¡Hooooooola a todos! *feliz al fin* Traigo un nuevo capitulo de la historia! Pensé que nunca lo haría jajajaja, soy feliz ~ !

Primero me gustaría pedir perdon por la tardanza, y si a alguien se le ha olvidado el punto en el que quedó la historia: Shinichi y Heiji tomaron un tren a Minato tras descubrir que la planta que necesitan para el antídoto se encuentra ahí, pasando primero por la agencia de los Mouri. Asi se quedó el anterior capitulo :) !

Espero que os guste el nuevo :)

Karen: Me alegra que te haya ido bien el examen :) Si era lo del helado hahahaha y en la bolsita hay una serie de regalos que tenía guardados al principio del fic :) ¡muchas gracias por estar ahí! Besos :)

Kid-4869: Le ha costado lo suyo decirlo xD ahora toca el momento de "Chicas en acción" jajajajaja :) Espero que te guste ^^!

PD: HAY UN PEQUEÑO SPOILER SOBRE BOURBON EN ESTE CAPITULO, SI ALGUIEN NO VA AL DÍA CON LA SERIE, EN CUANTO LEA BOURBON, QUE SALTE DE FRASE XD.


A escondidas

Se había levantado poco después que su compañero, y bajaba las escaleras con suma lentitud, intentando hacer el menor ruido posible. Su destino no era otro que el laboratorio de la pequeña científica, pues debía pedirle un favor muy importante del cual dependía enteramente su plan. Conforme se acercaba a su destino, iba eligiendo muy poco a poco las palabras exactas que debía decirle.

Tocó dos veces en la puerta con suma delicadeza, y un leve "pasa" fue lo único que obtuvo como respuesta. Obedeció al instante, y entró en el laboratorio en penumbra de la castaña.

—Hola Ai-chan —La saludó nada más cerrar la puerta, buscándola con la mirada.

Finalmente la encontró entre un montón de informes, escribiendo concentrada.

—Hola —Le respondió sin apartar la vista del papeleo. —¿Pasa algo?

A pesar de haber meditado mucho aquel encuentro, no le salían las palabras idóneas... la pequeña estaba empezando a ponerse muy nerviosa.

—Verás yo... necesito tu ayuda —Soltó sin más preámbulos.

La científica apartó la vista de sus informes en aquel mismo momento, pues realmente no se esperaba algo así.

—¿Qué clase de ayuda? —Preguntó intentando adivinar las intenciones de Ran.

—Sé que Shinichi te lo habrá prohibido, pero yo también quiero ir a Minato —Le contó mostrándose lo mas convincente posible. —Necesito una de las píldoras.

—Me temo que no puedo hacerte este favor —Le respondió volviendo a sus informes. —Si puedes irte te lo agradecería, estoy bastante ocupada.

—¡No! —Gritó a la desesperada, su plan no podía arruinarse sin tan siquiera empezar. —No me puedes hacer esto, ahora yo también estoy dentro y tengo edad para tomar mis propias decisiones, también es mi cuerpo el que está encogido, así que quiero una de esas píldoras.

Las palabras de la karateca asombraron a Haibara de sobremanera, no se esperaba una reacción así de ella, y lo más sorprendente era que tenía toda la razón... desde el momento en el que entró en el secreto, no podían prohibirle nada.

—Aquí tienes —Le tendió automáticamente la cajita roja. —Es la de cilantro.

Una gran sonrisa se formó en su inocente cara al mismo tiempo que cogía la pastilla con rapidez, pues Haibara podía cambiar de idea fácilmente.

—¡Muchas gracias! —Le dijo dándole un efusivo abrazo, pero la científica no fue capaz de corresponderlo.

Salió corriendo hacia la puerta, tenía que darse mucha prisa para llegar a la estación de tren a tiempo, y todavía debía reunirse con Kazuha, pero un último pensamiento la hizo volverse hacia su acompañante.

—Ah por cierto —Comentó desde el umbral de la puerta. —Sé que tienes miedo, todos lo tenemos, incluso Shinichi aunque no lo parezca, pero no por eso dejaremos de luchar, piénsalo bien Ai, confío plenamente en ti.

Tras una ultima sonrisa de afecto, la castaña de larga cabellera abandonó el laboratorio, dejando a Haibara más confundida que nunca, con una extraña mezcla de sentimientos.

—¿Confía... en mí? —Susurró a la nada, pues Ran ya había desaparecido.

