Dado que me están petando el skype entre KR y abbie, me veo "obligada" ( entre comillas por que lo iba a subir igualmente xD) a subir el capitulo 25! suena gracioso ya que este capitulo debía estar ante ayer si no fuese por que ME HACEN REÍR DEMASIADO y así no hay quien corrija seriamente un capitulo xD me ha costado la vida xDDDDDDDDDD pero al menos llega mas a tiempo que los demás !
Karen: Al final no he tardado tanto xDD pero vuelvo a dejarlo parecido a la ultima vez xDDDD Muchas gracias por los animos ~! espero que disfrutes leyendo el nuevo cap!
erenseva: veo que te has dado prisa en leerlo! eso me alaga mucho . ! realmente este fic es un esfuerzo muy grande que he estado haciendo y siempre me ha hecho mucha ilusión escribirlo ! ShinRan, pues mira, no queda mucho si te soy sincera ! está al caer, has llegado a la historia en un buen momento jajaja, si se quien es Ryuk y ahora que lo dices xDDD si que se parece, pero yo le puse Ryu por que me recordaba a Ron xD (Tonterías mias) Ryu es buena gente ^^! Muchisimas gracias por tu comentario de verdad ^^ me ha hecho ilusión.
KR: ¡Querida KR ! Me has saturado skype e.e xDDD! Heiji es tonto, ya te lo digo yo xDD Las visiones de Ran están también al caer descuida ~ ! hahahaa tienes ShinMei en el cap, un poquito xDDD espero que lo disfrutes y no te enfades con Shin (?) xDD
Búsqueda efectiva
Era una mirada seria, pero Ran no podía decir que contuviese maldad ninguna. No estaba segura de si era solo idea suya, o si tal vez Ryu no pretendía secuestrarla como pensó en un primer momento, pero él solo se limitaba a mirarla impasiblemente con un leve gesto de tristeza.
—Oye Ran, vamos... —Kazuha tiraba de su pequeña mano, sin darse cuenta de lo que realmente estaba pasando.
—¡Kazuha mira! —Le susurró soltándose, indicándole el lugar donde se situaba Ryu.
Pero cuando se volvió a girar, allí no había nadie, tan solo gente paseando a lo largo de la calle y ni rastro de Ryu.
—¿Qué es lo que debo ver? —La de Osaka empezaba a preocuparse por el estado mental de su amiga. —¿Estás bien?
Ran se limitó a correr hacia allí sin poderselo creer, ¿Había sido su imaginación? Estaba segura de que no, ella había visto allí a Ryu y podría apostar cualquier cosa por ello. Miró en todas las direcciones buscando un leve rastro de él, su silueta, pero no tuvo éxito.
—"No puede ser..." —Pensó amargamente. —"¿Me estaré volviendo loca?"
Kazuha, por su parte, siguió a su amiga totalmente sumida en la preocupación, no comprendía nada de lo que estaba pasando en las ultimas horas, Ran le estaba empezando a recordar un poco a los dos detectives.
—¿Que es lo que estás pisando? —Le preguntó a la pequeña nada mas alcanzarla. —Parece una especie de carta...
Ran miró hacia sus pies y se agachó inmediatamente para recogerla. Parecía un simple sobre vacío, hasta que al girarlo el corazón de la pequeña casi se le sale del pecho.
—Para Ran Mouri... —Leyó temblorosa. —¡Lo sabía, él estuvo aquí!
Kazuha se agachó para estar a su altura y leer la pequeña frase escrita en el sobre tan atónita como la niña.
—No entiendo nada... —Le dijo sinceramente, cada vez más confundida.
—Ryu estaba aquí, pero cuando me giré para avisarte se esfumó —Le explicó rápidamente, pues deseaba ver que contenía el interior de la carta. —Pensé que me lo había imaginado, pero parece que no...
—¡¿Me estás diciendo que el miembro de la organización que te rescató estaba aquí?! —El terror se podía leer en la cara de la joven, la cual empezaba a temblar. —¡Tenemos que irnos de aquí ahora!
La cogió en brazos y se echo a correr en dirección al restaurante de los chicos sintiendo el peligro en el cuerpo.
—¡Para Kazuha! —Exclamó entonces Ran, haciéndola detenerse. —Te parecerá una locura... pero estoy segura de que Ryu no es malo...
La mirada de Kazuha expresaba su total desacuerdo, estaba dispuesta a replicarle de la mejor forma posible, pero dos voces muy conocidas a sus espaldas les helaron la sangre.
