¡Hola chicos! Sé que pensabais que se acabaría antes el mundo antes de que yo juntase a esos dos, pero bueno, todo lo bueno se hace esperar xDDD, lo que pasa es que si esperabais que continuase en este cap con lo que pasó con esos dos tortolitos... ahora me vais a matar XDDD pues Shin y Ran no aparecen en todo el capitulo XDDD pero creo que me perdonareis al saber el tema de este capitulo, pues es un tema tan esperado como juntar a esos dos. ¡La verdad de Ryu! ¡Su importancia en esta historia! AAAL FIN LO CUENTO XD estoy que tiro la casa por la ventana xDD espero que os guste ^^!

Me muero con tanto review OS ADORO A TODOS o Muchísimas gracias, me hacéis sentir realizada.

MichBelen: De momento no hay beso entre ellos, pero tengo todo planeado no temas ^^! Haibara en mi historia es bastante importancia, ella trae la solución digamos xD Respecto a tu pregunta, no se muy bien que haré con Haibara en el sentido amoroso, pero si sé que a Saguru no tengo planeado sacarlo más, es una pena, pero en próximos fics si saldrá ^^! no te preocupes! Disculpa por no haber respondido es que a veces se me va la cabeza xD ¡Ahora ya sé quien eres! me alegra que te guste mi historia ^^ Muchísimas gracias!

WhiteLady20: ¡El gran beso! y no ha sido ShinbeareexMei xDDDDDDDD pero se que te ha gustado igual ~ ¡Gracias por comentar!

Angel-Laura: No te preocupes! eres una de mis fieles lectoras igualmente! jajaja, y yo tuya sin duda, me alegra mucho que te haya gustado, estaba muy nerviosa cuando lo subí, no me convencía, el momento Haibara sabía que sorprendería xD Muchas gracias!

Karen: ¡Querida Karen! Sabía que te alegrarías de verlo, debías estar pensando ya que nunca lo subiría no? jajajajajaja El comentario de Haibara era muy necesario xDD me alegra que te haya gustado ^^! Y gracias!

yuu-chan246: Si! lo del abrazo por la espalda lo tenía planeado desde el primer cap así que imaginate xD tenía que hacerlo si o si, por que me pareció un acto de demostración de carió silencioso xD Muchas gracias por comentar ^^!

Ladeth Van Gohg: ¡Nueva lectora! Y una que se frustra al ver que no está terminado DDDD: Lo siento :C, pero... No dejaré el fic a medias así que no tienes que temer xD acabaré el fic aunque sea lo ultimo que haga! jajaja, al menos espero que te haya gustado ^^! Muchas gracias.

Erenseva: Debo decir que tu has llegado a mi historia casi justo para ver el momento tan deseado jaajajaja ! Muchas gracias por tus palabras! he sufrido escribiendo por que quería que fuese el momento perfecto! Y leer cosas así me tranquiliza (y me sonroja xDD) La lupa es reflejo de la locura de mi mente demente xDDDDD Muchas gracias una vez más :)!


La verdad de Ryu

Había tenido que soltar otra de sus tantas y múltiples escusas para poder salir a despejarse un rato. Era consciente de que habían llegado a un punto en su relación en el que ella simplemente decía que si a todo, lo dejaba hacer mientras poco a poco un tupido velo se alzaba entre ellos.

¿Qué podía hacer? Verdaderamente nada, solo seguir y seguir fingiendo hasta el día en el que se terminase aquello, hasta el día que dejase de ser valioso para esa organización delincuente. ¿Pero realmente lo deseaba? Estaba claro que no, que si algo a él le importaba era y sería siempre su mujer, la persona a la que ama, pero precisamente por ella, debía seguir actuando así, protegiéndola de ellos.

Caminaba sin un rumbo fijo dejando que el leve viento acariciase su cara, cerraba los ojos, se permitía el lujo de sentir y no pensar más de la cuenta. No pretendía llegar a un lugar en concreto, pero sabía que sus pasos lo estaban llevando al sitio donde todo empezó, para bien o para mal.

—"Más para mal que para bien" —Pensó sonriendo con un pequeño toque de melancolía, mientras observaba la expendida vista que tenía a su alrededor.

Un pequeño campo verde rodeado del mismo tipo de planta por todas partes se alzaba ante él, en el centro, se podía observar una vieja casa en ruinas, una que tiempo atrás había sido un alegre hogar donde vivir, con su naturaleza particular.

Ryu no solía ir allí, por no decir casi nunca, solo cuando la organización lo requería, o cuando los viejos recuerdos explotaban en su cabeza y necesitaba revivirlos. Él mejor que nadie conocía esa casa y esas plantas, pues había vivido allí diecisiete años de su vida. También recordaba el lugar exacto donde había dado su primer beso a Hana, uno que nunca olvidaría, entre otros.

