En una misma sala y en una misma mesa, frente a frente, estaban los dos hermanos nórdicos leyendo tranquilamente sus respectivos periódicos. El rubio, además, se está tomando un café mientras que el blanco, incapaz de leer un titular interesante, mira a su hermano de reojo. Al ver que este no le pone la más mínima atención, suspira y vuelve a mirar el periódico. La verdad es que no deseaba ver los titulares, ya que ese día solo se hablaba de su volcán y el gran revuelo que estaba causando.
De repente se empezaron a oír unos pasos que rápidamente iban aumentando su volumen.
- ¿Oyes eso? – Preguntó el islandés algo alterado.
- ¿Eh?
- ¿No oyes esos pasos que se aproximan?
A Noru no le dio tiempo ni a responderle ya que la puerta se abrió de golpe. Se vio entonces que era un niño rubio con unas llamativas cejas. El chico se detuvo un momento y observó la sala.
- ¡ISLANDIAAAAA! – el rubio se abalanzó sobre el islandés y lo abrazó fuertemente.
- Otra vez tú…ya déjame.
- "¿Otra vez?" – pensó el noruego.
- No, tú y yo debemos estar juntos y derrotar a Inglaterra.
Al otro lado de la mesa, Noruega bajó unos centímetros el periódico y aunque inexpresivos, sus ojos estaban atentos a lo que se estaba aconteciendo.
- ¡Suéltame pesado! – protestaba Islandia mientras que con su mano en la cara del pequeño trataba de despegárselo.
Noru más tranquilo al ver que el pequeño no tenía posibilidades con su hermano volvió a prestarle atención al periódico.
- Dame solo un beso y te dejaré en paz – dijo el sealandés mientras señalaba con su dedo la mejilla.
El rubio mayor volvió a quitarle atención al periódico y lo bajó de su cara.
- Bueno, está bien pero solo si me prometes que de verdad me dejarás en paz..
- Palabra de país – dijo Peter con una mano en el pecho.
- De acuerdo... – resignado Islandia se acercó lentamente a la mejilla del pequeño y seguidamente le dio el beso más fugaz que se haya visto.
A Peter se le subieron los colores y salió de la sala todo avergonzado a la vez que feliz, mientras que se decía por lo bajini:
- ¡Me besó, me besó! ¡De verdad que me besó! – se decía mientras se iba con la mano izquierda en la mejilla que le había besado el islandés.
Ice entre asombrado y preocupado se giró para volver a ver a su hermano.
- ¿Sabes hermano? Ese chico me tiene preocu…¡AAAHHH!
Gran susto se llevó el albino cuando vio a un celoso Noruega con un extra de humo saliendo por sus orejas y su periódico partido en dos. Tal fue la dramática situación que el islandés se agarró con su mano derecha el corazón.
Al día siguiente en algún lugar del Reino Unido. Un Arthur Kirkland despeinado, vendado de en toda la cara y algún que otro diente caído por la paliza que le dio Islandia, coge el periódico de la mañana y tranquilamente se dispone a leer el titular:
[Dos volcanes prehistóricos erupcionan]
Arthur se siente interesado y lee el subtitular:
[Los ex volcanes Bouvetoya y Beerenberg de territorio noruego erupcionan después de millones de años.]
El inglés no pudo evitar sorprenderse y echar una risilla.
- ¡Jajajaja! - se reía con una malévolamente - Es obvio que el problema de gases es cosa de familia. – se rió el inglés en tono burlón.
