¡Hola a todos! Siento muchísimo haber tardado tanto, no estaba en mis planes hacerlo desde luego, pero a veces no queda más remedio... en fin! aquí está el capitulo 30! van 30 ya...! ni yo misma me creo que haya llegado tan lejos, pero bueno, soy feliz ! no puedo pedir más ^^!

Angel-Laura: Es que ese día estaba inspirada la verdad, no voy a negartelo, espero que me salgan siempre así de bien ese tipo de escenas xD muchas gracias !

erenseva: De vez en cuando pongo cositas bonitas, para que no me mateis xD soy buena (?) (en realidad no) xD no te preocupes tengo cosas planeadas para los Osakienses como los llamo yo xDDDDDDDDDDDDDDDD Muchas gracias por comentar!

Karen: Haces bien en pensar en lo del hospital, queda muy pooooooooooooooooooco... xDDDD unos cuantos capitulitos... xDDDDDDDDDDDDD llega el final querida Karen D: me deprimo! Muchas gracias por comentar siempre ^^!

Ladeth van gohg: Pues siento haber tardado tanto en serio xDD no suelo tardar tanto :C no me ha quedado más remedio. ¡Muchas gracias!


Crímenes y castigos

Observaba el hotel con una expresión perdida. El frío de la noche lo había acompañado a lo largo de todo el trayecto, pero ahora que se encontraba delante del lugar citado ya casi no lo sentía.

Conocía el hotel mejor que muchos de los empleados, habían sido muchos los intercambios ilegales que había realizado allí para la organización, y sabía muy bien que estaba caminando hacia su propio final, pero no le importaba, no ahora que lo había aceptado y tenía su propio plan.

Entró y se dirigió hacia la zona trasera sin entrar dentro del propio edificio, ambos sabían que allí nadie los molestaría. Una vez llegó al lugar acordado, empezó a observar la hierba perfectamente cortada, a la espera del que hasta ahora había sido uno de sus compañeros. Ryu se caracterizaba por la puntualidad.

—Hola viejo amigo —La voz de Ryu suena en la penumbra, obligando a Vodka a girarse.

Se sonríen levemente, ambos saben por que están ahí. Vodka sabía que le habían encomendado a Ryu la que hasta ahora había sido su misión. Se limitan a observarse lentamente mientras el viento mueve sus ropas negras.

—Te pondré el trabajo fácil —Vodka es el primero en hablar. —Ya que el siguiente paso es más difícil de lo que crees.

—¿Qué es difícil? —La pregunta de Ryu transpasa el aire gélido como una bala, mientras su mano baja hacia su bolsillo derecho. —¿Matar a esa cría?

Vodka afirma con la cabeza, provocandole una sonora carcajada.

—Yo sé muchas cosas que tu desconoces —Afirma. —Yo sé como acabar con ella, en cambio tu, eres un incompetente, por eso debo acabar contigo primero.

Vodka simplemente se calla, sin dar ni un solo signo de poner resistencia.

—Haz lo que tengas que hacer —Comenta simplemente.

Poco a poco, Ryu saca su pistola del bolsillo, y le apunta sin mostrar ningún signo de flaqueza. Había llegado el momento de completar la primera fase de su misión.

—Espero que nos volvamos a ver pronto, viejo amigo —Es lo único que dice Vodka al ver la pistola, usando sus mismas palabras.

Su tremenda seguridad crea una leve preocupación en Ryu, pero prefiere no mostrarla, tan solo debía callarse y centrarse en eliminarlo. Conocía muy bien a Vodka, sabía que prefería la muerte antes que fallar a la organización, una parte de él le decía que el propio Vodka acabaría con su vida y eso le preocupaba pues no tenía pensado matarlo verdaderamente... pero al parecer, Vodka no traía ninguna arma.

Cerró levemente los ojos y sacó el seguro de la pistola. Ambos estaban al fin listos para saludar a la muerte.


