Hola a todos! aquí estoy con otro capitulito ! Me vais a matar por dejarlo así pero era necesaaaaaaario xD el siguiente va a ser algo largo así que no os preocupeis xD (a ver de donde saco tiempo para escribirlo entero otra vez T-T)
Ran-Luna: xDDD Bueno... nunca se sabe querida Ale, nunca se sabe xD tal vez te lleves una sorpresa en el cap de hoy xD (definitivamente me mata) Pues en este ShinRan no hay precisamente... ¡Pero ya te he puesto mucho en anteriores capitulos! no puedes quejarte xDDDDDDDD ya verás si has acertado con la chica... xD Gracias por comentar!
1) Sinceramente... no se puede decir que haya ShinRan en el cap xD
2) Lo dudo mucho. xD
3) XDDDDDDD Sabes que serías capaz, me pedirías dos contis al día y lo sabes xD
4) Here!
RanKudoi : Pues aquí lo tienes xD!
Karen: Si tienes razón, si los personajes no fuesen Shinichi y Ran ya no tendría sentido! jaajaja ( a no ser que Gosho me haga caso y decida hacer una peli asi (?) ) xDDDDDDDDD Si tranquila, recuerdo lo que quiero que pase en cada capitulo, aunque no sean las palabras exactas está todo en su lugar :) ! Gracias por comentar ^^.
La otra cara de la verdad
Intentaron levantarse pero estaban demasiado mareados como para poder hacerlo. Ran fue la primera en intentar reaccionar de algún modo, pero el efecto del antídoto los tenía totalmente aturdidos. Poco a poco gateó hasta la puerta y la abrió como pudo, deseaba saber si Haibara estaba bien.
—¿Haibara? —Susurró intentando enfocar la habitación, pues casi no tenía visión de la escena.
La científica, totalmente recuperada, acudió al instante a su llamada y la ayudó a ponerse en pie. No comprendía que podía pasarles, a ella la píldora no le había causado un efecto de este tipo, pero tanto Shinichi como Ran estaban igual de aturdidos.
—Tal vez todavía conserven restos del anterior fármaco en su organismo —Aventuró el profesor Agasa, el cual estaba tan preocupado como ella por la seguridad de los chicos.
—Debí imaginarlo...
Haibara no puede evitar sentirse tremendamente mal al no haberse dado cuenta de ese pequeño detalle, y a pesar de que Ran le asegura que no tiene de que preocuparse, ella no estaba acostumbrada a fallar. Con ayuda de Ryu, consiguieron acostar a Shinichi sobre la cama, pues al parecer, él estaba incluso peor que la karateca.
—¡Eso te pasa por haberte tomado tantas veces los prototipos! —Exclamaba la científica claramente cabreada. —Aquí tienes tu castigo por ello, te lo dije millones y millones de veces.
—¿Pero se pondrá bien verdad? —Pregunta Ran nada más oír la amenazadoras palabras de Haibara.
—Más le vale —Le vuelve a amenazar.
Ryu se apresura a traer un buen vaso de agua fría para que Shinichi se lo beba, pero la científica opta por quitárselo de las manos y tirárselo directamente en la cara.
—¡¿Se puede saber que demonios haces?! —Grita el afectado mientras siente un gran escalofrío por todo el cuerpo, pero levantándose como un resorte.
—Pues solucionarlo —Le responde con una sonrisa vengativa. —No me des las gracias.
El detective parece morirse de ganas por replicar, pero decide optar por volver a entrar al baño y cambiarse de ropa, todos saben que no es momento de discusiones infantiles teniendo a sus amigos en peligro.
Ahora que el ambiente parecía más calmado, Ran pudo al fin fijarse en el nuevo aspecto de su amiga. Era exactamente igual a aquella imagen que había encontrado en el laboratorio donde la encerraron, era sherry. La pena la embargó casi instantáneamente al darse cuenta de lo mal que lo tuvo que pasar.
—¿Pasa algo? —Pregunta la susodicha al notar los ojos violáceos clavados en ella.
Ran se apresura a negar rápido con la cabeza en cuanto le pilla, pues sabe perfectamente que Haibara no soporta que sientan pena por ella.
Cuando el detective reaparece con unos nuevos vaqueros y un jersey negro, listo para la acción, Haibara los reúne a todos en el centro de la suite y se dispone a explicar la función de cada uno en el plan de rescate.
—Akai y Jodie nos estarán esperando con una patrulla al otro lado del bosque que rodea el laboratorio —Dice concentrada. —Si mis cálculos no fallan, a Hattori y a la chica deben tenerlos encerrados en las instalaciones subterráneas que guardan celosamente debajo del laboratorio, es casi imposible entrar.
—¿Y cómo se supone que lo haremos entonces? —Ran no puede evitar preguntarlo. sintiéndose ya derrotada.
—Gracias a esto —Le indica Ryu mostrandole su dedo indice. —Yo estoy autorizado a entrar, así que mis huellas están almacenadas en la base de datos.
—Pero Ryu... te estás exponiendo demasiado —Le advierte la karateca preocupada. —Si te descubren te matarán, y Hana...
—No te preocupes, ella estará bien —Le sonríe para calmarla, pero en su interior sabe perfectamente que seguramente ese sea su destino.
—Sabes que no tienes que hacerlo —Esta vez es Shinichi el que decide advertirle del peligro. —Siempre podemos intentar buscar otra forma...