No podía negar que tan solo tenía buenos recuerdos de su hogar, y a pesar de todo, seguía siendo su hogar, por muchos años que pasasen y por muy ruinoso que estuviese, todavía podía ver con claridad lo que un día fue. Tampoco lamentaba haber nacido allí, y aceptaba las consecuencias de haberlo hecho, solo había una cosa que lamentaba haber hecho desde que estaba en esa organización, y esa era el secuestro de aquella muchacha.

Muchacha o niña, no es que lo tuviese muy claro, lo único que tenía claro es que había sido envenenada de alguna forma, y que su propia planta, la belladona, era un elemento crucial, ¿Por que si no habría recolectado unas cuantas ante sus propios ojos?

Suspiró con ironía, y pensó en que realmente no necesitaba saber los planes más oscuros de esa organización, ni la relación de la chica y el detective con ellos, pues poco a poco, uniendo los hilos, el mismo iba encontrándose con la respuesta.

¿Tendría que haberle contado su historia a la joven? Tal vez, pero ya no había vuelta atrás. Se consolaba pensando en que al menos le había dado el mejor de los consejos: Esconderse.

Se sentó en la hierba, como horas antes había visto hacer a Ran y a su acompañante, y observó el cielo nocturno mientras aspiraba el olor tan conocido para él de la belladona. Como muchas otras veces que iba allí, un montón de recuerdos se arremolinaban en su cabeza buscando la forma, y poco a poco, la imagen de una persona muy conocida inundó su mente al completo.

Se trataba de su abuela, una mujer amable y bondadosa, muy conocida en Minato por sus infusiones y demás tratamientos a partir de la hermosa planta que crecía en su jardín. Lo que nadie sabía, era que guardaba sus mejores creaciones con la planta para ella misma. Se pasó largos años buscando la formula de la vida eterna, soñaba con la eterna belleza a lo largo del tiempo.

—Pero no todo salió como ella esperaba... —Dijo tristemente, mientras recordaba uno de los peores días de su vida.

"Aquel día, se encontraba haciendo los deberes en el salón de la casa cuando escuchó unos gritos de felicidad en el sótano, donde tenía montado una especie de laboratorio. Bajó temeroso, sin comprender bien que pasaba, y se encontró con un rayo de luz verde totalmente cegador, que le impedía vislumbrar con claridad lo que pasaba en la estancia.

¡Lo he conseguido, Ryu-kun! —Gritaba de felicidad su abuela. —¡Solo tengo que bebérmelo.

Todo aquello le sonaba muy mal, una sensación extraña invadía su cuerpo.

¡No te lo bebas! —Gritó con todas sus fuerzas, pero fue demasiado tarde.

Nada más rozar con la lengua el intenso liquido verde, una fuerte explosión lo arrasó todo, llevándose a Ryu por delante y dejándolo inconsciente entre los escombros de la casa que un día fue su hogar. Solo él sobrevivió".

No pudo evitar que una pequeña lágrima recorriese su rostro hasta la comisura de sus labios, solía pasarle siempre que pensaba en su abuela, al fin y al cabo, se podía decir que ella era la responsable de lo que le había pasado, pues desde aquel día... toda su vida había cambiado.

Tardó varios años en darse cuenta de que algo en él estaba mal, su juventud era algo que la mayoría de la gente elogiaba e incluso muchos sentían envidia, pero el sabía muy en el fondo, que guardaba relación con lo sucedido aquel día.

Y sus dudas quedaron más que claras el día que vio a Gin entrar por la puerta de su despacho con aquel maletín de dinero, ese día supo que esa organización sabía lo que le pasaba, dándole otro motivo más para aceptar. Fue entonces cuando se confirmaron sus peores expectativas... el estar encadenado permanentemente en los diecisiete años.

No crecía, no envejecía... simplemente se mantenía estancado en una edad que no le pertenecía, y no sabía cuanto tiempo podría seguir fingiendo que cumplía años sin ser sospechoso. Eso era lo que más le preocupaba.

Él era la clave de una investigación de más de cincuenta años en busca de la vida eterna, ideales que compartían con su abuela, y ahora que al fin lo habían encontrado, habían conseguido llegar a la clave del asunto. A partir de su código genético, habían logrado obtener la formula de la juventud.

Estaba tan enfrascado en sus recuerdos que no notó la presencia de un nuevo acompañante en la oscuridad del jardín. Se le acercó lentamente, hasta asegurarse de que podía oler su característico perfume.

—Vermouth... —Dijo despacio, parándose en cada letra, sin recostarse.

—La misma —Respondió formando una de sus sonrisas de hielo. —Es un placer verte una vez más, Ron.

Lanzando un largo suspiro, Ryu se incorporó lentamente, y observó con curiosidad y un poco de miedo a la mujer que lo acompañaba.

—Creo que no puedo decir lo mismo —Respondió mostrándole también una media sonrisa. —Siempre que nos vemos es por algo malo, me temo.

