Me llena de orgullo y felicidad poder decir que ya estoy de vuelta POR-FIN! acabé T-T !

lalalalala ~~

Y he podido traer el cap un día antes así que soy feliz x2 .

anonima de las preguntas guays: Sinceramente, ya solo por tus review me siento realizada, porque me haces sentir que lo que escribo te gusta y de verdad que me alegra muchísimo. Si no puedes dejar review por X motivo no te preocupes :) yo los esperaré siempre contenta. Malditos moviles que nos marean como quieren xD. Me da mucha penita que seas anónima :c. Verás, has hecho un buen resumen sobre eso, como ves todo esta relacionado, solo falta que las piezas encajen del todo xD, peeeeero no, los tiros no van por ahi, Gin ni siquiera se imagina que ellos han pisado Minato pues Ryu es una tumba respecto a eso. Que Ryu viva en Minato, que el mensaje de Kir sea Minato, que los chicos hayan estado ahí... es la única pieza que se repite en todas las tramas :).

Hay que dejar que Haibara se abra poco a poco con Ran, ya sabemos como es la cientifica jajaja. En este capitulo hay mucho CoMei (todo el capitulo) así que de momento no hay queja jajajaja.

Respecto a tus preguntas:

1) En este capitulo ... Bueno xD se aclara ese tema, pero no con Haibara.

2) A esto no puedo responder!

3) -respondido arriba-

4) Ups... No D: ...

Guest 1: Tengo un capitulo de ellos en el cole muy muy gracioso XDD seguro que te va a gustar, salen las facetas de Shin en todo su esplendor jajajajaja, Muchas gracias por los animos :) Un beso!

Guest 2: Gracias a ti tambien por los animos :) al fin he terminado con ellos y sigo viva para contarlo jajaja, en este capitulo avanzo un poco con ese tema :)!


Comenzando Desde Siete

Era muy consciente de que caminaba bajo la atenta mirada de Shinichi. No podía negar que le incomodaba un poco, pues en el fondo sabía que no estaba cansada. Se sentía como una mentirosa y los remordimientos estaban empezando a aflorar poco a poco.

—¿Estás sudando Ran? —El pequeño la paró entre el portal de la mansión de los Kudo y el césped y le tomó la temperatura.

—P-Pero... S-Shinichi... —El muchacho se había acercado hasta tal punto a ella para tomarle la temperatura con la frente que sus narices chocaban graciosamente.

Él no respondió, se limitó a intentar aguantarse su enorme deseo de besarla, pues era más importante su salud.

—Vaya, estás algo caliente —Dijo al fin varios minutos después, separándose. —Deberíamos ir al médico.

—"Tengo calor por otro motivo" —Pensó avergonzada. —¡No, nada de médicos!

Tiró del brazo de Conan hasta el interior de la mansión, de ninguna manera iría al médico, estaba empezando a darse cuenta de que su mentira se desmoronaría en cualquier momento.

—Vaya... Sigue todo como siempre —Observó la karateka echando una rápida mirada a aquel lugar que tantos recuerdos le traía.

—Si... —Susurró su acompañante alicaído.

Pues a Shinichi eran otros los recuerdos que le venían a la mente. Era inevitable para él recordar aquellos momentos en los que ella no estaba... Aquellos en los que a todo le faltaba color y la oscuridad lo perseguía. Levantó la vista y la observó mientras recorría el salón con cara sonriente y no pudo evitar sonreír también, si ella era feliz no necesitaba más, esperaría el tiempo necesario para que recordase sus verdaderos sentimientos.

—¿Qué te parece si dormimos en el sofá? —Le preguntó a su chica. —Como cuando estábamos en el vagón.

—¿J-Juntos? —Preguntó ella.

—Sí... No quiero separarme de ti, Ran —Explicó intentando no mirarle a los ojos, pues sabía que si lo hacía no sería capaz de decir algo así.

Cogió una manta de un cajón cercano y la tendió sobre el sofá.

