Y aquí estamos de nuevo al fin! Desde el punto de partida! me hace muchísima ilusión publicar este capitulo (¡Pensé que nuuuuuunca llegaría jajajaja) Espero que os guste :)!
Ran_Luna Si no me has matado todavía hoy si que lo haces xDDDDDDDD y no es que haya sido crueeeeeeeel... xD solo he hecho que eso a ti tan poco te gusta xD dejarlo en lo más interesante xDD El ShinRan tenías que entender que no hubiese xD! Estaban en medio de una seria pelea!
1) Lo sabrás en este capitulo :) ! (Que buena que soy eeeh? xD Me mata. )
2) La batalla continua para Akai y los demás!
3) Hmm... bueno.. xD proximamente!
4)AQUII ESTA! XD
RanKudoi: De mi te puedes esperar cualquier cosa ya te lo digo xDD suelo ser muy imprevisible con tooodo lo que escribo, o al menos nadie suele pillarme nunca xD Siento lo de tus uñas D: ! jajajaja, me alegra que te guste mi escritura :) Gracias por comentar!
Karen: Pues entonces creo que este te va a gustar, Shinichi sale muy triston D: (y el proximo ya ni te digo xD) Es cierto que podía haberles costado... pero ten en cuenta también que les va a resultar más difícil todo lo que viene después (ya queda demostrado en este capi xDD) Solo se iran Ran y Shinichi, los demás se quedan ;) ! Gracias por comentar ^^!
Volviendo al hospital
Detuvo su historia sin darse cuenta. Le dolía demasiado lo que venía a continuación como para contarlo o decirlo en alto, y a pesar de que su mente ya había asumido de alguna forma que aquel malnacido de Gin había disparado a su ser más querido en la tierra, no estaba preparado para decirlo en voz alta.
—¿Estás bien muchacho? —Aquel señor llamado Gosho que había escuchado pacientemente al detective, ahora lo miraba preocupado, pues estaba más que claro que algo no iba bien. —Si no quieres continuar... puedo imaginármelo.
Shinichi tragó saliva y apretó los nudillos contra sus rodillas con fuerza. Ya que había empezado, no podía dejar aquello incompleto.
—En cuanto vi que caía al suelo desangrándose, todo se nubló para mi, escuchaba los gritos de todos, sobretodo los de Akai, pidiéndome que saliese de allí cuanto antes —Explicó frunciendo un poco el ceño. —No se como lo hice, ni tampoco como logró Akai despistar a Gin, pero la cogí en brazos y salí corriendo, corrí sin parar, hasta llegar aquí.
—Pues si esa organización es tan peligrosa como la pintas, pienso que habéis tenido mucha suerte —Asegura el anciano, intentando animarlo. —Todo podría haber salido mucho peor, me esperaba muchos más heridos.
—Pero es que yo no lo sé, no puedo saberlo —Confiesa Shinichi abatido, pues aquello era lo que más le fastidiaba de toda su historia sin lugar a dudas. —Los abandoné a su suerte, los dejé combatiendo contra esa gente malvada y no sé que habrá pasado, ellos están librando mi batalla.
El detective sonreía por no llorar, después de tanto tiempo diciéndole a todo el mundo que se mantuviese alejado, que aquella era sin duda su lucha, después de tomar tantas medidas de seguridad para proteger a sus seres queridos, todos habían acabado exponiéndose al peligro.
—Pero tu no puedes controlarlo todo hijo mio —Replicó con una voz que denotaba experiencia. —¿Crees que hiciste mal abandonando el laboratorio y viniendo aquí? Déjame decirte detective, que a veces hay que hacer lo que hay que hacer, sin importar nada más, y tu tenías que estar aquí, acompañándola.
Shinichi agradeció aquellas palabras de todo corazón. A veces todos necesitamos que nos digan lo que queremos oir, que nos confirmen que hemos actuado correctamente, incluso él, pues al fin de cuentas también era humano, también sentía.
—He intentado llamar a Hattori... pero no me ha cogido —Le explica avergonzado, pues en el fondo sabía que eso no serviría de nada.