—¡No me lo puedo creer, Kazuha! —Exclamó la primera de las voces, denotando un total cabreo. —¡¿Pero se puede saber que hacéis aquí?!
—¿H-Heiji...? —Preguntó mientras se giraba y descubría al moreno de sus sueños junto a Shinichi, mirándolas enfadados.
Heiji empezó con su lista de reproches, cosa ya esperada por los otros tres, pero Shinichi simplemente se calló y se limitó a mirar a la pequeña que Kazuha sujetaba entre sus brazos. Ran sabía que una mirada, a veces, dice más que mil palabras.
—Lo siento, Shinichi —Fue lo único que fue capaz de decirle al chico, solo deseaba que borrase esa expresión de su cara.
El detective no respondió, se limitó a cogerla en sus propios brazos y suspirar apesadumbrado.
—Ya lo sabía —Fue lo primero que dijo. —Ya sabía que no podrías estarte quieta y que pasarías totalmente de lo que te dije.
Los dos de Osaka seguían discutiendo, ajenos a la pequeña conversación intima de los otros dos. Se miraron con una mezcla de ternura y culpabilidad, haciendo a Shinichi resoplar de cansancio.
—¿Qué voy a hacer contigo? —Le preguntó juntando ambas frentes, provocando un leve tono rojizo en las mejillas de la niña. —¿Me harás caso algún día?
—Pensé que te enfadarías más... —Le aseguró indecisa, apartándole el flequillo para poder ver mejor sus ojos.
—¿Y quién ha dicho que no lo esté y mucho? —Le preguntó entonces, dejándola en el suelo. —Solo intento guardarme el sermón hasta que vayamos al hotel.
Se giró hacia sus amigos e intentó calmarlos, mientras Ran suspiraba tremendamente triste, ya se esperaba esa reacción en Shinichi.
—¡Yo puedo hacer lo que me de la gana! —Le gritaba Kazuha a su amigo tan cabreada como él. —¡Serás muy buen detective pero por una vez yo me he adelantado!
—¿Pero de que tonterías estás hablando, idiota? —Exigía saber el muchacho echando humo.
Shinichi se acercó a ellos para calmarlos, pues si no querían llamar la atención, estaban consiguiendo todo lo contrario.
—¡Ya es suficiente! —Les gritó consiguiendo detenerlos. —Si queréis discutir, vamos al hotel.
Ambos se disculparon sonrojándose, empezando a caminar sin dirigirse la palabra totalmente separados.
—Ven Ran —Dijo Kazuha mientras la cogía de nuevo en sus brazos intentando aguantar las lagrimas que a la niña no se le pasaron desapercibidas.
Heiji y Shinichi se juntaron también, caminando delante de ellas en completo silencio. La situación era de lo más incomodo, y las dos muchachas se preguntaban como se pondrían al enterarse de las múltiples noticias que tenían que contarles.
No tardaron mucho en llegar al hotel, era el mismo en el que Ran y Shinichi habían estado tiempo atrás, y aunque para la pequeña no fuesen muy buenos los recuerdos que guardaba, para el detective era un lugar muy especial, ni mas ni menos el segundo lugar donde había confesado su amor a la chica de sus sueños.
Subieron a la habitación que pertenecía a los detectives sin dirigirse todavía la palabra, la tensión entre los cuatro era cada vez más tensa si cabe, y cuando al fin entraron y el moreno cerró la puerta, ninguno de ellos sabía por donde empezar.
—Bien, ya estáis explicándonos que hacéis aquí —Shinichi fue el primero en hablar tras un par de segundos en silencio. —Y quiero una buena explicación.
—Algo difícil —Agregó Heiji. —Pues no hay buena explicación que valga para poner en riesgo todo nuestro plan, sois unas egoístas.
—¡Calla ya! —El detective se cansaba de los gritos de su amigo. —¿No puedes estar ni cinco segundos callado?
—Eso digo yo... —La de la coleta miraba a su amigo de la infancia con total desprecio. —Hemos venido a ayudaros.
Heiji iba a responderle de inmediato, pero Shinichi le lanzó una mirada amenazante indicándole que se callase, pues a gritos y reproches no ganarían nada.
—Yo he estado investigando por mi cuenta —Continuó la de la coleta a sabiendas del cabreo de Heiji, realmente estaba disfrutando de aquello. —Y he conseguido la información de esa organización que vosotros no nos habéis querido dar.
—¡¿Qué has hecho qué?! —Heiji no se pudo contener más tiempo. —¡Kazuha tu no tienes ni idea de donde te estás metiendo!
—¡La tengo por que tengo esto que lo demuestra! —Sacó el sobre que tan bien conocían ella y la niña y se lo pasó.
