¡Hola a todos! Aqui vengo con el capitulo 29! aish... estos dias estoy escribiendo ya el final del fic, y ando algo deprimida, pero bueno, no pasa nada, algun dia tenía que llegar, a vosotros aun os queda por leer, no os preocupes ^^! el capitulo 30 y 31 son capítulos bastante intensos! Así que iros preparando para lo que viene leyendo este capitulo tranquilito :)!

Karen: Si.. el final se acerca! pero haré mas fics ! mi imaginacion tiene demasiados planeados, no te preocupes ^^ ! y me refiero a estos largos enormes que me marco xD no a los mini-fics xD Este capiitulo te encantará! o eso espero jaajajaja :)! Muchas gracias.

Angel-Laura: ¡Ryu no es malo! pero esta en una situación demasiado comprometida, imagino que de alguna manera saldrá victorioso (?) Vermouth es una mezcla de buena/mala muy extraña y misteriosa xD Gracias por comentar ^^!

MichBelen: ¡Yamamura es uno de mis idolos! xDD ese hombre es el mejor de DC no puede haber alguien tan tonto en el mundo, es sencillamente genial xDDD Si no te preocupes, saldrá en otros fics y algún Shot! :) Es que de todas las cosas que vermouth puede ser del jefe... esposa dudo que lo sea... así que se me ocurrió hermana xD asi de simple, jajajajaja no te diré como muere ni a manos de quien, pero te digo que si muere !

erenseva: Ryu tiene 24 años, asi lo he tenido planeado siempre xDD el y su mujer son una pareja recien casada, y el se tuvo que ocupar de los negocios failiares a una edad temprana debido a la muerte prematura de su padre. Me inspiré en una persona para el personaje de Ryu, alguien que no aparenta ni de lejos su edad, pero que pasan los años y el siempre está igual xD parece tener la juventud eterna xDDDDDDD. Akai saldrá bastante al final, no te preocupes xD el solo está esperando para dar el ultimo paso. Supongo que... en algun momento hay que llegar al momento principal de la historia xDDDDDDDDDDD solo puedo decir que ya he escrito el momento en el que Shinichi acaba su historia en el hospital y me puse a llorar un poco xDDD.


La reunión

Haibara daba vueltas en circulo en el centro de la gran suite. Los demás se dedicaban a observar los nervios nada normales de la científica, pues estaban acostumbrados a que fuese precisamente ella la que aguantase fríamente la presión. Por todos lados, en la cama, en las mesas, incluso en el suelo, estaban esparcidos los objetos de laboratorio de la pequeña, y en la nevera portátil semi-abierta, se podían ver las plantas de belladona.

Heiji y Shinichi se miraban inquietos, uno un poco triste, y el otro aguantando una gran felicidad, mientras las chicas tenían la mirada perdida en puntos inexactos de la habitación.

La puerta se abrió, y la ultima persona de la reunión entró, no era otro que el profesor Agasa.

—He traído el agua que me pediste, Ai-chan —Le enseñó la gran jarra que traía en las manos. —Tranquila no me han hecho preguntas.

Ella asintió aliviada, y le pidió que la guardase en la nevera junto a la belladona, estaba claro que la necesitaría para empezar con el antídoto.

—Veréis, os he reunido aquí por que, queramos o no, hemos llegado a una situación bastante critica —Empezó su explicación. —La organización está buscando a Ran.

Todos excepto Ran y Shinichi, profirieron un grito asustado, y el detective del este se levantó de su asiento para mostrar su rabia.

—No conseguirán encontrarla —Le aseguró con total convencimiento. —Tendrán que pasar por encima de mi cadáver.

La karateca sonrió muy sonrojada, intentando no pensar en aquellos momentos que había vivido en la intimidad con él un rato antes. Se levantó y le tocó el brazo para tranquilizarlo.

—Shinichi tranquilo —Le dijo sin poder mirarle a los ojos. —No me pasará nada.

Pero el detective no lo tenía tan claro, algo dentro de el le decía que la organización la encontraría, que no pararían hasta conseguirlo, y entonces, algo terrible sucedería.

—No sabemos lo que pasará —Haibara los interrumpió. —Pero haremos lo posible para conseguir que eso no suceda.

—¿Qué pretendes decir? —Preguntó Heiji, el cual se había mantenido en silencio todo ese tiempo.

—Pretendo decir que haré el antídoto, y un vez lo tenga, iremos al laboratorio escondido de la organización, y destruiremos su maquina —Explicó intentando no temblar. —No dejaré que nos encuentren, por que los encontraremos nosotros antes.

—¡Así se habla! —Exclamó el moreno, muy de acuerdo con su idea. —¡les daremos una buena!