Gosho estaba dispuesto a responderle con el único propósito de animarlo cuando apareció por la esquina un hombre malherido sujetando a una joven con coleta. Shinichi los reconoció de inmediato y corrió hacia ellos para tomar a Kazuha en brazos, pero el señor Aoyama no comprendía quienes podía ser.
—K-Kudo... —Susurró Ryu con las pocas fuerzas que le quedaban.
Shinichi lo examinó con mala cara, estaba cubierto de heridas por todas partes y le costaba horrores respirar. Seguramente lo habían apalizado de mala manera. Apartó a Kazuha un poco y la examinó con preocupación, pero ella tan solo parecía desmayada, mientras de su hombro no paraba de manar sangre.
—R-Rápido... —Lo urgió Ryu mientras lo empujaba.
El detective asintió y corrió con la joven al interior del hospital, donde dos enfermeras llamaron corriendo a un doctor en cuanto lo vieron entrar. Tan solo un par de minutos después estaban llevándola en una camilla a la sala de operaciones para extraerle la bala. De alguna forma, le haría compañía a Ran y eso tranquilizaba al ojiazul.
—Tu también necesitas con urgencia ser atendido —Dijo al volver a la entrada, donde Ryu intentaba sujetarse con mucho esfuerzo sobre una pared. —¿Dónde te habías metido todo este tiempo?
—V-Vermouth me tendió una emboscada... —Le contó haciendo un pequeño esfuerzo para hablar. —P-Pero yo soy más listo, la conozco bien, sé cuales son sus puntos débiles.
Shinichi decidió no preguntar más, ahora mismo su cabeza era incapaz de asimilar más desgracias y ya habría tiempo más adelante, pero al menos ahora comprendía por que la escurridiza y malvada rubia no los había atacado a ellos. Seguramente lo tenían todo planeado ¿Qué demonios le habrá pasado a Akai y a los demás?
Ryu consiguió ser atendido, a pesar de que insistía en que estaba perfectamente, era evidente que se estaba desangrando poco a poco internamente. Muchos de sus órganos estaban dañados y le costaba enormemente respirar, así que acompañó a una enfermera a una sala con enorme pesar de no poder saber novedades sobre el estado de salud de las dos chicas.
—Mantenme informado Kudo —Fue lo ultimo que logró decir, para luego perderse en el interior de aquella estancia.
Shinichi, por su parte, volvió a sentarse en el banco con el mismo gesto de eterna tristeza, desesperación e impotencia que sentía desde el momento mismo en que la vio caer al suelo. Necesitaba urgentemente volver a distraerse, hablar con aquel simpático señor, pero cuando alcanzó a sentarse, ya no quedaba rastro de Gosho Aoyama.
—¿Shinichi Kudo? —Una voz en la entrada lo llamaba, impidiéndole así pensar en la extraña desaparición. —El doctor lo está buscando, pase por favor.
Shinichi asintió y tragó saliva antes de cruzar el umbral del hospital. Había llegado el momento de conocer la verdad.
Akai se había abalanzado con tanta rabia sobre aquel monstruo que por un momento perdió todo pensamiento racional y se dedicó simplemente a retenerlo, alejando su pistola de un manotazo e intentando inmovilizarlo con todas sus fuerzas. La explosión había hecho claros estragos en su rostro y cuerpo, estaba débil y Akai era consciente de ello, tenía que aprovecharlo.
—M-Maldito traidor... —Susurró con rabia el asesino, mientras empleaba toda su fuerza en desestabilizar a su opresor.
Un par de balazos pasaron rozando el cuerpo de Akai en ese mismo momento, parecía que los refuerzos de la organización habían logrado abrirse paso sobre los suyos propios. Estaban, literalmente, en problemas.
—¡Maldición! —Gruñó cubriéndose con esfuerzo, dándole la oportunidad a Gin de escapar.
Salió corriendo en dirección a su arma y la tomó con una agilidad digna de un trapecista de élite. A pesar de sus numerosas contusiones y heridas el agente de mayor rango de la organización parecía en perfecto estado. Pero el no contaba con que Akai era un digno oponente, antes de poder siquiera reaccionar, el joven francotirador lo apuntó directamente a la mano, disparando sin piedad.
