En Reykjavík, Ice se encontraba tranquilamente en su gran casa tomándose en solitario un baño de burbujas caliente dentro de su lujoso jacuzzi. Fue entonces que el timbre sonó.
*Din dong din dong* - se escuchaba.
-Ya voy, un segundo, deje al menos que me ponga la toalla – replicó.
- Puesta toalla y llegado a la puerta, el albino prosiguió a preguntar quien se hallaba tras la puerta.
- ¿Quién es?
- ¡Servicio de correo Express! – canturreó una voz muy familiar.
Islandia, el cual ya se imaginaba quien sería, abrió la puerta. Miró de frente pero no vio nada ni nadie. Así que bajó la mirada y allí cual fue su sorpresa que vio un gran ramo de flores sujetado por un ser diminuto del que solo asomaban unos pelitos rubios.
- ¡Tachan! – asomó el niño la cabeza - ¡Esto es para ti! – Exclamó Sealand con una amplia sonrisa – Ten. Cógelas.
El islandés estaba alucinando y solo se limitó a coger el ramo.
- Ahí dentro hay una tarjeta. Léela después de que me vaya.
- ¿Cómo has llegado aquí?
- Me ha traído el tonto de Inglaterra porque papá Suecia le mandó que cumpliera de sus deberes como hermano.
- ¿Arthur?
- Si. Está aparcado en la casa del al lado. No quería aparcar en frente tuya.
Islandia se asomó para verlo y vio un coche con el rubio cejón dentro y el cual le dedicaba una mirada retadora.
- Vaya, no me había fijado – dijo mientras le respondía con la misma mirada desafiante al inglés.
- Bueno, yo ya me…
Entonces Peter se dio cuenta de lo inoportuno que había sido para el islandés al observar que solo llevaba una toalla, para tapar lo justito de ya nos imaginamos que, y como el agua corría por el perfecto torso de Islandia. Más rojo que un tomate solo atinó a quedarse mudo y paralizado.
Pero el discordante Arthur fastidió la magia del momento con el molesto ruido del claxon. Sealand se vio obligado a reaccionar.
- ¿Eh? ¿Cómo? Bu-bueno me la-largo, nos vemos – y salió corriendo. - "¡Ahh! ¡Qué vergüenza!"
Islandia entró en su casa. Camino dentro del salón y rebuscó la nota dentro del ramo de flores. Una vez encontrada, abrió la tarjeta y leyó:
Para el mejor país del mundo.
De tu nación secreta. Sealand.