La sonrisa de Vermouth ganó más fuerza y acarició su larga melena albina gustosamente.

—Tienes razón —Afirmó sin esconderse. —Creo que tu y yo compartimos un mismo sentimiento.

Esas palabras pillaron casi por sorpresa al hombre, el cual la miró por primera vez con expresión de desconcierto.

—¿A qué te refieres? —Preguntó con tremendas dudas.

Ella tardó un rato en responder, le gustaba sembrar la duda en la gente, despistarlos.

—A que ambos sentimos debilidad por alguien —Explicó sin deshacer la sonrisa de extraña maldad. —Alguien por quien no deberíamos.

La expresión de duda se reafirmó en su mirada, hecho que provocó una pequeña risa en Vermouth.

—Ran Mouri —Susurró con esa voz sexy que la caracterizaba, haciendo a Ryu entender totalmente sus intenciones.

Pero le costó más poder comprender cual era su debilidad, ¿Cómo podía alguien como Vermouth sentir debilidad por otra persona? La respuesta le llegó con una facilidad instantánea.

—El detective... —Inquirió mirándola con seriedad.

—Yo prefiero llamarle Silver Bullet —Le respondió cautelosamente. —Sé que él es la bala plateada que acabará con nosotros algún día, Ron.

La cabeza del susodicho estaba apunto de explotar del gran mar de dudas que se había formado, pero ella continuó impasible.

—Lo conocí hace tiempo, fue ahí cuando comprobé que seguía vivo —Contaba. —Lo que no me esperaba es que fuese de otra forma distinta.

—¿A que te refieres? —Le preguntó empezando a enfadarse.

Pero la sonrisa burlona de Vermouth se transformó en una de incomprensión al darse cuenta de que no conocía el secreto de la APTX4869.

—Vaya, estaba segura de que lo sabías —Dijo con un leve tono de decepción. —Ahora es un niño de siete años, podría apostar que eso es lo mismo que ha pasado con su noviecita, es una lástima que Gin se haya dado cuenta de que sigue viva.

El miedo personificado se formó en la cara de Ryu al escucharla mencionar a Gin, de todos los miembros de esa organización, era al que más temía, no podía soportar la idea de ver a la joven en las manos de ese ser despiadado.

—¿Cómo te has dado cuenta? —Le preguntó entonces, rindiéndose a la realidad, no sabía porqué pero sentía que podía confiar en Vermouth.

—Por que lo vi en tu mirada —Le explicó con simpleza. —Lo mismo que yo sentí en su día.

Ella se acercó hasta sentarse a su lado, permitiéndole unos minutos para pensar.

—No lo comprendo... —Admitió con sinceridad. —No te lo tomes a mal pero... al fin y al cabo, eres la hermana del jefe.

La sonrisa fría de Vermouth se volvió una expresión seria y sin vida, parecía que Ryu había entrado en una zona peligrosa.

—No vuelvas a repetir eso —Lo amenazó cortante. —¿Me has entendido?

Ryu sacudió la cabeza afirmativamente, conocía lo despiadada que podía ser a veces, y no deseaba que el que fue su hogar se convirtiese en el lugar de su asesinato.

—Aunque no te lo creas... —Empezó con un leve tono de tristeza. —A mi tampoco me gusta ser un experimento de mi hermano.

Conocía poco de la historia de Vermouth, por no decir nada, tan solo que ella era como él, dos personas que no envejecían, se mantenían estables en el tiempo. Tal vez solo él podía comprender realmente ese sentimiento.

—Créeme que a mi tampoco... —Le aseguró muy convencido. —Pero no tenía elección.

—Nadie la tiene —Le respondió volviendo a sonreír. —Espero que hayas perdido las esperanzas de salir de esta organización, por que no lo harás.

—Pero tú...

—No importa lo que yo haya dicho —Lo interrumpió levantándose del suelo, volvía a mostrar su tono frío de voz. —El día que Kudo derrote a la organización, yo me iré con ella, al igual que tu.

Vermouth ahora le daba la espalda, y el casi se lo agradecía, pues no podía negar que por un momento había sentido esperanzas, pero ella llevaba la maldad impregnada en la sangre, y era difícil mostrarle que había una esperanza.

—Y mientras eso no pase... debemos seguir, para eso estoy aquí —Continuó mientras se giraba para mirarlo, ahora era la Vermouth de siempre. —Tienes una nueva misión.

El mundo se le cayó a los pies, ¿Qué debía hacer ahora?

—El jefe está muy enfadado con uno de los agentes, el cual ha fallado su misión más importante —Le explicó. —Dado que Gin no es apto para este trabajo, te lo han encomendado a ti.

Se imaginó lo peor que le podía pasar, adivinando con pesadumbre la misión que le iban a encargar...

—Debes acabar con Vodka y completar su misión fallida —Explicó impasible. —Encontrar y matar a Ran Mouri.