—Tu primero —Dijo cediéndole el sitio.

Se acostó sin rechistar, tremendamente complacida, tanta atención de Shinichi la conmovía. Sabía que siendo Shinichi jamás le pediría una cosa así, pero como Conan, su personalidad cambiaba. ¿Estaba bien que ella le ocultase algo cuando él se desvivía por cuidarla?... Realmente no.

—Shinichi... Yo... Tengo que contarte algo —Empezó.

—Shh... —La calló mientras los cubría a ambos con la manta y se acurrucaba a su lado. —Ahora no pienses en nada, solo duerme.

—Pero es algo importante... —Insistió destapándose un poco.

El detective pudo leer fácilmente la preocupación en los ojos violáceos de la joven, pero prefería que descansase primero.

—Hablaremos después, ¿Vale? —Le dijo volviendo a taparla.

Ran quería insistir de nuevo, pero el abrazo del detective bajo la manta la dejo momentáneamente sin aliento. Sus manos sobre su cintura entrelazadas la ponían tan nerviosa que no sabía como conseguiría dormir.

—"Cálmate Ran, no pasa nada" —Se decía a si misma una y otra vez.

Cerró los ojos e intentó relajar los latidos de su corazón. Estaba segura de que él podía sentirlos y eso la avergonzaba mucho, pero de todas formas... ¿Qué importaba si él ya sabía lo que sentía?, con esa idea en la cabeza, se concentró y en pocos minutos logró dormirse.

Pero el pequeño detective del este no sabía que hacer para que su desbocado corazón encontrase la calma. Le temblaban un poco las manos y agradecía que Ran no lo notase. ¿Cómo podía quedarse dormida con esa facilidad? Para él era una tarea totalmente imposible, por eso tardó bastante más que Ran en conciliar el sueño.

Estaban tan a gusto durmiendo al lado del otro, que no fue hasta horas después, cuando el atardecer anaranjado empezaba a hacerse presente, que despertaron adormilados aquellos niños con espíritu de adultos.

—¿Has descansado bien? —Preguntó el moreno retirando la manta y bostezando.

Ran asintió a duras penas, había sido uno de los mejores despertares de su vida, pero sabía lo que venía ahora y debía armarse de valor.

—Shinichi ,tenemos que hablar.

Se sentaron en aquel sofá-cama que habían creado y se miraron a los ojos, Shinichi con curiosidad, y Ran con temor.

—Shinichi, creo saber porqué el antídoto no me duró las 20 horas establecidas.

—¿Cómo...? —Preguntó sorprendido.

—Verás yo... Creo que he tomado otro veneno distinto, Shinichi...

—Eso no puede ser, si te has encogido como yo y como Haibara —El pequeño se negaba a creer algo así.

—Lo sé, pero en aquella estantería había tres venenos... y yo cogí uno al azar —Ran intentaba mantener la compostura, pero notaba el incipiente enfado de su amigo.

—¿Y cómo puedes saber que no era el mismo?, ¡¿Porqué no me lo habías contado Ran?! —La voz claramente cabreada de Shinichi dolió a la pequeña.

—Pues por que no quería preocuparte... Pero... Yo tengo visiones —Soltó mientras una pequeña lágrima recorría su cara. —Así que dudo mucho que sea el mismo veneno...

Con la mano, borró aquel signo de tristeza del rostro de su amiga. Por mucho que le cabrease ese infortuito contratiempo, jamás la haría llorar.

—Lo siento Ran, ya sabes como soy —Intentó arreglar la situación. —Cuéntame eso de las visiones.

—¿Me perdonas? —No continuaría sin tener claro su perdón.

Él asintió sonriendo, brindándole la oportunidad de explicarse, así que, con un leve toque de nerviosismo, relató las únicas dos visiones que había tenido. Shinichi escuchó atento, analizando sus palabras.

—Supongo que no quedará más remedio que comprobarlo —En el pecho del detective había crecido una nueva preocupación que se sumaba a todas las que ya venía cargando.

