¡Muy buenas a todoos! Al fin vengo con la continuación de mi más querido fic, en este caso, el capitulo 21 no es de los más largos, tampoco el mas corto diría yo, pero como es uno de estos capítulos que parto en dos pues narro dos situaciones distintas, está extremadamente ligado al 22 y seguramente lo publique mañana ^^.

Vamos allá con los queridos reviews!

Tefa1103: Una nueva lectora aw ~! Muchas gracias por tus bonitas palabras, espero que te siga gustando como continua y todo lo demás :) !

Karen: Jajajaja pues espero que no te enfades esta vez por que no solo pondré otro mañana si no que seguro que hago 2x1 pues tengo el capitulo 4 del otro fic ya preparado :)! El sobre de Kazu lo estoy reservando para que lo vea la única persona a la que le resultará útil ! ~ lalalala (Hablé demás cierto(?)) Muchas gracias por estar siempre ahí ~

Kid-4869: Sin duda el summary lo dice, los celos de Conan en mi fic están por todas partes :D xDDD son los celos más monos que hay ! Muchas gracias ^^.

Miryale: Aquí la tienes ;) !

Guest 1: Me alegra mucho que sigas leyendo mi fic, reviews así animan a continuar siempre ~! espero que te siga gustando hasta el final ^^

Guest 2: Mil gracias por tu review! No sé como lo hago jajajaja es que este fic es algo que siempre he deseado escribir y lo tengo planeado hasta el milimetro! El día que lo acabe me sentiré muy triste pero realizada a la vez. Muchas gracias ! ^^


Es Cuestión de Genética

Aquel sábado se presentaba lluvioso, la humedad estaba tan presente en el aire que Ryu la notaba incluso en los pulmones. Parecía que hasta el cielo sabía que debía verse con Gin y le avisaba de lo que estaba por venir. Eran las tres y media y debía conducir un largo trecho hasta el laboratorio.

Resopló mientras encendía el coche y recordaba como, una vez más, había tenido que engañar a su mujer, la cual cada día era más y más difícil de engañar.

—No me malinterpretes, me alegro de que vaya bien el negocio, pero casi no tienes tiempo para mi —Le había dicho molesta.

Que mas quisiera el que tener tiempo para su esposa, poder ir de compras con ella, mimarla... volver a aquella época de recién casados. Pero no podía, ahora su alma pertenecía al negro.

Circulaba por las carreteras solitarias, camino del laboratorio abandonado en medio del bosque, donde habían encerrado a aquella chica que había logrado rescatar de sus zarpas, Ran Mouri.

Le quedaban poco más de diez minutos para las cuatro, pero iba bien de tiempo, no quería imaginarse que podría hacerle Gin si no llegase a tiempo.

—No podría hacerme nada —Recordó un poco más tranquilo. —Sin mi su cacharro no funcionaría.

Aquella maquina que tanto esfuerzo les había costado construir estaba al fin terminada, y el era el ratón de laboratorio que la probaría. No temía por su vida, sabía, por pruebas anteriores que le habían hecho, que el daría positivo, pero esa incertidumbre no lo abandonaba del todo.

Aparcó con calma en la parte trasera del edificio abandonado, justo al lado de aquel coche negro que tan bien conocía e intentó serenarse. Miró el reloj y comprobó que solo quedaban dos minutos para las cuatro. Había llegado el momento.

En la puerta trasera dos agentes supervisaban la entrada, pero lo dejaron pasar en cuanto le vieron aparecer. Incluso sabiendo que nadie desconocido entraría en aquel lugar abandonado, las precauciones de Gin eran las máximas. Continuó adentrándose en aquel siniestro lugar, preguntándose en cual de todas aquellas habitaciones habría estado aquella joven, últimamente no dejaba de pensar en ella, era como si temiese por su vida de alguna forma.

Conocía a la perfección el lugar donde se habían citado, la última sala de la primera planta, el único lugar que desprendía una luz tenue y mortecina. Entró sin más miramientos, quería acabar de una vez con aquello.

Gin lo esperaba en el centro de la estancia, tecleando un mensaje rápido en el móvil, ni siquiera levantó la vista al verlo entrar.

—Siéntate ahí —Le indicó señalándole el asiento conectado a la maquina de la que tanto había oído hablar. —Ha llegado el momento que llevamos tantos años esperando.

Gin sonrió fríamente con una de esas sonrisas que no se podían considerar como tal, tan solo un gesto frío de una persona sin corazón. Levantó la vista del móvil justo a tiempo para ver como Ryu se sentaba.

—¿Y esa cara tan larga? —Preguntó manteniendo su terrorífica expresión. —Debes alegrarte por servir para la organización a este nivel.

—Bueno, yo no he tenido elección ¿Cierto? —Respondió sin apenas mirarle a los ojos, poca gente era capaz de aguantar la mirada asesina de Gin.

En apenas cuestión de segundos lo había agarrado por el cuello, y con una pistola en la sien, le dijo:

—Quiero oír como te alegras —Le ordenó sin miramientos.

—E-Es un... verdadero h-honor... —Respondió con el poco aire que le quedaba, intentando ser lo más convincente posible.

—Así me gusta... ¿Lo ves?, no es tan difícil —Dijo riéndose a carcajadas de forma maligna y liberándolo.

¿Que tenía de malo un poco de diversión?, se preguntaba el asesino mirando al que consideraba nada más que un mero ratón de laboratorio. Recordaba haber sido el quien lo encontrara y también recordaba lo fácil que le fue reclutarlo, por que a el siempre le sonreía la suerte, y si no lo hacía, lo tomaba a la fuerza.

