¡Hola a todos! Traigo capitulo! y no he tardado tanto como otras veces! xD a partir de ahora las veréis mas frecuentemente, ya se está acabando y... por mucho que yo no quiera, tiene que ser :C !
RanKudoi: Esta enamorado! pobrecito! es super mono cuando es incapaz de pensar xDDDDDD si, ya empieza lo malo, lo siento, intentaré ser lo más buena posible (?) Gracias por comentar ^^.
Karen: Jajajaja lo siento, si no lo dejase asi no seria yo xD Gracias por comentar ^^!
Ran-Luna: Querida Ale ~ ! hoy tengo que responder preguntas x2 xDDD a partir de aquí tu empezarás a odiarme xD! gracias por comentar siempre :) !
1) Lo explico en el cap!
2) xDDD y tanto.
3) la verdad es que si hay xD aunque no sea una gran cantidad xD
4) AQUI! jajaja
momoangelitoku: Lo siento D: me sale solo hacerlo xD muchas gracias por comentar ^^
Problemas serios
Se visten rápidamente y por inercia, con la mente concentrada en una sola cosa: Las serias palabras de Haibara. Intentan ordenar un poco el pequeño caos, pero los golpes insistentes en la puerta de la pequeña científica les urgían a abrir ya.
Olvidándose de la lámpara, Shinichi se apresura al fin a abrirle, sin reparar siguiera en su revoltoso pelo despeinado.
—Menudas pintas llevas —Dice nada más verle, mientras levanta una ceja con escepticismo. —Mejor no digas nada, no quiero saberlo.
Frena las explicaciones del chico y entra en la habitación caminando apresuradamente, ignorando el desorden y sentándose en el borde de la cama.
—Ryu trae malas noticias —Les explica antes de que puedan siquiera saludarla. —Ha tenido que irse un momento, por eso he aprovechado para venir a avisaros, pero no tardará en volver.
—¿Qué se supone que está haciendo? —Pregunta Shinichi cruzándose de brazos, claramente desconfiado.
—Te recuerdo que él es un miembro activo y de alto rango en la organización, estará en verdaderos problemas si lo pillan, es normal que tenga asuntos que atender —Le replica con la misma terquedad del chico.
—Está bien, ¿Pero que son exactamente esas malas noticias? Dilo de una vez por todas.
Shinichi parece estar perdiendo la paciencia, algo que no suele verse muy a menudo, pero esa sensación interior que le aprieta el corazón vuelve a sentirse con más fuerza en cada parte de su cuerpo. Sin poder evitarlo, toma a Ran del brazo y la atrae hacia él, siente que ella está en peligro, siente que algo muy malo va a suceder y no puede perderla de vista ni un segundo más.
—No me lo dijo, pero... —Haibara baja la cabeza y mira el suelo con pena. —Creo que puedo imaginar de que se puede tratar, y estoy segura de que tu también, Kudo.
En ese momento alza la vista y ambas miradas se encuentran, haciendo al detective encajar todas las piezas en un mismo instante. Con suma rapidez, toma su teléfono móvil y marca un numero que se sabe ya de memoria, esperando en vano a que le contesten, pues como se temía, el móvil parece estar apagado.
—Ran, llama a Kazuha, rápido —Le pide muy nervioso, mientras busca el teléfono de la chica entre el caos de la habitación y se lo pasa.
—P-Pero...
—¡Tu solo llama! —Le ruega gritando, mientras se revuelve el pelo del flequillo, es incapaz de tener las manos quietas.
Ran parece estar en shock al no poder comprender nada, pero decide finalmente hacerle caso al verlo tan nervioso. Los pitidos de espera del teléfono resuenan por toda la habitación en silencio, hasta que finalmente les salta el contestador automático.
—No entiendo que está pasando, no me digas que... —Dice la karateca al ver las caras de los dos. —¡No puede ser, dime que no les ha pasado nada Shinichi!
—Ojalá pudiese.
Sin más se dirige hacia la puerta de la habitación y la abre de un tirón. Necesita irse y pensar, analizar cada detalle, y sobretodo, tener una intensa charla con Ryu, del cual todavía no logra fiarse del todo.
