Ultimamente tengo tanto trabajo que ya no recuerdo muy bien lo que es sentarse un rato y descansar. En mi trabajo de las tardes esta semana y la anterior he tenido y sigo teniendo que ocuparme de cosas de más, así que por eso vengo a publicar muy rapido, espero que disfrutéis del capitulo y siento muchísimo tener que haceros esperar.

Esto os lo diré en general para no repetirlo en todos los comentarios, no puse Lemon ni lime por que este fic lo pensé cuanto tenia 9/10 años y en ningún momento (obviamente, tenia la mente limpia xD) pensé en nada de tema sexual, y la verdad es que quería respetarlo, espero que lo entendais ya que para mi este fanfic es muy importante precisamente por el tiempo que lleva en mi cabeza :).

Karen: Me alegra mucho que te haya gustado ^^. Tranquila no tardaré ajajajja, ya queda poco y ya se avecina lo malo (ya lo verás al leer el cap xD) Ahora es cuando tooodos empezareis a odiarme pero resistiré ! jajajaja y respecto a lo de que fue corto y todo eso ya lo explique ahi arriba^^

momoangelitoku/Jeik/Guest : Muchisimas gracias por comentar :) Siento haber tardado, ya está aqui ^^!

Angel-laura: Aqui está! jajaja, y trae bastante HeiKazu, casi completamente HeiKazu xD Y bueno en más de la mitad de los 791, no hay ShinRan, es más, Gosho es muy estricto en ese sentido, como mucho una vez al año y a veces ni eso, así que no, lo que en realidad harta es que no avance con la historia en si, con la trama de los hombres de negro y en general. Muchas gracias por comentar Lau ^^!

Ladeth/KR os contesto juntas ya que no dispongo casi de tiempo y es sobre el tema de que me quedó corto o poco detallado, lo siento ya lo expliqué ahi arriba. Tenía planeado hacerlo pero sentí un poco que traicionaba mi esencia de aquellos tiempos, he querido respetarla, es más KR lo sabe, tenia lemon escrito, pero está borrado. Lo siento, pero gracias por comentar^^.

anonima adora gomitas: me alegra que te guste, de verdad, me ha hecho mucha gracia y me ha encantado tu comentario jajajaja.

RanKudoi: Bueno a ti querida RanKudoi básicamente ya te he contestado por privado y ya sabes el porqué de mi tardanza jajja, pero dejame decirte una vez más muchas gracias por todo, por que tus comentarios cuando los vi tanto por privado como por aqui me han alegrado el día en su momento, y que te lo leas dos veces ya me hace ponerme hasta roja jajajaja, de verdad, muchisimas gracias, significa mucho.


¿Triunfará el amor?

Los dos se miraban de una forma tan especial y mágica que ni siquiera la camarera se atrevía a interrumpirles, incluso aunque lo hiciese, no le contestarían, pues estaban demasiado ocupados mirándose el uno al otro con una expresión de amor que sobrepasaba fronteras.

—Heiji... —Pronunció su nombre con sus ojos verdes anegados en lagrimas, era incapaz de decir con claridad lo que escondía en su propio corazón. —Yo...

—No hace falta que digas nada tonta —Se apresura a responderle él, forzando una sonrisa algo falsa. —Ya sé que tu no sientes lo mismo pero...

—¡Pues claro que siento lo mismo idiota! —Grita interrumpiéndolo, dando un puñetazo en la mesa y haciendo que los platos tintineen.

El de Osaka, por su parte, se asusta tanto que se cae directamente de la silla, probando un sonoro ruido que llama la atención de los pocos clientes que no se habían asustado con el grito de la joven.

Se levanta al instante y su cara está tan roja que no sabe ni a donde mirar, así que toma la mano de su chica, y corre hacia la salida tras depositar cierta cantidad de dinero en la bandeja de una camarera que pasaba por allí. Una vez que llega a la calle, respira profundamente el aire puro e intenta relajarse.

