Holaaa a todos! Traigo el penultimo cap :C (si lo sé es muy triste que se acabe T-T) En este caso, este cap es mas bien para resolver ciertos aspectos que me quedaron inconclusos que no quería resolver en el ultimo cap, por que en el tengo ya todooooo todo todo planeado XD (creo que os va a sorprender) Asi que mientras lo escribo, que me va a llevar tiempo, os dejo ya el penultimo :) La próxima vez que publique sera para poner el "completo" a la historia... todavía no me lo creo DDDDDDDDDDDDDDDD: T-T
Ran-Luna : Y este tambien sera corto supongo xDDDDDDDDDD el ultimo lo voy a hacer super largo y SEGUUURO que va a ser super corto tambien para ti xDDDDDDDDD yo ya no me espero que te parezca nada largo xDDDDDDD pero bueno, si al menos te gusta ya es algo xD (Con serendipia ve sacando la artilleria xD) Al menos en este no tendrás quejas negativas xD
1) No es muy ShinRan el capitulo, pero tiene su momento si xD (YA TENDRAS SHINRAN EN EL ULTIMO TRANQUILA XD)
2)Seh xD
3)Lo sabrás en este cap!
4)AQUI ! XD (mas pena te va a dar poner "ultima" xD)
RanKudoi: Tranquila el cap de hoy es alegra y no triste! jajaja Si fue Shin! Yo soy fan del Yamamura xD es mi idolo ese hombre, está como una regadera, ojala fuese el el jefe de la orgui T.T! Muchas gracias por comentar !^^
Karen: ajajajaja me alegra que te emocione! ahora que ya estamos al final T-T Si este es el penultimo :C algun dia tenia que finalizarlo... pero bueno el ultimo es baaastante largo asi que compensa, prefiero poner en el final todo lo que deseo, y no dividirlo! Tranquila tengo bastantes cosas preparadas :) por mi cabecita siempre hay ideas xD Tranquila en el ultimo habrá muuuuuuuuuuuuuuuuuuuucho ShinRan ! prometido! Gracias por comentar ^^!
StayAtCould Uoh nueva lectora! Jajajaj y justo al final xD si vas por el 27 imagino que no verás mi respuesta todavía, pero igualmente muchas gracias por tu comentario, si soy española xDD se me nota bastante por como me expreso xD Pues todas mis amigas que escriben fanfics son españolas, o practicamente todas xD Muchas gracias por comentar :) !
La ultima visión
Las horas pasaban incansablemente entre interrogatorio e interrogatorio. La comisaría estaba cada vez más llena de implicados en el caso de asesinatos y corrupción más grande de los últimos años de la historia de Japón. Unos eran victimas, otros criminales, pero a ninguno le importaba ya estar en presencia del otro. Todo había terminado.
—Ciento cincuenta —Informó Akai en cuanto entró en la amplia sala de la comisaría que les habían cedido en esta ocasión. —Hemos conseguido apresar ya a ciento cincuenta de ellos, no creo que queden muchos más aparte de los que tienen recluidos en el extranjero, el inspector Megure esta demasiado estresado, todavía no se lo cree del todo.
Jodie y Shinichi asintieron con cansancio. Ninguno de los dos recordaba ya ni que hora era, ni si hacia frío ni calor, estaban al borde de sus energías, pero el detective tenía una pregunta que no podía esperar mucho más.
—¿Habéis averiguado su identidad? —Preguntó esperanzado, refiriéndose a Ano Kata.
—Nos ha resultado imposible —Confiesa, muy a su pesar. —Ese malnacido borró sus huellas digitales con ácido, hemos registrado todo el laboratorio y ahora nuestros agentes se encuentran en los demás lugares en los que se refugiaban, pero de momento no han encontrado nada.
Shinichi ya se lo esperaba, pero aun así, se había visto en la necesidad de preguntarlo. Aun recordaba como poco a poco había alzado la pistola en su dirección y disparado sin pensárselo dos veces. Sabía que aquello iba contra sus principios, que nunca se perdonaría el hecho de quitarle la vida a alguien, pero se lo debía a sus amigos, los había abandonado a su suerte ¿Qué menos que salvarlos fuese al precio que fuese?