Pero Shinichi no estaba tan alegre como su amigo, pues había algo que no acababa de comprender.

—¿A que maquina te refieres? —Preguntó con seriedad. —Nunca me has hablado de ella.

La pequeña suspiró sin poder evitarlo, estaba claro que no le hacía gracia ninguna hablar de aquello.

—Esa maquina es el proyecto en el que llevan trabajando todos estos años —Explicó apesadumbrada. —El proyecto final de su misión, conseguir la vida eterna, mientras yo estuve en la organización, nunca conseguían que funcionase, pero entonces apareció Ryu, y todo cambió.

—¿A donde quieres ir a parar? —Ran no pudo evitar sobresaltarse al pensar en Ryu, no podía negar que tenía una gran conexión especial con él.

—Reclutaron a Ryu por que el tenía la solución a todos sus problemas —Le respondió. —Es lo único que sé, así que no puedo ser más concisa, lamentándolo mucho.

Ran simplemente asintió, no estaba muy segura de si aquello significaba que el no era malo, quería creer que era una buena persona, necesitaba saber que lo era.

—¿Estás bien? —Shinichi veía las dudas en su cara.

—Si, no es nada —Le aseguró.

El detective no le creyó del todo, pero no era el momento más adecuado para ponerse a discutir sobre ello. Se volvió hacia Haibara.

—¿Sabes como llegar al laboratorio? —Preguntó poniéndose serio.

Ella dudó unos instantes, su memoria había borrado muchos momentos desagradables que no quería recordar, pero esto era algo indispensable, así que haría todo lo posible por intentar recordar el camino exacto.

—Yo sé ir —Ran interrumpió los pensamientos de los presentes. —No os preocupéis yo sabré llevaros a él, estuve encerrada allí.

—Eso nos ahorrará mucho trabajo —Aseguró la científica. —Gracias Ran.

Sonrió al escuchar su nombre en la boca de Haibara, nunca se imaginó que la pequeña llegase a cogerle confianza de aquella manera, pero saber que lo había conseguido la reconfortaba. Se cogieron de la mano unos segundos, dándose fuerzas la una a la otra.

—Intentaré tener el antídoto lo antes posible —Comentó. —Mientras tanto, será mejor que planeéis la mejor forma de entrar en el laboratorio, tu puedes explicarles lo que recuerdes de el, cada detalle es importante para conocerlo y que nadie se pierda, todo debe salir bien.

—Déjalo en mi mano —Ran estaba convencida de que recordaba lo suficiente para poder llegar, pero el interior no lo dominaba.

—Las salas de dentro las recuerdo yo, entre las dos podremos hacer una maqueta del lugar —Se sonrieron con seguridad, debían estar unidas en esto. —Ahora podéis iros y descansar todos.

Los cuatro adolescentes salieron de la suite de Haibara y el profesor y se dirigieron cada uno a su habitación, los chicos por una parte y las chicas por otra. Ran no podía negar que deseaba pasar un rato más con el detective, y cuando sus miradas se cruzaron, notó que el también lo deseaba, pero sabía que su amiga la necesitaba más, así que con un triste gesto, le dijo buenas noches y acompañó a Kazuha a su habitación.

Nada más cerrar la puerta, la de la coleta estalló en lagrimas.

—Creí que me iba a besar —Aseguró tirándose en la cama totalmente disgustada. —¡Estuvimos a punto! Pero entonces...

—¿Qué pasó? —Preguntó la karateca sentándose a su lado y tomándola de la mano.

—Me dijo que ojalá pudiese entender que estaba pasando —Explicó. —Que estaba tremendamente confundido y necesitaba tiempo para pensar.

Las lagrimas continuaron cayendo una detrás de otra, y Ran le cedió amablemente un pañuelo para que se limpiase.

—Ya sabes como es Hattori, es incapaz de admitir sus propios sentimientos, no sabe como hacerlo —Ran hablaba sinceramente. —Pero eso no significa que no te quiera Kazuha, tu sabes que si lo hace y mucho.

—Yo ya no se nada... —Asegura dándose la vuelta y aplastando su cara en la almohada. —Necesito desconectar, dejar de pensar en ese idiota.

—Te vendrá bien dormir —Dijo mientras cogía dos pijamas de las mochilas. —Pontelo, mañana será otro día.

Se vistieron en silencio, cada una concentrada en lo suyo, y cuando al fin se acostaron en la cama, ambas se quedaron mirando el techo el la habitación, en un estado de inconsciencia.

—¿Qué crees que pasará? —La de Osaka rompió el silencio apremiante.

Ran no estaba segura de haber entendido su pregunta, pero en el fondo sabía a que se refería.