—Ya hemos vuelto a hacer el ridículo... —Lamenta mientras recuerda todas las veces que han ido a cenar a un restaurante, y las desastrosas consecuencias.

—Es nuestro encanto natural —Susurra ella también cansada, pero sobretodo muy contenta a la par que vergonzosa.

Están demasiado nerviosos como para decir algo más, están al lado, pero ni se miran, tan solo se limitan a quedarse paralizados escuchando el ruido de la calle, pero entonces el moreno decide girarse e irse en el sentido contrario, dejando a Kazuha totalmente desconcertada.

—¿Se puede saber a donde vas? —Pregunta ella con un tono de enfado evidente. —¡¿Me vas a dejar aquí, animal?!

—¡Estoy muy nervioso! —Le responde gritando, incapaz de contenerse más. —¡¿Qué quieres que haga?! No me atrevo ni a mirarte a los ojos.

Resopla enfadada y baja la vista al suelo, se da cuenta de que tiene que empezar a tener un poco de paciencia con Heiji, ayudarle a dar ese ultimo paso que ninguno de los dos parece atreverse a dar, además, ¿Quién ha dicho que las chicas no pueden tener iniciativa?

—Idiota, mírame —Le dice sonriendo, sin rastro ya de ningún tipo de preocupación.

Cuando él alza la vista, se da cuenta de que su chica se está acercando decidida, y los nervios vuelven a hacerse más que presentes en todo su interior. Sin darle tiempo a pesar, la de Osaka rodea su cuello con sus delicadas manos y se acerca poco a poco a él con total decisión, mirándolo a los ojos como nunca antes, y tan solo cerrándolos cuando está a apenas unos escasos centímetros.

Heiji reacciona de forma automática, rodeando su cintura con una seguridad que creía imposible, inclinando un poco la cabeza para recibir el primer beso con el que había soñado tanto tiempo que ya ni lo recordaba, en este momento no podía pensar, tan solo disfrutar del momento de ensueño que Kazuha le estaba regalando. Ojalá fuese el primero de muchos más.

No saben cuanto ha durado, pero cuando finalmente se separan, ambos sienten que ha sido demasiado corto, así que Heiji la abraza más fuerte y vuelve a besar los labios de la castaña con mucha más seguridad que antes, provocando la risa de Kazuha.

—Muchas cosas van a cambiar a partir de ahora, ¿Cierto? —Pregunta sin dejar de sonreír, cuando el moreno acepta finalmente soltarla.

—Si, supongo que si —Confirma. —Pero nuestra esencia siempre seguirá presente.

Kazuha lo mira entonces con el ceño fruncido sin comprender del todo a que se refiere, pero él se acerca hasta quedar muy cerca de su oreja para explicárselo.

—A que sigues teniendo la misma voz de pito —Le susurra, para luego echarse a correr.

—¡¿Pero que dices pedazo de idiota?! —Grita la joven empezando a enrojecer de rabia.

Sin pensarlo un segundo más corre detrás suyo dispuesta a darle su merecido, pero Heiji está demasiado entrenado como para dejarse cazar tan fácilmente, así que simplemente la conduce hacia el lugar que había planeado mentalmente.

Cuando finalmente se detiene, casi chocan de forma irrefrenable, pero la toma en sus brazos fácilmente y le sonríe sin malicia.

—Tienes una voz de pito, pero me encanta —Le dice esta vez, mientras le da un pequeño beso cariñoso.

—¡N-No digas tonterías! —Exclama fingiendo seguir enfadada, aunque el bonito color rojizo de su cara le confirma la realidad al moreno.

—Anda ven, mira donde estamos.

Toma su mano y la gira para que observe el bonito parque al que la ha llevado, se había fijado en él el primer día que pisó Minato, con aquellas ganas de comer inaguantables, había deseado poder pasear romanticamente por él con Kazuha. Finalmente podría cumplirlo.