Ran se movía inquieta en su cama, no muy segura de lo que acaba de soñar, si es que aquello se trataba de un sueño, tal vez era una visión. Había visto el hotel, y a Ryu junto a un hombre con gafas de sol, uno de sus secuestradores.

Su corazón latía frenéticamente, y por más que volvía a cerrar los ojos y concentrarse en dormir, la imagen de Ryu con una pistola inundaba su mente completamente. No cabía duda de que no se trataba de un sueño normal y corriente.

Se levantó de la cama, y se aseguró de que Kazuha dormía todavía. Se vistió con lo primero que encontró y salió de la habitación sin detenerse a pensarlo. Tenía que tratarse de un sueño, esa organización no podía ser tan tonta de matar a uno de sus miembros en la parte trasera de un hotel de lujo... a no ser que lo hiciesen por algún propósito.

Agita la cabeza hacia los lados intentando eliminar todas esas ideas y se concentra en bajar las escaleras, pues no tenía paciencia suficiente para usar el ascensor. Por un momento se pregunta que pensaría Shinichi de saber lo que está haciendo, seguramente se pondría muy furioso, es mejor no pensar en eso ahora.

Cuando llega a la entrada mira hacia todos los lados en busca de algún empleado del hotel, pero a esas horas de la noche, solo se encuentra con un par de guardias que vigilan las entradas y salidas. Sabe que debe ir con cuidado y se aproxima lentamente a las puertas automáticas ocultándose detrás de unas palmeras artificiales.

—"Con cuidado..." —Repetía en su mente todo el tiempo mientras caminaba de puntillas.

Cuando al fin consiguió salir, Ran notó la velocidad vertiginosa a la que iba su corazón, y corrió a sentarse en uno de los bancos públicos situados a un lado. Si seguía así acabaría desmayándose, eran demasiadas emociones en tan pocos días que no estaba muy segura de si podría aguantarlo por mucho mas tiempo.

Se concentró tan solo en respirar, aspirar y soltar el aire lentamente hasta recuperar medianamente la estabilidad. No había mucho camino que recorrer hasta la parte trasera, pero sabía que necesitaba de demasiada fuerza mental para recorrerlo, ¿Y si de verdad estaban allí? Enumeró rápidamente sus llaves más efectivas de Karate.

Con pasos lentos pero medianamente decididos se encaminó hacia la parte de atrás disipando sus dudas como podía. A mitad de camino, empezó a escuchar dos voces casi inaudibles, pero reconoció las dos enseguida, pues se trataban de voces que jamás olvidaría mientras siga viviendo.

Se pegó al edificio con cuidado, y caminó sin despegarse de él hasta llegar a la esquina, desde donde podía ver el espectáculo sin que ellos advirtiesen su presencia. Rápidamente se llevó la mano a la boca para no gritar, pues la escena que tenía ante ella la había dejado helada.

Ryu apuntaba a Vodka con una pistola, mientras que el miembro de la organización con gafas de sol no oponía resistencia.

—¿A que esperas Ron? —Preguntaba él sonriendo fanfarron. —¿No te atreves a matarme? Tal vez no eres tan duro como aparentas ser.

—¡Cállate! —Grita apretando un poco el dedo en el gatillo. —Cállate o será lo ultimo que digas.

Vodka simplemente lo ignora y saca otra pistola del bolsillo del pantalón.

—No dejaré que nadie acabe con mi vida si puedo hacerlo yo mismo —Le espeta mientras se apunta a la sien con su propia pistola. —Nos veremos en el infierno, Ron.

Ryu intenta detenerlo, baja su propia pistola y corre hacia él. En ningún momento tenía pensado matarlo, él no era un asesino, tan solo iba a pedirle que se uniese a él, que fingiese su propio asesinato... pero es demasiado tarde, Vodka se dispara en la sien sin darle tiempo siquiera a gritar, cayendo al suelo con un sonoro golpe.