—Hemos contactado con el verdadero Yamamura, pero al parecer no tenía ni idea de nada —Akai continuaba hablando, esta vez con una expresión irónica. —La verdad es que tampoco me sorprende.
—Está bien, no importa, ya me imaginaba que sería imposible averiguarlo...
Shinichi se levantó para estirar un rato las piernas mientras se preguntaba cuantas horas más tendría que permanecer allí retenido, deseaba ir cuanto antes al hospital a ver a Ran.
—Oye Kudo ¿Cómo están Ran y la chica de Osaka? —Le preguntó entonces Jodie, visiblemente preocupada. —¿Has tenido más noticias?
El detective sonrió en cuanto escuchó el nombre de su amada. Tanto el como Heiji habían acudido corriendo al hospital en cuanto todo terminó, ignorando la severidad de Akai. A pesar de que le aseguró a su amigo que Kazuha estaba en perfectas condiciones y que la bala había sido extraída con éxito, el moreno no le creyó hasta verla con sus propios ojos. Shinichi tampoco podía culparle, pues en el fondo sabría que él habría hecho exactamente lo mismo.
—Están muy bien las dos, sobretodo Kazuha —Explicó sonriente. —Ran tendrá que estar mucho tiempo en el hospital hasta que su herida se cierre por completo, y después, hacer rehabilitación varios meses.
La sola idea de nombrarlo le hizo reírse con más intensidad. Recordaba perfectamente como la karateca se había quejado en cuanto se enteró de todo el tiempo que debía estar en reposo. Era demasiado enérgica y vital como para quedarse todo el día en la cama, y sobretodo, deseaba más que nunca pasar tiempo con el detective.
—Me alegro por vosotros, de corazón —Le aseguró la agente del FBI con el rostro enternecido. —A partir de ahora todo irá bien, ya lo verás.
Esas palabras hicieron al ojiazul despertar un poco del cansancio. Él también quería creer que eso sería así, creía firmemente que ya nada podía ir mal nunca más.
—Oye Kudo, si quieres que declaremos a favor de Ryu tenemos que irnos ya —Le recordó Akai, rompiendo la pequeña burbuja de felicidad que se había creado en su mente.
Shinichi asintió con emoción y salió de la sala con paso firme. No había nada que le gustase más al detective que hacer justicia, y si algo tenía claro, era que Ryu se la merecía más que ningún otro en esta historia.
Heiji colocaba pacientemente los grandes almohadones sobre la espalda de su chica. Quería que estuviesen en su perfecto lugar para que Kazuha sufriese el mínimo dolor posible.
—Heiji para ya... —Le decía ella algo cansada. —Ya es la cuarta vez que los cambias de posición y yo te he dicho que están perfectamente.
—Según mis cálculos no... —Le dijo casi inconscientemente, pues ahora su mente solo se preocupaba de la seguridad de la joven.
Kazuha resopló entre cansada y molesta, pero nada más ver la cara de profunda preocupación del moreno no pudo evitar un leve sonrojo. En apenas un par de días todo había cambiado para ellos, el Heiji que veía ahora, tan atento y servicial, era una versión que jamás se imaginó ver de él.
—No tienes que sentirte culpable tonto, si no fuese por ti habría acabado mucho peor —Le recuerda, acariciándole cariñosamente la mejilla.
El detective simplemente la abrazó a modo de respuesta. Quería estar siempre así con ella y que el tiempo se detuviese. Ahora que sabía lo que era perderla, nunca más volvería a comportarse como un estúpido.
En la cama de al lado, Ran observaba con profundo cariño a sus dos amigos enamorados mientras se preguntaba cuando podría abrazar ella a su propio detective. No quería molestarle, sabía que tenían demasiados asuntos de los que ocuparse para cerrar este caso tan complejo de una vez por todas, pero no podía evitar ser un poco egoísta, sobretodo cuando tenía un favor tan importante que pedirle.
—Hattori, ¿No sabrás por casualidad cuando vendrá Shinichi? —Le preguntó fingiendo un poco de indiferencia, no podían notarle el pequeño nerviosismo en su voz.
—Lo siento, no tengo ni idea —Le respondió apenado. —Es difícil escapar de Akai cuando se pone tan mandón.
Asintió suspirando y se acomodó en la cama mientras cerraba los ojos. Por su cabeza no paraba de pasar una y otra vez el recuerdo del sueño que tuvo esta ultima noche, aunque estaba segura de que no fue tan solo un sueño.
