La mañana se hizo. Y Dinamarca parecía no estar dispuesto a dejar a Noru sin su compañía. Ambos se encontraban apartados de la aldea y se habían adentrado al bosque.

- ¿A quién rezas? - Preguntó el danés.

- Rezo a Thor – dijo el más joven.

- ¿No deberías rezar a Odín para que ganemos la guerra?

- No, porque lo que quiero es que te caiga un rayo, no que ganes la guerra.

- Que cruel eres Nor, a veces, y te lo digo como amigo me haces dudar de tu incondicional y sincera amistad.

- Si, si. Lo que digas.

De repente Den vio detrás del noruego un lobo. El rubio notó la inquietud del otro y quiso girarse pero el danés le apretó los hombros como señal de que no se voltease.

Desafortunadamente surgió un pequeño percance...

- Den…

- Shhh…

- Den, maldita sea. Me pica la nariz.

- Pues aguántate.

- Me pica demasiado.

- …

- En serio, no lo puedo soportar.

- …

- Joder, Den ya no puedo más.

- Esta bien, esta bien. Yo te rasco. Levantaré la mano muuuuyy lentamentee – y eso hizo pero al lobo ese gesto le resultó amenazador y gruñó.

- Date más prisa.

- Ya llego, ya llego ¿es que no ves que al lobo le molesta?

- Me da igual.

El danés llegó a la nariz del rubio y le empezó a rascar. Esto fue el colmo para la bestia que sin dudarlo corrió hacia la pareja.

- ¡Cuidado! – Dinamarca empujó a Nor a un lado y este cayó al suelo.

El lobo entonces comenzó a atacar a Den. En un intento por soltarse de sus garras, el danés le dio una patada en el estómago. La fiera se soltó pero volvió a saltar sobre él, le cogió de la barriga y lo lanzó contra una gran roca. El golpe fue tal que le hizo perder el conocimiento. El animal se dirigió a por el danés pero Nor reaccionó y le lanzó una piedra antes de que despedazara el cuerpo de Dinamarca. Luego cogió una gruesa rama y se fue en busca del animal. El cual no dudó en atacar. Este le pegó con el palo pero solo le hizo un rasguño en la boca. La fiera rápidamente se volvió a abalanzar sobre el chico, el cual se protegió con la rama mientras que el lobo la mordía con violencia. Al ver que el palo estaba a punto de romperse le pegó un puñetazo, se incorporó y tras una desenfrenada lucha el lobo murió mientras que Noruega muy mal herido se rindió sobre la nieve.

La larga ausencia de los jefes creó pánico sobre sus hombres, los cuales partieron en su búsqueda.

- Danmark! Danmark! – gritaban los daneses.

- ¡Jefe Noruega! – exclamaban los noruegos.

Esos chillidos hicieron despertar al rubio mayor que vio tirado en frente suya al oji azul y alrededor su sangre derramada. Den se hizo fuerte y se reincorporó para luego alzar el cuerpo de Noru. Islandia, mientras tanto, se encontraba entre las mujeres dentro de una choza. Él esperaba en la puerta mientras las noruegas preparaban el pan.

- ¿Viste a los daneses? Yo no se como no se les cae la cara de vergüenza. Menudos fachas y huelen fatal – dijo una morena.

- Pues pueden oler todo lo mal que quieran porque a esta de aquí les gustó mucho – comentó otra que estaba amasando el pan.

- Si. Pero bien engañada que me tenían. Decía que tenía esto – dijo la rubia separando las manos – y era esto – prosiguió juntando las manos.

- ¡Oy, pobrecito! – Dijeron las otras dos simultáneamente y riéndose.

- Pues a mi marido se le deberían caer los genitales porque solo los usa para dos cosas: mear y ya sabéis que más y como que no se esmera – comentó la amasadora.

Islandia escuchó la conversación y desconociendo el significado de lo que hablaban, intervino.

- ¿Genitales? ¿Qué es eso? – Preguntó curioso.

- ¡Miradle que mono! – Dijo la morena.

- Pequeño, los genitales son una cosa que tienen las personas para hacer felices a otras personas y así conseguir que te quieran aún más.

- ¿Y dónde está eso? ¿Y como se usa?

Las mujeres rieron.

- Están entre las piernas.

Islandia se miró la zona.

- Pero si eso yo lo uso para orinar – replicó.

- Ice, créeme cuando seas mayor podrás darle un nuevo uso. Pero tendrás que esperar.

El islandés reflexionó sobre ello.

"Si a Dinamarca se le caen los genitales no podrá hacer feliz a mi hermanito ya que no los podrá usar y así me querrá más a mi que si los tengo".

Islandia cerró los ojos, juntó las manos y empezó a rezarle a la diosa del amor, Freyja.

- Por favor Freyja, haz que se le caigan los genitales a Dinamarca, por favor. Haz que se le caigan. Por favor diosita queridísima, haz que se le caigan y que me perdone porque a partir de ahora no podrá orinar.


Thor: era el dios del trueno.

Odín: dios de la guerra.

Freyja: la diosa del amor y la fertilidad.