Se arrodilló en el suelo ante él y le quitó la pistola. No tardó en darse cuenta de que tenía un silenciador, todo había estado planeado desde el principio, ahora lo entendía.

—Vodka... —Susurró en estado de shock.

Ryu jamás entendería esa lealtad tan grande de su compañero hacia gente que lo consideraba un mero peón en sus manos. ¿Tan poco realmente le importaba su vida?

No tuvo mucho tiempo de pararse a pensar, por que rápidamente escuchó unos pasos acercándose hacia él. Sacó la pistola con un rápido reflejo, y apuntó a la muchacha que lo miraba con lágrimas en los ojos.

—¿Mei? —Pregunta abriendo muchísimo los ojos y apartando a toda velocidad la pistola. —¿Qué haces aquí?, ¡Te dije que te escapases!

Ran no respondió, se limitaba a mirar el cadáver con expresión asustada.

—No soy una mala persona Mei —Le dice entonces, intentando que la joven no se asuste mas de lo que ya está. —Yo solo quería proteger tu vida.

—Lo sé —Susurra, sorprendiendo momentáneamente a Ryu. —Pero... está muerto... se ha...

Se acerca a ella y la abraza levemente, intentando transmitirle un poco de tranquilidad.

—La lealtad de los miembros hacia la organización es absoluta —Explica. —Vodka falló en su misión, y no se lo podía perdonar.

—¿Cual era su misión? —Me pregunta tartamudeando, pues en el fondo ella también se lo imagina.

—Matarte —Ryu decide ser sincero, ¿Para que ocultar la verdad? —Por eso debías esconderte.

—¿Por que me ayudas Ryu? —La pregunta es tan directa que incluso él duda la respuesta correcta.

—Por que yo no soy un asesino, no quiero nada de lo que está pasando —Explica liberando su más preciado secreto. —Yo he sido obligado a formar parte de ellos.

Ran lo mira a los ojos y no puede evitar sentir que le dice la verdad, que debe confiar en él, ¿Pero que dirían los demás? Shinichi jamás se fiaría de un miembro de la organización...

—¿Qué más te preocupa? —Ryu despeja los pensamientos de la karateca. —No te haré ningún daño.

—Me preocupa lo que Shinichi pueda pensar sobre ti —Le dice sujetándose en su brazo, parece un poco mareada. —Me da miedo que no te crea...

—¿te refieres al detective? —Pregunta sin comprender del todo. —No te preocupes yo me encargaré de hablar con él.

La castaña simplemente asiente y le indica que necesita sentarse. Estaba empezando a marearse seriamente ante tantas emociones entremezcladas. Ryu la acerca rápidamente a uno de los bancos de la zona delantera.

—Escucha voy a deshacerme del cadáver —Dice, provocando un gesto de horror en su cara. —No te preocupes, no tienes que verlo, pero es algo necesario, ¿Lo entiendes?

Ran vuelve a asentir, y la deja sola mientras se va a encargarse del cadáver. Cierra los ojos y se tumba en el banco mientras acaricia su melena para intentar tranquilizarse.

—"No pasa nada, Ran" —Se dice mentalmente mientras respira de forma entrecortada.

Una sensación de opresión se cierne sobre su estomago, apretándoselo y provocandole unas ganas terribles de vomitar. Sabe que no tiene motivos para ponerse así, sabe que Ryu no le hará ningún daño, pero algo dentro de ella le dice que ahora es él quien debe encargarse de matarla.

Abre los ojos y observa el cielo nocturno, pero por alguna extraña razón lo ve borroso. Parpadea agilmente, pero su visión lo único que hace es empeorar más todavía. Se sienta tambaleándose y sujetándose al banco con todas sus fuerzas. Está a punto de desmayarse y lo sabe, pero antes de caer al suelo y abandonar sus fuerzas, capta una imagen que la asusta al mismo tiempo que le indica que se ha metido en un buen lío.

Unos ojos azul eléctrico totalmente enfadados.