—¡Oye Kudo, espera! —Haibara intenta detenerlo sin llamar la atención de las demás habitaciones, pero camina tan rápido que le resulta imposible.
—¡Shinichi! —Esta vez es Ran la que lo intenta. —Escucha, podríamos ir a preguntar en los restaurantes de la zona si los vieron... recuerda que no pueden haber ido muy lejos.
—Si, es lo que estaba pensando —Le confirma justo entonces, deteniéndose en seco frente al ascensor. —Pero iré yo solo, no puedo permitir que te pase nada.
Ran pretendía sin duda discutirle esa sobreprotección que caracteriza al detective, pero es la pequeña científica la que los detiene a los dos.
—De aquí no se va nadie hasta que vuelva Ryu, ¿Entendido? —Les recuerda. —Ahora todos a mi habitación, el profesor Agasa nos está esperando.
Los dos adolescentes se miran apenados de no poder ir en busca de sus amigos, pero en el fondo saben que Haibara tiene razón, no les queda otra opción si realmente quieren entender que está pasando. Shinichi toma su mano para darle fuerzas, y ambos se dirigen a la habitación con la pequeña, pero entonces, justo al mismo tiempo, el corazón de ambos empieza a latir de forma más que apresurada.
—N-No... otra vez no... —Logra decir Ran mientras se lleva la mano directa al corazón. —E-Esta sensación... no...
Haibara entiende al instante lo que está pasando, los dos están empezando a transformarse de nuevo en niños, eso solo les puede traer más problemas.
—Por favor necesito que hagáis un esfuerzo y caminéis hasta la habitación —Les ruega sin dejar de mirar hacia los lados. —Si alguien os ve transformaros solo crearemos más dificultades, por favor...
Shinichi, haciendo un gran esfuerzo, toma a la castaña en brazos y camina con dificultad hacia el final del pasillo, donde Haibara se apresura a abrir la puerta para que puedan entrar cuanto antes.
—Rápido, corred al baño, yo os cogeré un poco de ropa...
Sin necesidad de que se lo dijeran dos veces, el detective entra en el cuarto de baño casi corriendo y se encierra allí con Ran sin dejar de abrazarla.
—Pronto pasará... —Le susurra en el oído, deseando que la chica se transforme cuanto antes. —No sabes como me duele verte sufrir Ran... y todo es por mi maldita culpa...
—N-No lo es... —Consigue decir ella agarrando con fuerza su camisa. —S-Soportaría este dolor las veces que hiciesen falta... por estar a tu lado...
La abraza con más fuerza y siente como el corazón de la chica palpita con fuerza contra el suyo, a una velocidad anormal que poco a poco va aumentando más y más.
—¡Ah! —Gritan los dos con fuerza, cayendo al suelo al no poder aguantarse ya en equilibrio, pues sus cuerpos son ahora de un tamaño muchísimo más pequeño.
—Y aquí estamos de nuevo... Conan... —Dice frotándose su recién adquirida cara de niño de siete años.
—Míralo por el lado bueno, estamos juntos —Le recuerda una vocecita muy fina a su lado, solo podría ser de Mei. —Además, pronto tendrán el antídoto definitivo, es cuestión de tiempo.
—Pero los cálculos de Haibara han vuelto a fallar... según recuerdo, nos quedaba al menos un día más —Dice mientras calcula mentalmente. —¡Y tu te la has tomado más tarde!
—Haibara no es perfecta, nadie lo es, no puede saberlo con exactitud —Le recuerda la pequeña mientras toma unas gafas que conoce muy bien de encima del lavabo. —No sé que hacen aquí, pero ten.
Shinichi se las pone mientras suspira de cansancio y observa lo grande que le queda ahora su camisa. No puede evitar recordar todos los momentos vividos junto a ella en estos últimos días, y su cara se torna de un rojo muy profundo. La quiere demasiado.
—¡Os traigo ropa! —Grita Haibara desde detrás de la puerta, intentando llamar su atención.
