado comentario.
—Verás, me tomé la molestia de inscribirla esta mañana —Explicó. —Debe ir al colegio al igual que tu y Ai, si no sería sospechoso.
Ambos asintieron y felicitaron al profesor por su iniciativa.
—¿Dónde están Ai y la parejita? —Preguntó Conan mientras jugueteaba con su insignia.
—Ai está en el laboratorio, iré a llamarla —Contestó. —Los otros dos... Se fueron en la mañana, parecían enfadados.
—¿Te refieres a Hattori-Kun y Kazuha? —Pregunto Ran preocupada, los conocía perfectamente para saber que algo iba mal.
El profesor asintió y acto seguido abandonó el salón en busca de la pequeña científica. Se habían quedado solos y Shinichi no pudo evitar abrazarla, estaba tan inmensamente feliz de tenerla al lado que no le preocupaba lo que Ran pudiese pensar, total, ella había oído su declaración aunque no lo recordase y tal vez eso le ayudase a comprender.
—¿Crees que les ha pasado algo?... —Preguntó al mismo tiempo que hundía la cabeza en su hombro.
—Claro que no, si no Hattori me habría avisado... —Le contestó para tranquilizarla, pero en el fondo sabía que el de Osaka tramaba algo.
Se mantuvieron abrazados sintiendo el olor del otro, ese que actuaba de medicina para todos sus problemas y les hacía olvidarlos. Estaban de nuevo en su burbuja particular, esa que ni siquiera el ruido que produjo Haibara al entrar rompió.
—Disculpad que interrumpa esta bonita escena —Dijo irónicamente. —Pero tenemos asuntos que atender.
La pequeña pareja se separó al instante avergonzada. No se habían enterado en absoluto de su presencia. La saludaron tímidamente mientras ella ocupaba el sofá de enfrente y dejaba su portátil en la mesa.
—Bueno, ¿Por dónde empezamos, Kudo? —Preguntó impasible.
—Antes de nada, necesito preguntarte algo Haibara —Le dijo él. —Ran se tomó uno de los antídotos, pero no le duró ni una hora.
La cara de desconcierto de la científica se formó al instante, no estaba acostumbrada a que ninguno de sus experimentos saliese mal, ¿Cómo podía haber pasado eso?, se acercó a Ran y le tomó el pulso pero todo parecía correcto.
—¿Te encuentras mal?, ¿Tienes fiebre o algún síntoma extraño? —Le preguntó.
—No, me encuentro muy bien —Respondió nerviosa.
Ran sabía perfectamente los motivos de ese suceso, ¿Cuánto tiempo tardarían en descubrirlo?, tendría que intentar ocultarlo el máximo tiempo posible, algo le decía dentro de ella que debía ocultarlo.
—Hm... Tendré que hacerte unas pruebas, un análisis de sangre —Le explicó. —Después me acompañarás a mi laboratorio, ahora debes contarnos todo lo que te ha pasado.
—Ya lo he hecho, ya se lo conté a él —La karateka se negaba rotundamente a volver a contarlo. —Pero en cambio a mi nadie me ha contado nada.
Los otros dos se miraron resignados, había llegado el momento de soltarlo todo.
—Tu querido amigo se metió donde no debía y le obligaron a tomar un veneno creado por mí, no hay mucho más que contar —Explicó bajo la mirada de cabreo de Conan.
—¡Oye! —La paró con enfado.
—Tu eres Sherry, vi tu foto en aquel laboratorio donde me esposaron.
—¿Te tenían en mi laboratorio? —No pudo evitar recordar el sitio donde ella misma se había intentado quitar la vida.
—¿Cómo has llegado hasta aquí? —Preguntó entonces Ran.
—Creo que de la misma forma que tu —Era evidente que no tenía ganas de hablar de ello.
Intentó disculparse, pero no le salían las palabras, ¿Cómo iba a imaginarse ella algo así?...
—No te preocupes, no pasa nada Ran —Conan intentaba arreglar la situación. —Ya sabes lo que paso después de haberme encogido, desde aquello, junto a la ayuda de Ai hemos estado tratando de encontrarlos y de crear un antídoto.
—Pero a fin de cuentas, no hemos logrado ni lo uno ni lo otro —Acabó ella sonriendo.
—Tú siempre tan positiva, Haibara — Ambos se miraron entre molestos y picados.
Era evidente la camaradería de aquellos dos jóvenes encogidos, a Ran no se le pasó por alto y se alegraba mucho de que Shinichi hubiese tenido un apoyo tan grande ante tal situación.
—Sabemos mucho más que antes —Continuó Shinichi ignorándola. —Además, Akai y Jodie están trabajando duramente en ello, mañana me pasaré para ver los avances.
—Pues te acompañaré —Le contestó Ran. —No pienso quedarme de brazos cruzados.
—Pero Ran...
—Nada de peros Shinichi —Sabía como sobreponerse a él. — No me mantendré más al margen.
El pequeño no tuvo más remedio que callarse, al menos de momento sabía que era inútil intentar que Ran se quedase en casa, pero también tenía claro que seguiría intentándolo.
—Será mejor que me acompañes al laboratorio —La castaña se levantó dispuesta a analizar su sangre, cosa que a Ran alarmó enormemente.
—Yo... ¿No podríamos esperar a mañana?... Estoy cansada del viaje y... bueno... —fingió bostezar con la esperanza de ganar credibilidad.
—Vaya, ¿Todavía tienes sueño? —El ojiazul se levantó también. —Ven, iremos a mi casa, allí podrás descansar.
Asintió agradecida y aliviada, pues había conseguido librarse de momento.
—Volveremos en un par de horas, tenlo todo preparado —Pidió a su amiga mientras acompañaba a Ran a la salida.
La pequeña se sentía tremendamente culpable por estar mintiendo tanto, ¿Se empezaba a parecer a él?, al menos eso le ayudaba un poco a comprender por que Shinichi le mintió todo ese tiempo, ¿Lo comprendería él?, abandonó la casa del profesor con la esperanza de que eso sucediese, y deseando desde lo más profundo de su ser poder volver a ser feliz.