—"No... fue algo más" —Pensaba dándole vueltas concentrada. —"Fue como las ultimas veces..."
Recordaba con claridad las únicas dos visiones que había tenido desde que aquel veneno alteró su cuerpo, ahora que había vuelto a ser ella, no se esperaba que eso pudiese volver a pasarle, pero por una vez, se alegraba de haberla tenido. Era la mejor visión de todas.
—Oye Ran, he estado pensando que tal vez cuando salgamos del hospital podríamos montar una gran fiesta para celebrarlo —Le dijo Kazuha, haciéndola volver en si. —¿Qué te parece?
Ran aplaudió la idea de su amiga con gran entusiasmo, pero el detective del Oeste no estaba muy convencido de que aquello fuese una buena idea.
—Ninguna de las dos estará para fiestas cuando salgáis —Les recuerda. —Vuestra salud no es ningún juego.
—¿Desde cuando Heiji Hattori se ha vuelto un hombre tan aburrido? —Dice su chica para picarlo, tal vez así consiguiese que diese su brazo a torcer.
—De eso nada, además estoy seguro de que a Kudo tampoco le hará gracia —Comentó, esta vez mirando a su amiga.
Ella sonrió ante la mención de Shinichi. Estaba claro que si alguien se opondría a una fiesta en estas condiciones sería él. Los de Osaka empezaron a discutir como de costumbre, pues ninguno de los dos parecía dispuesto a ceder en aquello. Aunque en la mayoría de cosas habían cambiado, hay algunas que siempre se mantendrían.
A las pocas horas, la puerta de aquella habitación compartida se abrió con urgencia, dejando ver el rostro de un joven apuesto de ojos azules. Alguien que todos conocían muy bien.
—¡Shinichi! —Dijo Ran a modo de saludo, nadie se alegraba más de verle que ella. —Has tardado mucho.
El susodicho se acercó hasta su cama con la misma rapidez con la que había abierto la puerta, quedaba más que claro que necesitaba ver a la joven con autentica necesidad.
—Lo siento Ran, Akai no me dejaba salir de allí —Explicó haciendo un gesto de pleno cansancio. —Además, debía declarar a favor de Ryu.
La sola mención del nombre del hombre que en su día la ayudó a escapar disparó todas sus alarmas.
—¡Yo también quiero declarar! —Exigió intentando enderezarse.
Shinichi colocó ambas manos sobre los hombros de la karateca y empujó con gentileza hacia abajo, no podía permitir que hiciese esfuerzos en su estado.
—No será necesario, con los nuestros ha sido más que suficiente —Le dijo con voz tranquilizadora, dándole un pequeño beso en la nariz. —Ahora debes descansar y no pensar en nada más que en ti.
—Y en ti —Respondió automáticamente, haciéndolo sonrojar levemente. —Tu siempre estás antes que todo lo demás.
Sonrieron al mismo tiempo de una forma cómplice, ninguno necesitaba decir nada más para entenderse. Ya nunca más estarían separados, nunca más sufrirían. La pesadilla había terminado.
Se besaron con pasión en cuanto sus labios se encontraron, mostrandole al otro cuanto se habían echado de menos. Heiji carraspeó sin disimulo y entrecerró los ojos mientras emitía una sonrisa traviesa, pero Kazuha le dio una colleja en cuanto le vio hacer el tonto.
—No les molestes imbécil —Le recrimina.
—¡¿A quien has llamado imbécil?!
Empezaron a discutir de nuevo con ansias renovadas y Shinichi y Ran no pudieron evitar reírse a carcajadas en cuanto se separaron. Eran incapaces de expresar con palabras cuanto echaban de menos estas situaciones cotidianas.
—Oye Shinichi... —Intentó llamar su atención ahora que sus amigos estaban despistados. —Necesito que hagas algo por mi...
—Por ti lo que sea, ya lo sabes —Respondió de inmediato, pero la preocupación lo asaltó. —¿Pasa algo malo?
Ran echó una ultima ojeada a sus dos amigos, y tras cerciorarse de que seguían a lo suyo, tiró del brazo del detective hasta poder acercarse a su oreja y así poder susurrarle al oído su ultima visión. No es que no confiase en sus amigos, pero prefería llevar aquello con la mayor discreción posible.