Efectivamente, ella se había ido corriendo escaleras arriba en busca de la ayudante que le acompañaría en aquel plan que habían trazado la noche anterior. Ahora que tenía milagrosamente la pastilla, parecía que todo estaba saliendo al pie de la letra.

No necesitó subir hasta las habitaciones, pues la de Osaka estaba ya en el salón con dos mochilas cargadas de aspecto pesado y la cara más cansada que nunca.

—¡Al fin, Ran! —Exclamó nada más verla. —Estabas tardando mucho...

—No te quejes Kazuha, el tiempo era necesario para tomar distancia con ellos y conseguir la píldora —Le recordó mientras le mostraba la pequeña pastilla a su amiga.

—¡La has conseguido! —Corrió a abrazarla emocionada. —¡Te lo dije!

Ahora era la de la coleta la que estaba atrasando la salida, y a Ran no le quedó más remedio que recordarselo a pesar de las ganas que tenía del abrazo.

Cogieron sus mochilas previamente preparadas, y fueron sin más dilación hasta la salida, debían correr si querían llegar a tiempo de coger el mismo tren que los chicos.

Kazuha sostenía firmemente de nuevo, mientras empezaba a correr, aquel sobre que el día anterior no fue capaz de mostrar debido a la revelación de lo sucedido en Minato, pero ella no se rendiría, no sabía porqué, pero le daba la sensación de que la información allí contenida era tremendamente esencial.

—¿Qué es ese sobre que siempre llevas contigo? —Le preguntó Ran con curiosidad, mientras corría a su lado en la desierta noche de Beika.

—Te lo explicaré más adelante, cuando estemos en el tren —Le aseguró. —Te lo prometo.

—Esta bien —Respondió mientras empezaba a sentir el cansancio de aquella carrera.

Continuaron sin detenerse hasta llegar a la estación, pero tuvieron que frenar al instante y esconderse lo mejor posible detrás de una columna, pues los chicos aparecieron casi al mismo tiempo que ellas con la misma prisa, dispuestos a coger uno de los trenes.

—¿Pero como puede ser? —Le susurró Ran a su amiga —¡Si han salido hace más de diez minutos!

—Esto es muy raro... —Afirmó la de Osaka tan preocupada como ella.

El comportamiento de los chicos era de lo más extraño, ¿Donde habían estado todo aquel tiempo? Las chicas no lograban comprender del todo que podían tramar.

—Oye Ran, ya lo pensaremos en el vagón —Zarandeó a la niña la cual se había quedado totalmente ida. —¡Vamos!

Ahora que el camino estaba despejado, corrieron hacia al tren justo en el ultimo momento, y lo cogieron por los pelos.

—¡Un poco más y se estropea todo el plan! —Iba diciendo la karateca mientras entraba en el vagón que les correspondía.

Nada más entrar se sentaron cansadas, dejando las mochilas en el suelo para poder recuperar el aliento y disfrutar un poco del maravilloso paisaje que iba mostrando el tren en movimiento.

Ran no podía dejar de pensar en el inusual comportamiento de los dos detectives, estaba claro que Shinichi le había ocultado algo, y eso la estaba cabreando poco a poco.

—"Ese detective de pacotilla" —Pensaba enfurruñada. —"¿Cómo se atreve a mentirme?"

—Oye Ran... —Kazuha intentaba llamar su atención, la miraba entre nerviosa y decidida, sujetando de nuevo el famoso sobre.

La pequeña desvió entonces la mirada hacia los ojos verdes de su acompañante, para luego fijarse en el sobre por el que había mostrado interés minutos antes.

—¡Cierto! —Exclamó. —¿Qué contiene ese sobre, Kazuha?

A la de Osaka empezaron a temblarle un poco las manos mientras abría lentamente el sobre y retiraba la hojas que contenía.

—Antes de enseñártelo creo que debería contarte algo —Empezó insegura. —Estaba muy enfadada con Heiji por no querer contarme nunca lo que pasa...

—Entiendo como te sientes —Le interrumpió la castaña todavía cabreada con su detective.

—¡No me interrumpas! —Dijo Kazuha molesta. —Estaba muy enfadada así que decidí investigar por mi misma... y acabé pidiéndole ayuda a un amigo mio detective.

—¿Quien? —Preguntó empezando a sentir verdadera curiosidad por esa información.

—Saguru Hakuba, me citó con un amigo suyo, y él me entregó este sobre —Continuo explicando. —Con información sobre la organización.

Los ojos de Ran se agrandaron poco a poco comprendiendo la valiosa información que portaba su amiga en las manos. Era consciente de que haciendo eso tal vez se había arriesgado mucho, pero merecía la pena.