—No lo sé Kazuha, ojalá lo supiese —No quería desanimarse ni pensar en el futuro próximo, y mucho menos desanimarla a ella. —Lo único que sé es que daremos todo para que nada malo ocurra.

Ella asintió con la cabeza, un poco más calmada. No quería que nadie muriese a mano de esa gente cruel, pero sentía como si tuviese un reloj en su interior, uno que no paraba de hacer tic-tac, indicándole las horas y minutos que quedaban para que algo terrible sucediese.

Ran también lo sabía, pero prefería guardarse esa idea en lo más profundo de su ser. Tenía la sensación de que una desgracia se cernía sobre ellos de una forma inmediata, y debían aprovechar el poco tiempo que podía quedarles, así que cerró los ojos, y pensó en un buen recuerdo, en lo sucedido momentos antes de subir a la reunión mientras poco a poco se quedaba dormida.

"Separaron sus labios lentamente, como si el universo se hubiese parado tan solo para ellos dos, y contemplaron los ojos del otro como si fuese la primera vez.

Ran yo... —Tenía la voz ronca y casi sin fuerza.

No digas nada... —Ella colocó un dedo en sus labios para indicarle silencio. —Solo disfrutemos del momento, no pensemos en nada más.

Lo abrazó una vez dijo eso, y se quedaron así un buen rato. Podían pasar segundos, minutos o horas, que ninguno de los dos tenía intención de deshacerlo. Sus latidos estaban prácticamente compenetrados, y el único ruido que se escuchaba de fondo, provenía de la piscina.

Tengo una idea —Dijo entonces el detective. —Ven Ran.

La ayudo a levantarse, y poco a poco, se quitó la camiseta, los zapatos y los pantalones, quedándose tan solo en ropa interior.

¿Qué te parece si nos damos un baño? —Le preguntó con una amplia sonrisa, al ver lo roja que estaba su chica.

Ran, por su parte, no podía evitar fijarse en el torso desnudo del detective, pero intentó apartar la visa o no podría recobrar nunca la concentración. Se quitó también la camiseta y los pantalones cortos.

¡Estoy lista! —Le dijo emocionada, pero entonces se dio cuenta de que ahora era él el que la miraba boquiabierto. —¿Se puede saber que miras?

Parpadeó unos instantes y vio que Ran lo había pillado, pero a diferencia de ella, a él le daba exactamente igual.

Miro lo bonita que eres —Respondió cogiéndola de la mano. —¿Vamos?

Asintió incapaz de explicar las mariposas que se arremolinaban en su estomago ante las palabras del muchacho, y aferró su mano con toda su fuerza mientras saltaban juntos al agua.

Estaba tremendamente fría al sentir el primer contacto con ella, y unos ligeros temblores invadieron ambos cuerpos.

Pensé que estaría aclimatada —Se quejó Ran. —¡Este hotel ya no me gusta!

Shinichi se rió ante su ocurrencia y la atrajo hacia él para darle calor en un abrazo muy cerrado.

Hace mucha calor, es normal que no este aclimatada —Le susurró en el oído. —¿Estás mejor así?

Colocó su cara en el hombro de Shinichi, y se dejó llevar por el cuerpo fuerte que la rodeaba. Sobraba decir que estaba mejor que bien.

Los ojos azules se mezclaron con los violetas, y entonces no pudieron reprimir un nuevo beso, uno mezclado con el agua de la piscina, pero poco les importaba, ahora lo único que tenia sentido eran los labios del otro. Sin separar sus labios, Shinichi empezó a nadar en círculos con ella en brazos, apretando sus cinturas y convirtiendo el beso en uno más pasional.

¿Y yo como he podido vivir sin esto? —Le susurró una vez más en el oído a la chica, después de separar sus labios.

Eso te pasa por ser un cabezón y un detective de pacotilla —Le aseguró muy convencida, mientras lo salpicaba de agua.

¿Que acaba de hacer señorita Mouri? —Preguntó fingiendo enfado y haciéndola reír aun más. —¡Te vas a enterar!

La piscina se convirtió en un campo de batalla, donde las salpicaduras de agua y las cosquillas eran las armas por excelencia, junto a algún que otro beso furtivo.

¡Usted es de lo que no hay señor kudo! —Le aseguró intentando recuperar el aliento después de recorrer la piscina nadando. —¿Qué voy a hacer contigo?

No dejarme —Ahora se había puesto serio. —No dejarme nunca.

Ran simplemente sonrió, pues no concebía un mundo en el que ella pudiese abandonar a Shinichi. Se volvieron a abrazar como al principio, siendo conscientes de que debían subir a la suite de Haibara, pero ninguno de los dos quería, así que cerraron sus mentes una vez más, y disfrutaron del poco tiempo de libertad que tenían antes de hacer frente a una difícil realidad."