—Ai ha venido esta mañana —Comentó una vez acabó su relato. —Y me la ha traído.
Abrió su mano derecha, que había permanecido cerrada hasta ahora, y le mostró la diminuta pastilla que guardaba tan celosamente, una pastilla que Shinichi conocía incluso mejor que ella misma.
—¿Lo harás por mi? —Preguntó finalmente, en tono suplicante.
El detective solo sonrió, asintiendo afirmativamente con la cabeza.
—Puedes darlo por hecho, Ran.
Corría ansioso con las pocas fuerzas que le quedaban intentando no pensar en lo a gusto que dormiría esa noche en cuanto todo hubiese acabado. Se dirigía ni más ni menos que a la comisaría de nuevo, pero esta vez, no iba con la intención de supervisar ningún aburrido interrogatorio.
—¡Takagi! —Llamó al detective en cuanto lo visualizó a lo lejos para detenerlo. —¿Has visto a Ryu?
—La ultima vez que lo vi se dirigía al servicio...
Nada mas pronunciar la palabra servicio, el detective salió escopeteado en esa misma dirección. Apretaba con fuerza el antídoto en la mano derecha, de forma parecida a como lo hacía Ran momentos antes. Al parecer, ella creía que la píldora de belladona podría curar el gran problema de Ryu, y en el fondo, el también lo pensaba.
—¡Ryu! —Gritó en cuanto lo vio salir de los lavabos de caballeros. —¡Ryu, espera!
El susodicho se giró en cuanto escucho la característica voz del detective. No se esperaba encontrárselo de nuevo, creía haberle agradecido ya el enorme favor.
—¿Pasa algo, Kudo? —Preguntó alarmado. —¿No le habrá pasado nada a Ran?
—No, no es eso, pero si se trata de Ran —Intentó explicarse como pudo. —Me ha dado esto para ti.
Le enseña la pequeña píldora y de inmediato comprende lo que Shinichi pretende decirle. En su mano tiene lo que tal vez sea el remedio a todos sus años de sufrimiento, a poder envejecer como una persona normal.
—"Poder vivir al lado de Hana para siempre o morir..." —Pensó, y sonrió un poco, había tomado la decisión incluso antes de considerarlo. —"No pierdo nada en el intento"
Tomó la pastilla y le dio las gracias mientras corría frenético hacia el interior de los lavabos de nuevo. Se encerró en el primer cubículo que encontró y se centró en tranquilizar su respiración hasta hacerla más acompasada.
—Tranquilo... —Se dijo observando el temblor de sus manos.
Cerró los ojos y tragó la pastilla sin pensárselo dos veces. Al principio no sintió nada, incluso pensó que la científica le había dado la píldora equivocada, pero en cuanto puso la mano en el pomo de la puerta para salir, un fuerte ardor lo quemó por dentro como nunca antes.
Se sujetó con fuerza a las paredes y apretó los dientes para no gritar. Al fin comprendía el agónico dolor que sus amigos habían sentido cada vez que se transformaban, y una parte de él, sintió admiración por el detective, pues pasó por este dolor demasiadas veces con tal de estar con Ran.
Se llevó una mano al pecho, podía sentir los latidos rápidos de su corazón, cada segundo más y más fuertes, haciéndolo casi delirar. Cerró los ojos y se dejó caer sobre el suelo. Ahora le costaba respirar, y sus constantes vitales no le respondían ¿Había llegado su final?
—H-Hana... —Susurró entre jadeos.
Deseó que fuese feliz, si moría en estos lavabos no le importaba con tal de que ella tuviese un futuro feliz. El ardor volvió a atacarlo con más fuerza que antes, y esta vez, no pudo evitar un gran grito que de seguro asustó a más de un policía. Se levantó con dificultad, sudoroso, y se miró en el reflejo del espejo.
A simple vista estaba igual que siempre, pero había pequeños cambios sutiles en su rostro, la forma de su cara, el pelo... todo había adquirido un tono más maduro.
—N-No puede ser...
Sonrió al espejo, con las fuerzas recobradas, y aguantó el dolor que todavía ardía en su pecho con más emoción que nunca hasta que poco a poco fue remitiendo.
Al fin, después de tanto tiempo, estaba curado.