—¿No os siguió nadie? —Preguntó intentando asegurarse de que no les habían descubierto. —Eso ha sido muy peligroso Kazuha...

—¡No te preocupes! Vuestro secreto sigue a salvo —Le aseguro decidida. —Solo quiero demostrar que también puedo ayudaros, haría cualquier cosa por mis amigos.

Kazuha intentaba no llorar, pues no sabía como explicarle a Ran lo mucho que ella y Shinichi le importaban, pero a veces un gesto vale más que mil palabras.

—Gracias Kazuha —Fue lo único que pudo decir la niña mientras se subía al asiento para poder abrazarla.

Ran tampoco sabía como poder agradecerle todo lo que había hecho por ellos, ni como explicarle que no era ninguna inútil, todo lo contrario.

—Eres la mejor —Continuó sin separar el abrazo. —Y quien diga lo contrario miente.

Con sus palabras consiguió arrancarle una pequeña sonrisa, y sus ojos verdes brillaron más que nunca al comprender que su amiga la valoraba tanto como lo hacía ella.

—Será mejor que le eches un vistazo —Dijo pasándole las hojas que previamente había sacado del sobre. —Tal vez encuentres algo importante.

Ran obedeció y empezó a leer, ya conocía la existencia de algunos como Gin, Vodka y Vermouth, pero otros como Bourbon le resultaban de lo más interesantes, pues desconocía que llegase a haber tantos miembros importantes en aquella organización.

—Así que Bourbon es Amuro —Comentó asombrada, pues tenía en muy buena consideración al camarero del Poirot. —Increíble...

—Si pero está infiltrado —Le recordó Kazuha señalándole el párrafo donde lo decía. —Es un policía encubierto.

La pequeña se limitó a asentir mientras digería toda aquella información y pasaba pagina. Empezaba a sentirse un poco mejor, y su cabreo con Shinichi iba disminuyendo notablemente, ahora que ella también sabía cosas que el se había empeñado en ocultarle.

Estaba tan concentrada en ello, que ignoró completamente la foto del nuevo miembro, y se fijó simplemente en el nombre.

—Ron... —Leyó. —Vaya este si que no me suena, pero no hay nada escrito...

Fue entonces cuando reparó en la foto del supuesto Ron, y el mundo se le vino literalmente encima.

—¡No puede ser! —Exclamó totalmente alerta, tirando todas las hojas al suelo.

—¡Ran con cuidado! —La de la coleta empezó a recogerlas sin darse cuenta apenas del terror de su amiga. —¿Qué te pasa?

—E-Es... él —Susurraba intentando que su mente no se colapsase.

Volvió a coger la hoja donde figuraba aquel individuo, y no le quedó una sola duda de su identidad.

—Es Ryu... —Afirmó al fin, sintiendo una pequeña punzada de dolor en el corazón.

Solo de pensar en que había convivido todo aquel tiempo de desaparecida con uno más de la organización se le encogía el estomago. Siempre le había parecido un gran hombre, de buen corazón, que la había acogido en su casa como si fuese su propia hija... tenía que haber algo que se le escapase de todo aquello.

—"¿Esto quiere decir que desconocía que me he encogido en vez de morir?" —Era la única explicación que encontraba, pues ningún miembro de la organización cuidaría de una amenaza para ellos.

—¿Quien es Ryu? —Kazuha la traía de vuelta a la realidad, estaba preocupada por su amiga.

—Ryu Aizawa, es el hombre que me acogió en su casa cuando escapé de la organización —Contó con un profundo tono de tristeza. —Sigo sin poder creérmelo...

—¡¿El dueño del bar?! —Preguntó con total sorpresa, recordando el espectáculo que protagonizó con Heiji tiempo atrás. —¡Claro, yo solo vi a su mujer! Por eso no lo reconocí...

—Si... —La mente de Ran estaba totalmente anestesiada, algo dentro de ella le decía que no desconfiase de aquel hombre que tan bien la había cuidado, pero las pruebas que tenía ante ella le indicaban todo lo contrario.

—¿Crees que deberíamos decírselo a ellos? —Seguía preguntando Kazuha.

—No lo sé... —Contestó en el mismo tono anterior.

Ran solo podía pensar en lo traicionada que se sentía, y en lo confiada que era incluso cuando no debía... ¿Era culpa suya? No estaba segura, lo único que sabía era que se sentía tremendamente confundida, y la necesidad de tener a su lado a Shinichi, empezaba a hacerse presente.