Dos agentes vestidos con sendas batas blancas lo conectaron a una serie de cables y se dirigieron a los ordenadores que la controlaban para activarla.

—Será rápido —Le aseguró Gin volviendo a coger el teléfono móvil, al parecer esperaba noticias de sus subordinados, y al no recibirlas, se estaba cabreando pues toqueteaba la pistola con sumo nerviosismo.

La curiosidad se había instalado en la mente de Ryu, evitando hacerle pensar en la maquina que lo estaba analizando, en la cantidad de programas informáticos creados para dar vida a aquella bestialidad que los acercaría a la vida eterna.

—¿Me permites tu brazo? —Le preguntó una de aquellos dos agentes.

Ryu le tendió el izquierdo esta vez, pues ya le habían extraído sangre tantas veces que tenía un montón de pinchazos marcados en el otro brazo.

—¿Todavía no habéis acabado?, ¿Es necesario eso ahora? —La impaciencia de Gin era notable.

—L-Lo sentimos... pero es necesario —Le aseguró la chica nerviosa.

El teléfono de Gin sonó al instante y al asesino se le olvidaron todas sus preocupaciones en ese mismo momento.

—Habla —Exclamó sin siquiera saludar, escuchó lo que le decían con sumo interés. —Perfecto.

Colgó el móvil y marcó otro numero de memoria.

—Vodka, ven de inmediato al laboratorio —Le ordeno sin miramientos, colgando sin darle oportunidad de responder, pues estaba tan acostumbrado a que sus ordenes se cumpliesen, que no necesitaba ni una respuesta.

Sonrió de nuevo, con aquella expresión de maldad que lo caracterizaba, feliz de que por fin su única preocupación fuese confirmada.

—¿Recuerdas a aquella chiquilla, Ron? —Le preguntó acercándose a Ryu. —¿La que tu mismo dormiste para mí?

Le hubiese gustado responderle que no, que nunca había hecho algo así, que aquella chica estaba a salvo del todo.

—Pues parece ser que no está tan muerta como nos ha hecho creer —Le contó. —Yo no me lo creí por supuesto, y mis subordinados han estado investigando hasta ahora.

—¿A-Ah... Sí? —Preguntó fingiendo la mayor indiferencia posible. —Pensaba que se había caído por un acantilado.

—Eso quería hacernos creer, ha salido lista —Dijo riéndose de nuevo. —Pero escúchame bien Ron... De mi no se ríe nadie.

Dicho esto, se fue hacia la puerta y antes de desaparecer le dijo que acabasen sin él, pues tenía cosas más importantes de las que encargarse en ese momento.

—Mi tiempo vale oro.

Montó lo más rápido posible en su porsche 356A donde Vodka lo esperaba sudando por la caminata hasta allí.

—He venido tan pronto como he podido jefe —Le explicó jadeando. —¿Qué sucede?

—Está viva —Dijo sin más arrancando el coche.

—¿Y que vamos a hacer ahora? —Preguntó el de las gafas de sol.

—Vermouth —Dijo simplemente.

Se alejaron del laboratorio como si de una bala de su pistola se tratase, perdiéndose entre la neblina de aquel desafortunado día lluvioso.


Se encontraban reunidos en aquella comisaría intentando digerir las palabras del detective sobre la belladona y Minato. A Shinichi no le quedó más remedio que explicar palabra por palabra cada detalle de lo sucedido con la belladona y el antídoto.

—Pues debes ir allí y buscarla —Resolvió Akai. —Solo tu conoces esa planta y la necesitamos, es un punto clave de la investigación.

—¿No pensarás acompañarle Shu? —Le preguntó Jodie extrañada.

—Eso mismo tenía pensado —Le respondió sin importancia.

—¡No puedes ir! —No pensaba permitírselo. —Eres la última persona a la que la organización debe ver.

—Yo le acompañaré —Dijeron Heiji y Ran al mismo tiempo.

—Lo hará hattori —Decidió el aludido. —Y no protestes Ran, esto es muy peligroso y no te lo permitiré.

—No soy ninguna niña indefensa —Le aseguró cabreada.

—Pues yo diría que ahora mismo eres exactamente eso.

Se levantó para poder meditar mejor su siguiente paso, esta vez necesitaba su cuerpo para protegerse a si mismo y a su compañero... y tenía el antídoto perfecto.

—Iré como Shinichi Kudo —Les explicó esta vez. —Dispongo de un antídoto que dura entre cuatro y cinco días, es más que suficiente.

—¡Ir con tu propio cuerpo es peligroso, Kudo! —Incluso a Heiji le parecía mala idea.

—Lo sé, pero me cubriré lo mejor posible, necesito mi cuerpo para hacer esto y no quiero reproches.

Se dirigió a la puerta para salir de allí y la dejó abierta para que sus acompañantes saliesen también.

—¿Venís o qué? —Les preguntó.

La mirada de Ran era la mas amenazante de todas y lo comprendía, pero no aceptaría que ella corriese más peligro del que ya corría de por si.

—"Puedes apostar a que iré Shinichi" —Pensó la pequeña karateka sin ceder ni un ápice, no estaba muy segura de como conseguiría una de esas píldoras de Haibara, pero la conseguiría costase lo que costase.

—Está bien, Cool Kid —Aceptó la rubia para disgusto de Akai. —En cuanto tengas algo avísanos.

Shinichi asintió y espero a que las chicas y el detective del Oeste saliesen de la estancia para cerrar la puerta.

—Espero que tengas presente que no me quedaré en segundo plano mucho más tiempo —Le aseguró Akai a su compañera en cuanto se quedaron solos.

—Lo sé, Shu... Lo sé.


Muy muy pronto colgaré la continuación ~ nos vemos en el 22: "Cilantro"