—La próxima será al corazón, como no te portes bien —Le aseguró sonriendo fríamente. —Ahora salgamos de aquí antes de que llegue esa escoria a la que haces que te llamen jefe.
Le señaló la salida y Gin camino en silencio hacia ella sin poner objeciones. Heiji y Haibara los siguieron sin fiarse del todo, conocían a aquel hombre, sabían el nivel de maldad que tenía, no se rendiría fácilmente.
—No saldrás victorioso de esto —Le aseguró el de pelo plateado al agente del FBI. —Te falta mucha experiencia para poder arruinar una organización tan poderosa Rye.
Akai simplemente sonrió en tono burlesco al escuchar su antiguo nombre en clave, el asco y repulsión que le producía Gin eran insoportables. Tan solo deseaba que Jodie y James apareciesen de una vez para terminar con aquello mientras se cubrían en los alrededores del bosque. Con Gin fuera, apresar a todos los demás sería coser y cantar.
Se camuflaron nerviosos entre los arboles, Akai les pidió que esperasen allí sin armar ruido, cualquier paso en falso ahora podía provocar la diferencia entre la victoria y la derrota. Shuuichi examinó detenidamente el lugar en busca de alguna señal, encontrándose con una pequeña luz blanca brillaba en el horizonte. Preguntándose que podía ser aquello, apunto con su arma el lugar exacto y se preparó para acercarse. Justo en ese momento, un fuerte puñetazo impactó en su cara, haciéndolo caer al suelo con una grave hemorragia nasal.
—Te lo dije idiota, no puedes derrotarnos —Le informó Gin, había recuperado su fría sonrisa y sujetaba la pistola del agente del FBI con propiedad. —Gracias por todo Vermouth.
Aquella especie de luz era tan solo un reflejo creado por la malvada rubia en un intento de distraer a Akai y así poder apresarlo.
—¿A que esperas Gin? Acaba con él ya —Le ordenó justo al mismo tiempo que aparecía en escena, ni siquiera las explosiones y la batalla la habían hecho alterar su perfecto e impoluto estado que la solía caracterizar.
Gin, ansioso por dispararle a su mayor enemigo, apuntó al corazón de Akai, pero él no se dejó, saltó encima suya haciéndolo forcejear, intentando ambos quedarse el arma, la cual se disparó varias veces en direcciones opuestas. Shuuichi, con infinito esfuerzo, logró girar la pistola y apuntar al pecho del asesino mientras una tercera bala se disparó, iriendolo así de gravedad.
—M-Maldito... —Susurró asqueado, siendo consciente de que había llegado su fin. —N-Nos veremos... en el infierno...
Su ultima mirada se dirigió a Vermouth. Ella lo miraba sin inmutarse, sin perder su sonrisa de hielo. Después de tanto tiempo no le importaba perderlo.
—Adiós Gin, entiéndelo, ya eras inservible para nosotros —Le dijo a modo de despedida. —¿Creías que el jefe te perdonaría el haber fallado en acabar con Sherry?
Aquellas palabras se clavaron en el alma del asesino, se iba del mundo sin haber triunfado, sin haber cumplido su sed de venganza. Se arrepentiría toda la eternidad.
Akai, por su parte, intento quitarse a aquel cuerpo inerte de encima. No estaba contento, no le alegraba en absoluto haber matado a Gin. Su mayor deseo era encerrarlo en una celda y que se pudriese en ella por todos los crímenes que había cometido.
—"Tranquilízate, todavía puedes hacer que cumplan otros" —Pensó dándose fuerzas y girándose para quedar frente a frente con Vermouth.
Sharon Vineyard sonreía a Akai como nunca antes, incluso lo miraba con deseo. A ella le encantaban los hombres como él, tan fuertes, tan decididos, para ella Akai y Shinichi eran como dos gotas de agua, dos balas plateadas que derrotarían a su querida organización.
—Enhorabuena Rye, lo has conseguido —Le dijo mientras tomaba su teléfono móvil y marcaba los números #969#6261 ante la atenta mirada de todos. —¿Estás listo para enfrentarte... a él?
