Hola chic s! traigo nuevo capitulo! esta vez no os podéis quejar de tiempo xDDD lo traigo bastante pronto, y eso que por desgracia tengo que reescribir todo lo que queda :C ! (Mi portatil se ha muerto y he perdido todos los capitulos) Pero no pasa nada! los vuelvo a hacer y ya está xD no pienso abandonar el fic! Espero que no me mateis xDDDDDDD por que el capitulo de hoy os va a dejar un poco sorprendidos, creo xD.
Ran-luna : Si por ti fuese pondría cap todos los días y aun así seria una eternidad ajajajaja Y NO SON CORTAS T-T ! lo de Heiji y Kazuha tranqui... ya veras lo que pasa en el cap de hoy jajajaja xD veamos las preguntitas... xD gracias por tus super comentarios!
1) HMM... algo hay xD
2) UF xD a esto es dificil contestar, y después del cap de hoy si que no entenderás que demonios está pasando xDDDDD
3) Supongamos que si XD
4) AQUI LA TIENES ! PARA QUE LUEGO DIGAS XD
Rankudoi: Estoy intentando actualizar mucho más seguido así que seguramente te encuentres caps con más frecuencia ^^ gracias por comentar ^^
Karen: jajajaja una pelicula xDDD a lo 50 sombras de grey que también era un fanfic? xDDDDDDDDDDDDD me ha hecho mucha gracia xD si estoy intentando subir como al principio, mucho más seguido ^^ Gracias por pasarte :) !
¿Verdad o mentira?
Respiró varias veces resignado y aceptó a regañadientes la idea de su nuevo compañero, si es que se le podía definir como tal. A él le gustaba decidir las cosas por si mismo y no tener que depender de los planes de nadie, siempre había funcionado así, ¿Porqué esta vez se le habían adelantado?
—Shinichi no tienes de que preocuparte, en serio —Ran intenta tranquilizar al joven detective, pero sabe que ni siquiera sus palabras pueden convencerle en esto. —¿Hasta cuando piensas estar así? Ahora lo único que importa es dar con ellos... salvarlos.
—Lo sé, no quiero que pienses que no me fío pero es difícil, entiéndeme —Intenta explicarse con poco éxito. —No puedo dejar en manos de un desconocido la vida de mis amigos, y mucho menos la tuya.
—¿Acaso soy yo una desconocida? —Esta vez es Haibara la que decide hablar.
El detective se encuentra con la fría mirada de la pequeña y se arrepiente en gran parte de sus palabras, pero sabe que no puede dar marcha atrás.
—Sabes que no lo digo por ti, Haibara —Aclara mientras se frota la nuca un tanto nervioso.
—Pues entonces tan solo déjalo en mis manos por una vez.
Dicho esto, la pequeña científica se retira hacia el otro extremo de la habitación, donde tiene instalado una especie de mini laboratorio, dispuesta a terminar por fin el antídoto definitivo.
—Ni siquiera tenemos claro todavía que la belladona vaya a funcionar —Recuerda entonces el detective, una vez más poniendo objeciones al plan.
—Funcionará —Le responde Ryu con total convicción.
Al instante se da cuenta de que el tozudo detective pretende protestar, pero lo frena bruscamente para así poder contarle parte de su historia, concretamente el motivo por el cual es tan importante para la organización.
—Me estás diciendo... que tu...
—Exacto, fui afectado por la explosión y sobreviví, desde aquel día mi cuerpo no envejece, estoy estancado en esta edad para siempre —Resuelve finalmente.
—Eso no me lo habías contado en el interrogatorio —Le reprocha el detective un tanto enfadado, pero con un poco más de confianza en él que antes.
—Lo sé, no puedo contártelo todo así como así, Kudo.
Sus miradas se cruzan y es difícil entender que clase de sentimientos transmiten ambos. Shinichi esta confuso, pero sin perder esa especie de capa de seguridad que lo caracteriza, y Ryu simplemente calmado.
—Pero... ¿Y Hana? —Ran no puede evitar preguntar por su esposa, a la cual le cogió demasiado cariño durante el corto tiempo que la cuidó.
En la cara de Ryu se nota claramente la tristeza que le produce esa pregunta, y Ran se arrepiente automáticamente de habérsela hecho.
—Ella no sabe nada, por supuesto lo primero para mi es protegerla —Responde con un leve tono melancólico.
—Igualito a cierto detective...
Ran le lanza una pequeña mirada molesta a su chico y este le responde con una parecida. No puede negar que le dolió la mentira, y en parte le sigue doliendo, pero en el fondo sabe que ella habría hecho lo mismo que él.
—Tal vez si te tomas el antídoto tu también te liberes de tu problema y empieces a envejecer —La voz del profesor Agasa inunda la gran suite por primera vez, pues se había mantenido pensativo todo este tiempo. —Se supone que elimina todo rastro del efecto.
La esperanza nace por un momento en la cara de Ryu, pero rápidamente vuelve a desparecer, sería demasiado bonito para ser cierto.
—No se sabe lo que podría pasar, tal vez incluso podrías morir —Añade esta vez la científica. —¿Qué más podrías perder?