—Desgraciadamente no hay otra forma posible —Le asegura Haibara mientras extiende un mapa hecho por ella misma de las instalaciones. —Mirad, tenemos que llegar a esta sala.
Los cuatro se inclinan para examinar aquel mapa detenidamente, fijándose en los pequeños puntos rojos que Haibara había colocado estrategicamente indicando las zonas donde seguramente habría miembros vigilantes.
—No será coser y cantar —Dice Ryu. —Pero si seguís mis indicaciones no tenéis por que correr demasiado peligro, aunque no puedo garantizar nada.
Todos asienten ansiosos, con el único deseo de que Akai y Jodie no sean descubiertos, de ser así, su única y pequeña posibilidad de pillar a Gin infraganti se convertiría en cenizas.
No tardaron en terminar de ultimar los detalles, y Haibara le tendió dos gorras a la pareja para que intentasen camuflarse de la mejor forma posible mientras ella misma se colocaba una peluca de un tono negro azabache. Ran, por su parte, se hizo un simple moño, ocultando así su característica melena mucho mejor detrás de la gorra. Shinichi en cambio se la colocó de mala gana.
—¿Pasa algo?
Ran toma su mano, visiblemente preocupada por el pésimo aspecto del chico, pero él se apresura a asegurarle que todo esta perfectamente, pues de ninguna manera puede explicarle a Ran el miedo que siente en su interior, el increíble miedo a perderla... para siempre.
Cuando el doctor apareció por fin, parecía que habían pasado años en vez de tan solo un par de horas. Los dos de Osaka estaban completamente dormidos en aquella sala de espera cuando los despertaron bruscamente, intentando reclamar su atención de algún modo.
—La chica ha despertado, pero no hemos conseguido frenar su hemorragia con éxito —Les comunica con una voz bastante fría. —Quiere verlos a ambos cuanto antes.
—¿Entonces podemos pasar? —Pregunta Kazuha, bastante extrañada de la rapidez con la que permiten visitas en ese hospital. —¡Si se está muriendo!
—Precisamente por eso, no podemos hacer nada ya por ella, son sus últimos instantes de vida.
Deciden asentir al comprender la prisa del doctor y lo acompañan hasta la habitación 301, donde al parecer, aquella misteriosa joven que tanto les suena desea verlos con urgencia. Abren la puerta inseguros, y lo primero que ven es una estancia completamente blanca, digna de un hospital, con tan solo una cama.
La joven desconocida los mira ansiosa, y en cuanto sus ojos se cruzan con la mirada del detective, el terror y el miedo inunda la mirada verde de Heiji sin saber verdaderamente porqué.
—H-Heiji... tengo miedo... —Confiesa Kazuha tomándolo del brazo. —Una mala vibración...
—No os quedéis en la puerta, pasad... —Les dice entonces, entre jadeos, con una voz que les resultó tan familiar como su cara.
Heiji volvió a examinarla, aquella sonrisa, aquellas facciones...
—¡No puede ser! —Exclama en cuanto el recuerdo inunda su mente. —¡Eres la camarera molesta!
Ella asiente afirmativamente nada más oirlo, a pesar de que no se siente satisfecha con esa frase, pero no tiene tiempo para discutir o cabrearse, no ahora.
—Me llamo Yume... no camarera molesta —Le recuerda, haciendo un gran esfuerzo para poder hablar. —N-Necesito daros las gracias... por salvarme...
—No hemos conseguido salvarte realmente... —Se lamenta Kazuha, al recordar también a la extraña camarera del bar de Hana.
—H-Habéis hecho más de lo que creéis... p-pero estáis en peligro... —Articula despacio, su respiración está empezando a fallar. —E-Es todo una trampa, quieren atraparos...
—¡¿Cómo?! —Gritan asustados, simplemente no podían creer lo que aquella chica les estaba contando.
—H-Han descubierto que Ryu protege a esa chica... y planearon una venganza... —Intenta continuar. —P-Pero yo... me entrometí cuando intentaron matarle, y recibí la bala en su lugar...
Los ojos del detective morían de terror y no precisamente por él, si no por Kazuha, no quería verla involucrada en esto, haría lo que fuese por que ella escapase si había alguna posibilidad.
—E-Están rodeando el hospital... —Dice entonces. —Ryu lo sabe, él lo presenció todo... habrá ido a pedir ayuda a vuestros amigos...
La impotencia y la rabia empiezan a crecer en el pecho del moreno, ¿Qué se se supone que debía hacer ahora?
—Kazuha tienes que irte, necesito que te escondas y yo me entregaré —Le dice mientras piensa con rapidez. —Haré lo que sea para que te dejen libre.
—¡De eso nada! —La de la coleta no pensaba permitir ningún plan de salvación. —O los dos o ninguno.
Esta era una de esas veces que el detective detestaba esa capacidad de la chica de no comprender el verdadero peligro que corrían.
—N-No podéis escapar...
Una terrible tos le impidió continuar, provocandole un dolor en el interior casi mortal, ya no le quedaba tiempo, se iría para no volver...
—Un momento... ¿Cómo sabes tu todo esto? —Le preguntó entonces, acercándose un poco más a la cama. —¿Cómo sé que lo que dices es la verdad?
Pero Yume ya no pudo contestar, sus ojos lo miraban ya sin poder ver, con el rastro de una ultima frase en su rostro, una frase que no pudo llegar nunca a completar, dejando a aquellos dos jóvenes al borde mismo del peligro.