—¿El análisis? —Preguntó temerosa, no le hacían ninguna gracia las agujas.

—Me temo que sí —Respondió tendiéndole la mano. —Será rápido.

Se dirigieron a casa del profesor llenos de incertidumbre, donde Haibara los esperaba leyendo una revista de moda.

—Vaya ya estáis aquí —Los saludó cerrando la revista. —Acompáñame por aquí por favor.

Ran siguió a la científica hasta su laboratorio particular y se sentó en la silla que le tenía preparada. No pudo evitar sorprenderse con la cantidad de objetos que tenía allí almacenados.

—Vaya, es impresionante —La alagó mientras toqueteaba una de las múltiples pastillas que guardaba en una caja. —¿Cuantos antídotos has hecho?

—¿En total desde que empecé? —Preguntó mientras le preparaba el brazo para extraerle la muestra sanguínea —Más de ochocientos prototipos.

—¿Shinichi los ha probado todos? —La preocupación de Ran por él moreno era evidente.

—No, ni la mitad —confesó sonriendo por primera vez.

Le alegró de que la Haibara se abriese un poco con ella al fin, pues ahora también eran aliadas.

—Debe ser muy duro estar siempre fingiendo ante los chicos de la liga juvenil... No sé si podré hacerlo todo el tiempo.

—Al principio es duro, pero te acabas acostumbrando —Explicó. —Además ayer no se te daba nada mal, no creo que tengas complicaciones.

Se sonrieron con sinceridad tras la respuesta de esta, aunque a Haibara le costase especialmente aceptar a alguien más, sabía que acabarían siendo buenas amigas.

—Te aconsejo que cierres los ojos —Dijo sosteniendo firmemente la jeringuilla. —Por si te marea la sangre.

La obedeció sin rechistar y sintió, casi al mismo tiempo que cerraba los ojos, como la jeringuilla penetraba la superficie de su piel.

—Ya está, ponte algodón en el pinchazo y espérame arriba con Kudo, no tardaré.

Asintió mientras se frotaba el lugar del pinchazo. Estaba deseando salir de allí y abrazar a cierto detective, el cual esperaba dando vueltas en circulo alrededor del sofá para distraerse. Se preguntaba a si mismo cuantas más cosas podían salir mal.

—Si el veneno que Ran se a tomado es uno mejorado... No se que hacer...

Si ya era difícil encontrar el antídoto del suyo propio, imaginarse el de uno mejorado le hacía doler la cabeza. Solo le quedaba la esperanza de que la diferencia fuese prácticamente inexistente.

—"¿Algo tendrá que salir bien, no?" —Pensó.

Ran,por su parte, no tardó en aparecer a su lado con un aire de preocupación parecido al suyo. Se sentó a su lado en silencio y le cogió la mano mientras observaba el suelo.

—Ran... —Susurró.

Era la primera vez que ella tomaba la iniciativa desde que habían vuelto a verse y eso solo podía significar que lo necesitaba más que nunca.

—Ran escúchame, no importa si te has tomado otro veneno, no importa si no hay antídoto.

—¿C-Cómo?... —De todas las respuestas que podía esperarse, esa no estaba en la lista.

El pequeño bajó del sofá y se colocó en frente de ella, quería mirarla a los ojos.

—Ran, ¿Acaso importa no tener 17 años? —Preguntó. — Por que a mi no me importa mientras este contigo.

—Pero nuestra familia... Nuestros amigos... —Empezó aguantándose las lágrimas.

—Sabríamos arreglárnoslas —Dijo apretándole la mano para infundirle fuerzas. —Siempre lo hemos hecho.

Se miraron a los ojos diciéndose todo aquello que no se atrevían a decir con palabras.

—¿Comenzar desde cero, tu y yo? —Soltó la castaña

—Mas bien... Desde siete.


Ahora solo queda que se entere Haibara! Chan Chan xD

Por cierto, no se si recordareis el antidoto de cilantro que duraba d días! que no quede en el olvido! jajaja