Las palabras de Haibara impactan en el corazón de todos ellos de forma irremediable, ojalá pudiesen estar seguros de que todo saldrá bien, de que el antídoto será por fin el correcto, y que consigan salir con vida de esta maldita misión suicida. La vida de demasiadas personas importantes está en juego.
—De momento, tendremos que conformaros con esto —Añade mientras se reúne con ellos portando la pequeña píldora que tan bien conocen. —¿Estáis listos?
—¡¿Es el antídoto definitivo?! —Exclaman los dos pequeños con el corazón a cien por hora, sin poder dejar de observar su mano, obviamente ninguno se esperaba que le quedase tan poco.
—Así es, concretamente tres —Les explicó, tendiéndole a cada uno una de las pequeñas pastillas. —La ultima es para mi.
Ran no pudo evitar sonreír al oír eso, le alegraba mucho saber que la científica hablaba en serio cuando decía que les acompañaría. Por fin había dejado de lado toda su culpabilidad y miedo.
—Será mejor que nos lo tomemos cuanto antes y una vez estemos listos procedamos a explicar el plan —Continuaba diciendo mientras se dirigía a su propia maleta y sacaba un poco de ropa.
Shinichi y Ran, por su parte, decidieron tomar la ropa que llevaban puesta escasos momentos antes y volvieron a entrar al baño para poder cambiarse. Ahora las sensaciones eran distintas, demasiado distintas, los nervios a cada segundo que avanzaba el momento de tomar la pequeña pastilla ponía de los nervios a los dos jóvenes.
—Volveremos a ser nosotros para siempre... —Decía Ran sin poderselo creer todavía.
—Si todo sale bien Ran, volveremos a ser felices para siempre —Le corrigió con una dulce sonrisa.
La abrazó por la espalda y se mantuvo así unos pequeños instantes, mientras trataba de tranquilizarla un poco. Por una parte estaba nervioso, pero por otra triste, pues de alguna forma, le había cogido cariño a ser Conan y a pasar tiempo con la liga juvenil de detectives.
—Sé que para ti es más difícil que para mi pero... A partir de ahora solo pueden venir cosas buenas, ¿Cierto? —Ran intentaba animarlo.
—Así será, pues no dejaré que nada malo te pase.
Esas palabras tenían otro significado en la propia mente del detective, incapaz de dejar de pensar en esa especie de sensación que no podía dejar de sentir, esa sensación que le indicaba que Ran estaba en serio peligro.
—Ni yo que te pase nada a ti, recuerda que soy invencible —Le asegura mientras dibuja en el aire uno de sus característicos movimientos de karate.
Sonríe al verla tan segura y se reprocha a si mismo no tener la misma fuerza de voluntad que su chica, pero definitivamente sabía que los vencería, sacaría fuerzas de donde fuese necesario con el fin de conseguirlo.
Cuando por fin se sintieron listos para tomársela, Shinichi depositó un pequeño beso en la mejilla de Ran, con la esperanza de poder darle uno de verdad en unos pocos minutos. Al mismo tiempo y con estupenda sincronización, se tomaron la susodicha pastilla.
Al principio parecía que todo seguía igual, y las esperanzas se esfumaron de forma irremediable, pero entonces, un dolor indescriptible y directo al corazón impactó en los dos como un puñal atravesado. Gritaron con fuerza, se abrazaron sudorosos, aguantaron aquella presión insoportable durante demasiado tiempo, y cuando parecía que tal vez era el fin, que posiblemente todo se había acabado, cayeron desmayados sobre el suelo, con su verdadero cuerpo intacto.
Aquel joven de característica piel morena caminaba en círculos por la habitación sin entender muy bien como había acabado allí. A su lado, Kazuha, leía distraída una de las tantas revistas de la sala de espera para así ocultar su nerviosismo.
—Es increíble que nos haya tenido que pasar esto justamente ahora —Protestaba el detective de Osaka enfurecido. —Y encima me he quedado sin batería, conociendo a Kudo a saber que está pensando.
—Y Ran seguro que está preocupadisima —Añadía la de ojos verdes con expresión preocupada. —¿Pero que otra opción teníamos? Aquella mujer se estaba desangrando en medio de la calle, nuestro deber era traerla al hospital cuanto antes.
—Si, tienes razón... —Se rinde finalmente el moreno, ocupando un asiento a su lado. —Con un poco de suerte sale el doctor pronto y puedo llamarle desde una cabina telefónica.
Kazuha asiente y coloca su cabeza sobre el hombro del chico, el cual la abraza con fuerza y la atrae hacia él. Los dos están agotados después de todo lo vivido, pero contentos de tenerse por fin el uno al otro.
—Me pregunto quien sería... su cara se me hace conocida... —Dice intentando esforzarse en recordar donde había visto esa cara anteriormente.
—La verdad es que a mi también me suena —Le asegura Heiji un poco confuso. —Cuando vi su cara la asocie con Ran, creo que tiene algo que ver con Ran, pero no sé exactamente el que...
—¡¿No será alguien de los que intentan matarlos?! —Exclama Kazuha verdaderamente aterrada, creyendo que habían salvado la vida precisamente a alguien que desea destruir la suya.
El detective decide darle un pequeño beso en señal de calma, y la abraza con más fuerza que antes si cabe, pero lo cierto es que no puede asegurar que la mujer a la que salvaron sea precisamente alguien bueno.