Heiji lo abrió al instante y leyó por encima las paginas con la información de cada miembro de la organización con los ojos casi fuera de sus órbitas.
—¡¿Pero de donde has sacado esto?! —Heiji simplemente no se lo podía creer.
—Hattori cálmate... —Shinichi intentaba una vez más poner algo de paz entre tanta rabia contenida.
Esta vez fue el detective del este el cual cogió el sobre, mientras la pareja de Osaka se miraba con un odio difícil de contener por más tiempo. Examinó todas las paginas en absoluto silencio, y una vez acabó, le lanzó una mirada a Ran.
—¿Habéis sacado alguna conclusión de todo esto? —Le preguntó, pues conocía a la perfección a la joven y sabía que ocultaba algo serio en su mirada.
—Ron —Dijo simplemente, mirando al suelo, pues no era capaz de mantenerle la mirada a Shinichi.
El detective volvió a mirar la hoja donde reposaba la imagen de Ron, sin comprender del todo las palabras de su chica.
—Es Ryu... —Le explicó la niña entonces, sin apartar la vista de la alfombra.
La expresión de Shinichi pasó de la total seriedad a un cabreo sin limites. No podía creer que el hombre en el que había recaído el cuidado de Ran fuese uno más de ellos, simplemente, no podía aceptarlo.
Estaba enfadado consigo mismo, por no haberlo notado, por no rescatar a Ran en el mismo momento en el que se enteró de su ubicación. Sin poder reprimirse más, dio un puñetazo en la mesa con rabia, provocando el silencio inmediato en los de Osaka.
—Shinichi ninguno de nosotros podía saberlo, ni siquiera tú —Ran había adivinado al instante lo que el muchacho pensaba. —No es tu culpa, yo estoy bien.
Se acercó a donde estaba y subiéndose a una silla, acarició su rostro dolido intentando expresarle así que no era culpa de nadie, tan solo una casualidad muy extraña.
—Estoy aquí contigo —Le recordó sin dejar de acariciarle. —No ha pasado nada.
Shinichi agradecía más que nunca el cariño de Ran, pues era lo único que lograba calmarlo en situaciones así, pero no podía negar que ella había estado en verdadero peligro, y el se había quedado tan tranquilo en su casa por la maldita precaución.
—Lo siento necesito estar solo —Les dijo a todos dirigiéndose al ventanal, necesitaba perder de vista todo aquello y relajarse.
—Vamonos Kazuha... —Ran, por su parte, se bajó de la silla triste e impotente por no poder ayudarle. —Será mejor que les dejemos solos.
Ella asintió al instante, pues no había nada que desease más que irse y alejarse de Heiji. Se tomaron de las manos y abandonaron la habitación siendo conscientes de que no se lo habían contado todo, pero entendían que los ánimos de Shinichi estaban por los suelos.
Una vez estuvieron a solas en el pasillo, lo recorrieron sin ánimos hasta llegar a su propia habitación, no era tan grande como la de los detectives, pues iban a compartir la cama.
—Ran ¿Qué vamos a hacer ahora? —Preguntó Kazuha mientras se desplomaba en la cama de cansancio. —No hemos podido decirle ni siquiera que hemos encontrado la belladona.
—Lo sé, pero Shinichi cuando se pone así necesita estar solo —Le explicó con pesar, mientras sacaba ropa limpia de sus mochilas.
Mientras Ran guardaba la ropa en los cajones, Kazuha se quedaba medio dormida en la cama, había sido un día agotador y todas sus fuerzas estaban al limite, solo deseaba dormir...
—¡Espera un momento! —Exclamó entonces, levantándose en el acto. —¡Ran el sobre!
La castaña también dejó lo que estaba haciendo en ese mismo momento, su cabeza estaba totalmente ocupada por Shinichi y la gran preocupación que sentía ante su enfado, por ello, se había olvidado del sobre de Ryu completamente.
Lo sacó de su bolsillo donde lo había guardado todo arrugado, y lo abrió con manos temblorosas, con miedo de lo que le pudiese esperar dentro.
—¿Qué pone? —Kazuha estaba casi tan impaciente como ella, intentando leer lo que su amiga miraba paralizada.
En aquella hoja tan solo había una pequeña frase escrita, una frase tan curiosa como aterradora, la cual heló la sangre de las dos muchachas.
—Saben que estás viva, escóndete —Leyó finalmente la niña, sintiendo como su corazón se paraba en aquel mismo instante, y sus pulmones, se encogían impidiéndole respirar.