—¡Es... no tengo palabras! —Exclama, abriendo mucho esos ojos verdes que hechizaban al moreno.

Heiji no tenía ni idea de cuanta alegría le traería verla así de feliz por estar a su lado, nunca había valorado tanto lo bella que era y lo mucho que la quería, la poca maldad de esta joven que tan solo quería ayudar a sus amigos.

—No sabes de verdad cuanto lo siento Kazuha...

—Shh calla... —Lo corta automáticamente, pues conoce de sobra las intenciones del detective. —Eso ha quedado ya en el pasado.

Sella sus palabras con un pequeño beso y acto seguido tira de su brazo dispuesta a explorar aquel lugar tan calmado y romántico, perderse en él con la única persona que realmente le importaba.

Las horas iban pasando entre risas y pequeños besos tímidos, que poco a poco iban adquiriendo más seguridad, intentando recuperar aquel amor que habían enterrado entre discusiones y reproches, ahora las bromas cobraban sentido de otra forma.


Unos pequeños rayos de sol inundaban la ventana de aquella habitación de hotel donde dos jóvenes duermen plácidamente unidos por un gran abrazo. El desorden de la habitación es claramente lo primero que destaca en esta estampa, la ropa tirada, las mantas revueltas y una lampara destrozada sobre la alfombra que en algún momento de la noche sufrió un accidente.

Es la chica de ojos violetas la primera en despertarse y contemplar la luz solar de estas primeras horas de la mañana. Parpadea levemente y bosteza con verdaderas ganas, parece incapaz de situarse, de recordar donde está, y lo más importante, con quien está.

—¿Shinichi? —Pregunta confundida, al darse cuenta de que está siendo abrazada por unos fuertes brazos. —Hm...

El detective se mueve un poco, pero no despierta, y entonces la karateca empieza a recordar poco a poco todo lo sucedido últimamente, especialmente esta ultima noche tan llena de recuerdos para los dos. Se sonroja, no puede evitarlo, pero no se avergüenza, ¿Cómo podría hacerlo?

Se gira lentamente para mirarlo y se encuentra con esa carita de niño bueno y despistado que tiene cuando duerme, provocandole una ternura infinita. Ojalá pudiese verlo siempre así, tranquilo y sin problemas, felices como dos jóvenes normales enamorados.

—Pero nadie dijo que fuese tan fácil... —Susurra a la la nada mientras apoya la cabeza en su pecho.

Decide quedarse así hasta que el detective dormilón se despierte, pero está empezando a sentir un poco de frío, así que no le queda más remedio que levantarse a duras penas y coger algo de la ropa esparcida por el suelo.

—¡Ah! —Grita nada más tocar el suelo con los pies descalzos, despertando así al detective. —¡Me he cortado!

Con muy mala cara retira el pie afectado del trozo de cristal que anteriormente pertenecía a la lampara. Tiene un sangrado profundo pero tan solo se trata de una herida superficial, así que se tranquiliza al instante.

—¡¿Pero que pasa?! —Exclama por su parte el detective bastante asustado. —¡¿Que te han hecho Ran?!

—Que me has hecho tu, dirás —Le recuerda señalando los cristales rotos. —Alguien anoche rompió esto.

Shinichi se sonroja y la mira entre enfadado y divertido, pues no podía negar que era el el culpable, recordaba perfectamente el momento en el que se le fue así la mano, es más, recordaba perfectamente cada segundo de la noche anterior.

—Ven, te curaré la herida —Dice examinando el corte con detenimiento.

Se dispone a levantarse para ir en busca del típico botiquín de primeros auxilios, cuando alguien llama a la puerta, alguien que al parecer tiene mucha prisa. Los dos se disponen a vestirse automáticamente.

—Kudo abre la puerta, sé que estás ahí —La voz de Haibara transpasa la puerta con bastante frialdad. —Tenemos que actuar rápido se ha acabado el tiempo, ha llegado Ryu y al parecer, trae malas noticias.