Ran le abre inmediatamente y se lo agradece, pero Shinichi esta demasiado ocupado pensando de nuevo en el tema de sus dos amigos, y sobretodo, en la propia desaparición de Ryu, ¿No se supone que iba a volver?, ¿Porqué está tardando entonces tanto?
—Ryu es una buena persona —La voz de Ran lo distrae de sus pensamientos, como de costumbre, ella comprende al chico sin necesidad de hablar. —Confía en mi Shinichi, yo sé que el no nos traicionará.
—Pues no lo entiendo la verdad —Confiesa enfadándose un poco. —¿Qué tiene de especial para que confíes tan ciegamente?
La joven parpadea asombrada, sin comprender muy bien por que su chico se tiene que enfadar precisamente ahora, pero el continua firme en su convicción.
—¿No estarás celoso? —Ahora su asombro se transforma en una pequeña sonrisa.
—¡Por supuesto que no! —Exclama ofendido, pero en cierta parte no se puede negar que un poco si lo está. —Es solo que no sé desde cuando tienes tanta confianza con ese hombre.
—Es tan solo una sensación que tengo, confía en mi, por favor.
A él no le queda más remedio que asentir y empezar a substituir sus ropas de adulto por las de niño. No es que quiera llevarle la contraria a Ran, ni mucho menos, pero tiene claro que necesita algo más que una sensación para otorgarle su plena confianza.
Cuando al fin están listos, salen del baño resignados de volver a ser unos niños, pero al menos felices de poder compartir la resignación con el otro.
—¿Mei? —La voz de Ryu, sentado en un pequeño sillón de la suite que ocupan Haibara y el profesor, llama la atención de los dos niños. —¡Vuelves a ser tu!
Corre hacia ella y le da un pequeño abrazo, no puede negar su alegría de ver otra vez a aquella niña que logró salvar de la organización.
—¿Cuando has llegado? No he escuchado la puerta —Shinichi interrumpe el momento fraternal bastante molesto.
—Veo que tu también eres pequeño entonces... —Recalca al verlo por primera vez como Conan. —Llegué hace apenas unos minutos, y si te parece bien, será mejor que me escuchéis, tengo algo importante que contaros.
—Dispara —Lo apremia el detective cruzándose de brazos.
Ryu no puede evitar notar que Shinichi no se acaba de fiar de él, y eso lo apena bastante, pero en estos momentos no debe preocuparse por las impresiones de los demás, se trata de algo urgente.
—Esta mañana me ha llamado el mismísimo Gin para comunicarme algo —Empieza a explicar mientras se vuelve a sentar en el sillón. —Han atrapado a vuestro amigo, el detective de Osaka, y a la chica.
A pesar de estar preparados para la noticia, el enorme dolor de hacerlo evidente se clavó en cada uno de los corazones de los presentes.
—Tenemos que hacer algo y rápido... podrían estar... —La fina voz de Ran se entrecorta, incapaz de continuar.
—Están vivos, tranquila, se los han llevado a unas instalaciones cerca del laboratorio —Confirma Ryu intentando calmarla. —Pero si, debemos actuar rápido, al parecer los quieren usar de señuelos para atraparte a ti.
El corazón de Shinichi se paraliza en ese mismo momento y la preocupación se triplica por mil. No permitiría que le pusiesen ni una mano encima.
—¿Saben que tiene la identidad de una niña? —Pregunta.
—No, no tienen ni idea de eso, al igual que tampoco saben que continuas con vida.
Afirma lentamente y se frota la frente intentando pensar una forma de poder rescatarlos sin llamar la atención, pero es muy difícil, demasiado.
—Pronto tendré el antídoto definitivo listo —Dice entonces Haibara, la cual había permanecido en segundo plano hasta el momento. —Y con eso y el plan que Ryu y yo estuvimos trazando estos últimos días, podremos conseguirlo.
El susodicho asiente, pero Shinichi no parece estar de acuerdo en nada de lo que han dicho, su mirada no se aparta del miembro de la organización en ningún solo momento, y decide entonces replicar, pero Ryu lo corta.
—Lo siento detective, pero no tenemos otra alternativa y lo sabes —Dice esbozando una pequeña sonrisa. —Tendrás que confiar en mi.
